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Novena edición del club de lectura de la Universidad de León

Ya está en marcha el club de lectura de la Universidad de León para el curso 2021-2022. Este año continuaremos con la dinámica de guías, coloquios y charlas con los escritores, Y también con las sesiones no presenciales, sino en formato online, a través de Google Meet y de  Ariadna, el Moodle externo de la Universidad de León.

Como lectores mantenemos  nuestro amor por los libros, la lectura y las historias bien contadas, pero es preciso resistir un poco más hasta que podamos reencontrarnos de nuevo cara a cara.

Estas son las obras que abordaremos. De ellas y sus autores puedes saber más en la información que te dejamos en la página específica de este blog.

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cómo participar en la
Novena  edición del Club de lectura de la ULe?

Guía a la lectura. Lo que no es tuyo no es tuyo, de Helen Oyeyemi

Por Rosa María Díez Cobo

Helen Oyeyemi. (Fotografía de Linda Nylind para The Guardian)

Helen Oyeyemi. (Fotografía de Linda Nylind para The Guardian)

Helen Oyeyemi

Helen Olajumoke Oyeyemi (Nigeria, 1984) es una escritora británica de raíces nigerianas con una aún corta pero intensa trayectoria. Con cinco novelas, dos obras teatrales y un libro de relatos ya publicados, ha sido aclamada por la crítica internacional desde la primera de sus obras, The Icarus girl (2005), que vio la luz cuando la autora solo contaba 18 años e iniciaba sus estudios de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad de Cambridge.

Es una narradora singular puesto que, pese a sus orígenes geográficos y culturales, ha rechazado los intentos de filiación que se le han intentado adjudicar con otros autores africanos o de la diáspora. Tampoco se siente alineada con autoras africanas contemporáneas reconocidas por sus demandas identitarias y feministas. Esta reivindicación de su autonomía geográfica y de su independencia creadora se refleja en esta declaración que se recoge en el siguiente artículo del diario El País (03/02/20):

«No siento ninguna conexión, ¿por qué debería? Soy británica, y no me siento arraigada en ninguna tradición más que en la que me he formado con mis lecturas».

No en vano, Oyeyemi ha residido en diversos países —desde hace unos años se radica en la capital checa—  y el estilo de su obra, metamórfico, escurridizo y colorista, resiste clasificaciones sencillas y se ha vinculado con multitud de autores de la escena internacional, aunque fundamentalmente de la tradición anglófona: los hermanos Grimm, Edgard Allan Poe, Henry James, Silvina Ocampo, Barbara Comyns, Shirley Jackson, Flannery O’Connor, Paul Auster, o Mariana Enríquez, entre otros.

Si bien la autora se opone a explicaciones simplistas y unívocas de sus textos, en sus obras se puede detectar una serie de recurrentes conexiones con su devenir biográfico: la experiencia multicultural, las identidades poliédricas, las tradiciones narrativas orales, la discriminación racial, los procesos depresivos y de ansiedad, la residencia itinerante, etc.

Pero si algo distingue la prosa de Oyeyemi es su personalísimo y deslumbrante acercamiento a la realidad. Su afirmación «para mí la fantasía es parte de la realidad» (Llegir en cas d’incendi, 20/11/19) es toda una declaración de intenciones sobre cómo esta creadora perfila unos universos narrativos cuajados de potenciales y extraordinarias interpretaciones en su moldeamiento del mundo textual. Asimismo, insiste en que su narrativa no es tanto ambigua —algo de lo que se la ha tildado muy a menudo—  como fluida y con la tendencia a dejar todas las puertas abiertas para que el lector pueda decidir por sí mismo qué ruta tomar. En esencia, para aproximarnos a la obra de esta singular narradora, conviene despojarnos de etiquetas aprioristas y dejarnos deslizar por las sinuosidades argumentales de sus textos.

Los novelas que la autora ha publicado hasta el momento son: The Icarus girl (2005), The opposite house (2007), White is for witching (2009), Mr. Fox (2011), Boy, snow, bird (2014), y Gingerbread (2019). Su único volumen de relatos es el titulado What is not yours is not yours (2016). Como autora teatral podemos señalar dos títulos Juniper’s Whitening (2005) y Victemese (2005). De todas estas obras solo tres, hasta el momento, se han traducido al español: El señor Fox (Acantilado, 2013), Boy, snow, bird. Fábula de tres mujeres (Acantilado, 2016), y Lo que no es tuyo no es tuyo (Acantilado, 2019).

Debido a su temprana ponderación por la crítica, Oyeyemi ya cuenta en su haber con numerosos premios y reconocimientos internacionales; entre ellos, podemos destacar:

  • Reconocida en la lista ‘Venus Zine’s 25 under 25’, una lista de los 25 mejores novelistas británicos de menos de 25 años.
  • Finalista del galardón estadounidense ‘Shirley Jackson Award’ por su novela White is for witching.
  • Ganadora del premio británico ‘Somerset Maugham Award’.
  • Ganadora del premio estadounidense ‘Hurston/Wright Legacy Award’ por su novela Mr. Fox.
  • Merecedora del galardón Granta ‘Best of Young British Novelist’.
  • Finalista para el premio ‘Los Angeles Times Book Prize’ por su novela Boy, snow, bird.
  • What Is Not Yours Is Not Yours recibe el galardón internacional ‘PEN Open Book Award’.
Helen Oyeyemi (Foto grafìa de Juan Barbosa para El País)

Helen Oyeyemi (Fotografía de Juan Barbosa para El País)

Poética narrativa de Helen Oyeyemi

 

Su obra alberga multitud de temas e intereses, y posee un estilo muy propio y variable. Así, destacaremos los siguientes aspectos, sobre todo en referencia a sus creaciones narrativas:

  • aunque Oyeyemi rechaza las dependencias geográficas de sus obras, se detectan influencias personales y culturales que remiten, con frecuencia, al gusto por personajes multiculturales, expatriados y a la influencia de las tradiciones narrativas orales y de diversas religiones y mitologías;
  • su prosa es generalmente poética, evocadora, dotada de imágenes plásticas y sugerentes;
  • presenta una notable exuberancia en el uso de recursos narratológicos, principalmente la autora ha desarrollado una técnica de deslizamiento narrativo que podríamos calificar como de stream of action”, fluir de la acción, por la cual las acciones más dispares se enhebran de formas constantes y sutiles revelando al lector que la existencia humana es un continuo entronque de hechos a veces disparatados;
  • el núcleo de sus relatos a menudo nos resulta trivial: las tramas se ocupan de anécdotas cotidianas, y, en muchas ocasiones, banales, pero siempre, en un momento dado, la escritora les aporta un giro peculiar que revela que lo sorprendente se puede ocultar tras las acciones más intrascendentes;
  • muchos de sus textos desdibujan de una forma natural y lúdica las fronteras entre realidad y fantasía y esto la ha llevado a recurrir a elementos propios del género fantástico como, por ejemplo, la casa encantada que protagoniza su novela White is for witching. Sin embargo, Oyeyemi transita de un modo disparejo por los diversas vertientes de lo insólito y, así, dependiendo de los textos, podríamos tildarlos de fantásticos, maravillosos o mágicorrealistas;
  • relacionado con lo anterior, Oyeyemi también ha incursionado en la reescritura o reelaboración de cuentos populares clásicos como en Boy, snow, bird o en Fox y, a menudo, en muchos de sus narraciones, detectamos estructuras, personajes o elementos que comparten características con este tipo de narrativas;
  • las obras de la británica se hallan plagadas de autorreflexiones literarias y de referencias al arte literario y otras variantes artísticas (teatro, cine, música). En su novela Fox el juego narrativo metafictivo es constante, por ejemplo;
  • existe un claro gusto por personajes de identidades fluidas lo que se trasluce en sus acciones, vivencias, etnicidad, género, etc.
  • aunque muchos de sus protagonistas manifiestan una tendencia al aislamiento, la melancolía y la introversión, el acercamiento que la autora realiza sobre ellos no es negativo o dramático, al contrario, la prosa de Oyeyemi aspira, de forma general, a mostrar una fe firme en la posibilidad de las conexiones humanas y las resoluciones pacíficas o alegres;
  • el humor y la ironía recorren la mayoría de sus textos que, en general, no presentan una propensión hacia la gravedad o el drama, de ahí que se la haya calificado como “una enorme dama de la comedia británica” (Laura Fernández, Babelia, 20/06/19);
  • en sus textos el protagonismo femenino es mayoritario, aunque la autora ha rechazado una lectura feminista de este aspecto y ha preferido interpretarlo como una tendencia natural a narrar situaciones y eventos más cercanos a su propia experiencia femenina;
  • pese al rechazo general de la autora hacia un compromiso crítico determinado, en sus obras, en ocasiones, se insertan y focalizan, de forma natural, aspectos relacionados con este como el acoso, el maltrato, la discriminación, etc.

 

La autora en sus palabras y en las de sus críticos:

Como ya se ha mencionado, Oyeyemi es gran medida, una autora inclasificable que reniega de las categorizaciones comunes. Reclama la creación de un territorio personal, propio, basado en su propia aproximación a la realidad. De ahí que ya de niña, como ella misma relata para la entrevista que ofrece a Andrea Aguilar en El País (03/02/20), se atrevió a modificar el final de la popular novela Mujercitas porque no le agradaba. Eso es lo que nos ofrece Oyeyemi en sus incursiones narrativas: la reversión de las conclusiones manidas, la relectura excéntrica de lo cotidiano, la ruptura de las costuras impuestas.

Helen Oyeyemi (Fotografía de Frank Bauer)

Helen Oyeyemi (Fotografía de Frank Bauer)

Aunque, por sus similitudes, pueda resultar tentador alistar a Oyeyemi en las filas del posmodernismo o en comunión con autores del género fantástico, la idiosincrasia de su prosa dificulta, una vez más, trazar una genealogía evidente de su prosa. Si bien estas y otras influencias son innegables, la imaginación prolífica de la autora rebasa estas tipificaciones. No en vano, si atendemos a las reseñas de cualquiera de sus obras indefectiblemente nos encontramos con este foco sobre su excentricidad. En palabras de Vanessa Graell, en su crítica de Lo que no es tuyo no es tuyo para El Mundo, nos encontramos la siguiente reflexión sobre la naturaleza tan única de las narraciones de la británica:

A Oyeyemi le gusta salirse de la línea argumental y tomar bifurcaciones nada evidentes. Huye de lo lineal y desdibuja la frontera entre la realidad y los mundos imaginarios. A modo de juego infantil o de un suspense a lo Hitchcock, resuelve el misterio de la forma más insólita.

A pesar de esta notoriedad crítica alcanzada internacionalmente en los últimos años, Oyeyemi aún no es muy conocida para el público lector en español. Aquí puedes explorar varios enlaces que te ayudarán a pergeñar una visión más completa de Oyeyemi y de sus trabajos:

 

 

 

Lo que no es tuyo no es tuyo

 

Información contenida en la contraportada (Acantilado, 2019)

 Lo que no es tuyo no es tuyo es una colección de relatos que comparten entre sí algo más que la colorida prosa de su autora: las llaves, literales y metafóricas, que desvelan secretos y abren por igual puertas y corazones. En un cuento dan acceso a una biblioteca perdida y a un jardín oculto en Barcelona, dos lugares que serán la clave del destino de las protagonistas; en otro, abren el corazón de una alumna en una escuela de marionetas; hay llaves que protegen de los fisgones un místico diario íntimo, y otras que cierran las puertas de una inquietante «casa de las cerraduras». Tomando los cuentos de hadas como punto de partida, Helen Oyeyemi revisita la tradición desde perspectivas insólitas y, gracias a su poderosa y brillante imaginación, nos transporta a lugares que, como en los sueños, nos resultan tan sorprendentes como reveladores.

 

Estructura y contenido del libro

The Key to her Secret Garden by Christian Schole

The Key to her Secret Garden by Christian Schole

Dentro de la bibliografía de la autora, Lo que no es tuyo no es tuyo es su ópera prima cuentística y nos da en buena medida la pauta de los temas e intereses principales de Oyeyemi, que ya exploró en sus novelas previas y en los que ahondará esta obra. De hecho, en su novela Mr. Fox la estructura general se compone de relatos engarzados por lo que, a decir verdad, no difiere tanto de la propia organización del volumen que aquí estamos considerando.

El libro se compone de nueve relatos, de longitud variable, todos ellos precedidos de significativos títulos. La autora ha declarado que la inspiración para desarrollar la escritura del libro le llegó cuando, en una visita a Egipto, adquirió un puñado de llaves antiguas. Su reflexión sobre la historia que se escondía detrás de cada una de ellas supuso el arranque de estos relatos.

Algunos temas y aspectos principales de esta narrativa que cabe destacar son:

  • la prosa es elaborada, poética, plástica, pero no resulta densa o complicada, algo que se encuentra en clara relación con la propia facilidad con la que fluyen las tramas;
  • las voces narradoras, su naturaleza y enfoque, varían de relato en relato;
  • algunos textos contienen alusiones o comentarios metafictivos y, en general, se detecta un gran número de reflexiones sobre el acto y modos de la escritura y el arte en su sentido más general;
  • contiene gran diversidad en el asunto de las tramas; cada relato nos transporta a situaciones y acciones muy diferentes entre sí;
  • muchas de las historias se enmarcan en escenarios más o menos contemporáneos y se caracterizan, en general, por la cotidianidad de las acciones de sus personajes;
  • los relatos recorren diversas cartografías y es significativa la evocadora diversidad de la que dota a los nombres de los personajes;
  • es frecuente el protagonismo femenino y existe una numerosa presencia de personajes homosexuales o que traslucen ambigüedad genérica;
  • muchos de sus personajes funcionan en pareja, describiendo duplicidades que se pueden interpretar de forma distinta en cada relato;
  • la mayoría de los textos presentan una notable dosis de humor, de complacencia y hay una tendencia desdramatizadora en todos ellos aunque, en algunos, se presenten situaciones humanas graves o incluso trágicas;
  • los planteamientos narrativos fluyen de una forma peculiar: se hallan repletos de digresiones, anécdotas menores, bifurcaciones, saltos temporales, giros argumentales inexplicables, equívocos, tramas inconclusas o con finales abiertos, etc.;
  • aunque muchas de las situaciones se plantean inicialmente de un modo realista, con muchas concomitantes con nuestra realidad actual, los textos de esta obra descubren que la frontera entre realidad y fantasía puede ser muy tenue, de forma que ambas se interpenetran de un modo natural, cercano a los modos insólitos del realismo mágico y lo maravilloso;
  • el fluir narrativo evoca las estrategias de la narración oral popular o, simplemente del estilo conversacional;
  • muchos de los relatos revelan la influencia de los cuentos de hadas tanto en fondo como en forma;
  • así como cada narración transcurre con peculiar autonomía, las fronteras entre los diversos cuentos del volumen también se desdibujan con motivos y personajes que reaparecen a través de las diversas historias;
  • se aprecia la existencia de símbolos recurrentes en los relatos que, de nuevo, pese a su repetición, demuestran su variabilidad en cada situación dada adquiriendo distintos valores o funciones.

Lectura

Se trata de una narrativa asequible en su estilo general, pero cuyas tramas, dada su radical tendencia a describir fuertes meandros, puede resultar bastante compleja de seguir. Esto puede provocar numerosas reflexiones o incertidumbres al lector. Aquí tienes algunas de las preguntas que quizá te ayuden a enfocar tu lectura:

  1. ¿Cómo crees que conecta el epígrafe «Abréme con cuidado», de la poeta estadounidense Emily Dickinson, con la narrativa en su conjunto o con los textos que la componen?
  2. El título general del libro, así como de los relatos, resultan muy sonoros y sugerentes, ¿cómo los interpretas en relación con las tramas y las situaciones descritas?
  3. ¿Cómo calificarías el estilo de la prosa de Oyeyemi y los recursos empleados en esta narrativa? ¿Te ha resultado compleja de leer o de interpretar?
  4. Las voces narrativas alternan, en su naturaleza, de relato en relato e, incluso, a veces, dentro del mismo relato, ¿qué efecto crees que aportan a la lectura y su interpretación?
  5. Vemos que los personajes de cada relato tienen una procedencia geográfica, étnica y cultural diversa, aspecto que se refleja en la presencia de nombres muy evocadores y sonoros, ¿qué te ha sugerido esta multiculturalidad en los protagonistas de los relatos?
  6. Asimismo, vemos que la sexualidad y la identidad de género de los personajes es extremadamente diversa y fluida, ¿qué te ha llamado la atención sobre esta cuestión recurrente en los relatos?
  7. Oyeyemi ha declarado en diversas ocasiones que sus textos no tienen una vocación feminista y que, más bien, los considera femeninos, ¿qué opináis de esto tras la lectura de los relatos y el gran número de protagonistas femeninas que los integran?
  8. Igualmente, la autora ha rechazado adjudicar a sus obras algún tipo de funcionalidad o compromiso extraliterarios y las considera, más bien, una exploración de sus intereses y conciencia, ¿estáis de acuerdo con la autora en que estos relatos carecen de cualquier trasfondo crítico?
  9. En la obra hay numerosas dúos de personajes (parejas sentimentales, amigos, hermanos, colegas, etc.), ¿qué papel creéis que desempeñan estos tándems?
  10. Uno de los aspectos más significativos del texto es la ruptura de las fronteras entre la realidad y la fantasía, lo verosímil y lo inverosímil, de ahí que, en todos los relatos que contiene este volumen, en un punto dado, se dé algún hecho insólito, ¿cómo es el tratamiento que hace Oyeyemi del tema?, ¿cómo lo experimentan los propios personajes?
  11. A pesar de que cada relato funciona autónomamente dentro del volumen, hay conexiones entre todos ellos, ¿cuántas de ellas has detectado y cómo crees que contribuyen a dar cohesión al libro?
  12. La figura del títere o la marioneta es principal en uno de los relatos del libro, aunque en varios de ellos se menciona, ¿qué papel crees que juega y por qué la autora la dota de tanta relevancia (incluso menciona el asunto en los agradecimientos finales)?
  13. El volumen presenta una serie de recursos o aspectos recurrentes a lo largo de todos sus textos, ¿por qué no intentas localizar algún ejemplo de los siguientes?
        • metaficción o reflexión sobre el propio acto de escritura;
        • alusiones a distintas actividades artísticas;
        • digresiones argumentales;
        • bifurcaciones en las tramas;
        • referencias a los cuentos de hadas o tradiciones narrativas populares;
        • ruptura en la diferencia que generalmente se establece entre lo animado y lo inanimado, los seres vivientes y los objetos;
        • humor;
        • simbolismos;
        • recurrencia del mismo o los mismos personajes en diversos relatos;
        • …y otras que hayáis detectado?
  14. ¿Crees que el orden en el que están dispuestos los nueve relatos posee alguna función o simbología concreta?

VIII edición del club de lectura de Universidad de León

Ya está en marcha la VIII edición del club de lectura de Universidad de León. Empieza esta tarde de martes 6 de octubre a las 19:00 horas. Este año podrán asociarse a nuestro club personas de fuera de León, pues los encuentros se realizarán a través de sesiones meet.
Los lectores interesados deben  enviar un correo  ( nalvm@unileon.es) facilitando nombre y apellidos y correo electrónico. Todavía quedan plazas. (Los que ya han escrito no tienen que volver a hacerlo porque están ya incorporados).

4 preciosas lecturas de las editoriales Acantilado, AdN Alianza de Novelas,Editorial Impedimenta y Editorial Páginas de Espuma.

¡Te esperamos! Solo tienes que conectar con nosotros.  Si lo haces antes de las  17:00 horas te enviaremos el enlace meet para unirte a la primera sesión.

Octava edición del club de lectura de la Universidad de León

Ya está en marcha el club de lectura de la Universidad de León para el curso 2020-2021. Este año continuaremos con la dinámica de guías, coloquios y charlas con los escritores, pero  habrá cambios en la intendencia, como corresponde a la… ¿nueva normalidad? Ya te iremos informando con mayor detalle, pero estas son algunas de las novedades de la Octava edición del club de lectura.

Lo que no cambiará será nuestro amor por los libros, la lectura y las historias bien contadas. Aquí  te dejamos un anticipo de las obras que abordaremos. De ellas y sus autores puedes saber más en la información que te dejamos en la página específica de este blog.

Feliz Navidad 2019

Estimados amigos:

Hemos llegado otro año más,  (pero este, de momento… 🙂 )  al final de una nueva  edición del  club de lectura. Este hecho suele  coincidir con la cercanía de las fechas navideñas, por lo que  nuestras últimas lecturas se mezclan, cada año, con los típicos (para bien y para mal, según los gustos) turrones, árboles, luces y  chinchimpunes.

Para no faltar a las costumbres, cada año preparamos con todo el cariño nuestra felicitación para estas pascuas. Todo muy navideño, muy lector y muy institucional.

Aunque de verdad, de verdad… lo que queremos  es felicitar la navidad con el mismo espíritu de alegría con el que hemos compartido los libros  de este año. Hemos sido, más que nunca, cómplices en la lectura, en las sesiones y los coloquio. Hemos aprendido, hemos disfrutado y nos hemos divertido tanto que, en confianza, quienes hemos estado colaborando en la organización de  esta edición no podemos sino felicitar a los socios y seguidores con todo el cariño y la cercanía que ellos nos han brindado a lo largo de estos meses. Sea, pues, así:

 

Antonio Pereira y 23 lectores cómplices: Coloquio de los socios.

En la última sesión nos reunimos para debatir en torno a Antonio Pereira y 23 lectores cómplices, una de las obras que parece haber gustado más y que ha animado no solo a socios a acercarse hasta la Biblioteca San Isidoro.

Lo primero que se resaltó fue la modernidad de sus tramas, lejos de lo que se suele pensar. “El ingeniero Démencour” no solo gustó sino que encantó a varios socios, al sorprenderse dejándose llevar por el narrador y personaje que encarna el machismo inherente a nuestros constructos culturales. El erotismo (no solamente el de este cuento) ha llamado -y mucho- la atención, especialmente la de aquellos que han vivido una época en que la falta de libertad respecto a la sexualidad condicionó la educación sentimental de varias generaciones. Como le ocurre al protagonista de “Una ventana a la carretera”, descubrir su propia sexualidad y sus dimensiones afectivas se convierte en una ventana que da acceso a un mundo que desconocía por completo: una ventana a la carretera del mundo. “En palabras, palabras para una rusa” ese erotismo se lleva al extremo, siendo uno de los cuento que más ha gustado y que más sugiere, tras el humor compatible con otras sensaciones.

Otro de los cuentos que ha llamado mucho la atención por la caracterización que hace de sus personajes, así como la postura del autor ante el cuento es “El toque de obispo”, uno de sus cuentos más célebres del autor villafranquino. Las anécdotas sobre las que se construyen sus relatos son mucho más que eso: tras el “oficio de mirar” del autor, capaz de percibir la esencia de las cosas, a partir de un pequeño fragmento de la realidad, a la manera borgeana, se puede reconstruir todo un universo elidido. El cuento titulado “El gobernador”, a partir de un viaje en coche y una anécdota cercana al chascarrillo es capaz de representar, como señaló José Antonio, todo el funcionamiento de la dictadura franquista. Las pinceladas, breves pero esenciales con las que dibuja a sus personajes les dotan de corporeidad y humanidad con unas pocas palabras. Esa capacidad de generar la sugerencia distingue al cuento literario contemporáneo de otras manifestaciones literarias, caracterizando la escritura de autores como Pereira, quien llevó la sugerencia y la dosificación de la información a cotas muy elevadas. Es por ello que aún hoy discutimos sobre las motivaciones de personajes como la abuela Társila en el cuento “Obdulia, un cuento cruel”, que lejos de ser tan rígida como en apariencia se presenta, encierra en sí misma un mundo en torno al duelo y a las convenciones sociales sobre la muerte, que a través de las camelias del cuento logran la excelencia, hasta el punto de que el propio autor declaró que se trataba de su cuento favorito. 

El poso amargo de algunos cuentos como “Obdulia, un cuento cruel”, que en la mayoría de los textos se manifiesta como telón de fondo en forma de melancolía, deja paso, sin embargo, al optimismo a través de personajes como los protagonistas de “La enfermedad”, que desde la desesperación y la exclusión acometen el mayor acto de rebeldía y transgresión a través del amor.

Antonio Pereira ha gustado mucho ya que, en definitiva, como nos recordó nuestro compañero Eugenio a través de las palabras de Antonio Muñoz Molina, publicadas hace solo unos días en el suplemento Babelia a colación de las novelas de Galdós:

Un rasgo de los mejores libros es que al volver a ellos siempre son mejores de lo que uno recordaba: más verdaderos, más sorprendentes, más desmedidos unas veces y otras más lacónicos, más ricos en esos pormenores de observación que son lo primero que se olvida después de la lectura. Es falso que uno recuerde bien los libros. La memoria de lo leído es más frágil todavía que la de lo vivido. La memoria es un reseñista distraído que repite ideas rutinarias y que finge saber mucho más de lo que sabe. Los mejores libros uno vuelve a abrirlos con suficiencia y de pronto le estallan entre las manos. Y la admiración antigua que lo llevó a uno a regresar a ellos se convierte en asombro, en remordimiento por no haber sabido recordar bien.

Qué duda cabe de que Pereira es una patria a la que volver, que siempre nos recibirá con los brazos abiertos, y, lo que es más importante, permanecerá siempre ante una nueva mirada colmada de cosas nuevas para darnos.

Antonio Pereira y 23 lectores cómplices: guía a la lectura

Por Raquel de la Varga Llamazares

A continuación veremos unas pinceladas de algunos de los rasgos más destacados que Natalia Álvarez Méndez y Ángeles Encinar señalan con mucha inteligencia en el prólogo de Antonio Pereira y 23 lectores cómplices. Esta antología pone el foco en la admiración que gran parte de la nómina de narradores jóvenes españoles sienten por el maestro Pereira a partir de los comentarios a sus cuentos que cada uno ha elegido. José María Merino, Soledad Puértolas, Patricia Esteban Erlés, Eloy Tizón, etc., son solo algunos de ellos.

Aunque en vida obtuvo reconocimientos literarios tan importantes como el Premio Fastenrath de la Real Academia Española o el Premio Leopoldo Alas, la selección para el Nadal así como el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de León o el Premio Castilla y León de las Letras, entre muchos otros a su poesía, nos sigue pareciendo que la atención que ha tenido por parte de los lectores es insuficiente. La humildad con la que trató su propia obra puede que sea una de las principales causas de su olvidó en nuestra ciudad. Especialmente son muchos los amigos y lectores que lo recuerdan y lo reivindican, pero aún falta una reivindicación de su calidad literaria, algo que no tiene nada que ver con la admiración y el respeto personal que todos los que lo conocieron muestran hacia su figura. 

El cuento literario español, aunque olvidado en las historias y manuales de la literatura española, vivió su auge de manera paralela al auge del cuento de Antonio Pereira durante los años 90, especialmente en revistas dedicadas a este género como Ínsula o Lucanor, publicaciones en las que muchos de sus relatos vieron la luz. En numerosas ocasiones, sus cuentos fueron fruto de artículos y análisis de teóricos tan importantes sobre el cuento cOmo Fernando Valls, José Luis Martín Nogales o la propia Ángeles Encinar, que incluyó en su Antología de cuento español contemporáneo de la editorial Cátedra “La barbera alemana” como texto representante de la generación del medio siglo. El hecho de que tanto Ángeles Encinar —una de las estudiosas más importantes sobre cuento español contemporáneo y actual— como Natalia Álvarez Méndez —quién ha dedicado gran parte de su investigación a la narrativa de autores leoneses— así como la nómina de grandes y reconocidos narradores, jóvenes y ya consolidados dedique una edición comentada a los cuentos de Pereira nos da una idea de que una década después de su muerte sigue suscitando un gran interés tanto para la crítica como para los escritores generacionalmente posteriores, a quienes ha influido y quienes lo reconocen como un escritor relevante para su propia obra. 

Este formato nos permite, primeramente, leer y conocer a escritores del panorama actual que, conozcamos o no, estaremos leyendo, aunque en su sentido más personal. Especialmente para los socios del club resultará llamativo leer las impresiones de autores como Lara Moreno, Ricardo Menéndez Salmón o David Roas, a quienes nos hemos acercado en otras ocasiones, mostrando su admiración por temas o géneros que en nada relacionábamos con ellos. Pero fundamentalmente lo que nos permite es ampliar nuestras perspectivas sobre la significación de los cuentos. Cuatro ojos siempre ven más que dos, y por lo tanto, sus interpretaciones nos pueden ayudar a comprender y a ver aristas que permanecían ocultas para nosotros.

 

Sobre el autor y su obra

AFIRMACIÓN DE VECINDAD

Soy de una tierra fría, pero hermosa.
Aquí la nieve, la esperanza helada
de que se alumbre cada madrugada
el destino difícil de la rosa.
Y me basta. Me basta si esta rosa
que al fin ha de nacer inmaculada
se la puedo decir a quien me agrada,
a quien conmigo va; y en mí reposa.
Queden en el dorado mediodía
la pronta floración bajo otros cielos
y los mares de lunas navegables…
Yo, con vosotros. Dando cada día
testimonio de cómo entre los hielos
abre el amor sus minas imborrables.

En este poema titulado “Afirmación de vecindad”, soneto originalmente publicado  en su poemario El regreso (1964) y especialmente en su último terceto,  encontramos toda la esencia humana y literaria sobre la que se sostiene toda la obra de Antonio Pereira. “Yo, con vosotros”, el verso que representa el profundo humanismo que demostró no solamente en la poesía, sino también en la novela, el cuento o el artículo periodístico, los varios géneros que cultivó a lo largo de su vida. Como sabemos gracias a entrevistas, Antonio Pereira siempre quiso ser fundamentalmente poeta, y sin embargo, en el terreno lírico no fue todo lo innovador que sí que resultó en el cuento, convirtiéndose en uno de los más insignes  y mejores cuentistas en lengua castellana del siglo XX

El 13 de junio de 1923 nació Antonio Pereira en Villafranca del Bierzo.  Su origen familiar entre el comercio y el mundo del hierro así como su esencia Villafranquina no lo abandonarían nunca. Como reza el propio título de uno de los mejores relatos de su volumen publicado en el año 2000 Cuentos de la Cábila siempre llevo por insignia su origen humilde, enorgulleciéndose de ser “un chico de la cabila”. Además de las tardes que pasó de niño en la imprenta de su tío en contacto con los libros, son otros dos los hechos que condicionaron su particular inclinación por las letras: primeramente el haber podido acudir como alumno a la escuela de Manolo Santín, y en segundo lugar, el haber sido un niño miope, apartado de los juegos violentos de los otros niños, condicionado a apartarse para desarrollar una lectura solitaria. 

ESE NIÑO QUE MIRO Y QUE ME MIRA

[…]

Repliego la mirada hacia mi hondura
y es un niño sin voz lo que contemplo.
Torpe para nadar, le duele el agua.
Torpe para los saltos y los juegos.
-Torpe, torpe…-le dicen.
Y él me mira.
Tiembla una luz delgada entre sus dedos.
Nunca se alzó bastante hasta los nidos.
Torpe, si no era en alcanzar los sueños.
Agua miope y dulce va a sus ojos.
Yo me conozco naufragando en ellos.
(Situaciones de ánimo, 1962)

El profundo autobiografismo que caracteriza a su obra, más como juego entre él y el lector que como un mero mecanismo de verosimilitud, es uno de los rasgos más destacados especialmente en la cuentística; de ahí que el mundo comercial así como las circunstancias históricas entre la Segunda República la Guerra Civil el franquismo o la transición, la vida y las tertulias literarias de las que participaría en su madurez hayan sido el telón de fondo de sus cuentos, muy reconocible especialmente para los lectores leoneses y amigos. Es por ello también qué Villafranca del Bierzo, Lugo, León, o Madrid sean las localidades y los referentes reales en los que se localizan gran parte de sus historias desde la niñez. Por ejemplo, Cuentos de la Cábila, refleja las principales vivencias personales y colectivas de sus primeros años como un niño de la guerra y las consecuencias que esta tuvo en un pequeño pueblo como Villafranca del Bierzo. Las circunstancias vitales le llevaron a continuar con la estela familiar y el negocio de ferretería de su padre, incluso con la oposición de maestro nacional aprobada, y es que su primer empleo fue el de viajante de comercio, profesión que, por cierto, desempeñan varios de sus personajes. 

A los 28 años se casó con la que sería su mujer hasta el día de su muerte y la inspiradora de textos tan conocidos como el poema “Úrsula ciudad” o el cuento titulado “El síndrome de Estocolmo”. Una vez afincados en León y tras la prosperidad del negocio que les permitiría  vivir holgadamente, se dedicaron a viajar a países cercanos como Francia o Portugal así como a otros como Rusia, Jordania, Israel, Puerto Rico o Brasil, lo que alimentaría su cosmopolitismo literario. Sin embargo, como buen homo viator para él la vida es un viaje, viaje que no tiene sentido sin la idea del regreso, por eso se convierte este en un motivo literario omnipresente en su literatura.

En los años 60  comenzaron a vivir entre León y Madrid, dedicándose de lleno a la vida literaria. No quiere decir esto que la concepción de la literatura que mostró Antonio Pereira fuese la habitual, sino que se dedicó a leer y a conocer a escritores, a participar en tertulias literarias, pero sobre todo para escribir lo que quiso y de la manera en la que el quiso, algo que especialmente sus cuentos ponen de manifiesto y es que, aunque se le considera integrante de la Generación de los 50 o también llamada del medio siglo, a cuyas motivaciones responde su obra, lo hizo siempre más allá de dictados o de modas literarias. Siempre se suele decir que, aunque partan de anécdotas cotidianas, sus cuentos no son especialmente fáciles, sobre todo si tenemos en cuenta la ironía o el humor que solamente un lector avezado sabrá interpretar. Pedro Ugarte, en su comentario dentro de Antonio Pereira y 23 lectores cómplices, se refiere a esa dificultad propia de autores como Pereira o Chejov, escritores de cuentos en los que parece que no pasara nada, cuentos con final abierto. Esos cuentos “donde no ocurre nada son cuentos fatales”. Como el propio autor manifestó en el prefacio a su antología titulada Cuentos para lectores cómplices (1989), en un guiño a Julio Cortázar, lo que escribía no estaba pensado para una mayoría, sino para los lectores que estuviesen dispuestos a entrar en su juego literario.

Como hijo de su tiempo, tras su primer libro de cuentos Una ventana a la carretera (1967), ambientado mayoritariamente en el mundo rural de provincias, participo en los años 70 del afán experimentalista, especialmente imbuido —más que por los españoles como Benet o Martín Santos— por los escritores hispanoamericanos por los que siempre demostró una profunda admiración, como Cortázar o especialmente Jorge Luis Borges. Una muestra muy evidente de ello es el cuento titulado “Las erotecas infinitas”, así como el relato que da título al volumen del que del que ambos forman parte, un texto injustamente olvidado dentro de su producción cuentística: “El ingeniero Balboa“. 

Otro aspecto que no hay que perder de vista es que, especialmente desde niño, quiso ser periodista, como le dijo al entonces director del Diario de León Filemón de la Cuesta en el año 1936, con solamente 13 años, pidiéndole el carnet de periodista. A lo largo de su vida escribiría en prensa artículos de opinión entre los que destaca la colaboración con el diario La Vanguardia  a través de la columna de opinión titulada “Oficio de mirar”. Este rótulo, elegido en numerosas ocasiones como título (en artículos, publicaciones, tesis doctorales o en el recientemente publicado volumen que contiene sus diarios) resume uno de los aspectos más destacados de su poética. Ese oficio de mirar nos remite a la observación directa de la vida, de los hechos en apariencia más sencillos y cotidianos, casi anecdóticos, de los que parten mucho desde sus cuentos. Pero esto no debe llevarnos a engaño porque es precisamente a través de su mirada humanizadora y profunda, por lo que a partir una anécdota es capaz de recrear una historia de profundo calado cómo lo es, por ejemplo, “La enfermedad”.

Como a tantos otros autores de su generación, a Antonio Pereira se le ha definido por su escritura realista, en ocasiones mal tachada de costumbrista, lo cual no es incompatible con el cultivo de la literatura no mimética, un aspecto qué ha pasado desapercibido en los análisis de su obra, y que sin embargo destaca en algunos de sus cuentos (“El señor de los viernes” y “Teoría y práctica de las islas”).

Como ya se ha adelantado, el humor, un humor muy fino, a veces próximo al humor negro, caracteriza a toda su obra cuentística, en la que encontrar un texto que participe de un tono verdaderamente dramático es algo excepcional. Por muy dramático que pueda resultar el fondo argumental siempre hay humor (algo que demuestran cuentos como “Obdulia, un cuento cruel” o “El gobernador”). Ese humor es especialmente Cervantino, a través del cual nunca juzga a sus personajes, y que es consecuencia directa de la forma humanista en que trata a sus personajes, y que es lo que convierte a cuántos cómo “Obdulia, un cuento cruel” en una verdadera obra de arte. El humor suele ir también acompañado de una importante carga de erotismo sin caer nunca en lo chabacano, y cuya utilización nos transmite las carencias de una educación sentimental que condicionó o a quienes se educaron en la posguerra, la transición o el franquismo, desde “Una ventana a la carretera” de 1967, pasando por “El ingeniero Démencour” pasando por “Cuadros para una exposición” o “Así empezó Lourido” o “El hilo de la cometa”.

La literatura se convierte protagonista dentro de la literatura a través de diferentes recursos y temáticas, por lo que es habitual encontrar en sus cuentos a personajes lectores, escritores, editores, etcétera, que le sirven como reflexión metaliteraria. Algunos de sus cuentos nos dan una visión concreta puesta en práctica de las ideas literarias del autor con mucha más intensidad de la que mostró en su propia teoría poética, especialmente en entrevistas, o en el ya celebre decálogo para cuentistas que quiso realizar siguiendo la línea  de Horacio Quiroga o Julio Cortázar. “Palabras, palabras para una rusa” es uno de sus cuentos más conocidos, y uno de los cuentos favoritos de quiénes tuvieron la suerte de escuchar al propio Antonio Pereira leerlo. Sin embargo, solemos quedarnos con su contenido más humorístico olvidando la profunda carga en torno al valor y al poder de las palabras. “Picassos en el desván”, “Lenta es la luz del amanecer en los aeropuertos prohibidos”, “Sesenta y cuatro caballos”, “El toque de obispo” y su último cuento publicado en vida, “Bradomín”, son todos ellos magníficos textos que se sustentan en las reflexiones acerca de la propia literatura. Alguno de ellos es además la demostración de que Antonio Pereira no solo fue un maestro del cuento, sino que también se adelantó al auge del género del microrrelato

Con el paso de las décadas su trayectoria como cuentista se fue afianzando, publicando volúmenes de relatos que han pasado a la historia como Los brazos de la i griega (1982), Picassos en el desván (1991)  o Las ciudades de Poniente (1994). Tras su consolidación en los años 90, publicó dos libros de relatos Cuentos de la Cábila y La divisa en la torre, ya en la década de los 2000. Especialmente este último ha pasado bastante desapercibido tanto para la crítica como para los lectores.

Desde antes de su muerte se preocupó por legar gran parte de su biblioteca así como el legado de su obra a través de la creación de la fundación que lleva su nombre, en la que podemos encontrar mucho material sobre su figura, un gran fondo bibliográfico así como un repositorio institucional (Cábila) en el que acceder a todo lo referente a su obra y a su figura literaria.

Vídeos de entrevistas a Antonio Pereira

 

Lo que pasa en los cuentos donde no pasa nada

'Taxi', ca. 1957 © Saul Leiter

‘Taxi’, ca. 1957 © Saul Leiter

Me gustan esos cuentos donde no pasa nada. En realidad, son los únicos en los que todo se hace realmente visible: lo que ya ha pasado y lo que pronto va a pasar. Todo lo que no se cuenta se puede entrever, de forma misteriosa, cuando un escritor de raza maneja los silencios con sabia autoridad. A través del silencio, asoma en esos cuentos la certidumbre de lo que ya ha ocurrido, y también la certidumbre de lo que va a ocurrir. Y sin remedio.

Los cuentos donde no ocurre nada son cuentos fatales. Señalan, sin palabras explícitas, que la vida de los seres humanos se retuerce en medio de una marea irresistible de acontecimientos, que no hay paz en esa sucesión de corrientes y tormentas, y que resistirse a las fuerzas del destino es una tarea inútil. Querríamos algo de paz, pero ganarla, intentar ganarla, supone estar en guerra constante con el mundo, con los demás, con uno mismo.

(Pedro Ugarte, en “Antonio Pereira y 23 lectores cómplices” Eolas 2019. pag. 246)

Y a ti ¿te gustan los cuentos en los que no pasa nada?   ¿prefieres los  textos concisos y directos  a las peroratas floridas? ¿disfrutas con las historias en las que se hace presente lo insólito, el humor e incluso la socarronería? ¿Quieres leer  con nosotros algunos cuentos escogidos de  Antonio Pereira?

Entonces te espero  en  nuestro Club de Lectura, el lunes 11 de noviembre para abordar la guía  a la lectura de la obra  “Antonio Pereira y 23 lectores cómplices”. A las 19:00 horas, en la Biblioteca General San Isidoro de la Universidad de León.

Agua verde, cielo verde, de Mavis Gallant. Coloquio

Por Rosa María Díez Cobo

La segunda sesión del club de lectura dedicada a la novela Agua verde, cielo verde de la canadiense Mavis Gallant ha promovido un dinámico coloquio entre los socios participantes. Esta obra, la primera narrativa larga de una contumaz cuentista como Gallant, supone la exploración de dos aspectos centrales: por una parte, la alta sociedad de origen estadounidense expatriada (por voluntad propia) en Europa en la primera mitad del siglo XX, y, por otro, la conflictividad emocional y psicológica en una tóxica relación materno-filial. Precisamente, nuestros socios gravitaron en sus opiniones y reflexiones mayoritariamente en torno a estos dos aspectos más generales.

Algunos de nuestros lectores, atendiendo a la distancia social y temporal del emplazamiento de la trama, sugirieron que la novela no les aportó reflexiones de demasiado calado. No olvidemos que la autora se centra en un estrato social burgués de su época para canalizar precisamente una crítica hacia la vacuidad, frivolidad e intrascendencia de su condición y de sus actos. Esto ha llevado a algunos lectores a identificar la narración de dicha situación con una “ligereza” prosística que no es tal, al menos, no como así lo pretendió la autora. En cambio, para otros lectores, la peculiar fijación de la escritora por la anécdota y lo anecdótico, lo cotidiano y lo pequeño, supuso una revelación en cuanto que, enfocando lo aparentemente anodino e insustancial, no obstante, Gallant nos revela datos centrales de sus personajes; entre líneas al lector se le plantea el reto de reconstruir vidas mucho más complejas de lo que, en apariencia, nos manifiesta de forma directa la acción narrada.

Fue muy activo el debate en relación a la problemática relación entre las dos principales protagonistas femeninas de la obra: Bonnie McCarthy y Flor McCarthy, hija de la anterior. La novela traza la evolución simultánea del alto grado de dependencia emocional y física entre ambas, propiciada por su madre y asimilada por su hija, y el deterioro mental agudo de la joven. Concretamente, este aspecto psicológico, la progresión de una depresión y sus síntomas, suscitó reflexiones entre nuestros socios, considerando la profundidad psicoanalítica de lo referido por la autora. Asimismo, varios de nuestros lectores convinieron en lo realista y humano del tipo de relación descrita. Es decir, por encima de que la clase social considerada dentro de la novela pueda resultarnos ya un tanto trasnochada por las décadas transcurridas, el valor de las relaciones descritas pervive y transmite un discurso actual, reconocible en nuestras vivencias incluso cotidianas. Lo mismo se puede decir de otros personajes más secundarios en la obra: Bob Harris, el primo George, Doris Fischer o Wishart, individuos que hacen gala de altos niveles de hipocresía, egoísmo e histrionismo pero que, a pesar de la extrañeza que nos pueden llegar a transmitir, considerados en las distancias cortas, nos reflejan vértices de la condición humana bien reconocibles.

Por otra parte, más allá de discrepancias en torno a la frescura o interés de la trama, entre nuestros lectores ha habido unanimidad a la hora de valorar el estilo de la autora. Todos los intervinientes parecen haber coincidido en el uso magistral del lenguaje, sutil, cuidado, cargado de connotaciones, que ejercita Gallant en esta obra. De hecho, uno de los aspectos más comentados en nuestra tertulia fue el marcado simbolismo de distintos elementos de la novela: el color verde, las cuentas de un collar, un caballo en el recuerdo de una niña… De nuevo, en este caso, el mundo prosaico que se nos describe en esta novela se nos revela en su totalidad a partir del brillo de las pequeñas cosas, del lenguaje escondido de las circunstancias que rodean a las acciones tenidas por principales. Pero Gallant difiere, o cancela, lo considerado como central y da protagonismo al suceder mínimo de lo que generalmente queda a la sombra de los eventos centrales.

Guía a la lectura. Agua verde, cielo verde, de Mavis Gallant

 

Por Rosa María Díez Cobo

 

Mavis Gallant

Mavis Gallant (Montreal, Canadá, 1922 – París, Francia, 2014), de soltera Mavis Leslie de Trafford, es una escritora canadiense con una trayectoria que la llevó desde el ensayo a la novela y al drama pero que sobre todo destacó por su producción cuentística –la mayoría de sus relatos se publicaron en la revista estadounidense The New Yorker.

Es una autora que, por su condición expatriada –vivió casi toda su vida adulta en Francia– y por mantener, sin embargo, el inglés como su lengua literaria, tardó en recibir el reconocimiento a su obra tanto en su Canadá natal como en Francia y, en consecuencia, a nivel internacional (en España solo están disponibles unos pocos volúmenes de la autora, permaneciendo, la mayoría, sin traducir a nuestra lengua). Precisamente, sus avatares personales y su «talante extramuros», al que se refiere Rosa Montero, impregnan autobiográficamente sus novelas y relatos y dotan a su obra de un singular y personalísimo estilo.

De esta manera, si en casi todos los autores encontramos factores biográficos relevantes que se reflejan en sus obras, en el caso de Gallant, además de su residencia fuera de su país natal, hay otras cuestiones personales que la marcaron y que serán relevantes a la hora de interpretar, entre otras, Agua verde, cielo verde, principalmente, la problemática relación con su progenitora y la falta de un domicilio estable durante su infancia.

Y es que Gallant perdió a su padre a una edad temprana –dato que ignoró hasta años después del suceso– y, tras el segundo matrimonio de su madre, fue dejada en manos de un tutor legal y enviada a una sucesión de internados en Canadá y Estados Unidos. Su educación fue bilingüe, en inglés y francés, aunque siempre publicó en inglés a la cual consideraba «la lengua de la imaginación» (The Selected Stories of Mavis Gallant, 1996: XVI).

Gallant comenzó trabajando para el National Film Board of Canada y después como periodista para el diario Montreal Standard. Pero abandonó este último cargo en 1950 y emigró a París donde se volcó en exclusiva en su faceta como creadora literaria. Para comprobar su valía artística, comenzó a enviar relatos a la prestigiosa revista The New Yorker consiguiendo que en 1951 se publicase el primero de sus textos «Madeleine’s Birthday». Pese a la estafa inicial de su agente literario, a partir de entonces, Gallant pasó a contribuir relatos de forma regular a esta publicación que aceptó más de 100 y parte de su obra ensayística.

Publicó los siguientes volúmenes de cuentos: My Heart Is Broken (1964), The Pegnitz Junction (1973), Home Truths: Selected Canadian Stories (1981), Overhead in a Balloon: Stories of Paris (1985), In Transit (1988), y Across the Bridge (1993). Sus relatos publicados en revistas se recogieron en varios volúmenes: The Collected Stories of Mavis Gallant (1996), Paris Stories (2002), Varieties of Exile (2003); también publicado con el título Montreal Stories, y The Cost of Living: Early and Uncollected Stories (2009); también con el título Going Ashore. Green Water, Green Sky (1959) fue su primera novela y A Fairly Good Time (1970), la segunda. También fue autora de una obra teatral What Is to Be Done? (1983) y parte de sus textos ensayísticos se recogieron en el volumen Paris Notebooks: Selected Essays and Reviews (1986).

A pesar de su tardío reconocimiento, Gallant recibió numerosos premios y galardones internacionales; entre ellos, podemos destacar:

  • Nombrada Oficial de la Orden de Canadá por su contribución a la literatura.
  • 1983 – 1984. Escritora-residente en la Universidad de Toronto (Canadá).
  • Nombrada Miembro Honorario Extranjero de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.
  • Galardón Legum Doctor (Universidad de Queen, Canadá).
  • La Federación de Escritores de Quebec denominó uno de sus premios anuales con el nombre de la autora;
  • Premio Matt Cohen (Canadá).
  • Premio Rea (Estados Unidos).
  • Premio O. Henry (Estados Unidos).
  • Premio PEN/Nabokov (Estados Unidos).
  • Prix Athanase-David (Quebec; para autores de dicha provincia canadiense).

Poética narrativa de Mavis Gallant

Su obra alberga multitud de temas e intereses, y posee un estilo muy propio y reconocible. Así, destacaremos los siguientes aspectos, sobre todo en referencia a sus creaciones narrativas:

  • fuerte  «autobiografismo» en personajes y tramas;
  • prosa desprovista de adornos superfluos que evoca, por momentos, un estilo documental y periodístico;
  • parca en recursos narratológicos, no obstante, sus textos nos suscitan numerosas dudas, nos hacen intuir que cada tras evento, cada tras personaje, y situación, existe una significación más profunda; de ahí el simbolismo que recorre la escritura de Gallant;
  • en sus textos dominan el aislamiento, el desarraigo y la desubicación de canadienses, estadounidenses y europeos de clase media-alta, o con un estilo de vida aburguesado o aristocrático, en otros países donde hacen turismo o residen de forma permanente;
  • el protagonismo dado a extranjeros o expatriados en sus textos implica que asuntos como el multiculturalismo y el bilingüismo también sean aspectos centrales;
  • muchos de sus personajes principales son mujeres jóvenes, que residen en Norteamérica o Europa y que afrontan situaciones familiares complicadas, en muchas ocasiones sufren presiones para encontrar marido a una edad «conveniente» o se encuentran comprometidas o casadas con hombres a los que no aman;
  • es llamativo el carácter abúlico y desganado de gran parte de sus personajes, los cuales, a menudo, parecen llevar una vida mayormente ociosa y vacacional (muchas de las tramas de sus relatos acontecen en periodos y lugares de vacaciones);
  • a menudo sus protagonistas se encuentran sumergidos en profundos conflictos internos y con los que les rodean. Dentro de esta tendencia, Gallant ha singularizado dos temas preferentes: los odios y rencores mutuos que puede generar una relación p/materno-filial y los conflictos de convivencia de pareja;
  • el peso de lo cotidiano, lo vulgar y de las convenciones y cómo estos limitan y frustran al ser humano provoca que muchos de los personajes de Gallant parezcan estar en constante huida, física o psicológica;
  • los personajes de nuestra autora son sumamente introspectivos: el pensamiento de los personajes, más que sus acciones, se sitúa en el centro de todas sus narrativas. Sin embargo, como lectores, muchas veces no llegamos a entender las razones y motivos que movilizan a dichos personajes: son singulares, extraños, incluso incomprensibles;
  • el núcleo de sus relatos a menudo nos resulta intrascendente: las acciones se ocupan de anécdotas domésticas, cotidianas, y, en muchas ocasiones, banales;
  • muchos de los conflictos que se desarrollan en sus tramas permanecen abiertos, irresueltos;
  • predilección por la ubicación de las tramas en marcos urbanos europeos, canadienses o estadounidenses (París, Venecia, Ginebra, Madrid, Montreal, etc.), o en clásicos espacios costeros de vacaciones europeos (Costa Azul francesa, Riviera italiana, costa sur de España…);
  • si su obra parece transcurrir, hasta cierto punto, desconectada de la realidad histórica y social más inmediata, también es cierto que en muchos de sus textos se intercalan referencias históricas que nos sitúan los episodios cotidianos de sus personajes en un marco más amplio.

La autora en sus palabras y en las de sus críticos:

Mavis Gallant integra una nómina de narradoras canadienses que, en los últimos tiempos, está recibiendo una especial atención por parte de la crítica. Se la ha llegado a equiparar a George Eliot, Anton Chéjov, Henry James o Edith Wharton y, entre sus coetáneos, se han trazado paralelismos con Alice Munro, ganadora del Nobel en 2013, John Cheever o John Updike. Munro, no en vano, se ha referido a Gallant como su maestra literaria. También Margaret Atwood se ha declarado fan de su compatriota y otros muchos escritores en el ámbito canadiense e internacional han reconocido su maestría. A pesar de esta notoriedad crítica alcanzada en los últimos años, Gallant aún sigue siendo relativamente desconocida para el público lector. Aqu puedes explorar varios enlaces que te ayudarán a pergeñar una visión más completa de Gallant y de sus trabajos:

Agua verde, cielo verde

 Información contenida en la contraportada (Impedimenta, 2018)

Mavis Gallant despliega todo su talento en este testimonio whartoniano del descenso a los infiernos de dos mujeres unidas por una enfermiza relación maternofilial. El deslumbrante debut novelístico de una de las narradoras canadienses más reconocidas del siglo XX.

Flor McCarthy lleva una existencia que a muchos podría parecerles idílica. Después del traumático divorcio de su madre, que ya no puede soportar seguir viviendo en América, ambas emprenden un largo viaje por distintos países de Europa. Recalan en ciudades como Venecia, Cannes y París, pero el encanto es solo aparente. Abocadas al exilio, madre e hija dependen de la caridad de sus familiares y, oculta tras un velo de falso glamour, aparece frente a ellas la locura de un desarraigo marcado por la dependencia física y emocional. La vida de Flor se va transformando en una pesadilla expuesta ante las miradas de aquellos con quienes se encuentra a lo largo de los años, como su tímido primo George o los amigos ocasionales de su madre. Su búsqueda de protección aflora tras cada encuentro en una clara derivación de su necesidad de contar con un hogar al que regresar.

Estructura y contenido del libro

Dentro de la bibliografía de la autora, Agua verde, cielo verde es su ópera prima novelística y nos da en buena medida la pauta de los temas e intereses principales de Gallant, que ya exploró en sus cuentos y en los que ahondará esta novela.

El libro se puede interpretar como una cata de cuatro momentos vitales de una de sus protagonistas, Flor McCarthy, en su deslizamiento hacia una anuladora depresión. En dicho proceso, se ve acompañada en todo momento por su madre, Bonnie McCarthy que aparece retratada como responsable del estado psicológico de su hija tras someterla a una infancia de inestabilidad familiar y geográfica, creando enfermizos lazos de dependencia con su hija.

El relato se compone de cuatro episodios carentes de título y de desigual longitud. Excepto por el tercero que supone un salto atrás (analepsis) en la sucesión de hechos narrados, los restantes siguen, cronológicamente, el estado mental de Flor hasta su internamiento en un centro psiquiátrico. La autonomía de lo narrado en cada episodio nos permite acercarnos a ellos como si de relatos independientes se tratase.

Algunos temas y aspectos principales de esta narrativa que cabe destacar son:

  • se trata de una novela donde tenemos acceso al devenir de todos sus personajes pero, sin embargo, el conocimiento que tenemos de sus pensamientos y sentimientos más íntimos es parcial, incierto;
  • el conflicto como seña de identidad de los personajes consigo mismos y en su relación con los demás, especialmente en el ámbito familiar;
  • las dificultades de la vida expatriada;
  • los conflictos de las clases sociales acomodadas que temen perder sus privilegios y estilo de vida;
  • la posición de dependencia económica de las mujeres respecto de los hombres;
  • la represión de los sentimientos y deseos como origen de buena parte de los problemas personales y mentales de los personajes;
  • la crisis existencial, de encrucijada personal, que aqueja no solo a Flor y Bonnie, sino, también, al resto de personajes (Bob Harris, el primo George, Wishart);
  • la evocación de la vida vacacional de las clases acomodadas como engañosa, desprovista de un glamour real;
  • un fuerte simbolismo de las personas, los lugares, los objetos y las acciones;
  • el desencanto y la decadencia como tono general de la narrativa.

 

Lectura

Una narrativa tan cargada de conexiones, símbolos y connotaciones nos sugiere más preguntas que respuestas desde las que podríamos abordar su lectura crítica. Aquí podemos considerar algunas de ellas:

  1. ¿cómo conecta el epígrafe shakesperiano con el resto de la narrativa?
  2. ¿cómo calificarías el estilo de la prosa de Gallant y los recursos empleados en esta narrativa? ¿Te ha resultado compleja de leer o de interpretar?
  3. la voz narrativa en tercera persona parece transmitirnos todo de los personajes, pero, sin embargo, al concluir la obra, sentimos que nos faltan muchas piezas para completar el puzle, para comprenderlos mejor, ¿de dónde crees que deriva esta sensación de extrañeza que nos evocan?
  4. aunque los personajes parecen vivir en un infinito presente vacacional o de ocio, el pasado tiene un enorme peso sobre sus sentimientos y decisiones, ¿cómo condiciona dicho pasado la vida errante de Bonnie y Flor?
  5. nuestros protagonistas son todos expatriados residiendo fuera de su lugar de nacimiento, ¿crees que se hallan bien integrados en sus nuevas residencias?; ¿cuál es su relación con su país de origen y sus nuevos lugares de destino?
  6. “Flor la [a Bonnie] escuchó y pensó: «Y yo que antes creía que mi madre era Dios»” (68). Esta cita es muy representativa de la deriva que toma la relación entre madre e hija en la novela, ¿cómo has interpretado dicha relación?; ¿de dónde crees que surge el conflicto?
  7. «Para los franceses, Bob Harris encajaba superficialmente con el patrón de hombre estadounidense –un grand gosse– y a él le iba de fábula. Sería la última persona del mundo en dar problemas» (51). ¿Crees que esta descripción se ajusta bien al personaje, a sus actuaciones a lo largo de la narrativa?
  8. el protagonismo femenino en la obra es indiscutible y si la relación conflictiva entre madre e hija que se nos presenta puede parecer bastante prototípica, ¿cómo has interpretado, sin embargo, la figura de Doris Fischer y su interacción con los demás protagonistas?
  9. muchos de los personajes pertenecen a clases sociales acomodadas, burguesas, o intentan ascender a ellas. En este sentido, ¿el estilo de vida que desarrollan que te ha sugerido o inspirado?; ¿intenta la autora transmitir una crítica social a través de su retrato?; ¿cómo habéis interpretado al personaje de Wishart dentro de este ambiente burgués?
  10. la obra se abre y se cierra con el primo George, ¿qué papel crees que juega su presencia en la narrativa y en su relación con su tía y prima?;
  11. la novela contiene varios simbolismos, algunos bastante enigmáticos, ¿en concreto, cómo habéis considerado algunos de los siguientes…
    1. el color verde que aparece asociado a diversos objetos y evocaciones en diversos momentos de la obra?
    2. Venecia?
    3. París?
    4. «Jefe» el poni, que Flor evoca en el momento más crítico de su crisis depresiva (108)?
    5. el estado depresivo de Flor?
    6. …y otros que hayáis detectado?
  12. el cierre de la obra, una alucinación del primo George por la cual fusiona en una sola figura las imágenes de su tía, prima y de una chica francesa que se ha cruzado por la calle, ¿cómo lo has interpretado?; ¿qué función crees que cumple en relación con el resto del texto y los conflictos descritos?

    Aykut Aydogdu

    Aykut Aydogdu