Guía a la lectura: Las madres negras

SOBRE LA AUTORA

Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) ha publicado tres libros de relatos —Manderley en venta (2008), Abierto para fantoches (2008) y Azul ruso (2010)— gracias a los que ya ha sido antologada en importantes ediciones sobre cuento español actual, como la publicada en Cátedra por Ángeles Encinar. En 2012 vio la luz su libro de microrrelatos Casa de muñecas, que como los anteriores títulos se editó en la editorial Páginas de Espuma. Al igual que sus cuentos, los microrrelatos de Casa de muñecas han suscitado el interés de muchos estudiosos de la hiperbrevedad y ya son indispensables cuando se habla del panorama del microrrelato en español actual.

En 2017 se anunciaba que Patricia Esteban Erlés era la ganadora del premio Dos Passos a la primera novela, lo que le valió su publicación de Las madres negras en Galaxia Gutenberg este mismo año. Pese a lo reciente de su publicación, ya ha visitado varios clubs de lectura. La autora ya ha confirmado que está escribiendo su segunda novela.

Además de a la creación literaria, Patricia Esteban Erlés es docente de Lengua Castellana y Literatura en Secundaria y Bachillerato e investiga lo sobrenatural y la magia en la ficción caballeresca del siglo XVI.

SOBRE LA OBRA

Antes de entrar de lleno en el resto de elementos narrativos, quizá resulte conveniente partir de dos cuestiones que vertebran y condicionan la lectura de la novela: el foco narrativo y el tiempo de la historia.

La novela dividida en tres secciones se divide a su vez en breves capítulos, cada uno de los cuales está centrado en un personaje. El narrador omnisciente (en tercera persona) de forma espacial va centrando el foco narrativo, como una cámara de cine, en los diferentes personajes que habitan en el universo de Santa Vela. Lo primero que sabemos es que una niña se ha escapado de este convento-casa encantada, a partir de lo que  Aproximadamente los ⅔ de la obra se convertirán en un recorrido analéptico por cada uno de estos seres, con continuos saltos en el tiempo que nos explican quiénes son y por qué están ahí. A partir de cierto punto la narración empieza a tomar un sentido temporalmente lineal hasta la última página, idéntica a la primera, culminando así también en un sentido circular, cargado ya de sentido lo que se nos cuenta en el inicio, que a la vez es el final del tiempo de la historia.

HIBRIDISMO GENÉRICO

Otra de las cuestiones que más destacan y que vertebran toda la significación de la obra es su increíble hibridación de motivos y géneros.

Lo más presente es sin duda la raigambre gótica, algo que ya era un elemento sobresaliente en su anterior obra, Casa de muñecas. Ya entonces los motivos clásicos se subvertían a través de la relación entre el espacio de la casa y la agencialidad de los personajes femeninos. En Las madres negras nos vamos a encontrar una ambientación plagada de imaginería gótica, pero a diferencia de los microrrelatos anteriores, no hay ni un atisbo de humor, ironía o elementos grotescos. 

El gótico ha pervivido y se ha adaptado a los tiempos y a espacios muy diversos desde sus orígenes más clásicos en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX. Sin entrar en debates sobre su categorización genérica, es indudable que en una autora como Patricia Esteban Erlés se rastrean con mucha facilidad motivos y elementos de raigambre gótica, especialmente la eterna lucha entre el bien y el mal y el espacio narrativo por excelencia de este tipo de historias: la casa encantada.

Santa Vela es un orfanato de monjas que a la vez es una mansión encantada con tanta vigencia que se convierte en un personaje más, capaz de tomar la voz narrativa y de contar su historia. Como cualquier castillo, abadía o mansión gótica se convierte en un espacio cerrado, oscuro, claustrofóbico; está lleno de pasadizos, puertas que no llevan a ninguna parte, mazmorras y celdas oscuras, es todo ello un laberinto infernal y una cárcel para sus moradoras. En la novela, las madres negras son monjas auto ordenadas que siguen los dictados de un Dios personificado y cruel, un personaje más de la novela. Lideradas por la hermana Priscia, recogen a las huérfanas que van a parar allí y les despojan de todas sus pertenencias y hasta de su pelo y su nombre, les dan un saco como vestimenta y les obligan a trabajar en condiciones extremas.

La muerte, el dolor físico y moral, la tortura, todo ello está muy presente y todo ello cuenta con antecedentes preclaros y sigue siendo constante en el gótico contemporáneo a cualquier texto, sea cual sea su lugar de procedencia y su época.

Resulta muy interesante reflexionar sobre los rasgos inherentes a obras góticas fundacionales como El castillo de Otranto y su pervivencia y subversión en la novela, por ejemplo, los personajes tipo que se encuentran en este tipo de novelas. No puede faltar el villano, un hombre despiadado, mortal o sobrenatural, siempre en contacto y dependencia del mal que puede tener incluso origen satánico. Este varón cruel está íntimamente relacionado con otro de los personajes tipo, la heroína, a quien maltrata de todas las formas posibles. Esta dama es por supuesto cándida y virginal, al igual que su correlato masculino, el caballero, quien resulta un dechado de virtudes. Tampoco puede faltar la mujer fatal, cruel y ambiciosa, los criados, y hasta clérigos impíos y avaros.

Nunca hay que perder de vista que este tipo de producción literaria surgió en un contexto muy determinado con el fin de contraponer a la razón imperante todas las creencias sobrenaturales y paganas que no son más que el reflejo de uno de los miedos inherentes al ser humano: la muerte. La lectura social que se deslindaba se mantiene vigente, demostrando que el gótico allá donde se implante, mantiene su carácter subversivo y sus monstruos siguen desestabilizando también las normas morales y sociales. No obstante, casi siempre el equilibrio que se rompía durante la obra se restauraba al final, generalmente con una resolución de corte racionalista. Lo que subyace a la aparición de seres espectrales y de todo tipo de elementos terroríficos es la latencia de un secreto o un pasado que atormenta, que vuelve para buscar una reparación. El fantasma, motivo que ha pasado a ser también clave dentro de la literatura fantástica, continúa con una gran vigencia en la actualidad con claves comunes (y otras no tanto) a los fantasmas del gótico: buscar venganza o ayudar a imponer justicia.

LOS CUENTOS DE HADAS

De forma absolutamente compatible y solapada a la imaginería gótica, los mismos personajes y elementos que nos encontramos en la trama nos recordarán a los cuentos populares, especialmente a los cuentos de hadas.

Este tipo de narraciones, que se suelen enmarcar en una indeterminación temporal y espacial, también tienen sus personajes tipo y toda una serie de motivos folklóricos con una gran repercusión literaria. Los elementos sobrenaturales vistos de forma cotidiana natural como las brujas, los duendes o los animales parlantes. Pese a nuestra creencia distorsionada por el cine, sus historias no tenían en la mayor parte de los casos un final feliz.

Aunque en Las madres negras los personajes no están en absoluto polarizados, vamos a encontrar reflejos de ciertos arquetipos como la bruja, el príncipe azul, madrastras, hermanastras, un lobo y hasta un hada madrina.

EL MITO

Otro de los niveles de lectura nos puede traer a colación diversos mitos de la tradición occidental. Dos muy evidentes a tener en cuenta son el de Edipo y una parcela muy concreta de las aventuras amorosas de Zeus.

El padre de Edipo, rey de Tebas, recibió un vaticinio al nacer que anunciaba un futuro terrible para su familia: el recién nacido acabaría matando a su padre y casándose con su madre. Layo decide llevarlo muy lejos y lo deja con unos padres de origen humilde creyendo que así podría escapar de su destino.

De entre los “escarceos” extramaritales del rey de los dioses olímpicos destacan los raptos por la fuerza de sus presas. Leda, Europa y Ganímedes son las tres víctimas por excelencia a las que fue capaz de tomar a través de la transformación animal. Zeus se valía de convertirse en toro o cisne para llevarse a su grupa a su objeto de deseo. Una vez transportado lejos de donde pudiera escapar, recuperaba su forma original y lo tomaba por la fuerza.

EL REALISMO MÁGICO

A los lectores más avezados no se les escapará que hay un capítulo en el que se puede establecer un paralelismo con obras tan clásicas del Realismo mágico como Cien años de soledad o Como agua para chocolate. La clave está en uno de las estrategias de esta estética: la construcción hiperbólica.

LO FANTÁSTICO

Aunque la presencia de lo sobrenatural es constante en toda la novela, pero no se percibe siempre de la misma forma: frente a la naturalidad con la que los personajes asumen ciertos hechos que nos traslada a lo maravilloso, hay un pasaje en el que lo irracional se vuelve inquietante, desestabilizador, mucho más sutil.

LA MONSTRUOSIDAD

El monstruo es uno de los motivos más interesantes y con más pervivencia de la literatura universal. Cada época y cada sociedad tienen los suyos. El monstruo generalmente ha permanecido fuera de las ciudades y pueblos, lejos de lo moralmente aceptable. Porque el monstruo provoca terror ante quienes lo contemplan, y eso puede proceder de una monstruosidad física: los seres híbridos y las bestias eran los monstruos favoritos de la tradición occidental, hasta que en un determinado punto dejaron de ser físicamente infames, y su monstruosidad pasó a proceder también de sus actos. Poco a poco el monstruo se fue adentrando en nuestras casas, y cualquiera podía ser uno de ellos, o incluso nosotros mismos.

El arte en la actualidad no deja de darle vueltas a este tema y parece que invita a reflexionar constantemente para preguntarnos quién es en realidad el monstruo.

LAS GENEALOGÍAS FEMENINAS

Tradicionalmente en la historia de la literatura, las relaciones entre madres e hijas, o incluso entre hermanas, han sido por definición conflictivas. De hecho, hasta hace pocas décadas prácticamente no podíamos encontrar ejemplos de verdaderas y profundas relaciones positivas de hermanamiento entre personajes femeninos. Por el contrario, hemos oído y visto a lo largo de los siglos infinidad de ejemplos de camaradería, lealtad y todo tipo de sacrificios que tienen que ver con la amistad de los personajes masculinos. En las últimas décadas, al menos en la narrativa española, está habiendo una tendencia a reforzar las genealogías femeninas, mostrando clara conciencia de sororidad.

La obra de Patricia Esteban Erlés es un buen muestrario de odios y enemistades entre personajes femeninos, hasta el punto de ser uno de los temas con más presencia. Nos encontramos con frecuencia el mundo de la infancia con toda su crueldad, al igual que el de la maternidad, mostrando su cara menos idílica.

Preguntas de guía a la lectura

De todos estos motivos, personajes y subgéneros, ¿qué encuentras en la novela?, ¿te parece que hay algún personaje que pueda simbolizar muchas cosas a la vez?

¿Qué te parece la noción de maternidad que se transmite en la novela?, ¿hay algún caso que te llame la atención?

Hay muy pocos personajes masculinos, ¿hay alguno que te llame la atención?, ¿por qué?

Los valores y personajes positivos ligados a la transgresión aparecen de forma excepcional en la novela. ¿Te ha llamado la atención algún personaje por este motivo?, ¿qué crees que significa?

¿Qué crees que representan las muñecas?

¿Dónde ves monstruosidad en la novela?

 

Las madres negras, de Patricia Esteban Erlés (Raquel de la Varga Llamazares para  tULEctura )

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