{"id":48221,"date":"2021-02-14T23:16:00","date_gmt":"2021-02-14T22:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/bibliotecas.unileon.es\/tULEctura\/?p=48221"},"modified":"2021-02-17T10:29:04","modified_gmt":"2021-02-17T09:29:04","slug":"el-leproso-concha-alos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bibliotecas.unileon.es\/tULEctura\/2021\/02\/14\/el-leproso-concha-alos\/","title":{"rendered":"El leproso, de Concha Al\u00f3s"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">EL LEPROSO<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre estaba encontrando a los leprosos. Eran tres, a veces m\u00e1s, y de noche se instalaban <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">junto a mi cama envueltos en un sudario, me miraban inm\u00f3viles. Mis hermanas, que dorm\u00edan en el <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">mismo\u00a0 cuarto\u00a0 que\u00a0 yo,\u00a0 nunca\u00a0 se\u00a0 dieron\u00a0 cuenta.\u00a0 Clara\u00a0 ten\u00eda\u00a0 relaciones\u00a0 con\u00a0 un\u00a0 recaudador\u00a0 de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">contribuciones que sab\u00eda tocar la guitarra. Por mayo, desatado todo el perfume de los naranjos, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ven\u00eda con un grupo de amigos para cantarle serenatas bajo el balc\u00f3n. Yo atisbaba por la rendija de la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">persiana y los miraba bramar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Malva buganvilia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Te adoro, chavalita<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y, despu\u00e9s, pasarse una bota <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de vino, beber al galillo. El recaudador vestido de gris llevaba corbata celeste y ten\u00eda una nuez <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">abultada que le sub\u00eda y le bajaba al pasarse el vino&#8230; Mi hermana, cuando marchaban, se quedaba <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">desvelada y caminaba por el pasillo de la planta baja, hasta que mi padre, apoyado en el pasamanos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la escalera, alborotados los finos cabellos en lo alto de la cabeza, le gritaba: \u00abMuchacha. Ya est\u00e1 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">bien de paseos\u00bb. Entonces, Clara, refunfu\u00f1ando, volv\u00eda a la cama. Pero ni Clara, tan aficionada a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">moverse en la oscuridad, ni Isabel, hablaron nunca de fantasmas ni de leprosos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, que a solas o\u00eda nudillos que llamaban y al volverme encontraba la puerta entreabierta y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">asomando\u00a0 por\u00a0 ella\u00a0 piltrafas\u00a0 de\u00a0 mano,\u00a0 hubiera\u00a0 querido\u00a0 cont\u00e1rselo\u00a0 a\u00a0 alguien.\u00a0 Pero\u00a0 mi madre\u00a0 se <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">contemplaba en un espejo oval, se depilaba las cejas y el bigote con unas pinzas; se quedaba absorta <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ante la televisi\u00f3n o meditaba errante la mirada en las cartas de una baraja extendida sobre la mesa, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">componiendo abarrotados solitarios&#8230; Ni me hubiera escuchado. Prefer\u00eda cantar, explicar de nuevo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">las an\u00e9cdotas de su padre el general, ense\u00f1arnos \u00f1o\u00f1as fotograf\u00edas mientras hablaba de su madre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">perfumada,\u00a0 m\u00e1s\u00a0 se\u00f1ora\u00a0 que\u00a0 nadie al\u00a0 tiempo\u00a0 que\u00a0 mascaba\u00a0 chicle,\u00a0 lo\u00a0 estiraba,\u00a0 en\u00a0 la\u00a0 tarde <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">interminable\u00a0 y\u00a0 calurosa,\u00a0 formaba\u00a0 pompas\u00a0 inveros\u00edmiles\u00a0 con\u00a0 \u00e9l.\u00a0 No&#8230;,\u00a0 a\u00a0 pap\u00e1\u00a0 tampoco.\u00a0 Estaba <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">demasiado ocupado. No pod\u00eda andarle con aquello. Me hubiera llamado loca o&#8230; vete a saber. Y a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">mis hermanas no les interesaba yo. Clara se quer\u00eda casar con el recaudador y bordaba enfebrecida <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">s\u00e1banas y servilletas. Isabel so\u00f1aba en ser pintora y cuando acababa su jornada en la \u00abboutique\u00bb, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">escapaba a pintar al natural a paso ligero, cargada con una gran carpeta. Casi tan grande como ella, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que era redondita y baja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estaba bien segura de que exist\u00edan lugares llenos de lepra. Los so\u00f1aba por la noche. Ve\u00eda una <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">colina presidida por una f\u00e1brica de chimeneas cil\u00edndricas y desiguales, algunas muy largas. Otras, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">simples agujeros en el tejado. Lo curioso era el polvillo gris que flotaba por el aire que hac\u00eda toser, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">se posaba sobre las cosas y la hierba en capas fin\u00edsimas que se elevaban al menor soplo para volver <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">a caer en seguida. Los leprosos desfilaban en una procesi\u00f3n que nac\u00eda al otro lado de la monta\u00f1a, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que no acababa nunca. Llevaban cirios encendidos y cantaban misereres, clamando perdones, no s\u00e9 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">qu\u00e9 perdones&#8230; El otro era un pueblo cercado por un r\u00edo. En realidad no se trataba de un pueblo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">propiamente\u00a0 dicho,\u00a0 m\u00e1s\u00a0 bien\u00a0 era\u00a0 una\u00a0 carretera\u00a0 cruzada\u00a0 continuamente\u00a0 por\u00a0 autom\u00f3viles\u00a0 a\u00a0 toda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">velocidad, coches que no paraban nunca y creo que jam\u00e1s se pudo pasar de una acera a la acera de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">enfrente. En cada una de las casas hab\u00eda un leproso tapiado. All\u00ed la enfermedad era end\u00e9mica y se <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">consideraba peor que un crimen llevar al leproso a un Sanatorio, lejos del calor familiar. Eleg\u00edan la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">mejor habitaci\u00f3n y tapiaban la puerta con ladrillos. Dejaban s\u00f3lo una abertura para pasar la comida, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el orinal&#8230; Los domingos la familia se reun\u00eda en el cuarto vecino. Chismorreaban en voz alta, le\u00edan <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el diario, contaban chistes&#8230; Del hueco abierto en el tabique llegaba la voz del leproso que, a medida <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">que el tiempo pasaba, se iba volviendo ronca, inaudible. Y un hedor profundo, de perro, mortal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abEl leproso manchado de lepra, llevar\u00e1 rasgadas las vestiduras, desnuda la cabeza, cubrir\u00e1 su <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">barba e ir\u00e1 clamando: \u00a1Inmundo, inmundo&#8230;!\u00bb. Corr\u00eda el mes de junio y empezaron las vacaciones. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Yo le\u00eda la Biblia. Isabel hab\u00eda llegado de la calle y sali\u00f3 tambi\u00e9n al patio, con su carpeta. La parra <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tamizaba el sol de las seis, metamorfoseaba su luz hasta volverla verde. Isabel comenz\u00f3 a sacar sus <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">dibujos de uno en uno. Los pon\u00eda a distancia, achicaba los ojos y \u00a0 con el l\u00e1piz carb\u00f3n correg\u00eda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e1ngulos\u00a0 volvi\u00e9ndolos\u00a0 redondos,\u00a0 transformaba\u00a0 las\u00a0 l\u00edneas\u00a0 curvas\u00a0 en\u00a0 rectas.\u00a0 Sombreaba\u00a0 porciones <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">blancas. Alargaba, acortaba, perfectamente absorta. De pronto cogi\u00f3 una de las l\u00e1minas y en un <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">arranque la rasg\u00f3 en pedazos. Lloraba de rabia. Despu\u00e9s los fue recogiendo del suelo, y los parti\u00f3 en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">trozos\u00a0 m\u00e1s\u00a0 peque\u00f1os\u00a0 hasta\u00a0 que\u00a0 el\u00a0 sendero\u00a0 entre\u00a0 los\u00a0 parterres\u00a0 qued\u00f3\u00a0 blanquecino,\u00a0 cubierto\u00a0 del <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">improvisado confeti. Mi madre, que se mec\u00eda en el balanc\u00edn le grit\u00f3: \u00abAhora mismo coges la escoba <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y los barres&#8230;\u00bb. Isabel obedeci\u00f3 sin mirarla, como si la orden no hubiera partido de ella sino de una <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nube y actuara a impulso de alguna voz sobrenatural. Se sonaba los mocos, lloraba a\u00fan. Cuando <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">desapareci\u00f3 en la casa mam\u00e1 mascull\u00f3: \u00abLoca. M\u00e1s loca que mi suegro\u00bb, y desabroch\u00e1ndose la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">blusa de dibujos lagarteranos se mir\u00f3 repentinamente interesada el nacimiento de los senos. Volvi\u00f3 a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">anudar la blusa. Fue en ese momento cunado lleg\u00f3 Clara y explic\u00f3 lo de la beata. La Virgen se hab\u00eda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">aparecido a la hija de un alguacil de Bech\u00ed, llena de resplandores, y le hab\u00eda anunciado que se <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">dispon\u00eda a curar a todos los enfermos del t\u00e9rmino municipal. Bastaba que acudieran a un lugar <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">determinado del monte, que metieran la mano dentro de un r\u00edo que flu\u00eda y se santiguaran, marcaran <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la santa cruz&#8230; Isabel, que colocaba sus paisajes en la carpeta, empez\u00f3 a re\u00edrse con unas carcajadas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">amargas, como si se vengara de algo y mam\u00e1 le chill\u00f3 indignada que desde que trataba con artistas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">hab\u00eda\u00a0 perdido\u00a0 la\u00a0 gracia\u00a0 de\u00a0 Dios.\u00a0 Y se\u00a0 puso\u00a0 a\u00a0 explicar\u00a0 otra\u00a0 vez\u00a0 aquello\u00a0 que\u00a0 nos\u00a0 sab\u00edamos\u00a0 de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">memoria: lo de su abuela conversando con el \u00e1nima condenada de su segundo marido: \u00abSi eres <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">criatura del Se\u00f1or dime si puedo ayudarte&#8230;\u00bb. El aire se iba impregnando del perfume intens\u00edsimo y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">pasado de la glicina, ya en la segunda floraci\u00f3n, perdiendo todos sus p\u00e9talos. La radio soltaba \u00abla <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">espa\u00f1ola cuando besa\u00bb a todo trapo y el relato de mi madre se volv\u00eda por momentos m\u00e1s prolijo y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">vago\u00a0 como\u00a0 siempre\u00a0 que,\u00a0 llena\u00a0 de\u00a0 vino,\u00a0 inventaba\u00a0 historias.\u00a0 Yo\u00a0 temblaba\u00a0 pues\u00a0 me\u00a0 invadi\u00f3\u00a0 la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">seguridad de que Bech\u00ed no deb\u00eda andar lejos del pueblo de mis leprosos: \u00abSi a uno se le caen los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">pelos de la cabeza y se queda calvo, es calvicie de atr\u00e1s; es puro. Si los pelos se le caen a los lados <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la cara, posterior o anterior, apareciese llaga de color blanco rojizo, es lepra que ha salido en el occipucio o en el sinipucio. El sacerdote lo examinar\u00e1, y si la llaga escamosa es de un blanco rojizo, como el de la lepra en la piel de la carne, es leproso; es impuro, e impuro lo declarar\u00e1 el sacerdote, pues\u00a0 el leproso\u00a0 de la\u00a0 cabeza&#8230;\u00bb.\u00a0 Alguien\u00a0 derrumbar\u00eda los\u00a0 tabiques\u00a0 y\u00a0 ellos\u00a0 acudir\u00edan\u00a0 al r\u00edo\u00a0 para limpiarse, mudos, sin gritos b\u00edblicos, con la \u00fanica finalidad de que se cumpliera el conjuro sagrado de la hija del alguacil. Supe con certeza, tambi\u00e9n, que uno de ellos vendr\u00eda a encontrarme, que nada ni nadie podr\u00eda librarme de aquel horror.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y ocurri\u00f3. Fue una noche de aquel mismo verano, con una m\u00fasica de grillos desatada, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">palpitante como un zumbar de o\u00eddos. Dos ojos, los del leproso, me miraron ardientemente desde lo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">negro y yo intu\u00ed enseguida que aquello ya no era la probable mentira de las manchas de la pared ni <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">las presencias inciertas del fondo del espejo. Por primera vez iba a tropezarme con la realidad. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Estaba tan segura de ello como de que iba andando hacia el \u00abS\u00e1ndwich\u00bb y ten\u00eda que atravesar a\u00fan <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">toda la calle Soldado Ruiz, tan oscura, con las bombillas reventadas por culpa de aquellos cafres del <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">preu. Eso dec\u00eda la gente que eran los estudiantes, pero yo adivinaba que las destrozaban ellos en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">corros salvajes y desesperados. Envueltos en vendas purulentas, hambrientos, porque nadie quer\u00eda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">darles pan, ni agua, porque todos hu\u00edan con un \u00abDios te remedie\u00bb o les tiraban piedras, esas mismas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">piedras que lanzaban luego ellos contra las luces para que todo quedara oscuro, solo con el desigual <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">frenes\u00ed de la candelilla de las \u00e1nimas. S\u00ed, eran ellos, multitud de leprosos con pedruscos, bailando, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">sollozando, riendo, cantado a gritos: \u00ab\u00a1Impuro! \u00a1Impuro!&#8230;\u00bb. Borrachos, tambale\u00e1ndose, cayendo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">por los suelos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Se apoyaba en la agrietada pared de la \u00abPosada del Gordo\u00bb, apuntalada con vigas desde que <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la desaloj\u00f3 el Ayuntamiento porque dijeron que amenazaba ruina. Ech\u00e9 a correr sintiendo que las <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tinieblas se me enganchaban en los pies y me querr\u00edan frenar. De la cesta se escap\u00f3 volando la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">servilleta y qued\u00f3 toda extendida, cuadrada, al lado del bordillo. No me par\u00e9 a recogerla porque a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">mis espaldas se sent\u00eda ya el resuello ronco y enorme, como de toro, y un latir cordial apresurado por <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">la carrera. Llegu\u00e9 al \u00abS\u00e1ndwich\u00bb sin aliento, tr\u00e9mulas las manos. Mi padre sumaba en el libro del <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Debe y del Haber, dentro de aquella garita de vidrio casi zool\u00f3gica. Una obcecada mariposa de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">abdomen peludo y gord\u00edsimo chocaba una vez y otra vez contra la l\u00e1mpara, ca\u00eda al suelo, levantaba <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de nuevo el torpe vuelo&#8230; En un rinc\u00f3n del bar el \u00fanico cliente daba leng\u00fcetazos reflexivos a una <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cuchara\u00a0 colmada\u00a0 de\u00a0 Chateaubriand\u00a0 de\u00a0 merengue.\u00a0 Le\u00a0 entregu\u00e9\u00a0 la\u00a0 cesta\u00a0 a\u00a0 mi\u00a0 padre\u00a0 que, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">distra\u00eddamente, pregunt\u00f3 por la servilleta. Despu\u00e9s dijo: \u00abTu madre s\u00f3lo sabe guisar patatas. Todos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">los d\u00edas de Dios, patatas\u00bb. Detr\u00e1s de sus gafas su mirada opaca resbal\u00f3 con el dobladillo de mi <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">falda. Yo me sent\u00e9 de cara a la puerta, junto al velador donde colocaban los peri\u00f3dicos. Manolo el <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">camarero secaba vasos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay?\u00bb, salud\u00f3. Yo sonre\u00ed, pero \u00e9l ya se hab\u00eda vuelto para conectar la <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">televisi\u00f3n.\u00a0 Unas\u00a0 rayas\u00a0 veloces,\u00a0 in\u00fatiles,\u00a0 cruzaban\u00a0 la\u00a0 pantalla\u00a0 de\u00a0 derecha\u00a0 a\u00a0 izquierda.\u00a0 Nac\u00edan\u00a0 y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">mor\u00edan.\u00a0 Manolo\u00a0 dijo:\u00a0 \u00abEs\u00a0 una\u00a0 birria.\u00a0 Falla.\u00a0 La\u00a0 semana\u00a0 pasada,\u00a0 igual\u00bb.\u00a0 \u00ab\u00bfNo\u00a0 vino\u00a0 todav\u00eda\u00a0 el t\u00e9cnico?\u00bb, pregunt\u00f3 la se\u00f1ora Irene. \u00abS\u00ed, pero a\u00fan la dej\u00f3 peor\u00bb. Desenchuf\u00f3 y en el \u00abS\u00e1ndwich\u00bb aterriz\u00f3 plano y excesivo el silencio. Al momento comenz\u00f3 a o\u00edrse el sereno reptar de la escoba que manejaba la se\u00f1ora Irene. A lo mejor se asoma, pens\u00e9 entonces. Pero enseguida me tranquilic\u00e9: con la cara destrozada, sin nariz, \u00bfc\u00f3mo iba a atreverse?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La escoba arrastraba serr\u00edn mojado que de amarillo se hab\u00eda vuelto pardo y se mezclaba con colillas y palillos, hac\u00eda crujir un envoltorio de chocolate lleno de estrellas. \u00ab\u00bfQu\u00e9, c\u00f3mo van esos estudios? \u00bfTe dieron ya las notas?\u00bb, pregunt\u00f3 la se\u00f1ora Irene. Mi padre contest\u00f3 con la boca llena que yo hab\u00eda tenido dos notables. Ella par\u00f3 de barrer y apoy\u00f3 la barbilla en el mango de la escoba. Explic\u00f3 que a su hijo peque\u00f1o le hab\u00edan suspendido las matem\u00e1ticas pero que Santiagu\u00edn hab\u00eda sacado todo con matr\u00edcula de honor. Sigui\u00f3 hablando de sus hijos, elogi\u00e1ndolos. Llevaba un peinado alto, duro y negro. Los labios de pap\u00e1 se estiraban hacia las orejas en un gesto fofo que igual pod\u00eda revelar orgullo, condescendencia que un profundo sentimiento de estafa. Trabajaba todo el d\u00eda en los Astilleros del Puerto y por la noche llevaba las cuentas del \u00abS\u00e1ndwich\u00bb. Cuando la guerra civil lo ascendieron a capit\u00e1n \u00abpor m\u00e9ritos en campa\u00f1a\u00bb y alguna sobremesa a\u00fan se animaba narrando historias de moros y falangistas, la batalla del Ebro. Pero mam\u00e1 lo cortaba, se le re\u00eda a la cara diciendo que aquello era agua pasada pues ahora \u00e9l no era nadie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Delante\u00a0 del\u00a0 bar,\u00a0 extendida\u00a0 como\u00a0 una\u00a0 alfombra,\u00a0 estaba\u00a0 la\u00a0 luz.\u00a0 Un\u00a0 rect\u00e1ngulo\u00a0 c\u00e1lido, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">acogedor; en la esquina, la inquietante lucecilla de las \u00e1nimas y un poco m\u00e1s all\u00e1 la calle Soldado <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Ruiz con la \u00abPosada del Gordo\u00bb. Una ma\u00f1ana de invierno la brigadilla ech\u00f3 al Gordo y a su mujer <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de la casa. Llov\u00eda y los muebles, los colchones y el pa\u00f1uelo de la vieja, la suegra del Gordo, se iban <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">empapando mientras los cargadores peleaban con un caj\u00f3n muy grande que llevaba varios letreros <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">de \u00abfr\u00e1gil\u00bb. Al fin pudieron izarlo y el Gordo y su familia partieron en el cami\u00f3n, fl\u00e1ccidas las <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ropas,\u00a0 pegadas\u00a0 al\u00a0 cuerpo.\u00a0 Luego,\u00a0 cuando\u00a0 los\u00a0 obreros\u00a0 apuntalaron\u00a0 el\u00a0 cas\u00f3n,\u00a0 fuimos\u00a0 con\u00a0 Pepe <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Museros, Emer\u00edn, Miguel Taus, Amparito y toda la pandilla, a mirar.\u00a0 La posada hab\u00eda quedado <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">vac\u00eda, hueca, como una enorme c\u00e1scara y luego se fue llenando de ratas, gatos abandonados y&#8230; <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">leprosos. Yo adivin\u00e9 enseguida que \u00e9l se esconder\u00eda all\u00ed. Lo supe desde que lo so\u00f1\u00e9 rubio, con los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">pies envueltos en trapos, huyendo carretera adelante, incre\u00edblemente \u00e1gil, con la mirada terca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00abS\u00e1ndwich\u00bb se iba animando. Hombres que se instalaban en la barra, alrededor de las <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">mesas, con ese aire desenvuelto que adquieren cuando no van con sus mujeres. Era ese tiempo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">apacible\u00a0 que\u00a0 media\u00a0 entre\u00a0 la\u00a0 cena\u00a0 y\u00a0 el\u00a0 sue\u00f1o\u00a0 y\u00a0 ellas\u00a0 deb\u00edan\u00a0 estar\u00a0 con\u00a0 sus\u00a0 cr\u00edos, fregando\u00a0 los <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cacharros en la cocina. El chino Musn\u00e9 apart\u00f3 la cortina de canutillo, ten\u00eda un negocio de bicicletas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">en la calle Mayor y su hijo ven\u00eda a clase conmigo. El chino deba chupadas a un puro. Se le apag\u00f3 y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">entonces\u00a0 fue\u00a0 a\u00a0 instalarse\u00a0 bajo\u00a0 la\u00a0 l\u00e1mpara:\u00a0 mir\u00f3\u00a0 con\u00a0 inter\u00e9s\u00a0 la\u00a0 punta\u00a0 del\u00a0 cigarro,\u00a0 se\u00a0 dispon\u00eda\u00a0 a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">encenderlo&#8230; Yo le explicaba a mi padre que Isabel y mam\u00e1 hab\u00edan vuelto a re\u00f1ir. Siempre peleaban <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">por lo mismo: las dichosas clases de pintura. Mam\u00e1 opinaba que una mujer es para su casa y el <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">marido, no para correr como una perdida, pintando paisajes. Pero Isabel, esta tarde, peg\u00f3 un portazo <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">y desapareci\u00f3 con el caballete. A pap\u00e1 las cosas de Isabel le iluminaban los ojos, con unos reflejos <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">en\u00e9rgicos que lo identificaban con ella, en un parecido que normalmente ni se notaba. \u00abEsa chica <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tiene nervio\u00bb, pronunci\u00f3 despacio, so\u00f1adoramente. Y la piel de la manzana que iba pelando ca\u00eda <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">toda una pieza, formando una cinta movible y larga, como un gusano. Como aquellos gusanos que <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">yo hab\u00eda so\u00f1ado la noche anterior. Se me met\u00edan por la planta del pie y perforaban mi cuerpo en <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cavernas interminables. Algunos me sal\u00edan por los o\u00eddos y por la boca. Yo cog\u00eda la extremidad de <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">uno\u00a0 de\u00a0 ellos\u00a0 y\u00a0 la\u00a0 iba\u00a0 arrollando\u00a0 a\u00a0 un\u00a0 carrete\u00a0 de\u00a0 hilo\u00a0 vac\u00edo.\u00a0 Alguien\u00a0 me\u00a0 dec\u00eda:\u00a0 \u00abCuidado.\u00a0 Ves <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">despacio. Si lo rompes, nunca podr\u00e1s sacarlo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Mi padre terminaba de cenar. Recog\u00eda el plato, el cubierto, cerraba la fiambrera y le pidi\u00f3 a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Manolo\u00a0 una\u00a0 servilleta\u00a0 de\u00a0 papel.\u00a0 Ahora\u00a0 no\u00a0 tendr\u00eda\u00a0 m\u00e1s\u00a0 remedio\u00a0 que\u00a0 salir\u00a0 del \u00abS\u00e1ndwich\u00bb, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">enfrentarme con lo que ten\u00eda que pasar. Tuve miedo. Los brazos me ardieron y, casi enseguida, me <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">recorri\u00f3 un escalofr\u00edo, igual que cuando lo hab\u00eda descubierto a \u00e9l apoyado en el muro. Decid\u00ed <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">quedarme en el bar. Mi padre sol\u00eda acaba a eso de la una: me ir\u00eda con \u00e9l. \u00abHe pensado \u00a0 pronunci\u00e9 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">vacilante \u00a0 que me quedar\u00e9 aqu\u00ed contigo, te esperar\u00e9 hasta que acabes\u00bb. \u00abNi hablar. Largo. Ya basta <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">con que uno pierda la noche\u00bb. Se hab\u00eda sentado de nuevo dentro de la garita. Contaba dinero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">No me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que agarrar la cesta y lenta, muy lentamente, caminar hacia la puerta. En el tocadiscos gritaba apasionada la Mahalia y a m\u00ed se me saltaron las l\u00e1grimas. Estaba tan segura de lo que iba a pasar que podr\u00eda explicarlo igual que si lo hubiera vivido ya: yo canar\u00eda hasta la calle Soldado Ruiz, all\u00ed, antes de llegar a la lamparilla que arde bajo el Ecce Homo, me saldr\u00eda al paso el leproso y pronunciar\u00eda algo que quiz\u00e1 yo no entender\u00eda. Una frase como: \u00abBuenas noches, guapa\u00bb. Yo, entonces, intentar\u00eda escapar pero \u00e9l lo impedir\u00eda. Forcejear\u00edamos. Despu\u00e9s me agarrar\u00eda los brazos y yo sentir\u00eda sus pulgares poderosos en las mu\u00f1ecas, el coraz\u00f3n como un ahogo insoportable. M\u00e1s tarde, mientras me apretara contra la pared, ir\u00eda descubriendo su cara blanqu\u00edsima e incre\u00edblemente hinchada, sin cejas ni labios. En vez de orejas el horror de aquellos racimos sanguinolentos, bulbosos, como asquerosos tub\u00e9rculos&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><a href=\"https:\/\/bibliotecas.unileon.es\/tULEctura\/files\/2021\/02\/Concha-Alos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-48223\" src=\"https:\/\/bibliotecas.unileon.es\/tULEctura\/files\/2021\/02\/Concha-Alos.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"340\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Concha Al\u00f3s<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL LEPROSO Siempre estaba encontrando a los leprosos. Eran tres, a veces m\u00e1s, y de noche se instalaban junto a mi cama envueltos en un sudario, me miraban inm\u00f3viles. Mis hermanas, que dorm\u00edan en el mismo\u00a0 cuarto\u00a0 que\u00a0 yo,\u00a0 nunca\u00a0 se\u00a0 dieron\u00a0 cuenta.\u00a0 Clara\u00a0 ten\u00eda\u00a0 relaciones\u00a0 con\u00a0 un\u00a0 recaudador\u00a0 de contribuciones que sab\u00eda tocar la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":80,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[977,976],"class_list":["post-48221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-lectura-2","tag-concha-alos","tag-el-leproso"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El leproso, de Concha Al\u00f3s - tULEctura<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/bibliotecas.unileon.es\/tULEctura\/2021\/02\/14\/el-leproso-concha-alos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El leproso, de Concha Al\u00f3s - tULEctura\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"EL LEPROSO Siempre estaba encontrando a los leprosos. 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