Coloquio con Ricardo Menéndez Salmón

salmon--644x362Por Natalia Álvarez Méndez

Ricardo Menéndez Salmón obsequió ayer por la tarde a los socios del Club de Lectura de la  Universidad de León con un entrañable y revelador encuentro. Tras plantear que se considera un escritor de obra, es decir, que sus diversos libros se orientan hacia objetivos comunes planteando puentes de conexión y completándose unos a otros, estableció inicialmente los vínculos de Medusa con dos novelas anteriores: La ofensa (2007) y La luz es más antigua que el amor (2010). La ofensa reflexiona sobre cómo el contacto con la realidad hace que el personaje tome la decisión de apartar la mirada, mientras que en La luz es más antigua que el amor, con tonalidad ensayística, se plantea el papel que el arte puede jugar en el mundo contemporáneo, la idea del arte como lugar de refugio, de consuelo. Todo gira en torno a la mirada, a cómo miramos el mundo y cómo el mundo repercute en nosotros mismos. En esa línea, Medusa –introducida por la tesis de Walter Benjamín “Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de barbarie”–, se acerca al arte como lugar de depósito que también guarda las partes más oscuras de nuestra naturaleza, hasta el punto de que el personaje opta por mirar hasta el final por muy terrible que sea la realidad, esa será su razón de ser.

Reconociendo que la narrativa es un arte de madurez, de experiencia, alegó sentirse cada vez mejor escritor, encaminado hacia lo esencial. A pesar de ello, reconoció que el gran drama del escritor es la distancia que media entre el libro que se tiene en mente y el resultado final, es decir, entre la concepción y la ejecución.

Ante otras preguntas habló de la lógica y necesaria evolución del personaje, marcada en su fin por la muerte de la esposa y el horror vivido; y disertó sobre el hecho de releerse a uno mismo, concluyendo que la satisfacción plena no existe y que, en su caso, lee algunas páginas de vez en cuando pero nunca los libros completos. A su vez, planteó que, a pesar de ser Medusa una obra desesperanzadora, hay que distinguir entre el pensamiento de los personajes y el del autor, porque estamos hablando de ficción y en ella se pueden presentar ante el lector diferentes puntos de vista. En ese sentido cree que no se puede pasar por el mundo sin que éste nos forme, nos conforme, nos deforme, nos reforme…Reflejar temas duros no implica regodearse en el dolor sino arrojar luz sobre los mismos. Ante el interrogante ¿es posible vivir sin que lo que vemos nos perturbe, nos conmueva?, Ricardo opina que no, pero eso no ha de obligarle a decirlo explícitamente en la novela, en la que escuchamos al personaje y no al escritor. Reconoce que la actitud de Prohaska en el mundo es insostenible pero que, como mecanismo de ficción, es fecundo para alcanzar el objetivo de la novela.oficiales de hitler 1941

Más tiempo dedicó a la respuesta de otras curiosidades que le llevaron a tratar dos aspectos centrales de su novela, estéticos y temáticos:

En el primer caso, puso de relieve que los escritores actuales son conscientes de la necesidad de cambios en las estrategias narrativas, en la línea de escritores como Sebald, Michon o Vila Matas, entre otros. Destacó, asimismo, a Coetzee y precisamente alabó su libro Verano, nuestra segunda lectura, que recomendó con insistencia. Manifestó que la línea más fecunda de la narrativa contemporánea es la que emplea mecanismos híbridos. Por eso le gusta definir sus libros como centauros –cabeza humana y cuerpo animal–, ya que entremezclan la novela con algo que no es ficción pura. En el caso de Medusa, la técnica utilizada es la de la falsa biografía, recurso que le permite realizar incursiones en la historia, introducir material real, reconstruir la vida del personaje pero también su pensamiento abarcando, por lo tanto, las vertientes existencial e intelectual. De este modo puede sacar al lector de la peripecia del personaje y llevarlo al tiempo contemporáneo.

En el segundo caso, nos sumergimos en la actualidad del motivo de la responsabilidad de la mirada, anestesiada en cierto grado en tiempos recientes.Ya tratado en La ofensa, el tema de la indiferencia ante el mundo del horror se completa en Medusa. Con la multiplicación de las imágenes se ofrecen de modo constante simulacros del horror, simulacros de la realidad. Se trataholocaust escultura de la muerte retransmitida, lo que provoca un adormecimiento, una ceguera ante lo que dicen las imágenes: no vemos por estar domesticados en esa realidad vivida a través de la pantalla. La literatura, a través de la palabra, puede trasladar esa imagen a su sinsentido. La literatura se convierte en una máquina de generar imágenes, mediante el lenguaje, alcanzando el misterio de emocionar. La palabra devuelve a la imagen su fuerza, su singularidad, perdida por la capacidad de reproducción técnica actual que potencia la pérdida del aura de lo original. Por eso, concluyó, cuando leemos estamos viendo.

Como despedida, recordar que una de nuestras socias nos recomendó al resto otras obras del autor, concretamente citó La luz es más antigua que el amor (2010), El corrector (2009) y el cuento “La vida en llamas”, primer texto del libro de relatos Gritar (2007).

Al margen de esas y otras posibles lecturas, estaremos atentos a su próxima publicación en Seix Barral, el 9 de enero de 2014, de una nueva novela que arranca de los territorios ya abordados por él pero que se distancia de todo lo anterior, ya que Medusa cierra la parte de su obra centrada en la indagación en el mal y en la capacidad del arte para lidiar con la realidad. Con el sugerente título Niños en el tiempo, aborda el tema de la infancia a través de tres partes que cobran sentido en el momento final. Ricardo nos desveló que arranca de un motivo ya planteado en Medusa, la muerte de un hijo, pero que evoluciona hacia un final feliz; el resto, a todos aquellos que nos interese, tendremos que buscarlo como lectores directamente en el libro.

Monumento a los judíos de Europa asesinados, también conocido como Holocaust-Mahnmal o Monumento del holocausto

Medusa: Coloquio participativo de los socios.

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Ya hemos celebrado el  coloquio participativo de la lectura de Medusa. Algunos pudimos asistir y otros faltaron. Unos habíamos leído la obra y los demás sólo parcialmente. Varias personas participamos con nuestras opiniones y el resto  escuchó. A unos les gustó el libro y a otros no tanto. En fin… lo normal en un club de lectura.

Por si alguno no pudo asistir o para la gente que nos sigue a través del blog, os indicamos brevemente algunos de los puntos sobre los que hablamos. No tienen ninguna pretensión. Son sólo un punto de partida para la reflexión que acompaña a la lectura de Medusa

1.- Hibridismo de géneros literarios: mezcla de biografía, novela, ensayo filosófico.

  • La idea de la falsa biografía es tan fuerte que la mayor parte de los asistentes al coloquio habíamos buscado en google el nombre del protagonista (¡gran futbolista austriaco!).
  • El ensayo filosófico toca los temas del Arte, la Historia, la Estética y la Ética. Reflexión sobre el papel del artista como testigo ¿imparcial? de su tiempo.

2.- Personajes poco definidos, ni  aún en el caso del propio protagonista, excepto en aspectos autobiográficos que muestran carencias afectivas  y preocupaciones artísticas. Prohaska no es tanto un personaje como una idea.

3.- Forma

  • novela corta, densa, sin concesiones retóricas
  • tratamiento lineal del tiempo: centra la historia, el mensaje
  • lenguaje objetivo, pausado y firme, acorde al contenido que quiere expresar
  • correlación con el contenido: no hay juego, ni superficialidad, ni ligereza.

4.- Juego Verdad – Verosimilitud

  • Verdad: aporta datos, es historia
  • Verosimilitud: datos ficticios, pero rodeados de connotaciones y detalles que aportan una visión más auténtica.

5.- Ideas

5.1.- La mirada sobre la maldad y el horrorMedusa, 1878

  • ¿nos estamos acostumbrando?
  • ¿se puede observar con impunidad, asepticamente?
  • ¿mirar nos posiciona?
  • ¿a dónde nos lleva mirar pasivamente?

5.2.- La perspectiva del arte ante el dolor humano: abandono de la estética de la belleza para posicionarse  como testigo ante el monstruo de la maldad.

6.- Mito de Medusa: imbricación en el relato.

Entre lo visible y lo invisible. Reminiscencias del gótico en la narrativa posmoderna mexicana

 Mientras el gótico clásico se hundía en la retórica de lo extraño, en un movimiento de fuera hacia dentro, las reminiscencias que del gótico pueden rastrearse en la posmodernidad hablan de una recreación en el terreno del inconsciente, proyectando al exterior los devaneos de una mente confusa e inestable. 

auraAquella galería de personajes monstruosos, indicios de la presencia constante del mal en nuestro mundo, que recorría las novelas góticas y fantásticas sin apenas voz toman la palabra en estos textos posmodernos para acercamos al “otro” desde un prisma completamente renovado. La presencia del mal como una extensión de la tierra, no como un ente religioso, abre el camino a la experimentación con una simbología del mal que llega hasta nosotros, hasta cualquiera de nosotros. Así, la exploración de lo “otro” cuestiona una y otra vez nuestra balanza del bien y del mal y provoca un conflicto interno asociado a un continuo cuestionamiento de la realidad. Si el monstruo puedo ser yo, entonces podría ser cualquiera: el amable panadero, la gentil profesora de Primaria o la dulce niña que vemos cada mañana esperar al autobús. Los límites se han quebrado definitivamente, y más allá de la moral puesta en tela de juicio por los primeros góticos.

Un recorrido por varias de las novelas posmodernas mexicanas próximas al género gótico nos descubrirá un mundo de seres, como nosotros, que invadidos por la sensación de oscuridad, deambulan por el mundo en medio de dudas y atrapados en un eterno conflicto entre el bien y el mal.

 Si te perdiste la ponencia presentada por Miriam López Santos (Universidad de León) o asististe a  ella y quieres recordarla, puedes ver su presentación:

 

Del mismo modo te recomendamos una visita al portal dedicado a la Novela Gótica en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, dirigido también por la autora de esta ponencia. 

Nos enseñaron a leer, pero no tenemos libros…

No vamos a decir sobre Doris Lessing nada que no se haya dicho ya, incluso muy acertadamente por críticos y escritores sobre ella y su obra.Doris May Lessing

Carente de estudios, gran  lectora y, desde luego, gran escritora, resta importancia a la actitud altiva de la erudición libresca, a la vez que proclama la necesidad de que el acceso a la lectura y a la escritura no sea minoritario en razón de género, raza, nivel  social o económico.

No hay nada que nosotros podamos decir mejor de lo haya dicho ella. Solo vamos a recordar su discurso al aceptar el premio Nobel de literatura, un alegato a favor de la lectura y la escritura como derecho.

A veces, al leer textos así, se nos quita un poco la tontería…

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El monstruo fantástico posmoderno: entre la anomalía y la naturalización

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El monstruo fantástico encarna la transgresión, el desorden. Su existencia subvierte los límites que determinan lo que resulta aceptable desde un punto de vista físico, biológico e incluso moral. Por ello supone siempre una amenaza. Y no solo porque en él se encarnen de forma metafórica –mítica– nuestros miedos, sino porque nos pone en contacto con el lado oscuro del ser humano al reflejar nuestros deseos más ocultos. Y eso lo hace encarnando en figuras ambiguas todo aquello que el racionalismo en vigor en cada época o período histórico considera imposible o monstruoso.

Más allá del peligro que suelen implicar para la integridadhombrelobo física de los humanos que se topen con ellos, o de su aspecto más o menos repulsivo, el monstruo fantástico supone siempre una amenaza para nuestro conocimiento (de la realidad y de nosotros mismos). Y ello se traduce en uno de los efectos fundamentales que definen a lo fantástico: el miedo.

Pero el monstruo no es un ser estático, sino que evoluciona en función de las épocas y culturas. El monstruo resiste porque nuestros miedos persisten. Pero también porque toda noción de normalidad, de orden, conlleva implícitamente su propia subversión. Por eso la ficción posmoderna no ha cesado de producir todo tipo de monstruos imposibles y, por ello, inquietantes.

Aunque también se están prodigando las obras (Crepúsculo es un ejemplo paradigmático) que banalizan y/o domestican al monstruo, despojándolo de su excepcionalidad, lo que provoca un curioso fenómeno (tras el que se oculta una visión inevitablemente conservadora del mundo): dotarlo de esa normalidad supone incorporarlo a la realidad, convertirlo en un posible más del mundo, y, con ello extirparle su original naturaleza imposible, situarlo dentro de la norma. Despojarlo de su monstruosidad.

Así, nuevas formas, motivos y estilos conviven con las figuras clásicas. El monstruo se adapta al mundo en el que vive: si bien, los miedos básicos del ser humano siguen siempre activos (ante la muerte, lo desconocido, lo imposible), con el paso del tiempo se ha hecho necesario emplear nuevos recursos, técnicas diferentes,  dejame-entrar-02más sutiles, para comunicarlos, despertarlos o reactivarlos, y, con ello, causar la inquietud del lector. Ello explica que en muchos casos ya no se juegue obsesivamente con el aspecto físico del monstruo (a diferencia de las encarnaciones clásicas, que  exacerbaron la deformidad y fealdad de estos seres), lo que impide reconocerlos por su exterior, sino que se potencie –por medios diversos– la problematización de su rasgo esencial: la imposibilidad (y lo que ello implica para el receptor).

El objetivo de esta charla es confrontar esas dos formas de representar al monstruo en la ficción posmoderna:  por un lado, la que plantea –consciente o inconscientemente- la naturalización del monstruo (mejor sería hablar de domesticación del monstruo, porque lo que en verdad se consigue, a mi entender, es la anulación de su monstruosidad y de su fantasticidad); y, por otro, las obras que apuestan por la anomalía, por seguir construyendo historias sobre monstruos imposibles, a través, claro está, de una renovación formal y estilística. Para ilustrar esta segunda vía se analizarán textos de algunos de los más interesantes narradores fantásticos contemporáneos, como Fernando Iwasaki, Manuel Moyano, Andrés Neuman, Patricia Esteban Erlés o Ángel Olgoso.

6 vampSi te perdiste la exposición  de David Roas, te ofrecemos la oportunidad de ver su ponencia «Nuestro vecino el vampiro» en el  I Congreso Internacional sobre lo fantástico en narrativa, teatro, cine, televisión, comic y videojuegos, celebrado en noviembre de 2012 en la Universidad Autónoma de Barcelona. 

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El microrrelato y la reescritura fantástica del mito

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Ponencia presentada por la Dra. Ana Casas, de la Universidad de Alcalá de Henares.

Sin ser un rasgo genérico del microrrelato, el juego intertextual es uno de sus procedimientos recurrentes, en la medida en que incide en la hipercodificación que caracteriza esta clase de obras. Este es el punto de partida de la presente ponencia, cuyo objetivo es plantearnos lo siguiente: si, grosso modo, la intertextualidad consiste en el diálogo que un texto entabla con otros textos a través de la parodia, el homenaje o la crítica con el objeto de modificar o transgredir la obra de referencia, de dotarle de otro significado, ¿qué mecanismos se ponen en juego cuando dicha transformación en vez de “completar” el sentido del texto reactiva su indeterminación?

Para contestar a esta pregunta, nos fijaremos en algunos relatos que crean un efecto fantástico del que carecen sus hipotextos. Logran, de esta manera, superponer diversas zonas de ambigüedad: en primer lugar, las generadas por la propia hiperbrevedad narrativa que, en estos casos, apela a la intertextualidad para poder llenar los vacíos del texto, y, en segundo lugar, las generadas por la resolución fantástica de las obras, ya que lo fantástico se sustenta en lo que se elide y no en lo que se narra.
Jacek_Yerka_The-walking-lesson Dada la cantidad de posibilidades, analizaremos una serie de textos fantásticos que incluyen alguna clase de contenido mitológico. La asunción de esta perspectiva nos permitirá interrogarnos acerca de la transgresión discursiva pero también ideológica que lo fantástico propone.

Se partirá de la aparente afinidad entre lo fantástico y la temática mitológica, rica en episodios sobrenaturales, monstruos y hazañas imposibles. Sin embargo, como ocurre en los relatos maravillosos, en los mitológicos lo imposible no entra en conflicto con el contexto en el que suceden los hechos, al contrario de lo que sucede en los relatos fantásticos. Si aceptamos, con Mircea Eliade, que el mito es una “historia de inapreciable valor, porque es sagrada, ejemplar y significativa”, las implicaciones ideológicas de la reelaboración fantástica de los relatos mitológicos son evidentes: el orden ideal que el mito propone –y que no sugiere ningún tipo de conflictividad entre posibles e imposibles- se ve desmantelado con la irrupción de lo fantástico; su moral –o su enseñanza- queda subvertida; y los valores que promueve –cohesionadores de la colectividad- aparecen problematizados, cuando no anulados. De esa manera, los textos de nuestro corpus –que acuden a la tradición y reactualizan sus códigos de un modo muy determinado- se proponen como desviaciones de la mentalidad comunitaria y, por ello, de los esquemas culturales hegemónicos o mayoritarios.

Se analizarán algunas de las características de esta clase de obras a partir de los microrrelatos de algunos autores españoles actuales: entre ellos,william_blake_05 José María Merino, Ángel Olgoso, David Roas, Manuel Moyano y Miguel Ángel Zapata. A través del estudio de sus rasgos temáticos y formales, concluiremos cómo el empleo intensivo de la elipsis –habitual en los textos ultra breves, en los intertextuales y en los fantásticos- hace de estos textos obras abiertas y complejas, dentro del particular proceso de recepción lectora que aquéllos exigen.

 

 

La novela gráfica y lo fantástico: formas de dibujar una brecha en la realidad.

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El profesor de la Universidad de León Dr. José Manuel Trabado trata de delimitar en esta charla el perímetro de cómo puede ser representada gráficamente la esencia de lo fantástico.

Desde bien temprano la narración gráfica ha conseguido mostrar el lado inquietante de la realidad. Winsor McCay (¿recuerdas el precioso doodle de Google?) a la altura de 1905 mostraba ya cómo la realidad cotidiana de un niño se transformaba en un mundo amenazante. Todavía Freud no había teorizado sobre el concepto de lo “unheimlich”, lo ominoso, que le valía para explicar el fenómeno a través del cual la realidad diaria mutaba en algo de naturaleza inquietante.

No sólo McCay sino también otros autores pioneros del cómic como Peter Newell mostraban ese lado siniestro de lo cotidiano. Lo habitual sufría una desnaturalización que gráficamente iba descubriendo que  bajo la apariencia de lo normalizado existía otro mundo.

También en el terreno del álbum ilustrado, formato destinado a la mirada ávida del niño, existen maravillosas sutilezas en las que puede entreverse esas metamorfosis que desencuadernan la supuesta realidad para dejarnos rendijas por las que contemplar otra verdad de las cosas. Un caso paradigmático puede ser la obra clásica de Maurice Sendak y su Donde viven los monstruos.

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El diálogo entre el mundo real y su reflejo deformado adquiere resultados brillantes en las manos de grandes autores actuales como de álbumes ilustrados como Suzy Lee o Quint Buchholz y una obra tan recomendable como El coleccionista de momentos que supone un desafío visual y misterioso a nuestra inteligencia y una profunda reflexión sobre la pintura como creadora de mundos fantásticos.

Dentro ya del terreno de la novela gráfica, podrían destacarse dos casos como son Paco Roca y Miguelanxo Prado. Desde diferentes ópticas han buscado la esencia de la narración fantástica atendiendo a los modelos literarios pero resolviéndolos en propuestas visuales de enorme interés.lascallesdearena_portada

Son hitos en la historia del cómic español algunas obras como El faro o Las Calles de arena de Paco Roca o Trazo de Tiza y la recientemente premiada con el Premio Nacional de cómic Ardalén de Prado

Lo fantástico en el cine español: el género que vuelve de la tumba

otros

“El cine fantástico es algo que interrumpe nuestra vida normal”, explica el crítico y colaborador de Diario de León Gonzalo González Laiz, que ofrece hoy una conferencia titulada Lo fantástico en el cine español: el género que vuelve de la tumba. El escritor destaca que generalmente se trata de un género con implicaciones con la ciencia ficción y el terror, pero puede que no sea ni una cosa ni la otra.

«El cine fantástico español era, hasta hace poco, uno de los grandes olvidados de nuestra historia tanto a nivel cinematográfico como especialmente bibliográfico. Sin embargo, desde mediados de los noventa el interés por el género ha renacido gracias a nuevos nombres hoy mundialmente conocidos como Álex de la Iglesia o Alejandro Amenábar», precisa el crítico.

Gonzalo González Laiz precisa que la historia del cine fantástico es difusa hasta los años sesenta. Desvela, por ejemplo, que España tuvo su Mélies, un cineasta llamado Segundo de Chomón, un aragonés que exploró la dimensión fantástica en el cine mudo, pero que ya nadie recuerda.

Fue, por lo tanto, con el desembarco del nuevo mundo de los sesenta cuando en España vuelve a desarrollarse el género y lo hace como una copia del euroerror. «Es ahora cuando aparecen Jesús Franco, Paul Naschy o Amando de Osorio. Éste último fue el autor de una trilogía sobre Caballeros templarios que regresaban de la tumba y que tuvo un gran éxito en Alemania. «Incluso Víctor Erice y Olea practicaron el cine fantástico», asegura Laiz, que añade que fue entonces cuando llegó Pilar Miró y mandó parar. «Se aprobó la ley del cine que limitaba las subvenciones a las películas ‘serias’, las que podían obtener premios en los festivales internacionales, con lo que el cine fantástico decayó», explica.

Este proceso llevó a la defenestración de grandes profesionales, caso de Ibáñez Serrador, responsable de magníficas cintas del genéro, como La residencia Quién puede matar a un niño«Acabó en la televisión», lamenta Laiz.

Sin embargo, con la llegada de las cadenas privadas y su obligación de subvencionar el cine español, el género se recupera y aparecen directores como Álex de la Iglesia o Alejandro Amenábar, que cambiaron la fisionomía del cine español y exploraron el cine fantástico como nadie antes lo había hecho. Aparecen entonces películas como Acción mutante, El día de la bestia, Tesis o Los otrosDe acuerdo con el bagaje cinéfilo y las diferentes inquietudes de los nuevos directores, González Laiz presenta unas tendencias denominadas la adopción, reinvención o fusión de las formas tradicionales del cine fantástico en el nuevo cine español. Y, precisamente bajo cada uno de esos epígrafes, se prestará atención a tres títulos como ejemplos representativos de los mismos: Memorias del ángel caído (David Alonso, Fernando Cámara, 1997), Fuera del cuerpo (Vicente Peñarrocha, 2004) y La hora fría (Elio Quiroga, 2006).

El_dia_de_la_bestiaFuente: El Diario de León.es 15-11-2013

Proyección de «La hora fría»

hora friaEntre las múltiples posibilidades de elección de películas significativas de cine fantástico español actual –Memorias del ángel caído (1997), de David Alonso y Fernando Cámara; Intacto (2001), de Juan Carlos Fresnadillo; Fuera del cuerpo (2004), de Vicente Peñarrocha [REC] (2007) y [REC]2 (2009), de Jaume Balagueró; No-Do (2009), de Elio Quiroga; etc.–, se ha elegido proyectar una de las más interesantes de Elio Quiroga: La hora fría (2006).

Nos sitúa en un ámbito postapocalíptico, aspecto que la relaciona con las distopías propias de la ciencia ficción, y a ello se suman elementos fantásticos tradicionales, cierta inspiración en el mundo del cómic y en el cine de zombis y de terror. Tal como ha establecido Gonzalo González Laiz: “En un mundo postapocalíptico, las armas químicas han transformado a los hombres supervivientes en peligrosos «Extraños». Una pequeña comunidad sobrevive en un refugio bajo tierra pero se ve amenazada también por los «Invisibles», espectros malignos que aparecen solo durante una hora nocturna de frialdad gélida. […] la mezcla de influencias parece subrayar el carácter de fusión de la película: en un contexto de ciencia ficción aparece lo fantástico como elemento disturbador de una realidad futurista, aunque no tan alejada de la nuestra y en la que el espectador puede identificarse sin demasiados problemas. […] Símbolos religiosos, ecos del fantástico y relaciones humanas al límite convierten a La hora fría en una película a reivindicar de un autor cuyos pocos títulos hasta la fecha no han dejado indiferente a nadie, sino que han despertado siempre reacciones diversas entre los críticos.” (Extracto de un artículo en prensa de la revista electrónica Brumal. Revista de Investigación sobre lo Fantástico, que se publicará en diciembre de 2013 en el número 2 de la misma).

Para obtener más información sobre La hora fría y sobre otras muchas películas de lo insólito,  se recomienda acudir a la conferencia de Gonzalo González Laiz, el viernes 15 de noviembre de 2013, a las 11:00 en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras: “Lo fantástico en el cine español: el género que vuelve de la tumba”.HoraFria 2

Fábulas sobre el mañana: la novela de ciencia-ficción en México

 

tierra-seca1La literatura de ciencia-ficción ha merecido hasta la fecha escasa atención en el ámbito de los estudios literarios en México. Las razones quizás haya que buscarlas en el descrédito que desde el punto de vista de la crítica canónica ha arrastrado tradicionalmente este género, al que con frecuencia se le ha negado entidad artística y al que se ha relegado a la órbita de la literatura popular o juvenil.

A pesar de este olvido, un repaso a las producciones literarias del último siglo en México revela la existencia de un buen número de relatos, entre novelas y cuentos, que se pueden adscribir a este género, hasta el punto de llegar a conformar una tradición sostenida que cuenta con cultivadores de renombre como Amado Nervo, Carlos Fuentes o Carmen Boullosa, entre otros muchos destacados escritores del país.  En mi exposición intentaré trazas las líneas más representativas de la novela de ciencia-ficción mexicana, con el fin de resaltar los principales rasgos que la caracterizan.

Si bien encontramos expresiones que abarcan la práctica totalidad de las distintas modalidades temáticas del género, el núcleo más significativo se produce en el ámbito de la llamada “literatura prospectiva”, que basa sus argumentos en la proyección hacia el porvenir ya no de planteamientos basados en los avances científicos y tecnológicos, sino en las llamadas “ciencias humanas”, como la psicología, la antropología,silla aguila  la sociología o la historia. Títulos como Cristóbal Nonato (1987) y La silla del águila (2003) de Carlos Fuentes, La leyenda de los soles (1993), de Homero Aridjis, El dedo de oro (1996), de Guillermo Sheridan, Cielos de la tierra (1997), de Carmen Boullosa, El salmo del milenio (1998), de Ramón López Castro, Memoria de los días (1995), de Pedro Ángel Palou, Lejos del paraíso (1997) de Sandro Cohen o México sediento (2003), de Francisco Martín Moreno, recrean el futuro inmediato del país en un escenario decadente y sombrío cercano a la pesadilla, que tiene mucho que ver con la situación de crisis económica vivida en las últimas décadas del siglo XX.

El resultado final del análisis dejará como evidencia que nos encontramos ante unas obras que, lejos de pertenecer a un tipo de literatura escapista o meramente imaginativa, basan su propuesta en una lectura desde nuevas perspectivas tanto de la realidad contemporánea como de diversos problemas de índole científica y filosófica.