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Guía a la lectura: Horda, de Ricardo Menéndez Salmón

Por Álvaro Acebes Arias

Ricardo Menéndez Salmón

Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) es una de las figuras más consolidadas de nuestras letras gracias a una obra con la que no ha temido ir a contracorriente de las fórmulas dominantes, apostando por una literatura reflexiva, inteligente, que no nos da respuestas, sino que nos anima a interrogarnos a nosotros mismos y a aclarar algunos de los enigmas en que vivimos. Si tuviéramos que situar su obra en unas coordenadas generacionales, podríamos vincularla a la de la Generación de los 70, junto a la de autores como, entre otros, Elvira Navarro, Jon Bilbao, Isaac Rosa, Andrés Barba o Mercedes Cebrián. Conviene precisar, sin embargo, que los asuntos, el estilo y las formas que definen la literatura de Menéndez Salmón lo convierten en un escritor difícilmente clasificable e, incluso, único en el panorama literario español.

Aunque la consolidación de Menéndez Salmón llega en 2007 después de que la editorial Seix Barral se interese por la colección de cuentos titulada Los caballos azules (2005), que incluye el relato del mismo nombre premiado con el Premio Internacional Juan Rulfo 2003, la trayectoria del escritor asturiano arranca mucho antes. Novelas como La filosofía en invierno (1999), Panóptico (2001), Los arrebatados (2003) o La noche feroz (2006) lo habían convertido en un escritor casi secreto, pero merecedor del aprecio de un puñado de críticos que ya habían observado la calidad incipiente de esos libros. En estas novelas, reeditadas tras el éxito posterior, asoman ya algunas de las cuestiones transversales que han terminado recorriendo su literatura. En este sentido, la obra de Menéndez Salmón puede considerarse como un organismo vivo, que crece y se desarrolla reproduciendo características previas y mostrando un indudable parentesco temático.

Ricardo Menéndez Salmón) Foto: Seix Barral/Tobias Bohm.

Ricardo Menéndez Salmón) Foto: Seix Barral/Tobias Bohm.

Esas continuidades y similitudes, aunque se hayan amparado bajo estructuras formales a menudo muy alejadas las unas de las otras, se perciben en los libros que llegaron después de su entrada en Seix Barral. Títulos como La ofensa (2007), Derrumbe (2008), El corrector (2009), La luz es más antigua que el amor (2010), Medusa (2012), Niños en el tiempo (2014), El Sistema (2016), Homo Lubitz (2018), colecciones de relatos como Gritar (2007) y Los caballos azules o libros que caminan entre la memoria y la elegía como No entres dócilmente en esa noche quieta (2020), guardan una semejanza estilística y temática insobornable que, a la postre, afirma la unidad del proyecto de Menéndez Salmón.

Debe añadirse, por último, que el prestigio de Menéndez Salmón se ha visto reafirmado por la concesión de numerosos premios, aproximadamente medio centenar, entre los que se encuentran el mencionado Juan Rulfo de relato 2003, convocado por Radio Francia Internacional y el Instituto de México en París, el Ángel González de poesía, el de la Crítica de Asturias de Narrativa, el Antonio Machado, el José Nogales, el Premio de Novela Casino de Mieres, el Premio Llanes de Viajes, el Biblioteca Breve para El sistema o el Premio de la Crítica de la Feria del Libro de Bilbao por trilogía compuesta por La ofensa, Derrumbe y El corrector, además de ser finalista del Salambó, y del Nacional de Crítica en dos ocasiones, por La ofensa y Derrumbe.

 

La poética narrativa de Ricardo Menéndez Salmón

En una reciente entrevista el escritor asturiano afirmaba que «leer novelas va contra la velocidad, es un arte lento de construir, de ejecutar y de degustar. No descarto que oponerse a la idea de progreso pueda ser un elemento de salvación». Ese esmero, la morosidad y el cuidado en el arte de nombrar, unidos al sentido crítico que recorre sus libros son algunas de las claves de su narrativa, y es precisamente esa amalgama de temas y asuntos, así como su enfrentamiento con los códigos predominantes, lo que ha convertido a Menéndez Salmón en un escritor único en las letras españolas contemporáneas.

El patrón de sus novelas, sus intereses, el modo de narrar, el estilo, en resumen, su modo de percibir el mundo y representarlo tienen poco que ver los de otros escritores coetáneos. De hecho, su literatura está muy lejos de la pergeñada por aquellos que fueron calificados como “Generación Nocilla” o “Afterpop” y tampoco emparenta con los modelos de género que han transitado otros autores de su generación. Solo en caso de que tuviéramos que poner un marbete crítico a la narrativa de Menéndez Salmón, podríamos apostar por el de “literatura filosófica”, si es que tal etiqueta existe. El motivo para esa precaria denominación hay que buscarlo en el carácter híbrido que permea todas sus novelas, en una escritura que bordea el ensayo, salpicando la narración de metáforas y símiles, de referencias culturales que invitan a una lectura sosegada y cómplice. Debemos tener en cuenta, además, que los pilares sobre los que se levanta la obra de Menéndez Salmón deben mucho a su formación universitaria, ya que cursó la licenciatura de Filosofía en la Universidad de Oviedo, aunque también cabe apuntar la influencia que han tenido en su obra, reconocida por el propio autor, de autores como Kafka, Broch y Musil, Gombrowicz, Dostoievski, Melville, Conrad, Faulkner, Proust, Céline u Onetti, escritores a los que describe como “novelistas filósofos”. Asimismo, y puestos ya a buscar concomitancias entre Menéndez Salmón y otros autores contemporáneos, debemos subrayar los paralelismos que hay entre su obra y la de novelistas franceses como Pierre Michon o Pierre Bergounioux. No es descabellado apuntar esos nombres y situar al escritor asturiano dentro de una escurridiza tradición intelectual (a la que podrían añadirse otros como los de Bernhard, Handke, Houellebecq, Quignard, Delillo, Vollmann y un largo etcétera) en la que se combina una profundidad no exenta de belleza con el rigor formal y una impresionante riqueza de significados.

El estilo reflexivo y trascendente, apuntalado en imágenes perturbadoras y en recurso metaficcionales, constituye una de las claves de la escritura de Menéndez Salmón. Ese tono depurado y altamente simbólico que vertebra sus libros está asociado, por otra parte, al tratamiento de diferentes temas que, en mayor o menor medida, presiden toda su obra. De hecho, podríamos decir que el gran tema que resume la literatura de Ricardo Menéndez Salmón es el Mal, entendido como un concepto gnoseológico y ontológico: las formas para identificarlo y el problema para definir su sustancia. Sin embargo, a pesar de que ese sea el nudo central que define a títulos como Derrumbe, El corrector o La ofensa, por citar las novelas que componen la llamada “trilogía del mal”, existen otros pilares en su trayectoria que no podemos pasar por alto. Así, la búsqueda de paliativos ante las tragedias de la vida, el afán por hallar una respuesta ante la incierta habitabilidad del mundo, el poder consolador de la palabra para mitigar el horror y el desconcierto del hombre, la memoria enfrentada a la barbarie o la deshumanización del individuo como síntoma de un tiempo posthumano se perfilan también como constantes temáticas de toda su producción literaria.

No es posible realizar aquí una clasificación (que sería imperfecta, en cualquier caso) de la obra de Menéndez Salmón en arreglo a estas categorías, pero baste con advertir de la importancia que adquieren esos asuntos en la visión narrativa del escritor asturiano. Al mismo tiempo, es la presencia de todos esos temas el rasgo que certifica la voluntad por parte de Menéndez Salmón de crear una literatura de intervención, lúcida y responsable, que nos invita a descifrar los códigos que organizan ese espeso hilado que es la realidad.

 

 Horda 

Horda, definida por el propio autor como una fábula o alegoría y estructurada según el principio clásico de planteamiento, nudo y desenlace, es una breve narración en la que Menéndez Salmón nos presenta una sociedad degradada y dominada por un régimen de niños despiadados que somete a los adultos a severos “controles de experiencia” con el fin de detectar la presencia de estímulos exteriores que puedan incitar a la rebelión. En ese mundo totalitario y perverso la palabra ha sido derogada, pues esta ha perdido su función comunicativa y no significa ya nada. También, como en la famosa novela de Ray Bradbury, los libros han sido prohibidos y todas las posibilidades expresivas que nos brindaba el lenguaje han sido canceladas. Ni siquiera existe la risa, tal vez por el poder subversivo que el humor encierra. En ese mundo sumido en la barbarie solo queda espacio para la imagen, omnipresente gracias a un dispositivo llamado Magma. El bombardeo visual que produce esa máquina, capaz de anular la noche con su fulgor, no solo nos advierte del simulacro en que viven los ciudadanos de esa sociedad dominada por el silencio, sino que, además, denuncia los peligros de un mundo tecnificado y la consiguiente alienación del ser humano.

El protagonista de la novela, por otra parte, es un hombre anónimo que vaga por las calles desoladas de la ciudad, acosado por el miedo a los niños y el vacío de su existencia y con la única compañía de un simio. Sin embargo, un día nuestro protagonista descubre en un patio cercano a su casa a una mujer leyendo, capaz incluso de reír, y a la que se le cae una fotografía de su libro después de ser sorprendida. Ese momento se convierte en el principio de una rebelión interior que llevará a Él a romper con las normas de los niños y, tras escuchar a la misteriosa mujer y que esta le explique las razones por las que se ha proscrito la palabra, a emprender la huida de la ciudad acompañado de su mono y de un libro. El viaje sin rumbo lo conduce a otras ciudades, esperando encontrar allí a otros seres como él que desafían la férrea dictadura y viven en la clandestinidad. No obstante, el temor a ser descubierto y sometido a un control de experiencia lo obligan a decidirse por una vida apartada y solitaria, acampando en un centro comercial, en una iglesia abandonada y, finalmente, en una fortaleza. La novela se cierra en forma de parábola y es en esas últimas páginas donde se encierra la gran enseñanza del relato de Menéndez Salmón.

Esta novela dialoga con otras del escritor asturiano. Para empezar, resulta inevitable trazar paralelismos entre esa sociedad distópica que nos presenta Horda y el paisaje que se describe en El sistema u Homo Lubitz. Ambas comparten con el último libro de Menéndez Salmón la visión de un mundo sumido en el totalitarismo y en la alienación, donde se ha proscrito el pasado y la posibilidad de disidencia entraña todo tipo de riesgos. Tal vez, a diferencia de estos dos títulos, no se incida tanto en las explicaciones en torno a esa realidad distópica y lo que prevalezca en Horda es la representación tenebrosa de ese mundo, consiguiendo una atmósfera inquietante y malsana. Por otra parte, el ambiente de terror que instauran esos niños desnaturalizados que recuerdan en clave cibernética a los salvajes descritos por Lucien Malson conecta la novela con Derrumbe y Niños en el tiempo e, incluso, con El corrector, pues la reflexión en torno al poder del ser humano para hacer el daño que nutría esta novela sobre los atentados de Madrid halla en la última obra del escritor asturiano una inquietante representación. Al mismo tiempo, el hecho de que algunos de los personajes secundarios de Horda se presten a colaborar dócilmente con el régimen déspota que han creado los niños refleja otro aspecto que Menéndez Salmón ha tratado también en libros anteriores como La ofensa o Panóptico.

Podríamos pensar que el mensaje de estas novelas no podría ser más pesimista, pues ante la imposibilidad de detener la expansión del mal y el horror hay quien elige integrarse en él como forma de supervivencia. El protagonista de Horda también renuncia a esa humanidad al precio de mantenerse vivo. La realidad enajenada que dicta el dispositivo Magma conlleva la desnaturalización del individuo y su mutilación emocional, que, como en Medusa o La noche feroz, contempla pasivamente los estragos de la crueldad humana y la abolición de toda forma de civilización. Sin embargo, a pesar de todo ese fatalismo, aún hay espacio para la esperanza. Al final de Horda Menéndez Salmón nos dice que solo mediante la preservación de la cultura, de la literatura será posible, como en La filosofía en invierno o El sistema, reparar la imperfección del mundo y sus injusticias. Esa fe en la potencia innegable y las posibilidades creadoras de la palabra actúa como tabla de salvación ante el caos y la desesperación en que se ha sumido el mundo descrito por Menéndez Salmón.

Escultura de cabeza de Juliano de Médicis (Miguel Angel Buonarroti, siglo XVI) con cinta negra sobre la boca

Lectura de Horda

A modo de conclusión se indican algunas claves de lectura que pueden servir para comprender mejor el sentido de la novela.

  • Atención sobre el título y el sentido metafórico que encierra en sus distintas acepciones.
  • Es conveniente no pasar por alto la cita del pensador George Steiner con que se abre el libro, pues resume la atmósfera que nos vamos a encontrar. ¿Qué pasaría si el futuro fuera un mundo sordo y mudo y todo hubiera vuelto al origen?

Si el silencio hubiera de retornar a una civilización destruida, sería un silencio doble, clamoroso y desesperado por el recuerdo de la palabra

GEORGE STEINER
Lenguaje y silencio : ensayo sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano

  • Esta es una novela donde se reflexiona sobre la pérdida de sentido de la palabra. En una sociedad como la nuestra, dominada por ritmos altisonantes y usos espurios de la palabra, ¿qué compromiso tenemos con el lenguaje? ¿Dónde se ha originado su deterioro?
  • Atención al tono existencialista de la novela. ¿Cómo vivir en un mundo sin dioses, donde la existencia ha sido desposeída de sentido? ¿Qué le puede suceder a un ser humano hipertecnologizado cuando pierde la palabra?
  • Todo escritor tiene una responsabilidad con el lenguaje. El tono y el estilo de la novela son una buena prueba de ello. ¿Qué efectos tiene esa prosa sobre el sentido de la obra de Menéndez Salmón?
  • ¿Por qué no hay nombres propios en la novela? ¿Qué razones hay para que el protagonista de Horda sea denominado simplemente Él?
  • Un aspecto que conviene subrayar en esta novela es la dialéctica entre imagen y palabra. ¿Vivimos en una sociedad sometida a la tiranía de las imágenes? ¿Ha conseguido la tecnología alterar y transformar nuestro pensamiento?
  • Atención a la estructura de la novela, ordenada a través de rápidas secuencias de imágenes. Inspiración en el montaje cinematográfico.
  • Conflictos entre la intimidad y la tecnología. ¿Hemos perdido el control de nuestras ideas y deseos?
  • Revisar el mito de la caverna de Platón, una referencia fundamental para desentrañar el sentido de la novela. ¿Podemos escapar de una vida simulada?
  • Horda es una novela que dialoga con otros títulos de ciencia ficción, especialmente con Fahrenheit 451 del norteamericano Ray Bradbury. ¿Qué consecuencias puede tener habitar un mundo sin libros?
  • ¿Sobre qué idea de progreso se articula la novela? ¿Estamos viviendo un cambio de paradigma?
  • ¿Cómo podemos enfrentarnos a este empobrecimiento del lenguaje y al vacío de significado que se ha realizado sobre las palabras? ¿Existe alguna forma de consuelo o de resistencia que nos pueda ofrecer conocimiento sobre lo que ocurre a nuestro alrededor?
  • Papel simbólico que juega el mono en la trama de Horda. ¿Por qué Menéndez Salmón ha optado por este animal? ¿Qué ideas nos quiere trasmitir?
  • ¿Por qué la sociedad autocracia vive bajo una autocracia infantil? ¿Cuáles pueden ser los motivos para que los niños hayan realizado esa revolución contra los adultos?
  • Dimensión de alegoría o, más bien, de fábula que posee Horda. Atención a la caracterización de los personajes y al ambiguo final para comprender este aspecto.
  • ¿Es Horda una distopía o, más bien, autopsia de la realidad en que vivimos?
  • Combinar la lectura de Horda con otros títulos anteriores de Menéndez Salmón, aunque también es oportuno acercarse a otros libros como Zero K y El silencio del americano Don Delillo. El paisaje de Horda también recuerda al de la extraña película de Wim Wenders, Hasta el fin del mundo (1991), a Her (2013) de Spike Jonze e, incluso, a algunos de los capítulos de la serie británica Black Mirror.

Bibliografía

Principales obras de Ricardo Menéndez Salmón

  • (2001): Panóptico, Oviedo, KRK Ediciones.
  • (2003): Los arrebatados, Gijón, Ediciones Trea.
  • (2005): Los caballos azules, Gijón, Ediciones Trea.
  • (2006): La noche feroz, Barcelona, Seix Barral.
  • (2007): La filosofía en invierno, Oviedo, KRK Ediciones.
  • (2007): La ofensa, Barcelona, Seix Barral.
  • (2008): Derrumbe, Barcelona, Seix Barral.
  • (2009): El corrector, Barcelona, Seix Barral.
  • (2010): La luz es más antigua que el amor, Barcelona, Seix Barral.
  • (2011): Gritar, Madrid, Lengua de Trapo.
  • (2012): Medusa, Barcelona, Seix Barral.
  • (2014): Niños en el tiempo, Barcelona, Seix Barral.
  • (2016): El Sistema, Barcelona, Seix Barral.
  • (2018): Homo Lubitz, Barcelona, Seix Barral.
  • (2020): No entres dócilmente en esa noche quieta, Barcelona, Seix Barral.
  • (2021): Horda, Barcelona, Seix Barral.

Sobre Horda:

V Jornadas de la RIUL sobre la Literatura Actual

Como cada año, la Universidad de León celebra las Jornadas de la Red Internacional de Universidades Lectoras sobre el estado de la literatura actual, con el fin de constatar su evolución, ofrecer una enseñanza complementaria y directa a su alumnado y potenciar la lectura y la escritura no solo en el ámbito universitario, sino en toda la sociedad. Este último aspecto se refuerza en el hecho de que esta V Jornada se celebra (fuera del campus) en pleno centro de la ciudad (Salón de Los Reyes  del Ayuntamiento de León. Plaza de San Marcelo, nº 1) e integrada en la  41ª edición de la Feria del Libro de León. 

¡La entrada es gratuita para el público general!

Pero si eres estudiante y quieres matricularte y obtener reconocimiento de créditos, deberás superar una prueba final y asistir (presencialmente  o en la modalidad on-line), al menos, al 80% de las sesiones. La organización ofrece la posibilidad de seguir las sesiones en directo a través de vídeo streaming. Para ello tan solo es necesario pinchar en el icono a  la  hora fijada para cada sesión.videostreamingDespués, nos encargaremos de editar esas grabaciones para que estén accesibles a través de nuestro canal de vídeo de la Universidad de León.

Más información en el FOLLETO  DE LAS JORNADAS.

La dirección de estas Jornadas corre a cargo de Natalia Álvarez Mëndez, Profesora Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de León, a quien de antemano felicitamos por el interesante programa que ha preparado: 

Ricardo Menéndez Salmón recomienda leer…

Continuamos con esta entrada nuestra serie de propuestas de lecturas recomendadas por escritores,  académicos u otras personas de interés y más o menos “fogueadas” en el negro sobre blanco.
salmon Estas entradas figurarán agrupadas bajo la categoría de “recomendaciones de los sabios”.

Hoy le toca el turno a Ricardo Menéndez Salmón, a quien conocemos por ser el autor de la novela de nuestra primera lectura del club, y con quien estuvimos en el coloquio que sobre ella  tuvimos hace unos días. En él nos habló de sus obras, de la concepción y ejecución de la mismas, y de las líneas ideológicas que las unen.  La conciencia y la consciencia de sus escritos  logran atravesar el papel y tocar al lector de una forma valiente y honesta. 

Hoy traemos sus recomendaciones de lecturas:

1. Crematorio, de Rafael Chirbes.

2. El astillero, de Juan Carlos Onetti.

3. El malogrado, de Thomas Bernhard.

4. Ruido de fondo, de Don DeLillo.

5. Vidas minúsculas, de Pierre Michon.

Coloquio con Ricardo Menéndez Salmón

salmon--644x362Por Natalia Álvarez Méndez

Ricardo Menéndez Salmón obsequió ayer por la tarde a los socios del Club de Lectura de la  Universidad de León con un entrañable y revelador encuentro. Tras plantear que se considera un escritor de obra, es decir, que sus diversos libros se orientan hacia objetivos comunes planteando puentes de conexión y completándose unos a otros, estableció inicialmente los vínculos de Medusa con dos novelas anteriores: La ofensa (2007) y La luz es más antigua que el amor (2010). La ofensa reflexiona sobre cómo el contacto con la realidad hace que el personaje tome la decisión de apartar la mirada, mientras que en La luz es más antigua que el amor, con tonalidad ensayística, se plantea el papel que el arte puede jugar en el mundo contemporáneo, la idea del arte como lugar de refugio, de consuelo. Todo gira en torno a la mirada, a cómo miramos el mundo y cómo el mundo repercute en nosotros mismos. En esa línea, Medusa –introducida por la tesis de Walter Benjamín “Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de barbarie”–, se acerca al arte como lugar de depósito que también guarda las partes más oscuras de nuestra naturaleza, hasta el punto de que el personaje opta por mirar hasta el final por muy terrible que sea la realidad, esa será su razón de ser.

Reconociendo que la narrativa es un arte de madurez, de experiencia, alegó sentirse cada vez mejor escritor, encaminado hacia lo esencial. A pesar de ello, reconoció que el gran drama del escritor es la distancia que media entre el libro que se tiene en mente y el resultado final, es decir, entre la concepción y la ejecución.

Ante otras preguntas habló de la lógica y necesaria evolución del personaje, marcada en su fin por la muerte de la esposa y el horror vivido; y disertó sobre el hecho de releerse a uno mismo, concluyendo que la satisfacción plena no existe y que, en su caso, lee algunas páginas de vez en cuando pero nunca los libros completos. A su vez, planteó que, a pesar de ser Medusa una obra desesperanzadora, hay que distinguir entre el pensamiento de los personajes y el del autor, porque estamos hablando de ficción y en ella se pueden presentar ante el lector diferentes puntos de vista. En ese sentido cree que no se puede pasar por el mundo sin que éste nos forme, nos conforme, nos deforme, nos reforme…Reflejar temas duros no implica regodearse en el dolor sino arrojar luz sobre los mismos. Ante el interrogante ¿es posible vivir sin que lo que vemos nos perturbe, nos conmueva?, Ricardo opina que no, pero eso no ha de obligarle a decirlo explícitamente en la novela, en la que escuchamos al personaje y no al escritor. Reconoce que la actitud de Prohaska en el mundo es insostenible pero que, como mecanismo de ficción, es fecundo para alcanzar el objetivo de la novela.oficiales de hitler 1941

Más tiempo dedicó a la respuesta de otras curiosidades que le llevaron a tratar dos aspectos centrales de su novela, estéticos y temáticos:

En el primer caso, puso de relieve que los escritores actuales son conscientes de la necesidad de cambios en las estrategias narrativas, en la línea de escritores como Sebald, Michon o Vila Matas, entre otros. Destacó, asimismo, a Coetzee y precisamente alabó su libro Verano, nuestra segunda lectura, que recomendó con insistencia. Manifestó que la línea más fecunda de la narrativa contemporánea es la que emplea mecanismos híbridos. Por eso le gusta definir sus libros como centauros –cabeza humana y cuerpo animal–, ya que entremezclan la novela con algo que no es ficción pura. En el caso de Medusa, la técnica utilizada es la de la falsa biografía, recurso que le permite realizar incursiones en la historia, introducir material real, reconstruir la vida del personaje pero también su pensamiento abarcando, por lo tanto, las vertientes existencial e intelectual. De este modo puede sacar al lector de la peripecia del personaje y llevarlo al tiempo contemporáneo.

En el segundo caso, nos sumergimos en la actualidad del motivo de la responsabilidad de la mirada, anestesiada en cierto grado en tiempos recientes.Ya tratado en La ofensa, el tema de la indiferencia ante el mundo del horror se completa en Medusa. Con la multiplicación de las imágenes se ofrecen de modo constante simulacros del horror, simulacros de la realidad. Se trataholocaust escultura de la muerte retransmitida, lo que provoca un adormecimiento, una ceguera ante lo que dicen las imágenes: no vemos por estar domesticados en esa realidad vivida a través de la pantalla. La literatura, a través de la palabra, puede trasladar esa imagen a su sinsentido. La literatura se convierte en una máquina de generar imágenes, mediante el lenguaje, alcanzando el misterio de emocionar. La palabra devuelve a la imagen su fuerza, su singularidad, perdida por la capacidad de reproducción técnica actual que potencia la pérdida del aura de lo original. Por eso, concluyó, cuando leemos estamos viendo.

Como despedida, recordar que una de nuestras socias nos recomendó al resto otras obras del autor, concretamente citó La luz es más antigua que el amor (2010), El corrector (2009) y el cuento “La vida en llamas”, primer texto del libro de relatos Gritar (2007).

Al margen de esas y otras posibles lecturas, estaremos atentos a su próxima publicación en Seix Barral, el 9 de enero de 2014, de una nueva novela que arranca de los territorios ya abordados por él pero que se distancia de todo lo anterior, ya que Medusa cierra la parte de su obra centrada en la indagación en el mal y en la capacidad del arte para lidiar con la realidad. Con el sugerente título Niños en el tiempo, aborda el tema de la infancia a través de tres partes que cobran sentido en el momento final. Ricardo nos desveló que arranca de un motivo ya planteado en Medusa, la muerte de un hijo, pero que evoluciona hacia un final feliz; el resto, a todos aquellos que nos interese, tendremos que buscarlo como lectores directamente en el libro.

Monumento a los judíos de Europa asesinados, también conocido como Holocaust-Mahnmal o Monumento del holocausto

Medusa: Coloquio participativo de los socios.

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Ya hemos celebrado el  coloquio participativo de la lectura de Medusa. Algunos pudimos asistir y otros faltaron. Unos habíamos leído la obra y los demás sólo parcialmente. Varias personas participamos con nuestras opiniones y el resto  escuchó. A unos les gustó el libro y a otros no tanto. En fin… lo normal en un club de lectura.

Por si alguno no pudo asistir o para la gente que nos sigue a través del blog, os indicamos brevemente algunos de los puntos sobre los que hablamos. No tienen ninguna pretensión. Son sólo un punto de partida para la reflexión que acompaña a la lectura de Medusa

1.- Hibridismo de géneros literarios: mezcla de biografía, novela, ensayo filosófico.

  • La idea de la falsa biografía es tan fuerte que la mayor parte de los asistentes al coloquio habíamos buscado en google el nombre del protagonista (¡gran futbolista austriaco!).
  • El ensayo filosófico toca los temas del Arte, la Historia, la Estética y la Ética. Reflexión sobre el papel del artista como testigo ¿imparcial? de su tiempo.

2.- Personajes poco definidos, ni  aún en el caso del propio protagonista, excepto en aspectos autobiográficos que muestran carencias afectivas  y preocupaciones artísticas. Prohaska no es tanto un personaje como una idea.

3.- Forma

  • novela corta, densa, sin concesiones retóricas
  • tratamiento lineal del tiempo: centra la historia, el mensaje
  • lenguaje objetivo, pausado y firme, acorde al contenido que quiere expresar
  • correlación con el contenido: no hay juego, ni superficialidad, ni ligereza.

4.- Juego Verdad – Verosimilitud

  • Verdad: aporta datos, es historia
  • Verosimilitud: datos ficticios, pero rodeados de connotaciones y detalles que aportan una visión más auténtica.

5.- Ideas

5.1.- La mirada sobre la maldad y el horrorMedusa, 1878

  • ¿nos estamos acostumbrando?
  • ¿se puede observar con impunidad, asepticamente?
  • ¿mirar nos posiciona?
  • ¿a dónde nos lleva mirar pasivamente?

5.2.- La perspectiva del arte ante el dolor humano: abandono de la estética de la belleza para posicionarse  como testigo ante el monstruo de la maldad.

6.- Mito de Medusa: imbricación en el relato.

Medusa: Coloquio participativo de guía a la lectura

Por Natalia Álvarez Méndez

Ya hemos asistido al primer coloquio participativo de guía a la lectura de Medusa. Álvaro Acebes contextualizó la obra  con sus palabras y con una selección de impresionantes fotografías.  Puedes verlas. Pero ¿eres capaz de mirarlas fríamente, sin sentir vergüenza?

 

 Con esta nueva novela, publicada en el curso pasado, Ricardo Menéndez Salmón regresa a un territorio recurrente en su narrativa: la exploración del Mal a través de una mirada al terror real que recorrió el siglo XX y la forma que ha tenido el ser humano para enfrentarse a un problema que es intrínseco a su propia condición. Ahí está su elogiada Trilogía del Mal para recordarnos que la prosa de Menéndez Salmón se atreve a dinamitar conciencias y a ahondar en los abismos de aquel horror del que hablara Joseph Conrad. Sin embargo, en esta ocasión, el autor asturiano propone también una visión desencantada y arriesgada sobre el carácter del arte y el lado más perverso y ambiguo que acompaña a toda experiencia artística.

Este relato, que tiene más de ensayo encubierto que de novela, recorre la vida del fotógrafo Prohaska, un artista atormentado que asiste a las grandes catástrofes del siglo pasado. Sus viajes a lo largo de todo el mundo durante tres décadas, siempre con la cámara al hombro, le permitirán convertirse en testigo del horror, y es precisamente esa objetividad sin implicación, ese mirar sin actuar lo que conducirá a Prohaska a juzgarse a sí mismo y a vivir con un sentimiento de culpa constante, que en buena medida se debe a traumas infantiles y a la incapacidad para explicarse tanta maldad. Fotografías de los campos de exterminio nazis, de Hiroshima y Nagasaki, de la España gris y eterna que llegó con el franquismo, Prohaska es un hombre paradójico que petrifica con su mirada los acontecimientos, pero del que no se conserva una sola imagen.

angelMedusa indaga en el gran drama del arte en la Modernidad. El arte de Prohaska se hace consciente de la monstruosidad de este siglo y, ante la imposibilidad de ser una forma de consuelo, se erige como una manera de reflejar y detallar la realidad. No cabe más solución que la de retratar ese horror y convertirlo, como hace Prohaska, en una forma de conducirnos hacia la reflexión. O el arte tiene en consideración las experiencias terribles que se suceden en la realidad y sus consecuencias, o se convierte en una banalidad sin fundamento. ¿Cómo debemos enfrentarnos a los desastres de la Historia? ¿Cómo debe ser la mirada del artista ante tanta destrucción? No parece baladí señalar la clave actual en que puede leerse esta novela.

Menéndez Salmón ha construido una novela compleja y densa en la se interroga sobre algunos temas que ya forman parte del esqueleto de su poética: la familia, la crueldad, el horror, el anhelo y el fracaso…Medusa no esquiva las grandes preguntas y las verdades incómodas que se plantean en este libro intentan sacudir al lector y le impelen a reflexionar sobre su manera de ver y sentir el mundo. En este sentido, la mirada de Ricardo Menéndez Salmón, como la de Prohaska, viene de atrás pero no se detiene: se arriesga a buscar en el horizonte sin complejos.

Si quieres, puedes participar en el foro “El arte que no refleja la monstruosidad es intrascendente” ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

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