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Antonio Pereira y 23 lectores cómplices: guía a la lectura

A continuación veremos unas pinceladas de algunos de los rasgos más destacados que Natalia Álvarez Méndez y Ángeles Encinar señalan con mucha inteligencia en el prólogo de Antonio Pereira y 23 lectores cómplices. Esta antología pone el foco en la admiración que gran parte de la nómina de narradores jóvenes españoles sienten por el maestro Pereira a partir de los comentarios a sus cuentos que cada uno ha elegido. José María Merino, Soledad Puértolas, Patricia Esteban Erlés, Eloy Tizón, etc., son solo algunos de ellos.

Aunque en vida obtuvo reconocimientos literarios tan importantes como el Premio Fastenrath de la Real Academia Española o el Premio Leopoldo Alas, la selección para el Nadal así como el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de León o el Premio Castilla y León de las Letras, entre muchos otros a su poesía, nos sigue pareciendo que la atención que ha tenido por parte de los lectores es insuficiente. La humildad con la que trató su propia obra puede que sea una de las principales causas de su olvidó en nuestra ciudad. Especialmente son muchos los amigos y lectores que lo recuerdan y lo reivindican, pero aún falta una reivindicación de su calidad literaria, algo que no tiene nada que ver con la admiración y el respeto personal que todos los que lo conocieron muestran hacia su figura. 

El cuento literario español, aunque olvidado en las historias y manuales de la literatura española, vivió su auge de manera paralela al auge del cuento de Antonio Pereira durante los años 90, especialmente en revistas dedicadas a este género como Ínsula o Lucanor, publicaciones en las que muchos de sus relatos vieron la luz. En numerosas ocasiones, sus cuentos fueron fruto de artículos y análisis de teóricos tan importantes sobre el cuento cOmo Fernando Valls, José Luis Martín Nogales o la propia Ángeles Encinar, que incluyó en su Antología de cuento español contemporáneo de la editorial Cátedra “La barbera alemana” como texto representante de la generación del medio siglo. El hecho de que tanto Ángeles Encinar —una de las estudiosas más importantes sobre cuento español contemporáneo y actual— como Natalia Álvarez Méndez —quién ha dedicado gran parte de su investigación a la narrativa de autores leoneses— así como la nómina de grandes y reconocidos narradores, jóvenes y ya consolidados dedique una edición comentada a los cuentos de Pereira nos da una idea de que una década después de su muerte sigue suscitando un gran interés tanto para la crítica como para los escritores generacionalmente posteriores, a quienes ha influido y quienes lo reconocen como un escritor relevante para su propia obra. 

Este formato nos permite, primeramente, leer y conocer a escritores del panorama actual que, conozcamos o no, estaremos leyendo, aunque en su sentido más personal. Especialmente para los socios del club resultará llamativo leer las impresiones de autores como Lara Moreno, Ricardo Menéndez Salmón o David Roas, a quienes nos hemos acercado en otras ocasiones, mostrando su admiración por temas o géneros que en nada relacionábamos con ellos. Pero fundamentalmente lo que nos permite es ampliar nuestras perspectivas sobre la significación de los cuentos. Cuatro ojos siempre ven más que dos, y por lo tanto, sus interpretaciones nos pueden ayudar a comprender y a ver aristas que permanecían ocultas para nosotros.

 

Sobre el autor y su obra

 

AFIRMACIÓN DE VECINDAD

Soy de una tierra fría, pero hermosa.

Aquí la nieve, la esperanza helada

de que se alumbre cada madrugada

el destino difícil de la rosa.

Y me basta. Me basta si esta rosa

que al fin ha de nacer inmaculada

se la puedo decir a quien me agrada,

a quien conmigo va; y en mí reposa.

Queden en el dorado mediodía

la pronta floración bajo otros cielos

y los mares de lunas navegables…

Yo, con vosotros. Dando cada día

testimonio de cómo entre los hielos

abre el amor sus minas imborrables.

En este poema titulado “Afirmación de vecindad”, soneto originalmente publicado  en su poemario El regreso (1964) y especialmente en su último terceto,  encontramos toda la esencia humana y literaria sobre la que se sostiene toda la obra de Antonio Pereira. “Yo, con vosotros”, el verso que representa el profundo humanismo que demostró no solamente en la poesía, sino también en la novela, el cuento o el artículo periodístico, los varios géneros que cultivó a lo largo de su vida. Como sabemos gracias a entrevistas, Antonio Pereira siempre quiso ser fundamentalmente poeta, y sin embargo, en el terreno lírico no fue todo lo innovador que sí que resultó en el cuento, convirtiéndose en uno de los más insignes  y mejores cuentistas en lengua castellana del siglo XX

El 13 de junio de 1923 nació Antonio Pereira en Villafranca del Bierzo.  Su origen familiar entre el comercio y el mundo del hierro así como su esencia Villafranquina no lo abandonarían nunca. Como reza el propio título de uno de los mejores relatos de su volumen publicado en el año 2000 Cuentos de la Cábila siempre llevo por insignia su origen humilde, enorgulleciéndose de ser “un chico de la cabila”. Además de las tardes que pasó de niño en la imprenta de su tío en contacto con los libros, son otros dos los hechos que condicionaron su particular inclinación por las letras: primeramente el haber podido acudir como alumno a la escuela de Manolo Santín, y en segundo lugar, el haber sido un niño miope, apartado de los juegos violentos de los otros niños, condicionado a apartarse para desarrollar una lectura solitaria. 

ESE NIÑO QUE MIRO Y QUE ME MIRA

[…]

Repliego la mirada hacia mi hondura

y es un niño sin voz lo que contemplo.

Torpe para nadar, le duele el agua.

Torpe para los saltos y los juegos.

-Torpe, torpe…-le dicen.

Y él me mira.

Tiembla una luz delgada entre sus dedos.

Nunca se alzó bastante hasta los nidos.

Torpe, si no era en alcanzar los sueños.

Agua miope y dulce va a sus ojos.

Yo me conozco naufragando en ellos.

(Situaciones de ánimo, 1962)

El profundo autobiografismo que caracteriza a su obra, más como juego entre él y el lector que como un mero mecanismo de verosimilitud, es uno de los rasgos más destacados especialmente en la cuentística; de ahí que el mundo comercial así como las circunstancias históricas entre la Segunda República la Guerra Civil el franquismo o la transición, la vida y las tertulias literarias de las que participaría en su madurez hayan sido el telón de fondo de sus cuentos, muy reconocible especialmente para los lectores leoneses y amigos. Es por ello también qué Villafranca del Bierzo, Lugo, León, o Madrid sean las localidades y los referentes reales en los que se localizan gran parte de sus historias desde la niñez. Por ejemplo, Cuentos de la Cábila, refleja las principales vivencias personales y colectivas de sus primeros años como un niño de la guerra y las consecuencias que esta tuvo en un pequeño pueblo como Villafranca del Bierzo. Las circunstancias vitales le llevaron a continuar con la estela familiar y el negocio de ferretería de su padre, incluso con la oposición de maestro nacional aprobada, y es que su primer empleo fue el de viajante de comercio, profesión que, por cierto, desempeñan varios de sus personajes. 

A los 28 años se casó con la que sería su mujer hasta el día de su muerte y la inspiradora de textos tan conocidos como el poema “Úrsula ciudad” o el cuento titulado “El síndrome de Estocolmo”. Una vez afincados en León y tras la prosperidad del negocio que les permitiría  vivir holgadamente, se dedicaron a viajar a países cercanos como Francia o Portugal así como a otros como Rusia, Jordania, Israel, Puerto Rico o Brasil, lo que alimentaría su cosmopolitismo literario. Sin embargo, como buen homo viator para él la vida es un viaje, viaje que no tiene sentido sin la idea del regreso, por eso se convierte este en un motivo literario omnipresente en su literatura.

En los años 60  comenzaron a vivir entre León y Madrid, dedicándose de lleno a la vida literaria. No quiere decir esto que la concepción de la literatura que mostró Antonio Pereira fuese la habitual, sino que se dedicó a leer y a conocer a escritores, a participar en tertulias literarias, pero sobre todo para escribir lo que quiso y de la manera en la que el quiso, algo que especialmente sus cuentos ponen de manifiesto y es que, aunque se le considera integrante de la Generación de los 50 o también llamada del medio siglo, a cuyas motivaciones responde su obra, lo hizo siempre más allá de dictados o de modas literarias. Siempre se suele decir que, aunque partan de anécdotas cotidianas, sus cuentos no son especialmente fáciles, sobre todo si tenemos en cuenta la ironía o el humor que solamente un lector avezado sabrá interpretar. Pedro Ugarte, en su comentario dentro de Antonio Pereira y 23 lectores cómplices, se refiere a esa dificultad propia de autores como Pereira o Chejov, escritores de cuentos en los que parece que no pasara nada, cuentos con final abierto. Esos cuentos “donde no ocurre nada son cuentos fatales”. Como el propio autor manifestó en el prefacio a su antología titulada Cuentos para lectores cómplices (1989), en un guiño a Julio Cortázar, lo que escribía no estaba pensado para una mayoría, sino para los lectores que estuviesen dispuestos a entrar en su juego literario.

Como hijo de su tiempo, tras su primer libro de cuentos Una ventana a la carretera (1967), ambientado mayoritariamente en el mundo rural de provincias, participo en los años 70 del afán experimentalista, especialmente imbuido —más que por los españoles como Benet o Martín Santos— por los escritores hispanoamericanos por los que siempre demostró una profunda admiración, como Cortázar o especialmente Jorge Luis Borges. Una muestra muy evidente de ello es el cuento titulado “Las erotecas infinitas”, así como el relato que da título al volumen del que del que ambos forman parte, un texto injustamente olvidado dentro de su producción cuentística: “El ingeniero Balboa“. 

Otro aspecto que no hay que perder de vista es que, especialmente desde niño, quiso ser periodista, como le dijo al entonces director del Diario de León Filemón de la Cuesta en el año 1936, con solamente 13 años, pidiéndole el carnet de periodista. A lo largo de su vida escribiría en prensa artículos de opinión entre los que destaca la colaboración con el diario La Vanguardia  a través de la columna de opinión titulada “Oficio de mirar”. Este rótulo, elegido en numerosas ocasiones como título (en artículos, publicaciones, tesis doctorales o en el recientemente publicado volumen que contiene sus diarios) resume uno de los aspectos más destacados de su poética. Ese oficio de mirar nos remite a la observación directa de la vida, de los hechos en apariencia más sencillos y cotidianos, casi anecdóticos, de los que parten mucho desde sus cuentos. Pero esto no debe llevarnos a engaño porque es precisamente a través de su mirada humanizadora y profunda, por lo que a partir una anécdota es capaz de recrear una historia de profundo calado cómo lo es, por ejemplo, “La enfermedad”.

Como a tantos otros autores de su generación, a Antonio Pereira se le ha definido por su escritura realista, en ocasiones mal tachada de costumbrista, lo cual no es incompatible con el cultivo de la literatura no mimética, un aspecto qué ha pasado desapercibido en los análisis de su obra, y que sin embargo destaca en algunos de sus cuentos (“El señor de los viernes” y “Teoría y práctica de las islas”).

Como ya se ha adelantado, el humor, un humor muy fino, a veces próximo al humor negro, caracteriza a toda su obra cuentística, en la que encontrar un texto que participe de un tono verdaderamente dramático es algo excepcional. Por muy dramático que pueda resultar el fondo argumental siempre hay humor (algo que demuestran cuentos como “Obdulia, un cuento cruel” o “El gobernador”). Ese humor es especialmente Cervantino, a través del cual nunca juzga a sus personajes, y que es consecuencia directa de la forma humanista en que trata a sus personajes, y que es lo que convierte a cuántos cómo “Obdulia, un cuento cruel” en una verdadera obra de arte. El humor suele ir también acompañado de una importante carga de erotismo sin caer nunca en lo chabacano, y cuya utilización nos transmite las carencias de una educación sentimental que condicionó o a quienes se educaron en la posguerra, la transición o el franquismo, desde “Una ventana a la carretera” de 1967, pasando por “El ingeniero Démencour” pasando por “Cuadros para una exposición” o “Así empezó Lourido” o “El hilo de la cometa”.

La literatura se convierte protagonista dentro de la literatura a través de diferentes recursos y temáticas, por lo que es habitual encontrar en sus cuentos a personajes lectores, escritores, editores, etcétera, que le sirven como reflexión metaliteraria. Algunos de sus cuentos nos dan una visión concreta puesta en práctica de las ideas literarias del autor con mucha más intensidad de la que mostró en su propia teoría poética, especialmente en entrevistas, o en el ya celebre decálogo para cuentistas que quiso realizar siguiendo la línea  de Horacio Quiroga o Julio Cortázar. “Palabras, palabras para una rusa” es uno de sus cuentos más conocidos, y uno de los cuentos favoritos de quiénes tuvieron la suerte de escuchar al propio Antonio Pereira leerlo. Sin embargo, solemos quedarnos con su contenido más humorístico olvidando la profunda carga en torno al valor y al poder de las palabras. “Picassos en el desván”, “Lenta es la luz del amanecer en los aeropuertos prohibidos”, “Sesenta y cuatro caballos”, “El toque de obispo” y su último cuento publicado en vida, “Bradomín”, son todos ellos magníficos textos que se sustentan en las reflexiones acerca de la propia literatura. Alguno de ellos es además la demostración de que Antonio Pereira no solo fue un maestro del cuento, sino que también se adelantó al auge del género del microrrelato

Con el paso de las décadas su trayectoria como cuentista se fue afianzando, publicando volúmenes de relatos que han pasado a la historia como Los brazos de la i griega (1982), Picassos en el desván (1991)  o Las ciudades de Poniente (1994). Tras su consolidación en los años 90, publicó dos libros de relatos Cuentos de la Cábila y La divisa en la torre, ya en la década de los 2000. Especialmente este último ha pasado bastante desapercibido tanto para la crítica como para los lectores.

Desde antes de su muerte se preocupó por legar gran parte de su biblioteca así como el legado de su obra a través de la creación de la fundación que lleva su nombre, en la que podemos encontrar mucho material sobre su figura, un gran fondo bibliográfico así como un repositorio institucional (Cábila) en el que acceder a todo lo referente a su obra y a su figura literaria.

Vídeos de entrevistas a Antonio Pereira

 

Lo que pasa en los cuentos donde no pasa nada

'Taxi', ca. 1957 © Saul Leiter

‘Taxi’, ca. 1957 © Saul Leiter

Me gustan esos cuentos donde no pasa nada. En realidad, son los únicos en los que todo se hace realmente visible: lo que ya ha pasado y lo que pronto va a pasar. Todo lo que no se cuenta se puede entrever, de forma misteriosa, cuando un escritor de raza maneja los silencios con sabia autoridad. A través del silencio, asoma en esos cuentos la certidumbre de lo que ya ha ocurrido, y también la certidumbre de lo que va a ocurrir. Y sin remedio.

Los cuentos donde no ocurre nada son cuentos fatales. Señalan, sin palabras explícitas, que la vida de los seres humanos se retuerce en medio de una marea irresistible de acontecimientos, que no hay paz en esa sucesión de corrientes y tormentas, y que resistirse a las fuerzas del destino es una tarea inútil. Querríamos algo de paz, pero ganarla, intentar ganarla, supone estar en guerra constante con el mundo, con los demás, con uno mismo.

(Pedro Ugarte, en “Antonio Pereira y 23 lectores cómplices” Eolas 2019. pag. 246)

Y a ti ¿te gustan los cuentos en los que no pasa nada?   ¿prefieres los  textos concisos y directos  a las peroratas floridas? ¿disfrutas con las historias en las que se hace presente lo insólito, el humor e incluso la socarronería? ¿Quieres leer  con nosotros algunos cuentos escogidos de  Antonio Pereira?

Entonces te espero  en  nuestro Club de Lectura, el lunes 11 de noviembre para abordar la guía  a la lectura de la obra  “Antonio Pereira y 23 lectores cómplices”. A las 19:00 horas, en la Biblioteca General San Isidoro de la Universidad de León.

Reliquias, de Ana Martínez Castillo. Coloquio

La segunda sesión del club de lectura destinada a analizar Reliquias, primer volumen de cuentos de Ana Martínez Castillo, nos ha permitido reflexionar sobre las sensaciones que han generado las composiciones que lo integran. Hemos empezado el coloquio hablando de la estructura tripartita del libro y los nexos temáticos que existen entre los relatos agrupados en una misma sección. Fueron varios los socios que pusieron de relieve que la primera sección, «Ecos», remitía al lector al contacto con el pasado y lo fantasmal, pues los textos resaltaban la vinculación con lo antiguo. Asimismo, se apuntó que la segunda sección, «Reflejos», permitía «vernos reflejados» en los miedos que articulaban los relatos, empatizando mucho con los personajes. En esta parte, los miedos son más cotidianos y las situaciones tienden a participar de la órbita de lo ridículo y absurdo. Finalmente, todos los socios señalaron que en la última sección, «Descenso», se podía apreciar mejor la temática común los relatos. En este sentido, se apuntó la relevancia del inframundo y el más allá como ejes articuladores, así como la presencia continuada del componente religioso.

Una vez abordada la estructura general del libro, empezamos a compartir nuestras opiniones sobre los relatos. Incidimos en las diversas vertientes del miedo que coexistían en la obra. Se mencionó el uso del terror salvaje en «El nido», el relato que más pavor suscitó entre los lectores por su crudeza, el terror macabro que impregnaba la trama de la mayor parte de los relatos y también el empleo puntual de un terror con marcadas dosis de ironía.

Santa Muerte, Laurie Lipton

Sin duda, el relato que más gustó entre el público fue el que da comienzo al universo tenebroso trazado por Martínez Castillo, «Reliquias». Se detallaron las características de ese mundo distópico que desecha lo antiguo y trata de eludir la experiencia del duelo y cualquier tipo de pensamiento acerca de la muerte, por considerar que puede contaminar las mentes de los ciudadanos. Muchos comentarios profundizaron en la caracterización de la Marquesa, personaje que funciona como antiheroína, y en los propósitos de la Hermandad que funda, sin olvidar los homenajes que la ficción guarda con otras composiciones admonitorias ni el papel que desempeñan el resto de personajes, debatiendo incluso el motivo que llevo a la autora a concederles el nombre propio que tienen. «Más allá» fue un relato que también acaparó nuestra atención, puesto que en él el otro mundo aparece concebido como un auténtico lugar de recreación al alcance de todos los ciudadanos, un parque temático que permite a sus clientes visitar a sus muertos más queridos, tratando de mitigan el dolor ante la pérdida. A través del análisis de este texto, varios socios se percataron también del poder subversivo que alberga lo insólito, al poner en primer plano y ofrecer una crítica de elementos inherentes de nuestra sociedad.

Otros aspectos que generaron diálogo fueron los siguientes: el ritmo de la prosa, la variedad de narradores, la técnica o descripción cinematográfica de muchos pasajes y la capacidad de la autora para fusionar variadas referencias literarias del ámbito no realista, principalmente. Respecto al primer aspecto, los socios indicaron que se apreciaba la influencia de la faceta poética de la autora en varios relatos —especialmente en «Reliquias»— si bien ese estilo se va modificando a lo largo del libro, derivando en frases cortas de gran contundencia en la segunda mitad del volumen. Por lo que se refiere a la variedad de narradores y la técnica cinematográfica, se indicó la capacidad creativa de la autora para introducirnos de lleno en el ambiente recreado y empatizar desde las primeras líneas con los personajes. En este sentido, muchos coincidían en cómo se identifica el lector con la madre en las páginas iniciales de «El nido» y en el modo en que, a medida que avanza el argumento, se logra focalizar la atención en la desvalida hija, generando una sensación de indignación y repulsión hacia la actitud de la progenitora. Finalmente, se repasaron algunos de los guiños literarios con los que la autora juega a lo largo del volumen. Todos los socios remarcaron la originalidad alcanzada por Martínez Castillo en «Paciencia», donde se logra una estupenda vuelta de tuerca en relación al cuento de «Caperucita roja». No obstante, coincidimos en señalar que habría más referencias que se nos habrían pasado por alto y que quizás la autora concretaría durante su visita. Ese es uno de los múltiples motivos por los que esperamos impacientes su llegada a nuestro club de lectura.

Guía a la lectura: Reliquias, de Ana Martínez Castillo

Por Ana Abello Verano 

 

Ana Martínez Castillo (Albacete, 1978) es profesora de Lengua castellana y Literatura, un trabajo que compagina con su faceta de narradora, poeta, crítica literaria y colaboradora de diversas revistas digitales como Barbar y Vísperas. En el ámbito de la lírica, con una vocación que se inició a una edad muy temprana, destacan sus poemarios Bajo la sombra del árbol en llamas (Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016), La danza de la vieja (Ediciones de la Isla de Siltolá, 2017) y Me vestirán con cenizas (Versátiles Ediciones, 2019), participando en compilaciones antológicas como El llano en llamas (2011) y El Peligro y el Sueño. La Escuela poética de Albacete (2016). Con una gran influencia del surrealismo y de autores como Rafael Alberti, Alejandra Pizarnick o Blanca Andreu, su poesía configura un universo de imaginación en el que se atisban espejismos e imágenes misteriosas:

“La trampa es tener / arañas en los ojos /…/ Ya no distingo / Si la noche amenaza / O soy yo / que ando desnuda / y me abrazo / a todo aquello / que sea musgo o plata”; “Grumos de viento / en los dientes / el frío”

El frío (La danza de la vieja)

Por lo que se refiere a la vertiente creativa en prosa, su trayectoria ha estado dedicada de forma mayoritaria a la literatura juvenil e infantil, con obras como Hadas que muerden (Editorial Palabras de Agua, 2013, ilustrado por Tania Coello), Gusarapo (Editorial Palabras de Agua, 2014, junto con Ana Rosa Ruiz Sarriá y el ilustrador Ismael Juzgado Pineda) y Cómo cocinar princesas (NubeOcho Ediciones, 2017), álbum ilustrado que se constituye como un manual, un recetario imprescindible, para todo tipo de brujas y que ya ha sido traducido a varios idiomas. Sus cuentos se han recogido en los volúmenes colectivos Cosas que contar (1997), Horror Hispano Monstruos clásicos (2011), 666 (2012), (Per)versiones: Misterios sin resolver (2013), Érase una vez (2013) y Bueno, bonito…¡Maldito! (2013). Asimismo, no se puede dejar de mencionar que se ha dedicado de forma puntual a la adaptación teatral, la narración de viajes, el guión de videojuegos y el artículo periodístico.

Gusarapo Ana Martínez Castillo y Ana Rosa Ruiz Sarriá Ilustraciones: Ismael Juzgado Pineda ISBN: 9788494264177 160 páginas Año de publicación: 2014.

Gusarapo / Ana Martínez Castillo y Ana Rosa Ruiz Sarriá. Ilustraciones: Ismael Juzgado Pineda ISBN: 9788494264177 160 páginas. Año de publicación: 2014.

 Hadas que muerden /Ana Martínez Castillo Ilustraciones: Tania Coello ISBN: 9788494133251 112 páginas Año de publicación: 2013.

Hadas que muerden / Ana Martínez Castillo .Ilustraciones: Tania Coello. ISBN: 9788494133251 112 páginas. Año de publicación: 2013.

 

 

 

 

 

 
Cómo cocinar princesas / Ana Martínez Castillo. Ilustraciones: Laura Liz
ISBN: 978-84-946926-3-5.  56 páginas.  Año de publicación: 2017.

Premios (información extraída de su página web)

  • Galardonada con el premio de relatos Los nuevos de Alfaguara, convocado por la editorial Alfaguara en su cuarta edición en el año 1996.
  • Primer premio de poesía en su modalidad de adultos del Féile Filíochta International Poetry Competition 2004 en español (Premio Internacional de Poesía Féile Filíochta 2004).
  • Primer premio en su modalidad de cuento del XXIV Concurso Literario para Jóvenes 2005, convocado por el Ayuntamiento de Albacete, con el cuento titulado «Extraño episodio en la vida de un opositor».
  • Tercer premio de poesía en su modalidad de adultos del Féile Filíochta International Poetry Competition 2005 en español (Premio Internacional de Poesía Féile Filíochta 2005).
  • Finalista del certamen Domingo Santos 2010 con el relato «Sofisticación».

Reliquias (Eolas Ediciones, 2019) es el primer volumen de cuentos de la autora albaceteña dedicado a un público adulto. En esta faceta se aprecia mejor esa atracción por lo misterioso y lo truculento que ya se atisbaba en su lírica. Se ha publicado en la colección Las puertas de lo posible (Narraciones de lo insólito), dirigida por Héctor Escobar y la profesora Natalia Álvarez y vinculada al Grupo de estudios literarios y comparados de lo insólito y perspectivas de género (GEIG) de la Universidad de León.

La pretensión de esta colección, que además cuenta con el delicado trabajo de Alberto R. Torices para las labores de diseño y maquetación, es rescatar obras de siglos o décadas pasadas que merezcan ser reeditadas por su indiscutible aportación al panorama no realista español, al tiempo que dar a conocer nuevas voces que construyan originales universos partícipes de las estéticas de lo insólito. En esta segunda línea de difusión se ubicaría el libro de Ana Martínez Castillo, primera publicación inédita de la colección que cuenta con un prólogo de Patricia Esteban Erlés, donde se sintetizan las claves de lectura, facilitando al lector la recepción y cabal interpretación del libro, como ocurre en el resto de obras que integran la colección. Con la zaragozana Esteban Erlés comparte el gusto por el terror como placer estético, puesto que ambas buscan a través de sus ficciones un necesario contraste entre la luz y la oscuridad. Y es que el nombre de Ana Martínez Castillo podría englobarse en la amplia nómina de autoras actuales que sienten especial predilección por articular sus creaciones en torno al extrañamiento y a la dimensión inquietante de la realidad —Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Cecilia Eudave, Valeria Correa Fiz, Raquel Castro,…—.

 

Dado que Ana Martínez Castillo no tiene ninguna otra obra enmarcada en la prosa para adultos, resulta imposible esbozar los rasgos generales de toda su poética narrativa. Por ello, nos adentraremos directamente en esta primera incursión de la autora en la narrativa breve, para cuyo título ha elegido una palabra tan sugerente como reliquias. El concepto de reliquia remite a algo antiguo y ajado, a un objeto especial que, como se menciona a lo largo del libro, también puede tener su propia vida, convirtiéndose en un espíritu «único y sutil» (Martínez Castillo, 2019: 28). Con este delicado sustantivo, la autora nos recuerda la conexión con el pasado, pero especialmente la fascinación por los objetos de otro tiempo, por esas piezas de colección que, a modo de candelabros ennegrecidos, pueden esconder sombras y carcoma, en definitiva, todo un mundo de posibilidades ominosas.

«El alma es lo que habita dentro de las cosas. Un aliento negro que oxida y corrompe aquello que toca. Todas las reliquias de otro tiempo tienen una, de mayor o menor, digamos efecto. O fascinación, si lo prefiere» (Martínez Castillo, 2019: 28-29).

La imagen que sirve de portada es una de esas joyas de antaño. Nos da una pista muy significativa de los matices de contenido o líneas de desarrollo que podemos encontrar en el interior del libro, todas ellas relacionadas con lo extraordinario y lo tétrico. Nos encontramos ante una imagen post-mortem que nos remite a la práctica de la foto funeraria tan en boga durante el siglo xix y principios del siglo xx. Con esa dicotomía entre lo vivo y lo muerto, entre lo animado y lo inanimado, juega la ilustración de la portada de Reliquias, modificada exclusivamente para esta edición pero manteniendo los tonos grises y amarillentos que prevalecían en los retratos originales. Y es que descubriremos alguna referencia a este tipo de fotografías en cuentos como «Reliquias» y «Elvira»:

«Se trataba de una mujer con una niña sentada en sus rodillas. La niña tenía los ojos abiertos, pero vacíos. Miraban sin ver al objetivo mientras la mujer que la sostenía posaba con rostro áspero, de infinito horror y pena. Ambas vestían de negro, con encajes cerrados al cuello. La niña era como de cera, como las velas que se consumían allí mismo, en el candelabro. Rígida y seca» (Reliquias. 2019: 34).

Asimismo, las citas con las que se inicia el volumen permiten hacerse una idea de los ribetes siniestros y las imágenes escalofriantes que van a predominar a lo largo de las páginas. Estas citas previas están firmadas por la argentina Valeria Correa Fiz, el leonés Leopoldo María Panero —cuyo imaginario ha ejercido una notable influencia en la escritura de Martínez Castillo— y el albaceteño Javier Lorenzo, que considera uno de sus maestros.

Cuando baje —se dijo—a nadie he de contar que todo cuanto vi regresa al frío.

Javier Lorenzo Candel

Estructura y contenido del libro

A nivel estructural, el libro consta de tres secciones, a modo de calas brumosas, tituladas «Ecos», «Reflejos» y «Descenso», siendo la segunda la más extensa al dar cabida a cuatro cuentos, a diferencia de los otros dos apartados que están constituidos por tres relatos. Así, el lector comenzará su viaje en el futuro de connotaciones distópicas recreado en «Reliquias», la composición que da título al volumen, y, orientando sus pasos hacia el más allá, acabará descendiendo a las profundidades. En ese oscuro recorrido, repleto de miradas retrospectivas y fantasmas incesantes, no faltarán momentos de descanso con altas dosis de parodia y humor negro. No obstante, el lector no saldrá ileso de este caserón de tenebrosas resonancias que traza Ana Martínez Castillo en su ópera prima.

El imaginario de la escritora ahonda en diversas figuraciones del miedo: el miedo a las incógnitas que circundan el otro mundo, el miedo al silencio, a la soledad, al legado cultural, a nuestros recuerdos, a los espectros emocionales de los que no podemos desprendernos, a los rincones más inhóspitos de nuestra mente… A esta nómina se suma el temor a la experiencia de la muerte, el descubrimiento de oscuras amenazas que desestabilizan la concepción normalizada de lo real y la disolución de cualquier frontera.

«El miedo. El miedo era algo muy especial. Resultaba estimulante y atraía más que cualquier cosa en el mundo» (Martínez Castillo, 2019: 30).

 En el marco de ese amplio panorama que puede abarcar el miedo, el lector del libro, en función del cuento elegido, podrá sentir asombro, aprensión, angustia, pánico, terror o espanto. No obstante, Martínez Castillo sabe muy bien que es necesario aplicar nuevos recursos y técnicas para transmitir y actualizar los miedos esenciales del ser humano, que se perpetúan a lo largo del tiempo.

 

Los rasgos más destacados del volumen se pueden sintetizar en los siguientes puntos:

  • Protagonismo o marcada relevancia argumental de personajes o narradores femeninos, como ocurre, por ejemplo, en «Reliquias», «Elvira», «Tocados por la divina mano de Dios», «El nido» o «Más Allá S. L.».
  • Resortes procedentes de variadas estéticas no realistas. Reliquias aúna varias corrientes de lo insólito, entendiendo este término como un membrete genérico que recoge un conjunto de tendencias alejadas de la codificación realista y caracterizadas por proponer una visión subversiva de la sociedad contemporánea. Podemos percibir especialmente la estética de lo prospectivo y del terror fantástico, que pueden encontrarse combinadas en muchos casos, pues a la autora le interesa este tipo de fusión.
    • Las ficciones de Martínez Castillo presentan una mirada pesimista hacia el futuro. Predomina la distopía —«Reliquias»— y la narrativa de carácter postapocalíptico —«Tocados por la divina mano de Dios»—, si bien «Hacia el atardecer» también participa de herramientas prospectivas de otro calado. Estas categorías de lo prospectivo son, a juicio de Fernando Ángel Moreno, las que generan en el lector un efecto de «prospección, de replanteamiento de cuestiones socio-culturales» (2010: 121), revelando las incoherencias de nuestro tiempo y haciendo que se reflexione sobre posibles alternativas de mejora.
    • De todos los resortes de los que se nutre el género fantástico, lo monstruoso se va a convertir en una matriz temática de gran presencia en Reliquias a través de la figura del fantasma —«Paciencia», «Elvira» o «Más Allá S.L.»— y del muerto viviente —«El amor de una madre» y «Tocados por la divina mano de Dios»—. Ya Freud sostenía lo siguiente: «A muchos seres humanos les parece ominoso en grado supremo lo que se relaciona de manera íntima con la muerte, con cadáveres y con el retorno de los muertos, con espíritus y aparecidos» (1979: 241). El tratamiento del fantasma, con su vagar eterno, se presenta en los textos de Ana Martínez Castillo con una gran influencia de la ficción gótica. El zombi, en cambio, permitirá comprender el concepto de «fantástico posmoderno».
  • El absurdo kafkiano para recalcar la alienación del individuo y esbozar una perspectiva distorsionada de la realidad. Muchas de las situaciones terribles que se narran acaban desembocando en escenas ridículas. El absurdo, en cualquier caso, permite reflejar unas preocupaciones reconocibles como posibles o inherentes a nuestro presente: la identidad, la soledad, la adversidad, la culpa, las cargas familiares, el padecimiento de enfermedades… Piezas paradigmáticas que participan del absurdo serían «Extraño episodio en la vida de un opositor» y «Los chinos», dado que en ambos se aprecia la ausencia de causalidad y el comportamiento de tintes irracionales de sus personajes protagonistas.
  • Referencias a otras obras y personajes de la literatura. La mayor parte de las tramas se enriquecen con alusiones o guiños a otras ficciones del ámbito no mimético.
  • Pequeña serenata nocturna, de Dorothea Tanning (1943)

Lectura

Para aproximarnos al conjunto de resplandores antiguos que conforma Reliquias proponemos las siguientes preguntas:

  1. ¿A qué crees que se debe la estructura tripartita del libro? ¿Es posible percibir nexos de unión entre los relatos agrupados en una misma sección?
  2. Si tuvieses que elegir uno de los cuentos que componen el libro, ¿con cuál te quedarías? ¿A qué se debe esa elección: a la temática abordada, al punto de vista del narrador, al impacto emocional que genera, al ritmo…?
  3. ¿Qué opinión te merece el misterioso personaje de La Marquesa que protagoniza el primer relato del libro? ¿Y esa sociedad distópica en la que se encuentra inmersa?
  4. Aquello que nos produce miedo es algo que, sin saber por qué, también nos atrae y fascina. En el libro confluyen desde miedos heredados de nuestra vida pasada a miedos mucho más cotidianos, abarcando un amplio espectro de matices. ¿Qué tipo de miedo te parece el más logrado? ¿Crees que se produce una actualización de enfoques de nuestras ansiedades?
  5. A lo largo de Reliquias aparecen escenas que destacan por su crudeza y por proponer una marcada contemplación de lo abyecto. Por ejemplo, Mónica se arranca enteras sus propias uñas para luego comérselas en el Hades retratado en «Más allá S.L.» y la anciana de «El amor de una madre» es capaz de comerse de un bocado el conejo que lleva a casa su hijo, quedándose el pelo del animal pegado en sus labios. ¿Qué imagen te parece más perturbadora por acrecentar lo escatológico y, con ello, el sentimiento de repulsión?
  6. ¿Cuál es la perspectiva narrativa que más te ha sorprendido para relatar los acontecimientos que atenazan a los protagonistas? ¿Qué efecto puede ocasionar ese tipo de focalización en el receptor del texto?
  7. ¿Has detectado alguna influencia del imaginario no mimético en la cosmovisión de los cuentos de Ana Martínez Castillo?
  8. Tal y como mencionamos en su aproximación biobibliográfica, Ana Martínez Castillo presenta una gran versatilidad a la hora de escribir, compaginando su vocación poética con la narrativa ¿Crees que se percibe ese hálito poético, quizás musical, en alguno de los relatos que conforman el libro?
  9. La imagen de portada reproduce una foto post-mortem típica del siglo xix y principios del xx ¿Hay algo en ella que te llame la atención o te resulte conocido?

    La ruptura, de Remedios Varo (1955)

Agua verde, cielo verde, de Mavis Gallant. Coloquio

Por Rosa María Díez Cobo

La segunda sesión del club de lectura dedicada a la novela Agua verde, cielo verde de la canadiense Mavis Gallant ha promovido un dinámico coloquio entre los socios participantes. Esta obra, la primera narrativa larga de una contumaz cuentista como Gallant, supone la exploración de dos aspectos centrales: por una parte, la alta sociedad de origen estadounidense expatriada (por voluntad propia) en Europa en la primera mitad del siglo XX, y, por otro, la conflictividad emocional y psicológica en una tóxica relación materno-filial. Precisamente, nuestros socios gravitaron en sus opiniones y reflexiones mayoritariamente en torno a estos dos aspectos más generales.

Algunos de nuestros lectores, atendiendo a la distancia social y temporal del emplazamiento de la trama, sugirieron que la novela no les aportó reflexiones de demasiado calado. No olvidemos que la autora se centra en un estrato social burgués de su época para canalizar precisamente una crítica hacia la vacuidad, frivolidad e intrascendencia de su condición y de sus actos. Esto ha llevado a algunos lectores a identificar la narración de dicha situación con una “ligereza” prosística que no es tal, al menos, no como así lo pretendió la autora. En cambio, para otros lectores, la peculiar fijación de la escritora por la anécdota y lo anecdótico, lo cotidiano y lo pequeño, supuso una revelación en cuanto que, enfocando lo aparentemente anodino e insustancial, no obstante, Gallant nos revela datos centrales de sus personajes; entre líneas al lector se le plantea el reto de reconstruir vidas mucho más complejas de lo que, en apariencia, nos manifiesta de forma directa la acción narrada.

Fue muy activo el debate en relación a la problemática relación entre las dos principales protagonistas femeninas de la obra: Bonnie McCarthy y Flor McCarthy, hija de la anterior. La novela traza la evolución simultánea del alto grado de dependencia emocional y física entre ambas, propiciada por su madre y asimilada por su hija, y el deterioro mental agudo de la joven. Concretamente, este aspecto psicológico, la progresión de una depresión y sus síntomas, suscitó reflexiones entre nuestros socios, considerando la profundidad psicoanalítica de lo referido por la autora. Asimismo, varios de nuestros lectores convinieron en lo realista y humano del tipo de relación descrita. Es decir, por encima de que la clase social considerada dentro de la novela pueda resultarnos ya un tanto trasnochada por las décadas transcurridas, el valor de las relaciones descritas pervive y transmite un discurso actual, reconocible en nuestras vivencias incluso cotidianas. Lo mismo se puede decir de otros personajes más secundarios en la obra: Bob Harris, el primo George, Doris Fischer o Wishart, individuos que hacen gala de altos niveles de hipocresía, egoísmo e histrionismo pero que, a pesar de la extrañeza que nos pueden llegar a transmitir, considerados en las distancias cortas, nos reflejan vértices de la condición humana bien reconocibles.

Por otra parte, más allá de discrepancias en torno a la frescura o interés de la trama, entre nuestros lectores ha habido unanimidad a la hora de valorar el estilo de la autora. Todos los intervinientes parecen haber coincidido en el uso magistral del lenguaje, sutil, cuidado, cargado de connotaciones, que ejercita Gallant en esta obra. De hecho, uno de los aspectos más comentados en nuestra tertulia fue el marcado simbolismo de distintos elementos de la novela: el color verde, las cuentas de un collar, un caballo en el recuerdo de una niña… De nuevo, en este caso, el mundo prosaico que se nos describe en esta novela se nos revela en su totalidad a partir del brillo de las pequeñas cosas, del lenguaje escondido de las circunstancias que rodean a las acciones tenidas por principales. Pero Gallant difiere, o cancela, lo considerado como central y da protagonismo al suceder mínimo de lo que generalmente queda a la sombra de los eventos centrales.

Guía a la lectura. Agua verde, cielo verde, de Mavis Gallant

 

Por Rosa María Díez Cobo

 

Mavis Gallant

Mavis Gallant (Montreal, Canadá, 1922 – París, Francia, 2014), de soltera Mavis Leslie de Trafford, es una escritora canadiense con una trayectoria que la llevó desde el ensayo a la novela y al drama pero que sobre todo destacó por su producción cuentística –la mayoría de sus relatos se publicaron en la revista estadounidense The New Yorker.

Es una autora que, por su condición expatriada –vivió casi toda su vida adulta en Francia– y por mantener, sin embargo, el inglés como su lengua literaria, tardó en recibir el reconocimiento a su obra tanto en su Canadá natal como en Francia y, en consecuencia, a nivel internacional (en España solo están disponibles unos pocos volúmenes de la autora, permaneciendo, la mayoría, sin traducir a nuestra lengua). Precisamente, sus avatares personales y su «talante extramuros», al que se refiere Rosa Montero, impregnan autobiográficamente sus novelas y relatos y dotan a su obra de un singular y personalísimo estilo.

De esta manera, si en casi todos los autores encontramos factores biográficos relevantes que se reflejan en sus obras, en el caso de Gallant, además de su residencia fuera de su país natal, hay otras cuestiones personales que la marcaron y que serán relevantes a la hora de interpretar, entre otras, Agua verde, cielo verde, principalmente, la problemática relación con su progenitora y la falta de un domicilio estable durante su infancia.

Y es que Gallant perdió a su padre a una edad temprana –dato que ignoró hasta años después del suceso– y, tras el segundo matrimonio de su madre, fue dejada en manos de un tutor legal y enviada a una sucesión de internados en Canadá y Estados Unidos. Su educación fue bilingüe, en inglés y francés, aunque siempre publicó en inglés a la cual consideraba «la lengua de la imaginación» (The Selected Stories of Mavis Gallant, 1996: XVI).

Gallant comenzó trabajando para el National Film Board of Canada y después como periodista para el diario Montreal Standard. Pero abandonó este último cargo en 1950 y emigró a París donde se volcó en exclusiva en su faceta como creadora literaria. Para comprobar su valía artística, comenzó a enviar relatos a la prestigiosa revista The New Yorker consiguiendo que en 1951 se publicase el primero de sus textos «Madeleine’s Birthday». Pese a la estafa inicial de su agente literario, a partir de entonces, Gallant pasó a contribuir relatos de forma regular a esta publicación que aceptó más de 100 y parte de su obra ensayística.

Publicó los siguientes volúmenes de cuentos: My Heart Is Broken (1964), The Pegnitz Junction (1973), Home Truths: Selected Canadian Stories (1981), Overhead in a Balloon: Stories of Paris (1985), In Transit (1988), y Across the Bridge (1993). Sus relatos publicados en revistas se recogieron en varios volúmenes: The Collected Stories of Mavis Gallant (1996), Paris Stories (2002), Varieties of Exile (2003); también publicado con el título Montreal Stories, y The Cost of Living: Early and Uncollected Stories (2009); también con el título Going Ashore. Green Water, Green Sky (1959) fue su primera novela y A Fairly Good Time (1970), la segunda. También fue autora de una obra teatral What Is to Be Done? (1983) y parte de sus textos ensayísticos se recogieron en el volumen Paris Notebooks: Selected Essays and Reviews (1986).

A pesar de su tardío reconocimiento, Gallant recibió numerosos premios y galardones internacionales; entre ellos, podemos destacar:

  • Nombrada Oficial de la Orden de Canadá por su contribución a la literatura.
  • 1983 – 1984. Escritora-residente en la Universidad de Toronto (Canadá).
  • Nombrada Miembro Honorario Extranjero de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.
  • Galardón Legum Doctor (Universidad de Queen, Canadá).
  • La Federación de Escritores de Quebec denominó uno de sus premios anuales con el nombre de la autora;
  • Premio Matt Cohen (Canadá).
  • Premio Rea (Estados Unidos).
  • Premio O. Henry (Estados Unidos).
  • Premio PEN/Nabokov (Estados Unidos).
  • Prix Athanase-David (Quebec; para autores de dicha provincia canadiense).

Poética narrativa de Mavis Gallant

Su obra alberga multitud de temas e intereses, y posee un estilo muy propio y reconocible. Así, destacaremos los siguientes aspectos, sobre todo en referencia a sus creaciones narrativas:

  • fuerte  «autobiografismo» en personajes y tramas;
  • prosa desprovista de adornos superfluos que evoca, por momentos, un estilo documental y periodístico;
  • parca en recursos narratológicos, no obstante, sus textos nos suscitan numerosas dudas, nos hacen intuir que cada tras evento, cada tras personaje, y situación, existe una significación más profunda; de ahí el simbolismo que recorre la escritura de Gallant;
  • en sus textos dominan el aislamiento, el desarraigo y la desubicación de canadienses, estadounidenses y europeos de clase media-alta, o con un estilo de vida aburguesado o aristocrático, en otros países donde hacen turismo o residen de forma permanente;
  • el protagonismo dado a extranjeros o expatriados en sus textos implica que asuntos como el multiculturalismo y el bilingüismo también sean aspectos centrales;
  • muchos de sus personajes principales son mujeres jóvenes, que residen en Norteamérica o Europa y que afrontan situaciones familiares complicadas, en muchas ocasiones sufren presiones para encontrar marido a una edad «conveniente» o se encuentran comprometidas o casadas con hombres a los que no aman;
  • es llamativo el carácter abúlico y desganado de gran parte de sus personajes, los cuales, a menudo, parecen llevar una vida mayormente ociosa y vacacional (muchas de las tramas de sus relatos acontecen en periodos y lugares de vacaciones);
  • a menudo sus protagonistas se encuentran sumergidos en profundos conflictos internos y con los que les rodean. Dentro de esta tendencia, Gallant ha singularizado dos temas preferentes: los odios y rencores mutuos que puede generar una relación p/materno-filial y los conflictos de convivencia de pareja;
  • el peso de lo cotidiano, lo vulgar y de las convenciones y cómo estos limitan y frustran al ser humano provoca que muchos de los personajes de Gallant parezcan estar en constante huida, física o psicológica;
  • los personajes de nuestra autora son sumamente introspectivos: el pensamiento de los personajes, más que sus acciones, se sitúa en el centro de todas sus narrativas. Sin embargo, como lectores, muchas veces no llegamos a entender las razones y motivos que movilizan a dichos personajes: son singulares, extraños, incluso incomprensibles;
  • el núcleo de sus relatos a menudo nos resulta intrascendente: las acciones se ocupan de anécdotas domésticas, cotidianas, y, en muchas ocasiones, banales;
  • muchos de los conflictos que se desarrollan en sus tramas permanecen abiertos, irresueltos;
  • predilección por la ubicación de las tramas en marcos urbanos europeos, canadienses o estadounidenses (París, Venecia, Ginebra, Madrid, Montreal, etc.), o en clásicos espacios costeros de vacaciones europeos (Costa Azul francesa, Riviera italiana, costa sur de España…);
  • si su obra parece transcurrir, hasta cierto punto, desconectada de la realidad histórica y social más inmediata, también es cierto que en muchos de sus textos se intercalan referencias históricas que nos sitúan los episodios cotidianos de sus personajes en un marco más amplio.

La autora en sus palabras y en las de sus críticos:

Mavis Gallant integra una nómina de narradoras canadienses que, en los últimos tiempos, está recibiendo una especial atención por parte de la crítica. Se la ha llegado a equiparar a George Eliot, Anton Chéjov, Henry James o Edith Wharton y, entre sus coetáneos, se han trazado paralelismos con Alice Munro, ganadora del Nobel en 2013, John Cheever o John Updike. Munro, no en vano, se ha referido a Gallant como su maestra literaria. También Margaret Atwood se ha declarado fan de su compatriota y otros muchos escritores en el ámbito canadiense e internacional han reconocido su maestría. A pesar de esta notoriedad crítica alcanzada en los últimos años, Gallant aún sigue siendo relativamente desconocida para el público lector. Aqu puedes explorar varios enlaces que te ayudarán a pergeñar una visión más completa de Gallant y de sus trabajos:

Agua verde, cielo verde

 Información contenida en la contraportada (Impedimenta, 2018)

Mavis Gallant despliega todo su talento en este testimonio whartoniano del descenso a los infiernos de dos mujeres unidas por una enfermiza relación maternofilial. El deslumbrante debut novelístico de una de las narradoras canadienses más reconocidas del siglo XX.

Flor McCarthy lleva una existencia que a muchos podría parecerles idílica. Después del traumático divorcio de su madre, que ya no puede soportar seguir viviendo en América, ambas emprenden un largo viaje por distintos países de Europa. Recalan en ciudades como Venecia, Cannes y París, pero el encanto es solo aparente. Abocadas al exilio, madre e hija dependen de la caridad de sus familiares y, oculta tras un velo de falso glamour, aparece frente a ellas la locura de un desarraigo marcado por la dependencia física y emocional. La vida de Flor se va transformando en una pesadilla expuesta ante las miradas de aquellos con quienes se encuentra a lo largo de los años, como su tímido primo George o los amigos ocasionales de su madre. Su búsqueda de protección aflora tras cada encuentro en una clara derivación de su necesidad de contar con un hogar al que regresar.

Estructura y contenido del libro

Dentro de la bibliografía de la autora, Agua verde, cielo verde es su ópera prima novelística y nos da en buena medida la pauta de los temas e intereses principales de Gallant, que ya exploró en sus cuentos y en los que ahondará esta novela.

El libro se puede interpretar como una cata de cuatro momentos vitales de una de sus protagonistas, Flor McCarthy, en su deslizamiento hacia una anuladora depresión. En dicho proceso, se ve acompañada en todo momento por su madre, Bonnie McCarthy que aparece retratada como responsable del estado psicológico de su hija tras someterla a una infancia de inestabilidad familiar y geográfica, creando enfermizos lazos de dependencia con su hija.

El relato se compone de cuatro episodios carentes de título y de desigual longitud. Excepto por el tercero que supone un salto atrás (analepsis) en la sucesión de hechos narrados, los restantes siguen, cronológicamente, el estado mental de Flor hasta su internamiento en un centro psiquiátrico. La autonomía de lo narrado en cada episodio nos permite acercarnos a ellos como si de relatos independientes se tratase.

Algunos temas y aspectos principales de esta narrativa que cabe destacar son:

  • se trata de una novela donde tenemos acceso al devenir de todos sus personajes pero, sin embargo, el conocimiento que tenemos de sus pensamientos y sentimientos más íntimos es parcial, incierto;
  • el conflicto como seña de identidad de los personajes consigo mismos y en su relación con los demás, especialmente en el ámbito familiar;
  • las dificultades de la vida expatriada;
  • los conflictos de las clases sociales acomodadas que temen perder sus privilegios y estilo de vida;
  • la posición de dependencia económica de las mujeres respecto de los hombres;
  • la represión de los sentimientos y deseos como origen de buena parte de los problemas personales y mentales de los personajes;
  • la crisis existencial, de encrucijada personal, que aqueja no solo a Flor y Bonnie, sino, también, al resto de personajes (Bob Harris, el primo George, Wishart);
  • la evocación de la vida vacacional de las clases acomodadas como engañosa, desprovista de un glamour real;
  • un fuerte simbolismo de las personas, los lugares, los objetos y las acciones;
  • el desencanto y la decadencia como tono general de la narrativa.

 

Lectura

Una narrativa tan cargada de conexiones, símbolos y connotaciones nos sugiere más preguntas que respuestas desde las que podríamos abordar su lectura crítica. Aquí podemos considerar algunas de ellas:

  1. ¿cómo conecta el epígrafe shakesperiano con el resto de la narrativa?
  2. ¿cómo calificarías el estilo de la prosa de Gallant y los recursos empleados en esta narrativa? ¿Te ha resultado compleja de leer o de interpretar?
  3. la voz narrativa en tercera persona parece transmitirnos todo de los personajes, pero, sin embargo, al concluir la obra, sentimos que nos faltan muchas piezas para completar el puzle, para comprenderlos mejor, ¿de dónde crees que deriva esta sensación de extrañeza que nos evocan?
  4. aunque los personajes parecen vivir en un infinito presente vacacional o de ocio, el pasado tiene un enorme peso sobre sus sentimientos y decisiones, ¿cómo condiciona dicho pasado la vida errante de Bonnie y Flor?
  5. nuestros protagonistas son todos expatriados residiendo fuera de su lugar de nacimiento, ¿crees que se hallan bien integrados en sus nuevas residencias?; ¿cuál es su relación con su país de origen y sus nuevos lugares de destino?
  6. “Flor la [a Bonnie] escuchó y pensó: «Y yo que antes creía que mi madre era Dios»” (68). Esta cita es muy representativa de la deriva que toma la relación entre madre e hija en la novela, ¿cómo has interpretado dicha relación?; ¿de dónde crees que surge el conflicto?
  7. «Para los franceses, Bob Harris encajaba superficialmente con el patrón de hombre estadounidense –un grand gosse– y a él le iba de fábula. Sería la última persona del mundo en dar problemas» (51). ¿Crees que esta descripción se ajusta bien al personaje, a sus actuaciones a lo largo de la narrativa?
  8. el protagonismo femenino en la obra es indiscutible y si la relación conflictiva entre madre e hija que se nos presenta puede parecer bastante prototípica, ¿cómo has interpretado, sin embargo, la figura de Doris Fischer y su interacción con los demás protagonistas?
  9. muchos de los personajes pertenecen a clases sociales acomodadas, burguesas, o intentan ascender a ellas. En este sentido, ¿el estilo de vida que desarrollan que te ha sugerido o inspirado?; ¿intenta la autora transmitir una crítica social a través de su retrato?; ¿cómo habéis interpretado al personaje de Wishart dentro de este ambiente burgués?
  10. la obra se abre y se cierra con el primo George, ¿qué papel crees que juega su presencia en la narrativa y en su relación con su tía y prima?;
  11. la novela contiene varios simbolismos, algunos bastante enigmáticos, ¿en concreto, cómo habéis considerado algunos de los siguientes…
    1. el color verde que aparece asociado a diversos objetos y evocaciones en diversos momentos de la obra?
    2. Venecia?
    3. París?
    4. «Jefe» el poni, que Flor evoca en el momento más crítico de su crisis depresiva (108)?
    5. el estado depresivo de Flor?
    6. …y otros que hayáis detectado?
  12. el cierre de la obra, una alucinación del primo George por la cual fusiona en una sola figura las imágenes de su tía, prima y de una chica francesa que se ha cruzado por la calle, ¿cómo lo has interpretado?; ¿qué función crees que cumple en relación con el resto del texto y los conflictos descritos?

    Aykut Aydogdu

    Aykut Aydogdu

Club de lectura de la Universidad de León. Curso 2019-2020

Pronto dará comienzo la séptima edición del Club de lectura de la Universidad de León. Te anticipamos el cartel  y el programa para este curso (puedes imprimirlos en pdf)

CARTEL: Club lectura ULE 19/20)  

PROGRAMA: Tríptico con toda la información del curso y las formas de participación

¡ATENCIÓN!

Este año hemos cambiado el día de la semana de nuestros coloquios. Ya no serán los  jueves, sino los  lunes. Para empezar bien la semana …

¿Ya te has matriculado?

Como siempre, te esperamos con los libros abiertos  🙂

 

Descubre los títulos de la Séptima edición del Club de lectura de la ULe: Solución

Es que lo hemos puesto tan fácil….Muchos de vosotros las habéis adivinado;  estas son las obras cuya lectura abordaremos  el próximo curso:

(Solución: Colonia Green Water y logotipo de la plataforma de tecnología  GreenSky)


Gallant, Mavis
Agua verde, cielo verde / Mavis Gallant ; traducción del inglés a cargo de Miguel Ros González
Madrid : Impedimenta , 2018
187 p.
978-84-17115-56-2

Más información

(Solución: Símbolo de las Reliquias de la Muerte en la saga Harry Potter)

 

Martínez Castillo, Ana
Reliquias / Ana Martínez Castillo  ; Prólogo de Patricia Esteban Erlés
León : Eolas , 2019
146 p.
978-84-17315-73-3

Más información

(Solución: nº 23 en el icono de un lector colocado en el cartel de la Fundación Antonio Pereira)

 

Pereira, Antonio, 1923-2009
Antonio Pereira y 23 lectores cómplices / [Antonio Pereira] ; edición de  Natalia Álvarez Méndez y Ángeles Encinar.
León : Eolas, 2019
296 p
978-84-17315-66-5

Más información 

(Solución: Manuscrito en el que solo falta el cuarto de los elementos en la tetralogía protagonizada por la figura de Fernando de Rojas como investigador)

 

García Jambrina, Luis
El manuscrito de aire /  Luis García Jambrina
Madrid  : Espasa, 2019
320 p
978-84-670-5347-0

Más información

 

 

 

Descubre los títulos de la Séptima edición del Club de lectura de la ULe

 

¡Ya estamos preparando la
Séptima  edición del Club de lectura de la ULe!

Aún no está abierto el plazo de matrícula, ni siquiera están publicados todos los libros que vamos a incluir en esta edición, pero para que puedas ir disfrutando durante el verano de algunas de las  lecturas, te anticipamos los títulos de la séptima edición del Club de lectura de la ULe.

Pero antes, vamos a jugar un poco: las imágenes te ofrecen una pista sobre el título de la obra,, de la que te ofrecemos un breve fragmento. Este año, no sé por qué,  nos ha salido todo de color verde,  (excepto  la última novela, que está tan verde, que ni siguiera se ha  publicado aún)

¿Crees que podrás adivinar algún título, todos…? 😉

 

Déjanos tu respuesta en nuestras redes sociales.
La solución… dentro de unos días

Nuevo club de lectura de la Universidad de León. Formulario de inscripción

A raíz de las opiniones expresadas por los socios del Club de Lectura en uno de nuestros últimos encuentros, hemos considerado necesario hacer una reflexión sobre el modo en el que estamos planteando esta actividad de animación a la lectura.

Cada proyecto tiene una trayectoria  y ha llegado el momento de dar un golpe de timón y reorientar, renovar y revitalizar nuestro rumbo. Para ello hemos  recabando información de nuestros socios y seguidores: opiniones, comentarios, críticas, preferencias, gustos literarios y/o personales…

Dado que la naturaleza de los asistentes a nuestros coloquios es muy heterogénea, lo lógico sería suponer que sus consideraciones también lo fueran.  Sin embargo, hemos escuchado  varias críticas mayoritariamente en  el mismo sentido, lo que nos ha llevado a  replantear  la orientación que, desde hace seis años, venimos dando a este Club.

ALGUNAS OPINIONES RECOGIDAS

A pesar de que soy un gran seguidor de lo fantástico, me gustaría explorar otros géneros igualmente alternativos y actuales (Alberto)

Los libros que seleccionáis son todos muy densos, muy duros. ¡Y qué gente tan rara…! Es cierto que los títulos elegidos te ayudan a salir de la zona de confort, pero es que a veces es un agobio, todo es tan feo, todo lo ves negro… Me gustaría  intercalar alguna lectura que te ponga contenta (Eugenia)

Por favor, cambiad la línea de lectura,  que salgo con un mal rollo  de los coloquios que no se me  quita ni con las  cañas. Es más: un día me dio tanto miedito que no pude volver sola a casa porque era de noche y estaba oscuro, y me tuve  que quedar en el Traga hasta que amaneció (Susana)

 A ver, yo para leer desgracias  y cosas raras me wasapeo  con mi suegra, que esa sí que es una bruja, y no voy a un club de lectura (Maribel)

Tras una reflexión honesta  y basándonos en  las opiniones y propuestas recibidas, hemos trabajado en un nuevo proyecto de dinamización de la lectura que esperamos sea del agrado de nuestros seguidores  y que tendrá las siguientes características:

Venus de Milo (*¡Sí hombre, pues como para remar estoy yo…!)

TEMÁTICA

La temática elegida para el nuevo Club de lectura girará este año en torno al tópico literario de la Travesía del Amor (navigium amoris) y sus elementos componenciales o submotivos, según la taxonomía elaborada en su tesis doctoral por Juan Antonio Gómez Luque  (ver  más abajo el apartado MARCO TEORICO Y REFERENCIAL):

  1. Doble naturaleza de Afrodita-Venus como diosa de la navegación y del amor.
  2. Comparación del acto sexual con la acción de navegar o remar.
  3. Equiparación de la amada con el mar en su peligrosidad.
  4. Comparación de la desazón amorosa con la tempestad marina.
  5. Identificación del final de la relación amorosa con la arribada a puerto.
  6. Ofrecimientos de ofrendas votivas.

MARCO TEÓRICO Y REFERENCIAL

Para situar las lecturas seleccionadas en un contexto que delimite los conceptos de los que nos proponemos debatir en el Club hemos seleccionado las siguientes obras:

Libros

Cazas, Gustavo (1969-)
Sexo, literatura y oralidad / Gustavo Cazas
Camas (Sevilla): Butanero ed., 2018
978-84-6969-696-X

Capítulos de libros

Sexi fenicia y púnica / M. Pellicer Catalán
(Incluido en la obra Los Fenicios en la Península Ibérica, ISBN 848632906X, P. 85-107)

Artículos de revista

Los cuartetos y las redondillas de la poesía del siglo de Oro: mucho más que estrofas / Lope de Armada (Revista de poesía El sexo de los ángeles, ISSN 2222-4444, Vol. 11, Nº 2, 2018, pag. 69)

Tesis doctorales

  1. Del erotismo a la seducción en Jin Ping Me
    Autores: Ya-hui Chang
    Directores de la Tesis: Alicia Relinque Eleta (dir. tes.)
    Lectura: En la Universidad de Granada ( España ) en 2015
    Tribunal Calificador de la Tesis: Santiago Fernández Mosquera (presid.) , Juan José Ciruela Alférez (secret.) , Sonia Fernández Hoyos (voc.) , Angela Olalla Real (voc.) , Isabel Cervera del Río (voc.)
    Tesis en acceso abierto en: DIGIBUG
  2. El tópico literario de la travesía del amor: de la literatura clásica a la poesía española de los siglos de oro
    Autores: Juan Antonio Gómez Luque
    Directores de la Tesis: Gabriel Laguna Mariscal (dir. tes.) , Mónica María Martínez Sariego (codir. tes.) , Miguel Rodríguez-Pantoja Márquez (codir. tes.)
    Lectura: En la Universidad de Córdoba ( España ) en 2018
    Tribunal Calificador de la Tesis: Juan Montero Delgado (presid.) , Dámaris Romero González (secret.) , Rosario Moreno Soldevila(voc.)
    Tesis en acceso abierto en: Helvia

PROGRAMA (provisional)

A falta de ultimar algunos detalles. las lecturas seleccionadas para este nuevo periodo del club de lectura son las siguientes (preferible edición en tapa dura):

INSCRIPCIÓN Y MATRÍCULA ¡IMPORTANTE!

Para poder participar en esta nueva etapa del Club de Lectura, déjanos tus datos en este formulario de inscripción