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Encuentro con Juan Pedro Aparicio: “Nuestro desamor a España”

 

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  • Seguro que has oído hablar del proyecto institucional Marca España, pero ¿has oído hablar del término “Castispaña”?
  • ¿Cuál crees que es “el secreto de España”?
  • ¿Conoces de qué manera “antes que Castilla leyes, concilios, fueros y reyes, dieron prestigio a León”?
  • ¿Quiénes empuñaron los “cuchillos cachicuernos” y quiénes los “puñales dorados”?
  • ¿Sabes a qué hacen referencia los cuarteles del escudo de España?
  • ¿Opinas que “Spain is different”? (diferente… ¿a quién?)
  • ¿Se cumple el  Art. 16.3 de la Constitución española de 1978?:  Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
  • La Historia la escriben los vencedores, y las grandes mentiras duran tanto como las grandes verdades ¿es posible encontrar en los  textos históricos una combinación de ignorancia, manipulación, desprecio, olvido, agravios comparativos, rechazo de la voluntad de los pueblos y ataques a su  cultura?

Si te interesan estos temas, si sientes amor/desamor por España, no puedes faltar a nuestra última sesión del club de lectura para este año, porque recibiremos la visita de Juan Pedro Aparicio, con quien hablaremos de su última obra, ganadora del  Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2016: “Nuestro desamor a España: Cuchillos cachicuernos contra puñales dorados”

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Jueves 15 de diciembre de 2016
19:00 h. (se ruega puntualidad)
Biblioteca San Isidoro

– Entrada libre y gratuita –

 

“Nuestro desamor a España”: coloquio participativo de los socios

Nuestra reunión del pasado 1 de diciembre a propósito del ensayo de Juan Pedro Aparicio Nuestro desamor a España: cuchillos cachicuernos contra puñales dorados, recientemente galardonado con el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos, fue la perfecta ocasión para que nuestros lectores pusieran en común sus ideas sobre el concepto de “España” y los sentimientos que en ellos suscita.

Aparicio nos propone indagar en la Edad Media para desvelar lo que denomina “el secreto de España”, esa misteriosa salsa mayonesa que siempre parece cortarse y que tanto inquietaba a Olof Palme. Recientemente, nos habían llegado varias noticias a través de los medios de comunicación del panorama nacional que nos recordaban la indudable pervivencia de ese desamor y esa idea de “Castispaña” a los que alude Aparicio. La primera de ellas se refería a las declaraciones de Fernando Trueba al recoger el Premio Nacional de Cinematografía, momento en el que admitió no haberse sentido español ni cinco minutos de su vida.  La segunda, la petición de la Conferencia Episcopal al Ministro de Educación de blindar la religión en el próximo pacto educativo. La última, la entrevista en la que el escritor y crítico Ramón de España, en plena promoción de su libro Idiocracia: cómo cargarse una democracia en solo treinta añosarremetía contra todo tipo de nacionalismos.

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A la luz de la tremenda actualidad del tema escogido por Aparicio, muchos de nuestros lectores se adentraron en este libro en busca de una respuesta a su propio desamor. Para alcanzar esta meta, resulta imprescindible realizar el largo desembalaje de las muñecas matrioskas que el autor nos va proponiendo en cada capítulo: Fernando III “El Santo”; los Reyes Católicos; el emperador Carlos I; el rey Felipe II; las Cortes de Cádiz y su “En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad”; la “larga pesadilla nacional-católica” del franquismo, y todas las demás historias dentro de la Historia que han conducido a una gran parte de la población española a una total desconexión frente cualquier tipo de sentimiento nacional. ¿Existiría el desamor de haber sido el León de Alfonso IX, en lugar de Castilla, peón del Papado, el modelo a seguir para la construcción de nuestro “andamiaje cultural y artístico, intelectual y académico”? La tesis de Aparicio es clara:

“Con frecuencia el mal de los árboles se oculta en su raíz, por lo que es preciso llegar a ella para sanear el tronco y las ramas. Un entendimiento cabal de nuestro pretérito (…) nos habilitaría sin duda para una mejor relación con nosotros mismos y acaso haría que nuestro desamor, ese rechazo, consciente o inconsciente, (…) desapareciera”.

Tímpano de la puerta sur de la Basílica de San Isidoro

Tímpano de la puerta sur de la Basílica de San Isidoro

Los socios del club coincidieron con la idea principal del ensayo: si queremos cambiar nuestro presente y nuestro futuro, debemos acometer una necesaria revisión de la historiografía oficial, escrita por hombres que, “hijos del momento, no supieron sustraerse a la presión ideológica que vivieron”, por lo que perpetuaron una idea de España moldeada a imagen y semejanza de Castilla, adalid de la Iglesia Católica. No obstante, muchos se preguntaron si ese es realmente el elemento definitorio de nuestra identidad cultural. En relación al Mater Dolorosa de Álvarez Junco, copiosamente citado por el propio Aparicio, el historiador Josep María Fradera comentó en una ocasión:

“La España ceñida a sus fronteras peninsulares más los archipiélagos adyacentes no ha existido como entidad política reconocible hasta hace poco más de cien años. Hasta entonces existió otra entidad histórica…”

Puede que nuestro conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento, que en la mayoría de casos fundamentan un sentimiento de pertenencia a una comunidad, tengan su origen en una férrea dominación ideológica que ha sobrevivido a los avatares de la Historia, esos que tantas veces han moldeado nuestras fronteras. En el debate sobre este “secreto”, nuestros lectores plantearon muchas incógnitas: ¿es este el verdadero motivo por el que muchos españoles consideran la falta de cultura un valor?, ¿no constituye una liberación el hecho de no tener un sentimiento patrio?, ¿tiene alguien derecho a dictaminar cómo debemos sentirnos frente a nuestros símbolos nacionales?, ¿acaso estamos inmersos en un proceso de asimilación de nuestra propia identidad? Así como el autor del ensayo no pretende sentar cátedra, sino difundir su opinión, la opinión más generalizada entre los socios del club es que la mejor herramienta para destronar este sistema pervertido y contaminado de dominación espiritual es la implantación definitiva de una educación pública, laica y desideologizada, que acabe con la moral de la resignación y la exaltación del sufrimiento. El propio Aparicio oportunamente señala que el teocratismo del moderno Estado “castispañol” es “algo más que residual”, por lo que nuestra aspiración debe ser el laicismo, que no es sino “la madurez de Occidente”, la única vía de escape del desamor.

Pensemos ahora en la tremenda ironía que nos ofrecen los propios Evangelios:

“¿Nos es lícito pagar impuesto al César, o no?” Pero Él, percibiendo su astucia, les dijo: “Mostradme un denario”. “¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva?”. Y ellos le dijeron: “Del César”. Entonces Él les dijo: “Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Lc 20: 22-26)

Nuestro desamor a España: Coloquio de guía a la lectura

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Carlos Fernández Rodríguez  es profesor Titular de Universidad en el Departamento de Historia de la Universidad de León.  Él será quien nos guíe en la lectura de la obra de Juan Pedro Aparicio “Nuestro desamor a España. Cuchillos cachicuernos contra puñales dorados”,  ganadora del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2016.

 

Juan Pedro Aparicio

Juan Pedro Aparicio es sobradamente conocido por nuestros seguidores, pues ya recibimos su visita el año pasado para abordar, en sucesivos coloquios, la lectura de su obra London Calling. Por ello, remitimos para las notas bio-bibliográficas a las entradas anteriores  o a la información general sobre la obra en este mismo blog.

Nuestro desamor a España:
Cuchillos cachicuernos contra puñales dorados

Te sugerimos que veas el vídeo de presentación de esta obra, que tuvo lugar el 15 de septiembre de 2016 en el  Salón de Actos del Palacio Conde Luna de León,  y prestes atención a las aportaciones de los intervinientes:

  • Juan Pedro Aparicio (escritor)
  • Margarita Torres Sevilla (Concejala de Cultura, Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de León)
  • Santiago Asenjo Rodriguez (Director Biblioteca, Universidad de León)
  • Eduardo Fuentes Ganzo (Escritor y Abogado)

Presentación del libro "Nuestro desamor a España: Cuchillos cachicuernos contra puñales dorados", del escritor Juan Pedro Aparicio

Estructura de la obra

 A lo largo de 30 «capítulos» (más una recopilación bibliográfica), el autor analiza un tema-problema, tratando de reconocer el origen temporal del mismo.  De forma muy básica, podemos estructurarlo en los siguientes bloques de extensión dispar:

  1. Presentación del tema como un problema/realidad actual.
  2. Fundamentación del tema como problema acudiendo a otros autores/autoridades. Revisión de lo dicho.
  3. Propuesta «personal»: germen en la Edad Media y justificación de la misma.

La idea que se desarrolla parte de la construcción de España como un hecho no solo interesado sino también manipulado a lo largo del tiempo. Se repasan los diferentes elementos implicados en el proceso, en especial realeza, nobleza e iglesia durante los siglos centrales de la Edad Media, pero también el papel que han jugado determinados historiadores a lo largo del tiempo.

Pasado, Historia e historiadores

La Historia se utiliza de manera continuada como fundamento del presente, de nuestra forma de actuar o de ser, de soporte de derechos (o negación de los mismos). En consecuencia, la Historia puede ser (y lo ha sido) manipulada en función de intereses concretos. El control de la Historia busca «modelar» el pasado para justificar el presente.

La Historia, como pasado, es objetiva, es real. El historiador, como persona, es subjetivo; está influido por escuelas de pensamiento, que evolucionan a lo largo del tiempo, pero que están vinculadas a corrientes ideológicas. En consecuencia, la interpretación de la Historia, de los «datos objetivos», puede ser muy distinta en función del «historiador» que la desarrolle.

Consejo al lector:

Elaborar un «árbol genealógico» para tener presentes los vínculos entre la realeza medieval que se cita en el libro.

Cuestiones de ¿apoyo?

  •  ¿Qué es un ensayo?
  • ¿Qué elementos considera el autor que constituyen la «esencia» / el carácter de España?
  • ¿En qué elementos históricos (hechos, personajes) se ha fundamentado la idea de España?
  • ¿Qué idea puede haber de España en la Edad Media?
Alfonso IX. Miniatura del Tumbo A de la Catedral de Santiago de Compostela

Alfonso IX, rey de León. Miniatura del Tumbo A de la Catedral de Santiago de Compostela

Oso, de Marian Engel, en palabras de Alberto R. Torices

Jackie Morris

Jackie Morris

«Todos queremos ser Robinson Crusoe, y quedarse en Robinson a medias resulta casi insoportable»
(Oso, de Marian Engel)

Con esta cita del libro comienza Alberto Rodríguez Torices su comentario para las sesiones  del Club de lectura de la Universidad de León (10 / 17 de noviembre de 2016) a propósito de la controvertida novela de Marian Engel.  Los  diez enunciados  que nos propuso para abordar la novela se encuentran recogidos y ampliados  en el documento que elaboró expresamente para la sesión:

1. Atracción de los libros
He de reconocer que mi primera aproximación a Oso tuvo lugar por motivos no precisamente literarios. Antes fue el asombro, el puro pasmo que me produjo la contemplación de un ejemplar en el escaparate de una librería; una visión seguida de un chasquido que sólo oí yo: el latigazo del deseo, ay, castigando otra vez mi carne… Pensemos en los cuerpos errantes que surcan el orbe llevados por la pura inercia del impulso que los arrojó al vacío: astros sin destino que, al entrar en el campo magnético de otro cuerpo más grande y poderoso, desvían su trayectoria y empiezan a orbitar a su alrededor, alegres, encantados de haber puesto fn a un devenir sin objeto ni aliciente para convertirse en satélites feles y encantados. Algo parecido me pasa a mí cuando camino por la ciudad y advierto la fuerza de atracción de una librería: inevitablemente, por mucha prisa que lleve, mi paso se altera, mi itinerario se desvía, cambio de acera o rodeo lo que haya que rodear, y finalmente me estrello contra el escaparate. Así ocurrió aquel día feliz: anochecía, hacía frío, yo iba a no sé dónde y me sentí atraído… Me desvié, me estampé sin remedio (sí, igual que un mosquito contra el parabrisas); miré y allí estaba el imán, el pequeño núcleo del que irradiaba tan poderoso magnetismo. Se llamaba Oso y ya no me separo de él.

¿Quieres seguir leyendo el texto completo de su presentación?

Encuentro con Miguel Paz Cabanas, adalid de los fracasados

El pasado 9 de noviembre recibimos la visita de Miguel Paz Cabanas, con quien tuvimos el placer de intercambiar opiniones sobre su obra Ángeles, detectives y otros fracasados.

14955994_1789399484632550_1653075862532189815_nEl autor, cercano y entregado, dedicó sus primeras palabras a comentar la original y llamativa ilustración de la portada, a cargo de Silvia Álvarez López-Dóriga, que refleja el ambiente de muchos de sus relatos. Lo marginal y lo grotesco son, para Paz Cabanas, el reflejo más nítido de la realidad, y sus personajes muestran a través de su fracaso esa verdad íntima sobre nuestro mundo que muchas veces nos afanamos en ocultar. En la vida, al igual que en la ilustración, ángeles y detectives no son más que inútiles púgiles en un duelo arbitrado por payasos, pero esa objetiva injusticia no despoja a los fracasados de algunos preciados momentos de belleza que les rescatan del horror.

La belleza es, en definitiva, el propósito último de la literatura de Miguel Paz Cabanas. Si bien toda vida está abocada al fracaso último de la muerte, el autor, lejos de concebir su libro desde una perspectiva nihilista, afirmó que se afana en buscar todo aquello que nos redime, como la ironía, el humor o el propio placer estético. Para él, la labor de un escritor es agitar conciencias, motivo por el que se interesa por aquellos a quienes la vida trata con más crueldad. Las historias que son capaces de provocar emociones, de dejar un poso en la memoria, son las que más contribuyen, en última instancia, al desarrollo personal del lector.

Nuestros lectores se mostraron fascinados por la forma en que los personajes, a menudo sumidos en la marginalidad, abordan la fatalidad del mundo con tremenda dignidad, honestidad y lucidez, despojados de pesimismo. Tras las apreciaciones de los lectores, Paz Cabanas nos transmitió su profundo convencimiento de que aquellos que están marcados por el fracaso tienen una plena consciencia de su ser y de su situación en el mundo. En este sentido, uno de los relatos que más dio que hablar fue “Alguien sin pasado”, que nos propone una interesante reflexión acerca de cuál sería el destino de Jesucristo en nuestra era: el encierro perpetuo en un manicomio.

Los participantes también mostraron su curiosidad por el emotivo poema titulado “Despedida”, que sirve de cierre al libro. Para Paz Cabanas, la prosa y el verso son dos caras de la misma moneda. A raíz de su traumática con una grave enfermedad que se concretó en su poemario Oración de la negra fiebre (Eolas Ediciones, 2015), descubrió que, en ocasiones, la prosa no es capaz de reflejar la angustia en la misma medida que la poesía, por lo que esta última surge con más fuerza en los momentos de dolor. Sus relatos, no obstante, y así lo hicieron notar nuestros lectores, incluyen imágenes muy poéticas, llenas de plasticidad. El autor aseguró buscar siempre un cierto elemento lírico en su prosa, un uso conciso del lenguaje, eso que a menudo llamamos economía expresiva, que no tiene por qué ser únicamente una característica del verso.

Otra de las cuestiones que más despertaron el interés de los participantes fue su gusto por las localizaciones latinoamericanas y por el español de Hispanoamérica. Paz Cabanas lo atribuyó principalmente a la influencia que en él ha tenido, desde la adolescencia, la literatura hispanoamericana, por cuya sintaxis, vocabulario y temas siente fascinación.fallen_angel

El autor también confesó obtener gran satisfacción ante las interpretaciones inesperadas que a menudo hacen de sus historias, pues le gusta apelar a la inteligencia del lector y dejar pequeños hilos sueltos que nos lleven a otras historias y enriquezcan el contenido del relato. Algunos de los participantes se interesaron por la idea de la expulsión del Edén y el concepto de los “ángeles sin patria”, que se muestran, en mayor o menor medida, en todos los relatos. Los fracasados, desde Lucifer hasta Pasoslargos, son, al fin y al cabo, los expulsados del Edén, los desterrados de la sociedad, los que siempre se encuentran fuera de lugar.

Llegado el final del encuentro, nuestros lectores quisieron saber qué motor impulsa a Miguel Paz Cabanas a escribir (“La vida es cruda y la escritura me sirve de catarsis”, aseguró) y cuáles son sus próximos proyectos literarios. Si bien en la actualidad trabaja en una novela de la que ya ha escrito cincuenta páginas, pero cuyo futuro permanece incierto, el autor nos reveló que escribe cuando puede y reflexionó sobre el impacto que las horas del día y las estaciones del año tienen sobre la escritura, bromeando sobre cuál habría sido el contenido de sus historias si los hubiera escrito desde Finlandia. Desde el Servicio de Bibliobuses y Tulectura confiamos en que el humor, la pasión por la literatura y la rica visión del mundo de Miguel Paz Cabanas vuelvan a acompañarnos pronto.

Puedes ver el vídeo de la sesión

 

Una lectura poco ortodoxa de “Oso”, de Marian Engel

La obra  elegida como tercer título del  Club de Lectura de la Universidad de León en este curso 2016-2017 es especial por muchos motivos. El primero de ellos es porque Oso es una obra singularmente hermosa.  El segundo porque contamos con Alberto R. Torices para guiarnos en los coloquios. Nos propone diez enunciados para abordar la novela: fit-230x360

  1. Atracción de los libros: elogio las cosas bien hechas.
  2. Escritores cruzando el desierto (de nuestra ignorancia)
  3. Marian Engel, un ángel de la guarda vela por nosotros.
  4. “Oso” o la punta de un iceberg.
  5. Un oso bastante copernicano.
  6. Muerte, resurrección y (…) de una bibliotecaria.
  7. La liberación (sexual) femenina: ¿cómo dice?
  8. Retorno a la naturaleza o cuando fuimos salvajes.
  9. El fuego, el vértigo, la autodestrucción.
  10. Retorno al centro comercial y fin.

Ciertamente, no es una guía a la lectura como las que solemos proponer; pero el propio Torices nos explica por qué:

No he querido ir más allá, dar más información ni ser más explícito porque me parece que el delicado prodigio que es “Oso” así lo requiere.

Podría abundar y destrozar el libro como lo hacen las muchas reseñas que circulan por ahí y que, en su afán de encumbrar la obra, realmente la destrozan. Podría hablar de algunos aspectos que quizá sirvan para vender el libro, pero en mi opinión lo maltratan. El guión que propongo es intencionadamente parco, pero pretende ser también sugerente. Creo que no hace falta más, tratándose de lectores adultos. En los libros, como en el mar, es mejor entrar desnudo, se disfruta mucho más.  No puedo, de verdad, hacer un resumen de libro, ni una ficha más o menos ortodoxa, ni nada que se parezca a lo que podría hacer un alumno aplicado o un crítico cualquiera. También mi exposición intentará no destrozar demasiado este hermoso libro. Hace unos días terminé de releerlo y todavía estoy vibrando…

Ahora es tu turno, lector.

(Si lo deseas, puedes leer la reseña que sobre la obra escribió Alberto R. Torices en la Revista cultural La Tarántula, en enero de 2016)

(Y estas son las claves de lectura que propone la editorial Impedimenta)

Pincha para ver más grande

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Clara Obligado y José Corredor-Matheos

 

El jueves 3 de noviembre recibiremos la visita de dos escritores con los que podrás conversar sobre su obra, su concepción de la literatura y su visión del mundo y la época en la que vivimos.

Como siempre, la entrada a los dos encuentros,  es abierta y gratuita para todo el mundo.

 A las 17:00 en la Facultad de Filosofía y Letras

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Y a las 19:00, en la Biblioteca San Isidoropresentacion1

 ¡Te esperamos!

Comienza el club de lectura Leemos juntos: Curso 2016-2017

Colaboran: Servicio Provincial de Bibliobuses de León y Biblioteca de 68716_160743957289194_732553_nlogoulela Universidad de León

FOLLETO INFORMATIVO CLUBES DE LECTURA LEEMOS JUNTOS

Un club de lectura es una de las mejores, más completa y  gratificante  fórmula de animación a la lectura. Aunque su concepción tradicional dificulta su instauración en el Servicio de Bibliobuses  ya que sus lectores están repartidos por toda la provincia,  la colaboración iniciada el curso pasado con la Biblioteca Universitaria San Isidoro aporta nuevas posibilidades para ambos colectivos de usuarios.

Cada institución aporta aquello de lo que dispone: usuarios, fondos bibliográficos, medios técnicos, canales de comunicación, experiencia, espacios físicos, personal… Juntos esperamos continuar fomentando el interés por la lectura y el debate sobre ella.

Como siempre, las actividades son gratuitas y  están abiertas a todo el  mundo que desee participar en ellas. Las formas de hacerlo son variadas para adaptarse a las necesidades y conveniencias de los lectores:
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¿Quieres saber más del club de lectura Leemos juntos: Curso 2016-2017 ?

La primera lectura del club Leemos juntos  para este curso  es la obra Ángeles, detectives y otros fracasados, de Miguel Paz Cabanas. Los libros se pueden pedir en el Bibliobús o en su teléfono (987234612).

Calendario de los encuentros:

  • 19 de octubre: Coloquio participativo de guía de lectura.
  • 26 de octubre: Coloquio participativo tras la lectura de la obra.
  • 9 de noviembre: Encuentro con el autor, Miguel Paz Cabanas.

Aparte de la participación presencial podrás intervenir a través de:

 

Así es que ya lo sabes: el 19 de octubre, a las 19:00 horas, en la sala de conferencias de la Biblioteca San Isidoro, tenemos una nueva cita para hablar de libros. Puedes participar de muchas formas

¡Te esperamos!

Sin ruido. Coloquio participativo de guía a la lectura

“Sin ruido”,  de José Corredor-Matheos

Por Luis Artigue

Introducción

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Dentro de las tergiversaciones de nuestra época se cuenta la de que hablar de conocimiento en la Universidad de hoy debe ser hablar de emplear el método científico, pero, para los antiguos, al conocimiento se accedía tanto por la vía de la razón, como por la vía espiritual poético-teológica…

De hecho, cuenta la historia que los dioses griegos se aburrían, y por eso inventaron a los seres humanos. Pero seguían aburriéndose, e inventaron el amor. Vieron que ya no se aburrían, de modo tal que decidieron probar el amor ellos mismos, y tuvieron que inventar la risa para poder soportarlo….

Y cuenta también la historia que para los griegos en principio los hombres y las mujeres éramos uno, pero un dios cicatero nos separó y por eso ahora los seres humanos vivimos así, buscando nuestra otra mitad, tratando de recomponer el sentido existencial (un sentido que acaso no sea apenas nada, pero sin el cual nos derretiríamos en la inesencialidad).

Igual que los seres humanos fuimos separados hace mucho, entonces, en las nieblas del tiempo antiguo, así también el discurso espiritual y la poesía, que fueron uno, han venido separándose desde la antigüedad.

Sí, la realidad es sólo una parte de lo que hay dentro y fuera de nosotros, y esto lo saben desde antiguo tanto las religiones como ese otro discurso espiritual que es la poesía. Por eso en la descripción, desentrañamiento y comprensión de lo que es la realidad, en la eterna antigüedad estaban juntas tanto la poesía como las religiones, pero lamentablemente estas dos, la poesía y la espiritualidad, se fueron separando hasta tomar la gran distancia que en apariencia hay ahora entre ambas en esta época en la que el racionalista y la erudición desprecian a la docta ignorancia.

Sin embargo en todas las épocas y tradiciones ha habido individuos iluminados, o buscadores de la esencia, que han tratado de volver a juntar lo que había sido separado, la teología y la poesía: en estos parámetros se circunscribe la obra y el legado casi astral de Zoroastro, el legado metafísico de Plotino, el cabalístico de Maimónides y Moisés de León, el sufí de Ibn’ Arabi, el de los compiladores de koans del budismo zen y todo el legado de los ascetas y místicos europeos, tanto los de vía purgativa, como los de vía iluminativa y unitiva, entre los que se cuenta la brillante obra de, por ejemplo, Hildegarda de Bingen, el Maestro Eckhart, San Francisco de Asis, San Benito de Nussia, Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, y también la mística heterodoxa de Miguel de Molinos y Juan de Valdés, y el legado de la mística oriental de Buda, Confucio, los Lamas tibetanos, el Vendanta Sutra de los hinduístas…

La mística cristiana se fundamenta en el silencio y la oración y busca la experiencia unitiva mediante un estado final de conciencia que teológicamente se denomina kenosis.

De otro modo la mística oriental se fundamenta en la meditación y la concentración profunda, y busca un estado de renunciación del ser y desapego de los sentidos que llaman nirvana.

De gran influencia para tres poetas de la generación del 50, José Ángel Valente, José Caballero Bonald y Antonio Gamoneda, han sido los escritos de toda la tradición mística, y en especial de la mística española de lenguaje exuberante.

De gran influencia para otro poeta no adscrito de la generación del 50, José Corredor Maheos, han sido no tanto los escritos en sí como los descritos procesos espirituales y las vías de conocimiento iluminativo tanto de los místicos orientales como los de los occidentales.

El autor: José Corredor Matheos

9788490662519En sus memorias tituladas Corredor de fondo, que abarcan su nacimiento (1929) y primeros años en Alcázar de San Juan, pasando por sus estudios, su inmersión en la vida catalana, su desarrollo profesional, su relación con el mundo del arte, con los grandes artistas españoles del siglo XX (Miró, Dalí, etc.), sus reflexiones sobre las relaciones entre Cataluña y el resto de España, y las numerosas personas y personajes que ha conocido a lo largo de su dilatada existencia hasta su actualidad, se nos presenta con exquisita ponderación como poeta, crítico de arte y estudioso de mundos tan dispares como el budismo zen o la historia del juguete. Y es que José Corredor-Matheos ha ejercido a lo largo de su vida una discreta, pero constante, labor de engarce entre geografías, figuras y ámbitos literarios y artísticos muy diversos, desde la pintura al diseño, desde la arquitectura a la cerámica, o desde la poesía a las numerosas exposiciones de las que ha sido comisario. En estas memorias el autor dibuja una extraordinaria imagen de la sombría Barcelona de posguerra, poblada de personajes favorecidos o maltratados por el régimen, a los que el autor pone ante nuestra mirada con singular viveza. A partir de los años sesenta, el autor recrea una cultura viva, mestiza y nada compartimentada, en la que aparecen creadores de la talla de Rafael Alberti, Antonio Buero Vallejo, Camilo José Cela, Salvador Espriu, Carles Riba, J.V. Foix, Antonio Saura, Eduardo Chillida, Antonio López, Salvador Dalí, Joan Miró o Antoni Tàpies.

Pero tan elocuente como lo que nos dice son sus silencios, ese no nombrar a una parte del panorama poético catalán, pues le basta el silencio y jamás cae en lo que Luis Cernuda llamó “la forma amarga del elogio” que es la descalificación, tan propia del género memorialístico.

Su obra

Su primer poemario fue Ocasión donde amarte (1953). Luego le siguieron, por citar los más importantes, Ahora mismo (1960), Poemas para un nuevo libro (1962), por el obtuvo el Premio Boscán de Poesía, Libro provisional (1967), Carta a Li Po (1975), Y tu poema empieza (1987), Jardín de arena (1994) y El don de la ignorancia (2004). En ese trayecto su poesía se ha ido concretizando en un estilo personal riguroso y austero en palabras, donde la emoción y el sentido se exponen despojados de cualquier vestimenta retórica. Estética y ética en leve comunión.

Su poemario “Sin ruido”

Se trata de un libro casi místico que comienza con el sin-ruido_9788483834961silencio y termina con el silencio, como aconsejó en su regla monástica San Benito de Nursia, y que describe un proceso espiritual sincrético sin Dios y sin ligazón unitiva (de hecho, eso le aleja de la mística cristiana y le acerca a la oriental).

Está escrito con un lenguaje contenido, cristalino y machadiano en la forma (la difícil sencillez), y así impregnado de la apuesta espiritual franciscana por la austeridad y de la apuesta espiritual benedictina por el silencio (de ahí el título de Sin ruido).

Partiendo del silencio y pasando por la renunciación, el desapego, el hacerse uno con el mundo, con el paisaje y con los muertos amados y regresando al final de nuevo al silencio, el libro describe un proceso espiritual: va recorriendo lo que el místico sincrético catalán Raimon Llul denominó escalas del ascenso y descenso del entendimiento espiritual, y va concentrando el ser al modo en que enseña la tradición taoísta, y desarrollando a la vez un panteísmo lírico que entronca con Angelus Silesius, y con la disolución de la razón lógica que pretenden los koans del budismo zen, para acabar presentándose como iluminado con sentido de misión y describiendo los llamados de misión del encomendado, llegando a su vez a entonar también un canto por la pérdida de valores de esta época, y hasta llegando a hacer una admonición en la que casi el poeta se convierte en profeta…

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Gervasio Troche

He aquí un libro de espiritualidad lírica, sincrética, audaz y excéntrica de quien repasa sin alardes las distintas escuelas místicas plurirreligiosas para proceder líricamente por decantación hasta destilar un misticismo desapegado, desnudo, personal, panteísta, ecologista, trascendente, y quizás, por momentos, evanescente…

Sí, son poemas que no terminan donde terminan las palabras; poemas en los que cada verso es un punto de partida para la meditación trascendental.

Éste es el libro de un autor cuya obra posee el regusto de lo clásico porque es en verdad un buscador de esencias que trata de reunir lo que artificialmente fue separado, la poesía y la espiritualidad, para ayudarnos a transitar nuestro propio camino interior continuo en pos del sentido de nuestra existencia.

Su legado

Es notoria la influencia de su poesía y de su concepción de la poesía en poetas de lenguaje cristalino y finura espiritual como por ejemplo Vicente Valero, el último Vicente Gallego, Agustín López Leal y Sandro Luna.

Gervasio Troche

Gervasio Troche

Comentario libérrimo sobre “Estrómboli “, de Jon Bilbao

 Por Raquel de la Varga

 

Daniel Karlsson

Daniel Karlsson

Como muy bien afirma Alejandro Duque en su artículo para la Revista Mercurio, los personajes de Jon Bilbao “llevan vidas anodinas”, o mejor dicho, son gente corriente como cualquiera de nosotros que, más que bajo sus pies llevan (llevamos) dentro un volcán que es un peligro latente para nuestra paz interior. Todos y cada uno de los personajes que habitan Estrómboli  componen una galería de cómo manejar la autogestión y autorregulación de la presión, como si de volcanes con erupciones piroclásticas o estrombolianas se tratara. Cualquiera de ellos nos sirve.

Los protagonistas del relato que da título al libro y que lo cierra nos sirven de perfecto ejemplo para ver cómo gestionar las emociones es algo que puede condicionar por completo nuestra manera de ser y nuestra existencia. Alex y Xabier son persona(je)s completamente corrientes. Cuatro pinceladas son suficientes para perfilar una honda psicología en 60 páginas.

Xabier, dentro de su normalidad, decide en cuestión de minutos ser infiel a su mujer sin ningún tipo de cuestionamiento moral, al igual que es capaz de mantener la frialdad para hablar por teléfono con su hermano en la escena (sí, he escrito escena) final; tampoco duda en mezclar en su mente la imagen de dos mujeres opuestas de la manera más frívola por su puro deleite en una situación cuanto menos…tensa. Es, por decirlo de alguna manera, un tipo resolutivo. En cambio, su hermano Alex es visceral, afectivo e impulsivo. Es capaz de permanecer enamorado durante años de una mujer con la que convive laboralmente sin aclarar algo tan obvio como el tipo de relación que mantienen. Y así, algo que se solucionaría con una conversación puntual entre dos adultos, acaba desencadenando una explosión estromboliana y una serie de consecuencias evitables y catastróficas. Alex es, en otras palabras, inseguro, falto de voluntad y poco resolutivo: huye para no afrontar la realidad. Muchos se preguntarán cuál es el verdadero final de este cuento en apariencia inconcluso… Como dijo Shakespeare, que  el arte se convierta en el espejo de vicios y virtudes de cada sociedad que lo contempla… y que reflexione y aprenda.

Otro de los relatos en los que la temática cobra especial relevancia de manera independiente es “Como en un idioma desconocido”,  perfecto retrato de cómo nos llega a afectar la vida laboral hasta el punto de terminar con toda candidez e integridad que nos caracterizan en nuestra juventud. En la primera página, el joven ingeniero recién licenciado quiere comerse el mundo con veinticuatro años, ser competente y profesional, pero su contrato le lleva a verse envuelto en un ambiente laboral (que a los de ciudades de provincia como la nuestra no nos suena muy lejano) viciado, lleno de envidia, endogamia y para colmo en una localidad pequeña. En la segunda página afirma con cierto asco que nunca haría lo que sus compañeros de piso: ir a un burdel. A mitad del relato empieza a aceptar cometer cierto tipo de ilegalidades, para su buen descanso, creyendo que menos inocentes que otras. Para cuando hemos llegado a la última página parece desenvolverse con cierta naturalidad en el mismo burdel al que había jurado nunca ir. Y como es propio del sarcasmo y no de la ironía, ese maravilloso narrador nos da con la puerta en las narices porque todo tiene un límite. Y el verdadero sarcasmo por definición duele.

Sofie Bird Moller.

Sofie Bird Moller.

Otra prueba más de que el volcán habita en todos nosotros es el collage de “Una boda en invierno”. De una situación que parece hasta cierto punto cotidiana, al rascar vamos corroborando por boca de cada uno de los personajes que cada cual tiene sus taras y sus formas de canalizar de forma más o menos humana / honrosa esa presión que llevan dentro: infidelidad, dependencia, desesperación convertida en sexualidad exacerbada. Mucha dependencia. Detrás de una historia que seguirá más allá de la última página está la radiografía de varias formas de ser y de estar en el mundo. De nuevo, que cada cual se mire y se reconozca.

Se podría hablar de muchas más cuestiones presentes en el texto que sería injustificable no nombrar: la presencia del cine y el narrador, que en parte tienen mucho que ver y que van de la mano. Desde el mismo título de Estrómboli nos vienen a la cabeza muchas películas, bien por el argumento (como ocurre con el primer relato y “Straw Dogs”),  por la creación de imágenes (persecuciones, asesinatos y coches clásicos camino a Las Vegas) y por último, gracias a ese narrador en apariencia sencillo y naturalista que no utiliza una palabra de manera inocente. Si hay algún relato en el que se aproxima a la voz en of del cine negro, es en “El peso de tu hijo en oro”, donde el narrador está más cerca de convertirse en un trasunto de Hitchcock por cuanto de suspense hay en él. Pero además del narrador, este relato (como podrían ser otros) es un perfecto ejemplo de cómo se conjuga uno de los temas principales del libro, la  violencia,  con el resto de factores. Técnica cinematográfica, narración a la que no le sobra ni le falta una palabra, personajes de hondísima psicología, problemática moral, final supuestamente abierto, relato redondo.

Sin sacar las cosas de contexto, la violencia y, sobre todo, cómo reaccionamos como lectores/espectadores ante ella, da para bastantes reflexiones si pensamos en cómo funcionan nuestro resortes en este libro, así como en otras manifestaciones, pongamos por caso cinematográficas, como por ejemplo las películas de Tarantino. Ya ni ante las imágenes reales de violencia de los telediarios nos impactamos, estamos tan hechos a la violencia que hasta existe un gusto por lo gore, por lo violento porque sí. A esto hay que añadir la propia poética de lo macabro, ya que lo mismo sucede en la literatura. Y si he querido citar precisamente el caso de Tarantino, no solo es por la razón evidente, que pasa por la abundancia de escenas violentas en sus películas. En lo que no recaemos es en cómo el espectador es capaz de empatizar con los personajes hasta el punto de JUSTIFICAR toda venganza. Como les pasaría a los habitantes de la antigua Roma cuando acudían al circo o al teatro, ponerse en la piel de otra persona y sentir esa catarsis que confundimos con justicia es, hasta cierto punto, lógico humanamente hablando. ¿Quién no entiende que Uma Thurman quiera matar a Bill después de que él intentara asesinarla a ella y a la criatura que llevaba en sus entrañas? Esta historia de la venganza que se repite en todas sus películas acaba por agotarse, porque como espectador, ya no me dice nada nuevo. Y ahora pensemos en el caso de “Straw Dogs” de Sam Peckinpah, tan presente en el primer relato. Pensemos en Dustin Hoffman con ojos desorbitados conduciendo hacia ninguna parte, o en nuestro protagonista a punto de recibir una paliza mortal de necesidad. Como espectador/lector, la tesitura y lo que ella lleva a pensar es harto más complejo que en la de un Tarantino donde la ficción parece aún mucho más fantástica. Como espectador/lector, uno debe preguntarse hasta qué punto es sólo un voyeur de la situación y cómo es posible que, llegados al momento de máxima tensión, uno mismo le hubiera levantado la mano al personaje de “Crónica distanciada de mi último verano” para que le parta la cara a su novia. En efecto: reconocerse a uno mismo puede dar miedo.

Jaeyeol Han

Jaeyeol Han

En la sesión de guía a la lectura escuchamos al propio Jon Bilbao decir en una entrevista que su postura parte del supuesto de que la buena literatura es aquella en la que no todo está en el texto. Mucho más allá de lo obvio de los finales abiertos, en el texto de Jon Bilbao sólo está la superficie de toda una trama profunda que el lector puede y debe completar. Porque seamos honestos: en “Estrómboli” no existen los finales abiertos; existen los lectores con libertad para interpretar. Si somos unos lectores sugestionables (como deberíamos ser), seguramente se nos haya cortado la respiración en el mismo momento de descubrir una de las escenas más crudas y violentas de todo el libro: ese preciso momento en el que el cojo descubre el brazo cortado del hijo de su mejor amigo. A partir de ahí nos dejaremos conducir por ese narrador y no pararemos de preguntarnos (y de interpelar al autor) para que por favor encontremos la palabra que nos dé la clave sobre si el cojo es o no culpable de la muerte del niño. Poco a poco se termina el relato y se vuelve a mascar la tragedia: ¿matará el padre a su amigo como venganza por una desgracia de la que ni siquiera sabe si es culpable? (¿Le sirve de algo saberlo?) (¿algún personaje de Tarantino se pregunta alguna vez por si es o no justo o si le sirve provocar poco menos que una hecatombe con inocentes?).

Hay mucho que agradecer a Jon Bilbao por este relato, porque hace mucho más que dejarnos en vilo. Como dijo Cotzee, un libro debería ser un hacha para romper el mar congelado en nuestro interior, y como lectores y personas, el mayor favor que nos pueden hacer es revolver ese mar interior antes de que se estanque para volver a llenarse de agua nueva. Que le revuelvan a uno por dentro y que le obliguen a pensar y a elegir es tarea dolorosa (casi como devolverle a alguien el peso de su hijo en oro).

La venganza y la ira como temas artísticos y humanos abarcan emociones complejas, sí, pero habría que preguntarle a Tarantino a ver para cuándo una película sobre el perdón.