La editorial Rimpego lanza una guía de León que compila y actualiza un patrimonio a veces oculto

Rimpego es una nueva editorial que se presenta audaz y viajera como el pajarillo del que toma nombre —así se le llama al alcaudón en tierras leonesas— y cuya carta de presentación fue aquel Leyendas de León contadas por… publicado el pasado mes de junio en el que 40 de nuestros más conocidos autores recreaban otros tantos mitos del Viejo Reino. Ahora, y sin dejarse amedrentar por crisis ni augurios, Joaquín Alegre, un ‘clásico’ del negocio editorial leonés, acaba de llevar a las librerías León, inaugurando así la serie de ‘guías-recuerdo’ de su ilusionante empresa.

«Este libro —explica— es en realidad el desgaje de otro proyecto sobre la ciudad bastante más ambicioso y para el que llevaba años recopilando materiales. Pero luego, desde el frío análisis mercantil, por su largo aliento, vi que no era este el momento de que saliera a la luz. Así que corté algunos renglones, trencé por aquí, por allá… y salió este cesto. Ojo, me apresuro a decir que he hecho todo lo posible por documentarlo con rigor, pero es un trabajo divulgativo: un atractivo escaparate de lo que tenemos el privilegio de disfrutar».

La obra bien puede enorgullecerse de ser la más actualizada de las existentes en el mercado. «Digamos que la realización editorial ha llevado medio año, pero claro, se ha beneficiado de muchos fines de semana anteriores. De días y días fotografiando. Y, salvo una foto, la instantánea más antigua tiene año y medio. Me temo que sea muy difícil igualarla en actualización…», confía Alegre, autor de texto e imágenes.

Preguntado por lo que contiene su guía que no muestre el resto, este profesional de la edición reflexiona: «Nada… y todo. Nada porque está todo inventando desde Gutenberg, y aquí no digamos con la larga lista de ilustres ‘guiadores’: Moreno, Berrueta, Rodríguez, Viñayo, Pastrana, Llamazares, Trapiello, Puente… Y todo, porque sin duda es otra visión, otro contexto y otra forma distinta de hacer. Lo que sí pretendimos, desde el principio, era romper con ese paradigma de la trinidad monumental… y luego el resto. Como si las murallas romanas, el palacio de los Guzmán o las muestras de arquitectura contemporánea no tuvieran enorme valor por ellas mismas. ¿Qué no harían los catalanes con Botines? También nos preocupaba atender, aun en corto espacio, con lo menudo. No creo que sea el único al que se ha dirigido un turista inquiriendo sobre alguna escultura… Y hemos sido muy cuidadosos con el despliegue gráfico, el tratamiento de las fotos y la elección de una tipografía clara y elegante, de lectura fácil».

En cuanto al proceso de recopilación de la información, explica Joaquín Alegre que ha sido «unas veces apasionante y otras, desesperante. No es el momento ni el lugar, pero resulta mucho más fácil hacer una foto en el British Museum que en algún edificio de nuestro querido León. Es triste porque nos empobrece. Y, sin embargo, me he encontrado con ejemplos de generosidad sin límites en la Catedral, en San Marcos, en el Archivo, en prácticamente todas las parroquias, en las comunidades religiosas que no sólo me consentían indagar, también me regalaban documentación… destaco a tres personas que me ayudaron con elegancia y desinterés: Eduardo Prieto, deán del Cabildo Catedral; Victorino García Marcos, arqueólogo municipal, y Wenceslao Álvarez Oblanca, archivero de la Diputación. Y de paso, a un montón de amigos a los que incordié con preguntas: Gerardo Boto, Máximo Gómez Rascón, Manolo Bécker, Valentín Yugueros, García Zurdo… Que me perdonen los traicionados por la memoria».

El libro, concebido con objeto de ser «el mejor embajador de la ciudad» cuesta 13 euros y adentra al lector no sólo en la monumentalidad ya conocida, sino que le invita a franquear iglesias, palacios, conventos… algunos de los cuales serán desconocidos hasta para los propios leoneses, y descubrir joyas a veces insospechadas. Y es que, como indica en la contraportada definiendo a León con una admirable capacidad de síntesis: «Hay ciudades que encubren su grandeza bajo el manto de la humildad, aunque aquí los romanos dispusieran un campamento pionero; o gentes del medioevo pintaran la ‘capilla sixtina del románico’, coronaran a un emperador, resolvieran las primeras ‘cortes democráticas’ y levantaran el sueño del gótico».

Fuente: El Diario de León.es 14-10-2013

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