Archivo de la categoría: club de lectura

La mujer habitada: Guía a la lectura

 

Esta lectura ha sido seleccionada conjuntamente con responsables del proyecto de investigación Humanidades ambientales. Estrategias para la empatía ecológica y la transición hacia sociedades sostenibles, que reflexiona acerca de las sinergias entre artes visuales, literatura y ética en relación al desarrollo de la conciencia ecológica, a través del subproyecto Relatos para el cambio,  y más concretamente en el área de investigación de ecocrítica y literatura.

Las dos sesiones del club de lectura de la ULe tendrán continuidad, para quien lo desee,  en  las actividades organizadas por el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, programadas para los días 15 y 16 de diciembre de 2017:
Encuentro
Crear el cambio. Prácticas artísticas y sociedades en transición

 

Al hilo de la exposición del MUSAC Hybris. Una posible aproximación ecoestética (17-06-17 al 07-01-18, coordinación de Carlos Ordás), tendrá lugar un encuentro los días 15 y 16 de diciembre bajo el título Crear el cambio: prácticas artísticas y sociedades en transición. Este encuentro, coordinado por José Parreño y enmarcado en el proyecto ya citado, incluye tres áreas transversales de investigación en Ética ecológica, Arte y ecología, y Ecocrítica y literatura. Como representantes de estas áreas, participarán en el encuentro Nuria Sánchez, José Albelda e Imelda Martín Junquera, así como representantes de la Red de Transición y el propio coordinador del evento.

 

La novela de Giocconda Belli, La mujer habitada, se presenta como una obra especialmente apropiada para ilustrar la cuestión propuesta, pues aborda, entre otros temas, la transformación urbana en Nicaragua desde el punto de vista de un despacho de arquitectos involucrados en un movimiento que aboga por derrocar a un dictador que ha arrebatado sus tierras a las poblaciones que tradicionalmente las habitaban para construir centros comerciales y espacios de ocio para las clases favorecidas y extranjeros adinerados con potencial inversor en el país. Esta transformación del terreno y la lucha por la justicia ambiental serán los motores que impulsen a los protagonistas a combinar su trabajo como arquitectos con la guerrilla clandestina.

Gioconda Belli 

(Información de Planeta de Libros)

Nació en Managua, Nicaragua. Es autora de una obra poética de reconocido prestigio internacional, por la que ha recibido el Premio Mariano Fiallos Gil, el Premio Casa de las Américas, el Premio Internacional Generación del 27 y el Premio Internacional Ciudad de Melilla. Su primera novela, La mujer habitada (1988), ha sido traducida a once idiomas con enorme éxito, especialmente en Italia o Alemania, donde ha superado el millón de lectores en veinticinco ediciones y ha obtenido el Premio de los Bibliotecarios, Editores y Libreros a la Novela Política de 1989 y el Premio Anna Seghers de la Academia de las Artes. También es autora de las novelas Sofía de los presagios (1990), Waslala (1996; Seix Barral, 2006) y El pergamino de la seducción (Seix Barral, 2005), y de El país bajo mi piel (2001), sus memorias durante el periodo sandinista.

Entrevista con Gioconda Belli:

El 28 de octubre de 2013, la autora nicaragüense Gioconda Belli participó en la charla “Escribir para la libertad”,  que tuvo lugar en el Centrum für Internationale Entwicklung, en Viena.   En ella habla de la función de la literatura, del papel de las mujeres, del machismo, de la lucha armada… y  recita los poemas “Ocho de marzo“ y “Nicaragua“.

La mujer habitada

Sinopsis:  (Información de Planeta de Libros)

Tras terminar sus estudios de arquitectura en Europa, Lavinia regresa a Latinoamérica para emprender su camino como mujer independiente. Pero sus planes cambian cuando conoce a Felipe, con quien establece una profunda relación sentimental. A su lado le llega la oportunidad de implicarse en las luchas populares y los movimientos de liberación de la dictadura de su país, conectando de ese modo con Itzá, una indígena que luchó contra los invasores españoles y que ahora despierta reencarnada en un naranjo para acompañar, apoyar e inspirar a Lavinia. Gioconda Belli narra con poesía e inteligencia una historia tan antigua y apasionante como el mundo: el amor entre un hombre y una mujer, y la lucha de un pueblo por la libertad.

La lectura

El contexto

La novela se sitúa en Faguas, Nicaragua, en dos épocas revolucionarias fundamentales de la historia del país. La propia Gioconda Belli ha estado comprometida desde siempre con la vida política de su país desde la época de las revoluciones sandinistas y así, en la novela,  enlaza esta lucha más contemporánea con las batallas y las represiones que se vivieron en el momento de la conquista española. Combinando este aspecto temático con su otra preocupación fundamental, los derechos de la mujer y la situación de la misma en América latina, Belli terminará estableciendo un doloroso paralelismo en La Mujer Habitada entre las dos protagonistas femeninas: Lavinia e Itzá.

La Mujer Habitada /The Inhabited Woman (Eduardo Rodríguez Calzado)

                  La mujer habitada /The inhabited woman (Eduardo Rodríguez Calzado)

La temática

La obra de Belli abarca diversos temas aunque destaca la recurrencia del espacio geográfico nicaragüense y la lucha por el cambio social. En sus novelas se encuentra la denuncia de los problemas sociales más acuciantes entre los que destacan cuestiones de género y la reclamación de una justicia ambiental para crear una concienciación entre la población de su país que ha trascendido fronteras físicas y mentales.

El estilo narrativo

El estilo narrativo de Belli combina una prosa con influencias del llamado realismo mágico de García Márquez El otoño del patriarca e Isabel Allende en De amor y de sombra de denuncia contra la opresión a la que los dictadores, en muchos casos, apoyados por los Estados Unidos han sometido al pueblo con una nueva narrativa hispanoamericana que reflexiona sobre el retorno de los orígenes indígenas y el contacto con el entorno natural.

Para el debate:

  1. El espacio temporal de la novela se haya dividido en dos épocas diferenciadas: por un lado se encuentra la narrativa de la conquista española y por el otro la referencia a la sociedad contemporánea donde las dos herencias van a convivir finalmente. ¿Cuál es la relevancia del espacio temporal en la novela?
  2. Giocconda  Belli presenta a su protagonista dividida entre dos mundos diferentes: la realidad de la Europa donde ha desarrollado su pensamiento crítico y profesional y la de América latina, un espacio geográfico en constante evolución, y, en muchos casos, en vías de desarrollo. ¿Se aprecia en el discurso narrativo una confrontación entre civilización y barbarie? Si es así, ¿en qué sentido y cómo se interpreta?
  3. La concepción de mito como se entiende en la mitología clásica no tiene un paradigma similar en las cosmogonías americanas: el mito en América representa la historia, los acontecimientos del pasado y constituye una verdad absoluta. ¿Cómo se refleja esto en la temática de la novela?
  4. Los protagonistas principales pertenecen a un estudio de arquitectos, profesión que no es casual en la novela, sino que representa la transformación del espacio geográfico con una oposición clara entre lo natural frente al espacio urbano que desemboca en el concepto arquitectónico de ciudad moderna. Esta concepción de lo urbano, ¿comprende también una separación física entre clases sociales? ¿En qué sentido establece las diferencias?
  5. Las diferencias de género de los personajes se hayan muy marcadas en la novela y la autora nos presenta unos estereotipos de hombre y de mujer que los protagonistas intentan transgredir. ¿Consiguen los protagonistas rebelarse satisfactoriamente contra los roles sociales impuestos?

Fragmento de  la adaptación al teatro de la obra “La mujer habitada”, de Gioconda Belli

El cuento de la criada: Coloquio

 

Por Ana Abello Verano

 

El jueves 23 de noviembre nos reunimos los socios del Club de Lectura para realizar el coloquio participativo relativo a El Cuento de la criada, célebre novela de la escritora canadiense Margaret Atwood. Tan fructífero resultó el debate que las dos horas de las que disponíamos se quedaron cortas para abordar una obra tan rica en matices.

Guiados por las atinadas preguntas de Rosa María Díez Cobo  en su guía a la lectura, la reunión comenzó con el visionado de un fragmento de la serie de HBO, donde la propia autora realiza un cameo. La comparación entre la adaptación y la ficción original, analizando sus semejanzas y diferencias en cuanto a la caracterización de los personajes, la estructura temporal o el tema de la identidad, animó el diálogo entre los participantes.

 

Algunas de las primeras preguntas que se intentaron resolver fueron las siguientes: ¿Es tan irreal la trama? ¿Podría ocurrir todo lo que en ella se relata en un futuro cercano? ¿Hasta qué punto contiene una crítica sobre nuestra sociedad y su dinámica? Todo parece indicar que la distopía es un idóneo cauce expresivo para aproximarse a  las sombras del presente y del propio individuo. Conviene resaltar que la autora ha remarcado en numerosas ocasiones que su escritura participa de la «ciencia ficción social» o «ficción especulativa», lo que implica una honda reflexión sobre la condición humana, algo que han puesto de manifiesto muchos socios en sus comentarios. La mayor parte coincidió en señalar que configura una narración perturbadora, capaz de remover conciencias. Y más aún conociendo el sustento histórico y social del que se sirvió la autora para construir la historia.

Interesantes fueron las intervenciones de aquellos que afirmaron que solo las mujeres lectoras pueden percibir en toda su magnitud esta novela y captar el desgarro de los personajes que integran esa sociedad patriarcal donde la anulación de la figura femenina es total. Esta idea nos hizo reflexionar sobre la etiqueta de «literatura femenina» para referirse a este tipo de composiciones —algo que aclara la autora en el prólogo a la nueva edición— y la pervivencia o no de los derechos conseguidos. Incidimos en que las Criadas deben renunciar a su vida pasada y asumir su destino, concretado en una función meramente procreadora y la falta de auténticos derechos, a cambio de cierto grado de protección.

Sara Morante

Otra cuestión que se planteó fue el sentido del epílogo, de insertar ese doble final o lectura a posteriori que cambia la visión del libro. Las «Notas históricas sobre El Cuento de la criada» se ubican en un momento histórico distante, donde ya no existe el estado de represión retratado en Gilead pero donde es posible estudiar todo lo que ocurrió desde múltiples puntos de vista. A través del marco contextual de un congreso académico, se procede, con altas dosis de ironía y sarcasmo, a la normalización de la situación pasada. Las consideraciones sobre la pertinencia del epílogo fueron variadas. Si hubo quienes lo calificaron de añadido del todo innecesario, otros subrayaron la función complementaria que la autora otorgó al mismo y la crítica que encarna hacia el tiempo presente.

No se dejaron de lado asuntos como la construcción del poder, la dialéctica entre el sistema y las individualidades, el miedo como base para construir un estado opresor o el papel de la lectura. Por lo que se refiere al mecanismo de control, examinamos la jerarquía de mujeres que muestra la novela y si el cargo de las Tías como adoctrinadoras en el Centro Rojo pueda tener algún tipo de justificación. El hecho de que estos personajes sean los encargados de someter a otras mujeres a un pensamiento teocrático generó un fluido intercambio de opiniones. Tratando de responder a por qué se ha erradicado la lectura y la escritura en Gilead, se apuntó a que ambas promueven la interpretación, la imaginación y la capacidad para recapacitar sobre las experiencias vitales. En un contexto de férreo autoritarismo, la supresión de la lectura es otra forma más de deshumanización. Hay que recordar que no hay letras en ningún establecimiento comercial y que los personajes carecen de nombre propio y, por lo tanto, de identidad. Fuertemente simbólica para los asistentes fue la alusión al juego de scrabble entre el Comandante y la protagonista, que enlaza con la construcción de significados y la atracción por lo prohibido. En este sentido, advertimos que no es casual que se integre en el seno de la trama, puesto que «no gana el que mejor conoce las palabras, sino el que mejor las utiliza». La dominación de la situación recae en la persona o las personas que tienen  el poder absoluto de las palabras.

Para finalizar el coloquio, aludimos a la relevancia de los colores como estrategia para clasificar y organizar la sociedad representada por Atwood y a la fuerte connotación que contienen, especialmente el rojo con el que se identifica a las Criadas. No nos olvidamos tampoco del simbolismo que adquieren las flores a lo largo de las disertaciones de Defred —especialmente los tulipanes como metáfora de la condición de las mujeres, tal y como ha investigado Daniele Arciello — y de la función del título, recapacitando sobre la adecuación del sustantivo «cuento» a la hora de catalogar a este tipo de narrativa. Si bien puede aludir a la consideración de la ficción que tiene la protagonista para valerse de su propia realidad, Rosa nos aclaró el homenaje explícito que existe a los Cuentos de Canterbury de Chaucer.

Lo cierto es que todos recalcamos la «lógica implacable» de la novela. Nadie quedó indiferente con su lectura, por el desasosiego que provoca y por las concomitancias que tiene con la historia pasada y, quizás, con la que está por venir.

Mujer sentada (Pablo Picasso, 1960)

Mujer sentada (Pablo Picasso, 1960)

 

Escanciar en copas hueras. El simbolismo del recipiente en “El cuento de la criada”

Por Daniele Arciello

“El cuento de la criada”, edición inglesa de Random House UK (2016)

En la apasionante lectura de El cuento de la criada  nos encontramos con una narración que nos asombra, incluso nos estremece: todo concurre a que nos sintamos desconcertados, perturbados, pero a la vez atraídos por una novela capaz de quitarnos el sueño, mientras que deseamos la salvación del cuerpo y del alma de Defred. ¿Conseguirá escapar de un mundo que no deja ni un rincón falto de opresión, ni un resquicio de esperanza? Tendremos que atrevernos a seguir leyendo para averiguarlo, orientados por una guía hecha para conducirnos hacia el sorprendente remate.

 

 

Además, nosotros como lectores a duras penas nos conformamos con saber la trama, queremos explorar todos los senderos narrativos que nacen de las páginas de Atwood: entre otros, la escritura de género, la distopía, la contaminación del medioambiente, la esclavitud, el sexo y el amor. Pero también la carga simbólica que un sinfín de palabras desprende, desde las flores en el jardín de la mansión hasta los inquietantes “muñecos de nieve” y su sonrisa de sangre.

Risultati immagini per calice

El cáliz es una de las más llamativas: en el Cuento se asocia irremediablemente al cuerpo femenino, que “acoge” al cuerpo masculino, muy a menudo sin posibilidad de rechazo. Muchos son los pasajes que remarcan este estado de sumisión. Cuando se fija en los tulipanes, no es solo su color lo que le hace reflexionar sobre su condición:

 

Imagen relacionada

Los tulipanes están más rojos que nunca, abiertos, ahora no parecen copas sino cálices; es como si se elevaran por sí solos, ¿pero con qué fin? Después de todo, están vacíos. Cuando crecen se vuelven del revés, revientan lentamente y los pétalos se les caen a trozos

 

Poco antes del encuentro “prohibido” con el Comandante, palabras durísimas sintetizan la condición suya y de todas las Criadas:

Somos matrices de dos piernas, eso es todo: somos vasos sagrados, cálices ambulantes.

Y tras la visita nocturna, hay un destello de esperanza, algo de alivio en una existencia hueca como su cuerpo:

Para él ya no soy solamente un cuerpo utilizable. Para él no soy simplemente un buque sin carga, un cáliz sin vino, un horno —que no cuece— al que le faltan los bollos. Para él no estoy simplemente vacía

Aun así, toda la fuerza de la rebelión se derrumba, la identidad se difumina, ya no tiene sentido oponerse a lo que te puede dar muerte por razones insignificantes:

Dios mío, pienso, haré lo que quieras. Ahora que me has perdonado, me destruiré si eso es lo que realmente deseas; me vaciaré realmente, me convertiré en un cáliz. Renunciaré a Nick, me olvidaré de los demás, dejaré de lamentarme. Aceptaré mi sino. Me sacrificaré. Me arrepentiré. Abdicaré. Renunciaré. […] Soy un objeto

Donna oggetto, de Franca Valeria Oliveri (2006)

Son frases que no pueden pasar desapercibidas, nos turban por su sentencia lapidaria: la mujer ha sido cosificada. Punto y aparte.

Tina Escaja

Por otro lado, la situación descrita en el libro nos induce a una “venganza” literaria. He aquí un poema, Penélope, de la poeta y ensayista zamorana Tina Escaja, extraído de Respiración mecánica, en el que los roles de poder se invierten. Inspirándose en la mítica figura de la esposa de Ulises, el hombre amado se convierte en mero objeto sexual, una necesidad hormonal incapaz de satisfacer a la compleja, fuerte e ingeniosa Penélope.

Despojando de su ser todo elemento material para que prevalezca el deseo, es evidente que el hombre ha sido expulsado del centro de una mujer, ella misma y su pasión protagonizan su existencia:

La Tessitrice, de Octavia Monaco (2013)

La Tessitrice, de Octavia Monaco (2013)

Necesito un baño

y una copa de vino

y un amante sin sexo.

Líquido, copa y tú

 

 

 

Aquí también está presente la idea de un recipiente, pero esta vez el amante es “sin sexo”, se trata de algo incorpóreo, anodino, ya no podrá imponerse como autoridad: la mujer es dueña de su destino, y el placer hace que triunfe su emancipación.

Son pruebas concluyentes de que la pluma es más vigorosa que el acero. Podemos usarla como denuncia social, publicando una obra sobre un futuro lejano que tan lejano no es, o con el fin de que nadie ignore las virtudes que la mujer encarna, y que ningún régimen, por muy despótico que sea, logre eliminarlas.

La simbología en la novela de Atwood es muy variada y sugerente: para l@s que deseéis debatir sobre este y otros temas del Cuento de la criada, os recordamos que el coloquio participativo de los socios es hoy a las 19.00 en la Biblioteca de San Isidoro.

 

La tejedora de Verona, de Remedios Varo (1956)

El cuento de la criada: Guía a la lectura

Por Rosa María Díez Cobo

(Si lo deseas, puedes ver documento de la  sesión de presentación)

Margaret Atwood

Margaret Atwood, 2013 (Fotografía, Jean Malek)

Margaret Atwood, 2013 (Fotografía, Jean Malek)

Margaret Atwood (Ottawa, Canadá, 1939) es una de las grandes voces de la literatura canadiense y de la literatura contemporánea en lengua inglesa a nivel mundial. Es una autora sumamente prolífica y posee un variopinto rango de intereses personales que, en gran medida, se traslucen en sus textos literarios.

De niña, creció en los bosques del norte de las provincias de Ontario y Quebec lo que fue origen de su gran interés y amor por los animales, la naturaleza y su posición militante en defensa del medio ambiente. No recibió educación formal hasta los 8 años, cuando empezó a acudir al colegio. Posteriormente, se formó en las universidades de Toronto, Cambridge (Massachusetts) y Harvard. Ha sido docente de lengua y literatura inglesa en diversas universidades canadienses y estadounidenses.

Es autora de más de cuarenta obras de ficción (novelas y colecciones de cuentos), narrativa infantil, poesía, volúmenes de teoría y crítica literaria, novelas gráficas, guiones para teatro, televisión, cine y libretos operísticos. De entre su extensa obra, podemos destacar sus novelas The Edible Woman (1969); Life before Man (1979); Cat’s Eye (1988); The Robber Bride (1993); Alias Grace (1996); The Blind Assassin (2000); Oryx and Crake (2003); The Penelopiad (2005); The Year of the Flood (2009); Maddaddam (2013), etc. Su última novela, publicada en 2016, Hag-Seed, revisita la obra teatral de Shakespeare The Tempest.

The Door (2007) es su último volumen publicado de poesía y su última colección de relatos es Stone Mattress: Nine Tales (2014). En 2017 también ha visto la luz su novela gráfica Angel Catbird, último volumen de una trilogía protagonizada por un peculiar héroe: un gato-ave.

Por último, de entre su obra ensayística, cabe destacar Survival: A Thematic Guide to Canadian Literature (1972), un estudio y defensa de la independencia de la literatura canadiense en un tiempo en el que, en círculos académicos, se consideraba como de inferior categoría frente a la literatura británica e incluso estadounidense. Sus últimas obras no ficcionales son Payback: Debt and the Shadow Side of Wealth (2008) y In Other Worlds: SF and the Human Imagination (2011).

Varias de sus obras, entre ellas El cuento de la criada, se han adaptado al cine o a la televisión. La propia autora, en algunos casos, como en la adaptación de El cuento de la criada a la famosa serie de la HBO, ha participado como guionista en el proyecto. Incluso su novela Maddaddam se ha versionado en formato de videojuego.

Atwood ha recibido numerosos premios y reconocimientos nacionales e internacionales; entre ellos, podemos destacar: Booker Prize (2000); Príncipe de Asturias de las Letras (2008); Arthur C. Clarke Award for Imagination in Service to Society (2015); Franz Kafka International Literary Prize (2017); PEN Center USA Lifetime Achievement Award (2017), etc. Por El cuento de la criada fue nominada para diversos premios, obteniendo el Governor General’s Award for English language fiction (1985) y el Arthur C. Clarke (1987).

Si quieres conocer la bibliografía completa de esta autora, explora este enlace que te remitirá a su página web personal.

 

Poética narrativa de Margaret Atwood

Su vasta obra alberga multitud de temas e intereses, de los que podemos destacar los siguientes, sobre todo en referencia a sus creaciones en prosa:

  • Pese a que la autora siempre matiza su interpretación del concepto «feminismo», muchas de sus obras pueden ser encuadrables dentro de la categoría de «ficción feminista» por el protagonismo del que dota a sus personajes femeninos –apenas existen narradores masculinos en sus obras– y por la lucha, en pro de su condición y derechos de muchos de estos personajes.
  • El cuerpo, como espacio de reivindicación y lucha, en especial en el caso de personajes femeninos, es un tópico que cobra especial relevancia en sus textos.
  • Muchas de sus tramas se sitúan en escenarios distópicos o postapocalípticos. Sin embargo, la autora siempre ha rechazado el encuadre de sus producciones bajo el concepto de «ciencia ficción» y ha reivindicado como más apto el de «ficción especulativa» o el de «ciencia ficción social». De hecho, es famosa su irónica afirmación de que sus novelas «no se refieren a calamares en el espacio exterior» [«talking squids in outer space.»]. Esto no implica que, en muchas obras de ficción especulativa de la autora, se aluda a innovaciones tecnológicas y, sobre todo, a los avances de la biotecnología.
  • La autora no solo ha explorado los horizontes de la «ficción especulativa» sino que, también, en algunas otras de sus narrativas, ha dado cabida a diversos enfoques de lo insólito: el gótico, lo fantástico, etc.
  • Las tramas y personajes de Atwood se encuentran bien basados en términos históricos y geográficos; la autora busca apoyatura en fundamentos «plausibles» para desarrollar sus mundos ficticios.
  • Su militancia política se refleja de forma muy abierta en sus obras donde, entre otras causas, se desarrollan situaciones sociales, económicas y/o medioambientales, que aluden a las amenazas que sufre, en la realidad, la humanidad y el planeta.
  • El examen de la tensión ética a la que se ven sometidos los personajes, cuando el medio en el que se mueven incentiva actos de injusticia o crueldad, es también común en algunas de sus obras.
  • La memoria y el pasado son fundamentales en muchas de sus ficciones: la situación de los eventos narrados, del estado de los personajes, se explica a través de un entramado de flashbacks que permite al lector reconstruir y posicionarse sobre el presente que se narra. Se pudiera afirmar, en este sentido, que Atwood nos presenta una arqueología emocional de sus personajes.
  • Destaca el uso de la primera persona en muchas de sus ficciones; se dota así a  los protagonistas de un fuerte poder evocatorio en cuanto a la narración y construcción  de su identidad y de sus circunstancias.
  • Sus personajes suelen presentársenos en un momento de crisis existencial, de encrucijada personal, y muchas de sus narrativas quedan suspendidas en el momento crucial, cuando el personaje ya ha optado por tomar decisiones y salir de su difícil coyuntura.
  • La ironía es una de las estrategias textuales que la autora usa con frecuencia.
  • Pese a la visión mayormente negativa del mundo y de la sociedad que se trasluce en sus novelas, Atwood suele abrir resquicios a una lectura positiva, a la confianza en que el poder de la creatividad y de las voluntades individuales superarán las dificultades y conflictos.
  • Al igual que en su obra crítica, Atwood emplaza algunas de sus tramas en espacios geográficos canadienses, y reconstruye episodios de su historia (metaficción historiográfica) aportándole visibilidad a un territorio que, según ella habría sido relegado e ignorado dentro del mundo anglosajón y, en especial, en la relación cultural con su vecino del sur, Estados Unidos.

Las palabras de la autora

Margaret Atwood puede ser calificada de «celebridad» literaria a nivel internacional y, por ello, y por su activismo político y sus diversos compromisos ideológicos, existen numerosas entrevistas a la autora que se pueden localizar en medios escritos y audiovisuales. Aquí puedes explorar varios de ellos:

  • RTVE (05/05/2013). Página 2. Entrevista: Margaret Atwood (vídeo):

  • Noticiero cultural (Cuba) (10/02/2017). Entrevista con Margaret Atwood (vídeo):

 

En relación a El cuento de la criada y del género de la distopía, Atwood desvela algunas claves en la siguiente declaración:

El cuento de la criada tiene un enorme significado en EE.UU. ahora, sobre todo por el intento de controlar a las mujeres, pero aún no estamos en esa América. Las novelas distópicas pueden cambiar la forma en que la gente ve las noticias, lo que podría pasar. No sabemos cómo va a ser el futuro, pero si una novela te influye puede que tomes medidas para cambiar las cosas. Por eso muchos novelistas del S.XIX escribieron las novelas que escribieron. Víctor Hugo estaba bastante interesado en el estado policial y La cabaña del tío Tom fue decisiva en el movimiento abolicionista. Comprendemos mejor con historias que con números; tenemos una habilidad innata para entender historias, pero nos tienen que enseñar álgebra.

El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale)

Información contenida en la contraportada

Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.

En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.

Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.

 

Estructura y contenido del libro

Dentro de la bibliografía de la autora, El cuento de la criada se ha convertido en su obra más señera y reconocida. Margaret Atwood recoge en este libro algunos de sus principales intereses literarios e inquietudes sociales.

El libro se puede entender como el diario de una anónima protagonista que nos relata un cambio histórico radical acontecido en Estados Unidos y el mundo en general, y que ella ha experimentado de la forma más brutal posible. El relato se compone de 15 secciones de desigual longitud y que poseen diversos títulos, aunque el de «Noche» se reitera en diversas secciones. La novela se cierra con un epílogo «Notas históricas sobre El cuento de la criada» que aporta una lectura crítica, e histórica, sorprendente sobre el resto del texto.

Algunos temas principales de esta narrativa que cabe destacar son:

▪ el riesgo de que acontezcan retrocesos sociales en estados democráticos y la irrupción, como consecuencia, de sociedades totalitarias, de signo teocrático

▪ la hipocresía latente en muchos estados u organizaciones de tipo represivo o dictatorial.

▪ la represión femenina, externa y autoimpuesta, a manos de estructuras sociales y religiosas de carácter conservador y puritano.

▪ la capacidad de superación y de lucha del individuo cuando se asocia con iguales para alcanzar un fin liberatorio y/o justo.

▪ las posibilidades del texto de ficción de rescatar historias silenciadas.

Lectura

Una narrativa tan cargada de conexiones, símbolos y connotaciones, que incluso trascienden la ficcionalidad de la propia obra, origina muchas posibles preguntas para la reflexión. Algunas que se pueden abordar en una lectura crítica serían:

  • La novela se abre con tres epígrafes: una cita del Génesis bíblico, una frase tomada de la obra satírica del británico Jonathan Swift Una humilde propuesta (1729) y un proverbio sufí, ¿qué nos aportan estos tres paratextos iniciales para la interpretación de la obra?
  • El cuerpo principal de la narración, el relato de Defred, se desarrolla en primera persona, ¿por qué crees que la autora ha elegido este punto de vista narrativo? ¿qué aporta a nuestra comprensión del texto?
  • La protagonista del relato es anónima y, según se nos revela en las últimas páginas, el título de la obra fue añadido muy posteriormente por terceras personas, ¿crees que el nombre «cuento» es idóneo para calificar esta narrativa y por qué motivos lo sería (o no)?
  • Aunque la narración se desarrolla en un estado ficticio, Gilead, hay una serie de coordenadas histórico-geográficas que nos evocan nuestro propio mundo, ¿cuáles son estas? ¿con qué fin crees que la autora las emplea?
  • El estado represor de Gilead plantea un retorno a un tradicionalismo social y cultural exacerbado, de fundamento religioso puritano que afecta, en especial, al papel que juegan las mujeres en la sociedad, ¿qué evoca la jerarquía de mujeres que se establece en Gilead? ¿cuál sería su justificación?
  • Uno de los signos más visibles del rol de las mujeres en Gilead se relaciona con sus atuendos y los colores de estos, ¿qué simbolizan cada uno de estos colores? ¿qué importancia tendría, en un hipotético estado represor de la libertad femenina, una estrategia de este tipo?
  • La erradicación de la lectura y la escritura entre las criadas es una de las medidas más contundentes del gobierno de Gilead, ¿por qué un gobierno autoritario y con un nivel de control tan férreo sobre sus ciudadanos se molestaría en  hacer algo así? ¿conoces otras obras literarias que planteen este tema?
  • «Nolite te bastardes carborundorum» es un mensaje en clave que Defred descubre en su habitación y que le infunde una cierta esperanza, ¿qué reflexiones te suscita esta frase «en latín»?
  • El cierre de la obra, las «Notas históricas», cambia nuestra percepción del resto del libro, ¿en qué medida sucede esto? ¿cómo interpretas el tono jocoso del conferenciante (Pieixoto)? ¿qué te sugieren afirmaciones de este conferenciante como «nuestra misión no consiste en censurar sino en comprender»?
  • A la luz de las características que hemos considerado sobre el concepto «distopía», ¿qué tipo de texto distópico sería El cuento de la criada? ¿qué características propias presenta esta obra como narración distópica?
  • Atwood siempre ha mostrado su deseo de escribir ficciones «especulativas», que sean plausibles de acuerdo a nuestro concepto del mundo, ¿crees que lo consigue? ¿podría algo como lo narrado en El cuento de la criada ocurrir en algún lugar del mundo que conocemos?
  • Las «Notas históricas» reflexionan sobre la veracidad de la historia del texto anónimo y sobre su naturaleza de una forma académica incluso fría, ¿pero, dentro de su misma «frialdad», qué sugiere respecto al posible destino de la narradora de El cuento de la criada? ¿crees que se puede suponer que su fin, de haber existido ella, ha sido positivo o negativo?

El sacrificio: conmoción, muerte y reto artístico

Por Daniele Arciello

(Actualizada el 15 de noviembre de 2017)

Hoy jueves 9 de noviembre  a las 19.00 vendrá a hablar de su novela No hay amor en la muerte el escritor Gustavo Martín Garzo. Queremos homenajearle con una curiosidad sobre el maravilloso mundo del arte.

«No podía olvidar el momento en que, tras tumbarme sobre la leña, había empujado con ella mi cabeza hacia atrás para dejar al descubierto mi cuello / y me bastaba con recordar la presión de esa mano sobre mis ojos y mis pómulos para sentir el deseo de cantar»

Con estas palabras tan sugestivas, poéticas, que rozan lo erótico, Martín Garzo nos ayuda a plasmar en nuestras mentes de apasionados lectores la imagen de un hijo que no comprende por qué su padre está a punto de degollarlo, pero a pesar de ello se entrega con toda su alma al sacrificio extremo. Es un acto que suscita una carga de emociones tremenda, bien para él bien para los que somos testigos de lo que podría ocurrir, y de lo poco que faltó que ocurriera. Isaac no evita pensar en lo trágico y lo simbólico que representa lo que Abraham estaba a punto de cometer. Hasta le dedica una invocación que sintetiza en pocas líneas la complejidad de la relación padre-hijo:

«ah, las dos manos de mi padre / la mano que guarda el rostro del hijo y la mano que blande el puñal con el que le va a matar / la mano que le dice eres mío y la mano que atrae a los ángeles / cómo no sentir el deseo de cantar?»

Es una imagen muy evocadora, que desde la aparición de la primera Biblia se ha convertido en uno de los episodios más utilizados como tema central de obras impares. Para citar uno de los numerosos ejemplos, tenemos que viajar en el tiempo hasta llegar a los albores del Renacimiento. En Florencia, año de gracia 1401, se anunció un concurso para decorar la puerta Norte del Baptisterio, al que acudieron muchos de los célebres artistas de la época. Se llegó a nombrar a más de 30 jueces para la competición, y solo la elite de los orfebres y escultores de Toscana pudo tener la gran oportunidad y privilegio de demostrar su talento.

 

El Baptisterio de San Juan, Florencia

La Puerta Norte del Baptisterio. Tras su restauración, ha sido trasladada al “Museo dell’Opera del Duomo”. En su lugar hay una nueva puerta en el Baptisterio que “Galleria Frilli” realizó en 2015.

Se trataba de esculpir una formella (es decir, un relieve en forma de cuadrilóbulo muy de moda en aquel entonces para adornar los edificios florentinos), cuyo modelo de inspiración tenía que ser un acontecimiento narrado en el Nuevo Testamento. Sin embargo, de forma excepcional se eligió el sacrificio de Isaac, a pesar de que el Antiguo Testamento iba a tener un rol protagónico más adelante, cuando se realizó una tercera puerta: es evidente que un evento tan sugerente no podía pasar desapercibido.

El tiempo concedido para elaborar la formella de bronce que lo representaba fue de un año. Al margen de haber dado lugar a la creación de piezas magníficas —de las que desgraciadamente solo se conservan dos: la del ganador, Lorenzo Ghiberti, y la del que quedó segundo, Filippo Brunelleschi—, el reto cobró importancia también por indicar claramente la diferencia de dos escuelas de estilo muy distintas, y que afectarían contundentemente al panorama artístico italiano durante todo el siglo XV: el gótico internacional, que al fin pudo penetrar en los gustos de las escuelas de la época, y el clasicismo, tan querido por Brunelleschi y que naturalmente se ve reflejado en el estilo de su panel.

La decisión final repercutió en el ánimo de Filippo de tal manera que abandonó la escultura para dedicarse en cuerpo y alma a la arquitectura, emprendiendo un viaje formativo a Roma. Pero un halo de misterio envuelve a todo el asunto: hay historiadores que afirman que ganaron los dos ex aequo, otros que Ghiberti no fue un vencedor muy deportivo, o que hizo de todo para triunfar él. Cualquiera que sea la verdad al respecto, nos conformamos con la certidumbre de que un cuento sacado de un texto ya hoy en día reputado anacrónico, falto de interés o autenticidad, ayuda a que traspasemos los lindes convencionalmente marcados entre un tipo de manifestación artística y otra y nos sumerjamos en el océano, a menudo poco explorado, de la creación humana.

En la primera “formella”, la de Ghiberti, se aprecia la actidud heróica de Isaac, al enfrentarse al puñal de su padre que se dispone a usarlo. En cambio, en la de Brunelleschi prevalece el realismo, la crudeza del acto. Abraham con una mano sujeta a su hijo, y con la otra maneja el arma que está a punto de penetrar en el cuello de Isaac. La descripción que leemos en la novela de Garzo se aproxima mucho más a la obra de Brunelleschi que a la de Ghiberti

Si tenéis curiosidad y os apetece preguntarle a Martín Garzo su opinión sobre el sacrifico en el arte, no os olvidéis del encuentro con el autor hoy a las 19.00 en la Biblioteca de San Isidoro.

Ya está disponible el vídeo con la visita del escritor Gustavo Martín Garzo al club de lectura de Universidad de León. Es una delicia. No dejes de verlo:

 

No hay amor en la muerte: Coloquio

Por Sergio Fernández Martínez

The sacrifice of Isaac Marc Chagall Original Title: Le sacrifice d'Isaac Date: 1966;

Detalle de El sacrificio de Isaac, de Marc Chagall (1960-1966)

El jueves 26 de octubre los socios del Club de Lectura nos reunimos para debatir nuestras opiniones acerca del segundo libro elegido: No hay amor en la muerte, del autor vallisoletano Gustavo Martín Garzo.

Utilizando las preguntas de la guía de introducción a la lectura, el público rápidamente dio vía libre a sus comentarios. Así, el constante juego de contrarios —vida y muerte, mujeres y hombres, generación adulta y generación joven, etc.—, visible desde los inicios de la novela e hilado a través del discurso bíblico, muestran la auténtica realidad que Gustavo Martín Garzo quiere transmitir: el enfrentamiento a las grandes coyunturas humanas. De este modo, las diferencias vitales, generacionales y de formación sirven como pretexto de algunos de los grandes temas no solo de la literatura universal, sino de la propia existencia.

La novedad textual que aporta esta novela, con su marcado estilo renovador llamó la atención de muchos de los participantes, quienes vieron en No hay amor en la muerte ciertas semejanzas con la narración de José Saramago: uso de minúsculas, discurso ininterrumpido o las rayas oblicuas que separan las frases. Asimismo, la creación de la obra suscitó un gran interés: ¿qué recursos estilísticos utiliza Martín Garzo para hacernos llegar el mensaje? ¿cómo de intensa ha sido su investigación histórica? ¿qué peso tiene la tradición en esta novela? Desde luego, el uso novedoso de la técnica literaria no dejó indiferente a nadie.

El sacrificio de Isaac, de Adi Holzer (1997)

El sacrificio de Isaac, de Adi Holzer (1997)

En relación a este punto, también sobresale la importancia de la intertextualidad y cómo esta interviene lúdicamente en el desarrollo escritural y novelesco. El uso de metáforas que sirven para profundizar en temas tanto clásicos —que, precisamente, por su condición de clásicos son modernos— como contemporáneos nos hizo ver que las grandes preocupaciones del hombre son esenciales, no importan las circunstancias ni el contexto sociohistórico. Otros debates, que también giraron en torno al proceso de la escritura, del estilo y de la construcción de un texto, se centraron en el uso y descripción de los ángeles como personajes clave, las relaciones psicológicas con Dios, con la familia y con los siervos, la importancia de la onomástica en la novela —por ejemplo, Isaac: “el que hace reír”— y la función que esta desempeña, de manera mordaz, en el transcurso de la historia. Asimismo, el tema de la crueldad y cómo este evoluciona a lo largo de la trama, superponiéndose en muchas ocasiones a otros temas de gran envergadura —libre albedrío, amor, libertad— fue uno de los más debatidos en la última sesión del Club de Lectura.

En último lugar, pero no por ello menos importante —sino más bien todo lo contrario— , el rol que desempeñan los personajes femeninos ocupó gran parte de la sesión. Si bien la oposición entre lo femenino y lo masculino es evidente, quizá ya desde el mítico tema de Adán y Eva —«La vida da la razón a las mujeres y la muerte a los hombres» llegamos a leer en uno de los pasajes»—, esta antagonía no hace sino reflejar los constantes opuestos y la eterna dualidad. No solo entre los sexos sino también entre los grandes temas que polarizan la novela y que ya mencionamos anteriormente. Precisamente, esto es extensible a los personajes femeninos; una concepción visible sobre todo en Agar y Sara, que reflejan dos modelos de mujer —fantasías versus miedo, fertilidad versus senectud, actividad versus pasividad, etc.—.

Esta persistente confrontación de contrarios hizo preguntarse a algunos de los socios si, en realidad, esta novela no será una obra contestataria a los radicalismos. Desde luego, las últimas páginas son realmente esclarecedoras, utilizando el proteico símil del concepto de la vida y la diferenciación que va surgiendo de esta a lo largo de la evolución humana y cómo las generaciones otorgan un mayor peso a diferentes dimensiones de la existencia humana.

La suerte es que el autor de No hay amor en la muerte, Gustavo Martín Garzo, nos visitará en la próxima sesión del Club de Lectura. Será el jueves 9 de noviembre a las 19:00 horas en la Sala de Conferencias de la Biblioteca General San Isidoro: una ocasión única para preguntarle posibles dudas o hacerle llegar nuestras opiniones y comentarios. ¡No te lo pierdas!

Abraham y los tres ángeles, de Marc Chagall (1966)

Abraham y los tres ángeles, de Marc Chagall (1966)

No hay amor en la muerte: Guía a la lectura

Por Natalia Álvarez Méndez

 

Gustavo Martín Garzo

 

Autor de una obra prolífica que abarca diversos géneros.

Narrativa: Luz no usada (Junta de Castilla y León, 1986), Una tienda junto al agua (Los infolios, 1991), El amigo de las mujeres (Caja España, 1991), El lenguaje de las fuentes (Lumen, 1993), Marea oculta (Lumen, 1993), Premio Miguel Delibes, La princesa manca (Ave del Paraíso, 1995), La vida nueva (Lumen, 1996), Los cuadernos del naturalista (Alianza, 1997), Ña y Bel (Ave del Paraíso, 1997), El pequeño heredero (Lumen, 1997), Las historias de Marta y Fernando (Destino, 1999), El valle de las gigantas (Destino, 2000), La soñadora (Areté-Lumen, 2001), Pequeño manual de las madres del mundo (R que R, 2003), reeditado como Todas las madres del mundo (Lumen, 2010), Los amores imprudentes (Areté-Lumen, 2004), Mi querida Eva (Lumen, 2006), El cuarto de al lado (Lumen, 2007), El jardín dorado (Lumen, 2008), La carta cerrada (Lumen, 2009), Tan cerca del aire (Plaza & Janés, 2010), Y que se duerma el mar (Lumen, 2012), La puerta de los pájaros (Impedimenta, 2014), Donde no estás (Destino, 2014), obra finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León en 2016, No hay amor en la muerte (Destino, 2017).

Narrativa infantil y álbum ilustrado: Una miga de pan (Siruela, 2000), Tres cuentos de hadas (Siruela, 2003), Dulcinea y los caballeros dormidos (Edelvives, 2005), Un regalo del cielo (SM, 2007), El pacto del bosque (El jinete azul, 2010).

Ensayo y artículos periodísticos: El pozo del alma (Anaya, 1995), El hilo azul (Aguilar, 2001), El libro de los encargos (Areté-Lumen, 2003), La calle del paraíso (El pasaje de las letras, 2006), Sesión continua (El pasaje de las letras, 2008), Una casa de palabras (2013).

Ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos en 1991: Premio Emilio Hurtado por El amigo de las mujeres al mejor libro de relatos; 1993: Premio Miguel Delibes por Marea oculta; 1994: Premio Nacional de Narrativa por El lenguaje de las fuentes; 1999: Premio Nadal por Las historias de Marta y Fernando; 2004: Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Tres cuentos de hadas; 2006: Premio Castilla y León de las Letras. A toda una carrera; 2008: Premio Mandarache por Mi querida Eva; 2010: Premio de Novela Ciudad de Torrevieja por Tan cerca del aire.

 

Poética narrativa de Gustavo Martín Garzo

Su producción literaria está marcada por recurrentes hilos conductores, tales como:

  • Lo maravilloso, lo mágico, lo fantástico, lo poético, lo onírico –con el mundo de los sueños, los ensueños y las alucinaciones–.
  • El mito.
  • Los problemas existenciales.
  • Los deseos.
  • El amor.
  • Las relaciones entre hombres y mujeres, las diferencias entre ambos sexos y la posibilidad o imposibilidad de comunicación.
    • Los secretos que residen en el corazón del hombre.
    • El profundo retrato de los personajes femeninos y de sus misterios
  • El contacto entre vivos y muertos.
  • Una gran variedad de marcos espaciales –míticos, realistas y fantásticos– que, se convierten en una proyección simbólica del estado anímico de los personajes, de su psicología.

Todas estas preguntas pueden parecerte absurdas, pero tu padre y yo veníamos de un mundo que no tiene mucho que ver con este en el que vives tú. Un mundo donde aún se contaban historias de fantasmas y de hombres que se transformaban en lobos; donde se pensaba que los tejos guardaban la puerta que comunicaba con el mundo de los muertos, y en el que las muchachas buscaban en las plantas que florecían en el agua la respuesta a sus sueños de amor. De ese mundo procedían nuestros padres y abuelos. Sus relatos hablaban de muertos que vagaban por las calles, de oscuros asesinos y dulces señoras que protegían a los niños. Y sólo tuve que entrar en mi casa para darme cuenta de que era a ese mundo al que yo pertenecía. No a aquel otro que me rodeaba, y en el que estaba completamente sola en medio de hombres y mujeres a los que nada importaba ni sabían nada de mi corazón.

(Tan cerca del aire, 2010: 148-149)

Gustavo Martín Garzo. Conferencia inaugural I Jornadas de Bibliotecas de Extremadura (2013)

Reflexiones sobre la literatura

Sus reflexiones sobre la literatura son constantes, sobre aspectos variados tales como ¿qué es la literatura?, ¿cuál es el impulso que mueve al artista a escribir?, ¿por qué se necesitan las ficciones para vivir?, ¿cuál es el poder de la imaginación?, etc. Entre las respuestas que ofrece:

 Contar y escuchar historias nos hace sentir amparados.

 La literatura hace tolerables las contradicciones de la vida.

 La literatura es un viaje de ida y vuelta al lado oscuro de los seres humanos.

Kafka dijo que un libro debía ser una puñalada en la espalda de su lector, queriendo subrayar ese poder de trastornarnos, de desquiciar nuestra bien articulada estabilidad.  […] la literatura [. Ésta] tiene una función desenmascaradora, y por eso se constituye como resistencia. Frente al olvido, frente a la humillación. No quiere conquistar un lugar, sino abrirse a un interior sellado.

 La literatura siempre nos enseña algo esencial acerca de la vida, pero su mensaje no debe ser unívoco. Debemos tener la impresión de que aprendemos, aunque no sepamos exactamente qué.

Las bibliotecas son como un gran almacén donde se guardan todas las emociones humanas. ¿Y sabes qué se aprende cuando paseas por ese almacén?: que pueden traerse cosas de los sueños.

No hay amor en la muerte

Información contenida en la contraportada:

Con No hay amor en la muerte Gustavo Martín Garzo regresa al universo que le valió el aplauso de la crítica más exigente y el temprano cariño de los lectores.

En esta ocasión novela el sacrificio de Isaac. Bendecido por Dios con un hijo cuando se había resignado ya a la esterilidad, Abraham recibe la orden de sacrificarlo como demostración de fe y devoción. Abraham se dispone a obedecer y en el último momento Dios le ordena que no mate a su hijo. Sacrificio fundacional para la religión judía y ejemplo supremo del temor al poder divino, durante siglos esta parábola ha proyectado sombras inquietantes sobre su naturaleza y sobre las consecuencias en la futura vida de Isaac.

Inquietudes que Gustavo Martín Garzo recoge ahora para explorarlas con un estilo insólito, un fraseo hipnótico. Una novela emocionante que pone en términos humanos las viejas historias bíblicas con una ambición que recuerda por momentos a la de Thomas Mann.

Un emocionante canto a la relación entre un padre y un hijo, a partir de la historia bíblica del sacrificio de Isaac.

 

Estructura y contenido del libro

Gustavo Martín Garzo -con un ritmo organizado en versículos- presenta en la narración titulada No hay amor en la muerte una original reescritura de la historia bíblica de Isaac, para profundizar en diversos motivos: la vida, el amor, la libertad, la belleza, el mundo.

No es la primera vez que recurre a temas bíblicos. Ya lo hizo en El lenguaje de las fuentes, novela que recibió el Nacional de Literatura en 1994. En la edición de Cátedra de 2003 se sintetizan sus claves: «es una novela peculiar en la que el tema del amor tiene un tratamiento originalísimo en una obra protagonizada por dos indiscutibles cimas de la hagiografía cristiana: una Virgen María, que se aleja de la tradicional concepción inmaculada y de la virginidad maternal; y un José debilitado por los años y las múltiples heridas que le ha infligido el destino. Entre ambas figuras se sitúan los ángeles, cuya línea de actuación parece ser la de abrir un abismo de incomunicación entre los esposos».

En No hay amor en la muerte el punto de vista adoptado es el de un Isaac anciano que recuerda sus vivencias de niño, entre ellas, una que le marca para siempre y que es presentada en la Biblia como el episodio en el que Abraham se enfrenta a la petición de la divinidad de sacrificar a su propio hijo. Otras fuentes se unen al texto bíblico en el germen de esta novela. El propio autor, que dedica esta obra a su hijo varón, las señala en una nota final:

El sacrificio de Isaac (Rembrandt, 1635) Museo del Hermitage, San Petersburgo, Rusia

El sacrificio de Isaac (Rembrandt, 1635) Museo del Hermitage, San Petersburgo, Rusia.

Esta novela habría sido otra sin la antología de Elena Romero “La ley en la leyenda. Relatos de tema bíblico en las fuentes hebreas”. Los cuentos de I.B. Singer y de Franz Kafka, la poesía amorosa de Paul Éluard y el libro del Génesis han hecho todo lo demás.

Las interlocutoras del protagonista, que intercalan sus voces con las de Isaac en dicho discurso, son mujeres de su pasado que ya están muertas en el momento en el que se desarrolla la narración.

La citada estructura y el contenido relativo a la relación de un padre con su hijo varón son el punto de partida para reflexionar con profundidad sobre temas como el de los miedos –a la pérdida del amor, a la muerte-, los deseos, el mundo masculino, el universo femenino, la falta de comprensión y la incomunicación entre padres e hijos, el peso de los valores y los sueños del progenitor heredados por los descendientes, en suma, la falta de libertad que marca la existencia.

La lectura:

Tomemos las siguientes preguntas como punto de partida no cerrado para compartir impresiones sobre la novela:

  1.  ¿Qué te ha parecido la disposición formal de la narración? (versículos, ausencia de letras mayúsculas, de puntos ortográficos, etc.)
  2. ¿Has reconocido otras historias bíblicas? ¿Y otros relatos de la tradición literaria universal?
  3. ¿Te ha llamado la atención la explicación del significado de algunos nombres de los personajes de la historia?
  4. ¿Qué interrogantes o afirmaciones enunciadas por las interlocutoras de Isaac en la novela te han interesado?
  5. ¿Qué reflexión sobre el sufrimiento en el mundo te ha impactado más? (crueldad, muerte, desdicha, violencia, enfermedad, dolor…)
  6. ¿Cómo percibes el sometimiento y la obediencia de Abraham a su dios y la dependencia del amor que Isaac tiene de su padre a pesar del miedo que le genera lo vivido?
  7. ¿Deben los hijos heredar las culpas, deudas y sueños de sus padres?
  8. ¿Qué consideraciones sobre la mujer en contraste con el hombre te han llamado más la atención acerca de su naturaleza, sus actitudes vitales, sus derechos y sus obligaciones?
  9. ¿Qué representan los dos modelos de mujer tan diferentes encarnados en la madre de Isaac y en Agar?
  10. ¿Crees que la novela celebra la vida y defiende el amor y la libertad?

    Sacrificio de Isaac (Iglesia de San Pedro de la Nave en Zamora, s.VII)

    Sacrificio de Isaac (Iglesia de San Pedro de la Nave en Zamora, s.VII)

Visita de Cristina Fernández Cubas al Club de Lectura

Por Sergio Fernández Martínez

Ayer, martes 3 de octubre, a las 19:00 horas visitó el Club de Lectura Cristina Fernández Cubas. Una ocasión inigualable para que los lectores pudiesen compartir experiencias y formularle las preguntas que más les inquietaban.

Lars Henkel

Lars Henkel

Sin duda, una de las primeras cuestiones en el encuentro, tras la presentación a cargo de Natalia Álvarez Méndez, fue la dificultad de escribir y de dónde surgen la fantasticidad de algunos de los relatos de La habitación de Nona —¿cariz autobiográfico? ¿imaginación pura? ¿ensoñaciones?—. Fernández Cubas acudió, para responder a esta pregunta, al cuento «Hablar con viejas». Este relato tuvo su origen en un acontecimiento real, un encuentro muy similar al narrado: sucedió en la calle París de Barcelona entre la autora y una anciana que le pidió ayuda para cruzar la calle.

La señora, tras la ayuda de Fernández Cubas, la invitó a subir a su piso a tomar un café y la autora lo rechazó, lo que, inmediatamente produjo en Cristina un terrible sentimiento: la soledad de aquella desconocida. De este modo, aquello que no hizo en la vida real lo hizo en la literatura. La autoría del cuento, dijo la autora de Los altillos de Brumal, se debía a la mala conciencia que se le había quedado tras aquel extraño encuentro. De manera inconsciente y mordaz, en el relato narra por qué no subió, argumentando, desde la imaginación, los motivos que le condujeron a no hacerlo —¡leedlo, no tiene desperdicio!—. Este es uno de los ejemplos de dónde está el autor del relato en cuestión y la importancia de las historias paralelas. Fernández Cubas explicó también el nacimiento del relato «Interno con figura», que tiene una importante carga autobiográfica, patente en casi cada línea del texto. La trascendencia de la literatura, resaltó Fernández Cubas, reside en su capacidad inventiva, pues al no existir una historia real, se rellena el vacío con la imaginación. Asimismo, las imágenes imprevistas, los sueños y los deseos de viajar también tienen un profundo peso en la capacidad inventiva de nuestra primera invitada al Club de Lectura.

Pilar Zeta

Pilar Zeta

La habitación de Nona es un libro que ha significado mucho, en diversos niveles, para la autora. Resaltó principalmente uno: la conexión con los lectores: a ella le gusta saber si los lectores empatizan, conocer sus pensamientos, saber de primera mano sus opiniones personales. Y precisamente, se fue con un buen sabor de boca con las consideraciones de nuestros participantes.

Los lectores formularon algunas preguntas más, como la importancia de la pérdida del marido —muy visible, según la autora, en el relato «La nueva vida»—; las trampas/trampantojos que tiende al lector, donde recordó la importancia de alguno de sus libros preferidos, como Otra vuelta de tuerca, del escritor estadounidense Henry James; las referencias cinematográficas, que para Fernández Cubas se retrotraen a la infancia. Asimismo, también comentó que había probado a escribir un guion cinematográfico y, a pesar de haberlo conseguido, no encontró que fuese su lenguaje; la influencia de la novela negra, para lo cual recordó la desaparecida librería barcelonesa Negra y Criminal, donde ella estaba en un inquietante estante denominado «obras de frontera», y también aprovechó para recomendar a Ruth Rendell, concretamente, su obra Un juicio en piedra.

Asimismo, confesó a los socios algunas de sus manías a la hora de escribir, la importancia de la dedicatoria de La habitación de Nona, el tema de la infancia, los recuerdos autobiográficos —constantes en su obra—, la fusión de temas positivos y negativos, como la venganza en «El final de Barbro» y el sentido que ello adquiere a medida que avanza la trama, la sorprendente continuación del relato «Hablar con viejas» que ha realizado el escritor barcelonés David Roas y la importancia que tiene para ella, a la hora de escribir, la realidad social y el entorno que le rodea.

Sin duda, un fructífero encuentro que propició multitud de preguntas diferentes, lo que demuestra lo mucho que ha gustado la elección de esta lectura compartida y el impacto que ha causado entre los socios. Cristina Fernández Cubas señaló que «importa lo que se dice, pero también lo que se oculta», una máxima que recoge su carácter misterioso y su enigmático encanto. Maravillada por León, prometió volver. Esperamos que sea pronto.

Cristina Fernández Cubas (centro) en el Club de Lectura de la Universidad de León.

Cristina Fernández Cubas (centro) en el Club de Lectura de la ULe. Natalia Álvarez Méndez (izda) y Ana R. Otero (dcha.)

La habitación de Nona: Coloquio

Por Sergio Fernández Martínez

Adriano Cecioni - Interno con figura (1868)

Adriano Cecioni – Interno con figura (1868)

La galería de extraños personajes que pueblan las páginas de La habitación de Nona no han dejado indiferentes a los socios de nuestro Club de Lectura. El libro de Cristina Fernández Cubas, ganador del Premio Nacional de Narrativa y del Premio de la Crítica, ha gustado mucho y pudo comprobarse en los numerosos comentarios positivos y elogiosos de los asistentes. Al tratarse del primer coloquio participativo, rompimos el hielo comentando algunas de las preguntas que pueden encontrarse en la guía a la lectura. Así, las conexiones intertextuales —podríamos hablar, incluso, de redes interdiscursivas debido a la prolijidad con la que aparecen— con, por un lado, el cine y, por otro, con los cuentos de hadas infantiles y, en general, con la literatura de lo insólito o aquellos géneros fantásticos, fueron rápidamente asociadas por los participantes.

(fotografía de David Viz)

«La habitación de Nona» es el primer relato del libro y, además, el que da título al conjunto. Este cuento fue, sin duda alguna, el más abundante en comentarios. Algunos socios observaron, acertadamente, la manipulación por parte de la narradora, que tiende una especie de peculiar trampa al lector, guiándole por un camino que conduce a un desenlace completamente inesperado. Con ciertos ecos de la película Los otros (2001), dirigida por Alejandro Amenábar, el curioso ensamblaje entre la visión realista y la visión fantástica produjo un intenso debate entre los asistentes. Asimismo, aquellos socios más veteranos establecieron ciertos vínculos con otras lecturas del club, como es el caso de Los atacantes, del mexicano Alberto Chimal ¿Enfermedad? ¿locura? ¿invención? La mente de Nona ha jugado con las expectativas de nuestros socios y, desde luego, no ha dejado indiferente a nadie.

El relato «Hablar con viejas», que recordó a películas como Psicosis (1960, Alfred Hitchcock), Los Goonies (1985, Richard Donner) o El secreto de tus ojos (2009, Juan José Campanella) sorprendió, sobre todo, por su capacidad de juego con el lector. Con guiños a autores como Edgar Allan Poe, la realidad social que subyace bajo esta trama fue también un importante aspecto a destacar entre los socios. «Interno con figura», uno de los relatos más tétricos del conjunto, con un uso del terror sibilino y latente, toma el tema de la infancia y la visión especial de los niños en relación a lo fantástico. Los socios destacaron, asimismo, la importancia de la metaliteratura en este relato y cómo, una vez más, las noticias de carácter social influyen, de manera decidida y evidente, en la mente de los escritores.

Ciertos socios comentaron el tono humorístico que puede verse en «El final de Barbro», un relato que analiza lo que ocurre cuando no se asume la realidad y lo fantástico comienza a contaminar tu entorno. El tema que vertebra este relato es la venganza, también con ecos de los cuentos de hadas, pero con un punto macabro que muchos participantes consideraron necesario en el relato. Cabe resaltar también la vuelta de tuerca que Cristina Fernández Cubas consigue darle a historias conocidas, convirtiendo lo que pudiese parecer una historia manida en una sorprendente narración reveladora. Casi sin tiempo para comentar los demás relatos en profundidad —no hay que lamentarse, pues precisamente aprovecharemos para comentarlos con la autora este próximo martes 3 de octubre—, los participantes quedaron encantados con una lectura sugerente, misteriosa y encantadora. «La imaginación te liberará», exclamó alguno de nuestros socios y, ciertamente, eso ocurre con la lectura de La habitación de Nona, donde se descubre, desde los territorios de lo insólito, el verdadero poder de palabra. Como la propia autora señaló en una entrevista: «La palabra crea, destruye, cura, duele, te hace viajar sin moverte de tu casa… tiene un poder inmenso».

No podéis perderos el encuentro con Cristina Fernández Cubas:

 Martes 3 de octubre,  19:00 h.

Sala de Conferencias de la Biblioteca General San Isidoro

Entrada abierta y gratuita

¡Os esperamos!

La habitación de Nona: Guía a la lectura

Por Natalia Álvarez Méndez

Cristina Fernández Cubas

 

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, Barcelona, 1945) estudió Derecho y Periodismo. Es una de las grandes voces de la narrativa española contemporánea. Es autora de varios libros de cuentos imprescindibles en la historia de lo fantástico español: Mi hermana Elba (1980), Los altillos de Brumal (1983), El ángulo del horror (1990), Con Ágatha en Estambul (1994), Parientes pobres del diablo (2006, Premio Setenil al Mejor Libro de Cuentos del Año) y La habitación de Nona (2015, Premio Nacional de la Crítica 2015 y Premio Nacional de Narrativa 2016). También es autora de dos novelas en las que lo fantástico y lo inquietante tienen una presencia decisiva: El año de Gracia (1985) y El columpio (1995), a las que hay que añadir la que firmó como Fernanda Kubbs, La puerta entreabierta (2013). A ello se suma la obra de teatro Hermanas de sangre (1998) y el libro de memorias narradas Cosas que ya no existen (2001), así como el volumen Todos los cuentos (2008) en el que se incluyen los relatos de sus primeros cinco libros de cuentos más un relato inédito y que recibió el Premio Ciutat de Barcelona, el Premio Salambó, el Premio Cálamo, el Premio Qwerty y el Premio Tormenta 2008.

 

Poética narrativa de Cristina Fenández Cubas

Su obra integra numerosos elementos que confluyen en un mundo literario de gran personalidad, enmarcado en lo insólito, en lo perturbador y en lo enigmático:

  • La mirada de sus narradores nos regala otra visión de la realidad que no huye de lo ominoso y lo inquietante, del miedo como alimento de la escritura que persigue adentrarse en los misterios de la vida.
  • Un miedo que se une en ocasiones con el humor como sorpresa para reinterpretar la realidad. Si algo sobresale en su obra es, asimismo, la ambigüedad, lo sugerido y no dicho de modo explícito.
  • Tiempos y espacios se convierten en generadores de lo insólito, a través de alteraciones temporales y de escenarios erigidos en umbrales a otras dimensiones.
  • Sus atmósferas se construyen mediante verosímiles detalles captados a través de diversos sentidos.
  • El tiempo cambia y nos enfrenta a variados momentos: la infancia como ámbito de lo imaginario en el que todo es posible gracias a la fantasía, pero también vinculado a la crueldad, a la maldad, no solo a la ternura; y el tránsito al mundo adulto con la conciencia del tiempo y de la muerte.
  • Esas coordenadas marcarán a sus personajes —gran parte de ellos femeninos— que, atormentados y psicológicamente complejos, con el peso del inconsciente y de los deseos reprimidos, realizarán viajes en busca de su identidad.
  • Así, la memoria y el pasado enlazan con motivos de la identidad, la otredad y el doble, con el terror que viene de uno mismo, con personajes extraños en el ámbito de la cotidianidad.
  • El singular tono empleado juega en muchos casos con una percepción engañosa de la realidad, que aboca en algunos momentos a la memoria falsificada.
  • Conviene no olvidar, a su vez, otros dos rasgos importantes de sus narraciones. Por una parte, la carga autobiográfica, y, por otra, la metaficción, es decir, las reflexiones sobre la escritura que aparecen en su literatura.

Entrevista a la autora

En el marco del I Congreso Internacional Figuraciones de lo Insólito en las Literaturas Española e Hispanoamericana (siglos XIX-XXI), celebrado en 2014 en la Universidad de León, la Dra. Ana Casas entrevistó a Cristina Fernández Cubas. Su conversación, publicada en la edición de Natalia Álvarez y Ana Abello titulada Espejismos de la realidad. Percepciones de lo insólito en la literatura española (siglos XIX-XXI) (2015: 35- 41),  se puede leer a texto completo en el repositorio institucional abierto de la Universidad de León:

Viajando a “lo otro” desde cualquier lugar

En la entrevista, la autora desvela algunas de las claves relativas a su mundo literario, entre ellas la que se constituye en el eje más importante del mismo:

El título de esta conversación, «Viajando a “lo otro” desde cualquier lugar», se refiere un poco a mi visión de cómo yo me encuentro lo fantástico, lo inquietante o lo insólito acechando en cualquier esquina. Para mí, no es necesario ir a un castillo ni buscar muchas complicaciones, porque en el ambiente más sencillo puede asomar la inquietud. Siempre he dicho que la realidad no es plana, sino que tiene agujeros negros en los que a mí me gusta meterme. (Cristina Fernández Cúbas)

La habitación de Nona

 Información contenida en la contraportada:

Una niña siente una envidia creciente hacia su hermana Nona, a quien todo lo que le ocurre es «especial» y, lo que es peor, le ocurre a escondidas. Una mujer al borde del desahucio confía en una benévola y solitaria anciana que la invita a tomar un café. Un grupo escolar comenta un cuadro, y de repente alguien ve en él algo que perturba la serenidad. La narradora se aloja en un hotel madrileño y al salir vive un salto en el tiempo. Nada volverá a ser igual en la vida de dos hermanos tras conocer a una singular tribu amazónica. Pocos escritores como Cristina Fernández Cubas son capaces de revisitar la infancia y la madurez, la soledad y la familia, la cotidianidad de nuestras casas y nuestras ciudades y descubrirnos, con la precisión e irónica elegancia de su escritura, que en todos esos ámbitos tal vez aniden inadvertidos el misterio, la sorpresa y el escalofrío.

 

Estructura y contenido del libro:

Cristina Fernández Cubas vuelve a presentar en La habitación de Nona, una vez más, una muestra de su original mundo literario, tan propio que no permite establecer con facilidad influencias explícitas de obras precedentes.

El libro nos ofrece seis cuentos de extensión variada:

  • «La habitación de Nona» (30 páginas)
  • «Hablar con viejas» (10 páginas)
  • «Interno con figura» (19 páginas)
  • «El final de Barbro» (37 páginas)
  • «La nueva vida» (14 páginas)
  • «Días entre los Wasi-Wano» (50 páginas)

Enmarcados en estéticas diversas,  sobresalen varios puntos en común:

▪ el mundo infantil, los misterios de la vida y lo inquietante (como sugiere la imagen de la portada del libro)

▪ la problemática del adulto y la madurez (como se deduce de la dedicatoria: «Para Ana de Tord. Con un guiño al tiempo»)

▪ la mirada narradora que nos ofrece otra visión de la realidad, de lo que consideramos como real (como revela el epífrafe introductorio: «La realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente. Albert Einstein»).

Existen, además, puentes de conexión entre los relatos, los cuentos son parte de un mismo todo que también está conformado por la ilustración de la portada.

La lectura:

Tomemos las siguientes preguntas como punto de partida no cerrado para compartir impresiones sobre los seis relatos:

  1. En el cuento inicial, «La habitación de Nona», aparece el motivo de la infancia, la visión infantil de la realidad y la relación entre hermanas. Nos enfrenta a la problemática de la identidad y a la memoria engañosa. ¿Te ha llamado la atención alguna frase que ofrezca pistas sobre el carácter «no fiable» de la narradora? ¿Quién crees que es ese «a quien yo me sé» que la narradora cita con frecuencia? ¿Cuál es el significado último del relato?
  2. «Hablar con viejas» nos ubica, de modo gradual, ante el horror y lo monstruoso. ¿El final ha logrado sorprenderte?
  3. «Interno con figura» incluye reflexiones sobre la escritura. ¿Te parece interesante el contenido metaliterario del relato? ¿Ha captado tu atención el misterio del cuadro? ¿Podrías relacionarlo con alguna historia impactante de los últimos años de nuestra crónica social?
  4. En «El final de Barbro», ¿qué te provoca el acceso a la complejidad psicológica de los personajes marcados por la memoria y las emociones del pasado? ¿Qué te suscitan las alusiones a cuentos infantiles?
  5. ¿Qué elementos esenciales de la poética narrativa de la autora localizas en «La nueva vida»?
  6. ¿Qué sentido le das al relato «Días entre los Wasi-Wano»?
  7. ¿Qué cuentos parecen tener mayor carga autobiográfica?
  8. ¿Qué te ha parecido la precisión del lenguaje empleado por Cristina Fernández Cubas? ¿Hay algún pasaje que te haya gustado especialmente en relación con el humor de la mirada narradora?
  9. ¿Podrías relacionar algunos cuentos del libro con cuentos clásicos infantiles al margen de los referidos en «El final de Barbro»? Fíjate en las alusiones explícitas que hay en algunos, a los nombres empleados en otros y a las pistas latentes en ciertas tramas que pueden remitir al sentido de diversos cuentos por todos conocidos.