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Una noche entre monstruos

UNA NOCHE ENTRE MONSTRUOS

Aunque no es necesario que sea la Noche de Difuntos para leer o para ver textos o películas que nos inquietan o aterrorizan (porque, siendo sinceros, esas sensaciones y esa inquietud nos fascinan en cualquier momento del año), hace unos días pudimos disfrutar de la lectura de Halloween organizada por Natalia Álvarez Méndez como parte del Proyecto I+D Estrategias y figuraciones de lo insólito. Manifestaciones del monstruo en la narrativa en lengua española (de 1980 a la actualidad), y desde las actividades de transferencia del conocimiento del Grupo de Estudios literarios y comparados de lo Insólito y perspectivas de Género (GEIG) y del Instituto de Humanismo y Tradición Clásica de la Universidad de León.

Nos acompañan en esta velada virtual los escritores David Roas, Ana Martínez Castillo, Julio Ángel Olivares Merino y Valeria Correa Fiz:

David Roas: “Amor de madre”, Invasión (Páginas de Espuma) min. 4:30
Ana Martínez Castillo: “Elvira”, Reliquias (Eolas Ediciones) min. 13:36
Julio Ángel Olivares Merino: fragmento de La piel leve (Eolas Ediciones) min. 28:35
Valeria Correa Fiz: “Una casa en las afueras”, La condición animal (Páginas de Espuma) min. 40:30

Son introducidos por Natalia Álvarez Méndez, quien nos recuerda que las “cuatro lecturas que nos ofrece el siguiente vídeo, con registros muy variados, demuestran que la monstruosidad nos sigue acompañando en un intento de explicarnos y de explicar lo que nos rodea, a través de personajes con inquietantes trastornos, mediante ánimas que vuelven a este mundo, con seres sobrenaturales e inexplicables o con el retrato de la naturaleza del mal que se cuela por las grietas de la parte más oscura del ser humano en el ámbito social pero también en el familiar y doméstico”.

¡Que los disfrutéis!

Gil y Carrasco: un romántico en la construcción de Europa

Exposición
Casa Botines

23 de junio -19 de julio de 2020
Entrada libre

El escritor y diplomático Enrique Gil  y Carrasco (1815-1846) es conocido como escritor  romántico, periodista y «el mejor crítico teatral de Madrid», pero apenas se conoce su actividad como político progresista

Una nueva imagen y una nueva lectura de Enrique Gil ―en clave europea y contemporánea― recorrerá pronto nuestra  geografía, desde las raíces hasta el Parlamento Europeo: la exposición “Enrique Gil: un romántico en la construcción de Europa”, organizada por la Progressive Alliance of Socialists and Democrats, la Biblioteca de la Universidad de León y la Biblioteca Enrique Gil, con la colaboración de Acción Cultural Española.

La muestra iniciará su recorrido el próximo 23 de junio en la Casa Botines de León, y viajará luego a Astorga, Villafranca del Bierzo, Madrid y Ponferrada, para finalizar en octubre próximo en el Parlamento Europeo de Bruselas. Se trata de una iniciativa presentada por el eurodiputado leonés Ibán García del Blanco, con apoyo de los ayuntamientos de Astorga, León, Ponferrada y Villafranca del Bierzo, Fundación Antonio Pereira, Fundación Monteleón, Fundación Fundos y el Archivo Histórico Nacional. La exposición ha sido comisariada por el escritor Valentín Carrera, director de Biblioteca Enrique Gil y editor de las Obras Completas del romántico leonés, con producción gráfica de Campus na nube. La nueva imagen de Enrique Gil es una generosa aportación de Juan Carlos Suñén.

Itinerario de Enrique Gil por Europa

Itinerario de Enrique Gil por Europa

Las fake news sobre Gil

“Enrique Gil: un romántico en la construcción de Europa” rescata del olvido una figura política y literaria de talla internacional y pone en valor una ejemplar trayectoria europeísta, la del poeta, periodista y diplomático berciano y leonés Enrique Gil (1815-1846), bien conocido por la novela templaria El Señor de Bembibre. Gil fue un destacado diplomático español en Europa: el primero en estudiar a fondo la unión aduanera prusiana  ― la Zollverein―, antecedente directo del mercado común y de la actual Unión Europea.

A través de 27 paneles y una decena de manuscritos, la exposición desmonta las fake news sobre Gil ―que nunca firmó ni fue conocido en su tiempo como «Gil y Carrasco»―, revelando su ideología progresista, su relación con la masonería o su homosexualidad. Frente a la imagen falsa de un rostro envejecido (Gil murió con 30 años), Carrera y Suñén proponen una nueva lectura icónica: la de un joven de 28 años, elegante, atractivo y dulce de carácter, camino de Berlín, donde trabó amistad con Alexander von Humboldt.

En 1843, Enrique Gil fue enviado a Berlín por el Gobierno de España para estudiar el Zollverein, la unión aduanera de Prusia, antecedente de la Unión Europea. Esta exposición presenta por primera vez  ―­también en las redes sociales― la deconstrucción de la vida y obra de Gil, y sugiere una relectura contemporánea de su aportación a las vanguardias y a la construcción de Europa.

Los manuscritos originales

Además de los paneles, la muestra se completa con diez manuscritos originales de Enrique Gil, que serán exhibidos en público por primera vez en Madrid, el próximo mes de septiembre, en el propio Archivo Histórico Nacional, donde se conserva el Expediente Gil. En las demás salas se exhibirán reproducciones facsímiles de alta calidad, por razones de seguridad.

“La exposición abarca una época apasionante, de la que Gil fue testigo y protagonista , la Europa posterior al Congreso de Viena y el fin del absolutismo en España, hundida por la Guerra de la Independencia. Desde un origen humilde, Enrique llega a la corte de Federico Guillermo IV de Prusia en apenas diez años de vida pública. Culto, políglota, humanista, afectuoso, dotado de una prodigiosa inteligencia y memoria, el Enrique Gil admirador de Lord Byron forma parte de las vanguardias románticas y del movimiento europeísta. Y en esto radica la importancia de que el Parlamento Europeo, junto con las ciudades donde vivió y escribió, acojan y pongan en valor la figura del padre de las letras leonesas, un berciano universal”.

(Valentín Carrera, comisario de Enrique Gil: un romántico en la construcción de Europa)

 

La exposición inicia su recorrido el próximo 23 de junio en la Casa Botines de León, desde donde viajará a Astorga, Villafranca del Bierzo, Madrid, Ponferrada, y finalizará en octubre próximo en el Parlamento Europeo de Bruselas

 Para que vayas documentado a la exposición: 

Enrique Gil y Carrasco es uno de los  escritores románticos más interesantes del siglo XIX. Su creación abarca  artículos de costumbres, de viajes o crítica literaria,  ademas de misceláneas, poemas y su conocida novela histórica  El señor de Bembibre.  Tras su muerte, su obra  quedó en el olvido. No obstante, la figura de Enrique Gil y Carrasco es bien conocida en tierras leonesas y bien valorada en el ámbito académico, cuyo interés por el escritor villafranquino quedó reflejado en la celebración del  Congreso internacional  Enrique Gil y Carrasco y el Romanticismo  al que asistieron ponentes, investigadores  y especialistas de reconocido prestigio procedentes de  universidades de España, Francia, Reino Unido, Bélgica, Suiza, Italia, Puerto Rico y Estados Unidos

Enrique Gil y Carrasco y el Romanticismo: actas del Congreso Internacional, El Bierzo, 14-18 de julio de 2015
Valentín Carrera(ed. lit.)
Andavira : Universidad de León, 2015.
ISBN 978-84-8408-903-2

Por suerte,  hoy en día, cualquier lector que desee acercarse a la obra completa de este autor  tiene a su disposición, a través del en el portal de la Biblioteca de la Universidad de León, la Biblioteca Gil y Carrasco que comparte en abierto la obra completa del escritor así  como todos los contenidos significativos sobre él compilados y elaborados como parte del proceso de edición de las Obras Completas de Enrique Gil, al cuidado de Valentín Carrera. Esta wiki ofrece materiales propios y ajenos, en dominio público o por cortesía de sus autores, que los han cedido desinteresadamente.biblioteca gil y carrasco

 

Toca ser madres de nuestras madres

La conversación (SANDAS04)

La conversación (SANDAS04)

Toca ser madres de nuestras madres, para que no pierdan pie

por Alejandro Palomas

(Fuente: El Asombrario 13-04-20)
¡Muchas gracias a ambos por su generosidad!

En cada madre mayor hay una mujer y en esa mujer habita una niña que tiene un miedo creciente porque la partida está cada vez más cerca. Hoy, en estos días de alarma, todo les recuerda esa amenaza y tienen miedo. Así que toca ser madres de quienes nos quieren demasiado para no fallarnos. Toca tranquilizar, hacer un curso acelerado de cuidados y cariño intensivo para que no se nos vayan. Ni se rindan, ni pierdan pie. Para no perderlas.

Llevo semanas de confinamiento con mi madre. Es mayor y convive consigo misma como puede. También tiene miedo, miedo del peligro que amenaza fuera, porque oye en esa radio que la acompaña por donde va que los mayores mueren por serlo, sin ninguna explicación demasiado elaborada que la tranquilice. A veces, cuando la asalta la ansiedad, tira de sentido del humor. Nos reímos. Otras, mientras tendemos la ropa o leemos, se detiene de repente y dice: “¿Qué diría tu abuela si nos viera así?”. Y luego, casi enseguida, añade: “Seguro que habría llenado la despensa de latas de melocotón en almíbar y de aceite”. Después vuelve a lo que estaba haciendo y el tiempo, esta eterna espera, se reanuda.

Observo a mi madre a sus 78 años, declarada de repente “población oficialmente vulnerable” desde todas las fuentes oficiales de información y la veo cada vez más empequeñecida. Es una madre mayor, pero es también una mujer huérfana que cada vez más a menudo se acuerda de la suya porque la echa de menos. Pocas veces reparamos en que nuestras madres son además hijas de madres ya ausentes y que ahora, a pesar de que han sacado familias enteras adelante, de que son en un porcentaje altísimo el pilar emocional de muchos y muchas de nosotros/as, de que si nos faltaran nos sacudiría una orfandad que nos aterra, han pasado a ser una “población vulnerable” que es también población huérfana. A ellas les gustaría tener a sus madres cerca y preguntarles cosas, obtener respuestas, sentirse hijas para que todo esto pese menos, aunque sea unas horas.

No es fácil vivir lo que estamos viviendo, cierto, pero nadie dijo que la vida fuera a serlo siempre. Quizá el confinamiento nos sirva a muchos/as para mirar a nuestras madres con ojos renovados y reconocer ese tanto por ciento de niña huérfana que ahora -en voz baja- reclaman también a sus madres para que las tranquilicen y les digan que esto es pasajero y que a su niña no le va a pasar nada porque para eso están ellas. A lo mejor ha llegado el momento de ser madres de nuestras madres, aunque no se dejen, aunque no sepamos cómo hacerlo porque nadie nos ha preparado para esto en una sociedad que descarta a sus mayores en cuanto dejan de ser abuelos para todo. En cada madre mayor hay una mujer y en esa mujer habita una niña que tiene un miedo creciente porque la partida está cada vez más cerca. Hoy, en estos días de alarma, todo les recuerda esa amenaza y tienen miedo, pero muchas no saben a qué. No saben que tienen derecho a pedir ayuda porque les enseñaron que “madre” es “dejar de ser” para “dar”.

Hoy, muchas de esas madres necesitan a sus madres y los únicos que podemos ponernos el mono de trabajo e intentar suplir esa falta y ese vacío somos los hijos y las hijas que les quedan. No es cómodo, bien que lo sé. Revertir un rol que ha estado instalado en nosotros desde que abrimos los ojos y vimos en primer plano la piel sudada de nuestra madre es, seguramente, una de las aventuras más extrañas e incómodas que nos va a tocar vivir, pero la necesidad es ahora y es urgente. Toca ser madres de quienes nos quieren demasiado para no fallarnos, toca tranquilizar, hacer un curso acelerado de cuidados y cariño maternal intensivo para que no se nos vayan, ni se rindan, ni pierdan pie. Para no perderlas.

Es un momento histórico el que vivimos y eso, esa sensación, es energía pura, una corriente eléctrica que, bien vehiculada puede generar cosas muy hermosas. Si, como ha quedado demostrado, esta crisis es capaz de sacar lo mejor de cada uno/a, elijamos bien como lo hemos hecho con muchas otras cosas y volquemos la mirada hacia quienes, como tantas veces hemos oído estos días, están obligadas a cargar con una vulnerabilidad silenciada cuyo alivio depende de nosotros/as, los hijos/as.

Hoy, mañana, pasado… Esto no tiene plazo, como no lo tiene la maternidad. Nuestras madres necesitan el consuelo de unas madres que ya no están. Quizá recordarlas juntos ayude, quién sabe. Las madres se conforman con tan poco… Lo que sí sé es que en este momento veo a la mía sentada en el sofá leyendo un diario en el que apenas se concentra, esperando a que acabe de escribir para que me siente a su lado y la integre en este episodio de mi vida no como alguien que molesta, sino como alguien que es y que se ha ganado a pulso estar.

Lo que sé es que tengo que darme prisa, porque en breve fijará la mirada en la ventana, se quedará unos segundos en silencio y dirá: “¿Te imaginas que la abuela estuviera aquí, viviendo esto?”. Y yo responderé: “¿Te apetece que merendemos?”.

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Alejandro Palomas en la Universidad de León

En  “La ficción habitada: el tiempo circular y la creación de personajes”, ponencia impartida  el 17 de marzo de 2016 en las III Jornadas de la red Internacional de Universidades Lectoras sobre Literatura Actual, Alejandro Palomas nos habló de su manera de escribir, de esa escritura de los sentimientos que concentra todas sus fuerzas en reflejar el mundo de lo pequeño, de lo cotidiano, de aquello que no somos capaces de ver a simple vista. Pero de aquello que, en el fondo, conforma la vida de sus personajes, que no es otra que su misma vida, para ayudarnos a los lectores a encontrar el verdadero sentido de la nuestra.

Ni a ti ni a mí nos ha pasado nunca nada

 Patricia Esteban Erlés

Ni a ti ni a mí nos ha pasado nunca nada.
Lo entendemos ahora, en estos días, en que parece que está cumpliéndose el sueño de alguien muy perturbado de rodar una película apocalíptica, reduciendo las calles a escenarios vacíos y muy tristes, con doscientos gramos de lluvia y un cielo convenientemente gris. No nos ha pasado nada, nunca, me digo, cuando un chico se cruza de acera para no acercarse mucho. Cuando guardo la fila a dos metros del cliente anterior en el súper, cuando espero a que el vigilante nos deje entrar y entonces encuentro que no hay naranjas en la frutería, ni tarrinas para mis gatos, ni espirales de pasta. Siempre hemos llenado los carros sin pensar, siempre hemos caminado junto a los otros desconocidos sin temer un contagio, sin estigmatizar una tos seca.

 Old man (James Coates)

———- Old man (James Coates)

Hoy no tenía dinero en casa y me ha dado reparo ir al cajero. He visto a la policía parando gente, he pensado de pronto en todas las películas en las que alguien inocente de todo se convierte en culpable y es detenido por incumplir una norma, por cruzar una calle a deshoras. He pasado a la tienda del árabe que queda cerca y le he explicado que llevaba tres euros, que me pesara las naranjas y sumara lo que valía el cuscús para ver si me llegaba. No importa, me ha dicho con una sonrisa franca que se agradece en estos días de risitas nerviosas y desconcierto. Ya pagarás si no te alcanza. Y pienso en la chica china que vive enfrente y en la familia africana, todos salieron ayer al balcón a las ocho de la tarde para aplaudir a los sanitarios que siguen al pie del cañón, igual que las reponedoras agotadas, que las cajeras del súper, donde tú y yo compramos con el susto en el cuerpo porque nunca nos ha pasado nada. Aplaudían desde las ventanas y yo también, por eso no hice fotos. Había que reconocer a los que sí están mirando a la muerte de frente, a los que caminan por los mismos pasillos que ella. Nunca nos había pasado nada. Los bares cerrados, las tiendas de ropa, los bazares chinos, las escuelas, las librerías. El Coliseo desierto en Roma, asombrado de su propio silencio. El metro viajando para transportar fantasmas. Un perro se ha convertido en el mejor salvoconducto, en la única excusa que te permite salir, fingir que no estás recluida del todo. El mundo que la semana pasada era fácil de transitar hoy tiene las persianas bajadas y ellas, tantas ellas, aun así se levantan a la hora de siempre, sin saber si ya enfermaron, si caerán hoy, y se ponen su uniforme y cobran tus naranjas, ellas y ellos limpian como sísifos condenados la manija de una puerta que tocan tantos, una vez y otra más, ellas y ellos atienden el teléfono o ayudan a un enfermo a incorporarse en su cama sin dejar de sonreír como cada día.
Es verdad. Nunca nos había pasado nada. Apretamos un interruptor y se hace la luz. Hemos podido coger un vuelo por lo que cuesta una chaqueta de Zara, hemos desayunado la mejor tarta de zanahoria del mundo en Nueva York, hemos comprado por internet primeras ediciones de libros amados, zapatos japoneses. Es hora de aceptarlo y de admirar a los ancianos que se hicieron expertos en colas de racionamiento, en disimular el miedo, en atesorar el aceite como oro líquido, en besar el pan, en comer a oscuras, a escondidas, muchos años después, solo porque nunca se les pasó del todo el hambre acumulada. Hoy hay que cuidarlos, que quedarse en casa y no gimotear en vano, porque a ellos sí, a ellos les ha pasado todo.

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Agradecemos a la autora del texto, la escritora Patricia Esteban Erlés, la generosidad de permitirnos compartirlo públicamente en nuestro blog. ¡Gracias, Patricia!  ¡Hasta pronto!

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Indicaciones para ser una dama en el Día Internacional de la Mujer

 

Be a lady, they said 

Be a lady, they said (Sé una dama, decían ellos) es un texto de Camille Rainville que hace un recorrido por las tensiones a las que se ve sometida la mujer en la sociedad occidental, cuyas pretensiones sobre la identidad femenina (su cuerpo, su comportamiento o su actitud) son no solo machistas, sino tiránicas, titánicas, contradictorias, poco menos que imposibles e inevitablemente muy, muy frustrantes.

Camille Rainville, una joven posgraduada de la Universidad de Vermont, escribió este texto mientras estudiaba en la biblioteca de su centro en diciembre de 2017. Nos complace comprobar que las bibliotecas son espacios de pensamiento libre, donde todo el mundo tiene su propio lugar para encontrar ideas y expresarlas de la forma más creativa posible.

En una biblioteca no medimos a las personas por su talla, por su edad, por su sexo, por su poder adquisitivo, por su contorno de pecho, por su número de seguidores en redes sociales, por su color, por su… puesto. Pedimos y ofrecemos un compromiso común de respeto, convivencia e igualdad de oportunidades.   

Dos años después de ser creado, este texto regresa, por derecho,  a una biblioteca, y  la actriz Cynthia Nixon  lo recita  en el vídeo de la revista Girls. Girls. Girls.  (publicado originalmente  en Vimeo)

Desde la biblioteca queremos celebrar contigo el
Día Internacional de la Mujer.
Créenos: nos va el alma en ello.

 

Atribución de los créditos

Texto: Camille Rainville
Narradora: Cynthia Nixon
Director: Paul McLean paul-mclean.com
Música: Louis Souyave @ OPM.london
Post: Mini Content mini-content.com
Productor: Claire Rothstein claire-rothstein.com

Sé una dama, dijeron

Sé una dama, dijeron. Tu falda es muy corta. Tu camiseta es muy baja. Tus pantalones están demasiado ajustados. No muestres tanta piel. No muestres tus muslos. No muestres tus senos. No muestres tu estómago. No muestres tu escote. No muestres tu ropa interior. No muestres tus hombros. Cúbrete. Deja algo a la imaginación. Viste con modestia. No seas una tentadora. Los hombres no pueden controlarse a sí mismos. Los hombres tienen necesidades. Te ves desaliñada. Aflójate un poco. Muestra algo de piel. Muéstrate sexy. Luce ‘hot’. No seas tan provocativa. Lo estás pidiendo. Viste de negro. Usa tacones. Estás muy vestida. Estás demasiado vestida. No uses esos pantalones; parece que te has dejado llevar.

Sé una dama, dijeron. No seas demasiado gorda. No seas demasiado delgada. No seas demasiado grande. No seas demasiado pequeña. Come. Adelgaza. Deja de comer tanto. No comas demasiado rápido. Pide una ensalada. No comas carbohidratos. Sáltate el postre. Necesitas bajar de peso. Entra en ese vestido. Ponte a dieta. Cuida lo que comes. Come apio. Come goma de mascar. Bebe mucha agua. Tienes que ponerte esos jeans. Dios, pareces un esqueleto. ¿Por qué no comes? Te ves demacrada. Luces enferma. Come una hamburguesa. A los hombres les gustan las mujeres con algo de carne en los huesos. Se pequeña. Sé ligera. Sé pequeña. Se femenina. Sé talla cero. Sé un doble cero. Sé nada. Sé menos que nada.

Sé una dama, dijeron. Quítate el vello corporal. Afeitate las piernas. Afeitate las axilas. Afeitate la línea del bikini. Encera tu cara. Depila tus brazos. Cera para tus cejas. Quítate el bigote. Blanquea esto. Blanquea aquello. Aligera tu piel. Broncea tu piel. Borra tus cicatrices. Cubre tus estrías. Aprieta tus abdominales. Rellena tus labios. Pon botox a tus arrugas. Levanta tu cara. Métete la barriga. Adelgaza tus muslos. Tonifica tus pantorrillas. Sube tus pechos. Luce natural. Sé tú misma. Sé genuina. Ten confianza. Lo estás intentando demasiado. Te ves exagerada. A los hombres no les gustan las chicas que se esfuerzan demasiado.

Sé una dama, dijeron. Usa maquillaje. Prepara tu cara. Oculta tus imperfecciones. Contornea tu nariz. Resalta tus pómulos. Alinea tus párpados. Rellena tus cejas. Alarga tus pestañas. Colorea tus labios. Polvo, rubor, bronce, resaltado. Tu cabello es muy corto. Tu cabello es muy largo. Tienes orzuela. Resalta tu cabello. Tus raíces se están viendo. Tiñe tu pelo. No azul, eso parece antinatural. Te estás volviendo gris. Te ves tan vieja. Luce joven. Vete juvenil. Ten una apariencia sin edad. No te hagas vieja. Las mujeres no envejecen. Lo viejo es feo. A los hombres no les gusta lo feo.

Sé una dama, dijeron. Cuídate a ti misma. Sé pura. Sé virginal. No hables de sexo. No coquetees. No seas una puta. No duermas por ahí. No pierdas tu dignidad. No tengas sexo con demasiados hombres. No te delates. A los hombres no les gustan las zorras. No seas una mojigata. No seas tan tensa. Diviértete un poco. Sonríe más. Da placer a los hombres. Sé experimentada. Sé sexual. Sé inocente. Sé lasciva. Sé virginal. Sé sexy. Sé la chica genial. No seas como las otras chicas.

Sé una dama, dijeron. No hables demasiado alto. No hables demasiado. No ocupes espacio. No te sientes así. No te pares así. No seas intimidante. ¿Por qué eres tan miserable? No seas una perra. No seas tan mandona. No seas asertiva. No exageres. No seas tan emotiva. No llores. No grites. No jures. Sé pasiva. Sé obediente. Soporta el dolor. Sé agradable. No te quejes. Aumenta su ego. Haz que se enamore de ti. Los hombres quieren lo que no pueden tener. No te delates. Haz que trabaje por ti. Los hombres aman la persecución. Dobla su ropa. Cocina su cena. Mantenlo feliz. Ese es el trabajo de una mujer. Serás una buena esposa algún día. Toma su apellido. ¿Conservaste tu nombre? Loca feminista. Dale hijos. ¿No quieres hijos? Algún día lo harás. Cambiarás de opinión.

Sé una dama, dijeron. Que no te violen. Protégete a ti misma. No bebas demasiado. No camines sola. No salgas demasiado tarde. No te vistas así. No muestres demasiado. No te emborraches. No dejes tu bebida sin cuidado. Ten un confidente. Camina donde esté bien iluminado. Permanece en los barrios seguros. Dile a alguien a dónde vas. Carga spray de pimienta. Compra un silbato de violación. Sostén tus llaves como un arma. Toma un curso de defensa personal. Revisa el maletero de tu coche. Cierra tus puertas. No salgas sola. No hagas contacto visual. No pestañees. No parezcas fácil. No llames la atención. No trabajes hasta tarde. No hagas bromas sucias. No sonrías a extraños. No salgas de noche. No confíes en nadie. No digas que sí. No digas no.

Simplemente dijeron “sé una dama”.

Feliz día de San Valentín 2020

Ella y el violín

Ramón Gómez de la Serna  en  «Nuevos caprichos», MUESTRARIO (1918)  pag 30-31

Tenía que sucedes alguna vez y al fin sucedió.

Tocaban los violines con locura. Los brazos y los faldones del director se movían con un verdadero delirio. El director, como enfurecido con un hijo suyo, le daba una paliza al atril.

Los arcos ascendían y bajaban oblicuos, se lanzaban como flechas y retrocedían como flechas de retroceso como si hubiesen rebotado.Las señoras se pusieron las pieles porque los instrumentos de  viento producían corrientes de aire como si se hubieran abierto todos los balcones y hubiese una corriente atroz. Aquello era el frenesí: cuando, de pronto, un grito agudo, un gallo terrible lanzado por una señorita con traje de arpista que estaba con su mamá, conmovió a todos los espectadores e hizo que la música se callase.

Uno de los arcos de los violines había saltado un ojo a esa señorita del traje de arpista. El violinista, con el arco en alto como con la espada ensangrentada en la mano, miraba a la pobre señorita, desmayada sobre su butaca, combeada sobre ella como un gabán abandonado y doblado sobre el respaldo.

—Se tendrá usted que casar con ella— dijo la mamá.

—¡Se tiene que  casar con ella!— dijo  el público amontonándose alrededor del violinista.

—Me casaré— dijo el violinista.

Y se casaron.