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V Jornadas de la RIUL sobre la Literatura Actual

Como cada año, la Universidad de León celebra las Jornadas de la Red Internacional de Universidades Lectoras sobre el estado de la literatura actual, con el fin de constatar su evolución, ofrecer una enseñanza complementaria y directa a su alumnado y potenciar la lectura y la escritura no solo en el ámbito universitario, sino en toda la sociedad. Este último aspecto se refuerza en el hecho de que esta V Jornada se celebra (fuera del campus) en pleno centro de la ciudad (Salón de Los Reyes  del Ayuntamiento de León. Plaza de San Marcelo, nº 1) e integrada en la  41ª edición de la Feria del Libro de León. 

¡La entrada es gratuita para el público general!

Pero si eres estudiante y quieres matricularte y obtener reconocimiento de créditos, deberás superar una prueba final y asistir (presencialmente  o en la modalidad on-line), al menos, al 80% de las sesiones. La organización ofrece la posibilidad de seguir las sesiones en directo a través de vídeo streaming. Para ello tan solo es necesario pinchar en el icono a  la  hora fijada para cada sesión.videostreamingDespués, nos encargaremos de editar esas grabaciones para que estén accesibles a través de nuestro canal de vídeo de la Universidad de León.

Más información en el FOLLETO  DE LAS JORNADAS.

La dirección de estas Jornadas corre a cargo de Natalia Álvarez Mëndez, Profesora Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de León, a quien de antemano felicitamos por el interesante programa que ha preparado: 

Cuando se ligaba leyendo, de Fernando Iwasaki.

 

¿Te gusta celebrar el día de San Valentín?

¿Eres de los que piensan que más que una fiesta para los amores es una fiesta para las compras? ¿Te mueres por recibir una rosa envuelta en celofán  o te espanta ver llegar a tu amor con su sonrisa más boba y cuarto y mitad de flores, que parece que las ha comprado al peso? ¿Te mata la presión de saber que tienes que ponerte en “modo romántico” cuando, sin caer en lo borde, lo tuyo es la delicadeza sin melindres? ¿Madrugas (y trasnochas) para que te dure más este día o no sabes dónde esconderte hasta que den las doce campanadas y pase el peligro?

Sea como sea, si has llegado a esta página, lo  seguro es que te gusta la lectura. Y para celebrar de forma apropiada el siempre gozoso entretenimiento del galanteo, te proponemos un texto de Fernando Iwasaki en el que libros, mujeres y amor más que de la mano van, como hoy corresponde,  abrazados.

Lorenzo Mattotti

Cuando se ligaba leyendo,

de Fernando Iwasaki

Es verdad. Hubo un tiempo glorioso en el que los libros, la lectura, el conocimiento y los idiomas provocaron un efecto afrodisíaco en una generación de mujeres sensibles, inteligentes y bellas que hoy tienen entre 40 y 50 años. Y no es que las mujeres menores de 40 ya no sean sensibles, inteligentes y bellas, sino que ahora las mujeres saben que la mayoría de los hombres no pasa del suplemento de deportes y por eso no hay tío que aguante dos rounds de vis-á-vis literario con una tía. Pero en los años 70 no era así, y uno se conmueve al recordarlo.

Yo entré a la universidad en 1978 y -a punto de cumplir los diecisiete- alcancé a estudiar con las últimas chicas que todavía creían en el «hombre ilustrado». A mi favor estaba que yo leía muchísimo y en contra tenía que todas eran mayores que yo. Pero entonces uno era optimista y cuanto más adulta e inalcanzable era la chica de mis sueños, más densos y enrevesados eran los libros que devoraba en vano, porque nadie me advirtió que una cosa era parecer interesante y otra muy distinta resultar rarísimo.

A fines de los 70 era inimaginable ligar presumiendo de borrico, pues el mínimo exigible a un manganzón en edad de merecer suponía Cien años de soledad, Historias de cronopios y de famas, El arte de amar de Erich Fromm, ciertas nociones de Marx y cualquier película de Fellini. ¿Quién no ha formado parte de algún círculo de estudios durante los años 70? Y es que en los círculos de estudios se ligaba más que en las convivencias, porque las chicas eran la mar de intelectuales y sólo se fijaban en eso: – ¿Sabías que Fulanito tiene una bien gorda?- Será el Ulises de Joyce. – Yo creo que es Guerra y Paz. Las chicas de los 70 me hicieron leer El Principito, Juan Salvador Gaviota, El viejo y el mar, Cartas a un joven poeta y todos los pensamientos de Khalil Gilbran, antes de cumplir los 15. Para impresionar a las chicas de los 70 tuve que leer a Freud, Althusser, Gramsci, Neruda y Carpentier antes de llegar a los 18. Para seducir a las chicas de los 70 me hice especialista en Borges, Tolstoi, Nietzsche y Mircea Elíade sin haber cumplido los 21.

Menos mal que ninguna me hizo caso porque entonces hoy sería un ignorante.Muchos contemporáneos míos presumen Lorenzo Mattotti 2de disfrutar de una segunda juventud al lado de chicas más jóvenes y hermosas. Puede que sean más jóvenes pero no más hermosas, porque las chicas más bonitas siguen siendo las mujeres de mi edad. Las únicas mujeres de las que me he enamorado siempre a través de sus conversaciones, sus ideales y sus reivindicaciones. Las únicas chicas que comparten conmigo melancolías, canciones y lecturas. Gracias a ellas puedo escribir una autobiografía y no una «autoviagrafía», porque ellas me enseñaron a soñar, a vivir y a leer.

Aquellos fueron unos años mágicos, maravillosos y emocionantes, porque la cultura y la belleza eran igual de conmovedoras para las chicas de los 70. Ellas querían saber qué libros leíamos y sus ojos relampagueaban sensuales cuando uno les hablaba de Poe, Jünger, Dumèzil o Lawrence Durrell.

Por eso las mujeres que hoy tienen entre 40 y 50 son así de tiernas, fuertes, brillantes, ilustradas y cómplices. Y a mí, que me hechizaron en la juventud, me siguen fascinando en su plenitud.”

Y si quieres,  te lo lee el autor…

Coloquio con Fernando Iwasaki

 

Para curarnos de espanto nos visitó en la tarde del viernes el escritor peruano Fernando Iwasaki, autor de Ajuar funerario, el último de los libros leídos en el Club de Lectura de la Universidad de León.

“Narrador, ensayista, crítico e historiador. Educado, culto, divertido y cercano,  estaría encantado de hacerle pasar un buen rato” : así podríamos extrapolar  la pequeña historia con la que el autor explica la  esencia del microrrelato aplicándola a nuestra tarde particular. 

Ajuar funerario fue el punto de partida de su charla en la que, para hablar de la ficción de terror, aportó referencias tanto biográficas como genéricas.

Los que pudieron asistir, tienen la oportunidad de ver ahora su intervención. Los que asistimos, estamos deseando recordarla…

Ajuar funerario: Coloquio participativo de los socios.

 

Miriam López Santos nos recuerda algunas de las ideas clave para nuestro coloquio del Club de Lectura del jueves 29 de mayo.

La riqueza de Ajuar funerario de Fernando Iwasaki parte de la consideración de tres conceptos fundamentales:

  • En primer lugar, se emplea el subgénero literario del microrrelato: family remainsun texto narrativo brevísimo que cuenta una historia, en la que debe imperar la concisión, la sugerencia y la precisión extrema del lenguaje, a menudo al servicio de una trama paradójica y sorprendente. Exige, por lo tanto, ficcionalidad, sustancia narrativa y calidad estética.
  • En segundo lugar, el terror en su sentido más popular, un miedo atávico que nos atrapa, nos perturba y nos hechiza al mismo tiempo.
  • Por último, la consideración de lo fantástico posmoderno en lo que tiene de humor y terror, esto es, lo grotesco, categoría estética basada en la combinación de lo humorístico y lo terrible, entendido este en un sentido amplio, que incluye lo monstruoso, lo terrorífico, lo macabro, lo escatológico, lo repugnante y lo abyecto.

nos visita el autor

Os recordamos que el viernes 30 de mayo nos visitará el autor de la obra: Fernando Iwasaki. Este encuentro tendrá lugar a las 19:00 horas en la sala de conferencias de la Biblioteca general General San Isidoro. La asistencia es libre y gratuita para cualquier persona, pertenezca o no al club de lectura de la Universidad de León.

 

Fernando Iwasaki recomienda leer

fotofernando-iwasaki1Podría decirles que Iwasaki tiene una especial destreza para hacernos saltar de la carcajada al terror, de la sonrisa cómplice al escalofrío. Podría incidir en cómo desliza abundantes referencias eruditas sin caer nunca en la pedantería ni abandonar la aparente sencillez; en cómo mezcla lo culto y lo popular, lo trágico y lo cómico. Podría destacar que se maneja con la misma soltura rescatando casos del Tribunal de la Inquisición que dándole forma a una novela, reflexionando en un ensayo sobre España y América que acometiendo un artículo. Podría explicarles que sus tramas son perspicaces, sus finales sorprendentes, sus microcuentos magistrales, sus ideas incómodas, su discurso irreverente.  (Mar Langa Pizarro)

Sólo citaré autores contemporáneos en español.

1. Libro de Réquiems, de Mauricio Wiesenthal: Uno de los mejores libros que he leído en mi vida, porque su tema es la lectura y la literatura, escritores y criaturas de ficción, ciudades y viajes como territorios literarios. Una maravilla.

2. Frutos extraños, de Leila Guerriero: Compilación de las crónicas de la narradora argentina más sobresaliente  en  un  género  que  camina  sobre  un  alambre  entre  la  ficción  y  la  realidad.

3. El asesino hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel: Una novela desternillante, extraordinaria  y  al  mismo  tiempo  erudita  y  crítica.  Una  parodia  memorable  del  género  negro.

4. Vidas escritas, de Javier Marías: Retratar a escritores es un género de larga tradición en nuestras letras,  desde  el  modernismo  hasta  nuestros  días.  Para  mí  es  el  mejor  libro  de  Javier  Marías.

5. Fenómenos de circo, de Ana María Shua: Quizá el mejor libro de microrrelatos de habla hispana. Un compendio de humor, inteligencia, mala leche y metaliteratura. Fastuoso

Ajuar funerario: Coloquio participativo de guía a la lectura.

laurie lipton

Siguiendo el calendario del  Club de Lectura, ayer tuvo lugar el  coloquio participativo de guía a la lectura de la obra Ajuar Funerario, de Fernando Iwasaki.  Miriam López Santos señaló a los asistentes las  claves  para la compresión del microrrelato como género y del terror como tema literario hacia el que nos sentimos atraídos de forma atávica.  

La siguiente cita tendrá lugar el 29 de mayo, y el 30 de mayo será el propio autor, Fernando Iwasaki, quien nos  visite para hablar de su obra literaria.

Y quién mejor que él para presentarnos este título. Reproducimos la  esclarecedora introducción que precede en el libro  a los microrrelatos

Los antiguos peruanos creían que en el otro mundo sus seres queridos echarían en falta los últimos adelantos de la vida precolombina, y por ello les enterraban en gruesos fardos que cubierta_ajuar_septima_ed_webcontenían vestidos, alimentos, vajillas, joyas, mantones y algún garrote, por si acaso. Los arqueólogos, esos aguafiestas del eterno descanso, bautizaron como «ajuar funerario» aquel melancólico menaje, sin saber que así revolucionarían el siempre vivo negocio de las pompas fúnebres. ¿Por qué conformarse con cargadores de librea o un ataúd tallado a mano, si por un pequeño suplemento uno puede lucir alicatado de alhajasen su propio velatorio? Las funerarias de mi país —más pomposas que fúnebres— han rescatado el milenario arte de empedrar difuntos con insignias, medallas, leontinas, collares y cualquier abalorio capaz de conferir la piedad de un obispo, el aplomo de un general o la majestad de un Inca. Más tarde, una vez consumida la capilla ardiente, discretos monosabios recogen la bisutería de la muerte para investir y vestir a otros cadáveres. Las historias que siguen a continuación quieren tener la brevedad de un escalofrío y la iniquidad de una gema perversa. Perlas turbias, malignos anillos, arras emputecidas…un ajuar funerario de negras y lóbregas bagatelas que brillan oscuras sobre los desechos que roen los gusanos de la imaginación.

F.I.C. Sevilla, invierno de 1998

 Como ejemplo, un par de microrrelatos incluidos en el libro:

PAPILLAS.
mark ryden boul of blood

Detesto los fantasmas de los niños. Asustados, insomnes, hambrientos. El de casa llora desconsolado y se da de porrazos contra las paredes. De repente me vino a la memoria el canto undécimo de La Ilíada y le dejé su platito lleno de sangre. No le gustó nada y por la mañana encontré todo desparramado. Volví a dejarle algo de sangre por la noche, aunque mezclada con leche y unas cucharaditas de miel: le encantó. Desde entonces le preparo unas papillas riquísimas con sangre, cereales, leche y galletas molidas. Sigue desparramándome las cosas, pero ya no se da porrazos y a veces siento cómo corre curioso detrás de mí. Quizás me haya cogido cariño. Tal vez ya no me tenga miedo. ¡Angelito!, si hubiera comido así desde el principio nunca lo hubiera estrangulado.

AIRE DE FAMILIA.

Después de muchos años ha vuelto la vida a la vieja mansión familiar y todo me resulta nuevo y extraño: los cuadros, la vajilla, los muebles. Hay algo aterrador que me impide reconocer cuanto me rodea, pero lo peor es la niña que viene por las noches a mi cuarto para atormentarme de nuevo con ese horror azul en los ojos. Dice que es su cuarto, pero yo estaba aquí mucho antes.

mark ryden weeping

 

¿Te han gustado? ¿Te han sorprendido? ¿Te han escalofriado? Si lo deseas, puedes dejarnos tu comentario en esta entrada, o si prefieres decírnoslo personalmente, ven a la próxima sesión y cuéntanoslo. (Las sesiones son gratuitas y abiertas)