Agua verde, cielo verde, de Mavis Gallant. Coloquio

Por Rosa María Díez Cobo

La segunda sesión del club de lectura dedicada a la novela Agua verde, cielo verde de la canadiense Mavis Gallant ha promovido un dinámico coloquio entre los socios participantes. Esta obra, la primera narrativa larga de una contumaz cuentista como Gallant, supone la exploración de dos aspectos centrales: por una parte, la alta sociedad de origen estadounidense expatriada (por voluntad propia) en Europa en la primera mitad del siglo XX, y, por otro, la conflictividad emocional y psicológica en una tóxica relación materno-filial. Precisamente, nuestros socios gravitaron en sus opiniones y reflexiones mayoritariamente en torno a estos dos aspectos más generales.

Algunos de nuestros lectores, atendiendo a la distancia social y temporal del emplazamiento de la trama, sugirieron que la novela no les aportó reflexiones de demasiado calado. No olvidemos que la autora se centra en un estrato social burgués de su época para canalizar precisamente una crítica hacia la vacuidad, frivolidad e intrascendencia de su condición y de sus actos. Esto ha llevado a algunos lectores a identificar la narración de dicha situación con una “ligereza” prosística que no es tal, al menos, no como así lo pretendió la autora. En cambio, para otros lectores, la peculiar fijación de la escritora por la anécdota y lo anecdótico, lo cotidiano y lo pequeño, supuso una revelación en cuanto que, enfocando lo aparentemente anodino e insustancial, no obstante, Gallant nos revela datos centrales de sus personajes; entre líneas al lector se le plantea el reto de reconstruir vidas mucho más complejas de lo que, en apariencia, nos manifiesta de forma directa la acción narrada.

Fue muy activo el debate en relación a la problemática relación entre las dos principales protagonistas femeninas de la obra: Bonnie McCarthy y Flor McCarthy, hija de la anterior. La novela traza la evolución simultánea del alto grado de dependencia emocional y física entre ambas, propiciada por su madre y asimilada por su hija, y el deterioro mental agudo de la joven. Concretamente, este aspecto psicológico, la progresión de una depresión y sus síntomas, suscitó reflexiones entre nuestros socios, considerando la profundidad psicoanalítica de lo referido por la autora. Asimismo, varios de nuestros lectores convinieron en lo realista y humano del tipo de relación descrita. Es decir, por encima de que la clase social considerada dentro de la novela pueda resultarnos ya un tanto trasnochada por las décadas transcurridas, el valor de las relaciones descritas pervive y transmite un discurso actual, reconocible en nuestras vivencias incluso cotidianas. Lo mismo se puede decir de otros personajes más secundarios en la obra: Bob Harris, el primo George, Doris Fischer o Wishart, individuos que hacen gala de altos niveles de hipocresía, egoísmo e histrionismo pero que, a pesar de la extrañeza que nos pueden llegar a transmitir, considerados en las distancias cortas, nos reflejan vértices de la condición humana bien reconocibles.

Por otra parte, más allá de discrepancias en torno a la frescura o interés de la trama, entre nuestros lectores ha habido unanimidad a la hora de valorar el estilo de la autora. Todos los intervinientes parecen haber coincidido en el uso magistral del lenguaje, sutil, cuidado, cargado de connotaciones, que ejercita Gallant en esta obra. De hecho, uno de los aspectos más comentados en nuestra tertulia fue el marcado simbolismo de distintos elementos de la novela: el color verde, las cuentas de un collar, un caballo en el recuerdo de una niña… De nuevo, en este caso, el mundo prosaico que se nos describe en esta novela se nos revela en su totalidad a partir del brillo de las pequeñas cosas, del lenguaje escondido de las circunstancias que rodean a las acciones tenidas por principales. Pero Gallant difiere, o cancela, lo considerado como central y da protagonismo al suceder mínimo de lo que generalmente queda a la sombra de los eventos centrales.

3 pensamientos en “Agua verde, cielo verde, de Mavis Gallant. Coloquio

  1. MARIA EUGENIA ARIAS

    Antes de comenzar el Club de lectura, leí la novela de Mavis Gallart, Agua Verde, Cielo Verde. Su lectura no me resultó fácil, pese a su trama clásica: una madre divorciada, Bonnie McCartty, que huye de sí misma y arrastra en su fuga a su hija adolescente, Florence. La obra narra la difícil relación que existe entre ambas, la dependencia emocional que se cierne entre ellas y sus consecuencias.
    Desde el principio, no empaticé con el texto; no me interesaron estos personajes neoyorquinos, de clase social media-alta, de mediados del siglo XX, que viven continuamente en conflicto personal.
    A medida que avanzaba la historia, dividida en cuatro capítulos, pero desconectados entre sí, esperaba que, de un momento a otro, se produjera el desenlace, que nunca llegaba. Incluso, en más de una ocasión, tuve que releer algún fragmento.
    No obstante, quiero destacar que, tras asistir el 30 de septiembre al coloquio guiado por
    Rosa Mª Díez Cobo, su mirada me permitió reflexionar sobre determinados aspectos del libro que habían pasado desapercibidos para mí, creando, así, nuevas expectativas y abriendo nuevos horizontes, tras mi segunda lectura.

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  2. MARIA EUGENIA ARIAS

    La segunda lectura y el debate posterior me han servido para profundizar en algunos temas y aspectos de la novela, como el desarraigo de las protagonistas, la hipocresía social que envuelve a los personajes, la sensación de vértigo y vacío de Flor, una hija a veces rebelde, otras sumisa, pero siempre con un gran peso de culpa si dice o hace algo contrario al pensamiento de su madre o incluso la presencia de algunos símbolos: el color verde, el caballo a galope o esa escena del final del libro “la alucinación del primo George”
    Por otra parte, quisiera comentar que no considero a las protagonistas unas exiliadas; yo lo denominaría una huida voluntaria de Bonnie McCartty, para mí la auténtica protagonista de la obra, una madre obsesiva y controladora con todos aquellos que la rodean, que manipula y arrastra a su hija, originándole un desequilibrio total.

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  3. Rebeca Rodrñiguez Cerrón

    Tengo que reconocer que no había oído hablar de Mavis Gallant hasta que comencé el club de lectura. No por ello tuve problemas para empatizar con la escritora, con sus vivencias y, al mismo tiempo, reconocerlas en su obra.

    Tras el coloquio participativo, me ha quedado claro que a muchas de las personas que en él participaron no les había gustado la lectura, dado que fueron incapaces de conectar con una historia tan conectada con la clase adinerada del siglo pasado: historias que, para nada, son experiencias vitales de una persona de la época. Sin embargo, a mí sí me ha gustado.

    Su lectura ha sido sencilla gracias a la magistral introducción que se realizó la semana previa al coloquio. Haber conocido la biografía de la autora, su ideario y el tipo de lectura al que me enfrentaba me aclaró las cosas y pude enfocar mi atención en los puntos más interesantes de la novela. Me ha llamado la atención el valor que los personajes principales le conceden al pasado. A pesar de pertenecer a una clase alta, adinerada, su verdadero tesoro son los recuerdos felices, la patria que añoran. Aferrarse a aquellas vivencias en su país natal (EEUU) es la propia patria de la que madre e hija han sido arrancadas.

    Me ha gustado, por último, el tratamiento tangencial que la autora hace de la cuestión de la depresión de Flor. En su comportamiento, se pueden reconocer patrones que seguiría una persona con dicha patología, pero sin hacerlo explícitamente. Ese es uno de los mayores valores del texto de la autora, bajo mi punto de vista.

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