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#HayQueSeguirCantando, del Solito Trovador. Guía a la lectura (II)

 

– Vídeo de la sesión –

¿Por qué un LibroDisco?

¿Y por qué no? Cuando elegimos las lecturas para este curso con el bibliobús valoramos  el encuentro interdisciplinar  que ocurre en esta obra y que la dota de un atractivo especial;  ello ocurre porque la relación entre poesía y música ha sido estrecha desde antiguo, pues la vieja alianza que establecen se basa en la necesidad de ambas de expresar sus contenidos de forma armónica a través del ritmo (palabras, sonidos, pausas).

El propio Carlos Huerta Mínguez se confiesa incapaz de separar la poesía y la música, y con la musicalización de  los poemas pretende llegar a más gente y crear cierta continuidad en la obra.

En #HayQueSeguirCantando, música y palabra se complementan, pero además involucran  a otras disciplinas (pintura,  cine…) que la enriquecen y ayudan a su mejor comprensión, de manera que el resultado final aglutina el trabajo y la colaboración de músicos, poetas, escritores, ilustradores, actores, promotores, productores y gentes de buena voluntad que sostuvieron con su confianza el proyecto de microfinanciación colectiva  (crowdfunding) propuesto por Marciano Sonoro.

Señalar este nacimiento no es baladí, pues el espíritu de generosidad de quienes han participado prestado su voz, su tiempo,  su trabajo, su poesía late en todo el disco.

La poesía no se entiende: la poesía se vive

De la mano del escritor y poeta Abel Aparicio iniciamos nuestra guía a la lectura acercándonos a las claves poéticas necesarias para la comprensión de la obra. Perder el miedo al texto poético fue su recomendación previa, algo así como una invitación en los siguientes términos: “confía y déjate caer” 🙂 Y lo cierto es que poesía, charla, vida y opiniones  fluyeron de manera natural a lo largo de la tarde.

Temática

El discurso narrativo que recorre el LibroDisco contiene varios temas que lo vertebran:

Ciudad versus campo, incluyendo en esta categoría la lucha tanto exterior como íntima que conlleva oponer las grandes urbes y los pequeños pueblos, la vorágine de la prisa y el cemento ante la “ley natural de los bosques”.

Reivindicación social, que recoge esa parte íntima y personal que evoluciona y se transforma en un sentimiento colectivo de pertenencia a una comunidad. En este sentido, el libro recoge poemas de Miguel Hernández, de Juan Carlos Mestre, del propio Carlos Mínguez

El viaje como camino deseado e inevitable para seguir viviendo de forma auténtica;  aparece como una poderosa  metáfora que recorre  todo el disco.

La vida es un viaje. Un viaje por dentro y por fuera. El viajero canta como cantan las aves cuando vuelan, y narra sus historias cuando reposa en el nido, consciente de que la migración continuará. Hay ciudades en el alma y emociones en cada avenida. Existen pueblos en la imaginación y seres imaginarios en las aldeas. Las regiones de nuestro ser tienen estaciones de las que parten trenes que nos conducen a los andenes de las grandes urbes y de las pequeñas poblaciones, y en nuestros corazones resuenan intermitentes y constantes los ecos de las huellas de los pasos de nuestras vidas. Están quienes se desplazan para viajar, quienes viajan a través de los libros y el arte o quienes viajan solo por dentro, como hace por venas y arterias la sangre que nos mantiene en pie. Pero todos viajamos. Vinimos viajando y nos iremos viajando. Y cantando. Como los ruiseñores y los jilgueros. Como los poetas, como los cantautores. El viento nos lleva y nos trae. Hay que seguir viajando y hay que seguir cantando.   (Carlos Huerta Mínguez en el primer texto de la obra)

Astorga, epicentro geográfico temático del disco, se muestra como referente vital del autor en una relación de amor-odio. Otras ciudades aparecen referenciadas  en los textos  y viajar a otros lugares supone, como hemos visto, una respuesta a la necesidad y el deseo de aprendizaje, de crecimiento. Pero Astorga se mantiene como el punto de partida y de retorno en ese camino. La preciosa “Carta de otoño a la muralla de Astorga”  refleja sentimientos  que trascienden lo generacional y lo elevan a otra categoría. Allí se encuentran los abuelos, los relojes de cuerda, la calma, el calor de la tierra. Es la protección, pero a la vez es el ahogo. Por eso es necesario partir, traspasar los propios  límites para poder volver renovado.

“Me empujaste tantas veces… que persistentemente regresé”

San Roque, Astorga (2015, Jaillus)

San Roque, Astorga (2015, Jaillus)

#HayQueSeguirCantando

En la canción “El club de los poetas muertos y censurados” se encuentra el verso que da nombre al disco  y que no se entiende sin el poema de José Antonio Llamas “No amanece”, cuya publicación provocó el cierre en 1968 de la revista “Claraboya” por  parte del  ministro del régimen, Manuel Fraga.

El poema se convirtió entonces en un símbolo del rechazo a la censura, y en su recuerdo #HayQueSeguirCantando  traslada a la actualidad un grito de protesta pero también  de esperanza,  y un desafío a las censuras (políticas, económicas, religiosas) que  aún en tiempos de aparente libertad, siguen escrutando de manera lábil  las obras de creación.

El círculo temático, ideológico y emocional  del LibroDisco se cierra en el epílogo:

Después de no amanecer permaneció la noche censora ahogando al alba bajo las aguas frías del pantano. El silencio se impuso en los valles, y la niebla, siempre la niebla, escondió lo secretos en las orillas de los ríos de la vida y de la muerte. Las ciudades también se apagaron, obsesionadas en su angustiosa ansia por progresar a golpe de tecnología, hormigón y decreto, dándoles la espalda a la naturaleza y a los maestros.

Pero nosotros seguimos cantando.

El Solito Trovador  visita el club  de lectura “Leemos juntos”
#HayQueSeguirCantando
Jueves 8 de marzo de 2018,  19:00 horas
Biblioteca Municipal de Astorga

Sesión abierta y gratuita

 

#HayQueSeguirCantando, del Solito Trovador. Guía a la lectura (I)

Los próximos jueves 1 y 8 de marzo  (19:00 h.) celebraremos en la
Biblioteca Municipal de Astorga
los coloquios correspondientes a la tercera y última propuesta
(por este curso) del club de lectura “Leemos juntos”.
Como siempre, estos encuentros son abiertos y gratuitos.

Te invitamos a asistir y participar en la medida en que lo desees. Puedes pedirnos un préstamo de este libro-disco en cualquiera de las bibliotecas de la Universidad de León o en el Servicio de Bibliobuses del ILC. También puedes escuchar las canciones en el siguiente enlace de  Spotify  (solo puedes oírlo si tienes cuenta),  aunque ahí no podrás ver las  preciosas ilustraciones de Jaillus, ni otros poemas y recitativos que componen la obra…

Bajo la coordinación del escritor y participante en el disco Abel Aparicio, abordaremos la lectura de esta obra con el siguiente calendario:

  • 1 de marzo de 2018. Guía a la lectura y coloquio participativo
  • 8 de marzo de 2018. Coloquio, debate y visita del autor Carlos Huerta Mínguez

El libro-disco de Carlos Huerta, “El Solito Trovador”, está formado por 14 registros sonoros, de los que cinco son recitativos de distintos autores y voces con música de fondo, y 9 canciones sobre poemas de Carlos Huerta y otros autores, donde Carlos es el autor de las músicas y adaptaciones.

En el soporte papel encontramos, además de la letra de las canciones y recitativos, 18 poemas y   las citas que preceden al texto de algunas canciones.

Tanto la carátula del disco como todo el libro en papel está ilustrado por Jaillus.

Aunque el grueso lo constituye la obra de Carlos Huerta, la obra es un buen ejemplo donde la colaboración de varios artistas, entre narradores, poetas, músicos e ilustrador enriquece notablemente el resultado final.

La obra es un canto a la creatividad de los poetas, en su papel de denunciar y registrar la realidad mientras llegan tiempos mejores. Para ello, se hace un recorrido por la memoria, la insignificancia humana en el Universo, el dominio del sino y la irreversibilidad de la vida y la muerte.

Poemas, canciones y textos van recalando en la abrumadora necesidad de no dejarse vencer por la circunstancia adversa y fatalista mediante el cultivo de la poesía, la amistad, el amor, la responsabilidad social, la esperanza, el optimismo, la música, la naturaleza y el tesón por seguir adelante.

Entre todo ello, también hay espacio para la alabanza de los espacios queridos tales como París, Ouchy, Essaouira, Asturias, Astorga o León.

La colaboración de destacados poetas y cantautores amplía las miras de la obra, que en algunos momentos hace pensar en un canto coral: Luis Eduardo Aute, Juan Carlos Mestre, Marín Albalate, Abel Aparicio o Ángel Petisme, entre otros, aportan sus textos pero también sus voces.

Esquema de lectura

  • Punto de partida. Hay que seguir caminando, hay que seguir cantando.
  • Carlos Huerta “El Solito Trovador”.
    • Bibliografía.
    • Su papel y significado en esta obra.
  • Recorrido por los autores que colaboran:
    • La aportación de cada uno.
    • Significado de su aportación en el conjunto de la obra.
  • Estructura de la obra.
  • Repaso a las obras que componen el libro-disco: reunión por temas, por autores, por técnicas….
  • Breve análisis de cada canción y recitativo: texto, música, intervinientes.

Bueno, me largo, de Hape Kerkeling. Guía a la lectura

Puedes ver el vídeo de la sesión de guía a la lectura

 

Bueno, me largo: El camino de Santiago, el más importante de mi vida

Bajo la guía de José Antonio Martínez Reñones, el jueves 15 de febrero emprendimos en el club de lectura “Leemos juntos” el acercamiento a la segunda obra para esta temporada con una pregunta que hizo sonreír a los asistentes:

¿por qué un hombre sin grandes habilidades literarias concita a tantos millones de personas en torno a su escritura y provoca en Alemania un enorme interés por el Camino de Santiago?

Dejando los detalles más concretos de la obra para la segunda sesión, Martínez Reñones nos recordó la simbología literaria y vital del tema del viaje, presente desde los primeros tiempos de la cultura occidental (Poema de Gilgamesh, la Iliada, la Odisea…), y el origen del camino de Santiago, auténtico camino de luz que transcurre paralelo al sol hacia el fin de la tierra, superpuesto en gran parte al antiguo Callis Ianus  o Sendero de Jano.

Puedes ver nuestra entrada  Santiago, el Codex Calixtinus y el juego de la oca

Pero no hay solo hay una senda: igual que todos los caminos llevan a Roma, el peregrino a Santiago puede hacer su viaje a través  del Camino Francés (por Navarra o Aragón), el Camino Primitivo, el Camino de la Costa o Norte, la Vía de la Plata, el Camino Inglés, el Camino Sanabrés… De los más de 300.000 peregrinos que en 2017 recibieron la compostela, como mínimo un tercio de ellos (¡1000.000!) pasaron por la provincia de León, que se convierte de este modo en un enclave fundamental en los itinerarios  jacobeos pues cuenta con un gran número de kilómetros en los que se cruzan, acaban o se inician distintas rutas del Camino

Con la suerte de tener entre el público a Luis Gutiérrez Perrino, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de León “Pulchra Leonina”, abordamos datos más recientes y concretos del Camino, cuyo resurgimiento se puede concretar a partir del  23 de octubre de 1987, fecha en que el Consejo de Europa lo declaró primer Itinerario Cultural Europeo.

Como recomendaciones bibliográficas para acercarnos al Camino de Santiago en la literatura, José Antonio Martínez Reñones nos propuso la siguiente selección.

Allá en el noroeste… una cartografía literaria del camino en León / Álvaro Cunqueiro… [et al.] ; Coordinado por Javier Gómez-Montero
León : Lobo Sapiens , 2009
315 p. ; 24 cm
978-84-92438-10-5

Carro Celada, Esteban
Picaresca, milagrería y milandanzas en la Vía Láctea / Esteban Carro Celada ; prólogo, José A. Carro Celada ; dibujos, Rosendo García Ramos “Sendo”
Astorga (León) : Ediciones del Lobo Sapiens , [2004]
191 p. : il. ; 24 cm
84-933053-8-3

Pérez Ruiz, Alberto ( 1935-)
Recuerdos y reflexiones de un caminante / Alberto Pérez Ruiz
León : Lobo Sapiens , 2011
568 p. : il., fot. 24 cm + 1 h. pleg

Rutherford, John ( 1941-)
Las flechas de oro / John Rutherford ; traducción de Uxía Iglesias Tojeiro.
León : Lobo Sapiens , 2013.
267 p. ; 18 cm.
978-84-940971-7-1

Trapiello, Andrés ( 1953-)
Breve guía para perder el Camino a su paso por León según el cuaderno semicierto de una mujer algo escaldada que buscaba un jubileo / Pedro Trapiello
Astorga : Ediciones del Lobo Sapiens , [2004]
77 p. ; 15 cm + 1 disco (CD-DA)
84-933053-2-4 (libro)

Como propuesta para el coloquio del  próximo jueves, José Antonio Martínez Reñones nos dejó además estos puntos sobre los que reflexionar:

  • Tema: El Camino como extracto y metáfora de la Vida. (El homo viator)
  • Libros: El Viaje. De la Iliada, al viaje de Egeria,  La Divina Comedia y tantos…
  • De la calidad de los libros, también de los de viajes…
  • El autor y sus características personales: Alemán, treintañero, gay, humorista y famoso televisivo.
  •  Juicios sobre su visión:
    • Literaria
    • Histórica
    • Paisajística
    • Sociológica
    • Religiosa
    • Humorística
    • Moral
  • Reflexiones sobre el Camino a tenor de Bueno, me largo:
    • El Camino como refugio espiritual de occidente
    • El Camino y los miedos
    • El Camino y la enfermedad
    • El Camino, punto de encuentro de seres ¿extraños?
    • El Camino y la aventura
    • El Camino y el sexo
    • El Camino, ese gran negocio
    • El Camino, un intercambiador cultural
    • El Camino, una ensoñación
    • Los objetivos personales
    • ¿El cambio transformador?
    • ¿Lugar de revelación?
  • El fenómeno editorial:
    • Ventas
    • Repercusión mediática

Puedes ver el vídeo de la sesión del coloquio y debate sobre la obra 

 

(¿Sabes que hay una película del año 2015 que adapta al cine esta obra de Hape Kerkeling?)

Bueno, me largo…

Acompáñanos en este camino  😉

“Leemos juntos”, el club de lectura de la Biblioteca de la Universidad de León y los Bibliobuses de la Diputación de León continúa hoy su programa  abordando la  guía a la lectura de la obra “Bueno, me largo”, escrita por  Hape Kerlkeling, humorista y presentador de la televisión alemana.

El escritor y editor José Antonio Martínez Reñones será quien coordine y nos ofrezca la  guía a la lectura de esta obra divertida, sorprendente y de una enorme repercusión mediática.

  • Calendario
    • 15 de febrero de 2018. Guía a la lectura
    • 22 de febrero de 2018. Coloquio y debate
  • Lugar  y horario de celebración: Biblioteca General San Isidoro, 19:00 horas

Las sesiones son abiertas, gratuitas y pueden seguirse en directo a través de nuestra emisión en streaming 

“La casa”, de Paco Roca. Coloquio de los lectores

Por Inés González Cabeza

Puedes ver aquí el vídeo de la sesión

“Nada compromete más a un autor que arrancar su obra con una secuencia memorable”, afirma Fernando Marías en el epílogo a La casa. La fuerza de la primera página, con la que comenzamos el coloquio, resultó también sorprendente para nuestros lectores, que quisieron destacar el uso de la simetría y los paralelismos visuales para adentrar al lector en la obra. Ni el hombre que abandona su casa en esa primera página, ni tampoco el lector que observa la escena, saben que él nunca regresará. Esa secuencia incompleta, seguida de unas poderosas viñetas que sugieren el paso de las estaciones en un huerto abandonado, alcanza su plenitud en la tercera página, una cuadrícula idéntica a la de la primera pero esta vez formada por viñetas en negro, borrosas, reflejo de la oscuridad de una casa que lleva cerrada mucho tiempo. Solo gracias a la maestría gráfica de Roca podemos comenzar a intuir por qué.

Empleando como faro el evocador epílogo de Fernando Marías, navegamos por las páginas de La casa solo para llegar a la conclusión de que, efectivamente, cada uno de nuestros lectores vivió “de forma distinta su estancia en estas habitaciones donde habita y se muestra lo universal“. El dibujo, por ejemplo, fue uno de los elementos más comentados en la sesión. Para algunos de los asistentes, es el perfecto acompañante para una historia sencilla y costumbrista como la que Paco Roca nos presenta. Para otros, fue un elemento impactante por la viveza de sus detalles, una muestra de que quien está dando forma a esta narración no es un novelista, sino un dibujante, un artista gráfico consciente del poder de las imágenes para evocar emociones. Por este motivo, las viñetas en las que el débil reguero de agua que brota de la boca de la manguera se yuxtaponen a aquellas en las que se nos muestra el rostro del padre en sus últimos días, evidenciando su condición de metáfora visual del final de la vida, fue destacada como una de las secuencias más memorables de la obra. Por otra parte, los lectores observaron una doble intención en el uso que Paco Roca hace del color en La casa: la de establecer saltos temporales, o divisiones entre pasado y presente, y la de transmitir emociones a través de la combinación de tonalidades, siendo la más comentada la gama del sepia, el color por excelencia de las fotos antiguas, que transportó a muchos de los lectores al espacio subjetivo de la memoria.

Los silencios de La casa, que ya destacaba Fernando Marías, fueron otro de los elementos que más gustaron a nuestros lectores. Sin restarle importancia a la construcción y el contenido de los diálogos, consideraron que las viñetas mudas las que llevan en ocasiones el peso narrativo de la obra y aportan significados inesperados, añaden matices no reflejados en el texto, permiten y fomentan la reflexión, etc. La aparente simplicidad del argumento de la obra ocultaría, en definitiva, varias capas de contenido simbólico y emocional. Algunas de esas cuestiones hacia las que constantemente apuntan las viñetas sin texto son el paso del tiempo, la complejidad de las relaciones familiares y el peso de los recuerdos.

El profundo intimismo de La casa no impide a Paco Roca hacernos valorar la cuestión de la subjetividad y la perspectiva. La pérdida del padre, una brecha inconmensurable en el ámbito familiar, no es tal a ojos del mundo. La vida continúa tras la tragedia. Especialmente emotiva resultó para los asistentes la secuencia de la sala de espera del hospital, no solo por su excelencia a la hora de representar, de nuevo, el paso de las estaciones, sino por sus viñetas finales, en las que creemos observar de espaldas al padre, que al final resulta ser un hombre anónimo. Carla y su padre no vuelven a ocupar nunca más esos asientos, pero otras historias suceden tras su marcha. La muerte arrebata a Antonio la oportunidad de ver crecer su higuera, pero Manolo, su vecino y amigo, continuará cuidando de ella, con la esperanza de realizar ese anhelo personal e incomprendido por la siguiente generación.

Porque la higuera no es, únicamente, como el resto de los numerosos árboles que observamos en La casa, una imagen metafórica de la propia vida, de la familia (el árbol genealógico), de la continuidad de un legado familiar (el tocón cuyos anillos marcan recuerdos), etc. La higuera, como apuntaron algunos de los asistentes, representa los sueños de un hombre de su generación, hambriento durante la posguerra, que soñaba con una vida más próspera, que incluía una casa con pérgola, un coche brillante y una higuera como aquella en cuyas ramas se refugiaba, de niño, de todos sus problemas. Manolo, al contrario que los hijos de Antonio, comprende y, tal vez, comparte, este sueño no tan secreto. Esta problemática generacional fue percibida como otro de los grandes temas de la obra, siendo el personaje del nieto mayor una especie de puente entre generaciones que permanece en su lugar tras la pérdida que reorganiza a todos los miembros de la familia y los sume en un juego de cuestionamiento, reproches y juicios morales. Pese a todo, las imágenes nos muestran a los hermanos orgullosos de continuar con la labor de su padre, con la excusa de adecentar la casa para su venta (José se pone a plantar en el huerto, Vicente arregla todo lo que está deteriorado…), hasta el punto de que, al final de la obra, nuestros lectores no supieron discernir si la venta de la casa se haría o no efectiva.

Podríamos decir que la lectura de La casa ha sido una experiencia gratificante para los participantes en el programa Leemos juntos, muy especialmente para aquellos que no leen habitualmente cómics o que los habían aparcado de sus lecturas hace décadas. El detallismo de sus imágenes y la riqueza de sus recursos estéticos y narrativos han sido enormemente apreciadas, así como la propuesta de Paco Roca de poner en el foco, una vez más, un tema que existe en la sociedad y en todas nuestras vidas, pero que no solemos ver tan meticulosamente representado en otros medios, ya sea en la literatura, el cine o la televisión. El hecho de encontrarnos ante una historia íntima pero, a la vez, universal y atemporal, que refleja lo cotidiano en estado puro con sus comedias y tragedias, ha sido una oportunidad para muchos de los asistentes de reconciliarse con algunos “espectros del pasado”, como decía Fernando Marías, “que evidentemente existen y perviven en otra casa, la de la memoria de lo que importa“.

La casa, de Paco Roca. Guía a la lectura

Por Inés González Cabeza

 

Encontrarás La casa en todas las bibliotecas de la Universidad de León

Todos los encuentros del club de lectura Leemos juntos se  retransmiten en directo
a través de ULE TVy  posteriormente se almacenan en nuestro canal de vídeos.
Este  es el vídeo de la sesión

La casa es una novela gráfica del autor valenciano Paco Roca publicada por la editorial Astiberri y galardonada con el Premio Zona Cómic al mejor cómic nacional de 2016 y el Premio Romics al mejor cómic europeo del Salón del Cómic de Roma en 2017, entre otros reconocimientos.

Nos presenta una historia universal sobre la muerte del padre, el paso del tiempo y la búsqueda de la identidad individual a través de la memoria familiar. Sus protagonistas, tres hermanos huérfanos que regresan a la vivienda de vacaciones donde pasaron los mejores momentos de su infancia, se enfrentan a la difícil decisión de determinar el futuro de la casa, aparentemente vacía tras la muerte de su único ocupante, pero llena de recuerdos que forman parte imprescindible de su vida y que corren el peligro de desvanecerse para siempre.

Leemos juntos … ¡Un cómic!

La casa es el primer cómic en ser incluido dentro de las lecturas del programa “Leemos juntos” de tULEctura y el Servicio de Bibliobuses de León.

El cómic (o tebeo) es una forma artística que empleamos tanto para narrar historias como para expresar conceptos abstractos o ideas. Sus elementos principales son las imágenes o dibujos y el texto. Una de las particularidades del lenguaje del cómic es que las imágenes que integran sus páginas están distribuidas en una secuencia determinada, por lo que a menudo se conoce al cómic como el “arte secuencial” por excelencia. La secuencia de las imágenes propone un orden de lectura de las mismas y, a menudo, responde a una intención artística o narrativa determinada. El texto y las imágenes, lejos de ser entidades independientes, tienden a operar de forma cohesionada y complementaria, por lo que, para realizar una lectura comprensiva y crítica, es necesario aprender a valorarlos de forma conjunta.

Como lenguaje narrativo, el cómic suele emplear viñetas, generalmente en forma de recuadro, que representan un tiempo y un espacio concretos y que, colocadas en una secuencia, sirven para contar una historia. Dentro de las viñetas, podemos encontrar también cartuchos o cartelas y bocadillos. Los primeros, normalmente colocados en horizontal, suelen representar la voz de un narrador externo o de un personaje que no se encuentra en la escena que observamos en la imagen. Los segundos, que pueden adoptar diferentes formas convencionales atendiendo al tipo de discurso que pretenden transmitir, representan la voz de los personajes que se encuentran en la imagen.

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Primera página de La casa

Cada viñeta, atendiendo a las intenciones de su creador, presenta un encuadre, una perspectiva, un punto de vista y una composición que es necesario valorar. Además, a la hora de leer un cómic, también debemos prestar atención, entre otros elementos, al uso del color, a la estructura interna de la historia, y a su formato editorial.

Atendiendo a su temática y a su contexto de producción y consumo, La casa es un tipo de cómic que a menudo se conoce como novela gráfica: es un cómic de autor, está dirigido a un lector adulto, tiene un formato “libro”, se comercializa en librerías y es un relato extenso que se vende de forma unitaria (no como parte de una serie). Además, tiene una temática alejada de las convenciones del cómic (en este caso, costumbrista y autobiográfica), y una estructura y un diseño únicos, todo ello resultado de las preferencias y propósitos creativos de su autor.

Leemos juntos… a Paco Roca

Paco Roca (Valencia, 1969) es un autor de cómics internacionalmente reconocido por Arrugas, una historia sobre la vida en las residencias de ancianos, la amistad en la vejez y la enfermedad de Alzheimer, que le valió, entre otros muchos galardones, el Premio Nacional de Cómic del año 2008, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Además de ser el cómic de autor más vendido de la historia del cómic español (sobrepasa los cien mil ejemplares en todo el mundo y ha sido traducido a varios idiomas), Arrugas también fue llevado con gran éxito al cine de la mano del director Ignacio Ferreras y el propio Paco Roca, obteniendo los Premios Goya a mejor película de animación y mejor guion adaptado.

Pese a que Arrugas es la obra que consagró a Paco Roca, que comenzó su carrera como ilustrador profesional para empresas de publicidad y dibujante de cómics eróticos, cabe mencionar que también es el creador de las inquietantes El juego lúgubre, Hijos de la AlhambraLas calles de arena, la entrañable El Faro, o las emotivas El invierno del dibujante y Los surcos del azar. Entre su obra más cómica se encuentra su célebre trilogía del hombre en pijama (que muy pronto contará también con su propia adaptación cinematográfica), en la que recopila historietas publicadas previamente por separado en la prensa escrita e incluye algunas páginas de nueva creación en las que continúa indagando con humor en su condición de dibujante, en las vicisitudes de la vida moderna o en las aventuras cotidianas de la convivencia en pareja. Su última obra es La encrucijada, un cómic-disco que ha elaborado conjuntamente con José Manuel Casañ, del grupo musical Seguridad Social.

Leemos juntos… La casa

La casa es una historia con tintes autobiográficos a través de la que Paco Roca canaliza los sentimientos que le produjo la pérdida de su padre, al tiempo que continúa explorando el tema de la memoria y el olvido como constructores fundamentales de la identidad individual y colectiva, una constante en su producción de novela gráfica. Además de ser un homenaje explícito a su padre fallecido, Paco Roca nos propone en La casa una importante reflexión acerca del inexorable paso del tiempo y del legado que dejamos sobre la tierra, representado en una humilde vivienda que acaba convirtiéndose en un personaje más de la historia. En el apartado formal, observamos su característico estilo sobrio y clásico, aunque en ocasiones manifiesta una voluntad de desafiar el concepto tradicional de viñeta y jugar con otro  tipo de elementos gráficos que se alejan de la estética cinematográfica (de la que tan a menudo se nutre el cómic) y sacan el máximo partido al dibujo como herramienta para visualizar lo abstracto.

Los recuerdos de toda una vida en un contenedor de escombros, una de las imágenes más inspiradoras de La casa

La complejidad de las relaciones familiares, los cuidados que requerimos al final de nuestra vida, la tragedia y el humor de lo cotidiano, la extraña certeza de que la vida continuará aunque ya no estemos… La riqueza temática y el peculiar lirismo de La casa la convierten en un buen representante del cómic de autor español actual y también en una buena obra para iniciarse en la lectura de cómic en el contexto del club de lectura “Leemos juntos”.

Con el fin de facilitar una lectura comprensiva de La casa, os proponemos que intentéis encontrar entre sus páginas la respuesta a estas preguntas:

  • ¿Crees que la forma de la obra ayuda a expresar su  contenido? ¿De qué manera?
  • ¿Qué diferencias (temáticas, formales) aprecias en esta novela gráfica con respecto a otros tipos de cómic que conoces?
  • ¿Cuáles crees que son los temas principales de la obra y cómo se expresan formalmente?
  • ¿Cuál es el tono de la obra? (emotivo, nostálgico, sentimentaloide…) ¿Crees que es optimista o pesimista?
  • ¿Cómo representa Paco Roca la dimensión del tiempo en La casa? ¿Y el espacio?
  • ¿Qué importancia tiene el color en La casa?
  •  ¿Qué papel desempeñan los diálogos en la narración? ¿A qué atribuyes la abundancia de viñetas “mudas” (sin texto) en La casa?
  • ¿En qué pasajes de La casa crees que las imágenes y el texto se complementan mejor (el texto no tiene sentido sin la imagen o viceversa)?
  • ¿Existe la figura del narrador externo en La casa?
  • ¿Cómo se nos presentan los personajes? ¿A través de qué recursos o actitudes?
  • ¿La lectura de La casa ha cambiado tu percepción sobre el cómic? ¿Piensas que este tipo de lecturas son equiparables a aquellas sin imágenes? ¿Pueden las imágenes mejorar un texto o aportarle una mayor profundidad?

Te esperamos el jueves 8 de febrero a las 19:00 h.
en la Sala de Conferencias de la Biblioteca General San Isidoro
para abordar el coloquio participativo sobre La casa 

¡Feliz lectura! 

 

“Palabras mayores”, de Emilio Gancedo. Coloquio de los lectores.

“Durante medio año Emilio Gancedo se echó a la carretera y pacientemente hizo un recorrido por la diversidad y heterogeneidad de lo que hoy llamamos España. En su camino se encontró y charló largo y tendido con personas vinculadas al medio rural, todas ellas cultivadoras de recuerdos, ejemplos comprometidos con la memoria viva. Fruto de ese trabajo es Palabras mayores, una suma de historias, recuerdos, anhelos y enseñanzas de una generación, los nacidos antes o inmediatamente después de la guerra civil, a quienes prácticamente hemos dejado de escuchar; un libro que rescata muchas experiencias y enseñanzas útiles para el presente de unas gentes extraordinarias que pasaron en pocas décadas del Neolítico a Internet.” (x)

Pastores de Girona, fotografía de la exposición “Senderos de la Memoria. Una mirada sobre la España rural (1948-1968)” del MARM (2011)

En el coloquio del pasado jueves, nos propusimos averiguar qué ha significado para nuestros lectores ese viaje por la memoria viva de los pueblos de España que nos propone Emilio Gancedo en Palabras mayores.

Muchos de los participantes afirmaron haber encontrado en el libro no solo un homenaje a todas esas pequeñas historias (de dolor y sufrimiento, pero también de alegría y solidaridad) de las que se conforma la Historia de nuestro país, sino también un intencionado juego de las “siete diferencias”, es decir, una invitación a reflexionar acerca de en qué se parecen y en qué se diferencian la España (y los españoles) de la posguerra y la actual. Los lectores hicieron hincapié en las consecuencias de la reciente crisis económica en lo que se refiere a pérdida de derechos fundamentales, necesidad y exilio, situaciones que los protagonistas del libro también tuvieron que atravesar en su infancia y juventud. El factor determinante es, para los lectores, la esperanza, pues en Palabras mayores escuchamos las voces de una generación a la que, a diferencia de la nacida en tiempos de democracia, no le fueron prometidas grandes fortunas ni privilegios, por lo que no está familiarizada con el concepto de “decepción”. La falta de esperanza de encontrar un futuro mejor en su tierra, entonces igual que ahora, tiene como resultado la emigración de incontables españoles a tierras lejanas, pero los lectores se preguntaron si acaso no se ha producido un radical cambio de mentalidad tanto en los países receptores de emigrantes como en aquellos que se ven en la necesidad de emigrar, pues, si bien es cierto que los movimientos nacionalistas que se oponen a la llegada de inmigrantes vuelven a estar en auge en Europa, el emigrante español de la actualidad suele ser una persona joven altamente cualificada que, incapaz de incorporarse al mercado laboral por las vicisitudes de la crisis, decide trasladarse a un lugar donde su formación sea más apreciada y mejor remunerada.

Por otro lado, nuestros lectores tuvieron en cuenta que los conceptos de “éxodo” y “exilio” no solo son aplicables al fenómeno que empuja a nuestros jóvenes fuera de nuestras fronteras o a la huida desesperada de quienes temen ser represaliados por un régimen totalitario, sino que también podemos hablar del éxodo rural, que se manifiesta como uno de los temas fundamentales del libro. No obstante, en ninguno de los casos, tal como recuerda uno de los protagonistas, se trata de un hecho alegre: “Abandonar tu pueblo no es una mudanza. He visto gente esquivándose unos a otros para que no los vieran llorar”.

Emilio Gancedo junto a uno de los protagonistas de “Palabras mayores”

Cuando debatimos acerca de las cualidades humanas que poseen personas como las que aparecen en Palabras mayores, cualidades que hicieron posible que sobrevivieran a la violencia, la desolación y el hambre, los lectores destacaron la importancia del apoyo social mutuo en el medio rural, un hecho que aparece de forma recurrente en todos los testimonios. “¿Es también la solidaridad la respuesta a todos nuestros problemas actuales, o acaso el mundo de ayer era muy distinto al de ahora?”, nos preguntamos, quizá sabiendo que no existe una respuesta definitiva.

“Mi cabeza es una despensa de memorias”, asegura uno de los personajes. La pregunta de qué podemos aprender de los recuerdos de quienes nos precedieron fue una de las más repetidas durante el coloquio. Por una parte, en opinión de nuestros lectores, nos recuerdan de dónde venimos, mientras que, por otra, nos instan reivindicar la figura de los mayores como fuentes de autoridad y sabiduría, frente a la triste mentalidad de muchas personas que los consideran un problema del que hay que librarse. Los protagonistas de Palabras mayores nos demuestran que siempre es posible encontrar tiempo para ayudar a los demás y que los más importante es permanecer fiel a uno mismo, sin las prisas y la hipocresía propias de la sociedad actual. Los asistentes coincidieron en que los habitantes del medio rural, en especial los más mayores, en absoluto responden a los estereotipos que egoístamente les hemos asignado, y alabaron la frase de aquel anciano maragato que decía: “Mis padres no pudieron darme estudios, pero sí me dieron educación”. A continuación, se preguntaron si acaso actualmente  no solemos considerar que ambos términos son equivalentes.

Emilio Gancedo con una de sus entrevistadas

Nuestros lectores concluyeron que Palabras mayores nos enseña que debemos defender y respetar no solo a nuestros mayores, sino a la tradición rural en general, que tiende a ser universal, algo que nos demuestran las preocupaciones y enseñanzas de los protagonistas de este libro, desde Galicia hasta Gran Canaria. El mundo rural resulta asombroso no solo por sus costumbres sino también por su sabiduría, que no solemos apreciar. Hay quienes argumentan que en esta lectura nos encontramos ante personas heroicas, pues han luchado por sí mismas contra situaciones adversas y desesperadas y han ayudado a otros en situaciones de necesidad de forma desinteresada. No son personas perfectas ni héroes clásicos, caracterizados por su rectitud moral y hazañas sobrehumanas, pero nos invitan a aprender de su experiencia y nos ayudan a mejorar. Si tuviéramos que quedarnos tan solo con una de sus enseñanzas, elegiríamos la del mercantil valenciano: “Yo dejé de ir al colegio a los diez años…pero desde los catorce llevo siempre un libro en el bolsillo. Lo último que quiero es perder el tiempo”.

El próximo jueves, 18 de mayo, recibiremos la visita de Emilio Gancedo, autor de Palabras mayores. 

 

 

Palabras mayores, de Emilio Gancedo. Guía a la lectura

Por Eduardo Bajo Álvarez
(Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León)

 

Vídeo de la sesión

¡Eso son palabras mayores! Con interjección y un poco de agresividad o sorpresa. Una expresión que todos hemos escuchado cuando las cosas amenazan con ir más allá de lo razonable.

Veamos un ejemplo de actualidad. Mirando por el ojo de la cerradura, como Larra, vemos una situación familiar que suele aparecer en la prensa con demasiada asiduidad. Imaginemos, una conversación entre un empresario de la construcción intentando sobornar a un político corrupto, dispuesto a venderse por una cantidad estipulada. Pero cuando el primero posa sobre la mesa una cantidad mucho mayor a la esperada, se esfuma  cualquier duda o competidor y, el corrupto, bien pudiera exclamar: “¡Eso son palabras mayores!” Se estrecharían la mano y el chanchullo seguiría su curso habitual por un camino tan transitado. Por supuesto que el libro de Gancedo es de otra naturaleza. No es novela negra, ni de ficción.

Tal es la riqueza del idioma español, con sus palabras polisémicas, frases con doble, triple y múltiples sentidos, según la entonación, el contexto o la expresión gestual, que nos permite adivinar la cabecera de esta obra, tan propia como  imaginativa. No olvidemos que el título de una obra es como una tarjeta de presentación. Aunque en literatura sea una sugestión  más que un avance completa de lo que se cuenta. Siempre hay un factor sorpresa. Digamos que, literariamente, el título no puede ser como un tratado de bricolaje o numismática.

Así pues, de inmediato percibimos que hay cierta  ambigüedad: un calambur que se desvela cuando pasamos la página y conocemos al gaiterín.

“Palabras de mayores, de personas que existieron a comienzos del siglo XX y murieron llevándose sus creencias, sus fantasías, sus convicciones, su forma de vida y humanidad”. Si alguien no se hubiera apresurado a preservarlas.

Son de carne y hueso, tan reales como nosotros. Con nuestras mismas inquietudes y ambiciones, pero marcados por la época que les tocó vivir. “Tenemos que conservar algo de la forma en que vivimos –dice Juanita, desde Cantabria- ¿cómo fuimos?… Fue aquella vida buena o mala. Regular, pero fue la nuestra”. Y, aunque había llegado la luz al pueblo, guardaba el candil por si acaso. Porque era parte de su pasado o por gratitud al objeto que había alumbrado toda su vida. La bombilla llegaba tarde.

Recuerdo, a este respecto, un párrafo de José Saramago en el que afirmaba que el sentido de la vida de los primeros seres humanos –en cuando dejaron de ser homínidos- es  idéntico al  del hombre del siglo XXI. Lo que cambia es la tecnología, y las leyes políticas y económicas, que engañosamente, nos hacen sentir superiores. Pero el alma humana no ha varidado en esencia.

Según esto, cabe preguntarse ¿Acaso somos mejores que nuestros antepasados? Cada cual se responda, pero mejor que no lo diga. La respuesta la encontramos en los personajes de este libro cuyo objetivo sería llenar un vacío y rescatar unos valores perdidos que nos hacen sentir más pobres, más ignorantes y menos libres. “Consumistas”, como nos califica uno de los  personajes lúcidos, como si nos escupiera con desprecio.  Y que, de paso, hace un análisis de la economía actual, de las multinacionales, la mundialización, de lo más razonable. Cuando un ser así nos acusa de “estúpidos” es motivo de preocupación.

Lamentablemente, por muchas vueltas que el mundo dé, no volveremos a ver a estos seres irrepetibles. Salvo que el espacio-tiempo sea curvo –como dijo Einstein- y vuelvan con el tiempo. Pero, por si acaso, Emilio Gancedo los rescata, para mayor seguridad.

De momento, la reciente eliminación de la Historia de la Literatura en el sistema educativo es una pésima referencia y un peligro para los lectores, que nos deja a los que saciamos nuestra sed en los libros, algo más que huérfanos. Contra este despropósito, el antídoto pueden ser los clubes de lectura. Un valor añadido a los que ya tiene esta actividad es conjurar las leyes inicuas o experimentar la grata lectura familiar o amigable.

Del autor, Emilio Gancedo, al que no conozco personalmente, ya que el protocolo no ha propiciado un encuentro previo a este acto, poco puedo decir. Pero tampoco conocí a Gonzalo de Berceo, Francisco de Quevedo o a Rafael Alberti, lo que no me impide sentir gran afinidad con ellos. Quizá, por esta misma circunstancia, mis comentarios sean más asépticos, más sinceros, que los de ciertos encuentros o presentaciones de libros donde uno se lleva a los amigos para dar jabón.

Pero como dicen Las Escrituras: “Por sus obras los conoceréis”  Yo leo sus crónicas en la sección de cultura del DL y sus interesantes entrevistas a escritores célebres –el legado de los Panero, por ejemplo- ; sus columnas de opinión; algunos relatos y el ejemplar que tenemos delante, que me ha causado gran impacto al enfrentarme con mis ancestros cuyos rasgos reconozco en esta obra.

¿Qué puede llevar a un periodista a escribir una sólida y meditada obra como la que nos ocupa? Por mi tarea de opinador en prensa, creo tener una respuesta, más o menos acertada. Lo que se escribe en los periódicos, no son palabras mayores, sino tan efímeras como algunas mariposas que viven apenas 24 horas. Como cualquier periódico  atrasado que no sirve ni para envoltorio de los churros. Algunos escritores las reviven, publicándolas agrupadas en un libro.  Con ánimo de Ofender, de Reverte; artículos de García Márquez en el país; y muchos otros que no vienen al caso.

Para alguien como Emilio, licenciado en Filología y por tanto, conocedor y experto en la lengua, las lenguas románicas es casi una obligación traspasar las puertas del periodismo y rentabilizar compartiendo sus recursos literarios y su bagaje cultural.

Este libro es un compendio de relatos independientes, con un vínculo de unión que es un recurso literario bastante común. En apariencia, a juzgar por los capítulos que figuran en el índice, podríamos decir que se trata de un libro de viajes. Tal como podríamos decir de Jacques le Fataliste, de Diderot; el Quijote; el Viaje a la Alcarria o Donde las Hurdes se llaman Cabrera, de mi estimado Ramón Carnicer, con el que hay un punto común, en relación a estas dos comarcas.

Aquí, se trata de un impersonal cronista, “El Viajante” –el propio Emilio, naturalmente–  que gusta de recorrer buena parte de la geografía peninsular y se limita a transcribir sus encuentros con la gente. Es muy discreto, apenas interviene y nunca interrumpe. Más bien escucha y cuenta.

También importa el paisaje, el marco donde se inscriben los personajes dependiendo de donde se encuentren. Según eso, declara sus preferencias, en cuanto al viaje: “Se desvía de las rutas de siempre para conocer esos municipios interiores, enroscados sobre sí mismos como mullidas cunas forradas de verdín; alejándose de esas rampas de hormigón”. Especialmente espléndida es la descripción de Olivenza y las coloridas metáforas a lo largo del relato: “Una olla vacía, como una boca sin dientes”… O “Los oídos llenos de gaviotas”.

El medio de transporte es lo de menos,  pero de viajar en coche, imagino que habrá sufrido la tortura de esas carreteras y caminos secundarios.

Casi puedo asegurar que, para el autor viajar no es haber estado en muchos sitios y acumular montones de fotos para mostrar, que a nadie interesan. Viajar por viajar. Para conocer un pueblo o país, es imprescindible hablar con la gente y llegar a conocerla. Su forma de entender la vida. Además, la gente mayor, tan abandonada y sola, es proclive a contar sus recuerdos cuando le dan ocasión, siempre que el interlocutor sepa escuchar y sea respetuoso.

Como no podía ser de otra manera, las cuestiones lingüísticas son de gran importancia y nos ayudan a ubicarnos y sentir más cercanos a los personajes. En los primeros capítulos, en Galicia, Asturias y el Teleno, las lenguas autóctonas están vivamente presentes. “A ghaita e miña e non tes por qué movela”, le reprocha, con desconfianza, al Gaiterín su padre, que, no obstante, llegaría a ser un virtuoso de la cornamusa.

O… “Probes como arañones, pero calor y cariñu lo que quisieres” –de Arcadio el de Caleo a Angeles-. Y de Maragatería, tradiciones como el Reñubeiro, que habita en el Teleno –una especie de Júpiter leonés-; la arriería y la música que, más adelante relaciona con la de Salamanca y Extremadura por el uso del tamboril –por el tamboritero- y la flauta de tres agujeros. Algo nada casual porque son los confines del viejo Reino de León.

Igualmente –creo haberlo mencionado ya- establece la relación del habla de las Hurdes,  como herencia del leonés, “un poquinín, chiquinu, copina”.

Otros términos como “garrapichiales, tiná, ná y pringaos” pertenecen a Cuenca. Mientras que “Gofio, millo, zancocho” a Canarias.

Andaluces “firmar con el deo,  apañaíllo…” y muchos más vocablos y giros de  las zonas visitadas que iremos encontrando según avanzamos en el libro. Oficios, enseres, sentencias, etc.

Hay que decir que en Asturias –el Principado Vedinegro- el autor se siente cómodo y  se explaya, incluyendo largos párrafos” en bable y explicación de las distintas modalidades del asturiano.

“Que toos esos montes que ves por ende taben tresllucientes de castañares…”

Lo cual da a entender su empatía con la cultura astur. Que yo mismo comparto. Y me atrevería a afirmar que otros muchos leoneses experimentan el mismo sentimiento. Sin ir más lejos, muchos de los que imparten docencia en esta Universidad, estudiaron en Oviedo.

Por la propia estructura del libro, podíamos ir saltando de capítulo a capítulo. De región a región, como el salto de caballo en el damero, porque todas las historias son sorprendentes y los personajes gozan de vida y entidad propia por sí mismos. Ahora bien, existen concomitancias impuestas por la época en la que les tocó vivir.

Un hecho insalvable fue la Guerra Civil, pero dejemos que hablen los personajes:

“La Guerra Civil con sus desafueros. La Guerra Civil no vino de sopetón –dice Pepe Company-. Esa palabra, “rojos” me ofende, me ofende a mi porque se la han inventado unos señores que, en fin, eran las tropas leales. Hubo unas elecciones en España y ganaron los republicanos, pero la gente de la capital dijo que naranjas de la China –mandarinas- y se gastaron todas las perras en buscar militares de Marruecos, y a Franco, que lo pusieron ahí también, y luego el tío se dedicó a hacer todo tipo de escabechinas”.  Una interpretación algo simplista, pero no exenta de razón.

Hay episodios de fugados, de topos, de obuses –como recuerda Angeles Llaiñes- que revientan las viviendas; rapiña por soldados de ambos bandos… lo natural en tales casos. El del miliciano que se entregó, engañado, y en el cuartel “fartucáronle a palos”. Intenso es el episodio de La Coneja, una mujer y su hijo, perseguidos que logran escapar de una muerte segura. El extremo de la crueldad lo describe uno de los perseguidores: “Con las ganas que tenía yo de darle al gatillo”.

Monumento a los masacrados en el Pozo Grajero, entre Lario y Polvoredo, de donde eran los asesinos fascistas que sacrificaron a los Maestros de Burón.

Monumento a los masacrados en el Pozo Grajero

O la historia de los dos primos hermanos asesinados por otros igualmente primos.

Más poética, dramática, es esta interpretación: “Pero la Guerra y la muerte, a la manera de pozos negros y estrechos cuyo fondo no alcanzamos a divisar”. Y uno de esos pozos reales –en una metáfora terrible- es “como un esófago angosto y deglutidor, alimentado con decenas de cuerpos…”

Llegados a este punto, no podemos olvidar el Pozo Grajero, En Lario, León, donde se exhumaron 13 cadáveres, de vecinos de la zona. Una pura  vesania.

Y, acabada la contienda en el 39, llegó la España del hambre, suponiendo que antes no hubiera existido, que es mucho suponer. Si el Viajante comenta la semejanza del habla de Cuba con las Islas Canarias, Ismael, el albañil, con múltiples oficios, le habla de la gran emigración a las Américas. Por hambre los extremeños descubrieron el Nuevo Mundo y el hambre escribió la Picaresca. Pero eso es otra historia.

“Tras la Guerra fue mucha miseria porque no venía nada de fuera, fue muy duro aquello”. “Hubo una época en que había dinero, pero nada para comprar, y otra en que había cosas para comprar pero nada de dinero”. “El frío más grande –concluye Ismael-  es que no había ropa”.

En aquella España depauperada los recursos eran básicamente el campo y el ganado, que en ocasiones compartía el techo con la familia apiñada que, forzosamente, era muy numerosa, al considerar que, cuantos más hijos, de más mano de obra dispondrían. Las hijas, en principio no eran muy deseadas pero, a fin de cuentas, trabajaban tanto o más que los varones.

“En mio casa –dice el Cazaorín- vaques ná más. Podíamos tener siete cabeces, entre a parexa pa trabayar… y novielles”. En este abigarramiento, no eran raros los casos de cosanguineidad, como insinúa Quico –de las Hurdes-.

En Andalucía, Progreso, uno de los personajes más cautivadores por su gracia, no empañada por la pobreza, –aunque se juega la vida por una remolacha para alimentar la familia- resulta, a pesar de todo, menos trágico que el extremeño Quico. En una conversación con el Viajante, responde al interrogatorio, escuetamente y con gracia sobre sus condiciones de vida (muy parecidas a la del resto de la gente).

–  “¿Cómo era la casa, Progreso?”
– “Mu grande”.
–  “¿Y luz?”
–  “ De día se veía estupendamente”.
–  “¿Y escuela?”
– “Sí había, pa los niños. Pa los niños que iban a ella”.
–  “¿Matabais algún marrano en casa?”
– “Nosotros es que no teníamos esa costumbre”.

 

 

Teniendo en cuenta que los hijos venían al mundo como mano de obra barata desde temprana edad, era natural que la escolarización se interrumpiera en casi todos los casos. En pocas palabras y sin complejos, Paco del Madroñal aclara: “Mi primer cursillo fue apacentar pavos”. Y los otros, algo parecido.

Un caso simpático, si no fuera por el clima inhóspito -9 meses de invierno y tres de infierno, era al clima en Sobrepuerto- sería el de la maestra andaluza llegada al Pirineo, nevado y helador, la cual, que no había conocido la nieve, se queja al alcalde: “¿Pero es que este pueblo no tiene suelo?”.

“Palabras Mayores”, desde el punto de vista literario, es un compendio de metáforas: Una olla vacía, como una boca sin dientes… Oídos llenos de gaviotas… y otras a lo largo del texto. Todos los recursos estilísticos, especialmente, en la descripción del paisaje y el paisanaje. La descripción de Olivenza es proverbial y el retrato de los personajes no menos. La palabra es precisa, recuperando en ocasiones expresivos términos arcaicos que nos obligarían a acudir al diccionario, aunque a veces Ayuda Emilio, yuxtaponiendo el equivalente. Las construcciones  sintácticas, articulan el sentido y nos llevan de forma natural hasta el final de la obra.

La dicotomía de forma y contenido no me gusta. Yo pienso como McLuhan que “el mensaje es el medio”. Por eso diré que la obra es un compendio de nuestra historia, sentido común y valores humanos que en la actualidad están en franco retroceso. No faltan comentarios de carácter social, político y económico, que podrían servir para la España de hoy pues las personas de antaño, serían más pobres, pero no menos inteligentes.

Como contrapunto la parte mágica de “Los Santos en Casa”: “Cómo pesa el Sagrado Corazón” y “Lo sobrenatural en los extremos”. El agobio de Fernanda que tiene que dar de comer a los pobres –todo el pueblo- y sólo dispone de cuatro puñados de arroz. Estas dos historias, de gran encanto y sensibilidad, son posiblemente las que más me han cautivado; pero que no voy a desvelar para no arruinarlas. Que sea el lector el que lo valore..

Todo ello envuelto en peripecias increíbles y personajes cabales, con arrojo –como Quico- y gran corazón.

En cualquier caso, espero que esta pequeña autopsia, les lleve a leer el libro que, desde el pasado, les reconciliará con el presente. ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?… Respecto a la tercera pregunta ¿a dónde vamos? ¿a dónde nos llevan? Mejor no saberlo.

Una de las propiedades de “Palabras Mayores” es el poder de evocar recuerdos de personas que se cruzaron en nuestra vida y permanecen en la memoria más profunda. Así, sería imperdonable olvidar lo narrado en el capítulo “Los Saltos del Ebro”, donde un pueblo ha de ser abandonado por sus habitantes, para construir un pantano. Un drama demasiado conocido en los valles de León y pueblos notables, reducidos a la nada, en nombre del progreso. ¿Qué progreso? La producción de una energía que genera el desarrollo y la actividad fabril, en otras latitudes más afortunadas o reivindicativas.

El drama inicial fue la construcción del pantanín de Villameca y la desaparición del pueblo llamado Oliegos –sobre los años 40- cuyos habitantes, desterrados y expoliados, tuvieron que salir con lo puesto, para ser aposentados en tierra extraña. De los ríos y boscosidad de su Cepeda natal y la sombra de San Bartolo… a la esteparia y reseca Foncastín. En los límites de Valladolid. Yo creo que no lo soportaría…

Ya acabando, un pequeño epílogo con los 15 kilómetros que separan al Viajante de la hermana tierra portuguesa. Lo cual bien pudiera ser el anuncio de una segunda parte que esperaremos impacientes.

Y, como punto final, volvemos al prólogo que, contra lo que pensamos, es lo último que se escribe. Allí, Emilio, nos desgrana sus intenciones. De las cuales destacamos la última: “Desde el final de sus vidas, estas gentes hacen historia de su propia historia”.

Y de la nuestra, añadiría yo.

Para empezar con el  debate

  • ¿En qué genero de escritura podríamos encuadrar esta obra?
  • ¿Te han resultado difíciles algunos términos léxicos empleados?
  • ¿Qué historias y personajes te han llamado más la atención? ¿por qué?
  • En la obra se muestra una gran variedad de territorios y lenguas ¿encuentras caracteres específicos en las distintas comarcas? ¿entre el norte y el sur?
  • Hablemos de la memoria… ¿rural? ¿histórica?
  • ¿Has conocido a alguien que pudiera figurar como personaje en este libro? Cuéntanos su historia
  • ¿Qué grandes temas trata la obra? ¿y qué pequeñas temáticas?
  • ¿Cuál es el aspecto que más te llama la atención del libro?
  • El mundo que refleja la obra ¿ha terminado? ¿o es posible encontrarlo en algunos comportamientos que nos parecen nuevos?

Te invitamos a hablar sobre “Palabras mayores”, de Emilio Gancedo

 

“Vivimos un tiempo en el que parece que todo lo pequeño tiene que desaparecer” 

(Pau Bosch, ganadero mallorquín, en la obra “Palabras mayores”, de Emilio Gancedo)

El Club de Lectura “Leemos juntos” (Biblioteca de la Universidad de León y Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León), a través de la guía de Eduardo Bajo Álvarez  te  propone su tercera y última  lectura  programada para este curso 2016-2017.

Lectura 3

Palabras mayores : un viaje por la memoria rural / Emilio Gancedo.– 1ª ed.– Logroño : Pepitas de Calabaza, 2015.
364 p. ; 21 cm.
ISBN 978-84-15862-37-6

Calendario

  • 4 de mayo: Coloquio participativo de guía a la lectura.
  • 11 de mayo: Coloquio participativo de los socios.
  • 18 de mayo: Encuentro de los socios con Emilio Gancedo.

 

La participación en este Club de Lectura  es gratuita y está abierta a todo el mundo. Según tus gustos o tus posibilidades, hemos arbitrado para ti diferentes canales de participación. Puedes seguir las sesiones y expresar tu opinión:

  1. Asistiendo físicamente a los encuentros.
    • Los encuentros presenciales de las  lecturas tendrán lugar los  días indicados en el calendario,  en la sala de conferencias de la Biblioteca General San Isidoro a las 19:00 horas. Se ruega puntualidad.
  2. Siguiendo los encuentros por streaming.
    • Todas las  sesiones  se emitirán en directo a través de vídeo streaming para que quien lo desee pueda seguirlas en tiempo real  desde donde quiera a través de este enlace
  3. Participando a través de las redes sociales.
  4. Dejando tu comentario en el  blog tULEctura.

Acceso a la obra

Si lo deseas, puedes solicitar un ejemplar de esta obra en el propio bibliobús o en el teléfono 987234 612. Te facilitaremos el acceso a la obra de la manera más pertinente.

esquema participación

 

¡Anímate, pregunta en tu Bibliobús y participa!

Coloquio participativo de guía a la lectura
Sala de Conferencias de la Biblioteca General San Isidoro
jueves 4 de mayo de 2017,   19:00 horas

Asistencia abierta y gratuita 

Encuentro con Vicente Muñoz Álvarez, autor de “Regresiones”

El pasado jueves 16 de febrero dimos por finalizados nuestros encuentros en torno a Regresiones, la penúltima lectura de este curso del programa “Leemos juntos”, que organizamos en colaboración con el Servicio de Bibliobuses de la Diputación de León. En esta última sesión, recibimos la visita de su autor, Vicente Muñoz Álvarez, que atendió a todas las preguntas de nuestros lectores y compartió con nosotros numerosas anécdotas sobre su proceso de creación literaria.

Vicente Muñoz con Marisa Fernández, del Servicio de Bibliobuses

Regresiones surgió, en palabras de Muñoz, de una combinación entre su eterno impulso de creación artística y su largo deseo de escribir sobre una etapa fundamental de su vida que nunca había cubierto en su literatura anterior, pues para ello necesitaba de una cierta perspectiva temporal que le permitiera mirar atrás con objetividad. Esa época predilecta, los ochenta, “La Fiesta”, fue el panorama ideal para la formación de una generación adolescente que crecía a la par que una democracia también adolescente pero que, sin embargo, fue capaz de crear ciertos movimientos literarios y musicales que quizás conformaron la etapa histórica más enriquecedora desde el punto de vista cultural de la ciudad de León. Sus regresiones tuvieron la acogida deseada en el seno de Lupercalia, una pequeño sello alicantino especializado en literatura alternativa, underground, una línea editorial muy definida y coherente, alejada del dominio de las grandes editoriales, que también ha sido propicia para otros autores leoneses como Gabriel Oca Fidalgo, Carlos Salcedo y Julio César Álvarez.

Una de las cuestiones por las que nuestros lectores habían manifestado un mayor interés en los coloquios anteriores sobre Regresiones había sido su inusual empleo de las minúsculas al comienzo de los capítulos, que se relacionó con un deseo del autor de presentar sus recuerdos como un todo continuo, una suerte de stream of consciousness. Muñoz aclaró que se trata de un sello de su literatura, aunque también aseguró que sus propios flashbacks carecían de una estructura definida, algo que intentó plasmar en su escritura. Su idea inicial era hablar tan solo de los años ochenta, pero al regresar a esa época empezaron a emerger fragmentos sobre su infancia y madurez, que están estrechamente interconectados con los sucesos de su adolescencia y juventud. Para sorpresa de los participantes, el autor trabajó únicamente con su propia memoria, sin basarse en diarios ni anotaciones de cada época que narra, aunque posteriormente a la escritura realizó una labor de documentación.

Al ser preguntado por su pasión por los cómics de superhéroes, Muñoz destacó la importancia que tuvo en su niñez la irrupción en los kioskos de los héroes de Marvel, personajes “marginados y marginales” que sustituyeron en su imaginario a los héroes de los tebeos españoles del franquismo, apoyados por la ideología oficial. Los recuerdos de este medio de entretenimiento son un ejemplo más del carácter de testimonio generacional de Regresiones, que no obstante tan solo pretende ser un testimonio subjetivo de la realidad vivida por un solo individuo. El autor reconoció que la primera parte de la obra, dedicada a su infancia, propicia una identificación con un número amplio de lectores de su generación, pero las vivencias individuales, como resulta lógico, difieren mucho más en épocas vitales posteriores. Por ese motivo, aclaró, resulta relevante la participación activa en la obra de quienes comparten sus mismos recuerdos de juventud, pues aportan credibilidad a sus historias y contrarrestan cualquier posible, y probable, distorsión de su memoria.

Varios lectores comentaron haber disfrutado del tono reflexivo de la obra acerca del paso del tiempo, una perspectiva que solo la edad puede aportar, y aplaudieron la sensibilidad de su prosa. Aquellos que ya conocían la obra narrativa de Muñoz, consideraron que Regresiones era, probablemente, su libro más maduro y complejo a nivel literario. El autor, por su parte, destacó que su género predilecto a la hora de escribir es la poesía y que muchos fragmentos de Regresiones, como el titulado “Días extraños”, pueden entenderse como poemas en prosa. En cuanto al elemento catártico de Regresiones, Muñoz aseguró que “escribir este libro me ha hecho entenderme mejor a mí mismo como individuo y a la sociedad en la que vivo”.

Las Regresiones de Muñoz, desde luego, no están completas. Quedan cientos de recuerdos sin plasmar sobre el papel. Varios lectores se interesaron por una continuación, aunque el autor prefirió invitar a que cada uno realizara un ejercicio de regresión y escribiera su propia segunda parte. Actualmente, trabaja en un poemario, una obra de prosa poética y otro libro sobre cine, en concreto sobre cult movies, tema sobre el que ya tiene dos publicaciones. Desde tULEctura y el Servicio de Bibliobuses de León, agradecemos su visita y le deseamos mucho éxito en sus próximos proyectos.

La próxima lectura del programa “Leemos juntos” será Palabras mayores: un viaje por la memoria rural, de Emilio Gancedo, cuyos tres coloquios tendrán lugar en el mes de mayo.