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Videojuegos: ¿la nueva literatura?

Hay una pregunta que, de un tiempo a esta parte, obsesiona a críticos, aficionados, expertos e intelectuales procedentes de los más variados ámbitos del conocimiento: ¿Son los videojuegos un arte? 

Imagen de “Pong” (1972), creado por Nolan Bushnell

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Imagen de “The Stanley Parable” (2011), creado por Davey Wreden

Cuarenta años separan las dos imágenes anteriores. Pong, el primer videojuego de la historia, era nada menos que un partido de tenis de mesa en dos dimensiones, sin ninguna pretensión, que gozó de gran popularidad pero nunca supuso ninguna competencia para las industrias del cine, la televisión o la literatura. The Stanley Parable es una narración en primera persona en la que interpretas a un oficinista con un trabajo anodino y automático que jamás se cuestiona su labor hasta que, un día, la pantalla de tu ordenador se apaga, por lo que sales a explorar el edificio y descubres que no hay nadie más allí, momento a partir del cual deberás elegir cómo proceder y adónde ir, en un intrincado laberinto que te hará cuestionarte la naturaleza del mundo y de tus propias decisiones. ¿Cómo es posible que lo que comenzó como un sencillo experimento informático, y durante décadas fue considerado un mero pasatiempo infantil, haya acabado convirtiéndose en un fenómeno capaz de gran complejidad narrativa que ha generado el interés de las ciencias sociales y de las disciplinas humanísticas?

En el año 2014, la aventura distópica The Last of Us, creada por la compañía Naughty Dog, se alzó con el Premio de Logro Sobresaliente en Guionización, entregado por el Gremio de Escritores de Estados Unidos, un logro sin precedente en la historia de los videojuegos. Al igual que sucede en The Last of Us, muchos de los videojuegos que actualmente están en el mercado son narraciones interactivas cuyo objetivo es sumergir al jugador en una realidad alternativa, ofreciendo una historia envolvente que cuenta, incluso, con personajes con los que es necesario establecer diálogos y textos que leer o escribir para poder avanzar en la historia, pero el reconocimiento de su potencial narrativo se escapa aún al gran público. Algunos estudiosos y aficionados tienden a subordinarlos lenguaje literario y llegan a calificarlos como “nueva literatura” o como algún tipo de literatura “menor”. No obstante, no es difícil darse cuenta de que, gracias a la combinación de vídeo, texto y audio, los videojuegos ofrecen una experiencia que en nada se parece a la de la narrativa convencional, pues se basan fundamentalmente en la inmersión. Por este motivo, analizarlos como si se de obras literarias se trataran puede considerarse una empresa, cuanto menos, cuestionable.

Imagen de “The Order 1886” (2015), desarrollado por Ready at Dawn y distribuido por Sony

Naomi Alderman, escritora, desarrolladora de videojuegos, y columnista del diario británico The Guardian, ha reflexionado en varias ocasiones sobre la relevancia de la profunda identificación del jugador con el personaje del juego, un tipo de identificación instintiva, inmediata y claramente diferente de la que propician otras formas narrativas. En sus propias palabras:

“Una novela puede contarte sobre el triunfo de un personaje en una batalla, pero solo un juego puede hacerte sentir orgulloso de tu victoria. Una serie de televisión puede provocarte disgusto ante la avaricia de un personaje, pero solo un juego puede hacer que te sientas avergonzado de tus propias acciones”

Durante años, muchos han reflexionado sobre el futuro de la narratología y dado vueltas alrededor del concepto de “literatura digital”, que en ocasiones sigue siendo el tema central de multitud de encuentros académicos, foros y talleres de literatura. Pero, curiosamente, cuando se reflexiona sobre cómo contaremos historias en el esplendor de esta era tecnológica, pocos parecen darse cuenta de que los videojuegos son un fenómeno narrativo hipertextual que no solo ya existe, sino que son el producto cultural más lucrativo y con mayor índice de crecimiento de nuestro tiempo. Por ello, Alderman argumenta que cualquier individuo que en el futuro quiera considerarse como leído o culto debe necesariamente conocer los universos digitales de los videojuegos, pues ya forman parte esencial de nuestra cultura, por lo que es imprescindible un cambio de mentalidad. Es un hecho que, pese a que los videojuegos son el medio de entretenimiento más grande del mundo, las páginas culturales no tienden a hablar de ellos, y los programas de radio y televisión hacen un segmento sobre videojuegos una vez al año como mucho, mientras que se reservan la discusión y el análisis para el cine de autor o la danza contemporánea. Muchos profesionales del campo de las artes y las humanidades están convencidos de que no saber nada sobre videojuegos (al igual que decir “¡Ni siquiera tengo televisión!”) es indicativo de superioridad intelectual. Quizá no pensarían lo mismo si alguna vez se hubieran puesto en la piel del anónimo funcionario de aduanas de la ficticia república comunista de Arstotzka en Papers, Pleaseo hubieran investigado la misteriosa desaparición de un adolescente en el onírico y perturbador Virginiao cuestionado la naturaleza de su humanidad en el universo filosófico de El principio de Talos. 

Imagen de “The Turing Test” (2016), creado por Bulkhead Interactive

Los videojuegos no son literatura. No obstante, al igual que existe una larga tradición de literatura que ha sido adaptada a medios audiovisuales como la televisión o el cine, numerosas obras literarias cuentan ya con adaptaciones en forma de videojuego. En la famosa enciclopedia digital Wikipedia, podemos incluso consultar una categoría de entradas dedicadas a videojuegos basados en obras de literatura. De entre todos ellos, podemos destacar algunos como:

  • Dante’s Inferno, de Visceral Games, una adaptación libre del Canto I de la Divina Comedia de Dante Alighieri. El personaje principal, convenientemente llamado Dante, es aquí un caballero templario que debe enfrentarse a toda clase de enemigos demoníacos para rescatar a su amada Beatrice de las manos de Lucifer. Cuando el jugador destruye a sus enemigos, puede tomar la decisión de condenarlos o absolverlos.
  • La serie de Tom Clancy, de Red Storm, Ubisoft y otros. Hasta la fecha existen más de cien videojuegos basados en historias de Tom Clancy, el prolífero novelista norteamericano conocido por sus novelas de espías y acción, como La caza del Octubre Rojo. Algunos de los más exitosos han sido los pertenecientes a las sagas Splinter Cell y Rainbow Six, así como el reciente The Division. 

  • La serie de The Witcher, de CD Projekt Red, basada en las novelas del escritor polaco Andrzej Sapkowski. Ambientado en un peculiar multiverso de fantasía, su protagonista es el brujo Geralt de Rivia, que emplea sus poderes para cazar peligrosas bestias por dinero.
  • The Franz Kafka videogame, de Denis Galanina, un juego de resolución de puzles cuya ambientación y personajes están directamente extraídos de varias historias de Franz Kafka, desde La Metamorfosis hasta El Castillo.
  • Ever, Janede Judy L. Tyrer, un juego de rol en línea ambientado en el Período de Regencia en Inglaterra y basado en los personajes y obras de Jane Austen. En palabras de su creadora, “a diferencia de otros juegos multijugador en línea, no se trata de matar o morir, sino de invitar o ser invitado. El cotilleo es nuestra arma. En lugar de asaltos, planearemos grandes bailes. En lugar de mazmorras, tendremos veladas”.
  • American McGee’s AliceAlice: Madness Returns, de Rogue Entertainment y Spicy Horse. Una suerte de secuelas al clásico Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, pero ambientadas en un mundo mucho más oscuro y retorcido. Años más tarde de los sucesos de la historia original, Alicia es una joven que ha perdido a su familia en un incendio del que se siente responsable y sufre alucinaciones que la llevan al País de las Maravillas.

Imagen de “Valiant Hearts” (2014), drama histórico de Ubisoft ambientado en la Primera Guerra Mundial y basado en historias reales de combatientes y sus familiares

Contra la creencia popular de que los videojuegos fomentan la falta de lectura, especialmente entre los más jóvenes, cabe plantearse si realmente se trata de actividades mutuamente excluyentes. El reciente debate acerca de si los videojuegos son o no un arte nos remite a la historia de otro medio de entretenimiento audiovisual ahora culturalmente laureado: el cine. No es esta la primera vez que el progreso de la tecnología ha propiciado cambios en nuestra forma de contar historias. El cambio, como siempre, viene asociado a la difícil tarea de educar para una mejor comprensión de esta nueva manifestación cultural que presenta innegables concomitancias con otras formas narrativas, pero que debemos considerar como un fenómeno independiente cuyos mecanismos merecen ser analizados desde un enfoque igualmente distinto.

Vosotros, lectores, ¿os animáis a jugar?

Máquinas de leer

Los ebooks o libros electrónicos han revolucionado nuestra forma de entender la lectura. No obstante, en medio del eterno debate entre quienes prefieren los tradicionales libros de papel y los que disfrutan más de la tinta electrónica, nos olvidamos de que los seres humanos siempre hemos aspirado a encontrar una forma de llevar con nosotros todos nuestros libros favoritos, leer más rápidamente y ordenar los libros de un modo determinado para poder encontrarlos y consultarlos fácilmente.

Aunque resulte difícil de creer, ya en el siglo XVI un ingeniero italiano llamado Agostino Ramelli incluyó en su libro Le diverse et artificiose machine un grabado de uno de sus más queridos inventos, junto con instrucciones sobre cómo fabricarlo. Se trataba, nada más y nada menos, que de la rueda de libros, un artilugio similar a una noria que permitía almacenar una docena de libros abiertos, de tal modo que quien la manejaba podía saltar de un texto a otro a su gusto. ¿Os recuerda a algo?

Imagen relacionada

La rueda de libros de Ramelli

En el año 1922, otro inventor y entusiasta de los libros, el Almirante estadounidense Allen Bradley Fiske fue capaz de construir un pequeño aparato formado por una cinta de texto en miniatura que el lector podía hacer avanzar a voluntad y, por supuesto, una lente de aumento para leerlo. Muchos consideran que esta “máquina de leer de Fiske” sería un claro precursor de los actuales libros electrónicos.

Una de las pocas fotografías de la máquina de leer de Fiske que ha llegado hasta nuestros días

Aunque muy pocos lo saben, la disputa entre antiguos y modernos en lo que a libros de papel se refiere se remonta, al menos, al año 1935. Con el fin de dar salida al cúmulo de revistas, libros y otros documentos que se almacenaban en números infinitos en las bibliotecas, se idearon los llamados microfilms, diseñados para permitir a los usuarios consultar publicaciones antiguas a través de fotografías aumentadas. La revista EverydayScience and Mechanics fue la primera en publicar un revolucionario prototipo de lector de microfilms. Pese a que no fueron pocos sus detractores, los microfilms acabaron consolidándose como sistema de archivo y difusión documental, del mismo modo que el ebook es hoy el formato preferido de millones de lectores que, tiempo atrás, se habían mostrado reacios a adquirir un lector electrónico.

Prototipo de lector electrónico, 1935

También en los años treinta del pasado siglo, el literato y músico francés Raymond Roussel ideó una singular máquina que servía al único propósito de leer su obra Nouvelles Impressions d’Afrique (“Nuevas impresiones de África”), un poema de más de mil versos compuesto de cuatro cantos de versos alejandrinos, en el que cada verso viene acompañado de intrincadas notas al pie y comentarios al margen, con inacabables paréntesis y referencias de una complejidad sin igual. Este singular texto, concebido para una lectura no lineal y que ofrecía diferentes niveles de lectura, no parecía poder ser leído en el formato del libro convencional. Tras la muerte de Roussel, la máquina, compuesta por diferentes tarjetas dispuestas entorno a un eje circular, parecida a una agenda o listín telefónico de sobremesa, fue construida y exhibida como ejemplo de arte surrealista. Cada tarjeta contaba con un código de colores que permitía encontrar más fácilmente las referencias a fragmentos anteriores.

La máquina de Raymond Roussel para leer sus “Nuevas impresiones de África”

Hace pocos años, nos sorprendió la noticia de que el primer ebook pudo ser inventado por una mujer española. Pese a que ahora sabemos que el de Ángela Ruiz Robles, una maestra leonesa que pasó su vida en Ferrol, no fue el primer intento de crear una máquina de leer, su Enciclopedia Mecánica es, sin duda, un artilugio sin igual. Con el objetivo de encontrar un modo de que sus alumnos no llevaran un peso excesivo en sus mochilas, doña Angelita (como se la conocía) patentó en 1949 un libro de texto que funcionaba con un sistema mecánico de aire a presión, al que se podían añadir diferentes carretes correspondientes a las distintas materias. Además, también fue la creadora del Atlas científico gramatical, un texto sobre la geografía española con múltiples enlaces en el que se podía consultar información sobre la gastronomía, la cultura o la política de cualquier ciudad española a elección del usuario. Los extraordinarios inventos de Ángela Ruiz, no obstante, jamás fueron comercializados y su brillante carrera en la docencia fue olvidada, ante lo cual sus familiares se atreven a afirmar que no habría pasado lo mismo si ella hubiera sido un hombre y de otra nacionalidad.

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La “Enciclopedia Mecánica” de Ángela Ruiz

Unas décadas después, el célebre autor argentino Julio Cortázar describe en su obra La vuelta al día en ochenta mundos el aspecto y funcionamiento de una máquina llamada Rayuel-o-matic, creada para favorecer la lectura de su novela Rayuela (y, a todas luces, inspirada por la máquina de Roussel, tal como podemos desprender del texto). Junto al pasaje en el que se describe la máquina, Cortázar incluye unos dibujos de su propia autoría en los que podemos apreciar en todo su esplendor el aparatoso artilugio, compuesto de un mueble repleto de cajones numerados (cada uno correspondiente a un capítulo de la novela) y una suerte de cama en la que recostarse para leer. Como podéis imaginar, este es un invento ficticio, humorístico y nunca llevado a cabo, pero igualmente ingenioso.

El Rayuel-o-matic de Cortázar

“¿Por qué no hacer que los libros se abran como organillos, como máquinas fotográficas, como parasoles, como abanicos? Estarían mucho mejor adaptados para la palabra en libertad…”

Corrado Govoni, 1915

Los avances de la tecnología en las últimas décadas han permitido que las máquinas de leer se conviertan en una realidad cotidiana. En la actualidad, los dispositivos para leer libros electrónicos coexisten en armonía con los libros de papel, pero, pese a que conocemos lo que aquellos que nos precedieron imaginaron sobre cómo mejorar el acto de la lectura, no podemos adivinar qué nos depara el futuro.

Lo único que, sin duda, somos capaces de afirmar es que, aunque las formas de leer hayan cambiado, lo que nunca cambiará será nuestra pasión por la lectura.

Leer con los cinco sentidos

La lectura es una pasión que no conoce límites. Se puede leer mirando, pero también tocando, oliendo o escuchando.

¿Alguna vez os habéis preguntado cuántas formas diferentes de leer existen?

Imagen relacionada

Edición braille de “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry

Las personas invidentes pueden disfrutar de la lectura gracias a los libros en braille, pero se enfrentan al reto de encontrar sus obras favoritas en este formato. En la actualidad, solo entre un 1 y un 7% de los libros que se publican anualmente en el mundo se producen también en formatos accesibles, debido, en gran parte, a las barreras de acceso impuestas por las leyes de derechos de autor, algo que se ha intentado contrarrestrar (con escaso éxito) mediante la creación del Tratado de Marrakech. Quienes viven con una discapacidad visual encuentran su mejor aliado en las nuevas tecnologías, pues los libros impresos en braille son no solo escasos, sino también muy voluminosos y poco prácticos. El formato digital TLO y a los audiolibros, pese a todos sus inconvenientes e incompatibilidades, han facilitado en cierto modo el acceso a la literatura a este colectivo, aunque aún queda mucho por mejorar.

El pasado 2016, el Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid se organizó bajo el lema “Libros sin barreras”, con el propósito de acercar de lectura a los jóvenes con discapacidad, favorecer su integración en el ámbito cultural y acercarlos a otros pequeños lectores con capacidades diferentes a las suyas. En el Salón, niños y adultos aprendieron que se pueden leer álbumes ilustrados con la nariz, los oídos y los dedos, pues las ilustraciones con relieves, con diferentes texturas y con olores favorecen su accesibilidad a todo tipo de lectores. Compañías como Tactile Picture Books llevan unos años empleando este método para hacer que los pequeños con discapacidades visuales puedan disfrutar de este tipo de textos y, en nuestro país, José Luis Ágreda ha publicado libros infantiles como Carla, ¡qué bien huelen las frutas!que busca desarrollar el sentido del olfato de los lectores de entre 3 y 6 años. También Remedios Rabadán consiguió con su libro La esencia de Picasso que se pudiera acceder a las grandes obras del maestro malagueño a través del olfato y el tacto.

Paper Passion

Paper Passion, el perfume para los amantes de los libros

Una interesante muestra que no podemos pasar por alto de cómo percibimos los libros a través del olfato es el perfume Paper Passion, comercializado en 2012, una fragancia unisex que promete dejarte con un arrebatador olor a libro y que viene empaquetado entre textos de Günter Grass.

Por otra parte, en la Floating Library, una original iniciativa de librería flotante que recorre los lagos de Minnesota, el libro más popular es Real Fake Fish de Molly Balcon Raleigh, que sirve nada más y nada menos que para alimentar a los peces. Sus páginas están hechas de soja, patata y almidón. Esta es, sin duda, una excelente forma de disfrutar de la lectura y, a la vez, de la naturaleza.

La Floating Library de Minnesota

Pero, aunque resulte increíble, lo de comer libros no es solo cosa de peces. Decenas de países han organizado, desde comienzos de este siglo XXI, el Festival Internacional de Libros Comestibles. La única regla para participar en esta feria anual es crear, de forma individual o grupal, un plato que se parezca a un libro. En los álbumes de la página oficial del Festival pueden verse algunas fotografías de los particulares “libros” participantes desde los años 2000 a 2010. Inspirados por esta celebración, los creadores del blog Rosso Gourmet decidieron ponerse manos a la obra y cocinar su propia versión de Caperucita Roja hecha enteramente de galletas cubiertas de fondant y pintadas a mano con rotuladores de tinta vegetal. El resultado: una deliciosa obra de arte cuyo proceso de elaboración podéis leer aquí.

“Caperucita Roja” de Rosso Gourmet

“Caperucita Roja” de Rosso Gourmet

Vosotros, lectores, ¿os atrevéis a leer con los cinco sentidos?

Lectura fácil

 

(Entrada actualizada el 19 de junio de 2017)

Los párrafos  en color verde corresponden a textos de Óscar García Muñoz,  responsable del proyecto Dilofácil, a quien agradecemos sus puntualizaciones.

 

Desde tULEctura llevamos ya 5 años trabajando para  la promoción de la lectura. Todas nuestras actividades son abiertas y gratuitas,  van dirigidas tanto al perfil universitario como  al público general y nuestras propuestas abarcan diferentes niveles de formación.   Consideramos que el acceso a la lectura y a la información no solo es un placer que nos procuramos, sino un derecho y una necesidad que como ciudadanos  debemos satisfacer. Pero somos muy conscientes de que hay textos que no son accesibles para todo el mundo, bien por la propia naturaleza de los escritos, bien por las dificultades de algunos lectores.

¿Conoces el término “Lectura Fácil”? hace referencia a la adaptación lingüística de un texto para facilitar  tanto su lectura como su comprensión. Y es algo que beneficia a más personas de las que crees. Mira el siguiente dibuJo: los círculos muestran los grupos destinatarios de los materiales de  Lectura Fácil y dentro del se  cuantifica la necesidad  que cada grupo concreto tiene de  esos materiales.

La Lectura Fácil se dirige a personas y colectivos con dificultades lectoras que pueden ser transitorias (inmigración, incorporación tardía a la lectura, escolarización deficiente…) o permanentes (trastornos del aprendizaje -dislexia, afasia, disfacia-, discapacidad intelectual, diversidad y discapacidad funcional, senilidad)

En este objetivo de facilitar el acceso a la lectura en cualquier soporte están implicados  colectivos  muy variados: logopedas, psicólogos, asistentes sociales,  bibliotecarios, editores, redactores, informáticos …

Muchas personas no comprenden la información que les rodea en sus entornos urbanos,  su vida laboral, sanitaria o económica… Es posible que tú seas capaz de leer a Góngora y comprenderlo,  y por ello tal vez creas que la Lectura Fácil no tiene nada que ver contigo. Eso puede ser cierto… hasta que recibas una carta de un abogado, de un notario o  de una institución oficial (dejemos la factura de la electricidad fuera de toda consideración, y no digamos nada de la letra pequeña de los contratos financieros )

Reclamado y recibido el expediente administrativo, se confirió traslado del mismo a la parte recurrente para que en plazo legal formulase escrito de demanda, haciéndolo en tiempo y forma, alegando los hechos y fundamentos de derecho que estimó oportunos, y suplicando lo que en el escrito de demanda consta literalmente.
Dentro de plazo legal la administración demandada formuló a su vez escrito de contestación a la demanda, oponiéndose a la pretensión de la actora y alegando lo que a tal fin estimó oportuno.

Los textos jurídicos y administrativos son farragosos, llenos de subordinaciones, construcciones arcaicas, circunloquios, voz pasiva y gerundios que los hacen incomprensibles. La preocupación por un lenguaje claro, transparente, accesible y democrático ha llevado a la propia Administración a elaborar documentos e informes en los que se recomienda “acercar” el lenguaje al ciudadano (Ver Informe de la Comisión de modernización del lenguaje jurídico, elaborado por el Ministerio de Justicia). Y son ya muchas las instituciones públicas que han adoptado las principales pautas de Lectura Fácil para la elaboración de  textos:

  • utilizar un lenguaje simple y directo
  • expresar una sola idea por frase
  • evitar  tecnicismos, abreviaturas e iniciales
  • estructurar el texto de manera clara y coherente

La lectura fácil es un apoyo para personas con dificultades de comprensión lectora. Hay que diferenciarlo del lenguaje claro, que es transversal a todas las personas que tienen competencia lectora, pero no tienen dominio de todas las áreas de conocimiento. Los informes de Justicia que citamos son relativos a lenguaje claro, no a lectura fácil. De hecho, existen ya propuestas de sentencias en lectura fácil que no tienen que ver con los informes de Modernización de Lenguaje Jurídico, sino que tienen otro carácter facilitador para los participantes en un proceso judicial con dificultades de comprensión.

Logo de la Associaciò Lectura Fácil de Cataluña

Logo de la Associaciò Lectura Fácil de Cataluña

La Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) es una organización no comercial ni gubernamental que representa en más de 150 países del mundo los intereses de los servicios bibliotecarios de información y de los usuarios. En 2012 la IFLA estableció las  directrices internacionales para materiales de Lectura Fácil, y acredita con su logo específico los documentos que se reúnen los requisitos específicos de los textos de Lectura Fácil. Te dejamos un resumen de las principales pautas para elaborar textos narrativos elaborado por la Asociación de Lectura Fácil.   

Criterios de comprensibilidad
(hacen referencia a la capacidad del vocabulario y de la estructura  sintáctica de las frases para aclarar y simplificar el texto)

Vocabulario

  • Utilice un lenguaje sencillo y directo.
  • Utilice palabras propias del lenguaje cotidiano hablado.
  • Evite palabras difíciles, pero usando un lenguaje adulto y digno. El principal público destinatario de la Lectura Fácil es adulto.
  • Utilice palabras precisas y evite palabras genéricas vacías de significado.
  • Sea sistemático en utilizar las palabras. No cambie de sinónimo para referirse a un mismo concepto. Entre dos sinónimos, escoja el de uso más frecuente.
  • Utilice los verbos para describir acciones. Evite los verbos nominalizados.   Evite los conceptos abstractos, el lenguaje figurado y las metáforas.
  • Si debe mencionarlos y son de uso poco común, sírvase de ejemplos concretos o de comparaciones que faciliten su comprensión.
  • Evite, siempre que sea posible, los adverbios terminados en “-mente”.

Gramática

  • Escriba frases cortas con una sola idea principal en cada oración.
  • Evite las frases subordinadas.
  • Mantenga el orden convencional de la frase (Sujeto + verbo + predicado).
  • Utilice la voz activa en lugar de la pasiva.
  • Utilice formas afirmativas en lugar de negativas. Reserve la construcción negativa para las frases realmente negativas. Evite la doble negación.

Criterios de legibilidad
(hacen referencia  a la capacidad de la estructura del texto y del diseño para facilitar la lectura del documento)

Estructura narrativa

Muchas veces es difícil escribir de manera sencilla. Escribir para la comprensión fácil no quiere decir escribir textos telegráficos. Tener una buena historia para explicar y conseguir un texto fluido es esencial para mantener el interés del lector.

  • Construya una historia concreta y lógica con una sola línea argumental. Escriba frases cortas con una sola idea principal en cada oración.
  • Desarrolle la acción de forma directa y simple, siguiendo una secuencia lógica.
  • Describa los hechos en orden cronológico. Es decir, sin saltos en el tiempo, que pasen del presente al pasado y viceversa.
  • Evite elipsis y sobreentendidos: no se tiene que dar por supuesto que el lector tiene un conocimiento del contexto (lugar, países, fechas…) o de los referentes culturales necesarios para comprender una historia. Presente los antecedentes, exponga el contexto.
  • Evite las introducciones muy largas.
  • Evite la implicación de muchos personajes en cada acción.

Formato

  • Evite las líneas demasiado largas. La longitud de línea ha de tener unos 55-60 caracteres con espacios incluidos.
  • Divida el texto en párrafos y en capítulos relativamente cortos, para permitir pausas frecuentes.
  • No justifique el texto a caja derecha. El texto debe ir alineado en el margen izquierdo, incluida la primera línea del párrafo, y sin justificar en el margen derecho.
  • Evite dejar partículas colgando al final de la línea, como artículos, pronombres, preposiciones y conjunciones.

¿Quieres ver un ejemplo?

Logo europeo de lectura fácil de Inclusion Europe

Logo Inclusion Europe

 

En el ámbito internacional, y enfocada de forma específica a las personas con discapacidad intelectual, la organización europea Inclusion Europe cuenta con sus propias pautas de lectura fácil en las que  establece cómo elaborar información fácil de comprender en cualquier formato y/o soporte (escrito, electrónico, audio, vídeo).

En el ámbito español y en este mismo campo de la lectura fácil, Plena inclusión es la organización que, desde hace más de 50 años, representa  a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, y está formada por 17 federaciones autonómicas y casi 900 asociaciones.

Inclusion Europe y Plena Inclusión en España promueven la lectura fácil con este logo, que identifica la aplicación de las pautas de redacción y diseño y la validación de los textos con lectores, algo que la ALF no promueve. Para Plena Inclusión, hacer un texto en lectura fácil sin validar no es correcto desde el punto de vista metodológico, porque no ofrece garantías de que sea verdaderamente comprensible.


No existe una lectura fácil para personas con discapacidad intelectual y otra para todos los demás. Es un argumento falaz que se está promoviendo bajo una premisa de competencia desleal. La lectura fácil es lectura fácil para todos los que tienen dificultad de comprensión lectora. De hecho, el ejemplo de la Constitución  tiene el logo azul de Inclusion Europe y os aseguro que no solo es útil para personas con discapacidad intelectual, sino para todo tipo de perfiles. Conviene no confundir quién promueve con para quién es útil.

Con el fin de superar esta diferencia poco lógica entre pautas IFLA y pautas Inclusion Europe, se publicó en 2013 el manual “Lectura fácil: métodos de redacción y evaluación”, para mostrar que ambas son complementarias. La diferencia, realmente, es que algunas organizaciones cuentan con los lectores y otras no en el proceso. Desde mi punto de vista, crear soluciones de apoyo implica contar con el destinatario final y las pruebas de validación son condición absolutamente necesaria. Sin ellas, la adaptación sería un “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” propio del despotismo ilustrado. 

Si te interesa el tema de la Accesibilidad Cognitiva, te interesará  el Congreso Estatal de Accesibilidad Cognitiva, en el que personas de todo el mundo hablarán e intercambiarán experiencias sobre  cómo hacer el mundo más fácil de entender.  #ComprenderelMundo 

Te recomiendo un libro. Seguro.

“Las cosas que quiero saber están en los libros; mi mejor amigo es aquel que me recomienda un libro que no he leído.”

Seguro que conoces esta frase de Abraham Lincoln.

Seguro que también conoces esta escultura del propio Lincoln: se trata de la figura del presidente norteamericano que la escultora Vinnie Ream (1847-1914) esculpió para la Rotonda del Capitolio de Washington.

Seguro que no has oído hablar jamás de Vinnie Ream… la mujer que en 1866 y con solo 18 años recibió el encargo de realizar esta  enorme estatua del mandatario.

Seguro que puedes citar docenas de “grandes maestros del arte” pero desconoces el nombre de “grandes maestras” a pesar de admirar su obra. Mujeres que se ganaron esforzadamente ese título al aprobar los exámenes que las organizaciones gremiales establecían para conceder el derecho a practicar como profesionales el oficio artístico. ¿Quieres conocerlas?

A muchas de ellas las hemos recuperado gracias a la obra “Ellas mismas. Autorretratos de pintoras”. Ese libro supuso, por así decir, la presentación al gran público de estas extraordinarias artistas. Si participaste en el crowdfunding de ese título (nosotros sí lo hicimos 🙂 ) estarás orgullos@ del resultado obtenido (nosotros sí lo estamos 🙂 )

Ahora puedes completar el logro colaborando de nuevo en el proyecto, pues Ángeles Caso propone Grandes maestras. Mujeres en el arte occidental. Renacimiento-Siglo XIX”,  el segundo tomo de esta obra sobre la recuperación del arte de las mujeres. Este nuevo volumen ofrece una amplia visión de la obra de más de cien pintoras, escultoras y fotógrafas del pasado. Tú puedes hacer que su creación se rescate del olvido. Y merece la pena que así sea. Seguro. 

Aquí tienes  el enlace a la plataforma de recogida de fondos (crowdfunding), donde puedes ver todos los detalles, tanto del libro como del sistema, totalmente transparente, de funcionamiento de la plataforma Verkami.

Aquí puedes participar

 

Primer domingo de mayo, Día de la Madre

Madres. Generosas, atentas, sufridoras, hermosas, repletas de amor… O, al menos, eso es lo que nos enseñaron los cuentos que, en nuestra más tierna infancia, leíamos  cada noche con avidez hasta que sentíamos ceder los párpados. Pero, ¿qué nos enseñaron estas madres de ficción? ¿Acaso que el mundo es un lugar idílico, donde solo existen las personas buenas y los finales felices, o que solo hay una forma posible de ser madre y de ser mujer? Hoy os proponemos esta reflexión de María José Solano para Zenda (01/05/2016):

Mis villanas favoritas: las madrastras

La literatura infantil está plagada de madres bondadosas de cuento, sacrificadas, pacientes, inteligentes, bellas…, referentes que han sido casi tan importantes para nuestra infancia como las propias madres de cada uno. Mamás de papel fundidas en la voz y la imagen de aquellas otras que nos leían sus historias antes de apagar la luz.

Las madres de los cuentos afianzaron con su bondad nuestra confianza, minimizaron nuestro desvalimiento, ahuyentaron nuestras pesadillas, pero ¡ay!, también nos acostumbraron a creer ciegamente en la bondad del ser humano mintiéndonos piadosamente para ello, porque no hay otra manera posible de mostrar un mundo que no es, lleno de generosidad, honradez, lobos buenos, príncipes azules y amigos leales.

Las madres de los cuentos, en realidad y si lo pensamos bien, no nos ayudaron demasiado a entender.

Por eso en este mes de mayo de las madres, queremos rendir homenaje a aquellos personajes que tal vez nos influyeran más de lo que creemos, trazando con su presencia amenazante la (indispensable) línea de sombra de nuestra infancia. Se trata, por supuesto, de las Madrastras.

Ellas sí supieron abrirnos los ojos, nos enseñaron a estar alerta, a ser valientes, cautos, a no decaer, a luchar por lo que nos dicta nuestro corazón, a ser humildes frente al espejo y valerosos en el bosque, a no aceptar regalos de desconocidos, a comprender la oscura naturaleza humana. Nos ayudaron en definitiva a crecer sin renunciar a nuestros sueños, pero siendo cada vez más fuertes y seguros, con la intuición infantil (que florecerá en certeza adulta) de que el ser humano es el más peligroso de todos los monstruos que puedan poblar los planetas y que al final nada es lo que parece. También nos ayudaron a asomarnos al abismo de nosotros mismos, a analizar nuestras capacidades, conocer nuestros límites y reconocer a los leales que a pesar de todo saben mantenerse a nuestro lado.

Las madrastras de los cuentos personifican los defectos humanos, los focalizan y exageran y de esta manera nos alertan del peligro, porque al fin y al cabo de eso se trata; de crecer manejando los contrastes, las sombras y luces que todo hombre posee a partes iguales, sabiendo que al otro lado de la línea de sombra que tarde o temprano terminaremos cruzando, sólo se combate con éxito si primero nos han enseñado a reconocer al enemigo aunque éste se disfrace de amable abuelita vendedora de manzanas.

Así que (…) gracias a la atormentada Madrastra de Blancanieves; la egoísta Madrastra de Rapunzel, la Madrastra envidiosa de Cenicienta, la desesperada Madrastra de Hansel y Gretel, la desquiciada Madrastra hermana de la Bruja Baba Yaga; la traumatizada Reina de las Nieves, Madrastra de Kay. A todas ellas y a muchas más, gracias por hacernos mejores.

¡Feliz Día de la Madre!

(y la Madrastra)

De olvidos y recuerdos

En esta semana, cuyas raíces se entierran profundamente en el fértil huerto de la tradición, queremos hacer un homenaje a otro elemento fundamental de nuestra cultura: la lengua.

Últimamente causa alboroto, porque no es cuestión baladí, la noticia de que palabras como “floripondio”, “lechuguino” o “zarrapastroso” sucumben cada día en la hecatombe del olvido. Muchos pensarán: “¡Córcholis! Pero si son palabras fetén. Menuda paparrucha esta pantomima de las palabras olvidadas. ¿Quién es el zoquete que piensa que “alhaja”, “apremio” y “melifuo” son adefesios rimbombantes? Siempre habrá un espacio en el batiburrillo de nuestra lengua para “cachivache”, “mamotreto” y “patatús”, y quien crea lo contrario no es más que un papanatas”. Otros, sin embargo, han advertido que “adamar”, “bribón”, “correveidile”, “deleznable”, “encandilar”, “fausto”, “gandul”, “hogaño”, “indómito”, “jolgorio”, “laminero”, “manjar”, “nimio”, “ñiquiñaque”, “opíparo”, “potosí”, “quehacer”, “retahíla”, “sopetón”, “triquiñuela”, “ubérrimo”, “vetusto”, “yantar” o “zascandil” están desapareciendo de nuestro vocabulario cotidiano.

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21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

El poema

fragmento de El Arco y la Lira (1957), de Octavio Paz

El poema, sin dejar de ser palabra e historia, trasciende la historia. A reserva de examinar con mayor detenimiento en qué consiste este traspasar la historia, puede concluirse que la pluralidad de poemas no niega, sino afirma, la unidad de la poesía.

Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor intensidad, toda la poesía. Por tanto, la lectura de un solo poema nos revelará con mayor certeza que cualquier investigación histórica o filológica qué es la poesía. Pero la experiencia del poema —su recreación a través de la lectura o la recitación— también ostenta una desconcertante pluralidad y heterogeneidad. Casi siempre la lectura se presenta como la revelación de algo ajeno a la poesía propiamente dicha. Los pocos contemporáneos de San Juan de la Cruz que leyeron sus poemas, atendieron más bien a su valor ejemplar que a su fascinante hermosura. Muchos de los paisajes que admiramos en Quevedo dejaban fríos a los lectores del siglo XVII, en tanto que otras cosas que nos repelen o aburren constituían para ellos los encantos de la obra. Sólo por un esfuerzo de comprensión histórica adivinamos la función poética de las enumeraciones históricas en las Coplas de Manrique. Al mismo tiempo, nos conmueven, acaso más hondamente que a sus contemporáneos, las alusiones a su tiempo y al pasado inmediato. Y no sólo la historia nos hace leer con ojos distintos un mismo texto. Para algunos el poema es la experiencia del abandono; para otros, del rigor. Los muchachos leen versos para ayudarse a expresar o conocer sus sentimientos, como si sólo en el poema las borrosas, presentidas facciones del amor, del heroísmo o de la sensualidad pudiesen contemplarse con nitidez. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.

No es imposible que después de este primer y engañoso contacto, el lector acceda al centro del poema. Imaginemos ese encuentro. En el flujo y reflujo de nuestras pasiones y quehaceres (escindidos siempre, siempre yo y mi doble y el doble de mi otro yo), hay un momento en que todo pacta. Los contrarios no desaparecen, pero se funden por un instante. Es algo así como una suspensión del ánimo: el tiempo no pesa. (…) Y del mismo modo que a través de un cuerpo amado entrevemos una vida más plena, más vida que la vida, a través del poema vislumbramos el rayo fijo de la poesía. Ese instante contiene todos los instantes. Sin dejar de fluir, el tiempo se detiene, colmado de sí.

“¡No le toques ya más, / que así es la rosa!”, Juan Ramón Jiménez

Objeto magnético, secreto sitio de encuentro de muchas fuerzas contrarias, gracias al poema podemos acceder a la experiencia poética. El poema es una posibilidad abierta a todos los hombres, cualquiera que sea su temperamento, su ánimo o su disposición. Ahora bien, el poema no es sino eso: posibilidad, algo que sólo se anima al contacto de un lector o de un oyente. Hay una nota común a todos los poemas, sin la cual no serían nunca poesía: la participación. Cada vez que el lector revive de veras el poema, accede a un estado que podemos llamar poético. La experiencia puede adoptar esta o aquella forma, pero es siempre un ir más allá de sí, un romper los muros temporales, para ser otro. Como la creación poética, la experiencia del poema se da en la historia, es historia y, al mismo tiempo, niega a la historia. El lector lucha y muere con Héctor, duda y mata con Arjuna, reconoce las rocas natales con Odiseo. Revive una imagen, niega la sucesión, revierte el tiempo. El poema es mediación: por gracia suya, el tiempo original, padre de los tiempos, encarna en un instante. La sucesión se convierte en presente puro, manantial que se alimenta a sí mismo y trasmuta al hombre. La lectura del poema ostenta una gran semejanza con la creación poética. El poeta crea imágenes,poemas; y el poema hace del lector imagen, poesía.

(…) Y aunque hayamos olvidado aquellas palabras y hayan desaparecido hasta su sabor y significado, guardamos viva aún la sensación de unos minutos de tal modo plenos que fueron tiempo desbordado, alta marea que rompió los diques de la sucesión temporal. Pues el poema es vía de acceso al tiempo puro, inmersión en las aguas originales de la existencia. La poesía no es nada sino tiempo, ritmo perpetuamente creador.” 

¡Feliz 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía! 

19 de marzo, día de padres, Pepes y Pepas

Según numerosos estudios, la implicación de la familia es fundamental para que los más pequeños de la casa adquieran hábitos de lectura y se sientan atraídos por el placer de leer. Evitar imposiciones, predicar con el ejemplo, compartir momentos de lectura y estimular con libros que les resulten interesantes y sean adecuados a su edad son solo algunos de los consejos habituales para formar desde la cuna a futuros lectores. Incluso hay quien diría que son requisitos fundamentales para ser un buen padre. No obstante, nadie es perfecto. ¿Quién no ha bostezado incontrolablemente mientras lee a su retoño un cuento para dormir? ¿Quién no ha olvidado alguna vez que esa noche tenía que venir el Ratoncito Pérez y se ha visto obligado a inventar alguna excusa verosímil a la mañana siguiente? ¿Y quién, al fin y al cabo, no se ha sentido abrumado ante las mil y una exigencias para ser un padre modelo?

No se nos ocurre mejor día que el 19 de marzo para compartir con vosotros uno de los mejores regalos que hoy se le pueden hacer a todos esos padres que saben que están lejos de la perfección. Hablamos de los tres volúmenes de la Guía del mal padredel canadiense Guy Delisle, unos cómics desternillantes sobre las vicisitudes diarias de la paternidad. Lejos de los ideales inalcanzables que vemos en revistas, blogs y libros de autoayuda, Delisle ofrece una mirada sincera y sin pretensiones acerca de las relaciones paternofiliales y los inevitables despistes de cualquier padre moderno.

Imagen de “Guía del mal padre”

“Olvidar por dos noches consecutivas dejar una moneda debajo de la almohada de su hijo que ha perdido un diente y justificarlo diciéndole que el Ratoncito Pérez está desbordado de trabajo, negarse a compartir con su hija sus cereales importados preferidos y tratar de convencerla de que sus Chocapic son mejores, fingir cortarse un brazo con la motosierra para asustar a su hijo…”, son solo algunas de las divertidas anécdotas reales que Delisle, maestro del humor de lo cotidiano, nos relata para demostrarnos que cualquiera puede ser un “mal padre”.

Imagen de “Guía del mal padre”

Y hoy también debemos hablar de otro texto muy especial, la Constitución de Cádiz de 1812, a la que por haber nacido en este día llamaron “La Pepa”. ¿Sabíais que el grabador de cámara de Fernando VII, José María de Santiago, realizó una edición de lujo de la Constitución, dedicada al Congreso, que se publicó en 1822? Todas sus páginas están adornadas; el texto está enmarcado por una orla arquitectónica, y el principio de cada título está decorado con una viñeta alegórica, alusiva a su contenido. Podéis leer esta edición, totalmente digitalizada, haciendo click en la imagen:

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

El 8 de marzo de 1910, las mujeres españolas pudieron, por primera vez, matricularse para cursar estudios superiores en universidades públicas. Ya han pasado más de cien años desde que, en 1911, Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza celebraran por primera vez el Día de la Mujer Trabajadora y, hoy en día, la propia Organización de las Naciones Unidas cuenta con una entidad que trabaja por el empoderamiento de las mujeres en el ámbito político, social y laboral a escala internacional. Sin embargo, la igualdad aún sigue pareciendo un sueño inalcanzable.

En toda la historia de la literatura, cientos de mujeres han visto su voz silenciada. Otras, más afortunadas, han convertido la lucha por los derechos de la mujer en arte. Hoy queremos desearos un feliz Día Internacional de la Mujer con una de ellas.

Ocho de marzo

de Gioconda Belli

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a
nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres).
Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez de machos.
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
y de los que nos vendaron los pies.

Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina.
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos
mientras nuestra madre dormía.

Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas.
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos
a parir a riesgo de nuestras vidas.

Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo,
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte.

Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
y nos encerraron por locas,
flores del que nos pega, del que se emborracha,
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes.

Queremos flores de las mujeres que intrigan y levantan falsos.
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras,
y albergan ponzoña en su corazón
para las de su mismo género.

Tantas flores serían necesarias
para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy.
Cuanto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.