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V Congreso Internacional de Ficción Criminal (II)

¿Te interesa saber más acerca del tema del terrorismo en la novela negra contemporánea?

¿Alguna vez te has planteado que los géneros de ficción más populares son una excelente fuente para conocer y analizar lo que preocupa a la sociedad que los produce y consume?

¿Cuánto conoces acerca de los abusos sufridos por colectivos sociales minoritarios por parte de regímenes autoritarios y genocidas, y cómo estos se han plasmado en el cine y la literatura?

¿Sabías que el cómic periodístico es un género que no solo es capaz de contarnos historias que los grandes medios de comunicación nunca cuentan, sino también de hacernos reflexionar acerca de la identidad de Europa?

¿Somos conscientes de que existen elementos de nuestra sociedad y cultura que nos auguran ya un futuro distópico?

No esperes más y acude al V Congreso Internacional de Ficción Criminal organizado por el Departamento de Filología Moderna de la Universidad de León, que está teniendo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras y en la sede de la Fundación Sierra-Pambley.

Está abierto al público general y la asistencia a las conferencias, que ayer hicieron que nos formuláramos preguntas tan interesantes como las anteriores, es gratuita.

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“Palabras mayores”, de Emilio Gancedo. Coloquio de los lectores.

“Durante medio año Emilio Gancedo se echó a la carretera y pacientemente hizo un recorrido por la diversidad y heterogeneidad de lo que hoy llamamos España. En su camino se encontró y charló largo y tendido con personas vinculadas al medio rural, todas ellas cultivadoras de recuerdos, ejemplos comprometidos con la memoria viva. Fruto de ese trabajo es Palabras mayores, una suma de historias, recuerdos, anhelos y enseñanzas de una generación, los nacidos antes o inmediatamente después de la guerra civil, a quienes prácticamente hemos dejado de escuchar; un libro que rescata muchas experiencias y enseñanzas útiles para el presente de unas gentes extraordinarias que pasaron en pocas décadas del Neolítico a Internet.” (x)

Pastores de Girona, fotografía de la exposición “Senderos de la Memoria. Una mirada sobre la España rural (1948-1968)” del MARM (2011)

En el coloquio del pasado jueves, nos propusimos averiguar qué ha significado para nuestros lectores ese viaje por la memoria viva de los pueblos de España que nos propone Emilio Gancedo en Palabras mayores.

Muchos de los participantes afirmaron haber encontrado en el libro no solo un homenaje a todas esas pequeñas historias (de dolor y sufrimiento, pero también de alegría y solidaridad) de las que se conforma la Historia de nuestro país, sino también un intencionado juego de las “siete diferencias”, es decir, una invitación a reflexionar acerca de en qué se parecen y en qué se diferencian la España (y los españoles) de la posguerra y la actual. Los lectores hicieron hincapié en las consecuencias de la reciente crisis económica en lo que se refiere a pérdida de derechos fundamentales, necesidad y exilio, situaciones que los protagonistas del libro también tuvieron que atravesar en su infancia y juventud. El factor determinante es, para los lectores, la esperanza, pues en Palabras mayores escuchamos las voces de una generación a la que, a diferencia de la nacida en tiempos de democracia, no le fueron prometidas grandes fortunas ni privilegios, por lo que no está familiarizada con el concepto de “decepción”. La falta de esperanza de encontrar un futuro mejor en su tierra, entonces igual que ahora, tiene como resultado la emigración de incontables españoles a tierras lejanas, pero los lectores se preguntaron si acaso no se ha producido un radical cambio de mentalidad tanto en los países receptores de emigrantes como en aquellos que se ven en la necesidad de emigrar, pues, si bien es cierto que los movimientos nacionalistas que se oponen a la llegada de inmigrantes vuelven a estar en auge en Europa, el emigrante español de la actualidad suele ser una persona joven altamente cualificada que, incapaz de incorporarse al mercado laboral por las vicisitudes de la crisis, decide trasladarse a un lugar donde su formación sea más apreciada y mejor remunerada.

Por otro lado, nuestros lectores tuvieron en cuenta que los conceptos de “éxodo” y “exilio” no solo son aplicables al fenómeno que empuja a nuestros jóvenes fuera de nuestras fronteras o a la huida desesperada de quienes temen ser represaliados por un régimen totalitario, sino que también podemos hablar del éxodo rural, que se manifiesta como uno de los temas fundamentales del libro. No obstante, en ninguno de los casos, tal como recuerda uno de los protagonistas, se trata de un hecho alegre: “Abandonar tu pueblo no es una mudanza. He visto gente esquivándose unos a otros para que no los vieran llorar”.

Emilio Gancedo junto a uno de los protagonistas de “Palabras mayores”

Cuando debatimos acerca de las cualidades humanas que poseen personas como las que aparecen en Palabras mayores, cualidades que hicieron posible que sobrevivieran a la violencia, la desolación y el hambre, los lectores destacaron la importancia del apoyo social mutuo en el medio rural, un hecho que aparece de forma recurrente en todos los testimonios. “¿Es también la solidaridad la respuesta a todos nuestros problemas actuales, o acaso el mundo de ayer era muy distinto al de ahora?”, nos preguntamos, quizá sabiendo que no existe una respuesta definitiva.

“Mi cabeza es una despensa de memorias”, asegura uno de los personajes. La pregunta de qué podemos aprender de los recuerdos de quienes nos precedieron fue una de las más repetidas durante el coloquio. Por una parte, en opinión de nuestros lectores, nos recuerdan de dónde venimos, mientras que, por otra, nos instan reivindicar la figura de los mayores como fuentes de autoridad y sabiduría, frente a la triste mentalidad de muchas personas que los consideran un problema del que hay que librarse. Los protagonistas de Palabras mayores nos demuestran que siempre es posible encontrar tiempo para ayudar a los demás y que los más importante es permanecer fiel a uno mismo, sin las prisas y la hipocresía propias de la sociedad actual. Los asistentes coincidieron en que los habitantes del medio rural, en especial los más mayores, en absoluto responden a los estereotipos que egoístamente les hemos asignado, y alabaron la frase de aquel anciano maragato que decía: “Mis padres no pudieron darme estudios, pero sí me dieron educación”. A continuación, se preguntaron si acaso actualmente  no solemos considerar que ambos términos son equivalentes.

Emilio Gancedo con una de sus entrevistadas

Nuestros lectores concluyeron que Palabras mayores nos enseña que debemos defender y respetar no solo a nuestros mayores, sino a la tradición rural en general, que tiende a ser universal, algo que nos demuestran las preocupaciones y enseñanzas de los protagonistas de este libro, desde Galicia hasta Gran Canaria. El mundo rural resulta asombroso no solo por sus costumbres sino también por su sabiduría, que no solemos apreciar. Hay quienes argumentan que en esta lectura nos encontramos ante personas heroicas, pues han luchado por sí mismas contra situaciones adversas y desesperadas y han ayudado a otros en situaciones de necesidad de forma desinteresada. No son personas perfectas ni héroes clásicos, caracterizados por su rectitud moral y hazañas sobrehumanas, pero nos invitan a aprender de su experiencia y nos ayudan a mejorar. Si tuviéramos que quedarnos tan solo con una de sus enseñanzas, elegiríamos la del mercantil valenciano: “Yo dejé de ir al colegio a los diez años…pero desde los catorce llevo siempre un libro en el bolsillo. Lo último que quiero es perder el tiempo”.

El próximo jueves, 18 de mayo, recibiremos la visita de Emilio Gancedo, autor de Palabras mayores. 

 

 

II Concurso de Microrrelatos “Unidos por generaciones”: ganadores, premios y agradecimientos

¡Feliz Día del Libro!

Qué mejor lectura para hoy que los microrrelatos ganadores del II Concurso “Unidos por generaciones”. En esta segunda edición, decenas personas han querido compartir con nosotros su particular visión de las relaciones intergeneracionales a través de la literatura breve.

 

El CEI Triangular-E3, el Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Castilla y León (BUCLE), la Consejería de Servicios Sociales de Castilla y León, el Programa de Convivencia Intergeneracional entre personas mayores y estudiantes universitarios de la Universidad de León, el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo y el de Responsabilidad Social, Cultura y Deportes, el Programa Interuniversitario de la Experiencia y tULEctura convocaron en enero de 2017 la segunda edición del concurso de microrrelatos “Unidos por Generaciones”.

Las bases del concurso establecían un primer premio y dos accésits por categoría, siendo las categorías: Miembros de la Comunidad Universitaria de la Universidad de León y Personas Mayores (mayores de 60 años residentes en León y provincia).

Reunido el jurado, ha resuelto fallar los premios del II Concurso de Microrrelatos “Unidos por Generaciones”, concediendo:

 Categoría: Miembros de la Comunidad Universitaria 

Primer premio: Jaime Doyague Hernández

El padre del padre de mi padre y el hijo del hijo de mi hijo, habían vuelto a discutir. Definitivamente no tendría que haber abierto esa botella

Accésit 1 : Laura Vilorio Marqués

El lobo

La primera vez que lo vi era una niña y me acompañó mi abuelo.
Caía el arroyo entre las piedras, no dejaba sitio al sedimento, agua pura y cristalina que avanzaba sólo hacia delante.
Caía la nieve entre abedules, entre los robles y las hayas, agua limpia que devolvía al valle su silencio.
Se fue mi abuelo y con él se despidió el bosque.
Ahora caen las hojas de los árboles, y ya no hay niños que roben ni hombres que coman las frutas que aún no ha tirado el viento,
Cae la noche, oscura, negra sobre el monte, ya no hay zorros, ni osos, ni lobos.
Se fue el silencio y llegó el ruido de camiones, coches, tendidos eléctricos y explotaciones.
La primera vez que lo vi, fue la única.
Ahora cae el arroyo entre las piedras, agua sucia, que sólo corre.

Accésit 2: Jonatan Rodríguez Cabaleiro

Cicatrices

La cicatriz del abuelo, a la altura de un costado, se parece a la que yo tengo en el lado opuesto. La mía me la hice una primavera en que me caí del cerezo de la finca cuando accedía a lo más alto; la de él, la descubrí el año pasado cuando lo acompañé a hacer un electro. Él recordó el día en que me clavé la rama tras la caída. «Pensé que te matabas» me dijo.
«¿Y tu cicatriz, abuelo?», insistí. «Sobre esta cicatriz estás cansado de leer en los libros, pero ¿a que no la habías visto en carne?». Yo sé que estuvo en la guerra, en la batalla de Ebro, lo contaba mi madre.
Eché cuentas, debíamos tener la misma edad cuando nos herimos. Me pilló: «Deja de hacer números y aprende de todas las heridas».

Categoría: Personas Mayores de 60 años

Primer premio:  Emilio Geijo Rodríguez 

 Seisuñas

La noche de la fiesta, después de cenar, mi padre me dijo: “No quiero verte con ese Seisuñas, amigo tuyo”. Me miraron en silencio, después, mi abuelo maldijo el calor y salió a la puerta de la calle a fumar. Llegaba amortiguada e incitante la música de la verbena pero mi padre se fue a acarrear para la era. “Nos hicieron mucho daño”, me susurró mi madre. De pronto, olimos a quemado, la campana de la iglesia repicó nerviosa y la música cesó. Mi abuelo y mi madre salieron corriendo. “Tú, aquí quieto”, me dijeron. Asustado, vi el resplandor del fuego embravecido detrás de la chopera, donde la casa de Seisuñas, y el humo espeso nublando las estrellas. De madrugada, cuando solo quedó el olor a quemado, volvieron. Mi padre sudoroso y tiznado traía de la mano a Seisuñas. “No te importará que duerma en tu cama, ¿verdad?”

Accésit 1 : José Antonio Vallejo Aller

Oídos sordos

̶  ¿Vas a salir? No vuelvas a las tantas, como acostumbras. Tienes que empezar a sentar cabeza.
El muchacho hacía esfuerzos por contenerse. Le desagradaba profundamente aquella conversación, tan repetida. Bueno, aquel monólogo, más bien, porque en semejantes ocasiones solo uno hablaba, en tanto que el otro se limitaba a escuchar, con gesto hosco.
̶  Cuando tuviste la oportunidad, no quisiste estudiar, y así te ha ido. Vivir a salto de mata, eso es lo que has hecho hasta ahora, y es lo que te espera. ¿Qué diría mamá, si levantase la cabeza?
Enrojecía de ira. Ya no era un niño. ¿Con qué derecho se entrometía el otro en su vida?
Salió dando un portazo. Mientras bajaba apresuradamente las escaleras, aún pudo oír los gritos del otro, tras la puerta:
̶  ¡Y te lo repito, no vuelvas a las tantas! ¡Respeta, al menos, el derecho a dormir de los demás! ¿Oyes, papá?

Accésit 2: Joaquín Serrano Serrano

No se, señoría

No sé, señoría, si es bueno hablarle así a la niña. No tiene aún catorce años, le faltan tres semanas; se lo recordé en la última confesión, que no se precipitara, pero ella me dijo que la prisa era de su señoría, que le había buscado un señor tan engolado, al que no podía querer. Le dije que tomara a su madre como intermediaria, pero dice que está muy subordinada a su señoría. También me dijo que su señoría había utilizado vocablos muy gruesos con ella: carroña, mocosa, estúpida, llorona. Filósofos del siglo hablan del libre albedrío, más aún al elegir compañero de por vida. Y de vuesa señoría dice que la amenazó con llevarla a rastras a la iglesia de San Pedro. Si ocurre algo irreparable, ¿a quién dejará apellido y hacienda? Imagínese, señoría, que su niña quisiera a otro, aunque fuera de la familia de su peor enemigo.

Ganador del sorteo de la tableta electrónica: Ander Ortiz Erdocia

Todos los relatos participantes nos han demostrado que existe una voluntad de la sociedad por preservar y mejorar las relaciones intergeneracionales, así como una fuerte conciencia de la importancia de recordar y homenajear a quienes nos precedieron. Los personajes más importantes de la mayoría de textos recibidos son los abuelos, recipientes de hermosas palabras de cariño y admiración, y los nietos, esperanza para el futuro y expertos en nuevas tecnologías.

Agradecemos inmensamente vuestra participación y queremos transmitiros una sincera felicitación por la forma en que habéis conseguido transmitir los sentimientos de ternura y afecto entre generaciones en todos vuestros relatos. Aunque no nos sea posible premiaros a todos, nos gustaría reconocer desde aquí vuestro esfuerzo y dedicación en la tarea de la creación literaria.

Nos ha resultado imposible contener la emoción ante la honestidad de aquellos relatos que nos hablan de la pervivencia de las relaciones familiares a través de los “lazos de sangre” (A.P.C.) que nos unen con las generaciones pasadas de una forma que no siempre llegamos a comprender, de la incesante luz que llevan consigo nuestros seres queridos y que sigue “alumbrando nuestras vidas” (J.M.M.) aunque ya no estén, o de palabras como “la familia  es lo más importante” (C.F.R.), que quedan para siempre grabadas en el recuerdo. El legado de nuestros mayores a veces es material, como un “viejo diario de páginas amarillentas” (O.F.E.), y otras veces afectivo, como un sabio consejo de actuar “con el corazón porque la vida pasa rápido” (V.A.F.P.), pero, lo más importante son siempre las historias y los recuerdos, que no son sino “la valiosa experiencia de toda una vida” (J. de F.V.)Aunque a veces “no recordamos de dónde venimos ni sabemos hacia dónde vamos” (P.G.V.), todos llevamos con nosotros la nostalgia del “olor a churros y chocolate” de un “guiño” o de una “mirada” (E.G.R.). Si algo nos han enseñado todas vuestras historias, es que las generaciones siempre tendrán “mucho de que hablar” (D.H.L.A.).

Queremos también hacer una mención especial a todos aquellos relatos que, pese a haber quedado fuera de concurso por no estar incluidos en las categorías establecidas, nos han demostrado una voluntad de la sociedad general de compartir con nosotros su visión acerca de las relaciones intergeneracionales. En próximas ediciones, esperamos introducir nuevas categorías de participación para dar cabida a historias como la de una pequeña cuyo abuelo le hizo el “mejor regalo” (I.C.M.) posible, la de un dedo índice curvado que recuerda a la forma de una “media luna” (C.N.B.P.) de tiempos pasados, o la que narra la inestimable labor de todos aquellos jóvenes que cada día comparten unas horas de su tiempo con los ancianos de una residencia de nuestra ciudad.

La entrega de premios a los ganadores de este II Concurso de Microrrelatos  tendrá lugar el viernes 28 de abril de 2017, una fecha en el entorno del Día del libro (hoy, 23 de abril),  del Día de la Lectura Universitaria (29 de abril) y del Día de la Solidaridad Intergeneracional (29 de abril). Será a las 12 de la mañana, en la Sala de conferencias de la Biblioteca General San Isidoro, en el campus de la Universidad de León.

En el mismo acto haremos entrega de los premios a los ganadores de la II edición del Concurso de fotografía “Lectura. Conectando generaciones”, así como a la persona premiada por sorteo  (Bases: 11.4º) entre los participantes en  la I edición del juego-concurso.

A todos vosotros, lectores y escritores, amigos… ¡muchas gracias!

 

 

El tiempo narrativo

Si anteriormente en la sección de “Píldoras de teoría de la literatura” hablábamos sobre el espacio, en esta ocasión queremos introduciros al concepto de tiempo narrativo, fundamental a la hora de comprender la estructura interna de cualquier cuento y novela.

“The climber of the spiral clock”, de Antoine Mansour

Cuando nos encontramos ante una obra narrativa, sabemos discernir entre su tiempo externo, es decir, la época histórica o fecha del año en que está ambientada (aunque esta puede no ser una información explícita) y su tiempo interno, que se corresponde con la duración temporal de los hechos que se narran. Podemos poner el ejemplo de la novela Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes: tiene lugar en la España de mediados de los sesenta, y la historia abarca las horas en las que Carmen vela el cadáver de su esposo. Ahora bien, mientras leemos, también somos capaces de distinguir, de forma consciente o inconsciente, entre el tiempo del relato y el tiempo de la historia.

El tiempo del relato tiene que ver, en primer lugar, con la posición temporal del narrador con respecto a los acontecimientos de la historia. Hay novelas en las que el narrador cuenta unos hechos que sucedieron en el pasado. En otras, el narrador forma parte de la historia que narra en su presente, por lo que ese es el tiempo verbal que utiliza para contar la historia. Por otro lado, el tiempo del relato también se relaciona a veces con la duración del mismo desde la perspectiva del lector, que puede tardar apenas unos minutos o varios días en leerlo.

El tiempo de la historia, por su parte, se refiere al orden en que ha sido planificado el relato. El tiempo puede estar intencionalmente organizado siguiendo una lógica temporal o estableciendo saltos temporales. Hay ocasiones en las que el autor decide subvertir el orden cronológico de la historia para captar la atención del lector. A estas subversiones se las conoce como anacronías, y pueden ser retrospecciones (p.ej.: en un punto de la historia se menciona un acontecimiento sucedido tiempo atrás y no tratado anteriormente, normalmente un evento que justifica lo que sucede en el presente) o anticipaciones (p.ej.: se mencionan puntualmente hechos que ocurrirán en el futuro cronológico de la historia, lo cual genera interés y tensión narrativa). La narración también puede presentar una organización basada en un tiempo psicológico, pues determinados hechos traumáticos en la historia de un personaje pueden hacer que este revisite ese tiempo constantemente y esto “paralice” o altere el orden lógico de los acontecimientos, como sucede en el famoso relato “El nadador”, de John Cheever. En cuanto a la duración temporal del relato, esta se puede acelerar o ralentizar según la voluntad del autor. Para conseguir esto último, es muy habitual el empleo de la elipsis (omisión en la narración de algunos los hechos), del sumario o resumen de los acontecimientos, y de las digresiones reflexivas (descripciones, valoraciones…). También podemos atender a la frecuencia con la que se mencionan determinados acontecimientos en la narración, pues es habitual que en una historia se hable una sola vez hechos que han ocurrido repetidamente durante un largo espacio de tiempo, gracias a expresiones como “todos los días” o “durante los siguientes meses…”. En otras ocasiones, el autor entrelaza varias líneas temporales a lo largo de la narración, algo que podemos ver, por ejemplo, en el cuento “Todos los fuegos el fuego”, de Julio Cortázar.

calendario-lunar

La mayor o menor destreza con que un autor es capaz de jugar con el tiempo narrativo es sin duda un factor indicativo de su habilidad como narrador. Si bien la sencillez en el eje temporal del relato no equivale en ningún caso a una menor calidad narrativa de la obra, los lectores más ávidos siempre experimentamos cierta conmoción estética ante una historia temporalmente compleja. De cara a vuestras próximas lecturas, os animamos a prestar atención a las particularidades del tiempo narrativo y a su singular forma de crear belleza.

El pacto narrativo

Hace un tiempo, nos propusimos como objetivo el adentrar a nuestros lectores en el mundo de la crítica y la teoría literaria. De esta modesta ambición surgieron las “Píldoras de teoría de la literatura”, una serie de entradas que queremos que sirvan de introducción a algunos conceptos básicos que puedan facilitar la comprensión e interpretación de las obras literarias.

Nuestra última “píldora” fue el espacio en la obra literaria. Hoy, hablaremos del concepto de pacto narrativo.

Dibujo de Ox – Vive para crear ©

Franz Kafka escribió en una ocasión que “la literatura es siempre una expedición a la verdad”. El hecho es que, cuando nos encontramos ante un texto de ficción, es necesario valorar que los acontecimientos narrados no son inequívocamente veraces, sino que, simplemente, autor y lector se ponen de acuerdo para considerarlos verosímiles dentro de la ficción. Este es el fenómeno conocido como pacto narrativo. 

Darío Villanueva define el pacto narrativo como:

“contrato implícito que se establece entre el emisor de un mensaje narrativo y cada uno de sus receptores, mediante el cual estos aceptan determinadas normas para una cabal comprensión del mismo, por ejemplo (…) la renuncia a las pruebas de verificación de lo narrado y al principio de sinceridad por parte del que narra”.

La literatura, a menudo, posee lo que se conoce como verdad artística o poética. Es decir, lo que se nos cuenta tan solo ha sucedido dentro de los límites de la obra, por lo que evitamos cuestionarlo y lo asumimos como una realidad alternativa. Poco importa si alguna vez un tal Alonso Quijano vivió realmente en un lugar de La Mancha y perdió su cordura por culpa de los libros de caballerías, porque, gracias al pacto narrativo, somos capaces de implicarnos emocionalmente con él, de amarlo, de odiarlo, de reír y llorar con sus andanzas, precisamente porque las entendemos como si fuesen reales.

La existencia del pacto narrativo, además, da lugar a todo tipo de reflexiones sobre el mundo de la ficción. Algunos sostienen que toda historia de ficción crea un mundo distinto del real al que solo podemos acceder a través del texto. Este es el motivo por el que en las narraciones fantásticas, maravillosas o de ciencia ficción se eliminan o se alteran las leyes físicas que rigen nuestro mundo sin que ello nos cause perjuicio a la hora de entenderlas e interpretarlas. También explica que seamos capaces de debatir sobre si un enunciado como “Harry Potter no lleva gafas” es verdadero o falso dentro de la ficción.

En definitiva, el pacto narrativo es la base misma de la comunicación literaria, pues define nuestra relación con quien nos narra la historia y con la historia misma. Mientras que firmemos este invisible contrato, la ficción seguirá siendo un hermoso escape de la realidad. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de acabar como el protagonista de aquel cuento de Jesús Villaverde, un hombre que “no aceptó el pacto narrativo y pensó que lo que leía era la realidad y corrió a buscar al unicornio”.

Encuentro con Vicente Muñoz Álvarez, autor de “Regresiones”

El pasado jueves 16 de febrero dimos por finalizados nuestros encuentros en torno a Regresiones, la penúltima lectura de este curso del programa “Leemos juntos”, que organizamos en colaboración con el Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León. En esta última sesión, recibimos la visita de su autor, Vicente Muñoz Álvarez, que atendió a todas las preguntas de nuestros lectores y compartió con nosotros numerosas anécdotas sobre su proceso de creación literaria.

Vicente Muñoz con Marisa Fernández, del Servicio de Bibliobuses

Regresiones surgió, en palabras de Muñoz, de una combinación entre su eterno impulso de creación artística y su largo deseo de escribir sobre una etapa fundamental de su vida que nunca había cubierto en su literatura anterior, pues para ello necesitaba de una cierta perspectiva temporal que le permitiera mirar atrás con objetividad. Esa época predilecta, los ochenta, “La Fiesta”, fue el panorama ideal para la formación de una generación adolescente que crecía a la par que una democracia también adolescente pero que, sin embargo, fue capaz de crear ciertos movimientos literarios y musicales que quizás conformaron la etapa histórica más enriquecedora desde el punto de vista cultural de la ciudad de León. Sus regresiones tuvieron la acogida deseada en el seno de Lupercalia, una pequeño sello alicantino especializado en literatura alternativa, underground, una línea editorial muy definida y coherente, alejada del dominio de las grandes editoriales, que también ha sido propicia para otros autores leoneses como Gabriel Oca Fidalgo, Carlos Salcedo y Julio César Álvarez.

Una de las cuestiones por las que nuestros lectores habían manifestado un mayor interés en los coloquios anteriores sobre Regresiones había sido su inusual empleo de las minúsculas al comienzo de los capítulos, que se relacionó con un deseo del autor de presentar sus recuerdos como un todo continuo, una suerte de stream of consciousness. Muñoz aclaró que se trata de un sello de su literatura, aunque también aseguró que sus propios flashbacks carecían de una estructura definida, algo que intentó plasmar en su escritura. Su idea inicial era hablar tan solo de los años ochenta, pero al regresar a esa época empezaron a emerger fragmentos sobre su infancia y madurez, que están estrechamente interconectados con los sucesos de su adolescencia y juventud. Para sorpresa de los participantes, el autor trabajó únicamente con su propia memoria, sin basarse en diarios ni anotaciones de cada época que narra, aunque posteriormente a la escritura realizó una labor de documentación.

Al ser preguntado por su pasión por los cómics de superhéroes, Muñoz destacó la importancia que tuvo en su niñez la irrupción en los kioskos de los héroes de Marvel, personajes “marginados y marginales” que sustituyeron en su imaginario a los héroes de los tebeos españoles del franquismo, apoyados por la ideología oficial. Los recuerdos de este medio de entretenimiento son un ejemplo más del carácter de testimonio generacional de Regresiones, que no obstante tan solo pretende ser un testimonio subjetivo de la realidad vivida por un solo individuo. El autor reconoció que la primera parte de la obra, dedicada a su infancia, propicia una identificación con un número amplio de lectores de su generación, pero las vivencias individuales, como resulta lógico, difieren mucho más en épocas vitales posteriores. Por ese motivo, aclaró, resulta relevante la participación activa en la obra de quienes comparten sus mismos recuerdos de juventud, pues aportan credibilidad a sus historias y contrarrestan cualquier posible, y probable, distorsión de su memoria.

Varios lectores comentaron haber disfrutado del tono reflexivo de la obra acerca del paso del tiempo, una perspectiva que solo la edad puede aportar, y aplaudieron la sensibilidad de su prosa. Aquellos que ya conocían la obra narrativa de Muñoz, consideraron que Regresiones era, probablemente, su libro más maduro y complejo a nivel literario. El autor, por su parte, destacó que su género predilecto a la hora de escribir es la poesía y que muchos fragmentos de Regresiones, como el titulado “Días extraños”, pueden entenderse como poemas en prosa. En cuanto al elemento catártico de Regresiones, Muñoz aseguró que “escribir este libro me ha hecho entenderme mejor a mí mismo como individuo y a la sociedad en la que vivo”.

Las Regresiones de Muñoz, desde luego, no están completas. Quedan cientos de recuerdos sin plasmar sobre el papel. Varios lectores se interesaron por una continuación, aunque el autor prefirió invitar a que cada uno realizara un ejercicio de regresión y escribiera su propia segunda parte. Actualmente, trabaja en un poemario, una obra de prosa poética y otro libro sobre cine, en concreto sobre cult movies, tema sobre el que ya tiene dos publicaciones. Desde tULEctura y el Servicio de Bibliobuses de León, agradecemos su visita y le deseamos mucho éxito en sus próximos proyectos.

La próxima lectura del programa “Leemos juntos” será Palabras mayores: un viaje por la memoria rural, de Emilio Gancedo, cuyos tres coloquios tendrán lugar en el mes de mayo.

 

Regresiones, de Vicente Muñoz. Coloquio participativo de los socios

El jueves 9 de febrero, nos reunimos con nuestros lectores para intercambiar opiniones sobre Regresiones, la autobiografía del leonés Vicente Muñoz Álvarez, segunda lectura de este curso del programa “Leemos juntos”, que organizamos en colaboración con el Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León. Durante el coloquio salieron a la luz interesantes perspectivas sobre el valor literario de la obra y sobre la figura del autor que si algo pusieron de manifiesto es que estamos ante una lectura controvertida, capaz de generar tanto odios como pasiones, lo cual resulta sumamente enriquecedor a la hora del debate.

Los que los lectores más apreciaron de Regresiones es su valor como documento generacional. Sus largas recopilaciones de lugares, ambientes, películas, series, músicas, tienen la capacidad de transportarnos a las décadas de los setenta y ochenta de una forma lírica, esencial, muy diferente a la que nos puede ofrecer un simple relato costumbrista. La intención de Vicente Muñoz es que sus vivencias trasciendan lo puramente autobiográfico y puedan ser revividas por el resto de personas de su generación. Sin embargo, algunos de los participantes en el coloquio encontraron que sus regresiones resultan totalmente ajenas para cualquier lector que no pertenezca a su misma generación y a su mismo círculo de influencias, por lo que dejan una incómoda sensación de exclusión deliberada de todo aquel que no se sienta identificado en ellas. Por este motivo, los participantes concluyeron que, lejos de ser una experiencia literaria, Regresiones es una experiencia vital de lectura intencionalmente minoritaria.

Un elemento que sin duda conquistó unánimemente a todos nuestros lectores fue la percepción que el autor tiene de Mirantes de Luna como su Shangri-La, su Arcadia, su Paraíso Perdido. Casi todos los capítulos terminan con una desoladora conclusión: no es posible volver atrás, no podemos volver a vivir una época ya vivida. Vicente Muñoz sabe exactamente quién ha sido, pero, mientras intenta descubrir quién es ahora que ha perdido su juventud, se hace consciente de que siempre le quedará Mirantes, el lugar intacto, el espacio eterno fuera del tiempo que solo le pertenece a él, donde puede volver a ser tan feliz como cuando era un niño. Los participantes encontraron un momento clave en la obra, precisamente ambientada en Mirantes, en la que el autor parece describir la pérdida definitiva de la inocencia: la regresión titulada “La cueva (Angustia)”, en la que se pierde con sus amigos en el interior de una cueva, en la más total oscuridad, hasta que consiguen salir y lloran de forma histérica por haber logrado superar el trance. Si bien el joven Vicente ya conocía lo que era la muerte, es este el primer momento en el que muestra ser consciente del peligro y de la fragilidad de la vida.

Vicente Muñoz adentra a los lectores en la cultura subterránea, contracorriente, marginal, algo que los socios del club identifican incluso en sus elecciones tipográficas (por ejemplo, las letras minúsculas de todos los versos que sirven de colofón a cada regresión). Durante el debate, muchos admiraron su capacidad de trascender lo underground y ofrecer una prosa limpia, clara, pero a la vez llena de interrogantes y profundamente sugerente, síntoma de una perfecta asimilación de sus diversas influencias culturales. Otros, por su parte, manifestaron sinceramente el tedio que les habían producido las largas listas de referencias literarias, cinematográficas y musicales, de amigos, de bares, de rincones, una recopilación repetitiva que no despertó su interés. Lo mismo sucede con lo que algunos lectores denominaron “puntuales hallazgos literarios”, como ese “hijos sietemesinos de la democracia”, que repite hasta la saciedad y que puede resultar estridente. La sección final de la obra, que lleva por título “Ojo de pez” y recopila opiniones sobre la misma emitidas por el círculo de amistades del autor, todas ellas positivas e hiperbólicas, que también resultó tediosa y sobrante para varios de nuestros lectores, en cambio fue considerada como tierna y necesaria para otros.

Tal como afirma Julio César Álvarez en el prólogo a Regresiones, esta es una obra de “emociones sin coartada”, que, consecuentemente, provoca el mismo efecto emocional en quienes se adentran en ella. Su intimismo ha sido interpretado como un brillante ejercicio de memoria generacional, pero también como una tarea pseudointelectual que solo resulta atrayente para sí mismo y para su círculo cercano, sin considerar a cualquier otro lector potencial. El debate está servido.

II Concurso de microrrelatos “Unidos por generaciones” (III)

Queridos abuelos:

Siempre me habéis dado las lecciones más importantes de mi vida. Parece que fue ayer cuando el abuelo me enseñaba a escribir mi nombre en una hoja de periódico y la abuela me leía en voz alta todas sus recetas de cocina, cuidadosamente anotadas a mano en cuartillas azuladas. Veinte años después, he visto al abuelo entrar en la página web del periódico para comentar en un artículo de opinión, y a la abuela participando en blogs de cocina, donde sus recetas causan furor. Mis amigos me advirtieron que internet os volvería adictos, que me atosigaríais con cientos de videollamadas, comentarios edulcorados en todas mis fotos y cadenas de mensajes falsos sobre virus letales en el zumo de piña. Se equivocaban. La semana pasada, tarde lluviosa en Berlín, recibí vuestra primera llamada de Skype. “Hija mía, es como si estuvieras aquí con nosotros”. 

Esta historia sobre abuelos y nietos en la era tecnológica solo tiene 145 palabras. Si eres capaz de crear un relato así de breve sobre las relaciones intergeneracionales, no puedes perderte la II edición del concurso de microrrelatos “Unidos por generaciones”.

¡Lee ya las BASES y participa! 

I Concurso de ensayo breve El Cazario de León (II)

¡Seguimos con nuestros concursos! Os agradecemos enormemente vuestra participación en el II concurso de fotografía “Lectura. Conectando generaciones”, cuyo plazo de presentación de fotografías damos por finalizado. Mientras esperamos a conocer a los ganadores, os animamos a armaros de tinta y papel (o más bien de teclado y procesador de textos) para participar en el I concurso de ensayo breve “El Cazario de León”.

“La caza es un esparcimiento fundamentalmente dinámico. El morral hay que sudarlo. La cacería se monta sobre madrugones inclementes, ásperas caminatas, comidas frías en una naturaleza inhóspita, lluvias y escarchas despiadadas…  […] la caza, más que una afición, es una pasión. […]” Miguel Delibes

Es innegable que la caza es una actividad humana de gran repercusión social, económica y simbólica. La necesidad primitiva de encontrar vestimenta y alimento se ha llegado a convertir, con el paso de los siglos, en una entidad con carácter propio en torno a la cual existen todo tipo de constructos socioculturales que nos hablan, entre otras cosas, de la relación del ser humano con la naturaleza y con los demás seres vivos que la habitan.

Siguiendo con el objetivo de tULEctura de servir de espacio común a todos aquellos miembros de la sociedad interesados en la escritura y la lectura en todas sus vertientes, así como el compromiso de la Universidad de León de trabajar por el desarrollo económico y cultural de la provincia desde el plano académico, os presentamos este concurso de ensayo breve promovido por el Ayuntamiento de Encinedo, que pretende poner de relieve la identidad etnográfica y la riqueza natural del territorio de La Cabrera.

El tema del concurso es “la caza como actividad humana: comida y vestido”. Los participantes deben elaborar un ensayo de un máximo de 4000 palabras que enviarán en formato PDF a la dirección cazario_lb@hotmail.comjunto con sus datos personales y de contacto. El plazo de admisión de originales finaliza el 5 de mayo de 2017 y el jurado hará público su fallo en la página web del Ayuntamiento de Encinedo el día 1 de junio. El ganador de cada una de las tres categorías de participación recibirá un premio de 200€. Además, se sortearán otros 200€ entre todos los participantes.

Para más información, os recomendamos que echéis un vistazo a las BASES DEL CONCURSO.

Edificio El Cazario de León, en la localidad de La Baña (Ayuntamiento de Encinedo)

II edición del Concurso de fotografía “Lectura. Conectando Generaciones” (VIII)

Serie “Reflections”, de Tom Hussey ©

Hoy es el último día para participar en la II edición del Concurso de fotografía “Lectura. Conectando Generaciones“. ¡Muéstranos mediante una fotografía el poder de la lectura para unir a jóvenes y mayores! Si necesitas inspiración, echa un vistazo a la serie fotográfica “Reflections”, de Tom Hussey, todo un ejemplo de arte sobre el diálogo intergeneracional.

Recibiremos fotografías hasta las 00:00 de esta noche

Envíanoslas a tulectura@unileon.es