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Coloquio sobre La nostalgia de la Mujer Anfibio

Por Rosa María Díez Cobo

Nuestra segunda sesión del Club de Lectura, dedicada a la española Cristina Sánchez-Andrade y a su novela La nostalgia de la Mujer Anfibio (2022), resultó en un animado intercambio de ideas sobre algunos de los aspectos centrales del libro.  

Ante la consulta inicial sobre el nivel de aceptación del texto, de forma general, la mayoría de las lectoras que participaron en el debate manifestaron su satisfacción con la novela. Las opiniones se movieron entre la ponderación muy positiva y aquellas que, aun encontrando algunos aspectos de la novela menos agradables (por el grado de amargura o desesperanza que les transmitió), la encontraron sugerente o interesante. De forma más puntual, alguna socia mostró sus dudas ante el hecho de que el personaje, Lucha Amorodio, no se encontraría, en su opinión, particularmente del todo desarrollado, opacado entre la colectividad de seres que pueblan la aldea que habita. 

Gran parte del debate se concentró sobre el personaje de esta protagonista, sus orígenes, su evolución y, sobre todo, su inserción en una peculiar saga familiar de mujeres, junto con su hija, Purísima de la Concepción y su nieta Cristal. Se valoró cómo, tratándose de una mujer rural emplazada en un periodo del siglo XX, sus limitaciones de desarrollo personal y libertad eran significativas. También se debatió sobre el papel de los personajes masculinos y su relevancia. Aquí las opiniones se dividieron entre aquellos que apreciaban un rol secundario y poco relevante para la trama y, en el extremo contrario, otras que valoraban la capacidad de varios de estos personajes en ser motores de la historia y articularla. 

En este sentido, se subrayó, cómo en el caso del naufrago inglés con el que Lucha mantiene una fugaz pero intensa relación tras el encallamiento del navío Santa Isabel en Sálvora, el recuerdo de este es el que, a la postre, determina el resto de la existencia de la protagonista y, por consiguiente, es central en la novela pese a su escasa entidad a lo largo de sus páginas. Asimismo, también se debatió sobre la presencia de Manuel, marido de Lucha y cómo, pese a su aparente carácter secundario, resulta esencial para comprender la evolución de la protagonista y en la articulación de los eventos principales de la trama. Aunque sin completo consenso, algunas lectoras subrayaron la función crucial del estrafalario timador Ziggy Stardust que, en la segunda parte de la novela, contribuye a revivir, muchas décadas después, los sucesos del Santa Isabel y sacudir el olvido que se había apoderado —meiga mediante— de los habitantes de la isla que presenciaron o intervinieron en el suceso. 

Desde luego la importancia del personaje colectivo del núcleo de Sálvora – Oguiño no pasó desapercibido a nuestros socios que remarcaron su cualidad de coro, con especial referencia a algunos integrantes como la inolvidable costurera, apodada Ollomol, que encarna un tipo de ideología retrógrada y risible al mismo tiempo, apuntalado esto por las numerosas hipocresías en las que incurre a lo largo de la historia. 

El comentario de la estructura de la obra también ha motivado algunas valoraciones por parte de varios lectores. Para algunos, el planteamiento en flashback, desde el presente de la anciana Lucha hasta los orígenes de su peculiar encuentro con el naufrago y su posterior e irremediable nostalgia supone un acierto y les ha resultado original y atractiva. En opinión de alguna otra lectora, sin embargo, esta estructuración resultaría un tanto brusca o no se hallaría tan bien justificada. Sin duda, este formato puede representar alguna dificultad en cuanto a la ordenación lectora de los acontecimientos pero que, a pesar de ello, no deja de ser esencial para entender la evolución de la protagonista a la par que se desarrolla el enmarque histórico que sigue los sucesos de la transición española sirviendo así esta de hito entre las dos generaciones que representan abuela y nieta. El papel de la memoria es esencial a este respecto, no solo en referencia a la sombra indeleble que el inglés proyecta sobre la protagonista, un auténtico asedio en sus recuerdos, sino que también en la novela se juega con la capacidad del pueblo de recordar los sucesos del naufragio. Como se recordó en la sesión, para la escritora el papel de la evocación familiar propia, la influencia de su abuela que sirvió como transmisora de saberes y recuerdos de un pasado tradicional rural, es crucial también para comprender su obra. 

En relación con la adscripción de la novela a un género literario concreto, se valoró la presencia de modalidades como el realismo mágico, el fantástico, el costumbrismo, el grotesco o el tremendismo. Alguna lectora lo emparentó más concretamente con la tradición gallega de Valle-Inclán o Cela. No cabe duda, cómo se remarcó en el debate generado, que no es fácil, ni tampoco necesario, adscribir una novela, tan rica y compleja en matices, a ningún género o subgénero concreto. Participa de una hibridación que excede cualquier demarcación y recrea, enhebrando distintas influencias y ecos, y construye así un universo auténtico y propio. Aunque, es interesante remarcar que una lectora, de origen mexicano, llamó la atención sobre la similitud del estilo y hechos narrados con la prosa de autores como Juan Rulfo lo que, de nuevo, pone el texto a la par con el ya mencionado realismo mágico. De lo que todos los participantes parecieron estar de acuerdo es en la fuerte carga poética del texto, capaz de crear imágenes irrepetibles basadas en una fuerte sensorialidad. 

Como nota final, varios socios incidieron en el fuerte humorismo de la narración de Sánchez-Andrade, rasgo sin duda distintivo de la autora en muchas de sus obras, especialmente en producciones como Las Inviernas, Alguien bajo los párpados o su novela más reciente, Habitada. Se recordaron episodios especialmente hilarantes como la visita de Lucha al ginecólogo por primera vez en su vida o la escena en que esta misma trepa a hombros de la costurera antes mencionada y se hace transportar a cuestas constituyendo un cuadro delirante y jocoso. 

En conclusión, La nostalgia de la Mujer Anfibio ha tenido una buena acogida entre los miembros de nuestro Club. Esta obra de Cristina Sánchez-Andrade ha generado opiniones diversas, pero todas ellas han dado lugar a un debate muy productivo.  

Guía a la lectura: La nostalgia de la Mujer Anfibio, de Cristina Sánchez-Andrade

Por Rosa María Díez Cobo

GUÍA DE LECTURA LA NOSTALGIA DE LA MUJER ANFIBIO Pincha en este enlace para ver la presentación elaborada por Rosa María Díez Cobo para los socios del Club de lectura de la Universidad de León.

CRISTINA SÁNCHEZ-ANDRADE 

Cristina Sánchez-Andrade

(foto tomada de la página Anagrama https://www.anagrama-ed.es/autor/sanchez-andrade-cristina-952)  

Cristina Sánchez-Andrade (Santiago de Compostela, 1968) es una de las voces más sobresalientes y originales de la literatura española contemporánea. Para su tercera novela, Ya no pisa la tierra tu rey (2004), Miguel Mora, en una entrevista en El País, sentenciaba: «Me temo que su novela no se parece a otra». Ese supuesto «temor» funciona como un elogio que se puede extender al total de la bibliografía de Sánchez-Andrade, una voz radicalmente singular. La autora recoge el cumplido con elegancia y retrotrae sus influencias a una genealogía de literatos con estilos únicos como Italo Calvino, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar ―sus favoritos― y Thomas Bernhard o Herta Müller. 

Hija de madre inglesa y padre gallego, este doble legado cultural explicará algunas de sus inquietudes e influencias artísticas. Es licenciada en Ciencias de la Información y en Derecho y compagina la creación literaria con la docencia universitaria, la traducción y con colaboraciones periodísticas en medios como El País y La Voz de Galicia. Estas últimas se dividen entre críticas literarias, crónicas de viajes y artículos de opinión sobre asuntos de actualidad. Todas ellas dejan buen testimonio de la rica constelación de intereses que posee la escritora. 

Cristina Sánchez-Andrade ha transitado casi todos los géneros literarios ―poesía, cuento, novela, ensayo― aunque, por cantidad y relevancia, es su novelística la que despunta dentro de su producción. La suya, en gran parte de sus narraciones, es una prosa lírica, sensual, incisiva, patinada por una suerte de realismo que oscila, por momentos, entre lo mágico y lo hiperrealista. Con buena razón, se ha destacado de la autora su aguda capacidad de percibir la realidad ―minuciosa retratista de personajes únicos― y su distanciamiento de las modas literarias. 

Si tuviéramos que destacar algo dentro de la producción narrativa de la autora, lo que a priori atrae más la atención es su predilección por recrear el universo rural gallego en muchas de sus obras más significativas. Para dicha recreación bebe de múltiples fuentes, fundamentalmente de las orales y populares, pero también las históricas, pasando por los ecos de autores literarios de referencia en las letras galaicas como Rosalía de Castro, Valle-Inclán, Wenceslao Fernández Flórez, Rafael Dieste, Álvaro Cunqueiro o Carlos Casares, entre otros. Todo ello se suma a un rico entramado de influencias que pespuntean la obra de la autora y dialogan con corrientes literarias foráneas, como es el caso de sus paralelismos con el gótico sureño estadounidense, tan afín al peculiar cosmos de la escritora.  

Es esta ligazón con lo rural que hace erigirse a la autora como una de las máximas exponentes de la prosa de las «nuevas ruralidades» en la literatura gallega y española contemporáneas. A diferencia de muchos autores últimamente tildados de neorrurales, desarrolla un estilo inconfundible. Así, en sus obras más destacadas dentro de esta tendencia ―como son Las Inviernas (2014), La nostalgia de la Mujer Anfibio (2022) o la reciente Habitada (2025)―, y en algunos de los relatos del volumen El niño que comía lana (2019), visita el entorno aldeano gallego y lo sitúa históricamente, pero reinterpretándolo desde las vivencias íntimas de las voces más humildes o tradicionalmente relegadas del pueblo. No se trata, y en esto radicaría uno de los aspectos más loables y originales de la autora, de un ejercicio de añoranza, sino de un regreso a la ruralidad para transitar nuevas vías.  

Entre ellas, destaca en sus páginas la capacidad de dotar a la mujer rural de un protagonismo indiscutible, de hacerla narradora de sus tribulaciones, desde las más pedestres a las más profundas. Pero no se propone Sánchez-Andrade ajustar sin más cuentas con el pasado agrario galaico, sino insertarlo dentro de una evolución histórica global enlazándolo, certeramente, con nuestra contemporaneidad y, dotándolo, así, de un sentido ulterior que excede los límites de una ruralidad abandonada, vacía o vaciada.  

En efecto, las aldeas en sus narrativas son populosas, un hervidero de gentes lenguaraces, memoria de un tiempo quizá más feliz y próspero para la campiña. Pero no nos engañemos, la escritora no cae en sentimentalismos, sus pueblos no son arcadias felices, sino escenarios poliédricos donde vicios y virtudes son proyectados por igual: ni menosprecio de corte ni alabanza de aldea. Sánchez-Andrade es, quizá, el ejemplo más consistente y depurado del neorruralismo o las nuevas ruralidades en la literatura española ofreciendo, al mismo tiempo, una excelente muestra de las posibilidades de renovación y enriquecimiento de dicha tendencia más allá de los senderos narrativos más transitados. 

CRISTINA SÁNCHEZ-ANDRADE: OBRAS Y RECONOCIMIENTOS

La producción literaria de nuestra autora es extensa y ha sido traducida al inglés, portugués, italiano, polaco y ruso.

Novelas:

  • Las lagartijas huelen a hierba (1999). (Reeditada en 2024) 
  • Bueyes y rosas dormían (2001) 
  • Ya no pisa la tierra tu rey (2003). Premio Sor Juana Inés 2004 
  • Alas (2005) 
  • Coco (2007) 
  • Los escarpines de Kristina de Noruega (2010). Finalista del Premio Espartaco de Novela Histórica 
  • El libro de Julieta (2010) 
  • Las Inviernas (2014). Finalista del Premio Herralde de Novela, PEN Award para la Traducción y PEN Award para la Promoción 
  • 47 trocitos (2015) 
  • Alguien bajo los párpados (2017) 
  • La nostalgia de la Mujer Anfibio (2022) 
  • Habitada (2025) 

Libros de relatos (aparte de otros relatos publicados en volúmenes colectivos): 

  • El niño que comía lana (2019). XVII Premio Setenil al mejor libro de relatos 

Poesía: 

  • Llenos los niños de árboles (2019) 

Ensayo: 

  • (en co-autoría con Alberto Echavarría) Escribir un árbol, plantar un hijo y tener un libro (2020) 
  • Fámulas (2022) 

Además de los arriba incluidos, la autora ha recibido también los siguientes galardones: 

  • Premio Nacional Cultura Viva en la categoría «Narrativa» (2017). 
  • Premio Internacional Julio Camba de Periodismo por el artículo «En manos de Dios» en La Voz de Galicia (2019). 

 

CRISTINA SÁNCHEZ-ANDRADE POR ELLA MISMA Y A TRAVÉS DE LA MIRADA DE OTROS

Aquí puedes explorar enlaces que te ayudarán a pergeñar una visión más completa de la autora y de sus trabajos:

Sobre La nostalgia de la Mujer Anfibio:

Sobre otras obras de la autora:

LA POÉTICA DE CRISTINA sÁNCHEZ-ANDRADE

Trabajadoras del rural gallego

«Conserveiras». Fotografía perteneciente a la serie «Facedoras de Bueu», de Mar Caldas. (En El País https://elpais.com/gastronomia/2025-10-09/percebeiras-conserveiras-regateiras-un-tributo-a-las-trabajadoras-del-rural-gallego-con-guinos-a-maruja-mallo.html).

La prosa de Cristina Sánchez-Andrade es rica en temas y matices. Aquí vamos a intentar sintetizar algunos de ellos para orientar nuestra lectura de La nostalgia de la Mujer Anfibio: 

  • en casi la totalidad de la obra de la autora late un aliento telúrico, de conexión no solo con la tierra, las plantas y los animales, es decir, su aspecto más físico sino, también, en su sentido figurado, con lo ancestral, las raíces, los legados, la memoria; 
  • esta reivindicación del terruño se plasma con la aparición recurrente de entidades naturales que vuelven una y otra vez en sus distintas narraciones como son, por ejemplo, entre otras muchas, los murciélagos, las berzas, las algas… 
  • unido a lo anterior, su narrativa es una exhaustiva búsqueda de un lenguaje propio, acompasado al latir del terruño. De ahí nace un lirismo sensual con texturas sinestésicas que fusiona sensaciones y sentidos en sus narraciones; 
  • con algunas excepciones, casi todas sus tramas se sitúan en territorio rural o en ámbitos aldeanos y, en especial, en el rural gallego más tradicional o en trasuntos de este. El gran conocimiento que Sánchez-Andrade posee de este espacio contribuye al detallismo de las descripciones, de los espacios, de las situaciones y de los personajes;
  • el acercamiento a este territorio narrativo es siempre caleidoscópico, no se trata de visiones idealizadoras del agro, pero tampoco estigmatizadoras, sino complejas, con múltiples dobleces, mostrando todas las posibilidades de las relaciones y sentimientos humanos, combinando, a menudo, lo sórdido y mezquino con lo tierno y entrañable; 
  • en su inmensa mayoría, los protagonistas de las obras de la autora son femeninos. En distintas situaciones y localizaciones, sitúa la autora a decenas de mujeres a las que retrata con una gran meticulosidad psicológica a través de diálogos y descripciones. Se trata de féminas de extracción humilde, pero no por ello menos indómitas, valedoras de sus familias y hogares y, pese a las múltiples adversidades, tremendamente poderosas. Por sus líneas se desliza todo un espectro de seres femeninos con distintas ocupaciones: meigas, pescadoras, labriegas, costureras, cocineras… 

Las Inviernas

(foto tomada de la página https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/las-inviernas/9788433997746/NH_527 ).

  • esto no es óbice para que sus personajes masculinos estén retratados también con gran meticulosidad y, de hecho, si por algo sobresalen los núcleos rurales que dibuja la escritora es por su carácter de personaje colectivo, comunidades ricas en tipologías humanas; 
  • en este último sentido, destacan las personalidades estrambóticas, excéntricas como una estrategia más para dotar a los núcleos humanos que compone de esa variedad y colorido humano; 
  • también en la composición de sus personajes destaca su perfilado a través de duplicidades; es frecuente la presencia de tándems de protagonistas con interacciones siempre muy estrechas y complejas; 
  • Sánchez-Andrade trabaja el humor y la ironía con especial habilidad y perspicacia en todas sus narrativas; en todas sus obras emergen en numerosas ocasiones como un revulsivo contra la sordidez o como una forma de sátira social. De la mano de este aspecto, camina el recurso a la hipérbole, el grotesco y la deformación paródica; 
  • con enorme maestría, en sus narraciones, la autora bordea varios géneros literarios hilvanando realismo, costumbrismo, fantástico, realismo mágico, pero configurando una suerte de mezcolanza propia, original, que no coincide exactamente con ningún género, pero contiene guiños a varios de los mencionados; 
  • aunque algunas de sus narraciones no acontecen en cronologías específicas, en muchas de ellas sí se realiza un encuadre temporal, generalmente con preferencia por la primera mitad del siglo XX y las primeras décadas de su segunda mitad. Los hechos históricos a los que se apunta en los textos a menudo acompasan la evolución de los personajes y sus situaciones; 
  • accionando estos y otros resortes la autora despliega una enorme maestría en la composición de un cosmos rural que, leídas varias de sus novelas, adquiere un aire de familia, conforma un tapiz donde cada hilo, cada mimbre, es parte de un todo orgánico. 

LA NOSTALGIA DE LA MUJER ANFIBIO

INFORMACIÓN CONTENIDA EN LA CONTRAPORTADA (Anagrama, 2022)

La nostalgia de la Mujer Anfibio

La anciana Lucha está a punto de morir asesinada por su marido ante la mirada atónita de su nieta. El origen del rencor acumulado durante décadas se remonta a la madrugada del 2 de enero de 1921. La joven Lucha vivió el naufragio del vapor Santa Isabel en la bocana de la ría de Arousa, frente a la isla de Sálvora. Mientras los hombres celebraban la llegada del año nuevo, las mujeres se enfrentaban solas al rescate de los náufragos lanzándose al mar con sus dornas. Fueron consideradas heroínas, pero también se escucharon rumores acerca de comportamientos no tan épicos, en los que convivían la codicia y el pillaje. Aquella noche Lucha acudió a la playa vestida de novia: arrastraba su larga cabellera, y dejó que la confusión la condujese frente un náufrago desnudo pero tocado con un sombrero de copa. ¿Quién era? ¿Un músico inglés o la encarnación del diablo? ¿Por qué Lucha acabó desnuda como él? Lo que sucedió aquel día marcará su vida, la de su hija y también la de su nieta. 

La combinación de un hecho histórico de enorme repercusión en su día, con la ficción permite a Cristina Sánchez-Andrade hacer un singular recorrido por tres generaciones de mujeres de una pequeña comunidad pesquera llena de personajes memorables (como el enigmático hippie Stardust, o la mojigata Jesusa). Una vez más, la autora mezcla con pericia el realismo más crudo con el delirio surreal, convocando certeros aromas del tremendismo de Cela, el realismo mágico de Cunqueiro y el esperpento de Valle-Inclán. El resultado es una novela fascinante: una reflexión sobre la memoria en la que intervienen secretos y celos, la culpa colectiva y el deseo femenino; un desafío al lector, escrito con una destreza técnica y una prosa excepcional, capaz de crear un juego hipnótico que no concluye hasta la última página. 

ESTRUCTURA, CONTENIDO Y CUESTIONES PARA EL DEBATE

La nostalgia de la Mujer Anfibio tiene la capacidad de condensar en su título lo que podría ser un perfecto resumen de la novela. Se articula como un extendido flashback por el que Lucha Amorodio, la protagonista, ya en un momento crítico de su vejez, revive los hechos acaecidos en su isla de Sálvora natal a raíz del hundimiento del vapor Santa Isabel y del naufragio de su tripulación. Entre los desafortunados, un pasajero inglés que se encontrará fortuitamente con una joven Lucha y provocará en ella una vivencia efímera pero intensísima y que será el arranque de esa «nostalgia» que la asediará por el resto de su vida.  

La narración es una reivindicación del dicho de Carl Jung «la vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir», que Sánchez-Andrade introduce como uno de los epígrafes de la novela. Pero también es un alegato, como muchas otras de sus novelas, del testimonio acallado de los humildes, especialmente de las mujeres; la novela dignifica y enmarca la leve huella de quien atraviesa este mundo por sus márgenes. En esta obra Cristina Sánchez-Andrade recupera vidas en apariencia mínimas y las hace resonar con su destreza literaria. 

La novela se divide en dos extensas partes a su vez parceladas en un número desigual de capítulos. Ambas secciones recorren periodos vitales e hitos de la historia de Galicia y España.  

«Figuras» (1937). Maruja Mallo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. (En El País https://elpais.com/gastronomia/2025-10-09/percebeiras-conserveiras-regateiras-un-tributo-a-las-trabajadoras-del-rural-gallego-con-guinos-a-maruja-mallo.html) 

Aquí tienes algunas cuestiones que te pueden ayudar a enfocar mejor tu acercamiento al texto: 

  1. Más arriba me he referido al epígrafe de Carl Jung, ¿cómo conecta con la novela el segundo de ellos de Ana María Matute?
  2. ¿Cómo definirías el estilo de la obra?  
  3. ¿Si tuvieras que adjudicarle un género o géneros a la narración, cuáles sería/n? 
  4. ¿Os ha parecido sugerente la estructura de la obra, con la larga retrospectiva que proyecta? 
  5. ¿Qué te han sugerido los sucesos de carácter fantástico como la epidemia de olvido que inocula la meiga entre la población de Sálvora? 
  6. ¿Cómo interpretas el protagonismo femenino dominante en la obra y la recreación de una saga familiar de mujeres? ¿Qué papel juega cada una de ellas ―¿Lucha, Purísima de la Concepción y Cristal― y que podrían simbolizar? 
  7. ¿Y qué te parecen los personajes masculinos? ¿Cómo valoras el retrato de Manuel, el marido de Lucha? 
  8. ¿Qué te sugieren caracteres excéntricos como Purísima de la Concepción, Ollomol o Ziggy Stardust, entre otros? 
  9. ¿Cómo consigue Sánchez-Andrade perfilar el retrato de sus personajes? 
  10. ¿Qué aportan los diversos encuadres históricos que se introducen en la obra? ¿Te parecen efectivos? 
  11. La presencia del elemento natural, ―animales, plantas, mar, tierra―, son esenciales en el paisaje rural que esboza la autora. La relación de los seres humanos con la naturaleza también es primordial, no en vano nuestra protagonista es «anfibia», ¿qué aporta esta coalición entre naturaleza y sociedad en la obra? 
  12. ¿Hay alguna escena donde el uso del humor te haya parecido más destacado? 

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(foto tomada de la página Wikipedia  https://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_S%C3%A1nchez-Andrade#/media/Archivo:Cristina_S%C3%A1nchez-Andrade_(copyright-_Mar%C3%ADa_Gaminde).jpg ) 

Coloquio sobre Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero

Por Carlos Andrés López Duque

Después de una breve introducción, recordando las preguntas orientativas de la Guía de lectura de la obra, inició la participación del público, tomando como punto de partida la percepción del libro, planteándose que debe leerse despacio, incluso releerse después de una primera fuerte impresión, ya que se trata de cuentos difíciles de digerir, no por falta de calidad sino por la estética visceral propia de la autora.

A continuación, los participantes enfocaron sus reflexiones hacia el sentido del título Sacrificios humanos, como hilo conductor entre los cuentos, proponiendo los enormes sacrificios que el ser humano realiza por encajar en la sociedad normativa, cómo nos sacrificamos por otros y para otros, la manera en que hipotecamos nuestra vida por obtener lo que nos han hecho creer que necesitamos, hasta llegar a la idea de sacrificios a los dioses del machismo, la pobreza y el capitalismo.

A partir de allí, la conversación se centró especialmente en los temas desarrollados por Ampuero en sus cuentos, que despertaron gran interés por su actualidad. Destacaron temas como la violencia hacia el cuerpo, la desigualdad, la violencia familiar (en cuentos como «Hermanita»), la transmisión de una generación a otra de los prejuicios hacia lo diferente (como en el caso de «Sanguijuelas»), la migración y el racismo (en «Biografía»), la violencia contra la naturaleza (en el cuento «Invasiones») donde se realizó como aporte adicional, respecto a los terrenos baldíos invadidos por personas sin recursos, la película El 47.

Hubo, asimismo, una temática en particular que cobró gran interés entre los participantes, que consiste en una lectura bíblica feminista, invirtiendo su sentido, por ejemplo, en el cuento «Edith», un personaje de la Biblia privado de voz, que en el libro recupera tanto la voz como el deseo. Otro ejemplo sería el cuento «Elegidos», donde los Cuatro Jinetes no montan corceles, sino que son cabalgados. Ambos cuentos coinciden en el despertar del Eros femenino, frente a las restricciones e imposiciones religiosas que la venían privando de su propia sexualidad y de la posibilidad de decidir sobre su propio cuerpo. En contraste, se presenta una cruel noción de belleza que excluye a quienes no se corresponden con su estricto canon, generando inseguridades y sentimientos que conducen, especialmente a las mujeres, hacia el deseo de autodestrucción, integrándose, en complemento a la pulsión del Eros, la pulsión tanática propuesta por Freud.

Para la fase final del coloquio, se mencionaron algunos aspectos relacionados con la estética de la obra y su sentido general, donde se consideró que el efecto más potente del terror, en Ampuero, no se encuentra en los elementos fantásticos o sobrenaturales sino en lo cotidiano y real. También se destacaron algunos pasajes poéticos del libro, por ejemplo el final del cuento «Freaks», aludiendo además que, si bien la autora es descarnada y visceral, hay un manejo del lenguaje que se constituye en su poética propia, un uso intencionado del lenguaje para causar el potente efecto de sus historias. Finalmente, se concluyó que el sentido general del libro apunta a la existencia de un amplio conjunto de personas que son consideradas como prescindibles o sacrificables, personas a las que se les atribuye menor valor o importancia, siendo violentadas en diferentes escenarios de la vida familiar o social.

Guía a la lectura: Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero

Por Carlos Andrés López Duque

GUIA DE LECTURA SACRIFICIOS HUMANOS Pincha en este enlace para ver la presentación elaborada por Carlos Andrés López Duque para los socios del Club de lectura de la Universidad de León

MARÍA FERNANDA AMPUERO (Guayaquil – Ecuador, 1976)
Escritora, periodista y gestora cultural, cursó estudios en la Universidad Católica de
Santiago de Guayaquil. Ha sido parte del taller de periodismo BBC, del equipo de
redacción en el diario El Universo y fue gerente en 2019 del Plan Nacional del Libro y la
Lectura José de la Cuadra, del Ministerio de Cultura de Ecuador. En 2004 viajó a Madrid
con el propósito de documentar el éxodo de ecuatorianos a España, sin saber que ella
misma se convertiría también en inmigrante.
Ha publicado los libros de crónicas y artículos: Lo que aprendí en la peluquería (2012) con
Dinediciones y Permiso de residencia: crónicas de la migración ecuatoriana en España
(2013) con La Caracola Ediciones. Los libros de cuentos Pelea de gallos (2018) y
Sacrificios humanos (2021) ambos con la Editorial Páginas de Espuma. El libro de ensayo
Visceral (2024) y la antología comentada Dantescas. Cuentos de mujeres que descendieron
a los infiernos (2024) publicada por FERA.
En 2012 fue seleccionada entre los 100 latinos más influyentes de España. El mismo año
ganó el premio Ciespal de Crónica y el de la Organización Internacional de las Migraciones
(OIM) a la Mejor crónica del año. En 2016 recibió el Premio Cosecha Eñe de relato y en
2018 su libro de cuentos Pelea de gallos fue elegido como uno de los diez mejores de
ficción según The New York Times, además de ganar el Premio Joaquín Gallegos Lara
como mejor libro de cuentos del año.

OBRA
La obra de María Fernanda Ampuero esta marcada por una furia telúrica que sacude al
lector, la visceralidad es una de sus principales marcas de identidad, aunque sin abandonar
la construcción de atmósferas e imágenes de gran altura estética. Los diversos campos en
los que se ha desempeñado a lo largo de su vida, sumados a su mirada como migrante y
feminista, le han otorgado una mirada descarnada del mundo, que sabe reflejar muy bien y
hacer sentir hasta el tuétano en sus cuentos.

ESCENA LITERARIA
Escritoras latinoamericanas contemporáneas.

Link de las imágenes de las obras: https://www.hablemosescritoras.com/writers/112

CRÓNICAS

2011  2013

CUENTOS

  2018

  2021

ENSAYO

  2024

ANTOLOGÍA COMENTADA

dantescas, portada, fera, maria fernanda ampuero  2024

LO VISCERAL Y EL GRITO (pintura El grito o Dolor de Guayasamín)

“Como siempre que no puedo entender algo, que la injusticia me retuerce las vísceras, que siento que podría desmayarme de ira, recurro a la literatura” (2024). Así comienza Ampuero el primer capítulo de su libro Visceral, podríamos considerar esta confesión como un fragmento de su ars poetica, como uno de los principios que rigen su escritura y determinan, en gran medida, la naturaleza de sus cuentos. La respuesta literaria a esas emociones de perplejidad, indignación e ira tiene en su caso la misma potencia y busca los efectos de la fuente que los provoca, por ello elige la visceralidad y el grito. ¿Por qué estos rasgos? La motivación está en los efectos: revulsión, abyección, asco, estridencia… sacudir el mundo del lector develando sin pudor aquello que se ha silenciado, lo que se calla en el seno de las familias, de la sociedad misma. 

En su narrativa hay una clara postura de responder al silencio y al dolor con la fuerza más descarnada del lenguaje, alzando la voz como quien rompe una mordaza a gritos. Sus Sacrificios humanos son exhumaciones de dolores sin nombre con la mortaja abierta para apreciar sus marcas en esos cuerpos olvidados; un primer plano de la piedra sacrificial con las huellas de tanta vida segada y de toda la violencia que sobre ella se desató.

PERSONAJES

Son muy variados los personajes que propone, vinculados por estar en situaciones que son, en principio, cotidianas, pero que se van trastocando en terribles a medida que avanza la historia. En ellos podemos apreciar la noción de nuevas monstruosidades, representadas en: inmigrantes, pobres, personas obesas o con diversidad funcional y homosexuales. Asimismo, encontramos monstruos domésticos y sociales, como: feminicidas seriales, pederastas, violadores, secuestradores, xenófobos, gordófobos, aporofóbicos y homófobos violentos. Como también podemos ver personajes que rompen paradigmas como la inocencia y bondad natural de la infancia, la protección e institucionalidad de la familia o la maternidad.  

PERSONAJES MASCULINOS

Aunque su obra tiene un especial carácter de denuncia frente a las diversas violencias de género y un alto compromiso con el feminismo, presenta amplios matices de la masculinidad contemporánea, desde aquellos afectados por trastornos psicológicos causados por traumas, amantes que contribuyen a la revelación del eros sofocado por un esposo brutal o aquellos perseguidos por su sensibilidad y orientación sexual; hasta maridos alcohólicos o maltratadores, asesinos y padres incestuosos.

Alberto, los dos creyentes, El Silba, los surfistas muertos, Julito, un joven rico y uno pobre, un amante y un esposo, John, el freak y su amigo.

PERSONAJES FEMENINOS

Los personajes femeninos predominan y suelen ser, a su vez, la voz narradora, lo cual ratifica esa idea de entregar la palabra voces silenciadas. No son, en todo caso, personajes idealizados, participan también de la crueldad del mundo y, asimismo, la padecen. Desde los estigmas de clase, el rechazo y las burlas por no cumplir los estándares de belleza actuales, el deseo de autodestrucción frente al espejo, hasta quienes viven el maltrato, los ultrajes o encuentran la muerte a manos de desconocidos y hasta en el hogar. 

Diferentes narradoras-personaje, las cuatro monstruas, Mariela, Lucía, María Teresa, Edith y sus hijas y Lorena.

TEMAS RECURRENTES

  • Xenofobia
  • Violencia de género
  • Soledad
    • Lucha de clases (y criminalización de la pobreza)
    • Lo silenciado
  • Los cánones de belleza
  • Eros y Tánatos
  • Nuevas monstruosidades
  • El horror en lo cotidiano
  • Violencia estructural

ATMÓSFERAS 

Horror, siniestro y abyección, sublime  

Sus atmósferas, que parten de las situaciones más cotidianas, se construyen mediante un enrarecimiento progresivo de los acontecimientos. Una oferta de trabajo se torna pavorosa, una huelga hecha revolución como telón de fondo para terribles descubrimientos, un cementerio tornado en fiesta, una casa familiar que pasa del estatus a la maldición, un hogar de ensueño tornado en pesadilla… La constante es la proximidad de los hechos iniciales, el día a día, lo cotidiano, pero de acuerdo con los temas que aborda y su manera de hacerlo, Ampuero se sirve del horror, de lo siniestro y de lo abyecto para provocar no solo temor, también rechazo, asco y repulsión por las situaciones que termina revelando. El aislamiento, la noche y el desamparo son esenciales ingredientes para el efecto deseado en el lector.

ESPACIOS 

Sus espacios suelen ser lugares aislados o doméstico, teniendo especial predilección por estos últimos, ya que el ámbito familiar y la intimidad del hogar le permite a la autora acercarnos a sus personajes más allá de las máscaras o roles sociales, una desnudez muy adecuada para profundizar en sus oscuridades y miserias ocultas. Como también es el escenario simbólico de lo familiar, ese lugar que debería ser de protección y acogida, pero que es también la caja negra donde se guardan celosamente oscuros secretos y traumas, un lugar de dolor que se torna siniestro.

LENGUAJE

Considerando su perspectiva estética, mencionada en la Atmósfera, hay descarnadas descripciones de situaciones violentas, agresiones y la presencia de la muerte como hilo conductor de cada historia. Su lenguaje, en este sentido, es despiadado y se hace eco de voces que se han ahogado en el dolor, la pérdida y la injusticia. Sin embargo, ello no evita que su narración fluya, al contrario, la impregna de una fuerza magmática. Además, sabe tejer este estilo potente, con muy bien logradas imágenes de carácter poético, logrando así el equilibrio de sus historias.

SÍMBOLOS

  • Fantasma
  • Caos y destrucción
  • Grito contenido
  • Eros y Tánatos
  • El cuerpo
  • Sanguijuela
  • El otro
  • La Pietá
  • Laberinto
  • Sexo
  • El monstruo del hogar
  • Los freaks

RECURSOS DE INTERTEXTUALIDAD Y REFERENCIAS ARTÍSTICAS

    • El patrón: radiografía de un crimen (película) de Sebastián Schindel.
    • La novela La sirvienta y el luchador de Horacio Castellanos Moya – El Club (película) de Pablo Larraín.
    • Mariana Enriquez en el cuento «La desgracia en la cara» – Ghostland (película) de Pascal Laugier.
    • La novela La fase del rubí de Pilar Pedraza y de Mariana Enriquez el cuento «Carne».
    • La serie animada Takopi´s original sin de Taizan 5 adaptada por el Estudio Enishiya, de Mónica Ojeda el cuento «Soroche».
    • La película Funny games de Michael Haneke, el documental Cuidado con Slenderman de Irene Taylor Brodsky y el cuento «Mamaita» de Joyce Carol Oates. 
    • La película Vivarium de Lorcan Finnegan y el cuento «El carrito» de Mariana Enriquez. 
    • La Pietá de Miguel Ángel y la película Relatos salvajes: la propuesta (cuarta parte) de Damián Szifron.
    • La novela Mátate, amor de Ariana Harwicz y La casa de hojas de Mark Danielewski. 
    • Verena Cavalcante del cuento recogido en la antología de terror Cabezas en la ventana.
    • La película Promissing Young Woman de Emerald Fennell, el cuento «La mujer del verdugo» de Rodrigo Argüello.
    • La novela gráfica Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris.

Entrevistas a la autora: 

https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/2015/34/maria-fernanda-ampuero-la-narrativa-acunada-entre-la-migracion-y-la-crisis

https://www.youtube.com/watch?v=c-_SJCJL6Ko

SUGERENCIAS PARA LA LECTURA DE SACRIFICIOS HUMANOS

  1. ¿Cuáles consideras que son los sacrificios humanos en cada uno de los cuentos y qué motivaciones conducirían a la autora a emplear este título?
  2. ¿Consideras especialmente destacable algún rasgo de la visceralidad de esta autora?
  3. ¿Destacarías, asimismo, algún pasaje de tono poético?
  4. Además de los símbolos propuestos, ¿consideras la presencia de otros símbolos con especial relevancia en su narrativa?
  5. ¿Las temáticas abordadas por la autora necesitaban ser nombradas desde el ámbito literario? ¿Cuáles te han parecido más relevantes?
  6. ¿Considerarías que tienen mayor efecto en el lector los cuentos con elementos sobrenaturales o aquellos que permanecen en el plano de lo real? Recoge algún ejemplo de tu elección.
  7. Dado el especial protagonismo de lo femenino en el libro, ¿Cuál de las protagonistas destacarías y por qué motivos?
  8. ¿Has reconocido algunas referencias intertextuales e interartísticas?

Lectura 1: Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero

 

Título: Sacrificios humanos
Autor: Ampuero, María Fernanda

Publicación: Editorial Páginas de Espuma, 2021
Descripción física: 144 p. 16 x 25 cm
Colección: Voces/ Literatura, 307
ISBN: 978-84-8393-289-6

Calendario

Lugar y horario

Los encuentros tendrán lugar a las 19:00 horas en el salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras.

De forma combinada, ofrecemos el formato híbrido online síncrono a través de Meet.

La autora (información ofrecida por la editorial)

María Fernanda Ampuero nació en Guayaquil, Ecuador, en 1976 y estudió literatura. Colabora con numerosos medios internacionales y hasta la fecha ha publicado dos libros de crónicas, Lo que aprendí en la peluquería y Permiso de residencia. En 2016 ganó el premio Cosecha Eñe de relato. En esta editorial ha publicado dos libros de cuentos, Pelea de Gallos (2018) y Sacrificios humanos (2021), y Visceral(2024), una colección de ensayos entre la autobiografía, la memoria y la autoficción. Los tres han sido traducidos a varios idiomas, situándola como una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana actual.

La obra (información ofrecida por la editorial)

Todos podemos ser el demonio del otro. Todos podemos ser el sacrificio humano de ese otro. María Fernanda Ampuero, una de las voces imprescindibles de la literatura latinoamericana actual, nos empuja magistralmente a un universo húmedo, podrido y hostil donde la violencia marca la narrativa de nuestras vidas. En ese mundo se yergue una bestia de muchas cabezas que aterroriza y muerde a los débiles, a los marginales, a los sacrificables en aras del silencio, de la desigualdad, del odio, del abuso, de la muerte.

Así, cada historia es un grito que contempla a las víctimas de estos sacrificios humanos que permanecen cada día en los altares de aquellos que los celebran, los ocultan o miran hacia otro lado.

Clausura de las XII Jornadas Club de lectura Universidad de León

 

El martes 17 de diciembre de 2024, tuvo lugar la clausura de las XII Jornadas del Club de lectura de la Universidad de León. Nuestro agradecimiento a quienes lo han hecho posible y a quienes han participado. La despedida de lujo, con la presencia de Eloy Tizón en nuestra Biblioteca Universitaria San Isidoro.

 

Vídeo del encuentro https://videos.unileon.es/video/67654eef8f4208bc3e8b458d

 

Coloquio sobre Plegaria para pirómanos, de Eloy Tizón

 

Por Ana Abello Verano

Muchos de los socios del club se acercaron por primera vez a la singular poética narrativa de Eloy Tizón a través de su último libro, Plegaria para pirómanos. Su visión crítica contrastó con la de aquellos que habían seguido la trayectoria de Tizón desde su aclamado volumen Velocidad de los jardines.

A lo largo del coloquio se analizaron los rasgos más emblemáticos de la producción de este autor, como la presencia de pasajes poéticos, el peso del culturalismo, la combinación de distintas perspectivas en el marco de una misma historia, el juego con las elipsis o la incorporación de elementos misteriosos que quedan sin resolverse. Gran parte de estos asuntos se vincularon con las características del «postcuento», término explicado en la guía de lectura con el fin de comprender en toda su magnitud el universo creativo de Tizón.

Los lectores coincidieron en destacar la narratividad de los tres primeros cuentos de Plegaria para pirómanos, en los que aparece el personaje de Erizo como hilo conductor, al tiempo que incidieron en la dimensión abstracta y onírica de relatos como «Anisópteros» y «Cárpatos». Uno de los textos más celebrados fue «El fango que suspira», por el retrato postmortem que configura y que no deja indiferente a nadie, aunque «Grafía» también fue una composición muy comentada debido al juego metaliterario que contiene y que permite interpretar la estructura global del libro.

En la sesión hubo tiempo también para leer en voz alta pasajes de gran carga visual y lírica, sin dejar de lado el análisis de los espacios narrativos y las referencias certeras a la sociedad contemporánea que incorporan los relatos.

No cabe duda de que la literatura de Tizón, rica en matices, no se agota en una única lectura. Así, mientras esperamos la visita del autor, seguro que muchos participantes del club vuelven a abrir el libro para sumergirse en sus páginas.

Guía a la lectura: Plegaria para pirómanos, de Eloy Tizón

 

Por Ana Abello Verano

«Que escribir es, en sí mismo (tiene que serlo), lo contrario del hogar: un lugar inhóspito, manicomial, un sótano con poca luz y humedad excesiva» (Tizón, Técnicas de iluminación, 2013: 73).

Eloy Tizón (Madrid, 1964) está considerado uno de los autores insignes de la narrativa breve en español de finales del siglo xx y principios del siglo xxi. No en vano sus cuentos, traducidos a diversos idiomas, se han recopilado en antologías que recogen la multiplicidad de trayectorias del género en la literatura contemporánea: Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2002, edición de Andrés Neuman), Relato español actual (Fondo de Cultura Económica, México, 2003, edición de Raúl Hernández Viveros), Cuento español actual (1992-2012) (Cátedra, 2014, edición de Ángeles Encinar) y Por favor, sea breve 2 (Páginas de Espuma, 2009, edición de Clara Obligado). A esta nómina debe sumarse su participación en Páginas Amarillas (Lengua de Trapo, Madrid, 1997), Cien años de cuentos (Alfaguara, 1998), Los cuentos que cuentan (Anagrama, 1998) o Qué me cuentas. Antología de cuentos y guía de lectura para jóvenes, padres y profesores (Páginas de Espuma, 2006, edición de Amalia Vilches), entre otros volúmenes. En 2013 fue incluido entre los mejores narradores europeos en Best European Fiction, una antología prologada por John Banville.

La ópera prima de Tizón fue el poemario La página amenazada (1984, Arnao), si bien su trayectoria, sin abandonar nunca la dimensión lírica, ha transitado mayoritariamente por los cauces de la narrativa. Velocidad de los jardines (1992, Anagrama), su primer libro de relatos, contó con una gran acogida crítica y lectora que se ha perpetuado hasta la actualidad. No es casual que este libro se considerase como un título esencial en el proceso de renovación del cuento en la década de los 90, junto con otros como Frío de vivir (1997), de Carlos Castán, Los aéreos (1993), de Luis Magrinyà, El que apaga la luz (1994), de Juan Bonilla o El aburrimiento, Lester, de Hipólito G. Navarro (1996).

La producción cuentística del autor se compone de una serie de títulos que a lo largo del tiempo han confirmado una voz muy personal que aboga por el experimentalismo y destila una gran ambición estética. Así se pueden citar los volúmenes Parpadeos (2006, Anagrama), Técnicas de iluminación (2013, Páginas de Espuma), una reedición conmemorativa revisada por el propio autor de Velocidad de los jardines (2017, Páginas de Espuma), en la que se incluye un prólogo titulado «Zoótropo (Biografía de un libro)», pieza literaria que contextualiza el germen de la obra y los inicios de su escritura, y Plegaria para pirómanos (2023, Páginas de Espuma). Recientemente ha visto la luz en Argentina una selección de sus relatos: La soledad, los viajes, el deseo (2024, Marciana).

En el ámbito de la narración extensa se inscriben las novelas Seda Salvaje (1995, finalista en el XIII Premio Herralde de Novela), Labia (2001) y La voz cantante (2004), todas ellas publicadas en el sello editorial Anagrama. Asimismo, Tizón es autor del interesante ensayo Herido leve. Treinta años de memoria lectora (2019), donde ofrece al lector un repaso de aquellas obras y autores que han marcado su formación como escritor. Las semblanzas que configuran esta obra se encuentran a medio camino entre la reseña y el artículo literario. En sus páginas hay referencias a Antón Chéjov, Franz Kafka, Djuna Barnes, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, Felisberto Hernández, Samuel Beckett, Juan Carlos Onetti, John Cheever, Julio Cortázar o Clarice Lispector.

Más allá de su faceta como creador de ficciones, Tizón ha desarrollado en los últimos años una intensa labor como editor (RELEE), prologuista, crítico de literatura y colaborador habitual en múltiples medios periodísticos y revistas, además de impartir talleres de escritura creativa en distintos centros de enseñanza. Asimismo, es el director del I Festival del cuento literario en España, celebrado en la localidad toledana de Torrijos y bautizado como TorrijosCuenta.

Poética narrativa de Eloy Tizón. Hacia el postcuento

Alejándose de decálogos que pueden conducir a un encorsetamiento del cuento, Eloy Tizón aboga por una interpretación del mismo mucho más amplia y flexible, acorde con los derroteros de libertad creativa contemporáneos. Se refiere al término «postcuento» para definir un fenómeno que considera reciente y que lleva a los autores a huir de los tópicos y de la preceptiva más clásica asociada a la narrativa breve.

«El postcuento ha irrumpido con la fuerza de una anomalía o un contagio. El panteón sagrado del cuento ha comenzado a agrietarse y por sus rendijas asoma otra luz, otro aire. Por fin. Ya era hora» (Tizón, Herido leve. Treinta años de memoria lectora, 2019: 593).

Las ficciones que se enmarcan en este membrete del «postcuento» ya no son artefactos narrativos perfectos, piezas de orfebrería donde todo encaja y hay una concatenación de sucesos. Los conflictos claros, con un desarrollo argumental lineal, los personajes totalmente perfilados y los finales cerrados y sorpresivos dejan de ser operativos. En consonancia con este cambio de concepción, cobran también fuerza los silencios, lo no dicho, los espacios para la interpretación, el desbordamiento de la técnica y el proceso de relectura, con la necesidad de un lector muy activo como receptor del texto.

Me referiré a continuación a ciertos resortes que recorren de forma general la narrativa de Eloy Tizón y que nos permitirán acercarnos a las líneas definitorias de su proyecto narrativo.

-Temáticas. Los cuentos de Tizón suponen un retrato de los fracasos y debilidades humanas, en definitiva, de las turbulencias de la vida, esa que el autor define como «un fogonazo de luz solar entre dos bloques de tinieblas» (Quimera. Revista de Literatura, núm. 303, 2009: 8), con cuestiones que nos interpelan como lectores y que nos permiten reflexionar sobre nuestra propia condición.

La escritura del autor pone el foco de atención en el ámbito de lo privado, en la indagación psicológica e intimista. Y precisamente desde esa esfera de lo individual que puede leerse también en clave colectiva surgen una serie de asuntos recurrentes que se plasman desde diferentes aristas en sus libros de cuentos: el amor herido y lejano, la sensación de vacío, la situación de espera, el desconsuelo, la traición, el perdón, el arrepentimiento, el tema de culpa, que recorre muchas piezas, la percepción de la muerte, el duelo, la nostalgia, la juventud y sus límites, la experiencia estética, la pérdida y el sentimiento de orfandad, la pulsión de huida, la desolación, la problemática de la identidad, el mundo como un lugar inhóspito, la belleza, el olvido, las dicotomías entre realidad y ficción o la corrupción de los afectos en el contexto de las relaciones familiares y de pareja, reflejando la complejidad de las relaciones interpersonales. Destaca especialmente la obsesión por el tiempo, una temática vertebral que abarca asuntos como la memoria, la melancolía, los recuerdos y sus contornos volubles, la repercusión del pasado en el presente, y la conciencia de lo efímero. Conviene recordar a este respecto las propias aseveraciones del escritor:

«Concibo la literatura como el arte de apresar algo de la palpitación del tiempo. No sé por qué, pero siempre, desde que era niño, he sido muy consciente de la fugacidad de las cosas. Me conmueve saber que todo está condenado a desaparecer, a irse para no volver, y pienso que la literatura, al igual que las demás artes, nos brinda la gran oportunidad de salvar algo del desgaste, de dar al menos una pátina de permanencia a lo efímero, y así suspender, siquiera sea por breves instantes, la imposición de las horas con su dictadura de los relojes» (Tizón, La familia del aire. Entrevistas con cuentistas españoles, 2011: 76).

-Tramas reducidas al mínimo. Las ficciones de Tizón son fundamentalmente retratos atmosféricos en los que la historia o argumento no cobra tanto protagonismo, en consonancia con su teoría del postcuento. La transmisión de estados anímicos, la abstracción de conceptos y la búsqueda del tono adecuado son más relevantes que la plasmación de los avatares de la trama. Se puede hablar en este sentido de cuentos de acción detenida que reflejan los dilemas subjetivos de los personajes y que tienden en ocasiones a la digresión y al componente autorreflexivo.

–Narradores y personajes. Se aprecia un uso bastante frecuente del narrador protagonista, en primera persona u homodiegético. Por lo que se refiere a la configuración de personajes, los personajes tizonianos son seres descentrados, quebrados o a punto de quebrarse, que manifiestan sus conflictos, su intemperie emocional, sus cicatrices, su fragilidad, amparados frecuentemente bajo el velo del anonimato y la caracterización mínima.

-Disolución del tiempo y el espacio. Muchas de sus historias no tienen una cronología clara ni se ubican en un cronotopo concreto. Se observa cierta tendencia a la «deslocalización»; los escenarios se vuelven genéricos, abstractos y, a veces, contienen ciertos toques de ambientación distópica.

-Lenguaje y tono poético. Tizón otorga mucha importancia al modo en el que las historias están contadas, aspirando siempre al rigor expresivo. La envoltura lírica y el cuidado del lenguaje dan lugar a descripciones e imágenes significativas que permanecen en la mente de los lectores. Los propios títulos de los libros ya tienen un efecto emocional en el receptor y están impregnados de ese aire poético tan característico que se encontrará luego entre las páginas, con el empleo de múltiples recursos retóricos: metáforas, personificaciones, aforismos, sinécdoques, paradojas, alegorías, comparaciones, prosopopeyas sinestesias, enumeraciones, asociaciones libres de ideas o repeticiones de construcciones sintácticas.

Sin duda, hay una voluntad de estilo que se sustenta en la preocupación por el ritmo y en los tintes sensoriales, con efectos sonoros, olfativos y, sobre todo, visuales. Resulta llamativa también la atención predilecta que se le concede a los objetos, a partir de los cuales el autor establece reflexiones metafísicas.

«Soy muy visual (lo era antes de dedicarme a escribir; mi primera vocación fue la pintura), por lo que siempre necesito apoyarme en imágenes. Todo lo que he escrito hasta ahora, bueno o malo, está perforado por una mirada, la mía, y confío en que el temblor de esa mirada aporte intensidad a la prosa» (Tizón, El arquero inmóvil. Nuevas poéticas del cuento, 2006: 107)

-Experimentalismo e hibridismo. Si algo define a Eloy Tizón es su afán creativo, lo que se traduce en la búsqueda de nuevos caminos expresivos con los que subvertir la uniformidad. Con el firme propósito de huir de lo previsible, de la repetición de fórmulas ya transitadas, ha asumido riesgos formales en cada una de sus publicaciones, incorporando elementos rupturistas e innovaciones que desafían las normativas clásicas y enlazan con lo fragmentario, la discontinuidad, la ambigüedad y lo sugerido. Asimismo, al autor le interesan mucho las combinaciones paradójicas dentro de una misma creación, como sucede con la tensión que puede darse entre lo trágico y lo cómico, entre la parte sombría y luminosa de lo cotidiano.

-Metaliteratura. El recurso a la metaficción impregna algunas ficciones a través de distintos procedimientos: descripción de los entresijos literarios, interrumpiendo la trama para aclarar algún aspecto respecto a sus técnicas de construcción, referencias al acto de escribir y sus repercusiones, reflexiones generales sobre la literatura y la figura del escritor o inclusión de citas procedentes de otras obras o autores.

-Juego entre biografismo y ficción. En sus piezas se detectan ciertos datos autobiográficos que se entrelazan con la materia literaria.

-Referencias culturales. Las artes están muy presentes en los escritos de Eloy Tizón, que se encuentran influenciados por la música, la fotografía, el cine o la pintura.

Aproximación a Plegaria para pirómanos

La última publicación de Eloy Tizón demuestra el interés del autor por indagar en los límites de la narrativa breve y jugar con sus elementos estructurales. Se trata de un volumen integrado por nueve composiciones que adquiere la forma de ciclo de cuentos, en el sentido de que se aprecian conexiones internas entre las piezas y una voz narradora-personaje que es prácticamente constante. Erizo es el nombre de este personaje que funciona como alter ego del propio creador y que se presenta bajo diferentes variantes vitales sin ordenación cronológica alguna.

En el libro persisten ejes temáticos que ya habían aparecido en la trayectoria previa del autor: la fugacidad del tiempo, la culpa, la espera, la insignificancia de la existencia, la imprecisión o vulnerabilidad del yo en la contemporaneidad, la crudeza de la muerte, el amor y sus conflictos, la soledad, los fracasos emocionales, la añoranza del pasado, el peso de los recuerdos o la experiencia de la pérdida. Sin duda, sus textos siguen poniendo de relieve el carácter escurridizo de la vida, esa que «es mitad magia y mitad espanto» (Tizón, Plegaria para pirómanos, 2023: 181).

El lector inicia la obra con una pieza de carácter más narrativo, justo lo contrario a lo que sucedía en anteriores volúmenes de relatos de Tizón, y va avanzando hacia un territorio más abstracto, con composiciones que rozan lo poético, lo absurdo, la literatura de aventuras, el ensayo, el tono íntimo, lo costumbrista, lo distópico, el género epistolar, el discurso teatral o lo onírico, sin dejar de lado la perspectiva humorística e irónica ni cierta dimensión lúdica. En ese trayecto, además de encontrar registros muy variados, percibirá algunos de los rasgos distintivos de su poética: la tendencia a lo fracturado, el impacto de lo sensorial, el arte de la sugerencia, la relevancia de las elipsis, los finales abiertos, las anécdotas autobiográficas que se mezclan con la invención, el dominio absoluto de los narradores en primera persona, el empleo de imágenes sorprendentes, las referencias culturales al mundo del cine, de la publicidad o de la música, la vertiente lírica de la prosa, y la preocupación por el ritmo.

 A todo ello se añaden el poso de la oralidad a través de giros coloquiales que atenúan ciertas frases filosóficas, y, sobre todo, el procedimiento de lo metaliterario. Plegaria para pirómanos incorpora múltiples referencias y guiños a autores que pueden entenderse como un homenaje a la literatura (en el primer relato, por ejemplo, se tejen redes intertextuales con Franz Kafka, Paul Morand, Jean Cocteau, Vladimir Nabokob, Samuel Beckett, Malcolm Lowry, Julio Cortázar, Charles Bukowski, Juan Benet, Ursula K. Le Guin, Harold Bloom, Janet Malcolm o Terry Eagleton). Pero la metaliteratura va más allá y afecta a otras cuestiones como el control del relato, la explicación del proceso de escritura y las reflexiones sobre la narración y sus implicaciones en el marco de las propias historias, interrumpiendo incluso la focalización diegética con la aparición espontánea de otros itinerarios que pueden interpelar directamente al lector. Así, se detectan juegos polifónicos, digresiones temporales y espaciales, y ciertas estructuras de mise en abyme.

Plegaria para pirómanos es un libro que no se agota en una primera lectura, pues invita al lector a sumergirse en una relectura para descubrir los susurros y destellos de fuego que alberga en su interior. No cabe duda de que Eloy Tizón vuelve a demostrar su dominio absoluto de la palabra y la singularidad de su universo creativo.

Orientaciones para la lectura

Algunos de los elementos que servirán para poner en común nuestras impresiones sobre el libro de Eloy Tizón son los siguientes:

-Sugerencia del sintagma «Plegaria para pirómanos» que sirve de título a la obra.

-Relación entre el título y los cuentos.

-Caracterización de Erizo. Atención a su naturaleza proteica.

-Claves temáticas. Predominancia de ciertos asuntos.

-Enlaces internos entre relatos.

-Despliegue de recursos técnicos.

-Narradores y alternancia de voces.

-Rasgos de los espacios narrativos.

-Presencia de pasajes poéticos o sensoriales. Dimensión lírica y valor expresivo de ciertas imágenes.

-Perspectiva humorística e irónica.

-Culturalismo.

Coloquio sobre Amores patológicos, de Nuria Barrios

 

Por Natalia Álvarez Méndez

El intercambio de impresiones entre las socias y los socios del club tras el acercamiento a Amores patológicos, de Nuria Barrios, ha sido tan gozoso como la propia lectura. Las personas que han participado en el coloquio han reconocido haber disfrutado con muchos aspectos y no solo con los elementos temáticos, pues se han reseñado, de modo insistente, el empleo del lenguaje por parte de la autora y la potencia del retrato psicológico de unos personajes atados a amores excesivos, a obsesiones y a traumas.

Sorprendente, atrevida, muy original, exploración que incomoda… son algunas de las expresiones utilizadas por las lectoras a la hora de calificar este libro.

Entre los elementos más debatidos sobresale el cuestionamiento de si se trata de una novela o de un libro de relatos.

Más consenso hubo en el reconocimiento de la unidad del libro, construido con un claro hilo temático, así como de la fuerza literaria del humor, de lo onírico, de lo simbólico, del componente lúdico y de lo sensorial en el dibujo del deseo sin caer en lo obsceno.

Si ya algunas socias se habían animado a leer a la vez La impostora. Cuaderno de traducción de una escritora (XII Premio Málaga de Ensayo), ahora se han interesado también por el resto de su obra, incluida su poesía. Una apuesta segura de lectura para seguir disfrutando de la buena literatura.

Guía a la lectura: Amores patológicos, de Nuria Barrios

 

Por Natalia Álvarez Méndez

La nota biográfica de la editorial Páginas de Espuma presenta los siguientes datos destacados: Nuria Barrios es escritora, traductora y doctora en Filosofía. Es autora de las novelas Todo arde y El alfabeto de los pájaros; de los libros de relatos Ocho centímetros, Amores patológicos, El zoo sentimental y Balearia, y de los libros de poemas La luz de la dinamo, ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, Nostalgia de Odiseo y El hilo de agua, ganador del Premio Ateneo de Sevilla. Su ensayo La impostora. Cuaderno de traducción de una escritora ha ganado el Premio Málaga de Ensayo. Como cuentista está presente en numerosas antologías. Imparte clases en el máster de Escritura Creativa de la universidad internacional de Valencia (VIU). Es la traductora al español del novelista irlandés John Banville/Benjamin Black, y sus últimas traducciones son Los muertos, de James Joyce y Mi nombre es nosotros, de Amanda Gorman.

 

POÉTICA Y OFICIO DE ESCRITURA

En su faceta de escritora, algunas de sus publicaciones de poesía —como La luz de la dinamo—, de novela —Todo arde— y de cuentos —Ocho centímetros— confluyen, en parte, con motivos y resortes del libro Amores patológicos.  

En esa línea de confluencia, sobresale una literatura que indaga, que perturba, que se muestra irónica, con el hilo conductor del amor, el dolor, el duelo, la muerte, la familia, en suma, la vida con todas sus luces y todas sus sombras.

La obra de esta autora surge de la conciencia de la literatura como juego, pero también nos revela que la escritura se puede convertir en una forma de pensar el mundo, de penetrar en la realidad a través de lo que nos interpela y nos saca de una recepción acomodada. En sus propias palabras, la escritura

“[…]tiene siempre que descolocar al lector en el aspecto emocional o intelectual que tú quieras” (El Periódico de Aragón, jueves 14 de marzo de 2024).

Cierto es que el poder del pensamiento nos permite mirar y reflexionar de modo distinto al institucionalizado y asumido, nos permite tomar como punto de partida divergente, y como forma de aprendizaje, las preocupaciones derivadas de la incomodidad. Y no menos cierto es que Nuria Barrios posee esa mirada literaria que logra descolocar a quien la lee, potenciada por un trabajo incansable con el sonido de la escritura, con su cadencia adecuada a través de la liviandad de las palabras y sus infinitas capas e interpretaciones.

En este sentido, podemos traer a colación otro de sus libros, el titulado La impostora. Cuaderno de traducción de una escritora, escrito en primera persona durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus. En dicho volumen, Nuria Barrios ofrece un ensayo sobre la traducción y acerca de su experiencia en el oficio de la traducción. Plantea la problemática del lenguaje —etimologías, malentendidos, errores—, alude al sufrimiento causado por los retos y dificultades que implica cada elección lingüística, habla de tormento y angustia, aunque también de entrega para captar los matices que hagan justicia a la obra traducida:

“Traduzco alentada por la esperanza de vivir de nuevo el vértigo que provoca la belleza. La sintonía con lo invisible” (La impostora, 2022, pág. 34).

Reflexiona sobre la dificultad, en suma, de captar la capacidad de sugerencia, de connotación y de plasticidad que posee cada palabra, especialmente en el contexto de la imaginación literaria.

A su vez, afirma que la traducción es un viaje a la lengua extranjera, a la materna y al mundo creado en el texto literario. Comenta que hay también, por ello, en la traducción una suerte de exilio en el que el refugio que se pierde o el territorio del que se es expulsada es el de la propia lengua. Llega a decir que la traducción hace “desconocido lo conocido”, a consecuencia de la inseguridad que se experimenta con la lengua materna.

Asimismo, en este ensayo se vertebra su discurso de respeto al lenguaje y a la imaginación con la introducción de reflexiones personales que nos acercan a su concepción de la fabulación. Así, a pocas páginas de cierre del libro, expone:

“He escrito antes en primera persona, pero es la primera vez que ese Yo soy yo. No me interesan los diarios ni la autoficción y, aunque he utilizado elementos de mi vida para escribir, siempre lo he hecho como quien entrega un cordero sacrificial a un dios, que en mi caso es la imaginación. No me importa el cordero vivo, sino su sangre, su olor, las posibilidades nuevas que abre su cuerpo inerte para llegar a ser mucho más de lo que fue. Sin embargo, llego al final de un ensayo en el que he seguido de la mano a ese yo que, de manera inesperada, ha salido a escena empujado por la traducción” (La impostora, 2022, pág. 145).

Esto nos permite adentrarnos en su identidad de escritora:

“[…] ¿Quién soy? Una escritora, contesto. ¿Qué significa eso? Que he construido mi identidad a partir del lenguaje, que he elegido las palabras, no la música, ni los números, ni los pigmentos del pintor, ni el barro o el hierro del escultor, ni el cuerpo de la bailarina, para explorar quién soy. Que elegí que el Verbo se hiciera Carne, mi carne.

La lengua para mí no es un mero instrumento de comunicación, sino una herramienta de indagación, de aprehensión, de creación de la realidad. Es la cuna que mece mis angustias, es el espejo en el que me miro, es la sal en la herida, es la pared contra la que me estrello, es el placer que disfruto, es el odio que exorcizo. Las palabras son mis manos, mis ojos, mi olfato, mi piel… Soy escritora, me digo. Con palabras he tratado de dotar de sentido la existencia, tan carente de sentido. He buscado explicar lo incomprensible: por qué el dolor, por qué el amor, por qué el miedo. Por qué la muerte. Por qué la vida. Solo he enmudecido en épocas en las cuales decidí anestesiarme ante el sufrimiento. No me sentía capaz de soportar la verdad que revela la escritura.

[…] Como escritora trabajo con mi voz, la exploro, la afilo” (La impostora, 2022, págs. 27-28).

 

RECEPCIÓN DE AMORES PATOLÓGICOS

Amores patológicos es el primer libro publicado por la autora, en 1998, en Ediciones B, y editado en 2023 por Páginas de Espuma.

Han pasado, por lo tanto, veintiséis años desde su publicación, lo que nos sitúa en una época muy diferente tanto en relación a la sociedad como al panorama literario. En ese momento, fue una obra muy bien recibida, pero el hecho de que fuera elogiada no oculta el revuelo que causó por el modo de abordar desde la autoría de mujer, desde la voz de la mujer, de modo abierto y sin tapujos, el erotismo y la sensualidad. La propia autora se sorprende ante ciertas reacciones de finales de los años del siglo XX, aunque reconoce que los cambios actuales quizás no tienen todo el alcance que debieran:

 “No hemos cambiado mucho, es algo que me asombra. Creo que la crítica ahora ha aprendido, se ha adaptado a la época y ya no se muestra escandalizada porque entonces hubo críticos muy escandalizados por el hecho de que una mujer escribiera con franqueza del deseo. Eso ya no ha pasado con las reseñas de la nueva edición, pero sigue produciendo el mismo asombro, incluso los lectores me siguen diciendo que les parece una obra muy atrevida. Es curiosísimo cómo cambian las cosas en superficie y lo poco que cambian en realidad” (El Periódico de Aragón, jueves 14 de marzo de 2024).

Es curioso pensar que, durante mucho tiempo, los escritores hombres sí han podido abordar ese erotismo explícito sin que este hecho causara tanto revuelo. Es algo que nos enfrenta a la problemática de escapar de una voz única e institucionalizada, que se convierte en ideológica y que logra uniformar. En La impostora, Nuria Barrios hablaba precisamente de este peligro, aunque centrándose en una anécdota concreta del oficio de traducción —el caso de Salman Rushdie y los traductores asesinados, con la denuncia del peligro de la existencia de “una voz única que quiere la destrucción de las demás”— y apelando a cómo la traducción puede luchar contra ello. Puede que, sin pretenderlo, ella también luchase como escritora contra el discurso uniforme de una época a la hora de enfrentar el erotismo en la literatura. O quizás, que lo hiciera con esa plena pretensión, pues también como traductora toma conciencia de estar en un mundo de hombres. Así, consciente de que “ninguna traducción es neutra”, en La impostora recorre distintos errores de traducción desarrollados a lo largo de la historia que pueden responder a la mirada patriarcal. Argumenta, además, que hay quien piensa que la traducción es un trabajo idóneo para la mujer, fácil, doméstico, como quitando importancia a esta labor. Opta, asimismo, por adoptar la enunciación en femenino en la redacción de su ensayo —la escritora, la traductora, la lectora— para dar voz a las mujeres silencias, ubicadas en los márgenes, a pesar de que da la cifra de que las traductoras colegiadas son el 64%.

Si tenemos todo ello en cuenta, puede que no sorprenda tanto el asombro que causó en su día el libro Amores patológicos, que fue considerado tanto provocador como inesperado, a pesar de antecedentes de línea erótica como los de Ana Rossetti, Mercedes Abad, Almudena Grandes o el premio la Sonrisa Vertical, denominación también esta última de la primera colección editorial dedicada exclusivamente a este tipo de literatura. Por el contrario, en el siglo XXI son muchas las narradoras que abordan lo corporal, lo sensual, lo abyecto en sus poéticas. No obstante, el de Nuria Barrios sigue siendo un mundo original.

 

LABOR DE REVISIÓN

No es objetivo de un club de lectura realizar una labor de cotejo de cuáles han sido los cambios en la nueva edición respecto a la anterior, pero debemos tener en cuenta que es un libro revisado, intervenido, corregido veinticinco años después de su entrega a la primera editorial. De ahí la necesidad de incluir un prólogo de la propia autora en el que desentraña las dificultades a las que se enfrentó:

“Reconocí algunas frases, determinados modos de expresar, cierta mirada sobre el mundo. Reconocí excesos y defectos que he vigilado a lo largo de los años. Y descubrí que esas páginas seguían vivas, que la narración seguía respirando. Ese descubrimiento justificaba el trabajo. Me propuse corregir de manera que el oficio adquirido a lo largo de los años no sofocara el espíritu del libro. Lápiz en ristre, subrayé, taché, rodeé palabras, escribí interrogaciones en los márgenes, lancé flechas para conectar párrafos…” (Amores patológicos, 2023, pág. 17).

Ya en La impostora hablaba de esa futura labor de relectura y corrección de Amores patológicos, una empresa que la enfrenta a “releer, reinterpretar, reescribir y revitalizar” el texto original. En su ensayo, Nuria Barrios manifestaba su admiración por la literatura y meditaba sobre el lenguaje, la palabra y el trabajo invisible de la traductora, y ofrecía también su pensamiento sobre la vida:

“La traducción es el arte de descifrar. Y eso es la vida: la traducción en la que todos estamos embarcados. Desde que nacemos, nos esforzamos en traducir el mundo exterior, en traducir a los otros, en traducir nuestra relación con el mundo y con los otros, en traducirnos a nosotros mismos.

Este ensayo es una exploración existencial de la lengua, que es nuestra casa. Un andar a tientas. Un viaje de descubrimiento” (La impostora, 2022, pág. 26).

No extraña, por ello, que crea que en su labor de revisión de Amores patológicos deban intervenir tanto la lectora como la escritora y la traductora:

“Cada libro explora lo desconocido e implica una transformación. Pero lo desconocido no solo está en el futuro, también está en el pasado. Releerse es abrir la puerta a una interpretación distinta, a una nueva metamorfosis. Es la mejor prueba del misterio que somos para nosotros mismos. En esa oscuridad habita la creación” (Amores patológicos, 2023: pág. 19).

 

FORMA HÍBRIDA

Nuria Barrios emplea una arquitectura híbrida en la construcción de Amores patológicos. De tal modo, este título brinda un libro de relatos que puede ser recibido como novela, o una novela confeccionada como un libro de relatos. En algunas reseñas recientes, como la de Babelia, del 2 de septiembre de 2023, se la define como “una novela construida con fragmentos encadenados”. Sin embargo, ha sido publicado por una editorial, Páginas de Espuma, especializada en cuento.

No se trata de un mecanismo casual, ni mucho menos, pues la autora es sabedora de la relevancia de este aspecto. En ese sentido, asevera:

“La forma es el 90% de los libros. Es mucho más importante el cómo que el qué porque todas las historias son muy parecidas, son de amor, traición, de robo, muertes,… Todas las que se escriben son muy parecidas, cambia una historia según cómo es narrada y ese cómo es el alma de la literatura”. El Periódico de Aragón, jueves 14 de marzo de 2024.

El orden es absolutamente importante en el entramado que enlaza los fragmentos/cuentos, en los que se asocian finales y principios. Y al orden se sumarán las conexiones entre relatos y personajes que ofrecen una lectura de conjunto más completa y significativa.

 

HISTORIAS Y CONTENIDO

Nuria Barrios expone que en su libro delimita la exploración del cuerpo como lenguaje del eros. Nos encontramos, por ello, con varios matices de contenido:

  • Destaca la vertiente de lo físico, lo corporal, lo sensual. Es un libro muy carnal, pero no es procaz. Propone el juego con la pasión, pero de modo literario y elegante.
  • Las historias enmarcan experiencias amorosas, con matices eróticos.
  • Los motivos se centran en pasiones desmedidas, adictivas, de inicio o de fin, pasiones en las que los personajes quieren seguir inmersos, a pesar del sufrimiento. En ese contexto, cobran fuerza las obsesiones, se enfrenta la dificultad de las despedidas amorosas, del duelo, así como de los modos de sobrellevar el amor, el desamor, los excesos, los absurdos, los desequilibrios emocionales, los deseos y los engaños. Todo fluctúa entre la creación y la destrucción, el placer y el dolor, la satisfacción y el penar.
  • Se incide en la evolución que va desde la intensidad del deseo voraz a lo patológico.
  • La etimología pathos (πάθος) procede de la palabra griega que significa emoción, sentimiento, conmoción, sufrimiento. La ‘patología’ remite al estudio de las enfermedades. Lo patológico es lo que denota o implica enfermedad, algo malsano, anómalo, enfermizo.
  • Se presentan elementos temáticos que incomodan y perturban.
  • Pueden cobrar protagonismo algunos fetichismos y perversiones.
  • Se incluye también el ámbito de la familia.
  • Son significativos los umbrales entre el sueño y la vigilia, lo imaginado y lo vivido.
  • Se concede presencia al animal pato en las tramas.

 

RESORTES NARRATIVOS

  • Construcción de un discurso original, con la mirada de la mujer sobre la sexualidad, con inversión de patrones tradicionales e, inevitablemente, una conciencia de género.
  • Se profundiza en la introspección psicológica de los personajes.
  • Combinación de distintos narradores.
  • Narración ágil, con algún toque de lirismo.
  • El lenguaje muy trabajado, con diálogos naturales, sin eufemismos en lo relativo a lo corporal y a los pensamientos negativos.
  • Empleo hábil de sobreentendidos, a través de lo que se sugiere, pero se silencia, y mediante imágenes llamativas.
  • La significación de los sentidos (sin desatender el olfato y el tacto).
  • Cuidado del ritmo, la melodía de las palabras y de las historias.
  • El humor que mueve lo trágico a lo irónico.
  • La literatura como juego.