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“Palabras mayores”, de Emilio Gancedo. Coloquio de los lectores.

“Durante medio año Emilio Gancedo se echó a la carretera y pacientemente hizo un recorrido por la diversidad y heterogeneidad de lo que hoy llamamos España. En su camino se encontró y charló largo y tendido con personas vinculadas al medio rural, todas ellas cultivadoras de recuerdos, ejemplos comprometidos con la memoria viva. Fruto de ese trabajo es Palabras mayores, una suma de historias, recuerdos, anhelos y enseñanzas de una generación, los nacidos antes o inmediatamente después de la guerra civil, a quienes prácticamente hemos dejado de escuchar; un libro que rescata muchas experiencias y enseñanzas útiles para el presente de unas gentes extraordinarias que pasaron en pocas décadas del Neolítico a Internet.” (x)

Pastores de Girona, fotografía de la exposición “Senderos de la Memoria. Una mirada sobre la España rural (1948-1968)” del MARM (2011)

En el coloquio del pasado jueves, nos propusimos averiguar qué ha significado para nuestros lectores ese viaje por la memoria viva de los pueblos de España que nos propone Emilio Gancedo en Palabras mayores.

Muchos de los participantes afirmaron haber encontrado en el libro no solo un homenaje a todas esas pequeñas historias (de dolor y sufrimiento, pero también de alegría y solidaridad) de las que se conforma la Historia de nuestro país, sino también un intencionado juego de las “siete diferencias”, es decir, una invitación a reflexionar acerca de en qué se parecen y en qué se diferencian la España (y los españoles) de la posguerra y la actual. Los lectores hicieron hincapié en las consecuencias de la reciente crisis económica en lo que se refiere a pérdida de derechos fundamentales, necesidad y exilio, situaciones que los protagonistas del libro también tuvieron que atravesar en su infancia y juventud. El factor determinante es, para los lectores, la esperanza, pues en Palabras mayores escuchamos las voces de una generación a la que, a diferencia de la nacida en tiempos de democracia, no le fueron prometidas grandes fortunas ni privilegios, por lo que no está familiarizada con el concepto de “decepción”. La falta de esperanza de encontrar un futuro mejor en su tierra, entonces igual que ahora, tiene como resultado la emigración de incontables españoles a tierras lejanas, pero los lectores se preguntaron si acaso no se ha producido un radical cambio de mentalidad tanto en los países receptores de emigrantes como en aquellos que se ven en la necesidad de emigrar, pues, si bien es cierto que los movimientos nacionalistas que se oponen a la llegada de inmigrantes vuelven a estar en auge en Europa, el emigrante español de la actualidad suele ser una persona joven altamente cualificada que, incapaz de incorporarse al mercado laboral por las vicisitudes de la crisis, decide trasladarse a un lugar donde su formación sea más apreciada y mejor remunerada.

Por otro lado, nuestros lectores tuvieron en cuenta que los conceptos de “éxodo” y “exilio” no solo son aplicables al fenómeno que empuja a nuestros jóvenes fuera de nuestras fronteras o a la huida desesperada de quienes temen ser represaliados por un régimen totalitario, sino que también podemos hablar del éxodo rural, que se manifiesta como uno de los temas fundamentales del libro. No obstante, en ninguno de los casos, tal como recuerda uno de los protagonistas, se trata de un hecho alegre: “Abandonar tu pueblo no es una mudanza. He visto gente esquivándose unos a otros para que no los vieran llorar”.

Emilio Gancedo junto a uno de los protagonistas de “Palabras mayores”

Cuando debatimos acerca de las cualidades humanas que poseen personas como las que aparecen en Palabras mayores, cualidades que hicieron posible que sobrevivieran a la violencia, la desolación y el hambre, los lectores destacaron la importancia del apoyo social mutuo en el medio rural, un hecho que aparece de forma recurrente en todos los testimonios. “¿Es también la solidaridad la respuesta a todos nuestros problemas actuales, o acaso el mundo de ayer era muy distinto al de ahora?”, nos preguntamos, quizá sabiendo que no existe una respuesta definitiva.

“Mi cabeza es una despensa de memorias”, asegura uno de los personajes. La pregunta de qué podemos aprender de los recuerdos de quienes nos precedieron fue una de las más repetidas durante el coloquio. Por una parte, en opinión de nuestros lectores, nos recuerdan de dónde venimos, mientras que, por otra, nos instan reivindicar la figura de los mayores como fuentes de autoridad y sabiduría, frente a la triste mentalidad de muchas personas que los consideran un problema del que hay que librarse. Los protagonistas de Palabras mayores nos demuestran que siempre es posible encontrar tiempo para ayudar a los demás y que los más importante es permanecer fiel a uno mismo, sin las prisas y la hipocresía propias de la sociedad actual. Los asistentes coincidieron en que los habitantes del medio rural, en especial los más mayores, en absoluto responden a los estereotipos que egoístamente les hemos asignado, y alabaron la frase de aquel anciano maragato que decía: “Mis padres no pudieron darme estudios, pero sí me dieron educación”. A continuación, se preguntaron si acaso actualmente  no solemos considerar que ambos términos son equivalentes.

Emilio Gancedo con una de sus entrevistadas

Nuestros lectores concluyeron que Palabras mayores nos enseña que debemos defender y respetar no solo a nuestros mayores, sino a la tradición rural en general, que tiende a ser universal, algo que nos demuestran las preocupaciones y enseñanzas de los protagonistas de este libro, desde Galicia hasta Gran Canaria. El mundo rural resulta asombroso no solo por sus costumbres sino también por su sabiduría, que no solemos apreciar. Hay quienes argumentan que en esta lectura nos encontramos ante personas heroicas, pues han luchado por sí mismas contra situaciones adversas y desesperadas y han ayudado a otros en situaciones de necesidad de forma desinteresada. No son personas perfectas ni héroes clásicos, caracterizados por su rectitud moral y hazañas sobrehumanas, pero nos invitan a aprender de su experiencia y nos ayudan a mejorar. Si tuviéramos que quedarnos tan solo con una de sus enseñanzas, elegiríamos la del mercantil valenciano: “Yo dejé de ir al colegio a los diez años…pero desde los catorce llevo siempre un libro en el bolsillo. Lo último que quiero es perder el tiempo”.

El próximo jueves, 18 de mayo, recibiremos la visita de Emilio Gancedo, autor de Palabras mayores. 

 

 

Palabras mayores, de Emilio Gancedo. Guía a la lectura

Por Eduardo Bajo Álvarez
(Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León)

 

Vídeo de la sesión

¡Eso son palabras mayores! Con interjección y un poco de agresividad o sorpresa. Una expresión que todos hemos escuchado cuando las cosas amenazan con ir más allá de lo razonable.

Veamos un ejemplo de actualidad. Mirando por el ojo de la cerradura, como Larra, vemos una situación familiar que suele aparecer en la prensa con demasiada asiduidad. Imaginemos, una conversación entre un empresario de la construcción intentando sobornar a un político corrupto, dispuesto a venderse por una cantidad estipulada. Pero cuando el primero posa sobre la mesa una cantidad mucho mayor a la esperada, se esfuma  cualquier duda o competidor y, el corrupto, bien pudiera exclamar: “¡Eso son palabras mayores!” Se estrecharían la mano y el chanchullo seguiría su curso habitual por un camino tan transitado. Por supuesto que el libro de Gancedo es de otra naturaleza. No es novela negra, ni de ficción.

Tal es la riqueza del idioma español, con sus palabras polisémicas, frases con doble, triple y múltiples sentidos, según la entonación, el contexto o la expresión gestual, que nos permite adivinar la cabecera de esta obra, tan propia como  imaginativa. No olvidemos que el título de una obra es como una tarjeta de presentación. Aunque en literatura sea una sugestión  más que un avance completa de lo que se cuenta. Siempre hay un factor sorpresa. Digamos que, literariamente, el título no puede ser como un tratado de bricolaje o numismática.

Así pues, de inmediato percibimos que hay cierta  ambigüedad: un calambur que se desvela cuando pasamos la página y conocemos al gaiterín.

“Palabras de mayores, de personas que existieron a comienzos del siglo XX y murieron llevándose sus creencias, sus fantasías, sus convicciones, su forma de vida y humanidad”. Si alguien no se hubiera apresurado a preservarlas.

Son de carne y hueso, tan reales como nosotros. Con nuestras mismas inquietudes y ambiciones, pero marcados por la época que les tocó vivir. “Tenemos que conservar algo de la forma en que vivimos –dice Juanita, desde Cantabria- ¿cómo fuimos?… Fue aquella vida buena o mala. Regular, pero fue la nuestra”. Y, aunque había llegado la luz al pueblo, guardaba el candil por si acaso. Porque era parte de su pasado o por gratitud al objeto que había alumbrado toda su vida. La bombilla llegaba tarde.

Recuerdo, a este respecto, un párrafo de José Saramago en el que afirmaba que el sentido de la vida de los primeros seres humanos –en cuando dejaron de ser homínidos- es  idéntico al  del hombre del siglo XXI. Lo que cambia es la tecnología, y las leyes políticas y económicas, que engañosamente, nos hacen sentir superiores. Pero el alma humana no ha varidado en esencia.

Según esto, cabe preguntarse ¿Acaso somos mejores que nuestros antepasados? Cada cual se responda, pero mejor que no lo diga. La respuesta la encontramos en los personajes de este libro cuyo objetivo sería llenar un vacío y rescatar unos valores perdidos que nos hacen sentir más pobres, más ignorantes y menos libres. “Consumistas”, como nos califica uno de los  personajes lúcidos, como si nos escupiera con desprecio.  Y que, de paso, hace un análisis de la economía actual, de las multinacionales, la mundialización, de lo más razonable. Cuando un ser así nos acusa de “estúpidos” es motivo de preocupación.

Lamentablemente, por muchas vueltas que el mundo dé, no volveremos a ver a estos seres irrepetibles. Salvo que el espacio-tiempo sea curvo –como dijo Einstein- y vuelvan con el tiempo. Pero, por si acaso, Emilio Gancedo los rescata, para mayor seguridad.

De momento, la reciente eliminación de la Historia de la Literatura en el sistema educativo es una pésima referencia y un peligro para los lectores, que nos deja a los que saciamos nuestra sed en los libros, algo más que huérfanos. Contra este despropósito, el antídoto pueden ser los clubes de lectura. Un valor añadido a los que ya tiene esta actividad es conjurar las leyes inicuas o experimentar la grata lectura familiar o amigable.

Del autor, Emilio Gancedo, al que no conozco personalmente, ya que el protocolo no ha propiciado un encuentro previo a este acto, poco puedo decir. Pero tampoco conocí a Gonzalo de Berceo, Francisco de Quevedo o a Rafael Alberti, lo que no me impide sentir gran afinidad con ellos. Quizá, por esta misma circunstancia, mis comentarios sean más asépticos, más sinceros, que los de ciertos encuentros o presentaciones de libros donde uno se lleva a los amigos para dar jabón.

Pero como dicen Las Escrituras: “Por sus obras los conoceréis”  Yo leo sus crónicas en la sección de cultura del DL y sus interesantes entrevistas a escritores célebres –el legado de los Panero, por ejemplo- ; sus columnas de opinión; algunos relatos y el ejemplar que tenemos delante, que me ha causado gran impacto al enfrentarme con mis ancestros cuyos rasgos reconozco en esta obra.

¿Qué puede llevar a un periodista a escribir una sólida y meditada obra como la que nos ocupa? Por mi tarea de opinador en prensa, creo tener una respuesta, más o menos acertada. Lo que se escribe en los periódicos, no son palabras mayores, sino tan efímeras como algunas mariposas que viven apenas 24 horas. Como cualquier periódico  atrasado que no sirve ni para envoltorio de los churros. Algunos escritores las reviven, publicándolas agrupadas en un libro.  Con ánimo de Ofender, de Reverte; artículos de García Márquez en el país; y muchos otros que no vienen al caso.

Para alguien como Emilio, licenciado en Filología y por tanto, conocedor y experto en la lengua, las lenguas románicas es casi una obligación traspasar las puertas del periodismo y rentabilizar compartiendo sus recursos literarios y su bagaje cultural.

Este libro es un compendio de relatos independientes, con un vínculo de unión que es un recurso literario bastante común. En apariencia, a juzgar por los capítulos que figuran en el índice, podríamos decir que se trata de un libro de viajes. Tal como podríamos decir de Jacques le Fataliste, de Diderot; el Quijote; el Viaje a la Alcarria o Donde las Hurdes se llaman Cabrera, de mi estimado Ramón Carnicer, con el que hay un punto común, en relación a estas dos comarcas.

Aquí, se trata de un impersonal cronista, “El Viajante” –el propio Emilio, naturalmente–  que gusta de recorrer buena parte de la geografía peninsular y se limita a transcribir sus encuentros con la gente. Es muy discreto, apenas interviene y nunca interrumpe. Más bien escucha y cuenta.

También importa el paisaje, el marco donde se inscriben los personajes dependiendo de donde se encuentren. Según eso, declara sus preferencias, en cuanto al viaje: “Se desvía de las rutas de siempre para conocer esos municipios interiores, enroscados sobre sí mismos como mullidas cunas forradas de verdín; alejándose de esas rampas de hormigón”. Especialmente espléndida es la descripción de Olivenza y las coloridas metáforas a lo largo del relato: “Una olla vacía, como una boca sin dientes”… O “Los oídos llenos de gaviotas”.

El medio de transporte es lo de menos,  pero de viajar en coche, imagino que habrá sufrido la tortura de esas carreteras y caminos secundarios.

Casi puedo asegurar que, para el autor viajar no es haber estado en muchos sitios y acumular montones de fotos para mostrar, que a nadie interesan. Viajar por viajar. Para conocer un pueblo o país, es imprescindible hablar con la gente y llegar a conocerla. Su forma de entender la vida. Además, la gente mayor, tan abandonada y sola, es proclive a contar sus recuerdos cuando le dan ocasión, siempre que el interlocutor sepa escuchar y sea respetuoso.

Como no podía ser de otra manera, las cuestiones lingüísticas son de gran importancia y nos ayudan a ubicarnos y sentir más cercanos a los personajes. En los primeros capítulos, en Galicia, Asturias y el Teleno, las lenguas autóctonas están vivamente presentes. “A ghaita e miña e non tes por qué movela”, le reprocha, con desconfianza, al Gaiterín su padre, que, no obstante, llegaría a ser un virtuoso de la cornamusa.

O… “Probes como arañones, pero calor y cariñu lo que quisieres” –de Arcadio el de Caleo a Angeles-. Y de Maragatería, tradiciones como el Reñubeiro, que habita en el Teleno –una especie de Júpiter leonés-; la arriería y la música que, más adelante relaciona con la de Salamanca y Extremadura por el uso del tamboril –por el tamboritero- y la flauta de tres agujeros. Algo nada casual porque son los confines del viejo Reino de León.

Igualmente –creo haberlo mencionado ya- establece la relación del habla de las Hurdes,  como herencia del leonés, “un poquinín, chiquinu, copina”.

Otros términos como “garrapichiales, tiná, ná y pringaos” pertenecen a Cuenca. Mientras que “Gofio, millo, zancocho” a Canarias.

Andaluces “firmar con el deo,  apañaíllo…” y muchos más vocablos y giros de  las zonas visitadas que iremos encontrando según avanzamos en el libro. Oficios, enseres, sentencias, etc.

Hay que decir que en Asturias –el Principado Vedinegro- el autor se siente cómodo y  se explaya, incluyendo largos párrafos” en bable y explicación de las distintas modalidades del asturiano.

“Que toos esos montes que ves por ende taben tresllucientes de castañares…”

Lo cual da a entender su empatía con la cultura astur. Que yo mismo comparto. Y me atrevería a afirmar que otros muchos leoneses experimentan el mismo sentimiento. Sin ir más lejos, muchos de los que imparten docencia en esta Universidad, estudiaron en Oviedo.

Por la propia estructura del libro, podíamos ir saltando de capítulo a capítulo. De región a región, como el salto de caballo en el damero, porque todas las historias son sorprendentes y los personajes gozan de vida y entidad propia por sí mismos. Ahora bien, existen concomitancias impuestas por la época en la que les tocó vivir.

Un hecho insalvable fue la Guerra Civil, pero dejemos que hablen los personajes:

“La Guerra Civil con sus desafueros. La Guerra Civil no vino de sopetón –dice Pepe Company-. Esa palabra, “rojos” me ofende, me ofende a mi porque se la han inventado unos señores que, en fin, eran las tropas leales. Hubo unas elecciones en España y ganaron los republicanos, pero la gente de la capital dijo que naranjas de la China –mandarinas- y se gastaron todas las perras en buscar militares de Marruecos, y a Franco, que lo pusieron ahí también, y luego el tío se dedicó a hacer todo tipo de escabechinas”.  Una interpretación algo simplista, pero no exenta de razón.

Hay episodios de fugados, de topos, de obuses –como recuerda Angeles Llaiñes- que revientan las viviendas; rapiña por soldados de ambos bandos… lo natural en tales casos. El del miliciano que se entregó, engañado, y en el cuartel “fartucáronle a palos”. Intenso es el episodio de La Coneja, una mujer y su hijo, perseguidos que logran escapar de una muerte segura. El extremo de la crueldad lo describe uno de los perseguidores: “Con las ganas que tenía yo de darle al gatillo”.

Monumento a los masacrados en el Pozo Grajero, entre Lario y Polvoredo, de donde eran los asesinos fascistas que sacrificaron a los Maestros de Burón.

Monumento a los masacrados en el Pozo Grajero

O la historia de los dos primos hermanos asesinados por otros igualmente primos.

Más poética, dramática, es esta interpretación: “Pero la Guerra y la muerte, a la manera de pozos negros y estrechos cuyo fondo no alcanzamos a divisar”. Y uno de esos pozos reales –en una metáfora terrible- es “como un esófago angosto y deglutidor, alimentado con decenas de cuerpos…”

Llegados a este punto, no podemos olvidar el Pozo Grajero, En Lario, León, donde se exhumaron 13 cadáveres, de vecinos de la zona. Una pura  vesania.

Y, acabada la contienda en el 39, llegó la España del hambre, suponiendo que antes no hubiera existido, que es mucho suponer. Si el Viajante comenta la semejanza del habla de Cuba con las Islas Canarias, Ismael, el albañil, con múltiples oficios, le habla de la gran emigración a las Américas. Por hambre los extremeños descubrieron el Nuevo Mundo y el hambre escribió la Picaresca. Pero eso es otra historia.

“Tras la Guerra fue mucha miseria porque no venía nada de fuera, fue muy duro aquello”. “Hubo una época en que había dinero, pero nada para comprar, y otra en que había cosas para comprar pero nada de dinero”. “El frío más grande –concluye Ismael-  es que no había ropa”.

En aquella España depauperada los recursos eran básicamente el campo y el ganado, que en ocasiones compartía el techo con la familia apiñada que, forzosamente, era muy numerosa, al considerar que, cuantos más hijos, de más mano de obra dispondrían. Las hijas, en principio no eran muy deseadas pero, a fin de cuentas, trabajaban tanto o más que los varones.

“En mio casa –dice el Cazaorín- vaques ná más. Podíamos tener siete cabeces, entre a parexa pa trabayar… y novielles”. En este abigarramiento, no eran raros los casos de cosanguineidad, como insinúa Quico –de las Hurdes-.

En Andalucía, Progreso, uno de los personajes más cautivadores por su gracia, no empañada por la pobreza, –aunque se juega la vida por una remolacha para alimentar la familia- resulta, a pesar de todo, menos trágico que el extremeño Quico. En una conversación con el Viajante, responde al interrogatorio, escuetamente y con gracia sobre sus condiciones de vida (muy parecidas a la del resto de la gente).

–  “¿Cómo era la casa, Progreso?”
– “Mu grande”.
–  “¿Y luz?”
–  “ De día se veía estupendamente”.
–  “¿Y escuela?”
– “Sí había, pa los niños. Pa los niños que iban a ella”.
–  “¿Matabais algún marrano en casa?”
– “Nosotros es que no teníamos esa costumbre”.

 

 

Teniendo en cuenta que los hijos venían al mundo como mano de obra barata desde temprana edad, era natural que la escolarización se interrumpiera en casi todos los casos. En pocas palabras y sin complejos, Paco del Madroñal aclara: “Mi primer cursillo fue apacentar pavos”. Y los otros, algo parecido.

Un caso simpático, si no fuera por el clima inhóspito -9 meses de invierno y tres de infierno, era al clima en Sobrepuerto- sería el de la maestra andaluza llegada al Pirineo, nevado y helador, la cual, que no había conocido la nieve, se queja al alcalde: “¿Pero es que este pueblo no tiene suelo?”.

“Palabras Mayores”, desde el punto de vista literario, es un compendio de metáforas: Una olla vacía, como una boca sin dientes… Oídos llenos de gaviotas… y otras a lo largo del texto. Todos los recursos estilísticos, especialmente, en la descripción del paisaje y el paisanaje. La descripción de Olivenza es proverbial y el retrato de los personajes no menos. La palabra es precisa, recuperando en ocasiones expresivos términos arcaicos que nos obligarían a acudir al diccionario, aunque a veces Ayuda Emilio, yuxtaponiendo el equivalente. Las construcciones  sintácticas, articulan el sentido y nos llevan de forma natural hasta el final de la obra.

La dicotomía de forma y contenido no me gusta. Yo pienso como McLuhan que “el mensaje es el medio”. Por eso diré que la obra es un compendio de nuestra historia, sentido común y valores humanos que en la actualidad están en franco retroceso. No faltan comentarios de carácter social, político y económico, que podrían servir para la España de hoy pues las personas de antaño, serían más pobres, pero no menos inteligentes.

Como contrapunto la parte mágica de “Los Santos en Casa”: “Cómo pesa el Sagrado Corazón” y “Lo sobrenatural en los extremos”. El agobio de Fernanda que tiene que dar de comer a los pobres –todo el pueblo- y sólo dispone de cuatro puñados de arroz. Estas dos historias, de gran encanto y sensibilidad, son posiblemente las que más me han cautivado; pero que no voy a desvelar para no arruinarlas. Que sea el lector el que lo valore..

Todo ello envuelto en peripecias increíbles y personajes cabales, con arrojo –como Quico- y gran corazón.

En cualquier caso, espero que esta pequeña autopsia, les lleve a leer el libro que, desde el pasado, les reconciliará con el presente. ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?… Respecto a la tercera pregunta ¿a dónde vamos? ¿a dónde nos llevan? Mejor no saberlo.

Una de las propiedades de “Palabras Mayores” es el poder de evocar recuerdos de personas que se cruzaron en nuestra vida y permanecen en la memoria más profunda. Así, sería imperdonable olvidar lo narrado en el capítulo “Los Saltos del Ebro”, donde un pueblo ha de ser abandonado por sus habitantes, para construir un pantano. Un drama demasiado conocido en los valles de León y pueblos notables, reducidos a la nada, en nombre del progreso. ¿Qué progreso? La producción de una energía que genera el desarrollo y la actividad fabril, en otras latitudes más afortunadas o reivindicativas.

El drama inicial fue la construcción del pantanín de Villameca y la desaparición del pueblo llamado Oliegos –sobre los años 40- cuyos habitantes, desterrados y expoliados, tuvieron que salir con lo puesto, para ser aposentados en tierra extraña. De los ríos y boscosidad de su Cepeda natal y la sombra de San Bartolo… a la esteparia y reseca Foncastín. En los límites de Valladolid. Yo creo que no lo soportaría…

Ya acabando, un pequeño epílogo con los 15 kilómetros que separan al Viajante de la hermana tierra portuguesa. Lo cual bien pudiera ser el anuncio de una segunda parte que esperaremos impacientes.

Y, como punto final, volvemos al prólogo que, contra lo que pensamos, es lo último que se escribe. Allí, Emilio, nos desgrana sus intenciones. De las cuales destacamos la última: “Desde el final de sus vidas, estas gentes hacen historia de su propia historia”.

Y de la nuestra, añadiría yo.

Para empezar con el  debate

  • ¿En qué genero de escritura podríamos encuadrar esta obra?
  • ¿Te han resultado difíciles algunos términos léxicos empleados?
  • ¿Qué historias y personajes te han llamado más la atención? ¿por qué?
  • En la obra se muestra una gran variedad de territorios y lenguas ¿encuentras caracteres específicos en las distintas comarcas? ¿entre el norte y el sur?
  • Hablemos de la memoria… ¿rural? ¿histórica?
  • ¿Has conocido a alguien que pudiera figurar como personaje en este libro? Cuéntanos su historia
  • ¿Qué grandes temas trata la obra? ¿y qué pequeñas temáticas?
  • ¿Cuál es el aspecto que más te llama la atención del libro?
  • El mundo que refleja la obra ¿ha terminado? ¿o es posible encontrarlo en algunos comportamientos que nos parecen nuevos?

Te invitamos a hablar sobre “Palabras mayores”, de Emilio Gancedo

 

“Vivimos un tiempo en el que parece que todo lo pequeño tiene que desaparecer” 

(Pau Bosch, ganadero mallorquín, en la obra “Palabras mayores”, de Emilio Gancedo)

El Club de Lectura “Leemos juntos” (Biblioteca de la Universidad de León y Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León), a través de la guía de Eduardo Bajo Álvarez  te  propone su tercera y última  lectura  programada para este curso 2016-2017.

Lectura 3

Palabras mayores : un viaje por la memoria rural / Emilio Gancedo.– 1ª ed.– Logroño : Pepitas de Calabaza, 2015.
364 p. ; 21 cm.
ISBN 978-84-15862-37-6

Calendario

  • 4 de mayo: Coloquio participativo de guía a la lectura.
  • 11 de mayo: Coloquio participativo de los socios.
  • 18 de mayo: Encuentro de los socios con Emilio Gancedo.

 

La participación en este Club de Lectura  es gratuita y está abierta a todo el mundo. Según tus gustos o tus posibilidades, hemos arbitrado para ti diferentes canales de participación. Puedes seguir las sesiones y expresar tu opinión:

  1. Asistiendo físicamente a los encuentros.
    • Los encuentros presenciales de las  lecturas tendrán lugar los  días indicados en el calendario,  en la sala de conferencias de la Biblioteca General San Isidoro a las 19:00 horas. Se ruega puntualidad.
  2. Siguiendo los encuentros por streaming.
    • Todas las  sesiones  se emitirán en directo a través de vídeo streaming para que quien lo desee pueda seguirlas en tiempo real  desde donde quiera a través de este enlace
  3. Participando a través de las redes sociales.
  4. Dejando tu comentario en el  blog tULEctura.

Acceso a la obra

Si lo deseas, puedes solicitar un ejemplar de esta obra en el propio bibliobús o en el teléfono 987234 612. Te facilitaremos el acceso a la obra de la manera más pertinente.

esquema participación

 

¡Anímate, pregunta en tu Bibliobús y participa!

Coloquio participativo de guía a la lectura
Sala de Conferencias de la Biblioteca General San Isidoro
jueves 4 de mayo de 2017,   19:00 horas

Asistencia abierta y gratuita 

Encuentro con Vicente Muñoz Álvarez, autor de “Regresiones”

El pasado jueves 16 de febrero dimos por finalizados nuestros encuentros en torno a Regresiones, la penúltima lectura de este curso del programa “Leemos juntos”, que organizamos en colaboración con el Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León. En esta última sesión, recibimos la visita de su autor, Vicente Muñoz Álvarez, que atendió a todas las preguntas de nuestros lectores y compartió con nosotros numerosas anécdotas sobre su proceso de creación literaria.

Vicente Muñoz con Marisa Fernández, del Servicio de Bibliobuses

Regresiones surgió, en palabras de Muñoz, de una combinación entre su eterno impulso de creación artística y su largo deseo de escribir sobre una etapa fundamental de su vida que nunca había cubierto en su literatura anterior, pues para ello necesitaba de una cierta perspectiva temporal que le permitiera mirar atrás con objetividad. Esa época predilecta, los ochenta, “La Fiesta”, fue el panorama ideal para la formación de una generación adolescente que crecía a la par que una democracia también adolescente pero que, sin embargo, fue capaz de crear ciertos movimientos literarios y musicales que quizás conformaron la etapa histórica más enriquecedora desde el punto de vista cultural de la ciudad de León. Sus regresiones tuvieron la acogida deseada en el seno de Lupercalia, una pequeño sello alicantino especializado en literatura alternativa, underground, una línea editorial muy definida y coherente, alejada del dominio de las grandes editoriales, que también ha sido propicia para otros autores leoneses como Gabriel Oca Fidalgo, Carlos Salcedo y Julio César Álvarez.

Una de las cuestiones por las que nuestros lectores habían manifestado un mayor interés en los coloquios anteriores sobre Regresiones había sido su inusual empleo de las minúsculas al comienzo de los capítulos, que se relacionó con un deseo del autor de presentar sus recuerdos como un todo continuo, una suerte de stream of consciousness. Muñoz aclaró que se trata de un sello de su literatura, aunque también aseguró que sus propios flashbacks carecían de una estructura definida, algo que intentó plasmar en su escritura. Su idea inicial era hablar tan solo de los años ochenta, pero al regresar a esa época empezaron a emerger fragmentos sobre su infancia y madurez, que están estrechamente interconectados con los sucesos de su adolescencia y juventud. Para sorpresa de los participantes, el autor trabajó únicamente con su propia memoria, sin basarse en diarios ni anotaciones de cada época que narra, aunque posteriormente a la escritura realizó una labor de documentación.

Al ser preguntado por su pasión por los cómics de superhéroes, Muñoz destacó la importancia que tuvo en su niñez la irrupción en los kioskos de los héroes de Marvel, personajes “marginados y marginales” que sustituyeron en su imaginario a los héroes de los tebeos españoles del franquismo, apoyados por la ideología oficial. Los recuerdos de este medio de entretenimiento son un ejemplo más del carácter de testimonio generacional de Regresiones, que no obstante tan solo pretende ser un testimonio subjetivo de la realidad vivida por un solo individuo. El autor reconoció que la primera parte de la obra, dedicada a su infancia, propicia una identificación con un número amplio de lectores de su generación, pero las vivencias individuales, como resulta lógico, difieren mucho más en épocas vitales posteriores. Por ese motivo, aclaró, resulta relevante la participación activa en la obra de quienes comparten sus mismos recuerdos de juventud, pues aportan credibilidad a sus historias y contrarrestan cualquier posible, y probable, distorsión de su memoria.

Varios lectores comentaron haber disfrutado del tono reflexivo de la obra acerca del paso del tiempo, una perspectiva que solo la edad puede aportar, y aplaudieron la sensibilidad de su prosa. Aquellos que ya conocían la obra narrativa de Muñoz, consideraron que Regresiones era, probablemente, su libro más maduro y complejo a nivel literario. El autor, por su parte, destacó que su género predilecto a la hora de escribir es la poesía y que muchos fragmentos de Regresiones, como el titulado “Días extraños”, pueden entenderse como poemas en prosa. En cuanto al elemento catártico de Regresiones, Muñoz aseguró que “escribir este libro me ha hecho entenderme mejor a mí mismo como individuo y a la sociedad en la que vivo”.

Las Regresiones de Muñoz, desde luego, no están completas. Quedan cientos de recuerdos sin plasmar sobre el papel. Varios lectores se interesaron por una continuación, aunque el autor prefirió invitar a que cada uno realizara un ejercicio de regresión y escribiera su propia segunda parte. Actualmente, trabaja en un poemario, una obra de prosa poética y otro libro sobre cine, en concreto sobre cult movies, tema sobre el que ya tiene dos publicaciones. Desde tULEctura y el Servicio de Bibliobuses de León, agradecemos su visita y le deseamos mucho éxito en sus próximos proyectos.

La próxima lectura del programa “Leemos juntos” será Palabras mayores: un viaje por la memoria rural, de Emilio Gancedo, cuyos tres coloquios tendrán lugar en el mes de mayo.

 

Regresiones, de Vicente Muñoz. Coloquio participativo de los socios

El jueves 9 de febrero, nos reunimos con nuestros lectores para intercambiar opiniones sobre Regresiones, la autobiografía del leonés Vicente Muñoz Álvarez, segunda lectura de este curso del programa “Leemos juntos”, que organizamos en colaboración con el Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León. Durante el coloquio salieron a la luz interesantes perspectivas sobre el valor literario de la obra y sobre la figura del autor que si algo pusieron de manifiesto es que estamos ante una lectura controvertida, capaz de generar tanto odios como pasiones, lo cual resulta sumamente enriquecedor a la hora del debate.

Los que los lectores más apreciaron de Regresiones es su valor como documento generacional. Sus largas recopilaciones de lugares, ambientes, películas, series, músicas, tienen la capacidad de transportarnos a las décadas de los setenta y ochenta de una forma lírica, esencial, muy diferente a la que nos puede ofrecer un simple relato costumbrista. La intención de Vicente Muñoz es que sus vivencias trasciendan lo puramente autobiográfico y puedan ser revividas por el resto de personas de su generación. Sin embargo, algunos de los participantes en el coloquio encontraron que sus regresiones resultan totalmente ajenas para cualquier lector que no pertenezca a su misma generación y a su mismo círculo de influencias, por lo que dejan una incómoda sensación de exclusión deliberada de todo aquel que no se sienta identificado en ellas. Por este motivo, los participantes concluyeron que, lejos de ser una experiencia literaria, Regresiones es una experiencia vital de lectura intencionalmente minoritaria.

Un elemento que sin duda conquistó unánimemente a todos nuestros lectores fue la percepción que el autor tiene de Mirantes de Luna como su Shangri-La, su Arcadia, su Paraíso Perdido. Casi todos los capítulos terminan con una desoladora conclusión: no es posible volver atrás, no podemos volver a vivir una época ya vivida. Vicente Muñoz sabe exactamente quién ha sido, pero, mientras intenta descubrir quién es ahora que ha perdido su juventud, se hace consciente de que siempre le quedará Mirantes, el lugar intacto, el espacio eterno fuera del tiempo que solo le pertenece a él, donde puede volver a ser tan feliz como cuando era un niño. Los participantes encontraron un momento clave en la obra, precisamente ambientada en Mirantes, en la que el autor parece describir la pérdida definitiva de la inocencia: la regresión titulada “La cueva (Angustia)”, en la que se pierde con sus amigos en el interior de una cueva, en la más total oscuridad, hasta que consiguen salir y lloran de forma histérica por haber logrado superar el trance. Si bien el joven Vicente ya conocía lo que era la muerte, es este el primer momento en el que muestra ser consciente del peligro y de la fragilidad de la vida.

Vicente Muñoz adentra a los lectores en la cultura subterránea, contracorriente, marginal, algo que los socios del club identifican incluso en sus elecciones tipográficas (por ejemplo, las letras minúsculas de todos los versos que sirven de colofón a cada regresión). Durante el debate, muchos admiraron su capacidad de trascender lo underground y ofrecer una prosa limpia, clara, pero a la vez llena de interrogantes y profundamente sugerente, síntoma de una perfecta asimilación de sus diversas influencias culturales. Otros, por su parte, manifestaron sinceramente el tedio que les habían producido las largas listas de referencias literarias, cinematográficas y musicales, de amigos, de bares, de rincones, una recopilación repetitiva que no despertó su interés. Lo mismo sucede con lo que algunos lectores denominaron “puntuales hallazgos literarios”, como ese “hijos sietemesinos de la democracia”, que repite hasta la saciedad y que puede resultar estridente. La sección final de la obra, que lleva por título “Ojo de pez” y recopila opiniones sobre la misma emitidas por el círculo de amistades del autor, todas ellas positivas e hiperbólicas, que también resultó tediosa y sobrante para varios de nuestros lectores, en cambio fue considerada como tierna y necesaria para otros.

Tal como afirma Julio César Álvarez en el prólogo a Regresiones, esta es una obra de “emociones sin coartada”, que, consecuentemente, provoca el mismo efecto emocional en quienes se adentran en ella. Su intimismo ha sido interpretado como un brillante ejercicio de memoria generacional, pero también como una tarea pseudointelectual que solo resulta atrayente para sí mismo y para su círculo cercano, sin considerar a cualquier otro lector potencial. El debate está servido.

Regresiones, de Vicente Muñoz. Guía a la lectura

Por Marisa Fernández
(Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León)

Pincha para ver el vídeo de esta sesión: 

Booktrailer de la obra Regresiones:

Regresiones es una novela escrita por Vicente Muñoz Álvarez sobre el León subterráneo de las décadas de los 80 y 90. Escribe sobre la cultura que iba creciendo con efervescencia al margen de la cultura oficial, escribe también como homenaje a una generación de músicos, escritores y artistas que eclosionaron de una forma natural con la llegada de la democracia y la libertad a España de la mano de la transición. Una época llena de arte desarrollándose como un camino natural y lógico después de la dictadura. Esa movida de los 80 que imbuyó el espíritu de España también se dio en aquel León de provincias, y Vicente Muñoz Álvarez nos narra con una mirada introspectiva la vida del León de su infancia, adolescencia y juventud. Un recorrido autobiográfico por un periodo que abarca tres décadas. Los recuerdos de la niñez, en los años 70, y la adolescencia y juventud en los 80/90.

Regresiones es una novela escrita en primera persona, que narra con destreza y ternura, y también sin concesiones parte de los recuerdos de Vicente Muñoz Álvarez.  Recuerdos puntuales, diseccionados bajo epígrafes muy descriptivos (93)  y acotando como subtítulos entre paréntesis lo que parece ser a veces el recuerdo de una sensación o la descripción del leitmotiv de la regresión. El autor se desnuda ante los lectores, desnuda sus recuerdos, desnuda todo lo que en su vida le ha configurado como la persona y el escritor que es.

A través de 235 páginas se produce la magia que atrapa al lector; nos devuelve a una época que en palabras de Julio César Álvarez es “un canto a un tiempo que no volverá”, y esa magia se produce porque de forma intuitiva el lector vuelve a su propia vida. Consigue de esta forma el autor que nos identifiquemos con él y que seamos cómplices página a página del relato de su propia vida; porque los que vivimos aquellos años recordamos cada uno de los escenarios de su memoria y nos asombra la lucidez con que abre la puerta de su infancia y de su juventud y nos lleva por caminos que nos hacen recorrer también nuestra propia memoria.

Torreón de casa Botines (foto de Silvia D Chica)

Torreón de casa Botines (foto de Silvia D Chica)

Estructura de la obra:

  • PRÓLOGO por Julio César Álvarez
  • VISTA DE PÁJARO (poema)
  • LA DICTADURA: Estigma (18 epígrafes)
  • LA TRANSICIÓNFiesta (24 epígrafes)
  • LOS 80: Héroes (27 epígrafes)
  • DÍAS EXTRAÑOS: Temblor (22 epígrafes)
  • CODA (2 epígrafes) (epílogo)
  • OJO DE PEZ  (20 epígrafes) (epílogo coral con 19 músicos y escritores de su generación que escriben sobre “Regresiones”)

La obra está prologada por el también escritor Julio César Álvarez y contiene un apéndice a modo de epílogo coral de 19 músicos y escritores de su generación.  Se inicia con un poema (vista de pájaro) que nos sitúa al autor en su contexto de forma emotiva y directa y que es la antesala de lo que nos depara la obra, un texto de un narrador excepcional escrito de una forma impecable.

La primera parte del libro titulada “LA DICTADURA: Estigma” nos habla del León de provincias de los años 70  a través de la mirada de un niño, el propio Vicente Muñoz; entretejiendo su vida con la imagen de la ciudad en la que vivía. Construye esta parte a través de 18 epígrafes [Regresiones] que configuran sus recuerdos más significativos que se van entremezclando, creando un retrato de su propia vida y de todo lo que le rodeaba en ese momento. Así nos cuenta el descubrimiento de la muerte (Morir: el diablo) , la relación tan estrecha con su familia (manzanas de caramelo/ Los cromos / platillo volador/ Cangrejo de río/ casa Botines…)  un niño que juega y sueña, que recorre la calle Ancha, que cambia sus cromos al pie de la casa de su abuela en el edificio botines, que pasea con su padre por la plaza mayor y la catedral….y que recuerda su colegio, los Agustinos, y su parche en el ojo que en cierto modo el propio autor señala como un  principio de estigmatización que marcó para siempre la diferencia, y le hizo buscar infatigable su propio destino.

El autor sorprenderá al lector por la abundancia de datos puntuales y recuerdos tan lúcidos que ofrece en este relato.

La segunda parte del libro titulada “LA TRANSICIÓN: Fiesta” comienza con un capítulo titulado “Franco ha muerto (Así comenzó la fiesta)” y durante 24 capítulos breves Vicente Muñoz nos deja ver el adolescente en el que se convirtió. Y también una ciudad que va cambiando al ritmo de los nuevos aires de libertad. Esta parte del libro es sin duda la que nos desvela cómo se va forjando el escritor que ha llegado a ser. Habla de sí mismo, de sus intereses, de su avidez de conocimiento, de lo que leía, de las películas que veía, de sus pasiones y sus animadversiones pero también habla de aquel León, de sus cines, de sus salones de juegos, de los veranos en el Pantano de Luna, de la casa al lado del Cine Mary (Villa Asunción), de la montaña de León ….en un retrato de los hijos sietemesinos de la democracia que hace que el lector no quiera que se acabe nunca el libro. Una narración tierna, sin artificios ni engaños, con la memoria intacta, un relato desde el corazón, nostálgico, un mapa interior del autor, de visiones y recuerdos que no nos dejan indiferentes y que el lector siente en la piel como suyos propios. Además Vicente Muñoz nos da las claves documentales de la época; termina este relato de la transición con un capítulo dedicado al 23 de febrero de 1981, al golpe de estado.

La tercera parte del libro titulada “LOS 80: Héroes” es un canto a una generación, la suya propia, para recordarse y recordarnos el León de la Movida y no dejarlo perdido en la memoria. Testigo de una época excepcional, ve eclosionar una cultura subterránea de una España y de un León que hay que contar y del que también es protagonista… “Me miro en el espejo y soy feliz” así comienza esta parte, con una frase del grupo de música Parálisis Permanente.

Nos sumerge a través de 27 capítulos en la denominada MOVIDA, la eclosión de la música nacional con una fuerza imparable (Volver al Colinón), aquel fue también el momento en que el autor nos cuenta en sus Regresiones como creó su propio grupo Veredicto final (Veredicto Final /Platillos Paistes verdes). Los conciertos en León, la Mandrágora y la Tropicana, los grupos de León (Cardíacos, Deicidas….), las noches del Toisón,  también nos habla de los grupos españoles que aún resuenan en sus regresiones (Songs of my life: Gabinete Caligari/ Smash)

Vinalia Trippers Plan 9 Del Espacio Exterior

Vinalia Trippers Plan 9 Del Espacio Exterior

Pero en esa galaxia maravillosa y lejana que fueron los 80, en palabras del autor, en ese tiempo Vicente Muñoz se hizo el escritor que es, su pasión por el cine y la literatura de terror, su frenesí gótico y su percepción de la vida le llevaron a mediados de los 80 a empezar a escribir sus propios relatos al amparo de la recién estrenada cultura underground o subterránea que también acabaría llenando la ciudad de manifestaciones culturales al margen de la cultura oficial. Imprescindible el capítulo titulado Underground (pág. 125) para conocer las fuentes o las influencias del autor. Se suceden por los distintos capítulos o regresiones toda una lista de escritores, libros, películas, revistas… que definieron definitivamente el rumbo de su literatura, fundamental el capítulo Malditos (pág.137) en el que nos cuenta qué y quién le marcó definitivamente para ser el escritor que es.

Nos habla también de sus filias y sus fobias (frenesí gótico / tunos & papones), de los garitos de noche, del Barrio Húmedo (el hígado y la piel), de las acampadas, del ácido (Ácido [y el país de las maravillas/ Panorámix])  como experiencia mística en la búsqueda de sí mismo, y de Castaneda (la realidad es otra y aparte…). Recuerda a sus amigos, sus hermanos en el viaje de la vida (Gabi Oca Fidalgo/ César Fernández/ Vinalia Trippers).

“Los 80: Héroes” es el retrato de una generación que gestó la cultura outsider y subterránea del León de los 80 y que Vicente Muñoz narra como si estuviera allí de nuevo “benditos 80, hacia vosotros caigo de nuevo…aunque no haya carretera”

La última parte de éstas cuatro  “DÍAS EXTRAÑOS: Temblor” es un relato autobiográfico en tiempo presente alejado ya de los 80, un relato sincero, valiente del escritor y hombre que es, como una conclusión de todas las regresiones. Esta parte en mi opinión muestra un Vicente Muñoz más maduro, más lírico y dando claves de lo que ahora siente y hacia dónde va… “el caso es estremecerse y que las cosas te atraviesen la piel” (temblor: la pasión y las lágrimas) [pág.166]. Pero también nos habla de viajes, amigos y sueños… Pura vida y libertad.

“Mézclalo todo dentro de ti, tus sentimientos, tu vida y tu pasión, tu pasado y tus experiencias, tus regresiones y fantasmas, tu ira y tu felicidad, las personas que has amado y las que te han amado a ti (…) y luego quédate con la esencia, lo que eres aquí y ahora, estos latidos, este momento, el tiempo que desgasta y renueva…hasta arrancar de nuevo”
(Regresiones.  Mixtura: the blues. pag.184 )

CODA: epílogo (Mirantes Shangri-La/ This is the end)

OJO DE PEZ. Apéndice: Epílogo coral de 19 escritores y músicos de su generación que escriben sobre Regresiones.

Para abordar la lectura, el debate  (próximo jueves, 9 de febrero) y el encuentro con el autor (jueves 16 de febrero) podemos plantearnos los siguientes interrogantes:

Sobre la obra y su estructura

  • ¿Encuentras que es una obra fácil para encajar en un género determinado? ¿Qué crees que es esta obra: una autobiografía, unas memorias, una crónica, un retrato (alternativo de la ciudad de León)…?  ¿Piensas que el autor pretende hacer un relato autobiográfico que sirva como retrato de una generación?
  • ¿Cuál crees que es la intención del autor al escribir “Regresiones”?
  • ¿Cómo crees que el escritor se retrata así mismo en la obra?
  • “Regresiones” ¿te parece  una obra nostálgica?
  • ¿Qué opinas de la estructura del libro?  ¿Qué valor le das a  la coda? ¿por qué crees que los 20 epígrafes finales se agrupan bajo el título “Ojo de pez”? ¿qué ofrece de especial este encuadre que veas en los últimos epígrafes?
  • ¿Qué impresión te produce respecto a las partes anteriores la parte titulada Días Extraños? ¿Encuentras que hay un tono distinto en la narración?
  • ¿Crees que a pesar de la fragmentación de la obra en 93 epígrafes o regresiones como fashbacks  hay una continuidad en la narración?
  • En el libro hay temas que se repiten ¿Crees que las repeticiones responden a algún propósito?
  • ¿Te parece interesante la imagen recurrente del Shangri-La aplicado a distintos lugares a lo largo de la obra?
  • ¿Encuentras interesantes las referencias literarias  en la obra? ¿Y las referencias de cine, música en la obra …?

Sobre la época de la que habla

  • “Todo está en la infancia, recupérala” ¿estás de acuerdo con esta afirmación?
  • ¿Ofrece esta obra una visión que tú recuerdes del León de los años 80?
  • ¿Crees que el capítulo titulado Underground (pág. 125) define la contracultura de los 80  en León? ¿la refleja, la idealiza?
  • ¿Crees que los 80 fueron una “galaxia maravillosa y lejana” como afirma Vicente Muñoz?
  • La obra refleja la vida de una generación en el León de los años 80. ¿Solo eso?  ¿se podría extrapolar este retrato generacional y local a cualquier otra ciudad de provincias en la España de la época?

Y sobre ti:

  • ¿Has vivido directamente alguna de las épocas de las que habla el autor? ¿conecta esta obra con alguno de tus recuerdos?
  • ¿Qué parte te llama más la atención o conecta mejor contigo, te sientes identificado con algunas regresiones como mapa interior también tuyo?
  • ¿Qué opinas de la edición del libro: cubierta, elección del blanco y negro…etc?
  • ¿Hay algo que no te haya gustado del libro?

 

Club de lectura “Leemos juntos”: Regresiones, de Vicente Muñoz.

Por Marisa Fernández
(Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León)

“Mézclalo todo dentro de ti, tus sentimientos, tu vida y pasión, tu pasado y tus experiencias, tus regresiones y fantasmas, tu ira y felicidad, las personas que has amado y las que te han amado a ti (…) y luego quédate con la esencia, lo que eres aquí y ahora, estos latidos, este momento, el tiempo que desgasta y renueva…
hora de arrancar de nuevo”

 

El Club de Lectura “Leemos juntos” (Biblioteca de la Universidad de León y Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León)  te  propone su segunda lectura  programada para este curso 2016-2017.

Regresiones / Vicente Muñoz Álvarez.– La Romana, [Alicante] : Lupercalia, D. L. 2015.
235 p. ; 21 cm.– (Leviathan ; 15)
ISBN 978-84-943332-1-7

Calendario 

  • 2 de febrero: Coloquio participativo de guía a la lectura.
  • 9 de febrero Coloquio participativo de los socios.
  • 16 de febrero: Encuentro de los socios con el autor.

La participación en este Club de Lectura  es gratuita y está abierta a todo el mundo. Según tus gustos o tus posibilidades, hemos arbitrado para ti diferentes canales de participación. Puedes seguir las sesiones y expresar tu opinión:

  1. Asistiendo físicamente a los encuentros.
    • Los encuentros presenciales de las  lecturas tendrán lugar los  días indicados en el calendario,  en la sala de conferencias de la Biblioteca General San Isidoro a las 19:00 horas. Se ruega puntualidad.
  2. Siguiendo los encuentros por streaming.
    • Todas las  sesiones  se emitirán en directo a través de vídeo streaming para que quien lo desee pueda seguirlas en tiempo real  desde donde quiera a través de este enlace
  3. Participando a través de las redes sociales.
  4. Dejando tu comentario en el  blog tULEctura.

Acceso a la obra

Si lo deseas, puedes solicitar un ejemplar de esta obra en el propio bibliobús o en el teléfono 987234 612. Te facilitaremos el acceso a la obra de la manera más pertinente.

esquema participación

 

Vicente Muñoz es un autor leonés (León, 1966), poeta, narrador  y editor. El autor cultiva todos los géneros, y es y ha sido un personaje fundamental en la cultura subterránea de León desde los años 80. Creador del fanzine Vinalia Trippers, coordinador de antologías, cinéfilo, músico,  inquieto, soñador, erudito, coleccionista…

La obra está estructurada en cuatro partes definidas cronológicamente (la dictadura, la transición, los 80, días extraños) un epílogo (Coda) y un apéndice a modo de epílogo coral de 19 músicos y escritores de la generación del autor. El prólogo es de Julio César Álvarez, escritor y amigo de Vicente Muñoz.

A través de un relato autobiográfico, Vicente Muñoz en “Regresiones” parece haber encontrado la llave que abre su memoria con nostalgia al recuerdo de su propia vida (años 70/90), con la determinación de contar a través de sus ojos y de su percepción lo que ocurría en León durante los años en los que España resurgía como el Ave Fénix de sus cenizas grises y se tornaba en una Fiesta. El autor nos propone un viaje -su viaje-, pero nos convoca también a emprender el nuestro, cómplices de un tiempo que no volverá pero que todos guardamos dentro como un tesoro.

El recuerdo de la infancia es la primera parte del libro, La Dictadura: estigma, aquel León de las manzanas de caramelo, de la Casa Botines, de los cromos, de los cangrejos de río, de las series de televisión, de los tediosos días de colegio, de los amigos, del parche en el ojo… nos hacen querer leer más, querer saber qué fue del Vicente niño inocente despertando al mundo con curiosidad y avidez.

Llega la época de la transición, segunda parte del libro (La transición: fiesta), el adolescente viaja a un mundo desconocido, tritones, salamandras, minerales, superhéroes de cómic, ensoñaciones y misterios (la casa al lado del Cine Mari), sesiones de espiritismo a la luz de la luna en el Pantano de Luna, la familia, los amigos, el descubrimiento de la literatura y el cine de terror (H.P.Lovecraft, “Historias para no dormir”), la fascinación por la naturaleza, las películas orientales, el despertar del sexo, cine erótico, los salones recreativos, las peleas (Rambo), los perros, las primeras revistas XXX, y la noche de los transistores (23 F) .

La tercera parte del libro, Los 80: héroes, es un canto a una generación, la suya propia, para recordarse y recordarnos el León de la Movida y no dejarlo perdido en la memoria. Testigo de una época excepcional, ve eclosionar una cultura subterránea, outsider, de una España y de un León que hay que contar y del que también es protagonista … ”me miro en el espejo y soy feliz”  así comienza esta parte, con una frase del grupo Parálisis Permanente.

Y el lector no querrá otra cosa que adentrarse en la memoria magistral de Vicente Muñoz que nos devuelve a nuestra juventud. A lo largo de 27 capítulos nos habla de sus filias y sus fobias (frenesí gótico, tunos & papones), de literatura (Underground /Malditos…), de música (Volver al colinón /Veredicto final /platillos Paistes verdes) de cine , de los primeros fanzines, de las noches del Toisón que cantaban los Cardiacos, de los conciertos de La Mandrágora, de los garitos de noche, del Barrio Húmedo (el hígado y la piel) de los grupos de música españoles (Gabinete Calligari / Smash) de su propio grupo (Veredicto Final), de las acampadas en las Hoces de Vegacervera, del ácido (Ácido [Y el País de las Maravillas] / Panorámix) y de Castaneda (la realidad es otra y aparte…)

Retrato de una generación que gestó la contracultura outsider y subterránea del León de los 80 y que Vicente Muñoz narra como si estuviera allí de nuevo “benditos 80, hacia vosotros caigo de nuevo… aunque no haya carretera”.

La última parte, Días extraños: temblor, es un relato autobiográfico en tiempo presente, un autorretrato del escritor y del hombre que es, conclusión de todas las regresiones; el resultado de la suma de todas las pasiones que conforman a la persona que nos describe en esta fantástica novela.

¿Quieres regresar? Hazlo con nosotros. Ven y lee “Regresiones”. Compartiremos nuestra lectura y hablaremos de aquel León quimérico y crepuscular que nos propone Vicente Muñoz Álvarez.

Coloquio participativo de guía a la lectura
Sala de Conferencias de la Biblioteca General San Isidoro
jueves 2 de febrero de 2017,   19:00 horas

Asistencia abierta y gratuita (y con ronchitos 🙂 )

Si lo deseas, puedes visitar el  tablero que hemos creado en Pinterest para ambientar esta obra. Pero además, también puedes participar añadiendo imágenes o vídeos que nos sugieran tus regresiones a la época. Para ello debes tener cuenta en Pínterest y enviarnos un correo para que te invitemos a colaborar en el tablero Regresiones.

 

Angeles, detectives y otros fracasados: Coloquio participativo de guía a la lectura

Por Eva Santos González
(Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León)

 Vídeo de la sesión

Miguel Paz Cabanas

Miguel Paz Cabanas

Miguel Paz Cabanas nació en Sestao (Vizcaya) aunque reside en León desde 1988. Ejerce como articulista en el Diario de León, con la sección “Contracorriente” y como él mismo afirma, escribe “porque es su forma de abordar la misteriosa complejidad de la vida” y añade con cierto aire de sorna: “Creo que también es  una opción razonable al suicidio” (fuente:  ileón.com 28/10/2014)

A Miguel Paz Cabanas le complace admitir sus errores, pero lo que nunca acepta de esta época es su mezcla de ruido y degradación, que a su modo de ver nos hace peores y porque mancha con su codicia el río invisible de las palabras.

Su obra abarca  tanto el ensayo  como el relato y o el artículo periodístico.  Y en todos estos campos ha recibido numerosos premios y reconocimientos. En cuanto a las obras editadas individualmente, figuran:

  •  “Cuentos crueles para leer tumbado en la cama”, (Ediciones Leteo, 2006)
  •  “El viaje del idiota”, novela (Ediciones Baile del Sol, 2010)
  •  “Memorias de un cabrón resentido”, colección de relatos. (Ediciones Camparredonda, 2011)
  •  “Los abedules enanos”, obra ganadora del Primer Premio del XII Certamen Rafael González-Castell de novela (Diputación de Badajoz, 2012)
  •  “Ángeles, detectives y otros fracasados”, coleccion de relatos ( Eolas Ediciones, 2012 )
  • “Oración de la negra fiebre” , poemario (Eolas Ediciones, 2015)

En esta última recopilación de poemas, presentada  recientemente en el Instituto Leonés de Cultura de la Diputación de León, relata su paseo por los infiernos, su comunión en el dolor con el resto de los enfermos, su experiencia como paciente fruto de la terrible experiencia que a travesó debido al síndrome Guillain Barré. Según el autor, este poemario le servido para mostrar «la alianza con los que sufren, los otros enfermos; la sensación de angustiosa irrealidad que viví; la necesidad de construir relatos fantásticos para huir de aquel estado de postración en los oscuros días de la UCI; y de ese asombro que me perseguirá siempre en aquella experiencia».

La obra

978841560301En la entrevista publicada en el blog literario Un lector indiscreto, Miguel Paz Cabanas nos habla  sobre su obra “Ángeles, detectives y otros fracasados”:

Este libro reúne una parte notable de los relatos que he escrito en los últimos años, entre ellos algunos que han sido premiados dentro y fuera de España. Es una obra donde se citan mis obsesiones como autor: tanto las estílisticas (el cuidado de la prosa y del ritmo), como las temáticas (las historias de perdedores, los desenlaces imprevisibles, el humor). Se trata, por cierto, de una edición muy cuidada.

En otra interesante conversación con el escritor plasmada en el Diario de León, en junio de 2012, Paz Cabanas sostiene que “Los personajes de este libro viven instalados en la epifanía del fracaso”

 

¿Por qué recomiendo esta lectura?

Cuando un lector  toma en sus manos por primera vez este libro de relatos dispuesto a formar parte con su lectura de estas cortas aunque intensas historias, lo primero que le puede llamar su atención es la propia ilustración de la cubierta, la cual a mi juicio y valga la redundancia ilustra a la perfección el título de la obra, haciendo referencia a los ÁNGELES, DETECTIVES y a los FRACASADOS, teniendo en cuenta que la actitud de lucha, representada por el combate de boxeo les confiere a ambos y a la figura del payaso decadente que aparece en el centro, un halo de amargura, de opacidad, en definitiva de fracaso. Incluso el público que se ve al fondo de la escena refleja, con sus gestos, una clara actitud de agonía, de tristeza, de dejadez, plasmados  en una especie de “horror vacui” y acompañados del blanco y negro por todo índice cromático. La responsable de esta ilustración es Silvia Álvarez López-Dóriga, restauradora y fotógrafa.

Aunque en un principio los treinta relatos que conforman la obra pueden resultar inconexos, buscando trazar una línea común entre todos ellos, existe una serie de personajes que, encastrados en diferentes ambientes sociales, económicos, históricos…, tienen un trasfondo de tristeza irónica, de existencias al borde del abismo, sin futuro en muchas ocasiones, o con un pasado siniestro, pero que de algún modo reflejan una realidad (su propia realidad) en la que  se esconde una crítica solapada a la sociedad actual, cargada de estereotipos, de encasillamiento en los pensamientos y en las ideas.

Encontramos también relatos ambientados en un contexto histórico relativamente reciente, como la etapa franquista en la que se desarrolla el relato titulado “Dos hombres y un destino”, o la guerra civil española en la que el sepulturero de “El lanzador de cuchillos” es obligado a cavar fosas comunes, o un anarquista alistado en las Brigadas Internacionales tal y como se narra en “Los túneles se sucedían” y (uno de los que más me han gustado personalmente) “Pasoslargos”, en el que un humilde tabernero comete la supuesta osadía de ensalzar la segunda República española y sus valores. Este relato puede arrancarnos una sonrisa por su ironía tan estratégicamente camuflada.

En otros relatos encontramos historias un poco más sentimentales, aún en su crudeza,  historias de gente común con problemas reales, como es el caso de “La peluca”, “Las zapatillas rojas”, “Leonor y los tiempos amarillos”, “Señor  polilla”, “Una llama oscura” o el texto “No lo sé con certeza”, en el que puede existir una crítica a la situación laboral que se vive actualmente y se acepta con resignación, en un conformismo que paraliza la condición  del ser humano

Y por último destacar que hay una serie de  relatos con claras referencias cinematográficas, aquellos en las que se hace un guiño a títulos míticos del cine, como por ejemplo, “Mogambo”, “Dos  hombres y un destino”, o “La isla del tesoro”, cuyo título,  tomado de la obra de unos de los autores fetiches de Paz  Cabanas  -R. L. Stevenson-,  nos narra las excentricidades de un director de cine y la historia del denostado actor John Garfield.

Para terminar quisiera hacer hincapié en lo cuidado de la edición tal y como señalaba el propio Paz en una de sus entrevistas;  me ha resultado tremendamente original la composición tipográfica de los textos: los títulos de cada uno de ellos hacen alusión directa y de forma muy visual, con su tipografía,  al contenido del mismo; también nos encontramos con páginas floreadas, punteadas, palabras borrosas, dibujos… y una página en negro, que echa por tierra la cada vez más popular afirmación, “poner en negro sobre blanco” a modo de transgresión y que representa la decadencia de un actor y su muerte.

Recomiendo la lectura de estos textos cortos  en la que en un primer contacto, tomamos conciencia con todos ellos de manera general, pero quizá es en una segunda lectura, más profunda, en la que sacamos provecho de lo que Miguel Paz Cabanas nos cuenta en cada página.el-senor-polilla

 

Para comenzar el debate del próximo 26 de octubre, podemos plantearnos los siguientes interrogantes:

  1. 1. ¿Qué te parece la tipografía y la composición formal del volumen? ¿Crees que enrique la obra, acompaña al contenido o distrae de la lectura?
    2. La ilustración de la cubierta ¿es adecuada para el título y el contenido de la obra? ¿Qué opinas de la cubierta?
    3. ¿Te parecen demasiados relatos para una colección? ¿crees que sobra alguno? ¿crees que sobresale alguno?
    4. ¿Encuentras algún hilo conductor en los relatos?
    5. Paz Cabanas se caracteriza por la ironía en su escritura ¿En qué relatos y/o aspectos detectas esta ironía?
    6. ¿Encuentras referencias cinematográficas, históricas, metaliterarias en los relatos?
    7. En algunos relatos hay tintes de novela negra ¿cómo los consigue el autor?
    8. ¿Los personajes de la obra tienen características comunes?
    9. ¿Cómo conviven la realidad y la ficción, el presente y el pasado… en el texto?
    10. Hay relatos más realistas y otros más fantásticos ¿crees que la mezcla de ambos responde a algún objetivo?
    11. ¿Crees que estos relatos conservan la estructura de los relatos cortos? (nudo breve bien construido y final sorpresivo que explica el desenlace en las últimas líneas)
    12. ¿Consideras que el libro contiene crítica social? ¿en qué relatos?
    13. ¿Encuentras  similitudes con alguna obra del mismo autor o de otros escritores?
    14. ¿Te parece que es un libro pesimista o deja lugar para la esperanza?

    Puedes comentar aquí o en la discusión creada por los Bibliobuses de León en Facebook 

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Comienza el club de lectura Leemos juntos: Curso 2016-2017

Colaboran: Servicio Provincial de Bibliobuses de León y Biblioteca de 68716_160743957289194_732553_nlogoulela Universidad de León

FOLLETO INFORMATIVO CLUBES DE LECTURA LEEMOS JUNTOS

Un club de lectura es una de las mejores, más completa y  gratificante  fórmula de animación a la lectura. Aunque su concepción tradicional dificulta su instauración en el Servicio de Bibliobuses  ya que sus lectores están repartidos por toda la provincia,  la colaboración iniciada el curso pasado con la Biblioteca Universitaria San Isidoro aporta nuevas posibilidades para ambos colectivos de usuarios.

Cada institución aporta aquello de lo que dispone: usuarios, fondos bibliográficos, medios técnicos, canales de comunicación, experiencia, espacios físicos, personal… Juntos esperamos continuar fomentando el interés por la lectura y el debate sobre ella.

Como siempre, las actividades son gratuitas y  están abiertas a todo el  mundo que desee participar en ellas. Las formas de hacerlo son variadas para adaptarse a las necesidades y conveniencias de los lectores:
esquema participación

¿Quieres saber más del club de lectura Leemos juntos: Curso 2016-2017 ?

La primera lectura del club Leemos juntos  para este curso  es la obra Ángeles, detectives y otros fracasados, de Miguel Paz Cabanas. Los libros se pueden pedir en el Bibliobús o en su teléfono (987234612).

Calendario de los encuentros:

  • 19 de octubre: Coloquio participativo de guía de lectura.
  • 26 de octubre: Coloquio participativo tras la lectura de la obra.
  • 9 de noviembre: Encuentro con el autor, Miguel Paz Cabanas.

Aparte de la participación presencial podrás intervenir a través de:

 

Así es que ya lo sabes: el 19 de octubre, a las 19:00 horas, en la sala de conferencias de la Biblioteca San Isidoro, tenemos una nueva cita para hablar de libros. Puedes participar de muchas formas

¡Te esperamos!