Coloquio de los socios: La condición animal e Invasión

En la última cita de nuestro club de lectura hemos disfrutado desentrañando los relatos de Valeria Correa Fiz y David Roas, dos autores que manifiestan su proximidad hacia lo sobrenatural, aunque con premisas muy diferentes.

La autora argentina nos ha hecho reflexionar sobre la brutalidad y la animalidad inherente al ser humano a partir de su primer y único libro de relatos, género que hasta ahora no había publicado, siendo conocida especialmente por su obra poética. Desde el título –La condición animal– nos pone tras la pista de la maldad que subyace al ser humano y sus motivos.La hermosísima ilustración de la cubierta de Daria Petrilli, ha generado sensaciones muy diversas, todas ellas resumidas y canalizadas en cierta sensación de inquietud, aglutinando el efecto que genera cada uno de los cuentos.

A todos ha sorprendido y dejado sin aliento “Una casa en las afueras”, el texto que abre el volumen y que da buena cuenta de la brutalidad física de la que todos somos capaces cuando hemos perdido todo, así como “La vida interior de los probadores”, evidenciando hasta qué punto esa violencia puede estar relacionada con los impulsos sexuales.

Pero no toda violencia tiene por qué ser física, de ahí que un cuento como “Invasiones” haya suscitado tanta inquietud ante la trama aparentemente más superflua que entremezcla lo banal y preciosista que esconde tras de sí una lectura histórica mucho más profunda, y que debe leerse en clave fantástica. De ahí se deslinda otra de las claves a la hora de leer La condición animal: la presencia de lo insólito, a veces con tintes oníricos. Tampoco podía faltar la denuncia social, tanto en los textos más realistas como en los que aparece elemento insólito, especialmente en “Leviatán”.

Los socios del club no han dudado en señalar sus textos favoritos, cada uno conmovido por algún aspecto diferente. Por ejemplo, “Una casa en las afueras” por lo poco esperable y lo brutal de su argumento; “Aún a la intemperie” por su originalidad técnica, y especialmente “Nostalgia de la morgue”, conmoviendo a unos y otros por la honda psicología de su protagonista Aldo, dejando un poso de humanidad y esperanza en medio de la banalidad de la vida.

Roas nos ha dado un respiro gracias al humor que empapa todos sus textos y que hace las delicias de los amantes de la literatura fantástica y de terror. Su doble faceta de crítico y creador es palpable en todas sus historias hasta el día de hoy, algo que no se deja de ver en Invasión. Esta es uno de los rasgos que más se ha destacado de sus cuentos: el homenaje constante a otros autores, motivos, personajes y películas que permanecen en nuestro imaginario colectivo.

En el aniversario de la publicación de Frankenstein nos regala uno de los tantos homenajes a la creación de uno de los monstruos más célebres de la literatura universal, y que precisamente no deja de suscitar en los lectores la pregunta sobre esa supuesta monstruosidad.

Además de satisfacción en el reconocimiento y el enriquecimiento de las lecturas gracias a la intertextualidad, el lector no puede evitar asentir con la cabeza y sorprenderse ante cuentos como “La casa vacía”, algo que solo los más fehacientes lectores sienten al finalizar el texto. Esta satisfacción ha sido mayúscula tras la lectura de “Amor de madre”, ya que tras la visita de Cristina Fernández Cubas a nuestro club de lectura en una de las pasadas ediciones tras la publicación de La habitación de Nona, no dejamos de preguntarnos por los personajes de “Hablar con viejas”, cuento que fue muy comentado. Gracias a Roas, ahora sabemos la respuesta.

Las historias a veces terroríficas a veces más cotidianas nos pueden hacer reír a carcajadas como en “Hambre” o “Cerezo rosa”, pero siempre con una lectura que va más allá de lo sobrenatural y que no deja de sembrar una sensación de inquietud que permanece según pasan las horas. Porque no hay nada más inquietante que seres diminutos en la alfombra, pero nunca tanto como una relación tóxica al extremo entre madre e hija, capaz de eclipsar y anular cualquier posibilidad de salvación. O como en “Invasión”, ¿quién no ha sentido escalofríos al imaginar insectos entrando y corriendo por placer dentro de nuestro organismo? Pues siempre se puede ir un paso más allá.

Pero de entre todo destaca la paternidad que condiciona la óptica de David Roas ya en obras anteriores, y que en un cuento como “Altruismo” le da una vuelta de tuerca a la eterna relación entre humano perseguido y asediado por los zombies a la que nos tiene acostumbrado el cine y las series de televisión. Después de todo, y cuando ya no queda nada, el sentido del humor puede ser nuestra vía de escape.

 

 

 

 

 

Un pensamiento en “Coloquio de los socios: La condición animal e Invasión

  1. Manuel Rodríguez De La Fuente

    A mi me han gustado mucho los dos libros de esta sesión . Aunque he de decir que me gustó más el de “Invasión” , pero después de escuchar a Valeria si que vi muchas cosas que ella contó que yo en el libro no había visto y luego al volver a leerlo si que me lo transmitía.
    Me gustó mucho el de “Invasión” porque el cuento de “La casa vacía” me llevó a mi niñez , a una antigua casa de mi abuelo en la cual me aterraba entrar y siempre me quedé con la curiosidad de saber que había dentro . Y es curioso porque de pequeño tenía pesadillas en las que me encontraba dentro de esa casa en la cual había diversos monstruos , a los que imagino que viera como mi propio miedo.

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