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11 de octubre: Día Internacional de la Niña

 

Hace un par de años te preguntamos:
“¿Cómo vas a celebrar el Día Internacional de la Mujer?”

Ahora queremos saber cómo vas a celebrar el Día Internacional de la Niña

Desde el año 2012 la ONU  ha declarado el  11 de octubre como  el Día Internacional de la Niña, y desde su web explica  cómo puedes ayudar con tus donativos y la importancia de esta fecha:

Alrededor de mil cien millones de niñas forman parte de una gran y vibrante generación mundial preparada para asumir el futuro. Como observa ONU Mujeres, la agencia de la ONU encargada de promover la igualdad de género, las niñas van al colegio, ayudan en casa, trabajan en fábricas, hacen amigas y amigos, cuidan de sus familiares mayores y menores y se preparan para asumir las responsabilidades de la vida adulta. Las niñas desempeñan diversos papeles en el hogar, la sociedad y la economía. Por tanto, su progreso no solo es bueno para ellas; también lo es para sus familias, sus comunidades, las naciones y el mundo. Las niñas siempre han cambiado el mundo, y esta generación puede hacerlo aún mejor.

Sin embargo, la mayor parte de ellas están en desventaja y sufren discriminación de género. Por poner algunos ejemplos, solo dos tercios de los países en desarrollo han logrado la equidad de género en la educación primera, muchas niñas sufren aún prácticas horribles como la ablación, otras son obligadas a casarse muy jóvenes o con alguien que no es de su elección, o se ven discriminadas en favor de un hijo varón.

En ese contexto, se enmarca la meta fijada en el Objetivo número 5 de la Agenda para el Desarrollo Sostenible que busca “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y la niñas” para que  tengan más oportunidades de aprendizaje, para trazar nuevos caminos para ellas y  para que ingresen con éxito en el mundo laboral.

(Fuente:  página de las Naciones Unidas)

Nuestro ámbito de actuación es mucho más modesto 😳  Desde tULectura nos hemos implicado con anterioridad  en proyectos que visibilizan  la autoría de la mujer en la historia del arte y la cultura.

¿Qué pasa con las mujeres cuyo trabajo ha sido adjudicado a un hombre?
¿Qué ocurre cuando ya han triunfado en su profesión y, sin embargo, la historia las ha silenciado y arrinconado?
¿A cuántas mujeres importantes del pasado conocen nuestr@s hij@s?
Realmente, a muy pocas:
menos del 10% de los nombres citados en los libros de texto son de mujeres.

De nuevo nos implicamos  con el fin de sacar adelante un precioso libro para disfrutar, crear, admirar a nuestras antepasadas y también para aprender y despertar la curiosidad de nuestr@s  niñ@s. “Pintoras” es un libro que contiene los autorretratos y las biografías de 25 grandes artistas femeninas de todos los tiempos,  en el que Ángeles Caso ha escrito las vidas de esas artistas como si fueran cuentos. La pintora Laura López Balza ha hecho unas magníficas ilustraciones, basándose en los autorretratos verdaderos e interpretándolos como si ella misma fuera una niña.

Impulsar  los cambios sociales  que hagan realidad las promesas de igualdad de género en el mundo que vivirán nuestr@s hij@s es un objetivo que solo se conseguirá si tod@s participamos. Del mismo modo, esta pequeña promesa de edición solo podrá ver la luz con el apoyo de tod@s.

Te invitamos a colaborar en esta iniciativa (nosotr@s ya lo hemos hecho 🙂 ). Aquí tienes   el  enlace a la plataforma de recogida de fondos (crowdfunding), donde puedes ver todos los detalles del libro (y del sistema de funcionamiento de la plataforma Verkami)

Aquí puedes participar

¿Cómo vas a celebrar el Día Internacional de la Mujer?

El  próximo 8 de marzo es el  Día Internacional de la Mujer.
Para que lo celebres, participa en una propuesta especial:

Después de siglos de silencio, las primeras reivindicaciones se acallaron con violencia, y aún hoy se miran por algunos sectores con recelo o condescendencia, cuando no con burla.  La realidad de la mujer en el mundo actual deja bastante que desear: la desigualdad (aún) de los derechos y oportunidades, la brecha salarial, la escasa presencia en la vida económica y política, la falta de reconocimiento y protagonismo en los puestos de responsabilidad. Y eso en la parte “privilegiada” del mundo.,.

La obra artística refleja la realidad de la sociedad de su tiempo y la mirada  y la autoría masculina prevalecen en la Historia del ArtePara celebrar el Día de la mujer trabajadora te presentamos lo que será una obra escrita por una mujer sobre mujeres  cuya valía fue silenciada por el hecho de serlo. Presta atención y, si te convence, colabora en el proyecto de publicación para dar voz y recuperar la figura y la obra de pintoras  borradas de la historiografía tradicional.

 

Las pintoras olvidadas y un crowdfunding

Por Ángeles Caso

Sofonisba Anguissola. Autorretrato pintando a la Virgen y el Niño. 1556. Muzeum Zamet w Lancucie, Lancut.

Sofonisba Anguissola. Autorretrato pintando a la Virgen y el Niño. 1556. Muzeum Zamet w Lancucie, Lancut.

Sofonisba Anguissola, maestra de la pintura de Cremona, fue llamada por Felipe II a la corte de Madrid en 1559, y aquí retrató a toda la familia real, incluido el rey. (Obviamente, un rey solo posaba ante el “el mejor pintor de todos”). Artemisia Gentileschi, pintora barroca, ganó tanto dinero con sus numerosos encargos, que logró casar a sus dos hijas con dos nobles napolitanos, previo pago de enormes dotes. Luisa Ignacia Roldán, la Roldana, fue escultora de cámara de Carlos II y de Felipe V, y trabajó para el mismísimo papa de Roma. Adélaïde Labille-Guiard, retratista oficial de las hermanas de Luis XVI, ingresó en la Real Academia de Pintura y de Escultura de Francia –el máximo honor para un artista de su época– en 1783, al mismo tiempo que Élisabeth Vigée-Lebrun, retratista oficial de María Antonieta. Marie-Guilhelmine Benoist retrató a toda la dinastía Bonaparte. Frances Benjamin-Johnston fue la fotógrafa oficial de cinco presidentes de los Estados Unidos. Hilma af Klint pintó numerosos lienzos abstractos desde 1896, quince años antes de que Kandinsky firmase la que suele considerarse la primera acuarela abstracta de la historia.

Adélaïde Labille-Guiard. Autorretrato con dos discípulas. 1783. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Adélaïde Labille-Guiard. Autorretrato con dos discípulas. 1783. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

¿Dónde están todas esas artistas? ¿Quién las conoce? La historia –ese invento de unos señores decimonónicos con chistera, bastón y barba blanca, con la mente ensombrecida de prejuicios patriarcales y miradas androcéntricas– las ha dejado fuera. En los cánones no existen. En los índices de los manuales de historia del arte, sus nombres no aparecen. En los museos, están a menudo colgadas en los rincones más inaccesibles, o escondidas en los depósitos, bajo el supuesto de que “no son tan buenas”, mientras que las obras de muchos pintores que “tampoco son tan buenos” se exhiben orgullosas en las salas. A veces, incluso, han sido saqueadas, y sus cuadros han resplandecido bajo el nombre de ilustres artistas varones, hasta que algún especialista ha sacado al museo de su error. Eso sucedió, por ejemplo, con los retratos de Anguissola en el Prado: hasta hace veinte años, figuraron como lienzos de Alonso Sánchez-Coello o Juan Pantoja de la Cruz.

Frances Benjamin-Johnston. Autorretrato (fotografía). 1896. The Libray of Congress, Washington.

Frances Benjamin-Johnston. Autorretrato (fotografía). 1896. The Libray of Congress, Washington.

El trabajo de recuperación de todas estas artistas olvidadas es lento y difícil, pero ya inexorable, a medida que sus nombres y, sobre todo, sus obras, van saliendo a la luz. Permitidme que presuma de ser una de las historiadoras del arte que, laboriosamente, va contribuyendo a ese esfuerzo colectivo, investigando, colaborando con diversos museos como especialista en género y publicando libros, artículos y textos de catálogos.

Mi último libro nace de una constatación hecha tras muchos años de estudiar a las pintoras: muchas de ellas se dedicaron al retrato, un género “menor” respecto a la pintura religiosa, mitológica o de historia, y socialmente aceptable para una mujer, siempre y cuando estuviese bien educada, claro está. Y muchas, muchísimas, se autorretrataron. Algunas lo hicieron incluso en numerosas ocasiones, superando a los siempre citados Durero o Rembrandt en su voluntad de dejar constancia de su propia imagen y del paso del tiempo sobre ella.

Paula Modersohn-Becker. Autorretrato como regalo en el 6º aniversario de boda. 1906. Kunstsammlungen Böttcherstrasse, Bremen

Paula Modersohn-Becker. Autorretrato como regalo en el 6º aniversario de boda. 1906. Kunstsammlungen Böttcherstrasse, Bremen

Ellas mismas. Autorretratos de pintoras. Desde la Edad Media hasta las vanguardias reúne 100 ilustraciones a todo color, desde los graciosos selfies que algunas monjas medievales se atrevieron a deslizar entre las páginas de los manuscritos que ellas miniaban –sí, también las monjas contribuyeron a mantener la cultura a lo largo de la Edad Media, y no solo los monjes, como siempre nos han contado– hasta las extraordinarias artistas de Dada o del Surrealismo. El libro incluye además las biografías de todas ellas, una introducción sobre las mujeres artistas y una bibliografía si no extensa –pues aún no existe–, al menos intensiva. Es, creo, una buena manera de dar a conocer a todas esas magníficas pintoras olvidadas, que se ofrecen al público a través de la imagen que tuvieron de sí mismas.

Lamentablemente, las cosas en el mundo editorial español están tan complicadas, que ninguna editorial ha querido apostar por este libro, caro de producir a causa de las reproducciones en color, el tipo de papel que exige y los derechos que hay que pagar a los museos por todas esas imágenes. Y, tal vez, poco comercial por lo desconocido del asunto. Pero yo no he querido meter mi obra en ese tristísimo cajón donde yacen todas las buenas ideas que nunca llegan a ver la luz. He querido seguir adelante, convirtiéndolo en un acto colectivo que es, además, un doble gesto de resistencia: resistencia frente al canon androcéntrico. Y resistencia también frente a una sociedad cada vez más indiferente hacia la cultura, a punto de dejarse arrasar definitivamente por los bárbaros.

Para poder publicar el libro, necesito la colaboración de muchas personas. Es fácil: se trata tan solo de suscribirse a través de una plataforma en línea, pagando por adelantado el volumen, que llegará a manos de quienes lo adquieran en el mes de junio. Con el añadido de que los nombres de todos esos “micromecenas” aparecerán en él, dando fe de que, al final, lo hemos hecho entre todxs. Os dejo el enlace a la plataforma de recogida de fondos (crowdfunding), donde podréis ver todos los detalles, tanto del libro como del sistema, totalmente transparente, de funcionamiento de la plataforma Verkami. Y os animo a que participéis en este acto de rebeldía cultural.

Aquí puedes participar