¿Qué tiene esta bola, que a todo el mundo le mola?. La música de “La Bola de Cristal”

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Imagen: RTVE

La niñez siempre magnifica los recuerdos. Todo nos parece lo mejor, nada como lo vivido en aquella época. Si hablamos de referentes culturales, como un programa de televisión, entonces se puede llegar hasta el infinito en ese engrandecimiento.

Puede que eso ocurra con ¨La Bola de Cristal”. Este programa infantil de mediados de los ochenta (1984-1988), está grabado a fuego en el imaginario colectivo de los que entonces eran niños, y no tan niños. Fue un programa absolutamente transgresor, que rompía absolutamente con el formato habitual de los espacios infantiles. Quizás su mayor virtud fuera el tratamiento que se daba a sus potenciales espectadores, los niños. Se les trataba como a pequeños adultos, lejos de los planteamientos convencionales, generalmente bastante ñoños.

Pero evidentemente hubo un antes y un después de “La Bola”. Muchas veces se le denomina “el mejor programa infantil de la historia”, y puede que lo fuera, pero lo que es indudable es que fue el mas rompedor y el mas influyente, sus contenidos eran objeto de arduos debates. Se empapó de la modernidad que emanaba de la “Movida”, y fue de algún modo, junto con “La Edad de Oro”, hijos televisivos de ella.

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Los Electroduendes. Parte fundamental del programa / RTVE

La música tuvo un protagonismo muy especial en el programa. En “La Bola de Cristal” la música era parte fundamental y más en esa época en la que se vivió la gran explosión creativa de la “Movida”. Muchos músicos que entonces estaban a la vanguardia y hoy son parte esencial de la historia del pop español, componían canciones expresamente para el programa, ya fuera para ser interpretadas por ellos mismos, por su presentadora Alaska  o por Los Electroduendes.

Estamos hablando de José María Cano (Mecano), Carlos Berlanga y Nacho Canut (Alaska y Dinarama), Santiago Auserón, Kiko Veneno o Pepe de Lucía. Autores de gran parte de las canciones que fueron desfilando por el programa. Y que fueron interpretadas por ellos mismos como en el caso de Auserón y Veneno. “La Bola de Cristal” ha sido un caso único en el que la televisión y la escena musical se unieron para dar a luz verdaderos clásicos del pop, que 35 años después son recordados. También hay que reseñar el paso de cantidad de artistas por el programa interpretando sus canciones como Siniestro Total, Los Nikis, Hombres G o Los Rebeldes

Hubo otra faceta importantísima en el apartado mucical de “la Bola”, el carácter pionero del programa en la creación de vídeoclips, que realizaban los ayudantes de realización del programa, y que eran los únicos que se producían en España en ese momento. Se realizaron decenas de vídeos musicales de los más variados grupos y artistas del momento, y fue uno de los pocos vehículos promocionales en la televisión con el que contaban los artistas musicales de la época.Todo un testimonio, muchas veces único, de la actividad musical en la España de aquellos años.

Alaska con uno de los electroduendes de 'La bola de cristal'./TVE

Alaska con uno de los electroduendes de “La Bola de Cristal” / RTVE

“La Bola de Cristal” excedió los límites de un simple programa infantil. Ha sido, y es, todo un referente cultural  para multitud de personas. El recuerdo de este programa no se queda exclusivamente en el etéreo campo de la nostalgia. Es el testimonio vivo de una época, totalmente irrepetible, donde la libertad creadora y el afán vanguardista de una sociedad, rompió todos los moldes establecidos. Hoy un programa como “La Bola de Cristal” sería impensable.

Sirva esta entrada como pequeño homenaje a María Dolores Rico Oliver, conocida como Lolo Rico, creadora y directora del programa, fallecida el pasado mes de enero. Siempre hay que admirar a quién pretende hacer algo distinto.

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No se ría, no se ría… / RTVE

Abracadabra (Intérprete: Alaska / Autor: José María Cano)

La Bola de Cristal (Intérprete y Autor: Santiago Auserón)

Vacaciones Infernales (Intérprete: Alaska / Autor: José María Cano)

Me Siento tan Feliz (Intérprete y Autor: Kiko Veneno)

Ni un Día más (Intérprete: Alaska / Autores: Carlos G. Berlanga y Nacho Canut)

Electroduendes (Intérprete y Autor: Pepe de Lucía)

No se Ría (Intérprete y Autor: Santiago Auserón)

Soy un Electroduende (Intérprete y Autor: Santiago Auserón)

Esclava del Mal (Intérprete: Alaska / Autores: Carlos G. Berlanga y Nacho Canut)

No Adivino Nada (Intérprete y Autor: Kiko Veneno)

Vanesa Muela (22/Febrero/2019)

22-02-2019

 21 horas
 Teatro el Albéitar ULE

 

ENTRADAS (6 €): a partir de media hora antes del concierto en taquilla
50% de descuento: miembros la Comunidad Universitaria, previa presentación del carné universitario y DNI

Vanesa Muela comenzó a cantar a la edad de cuatro años y a los seis realizó su primer recital, en el Teatro San Viator de Valladolid, cantando en directo doce canciones tradicionales. Le avalan, sus más de tres mil quinientos conciertos en toda España así como en diversos países de Europa como Francia, Portugal, Italia, Alemania, Austria, Suecia o Grecia y Brasil.

Vanesa Muela es una cantante y multiinstrumentista que bebe directamente de la savia de la tradición, la raíz y la pureza de las músicas de antaño. Es capaz de mostrar el alma de las canciones tradicionales que ha aprendido directamente de las personas mayores, en cada uno de sus conciertos. Transmite como nadie esa magia, esa energía y ese sentimiento que tiene la música del pueblo, esa sabiduría ancestral que Vanesa es capaz de compartir con el público de una manera divertida, amena e interesante.

Con Vanesa harás un viaje a través de los sentidos de la mano de las tonadas de jotas, fandangos, seguidillas, ligeros, agarraos, charradas o corridos al son de las panderetas, panderos, conchas, cucharas, guitarras o cribas….

Es Licenciada en Historia por la Universidad de Valladolid y especialista en Estudios sobre la Tradición.

Múltiples premios, méritos y reconocimientos le han otorgado a Vanesa a lo largo de su carrera. Destacan entre otros: el Premio a la “Pureza Interpretativa” concedido por la Diputación de Valladolid en 1993 o el Premio Nacional de Etnología “Cultura Viva”, otorgado por el CSIC en el año 2006, en su XV edición, premio que por 1ª vez en la historia recaía en una mujer tan joven de tan solo veintisiete años. Elegida para interpretar piezas inéditas en la presentación del Fondo de Música Tradicional del CSIC en la Biblioteca Nacional de España.

Cuenta en su haber con once grabaciones discográficas y un sinfín de colaboraciones con grupos de música folk y tradicional de toda España.

http://www.vanesamuela.es

Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594). ¿El hombre que salvó la música?

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Johann Joseph Fux, fue compositor y maestro de capilla de San Esteban en Viena. En 1725 publicó su obra más importante, “Gradus ad Parnassum”. Este importante tratado sobre el contrapunto, se reconoció de inmediato como una obra maestra y consolidó la reputación de Fux como un talentoso músico y teórico. Sin embargo, Fux, con toda humildad, reconoció en su prefacio: “Palestrina, la célebre luz de la música … a quien le debo todo lo que sé de este arte, y cuya memoria nunca dejaré de apreciar con un sentimiento de la más profunda reverencia.” Palestrina ha sido permanentemente admirado por infinidad de músicos a lo largo de la historia.

Aunque escribió un número considerable de madrigales profanos, Giovanni Pierluigi da Palestrina fue principalmente un compositor de música sacra. Fue extraordinariamente prolífico, y escribió al menos 104 misas, más de 300 motetes y muchas otras obras religiosas. A diferencia de casi cualquier otro compositor, Palestrina ha gozado de un respeto constante. En 1607 , Agostino Agazzari lo llamó “el salvador de la música de la iglesia”. Casi 100 años después de su muerte, Angelo Berardi lo describió como “el príncipe y el padre de la música”. Y después de la publicación del citado texto de Johann Joseph Fux, “Gradus ad Parnassum”, La música de Palestrina se convirtió en el modelo principal para los estudiantes de composición en los siglos XVIII y XIX. Incluso hoy en día, a los estudiantes de composición casi siempre se les enseña a escribir en el estilo de Palestrina.

Pero es difícil separar el mito de la realidad en la vida de Giovanni Pierluigi da Palestrina. Fue uno de los músicos más aclamados del siglo XVI. Es considerado por muchos el mejor compositor de música litúrgica de todos los tiempos. Pero, ¿fue el “Salvador de la Música”? como muchos le consideran. Después de un apunte biográfico veremos que hay de cierto en esta aseveración.

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Giovanni Pierluigi da Palestrina nació en Palestrina, una ciudad cerca de Roma, entonces parte de los Estados Pontificios. Pasó la mayor parte de su carrera en Roma. La documentación existente sugiere que visitó la ciudad por primera vez en 1537, cuando figura como miembro del coro en la basílica de Santa Maria Maggiore.

Desde 1544 hasta 1551, Palestrina fue organista de la iglesia principal de su ciudad natal (San Agapito). Sus primeras composiciones publicadas, un libro de misas causaron una impresión tan favorable al Papa Julio III (anteriormente Obispo de Palestrina), que fue nombrado director musical de la Capilla Juliana. Además, este fue el primer libro de misas de un compositor nativo: en los estados italianos de su época, la mayoría de los compositores de música sacra eran de Países Bajos, Francia, Portugal o España.

Palestrina ocupó cargos similares a su nombramiento en la Capilla Juliana en otras capillas e iglesias en Roma durante la próxima década (especialmente San Juan en Letrán, de 1555 a 1560, y Santa María Maggiore, de 1561-1566). En 1571 regresó a la Capilla Juliana y permaneció en San Pedro durante el resto de su vida. La década de 1570 fue difícil para él personalmente; perdió a su hermano, dos de sus hijos y su esposa en diversas epidemias. Parece haber considerado convertirse en sacerdote en ese momento, pero en cambio se volvió a casar, esta vez con una viuda adinerada; esto finalmente le dio independencia financiera (no estaba bien pagado como maestro de coro) y fue capaz de componer prolíficamente hasta su muerte. Murió en Roma de pleuresía en 1594.

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En cualquier relato de la vida de Palestrina, inevitablemente se encontrará alguna referencia a su papel como “salvador” de la música de la iglesia de la destrucción por parte del Concilio de Trento (1545-63). El incidente ha sido bastante exagerado.

En el siglo XVI, la polifonía dominó la música del Renacimiento, pero la iglesia la criticó a menudo por la falta de comprensión del texto. Sin embargo, se dice que Giovanni Pierluigi da Palestrina evitó que fuera prohibida por la iglesia. Como el musicólogo Richard Taruskin escribe en “The Oxford History of Western Music”: “Tal música, en su preocupación por su propia belleza de forma, ejemplificó el pecado del orgullo e interfirió con la inteligibilidad de los textos sagrados a los que debía estar subordinada”. Algunos autores hablan incluso que Palestrina impidió un retroceso de cinco siglos en el desarrollo y evolución de la música, y que la ópera pudo nacer y desarrollarse gracias a su defensa de la música polifónica.

Toda la confusión se centra en una de sus obras más importantes, la “Missa Papae Marcelli” (“Santa Misa del Papa Marcelo”), ha sido asociada históricamente con información errónea relacionada con el Concilio de Trento. Según cuenta la leyenda, se compuso para persuadir a los miembros del Concilio de que una prohibición draconiana del tratamiento polifónico del texto en la música sacra (en oposición, es decir, a un tratamiento homofónico más directamente inteligible) era innecesaria. Sin embargo, estudios más recientes demuestran que esta misa se compuso en realidad antes de que los cardenales se reunieran para discutir la prohibición (posiblemente hasta diez años antes). Los datos históricos indican que el Concilio de Trento, como organismo oficial, nunca prohibió ninguna música eclesiástica y no tomó ninguna decisión oficial sobre el tema.

Missa Papae Marcelli

Missa Brevis

Missa O Sacrum Convivium

Primer Libro de Madrigales

Stabat Mater

Lista de reproducción con una amplia selección de su obra

El pueblo contra Antonio Arias & Fernando Alfaro (14/Febrero/2018)

14-02-2019

 21 horas

 Teatro el Albéitar ULE

ENTRADAS   (8 €):   a partir de media hora antes del concierto en taquilla

50%  de descuento: miembros la Comunidad Universitaria, previa presentación del carné universitario y DNI

Antonio Arias & Fernando Alfaro

Fueron dos bandas de provincias las que revitalizaron la escena musical española a finales de los ochenta. Lagartija Nick y Surfin’ Bichos, de Granada y Albacete, sobrevivieron a su destino de generación perdida y se convirtieron en bisagra –con otros que nunca salieron del subsuelo, como Cancer Moon o Los Bichos– para el estallido independiente de los 90. A estas alturas, nadie discute el estatus de Antonio Arias y Fernando Alfaro de padres del indie en este país. Ambos crearon comunidad y guiaron el camino de los grupos que llegarían después. También introdujeron sonoridades rotundas: por fin había alguien en España que seguía la estela voltaica de Sonic Youth, los Stooges o Spacemen 3.

Arias y Alfaro estaban destinados a encontrarse. De la misma generación –Fernando es un año mayor, pero Antonio comenzó antes, en la adolescencia, como bajista fundacional de 091–, los dos se han mostrado proclives en los últimos tiempos a repasar sus treinta años de carrera. Tres décadas. Hablamos de dos personalidades sólidas, cada uno con su particular y arrolladora aureola creativa. Fernando Alfaro, el letrista bíblico, firmó el Nuevo Testamento del rock alternativo. Por su parte, Antonio Arias introdujo los flashes visionarios y el collage distópico que la posmodernidad no proporcionaba. A la vez, ambos han serpenteado por la industria musical en todos sus ángulos, desde las multinacionales hasta la más pura autogestión.

Por tanto, este particular acercamiento encima de un escenario servirá para hacer un ejercicio de catarsis conjunta. Dos biografías apasionantes, cara a cara. Sus aciertos, sus suicidios, sus caídas y levantamientos. Dos tótems de la música española acompañados de la dirección escénica de Miguel Ángel Blanca. Un lujo!

Françoise Hardy. La reina del pop francés cumple 75 años (III): Modernidad, amores locos, tantas cosas bellas… (1993-2018)

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Como comentábamos al final de la anterior entrada dedicada a Françoise Hardy, “Décalages” no supuso el punto final a la carrera de la artista francesa. Fue la pausa entre dos etapas bastante diferenciadas. Los noventa supusieron un renacer artístico de Hardy. Pasadas las “experimentaciones ochenteras”,  Hardy fue sorprendiendo con cada nuevo trabajo, cuya publicación era un acontecimiento en el mundillo musical, hasta llegar a nuestros días plena de energía, después de superar sus problemas de salud, confiando que cada nuevo trabajo siga siendo un hasta luego, nunca un adiós.

Después de un parón creativo de cinco años. En 1993 Hardy regresó brevemente, grabando un dúo con Alain Lubrano, un joven cantante y compositor procedente del sur de Francia. “Si ça fait mal”, era una canción sobre el amor, el sexo y el SIDA. Se grabó originalmente dentro de un álbum recopilatorio para recaudar fondos destinados a la investigación del SIDA titulado “Urgence”. Aunque después fue re-grabada para su publicación como single.

Dos años más tarde, Françoise Hardy hizo una reaparición inesperada, firma un contrato con el sello británico Virgin en 1995. En 1996, Françoise Hardy regresa a la canción con su álbum “Le Danger”. Marca una ruptura musical con los 80 y con su propio estilo, gracias a sus colaboraciones con Rodolphe Burger y Alain Lubrano. La música es más rock que nunca. El álbum es claramente oscuro, torturado, eléctrico. Nada que ver con la imagen pop de Hardy. La voz es seria, profunda, pero también muy dulce. Los arreglos son oscuros y las letras a menudo también lo son. A destacar especialmente la canción “Dix heures en été”, pura modernidad. Su regreso no pudo ser más triunfal.

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Françoise Hardy y Jacques Dutronc  en Córcega. Fotografía: Jean-Claude Deutsch / Paris Match

Françoise Hardy confirmó la firmeza de su regreso en la primavera de 2000, lanzando un nuevo álbum titulado “Clair-obscur”. De un estilo mucho más clásico que “Le Danger”, su álbum anterior, “Clair-Obscur” tiene mucho que ofrecer. Sus baladas mágicas, brillantes, eternas. Sus duetos con Jacques Dutronc e Iggy Pop (solo estas dos justificarían la compra de este disco). Este álbum es la prueba definitiva del hecho de que Hardy se perfecciona con la edad, ofrece una mezcla única de creatividad poética y musical. Y demuestra que la paleta de colores de Françoise Hardy no se limita a los años sesenta. “Clair-obscur” recibió excelentes críticas que elogiaron la actuación de Hardy y los excelentes arreglos del álbum.

Françoise Hardy regresó al estudio en septiembre de 2004 para grabar un nuevo álbum, “Tant de belles choses” (lanzado en noviembre de ese año). Palabras y melodías se combinan con delicadeza y precisión, para hacernos emprender un vuelo poético y filosófico sobre el tema eterno del amor. Sí, estas son las cosas hermosas a las que Françoise se refiere en este álbum, y nos tocan muy de cerca, estas cosas son simples: la vida, lo efímero, la nostalgia. Las letras son hermosas, los arreglos impecables, la voz de Françoise Hardy sigue siendo pura y cercana, casi balsámica. Es un álbum clásico desde el día mismo de su publicación.

Doce suntuosos duetos elegidos entre sus canciones favoritas. Tras el éxito de “Tant de Belles Choses” (200,000 álbumes vendidos), Françoise Hardy regresa en 2006 con un álbum mágico, “Parenthèses”. Ella invitó a algunos de sus ídolos para recuperar una colección de sus canciones favoritas que eligió en su repertorio y entre las canciones más queridas para ella. Un elenco impresionante … Imagina grabar con Alain Bashung, Alain Delon, Jacques y Thomas Dutronc, Julio Iglesias, Ben Christophers, Alain Souchon, Rodolphe Burger, Henri Salvador, Arthur H, Maurane, Hélène Grimaud y Benjamin Biolay.

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Fotografías: Gilles-Marie Zimmermann / Parlophone France (2010)

“La Pluie Sans Parapluie”, publicado en 2010, es su primera colección de material original en seis años. Comparado con el elegante “Tant de Belles Choses” de 2004,  es un álbum mucho más radiante, que recuerda inmediatamente el exuberante e íntimo pop de su trabajo de principios de los setenta como “Message Personnel”. Hardy firma las letras de una docena de canciones sobre la música ofrecida por “cómplices” como: Ben Christophers, Daniel Pascale o Alain Lubrano. En una entrevista realizada por Karine Vouillamoz para Le Matin Dimanche declara: “en una canción, siempre comienzo por una melodía que se prestará a mis emociones”. “He estado hablando de los mismos temas durante más de cuarenta años: soledad, fantasías que no se materializan…”

La suprema sensibilidad de Hardy para expresar con decencia y delicadeza un “amor imposible” para compartir con el hombre de su vida (la sombra de Jacques Dutronc es alargada) y el delicado paso por sus problemas de salud. Todo eso encontramos en su álbum de 2012 “L’Amour Fou”, quizás el más autobiográfico de su carrera. Bellos textos, Música sentida e íntima. Y esa voz que ha tomado el poso de los años y que todos reconocemos con ese sello particular. Un álbum hechizante. Palabras en movimiento, voz incomparable, música cincelada con los mil matices de su presencia. Destacar especialmente la canción “Pourquoi vous ?”: “No sé si lo que me gusta de ti, eres tú. Mis ideas se vuelven borrosas, estoy agotada. ¿Por qué tú?”.

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Fotografía: Benoit Peverelli (2018)

Después de seis años de silencio, y después de superar un cáncer que la tuvo postrada y convencida de su cercana muerte. Hardy regresó en 2018 con “Personne d’autre”. Este álbum es una combinación de melancolía, nostalgia y esperanza, que están asociadas con el paso del tiempo, en la vuelve a aparecer, de una manera evidente, el recuerdo de Jacques Dutronc. Por supuesto, la melancolía es la fuerza impulsora detrás de muchos de sus álbumes, pero su objetividad y su perspectiva lúcida sobre la vida que pasa y muere, es un catálogo de recetas de como envejecer y saber enfrentarse con calma a la muerte, que ella sintió tan cercana.

Gracias, Françoise. Todavía quedarán tantas cosas bellas para compartir con nosotros.

Si Ça Fait Mal (1993) Dueto con Alain Lubrano

Revenge of the Flowers (1995) Dueto con Malcolm McLaren

To the End (La Comedie) (1995) Dueto con Blur

Mode d’emploi (1996)

Un Peu D’Eau (1996)

Dix Heures en Eté (1996)

Puisque vous partez en voyage (2000) Dueto con Jacques Dutronc

I´ll Be Seeing You (2000) Dueto con Iggy Pop

Tant de Belles Choses (2004)

Partir Quand Même (2006) Dueto con Julio Iglesias

Soleil (2006) Dueto con Alain Souchon

Modern Style (2006) Dueto con Alain Delon

Noir Sur Blanc (2010)

Champ d’honneur (2010)

Normandia (2012)

Pourquoi vous ? (2012)

Rendez-Vous Dans une Autre Vie (2012)

A Cache-Cache (2018)

Dors Mon Ange (2018)

Le Large (2018)

You’re My Home (2018)


Concierto de Celebración del Año Nuevo Chino. Todos los Tonos y Ayres & Iliber Ensemble (09/Febrero/2019)

09-02-2019

 20:00 Horas
 Auditorio del Conservatorio Profesional de Música de León

O R G A N I Z A:  INSTITUTO CONFUCIO DE LA UNIVERSIDAD DE LEÓN

ENTRADAS:

Después del concierto habrá una degustación de comida china, (incluido en el precio de la entrada) General: 12 Euros; Reducida: 7 Euros (Parados, jóvenes, pensionistas y miembros de la comunidad universitaria).

En elcorteingles.es:
https://www.elcorteingles.es/entradas/conciertos/entradas-concierto-celebracion-del-ano-nuevo-chino-leon-0000086yG0000086Xq0000085gP/

Concierto de Celebración del Año Nuevo Chino
El clave del Emperador. Tras el legado de Diego de Pantoja
皇帝的西琴

En este concierto, instrumentos de época occidentales  y chinos se unirán para reconstruir la animada vida musical de la Corte china en un homenaje a la figura de Diego de Pantoja (1571-1618). Este programa conmemora el IV centenario del fallecimiento de este ciudadano de Valdemoro, que viajó a China y fue precursor en entablar relaciones culturales con la Corte del Emperador Wanli de la dinastía Ming. Además de aportar datos precisos sobre China en España y Europa, llevó consigo el primer instrumento de tecla a la Ciudad Prohibida, enseñando por primera vez el arte del clavicordio en la Corte Imperial. A partir de entonces, las salas del palacio albergaron numerosos instrumentos occidentales como clavicordios, espinetas, órganos o claves.

El clave del Emperador es una propuesta única en el panorama musicológico español, que reúne en escena a Todos los Tonos y Ayres, primera agrupación de España especializada en la investigación e interpretación de la música antigua china y las relaciones musicales entre la China Imperial y Occidente, y a Íliber Ensemble, formación de cámara especialista en la interpretación de música barroca con instrumentos antiguos y criterios historicistas. Después del estreno en el III Festival de Música Antigua de Granada 2018, El clave del Emperador se presentó en China en una gira durante los meses de mayo y junio de 2018 con motivo del Año Diego de Pantoja organizado por el Instituto Cervantes.

Tail Dragger (07/Febrero/2019)

07-02-2019

21 horas

 Teatro el Albéitar ULE

ENTRADAS   (8 €):   a partir de media hora antes del concierto en taquilla.
50%  de descuento: miembros la Comunidad Universitaria, previa presentación del carné universitario y DNI

Tail Dragger es uno de los referentes del “Chicago Blues” hoy en día. Un bluesman “de moda” que gira por todo el mundo sin parar, llevando el Blues más auténtico a cada rincón del planeta. Considerado el “sucesor de Howlin’ Wolf” por su timbre de voz y manera de cantar, no deja indiferente a nadie en cada actuación: complicidad, incursiones entre el público…todo esto con un sentimiento real y profundo en cada interpretación.

Tail nació bajo el nombre de James Yancy Jones, en Septiembre de 1940 en Altheimer, Arkansas. Jones era fan de Howlin’ Wolf y comenzó a seguirlo club tras club durante 20 años. El mismo Howlin’ Wolf le puso el apodo de “Tail Dragger” haciendo referencia a una de sus canciones y lo “apadrinó”. Wolf comenzó a dejar cantar a Tail cuando él se tomaba un descanso en sus actuaciones….Enseguida, Tail Dragger comenzó a actuar con su propio show en numerosos clubes del West and South Side de Chicago, haciendose un lugar entre los grandes del Blues hasta hoy en dia. Él mismo dice “…..el “Lowdown Blues” es lo que me gusta….es lo que siento…y canto lo que siento….entro como en un trance y me olvido de todo lo demás…..nada más sucede a mi alrededor….”

https://www.taildraggerbluesband.com/index.html

Françoise Hardy. La reina del pop francés cumple 75 años (II): Preguntas, mensajes personales, evoluciones… (1971-1988)

El cambio de década supone para Hardy una evolución total, tanto estilística como musical. Françoise Hardy continuaría su carrera como cantante, reinventándose por completo en la década de 1970. Comenzó por desprenderse de la imagen de “mujer sofisticada” que su antiguo novio, Jean-Marie Périer, había creado para ella. Françoise Hardy, más madura, emergería de las cenizas y exigiría interpretar canciones que reflejaran su ser interior, en lugar de melodías pop que irían bien en las listas de éxitos.

A lo largo de su carrera, la mayoría de los arreglos de sus canciones han tendido hacia la exuberancia, aunque de una manera exquisita. “La Question” (1971) es uno de sus trabajos más escasamente producidos, por lo general, se encuentra su voz acompañada por poco más que una guitarra acústica, toques de bajo y una orquestación muy sutil. Gran parte del ambiente del disco se puede atribuir a la cantante, compositora y guitarrista brasileña Tuca, que tocó la guitarra, hizo arreglos y coescribió la mayoría de las canciones, aunque Hardy contribuyó a la composición de algunas pistas. Es uno de sus mejores trabajos posteriores a su producción de los sesenta, para muchos el mejor. Pocas veces su voz sonó más susurrante y seductora.

“La Question” se convertiría en un álbum de culto. A pesar del hecho de que no tuvo un gran impacto comercial, la prensa lo calificó como una obra maestra absoluta. Hardy parecía estar completamente impasible por las malas ventas de sus álbumes, prefiriendo encontrar una audiencia que respetara su verdadero ser, en lugar de millones de admiradores que fueran seducidos por una imagen superficial.

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Fotografía: Catherine Rotulo (1974)

Habiendo dejado el sello Sonopresse, Françoise Hardy firmó en 1973 con la discográfica WEA. La cantante regresó pronto al trabajo en el estudio, grabando un nuevo álbum, uno de los mejores de su carrera, “Message personnel” bajo la dirección de Michel Berger. A pesar de varias diferencias artísticas entre la pareja durante las sesiones de grabación, que fueron cada vez más difíciles, el álbum demostró ser un gran éxito comercial y crítico. De hecho, la canción principal del álbum, “Message personnel”, se convirtió en una de las canciones más icónicas de Françoise Hardy. Fue su tabla de salvación a nivel personal y artístico.

Mientras tanto, la relación de Françoise Hardy con Jacques Dutronc era una especie de montaña rusa que desequilibraba profundamente a Hardy. Comenzaban a llevar vidas cada vez más separadas. Dutronc no solo estaba continuando una exitosa carrera como cantante, también había comenzado una carrera de actor y se estaba convirtiendo rápidamente en una importante estrella del cine francés. El hecho de que casi nunca tuvo tiempo para pasar con Françoise pronto comenzó a poner una tensión cada vez mayor en su peculiar relación. Sin embargo, la pareja logró sobrevivir y el 16 de junio de 1973, Françoise dio a luz a un hijo llamado Thomas. Después del nacimiento de su hijo, Jacques se mudaría a vivir con Françoise y la pareja comenzó a pasar más de tiempo juntos.

En 1974 regresó al estudio para comenzar a trabajar en su nuevo álbum titulado “Entracte”. Este es el más introspectivo y retraído de todos los álbumes de Francoise Hardy. Con aires folk-rock, es una especie de catarsis personal, de registros en el diario de una mujer herida. Jean-Marie Périer también participó en los preparativos para el nuevo álbum, diseñando la portada tal como lo había hecho para todos los trabajos anteriores de Françoise Hardy. (Esta sería la última ocasión en la que Périer diseñó para su ex pareja). “Entracte” ha sido cruelmente ignorado a lo largo de los años y es un trabajo esencial en la discografía de Francoise Hardy. Fue un fracaso comercial y ella no regresó al estudio de grabación hasta tres años después.

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Francoise Hardy, Michel Berger y France Gall (1975). Fotografía: PICOT / Gamma-Rapho

Sin embargo, en 1977 Françoise Hardy iba a hacer una gran reaparición después de conocer al músico Gabriel Yared a través de un amigo editor. Yared, un gran fanático del trabajo de la cantante, se ofreció a trabajar en un nuevo álbum con Hardy, creando todos los arreglos musicales. A pesar de sus disputas en el estudio, Françoise y Gabriel Yared continuaron trabajando juntos hasta 1982, y su colaboración produjo otros cuatro álbumes.

Sin embargo, el álbum “Star”, que contó con excelente material de prestigiosos compositores como Michel Jonasz, Serge Gainsbourg, William Sheller y Catherine Lara, fue un gran éxito. Lanzado en el sello Pathé-Marconi (con quien Françoise acababa de firmar un contrato de 3 años), “Star” reveló un lado completamente nuevo de la cantante. Y Françoise Hardy pronto se hizo extremadamente popular entre toda una generación que nunca habían oído hablar de su trabajo en los años sesenta. De hecho, “Star” catapultaría a Hardy de nuevo a los medios de comunicación y las ventas de discos pronto empezaron a despegar de una manera importante.

Françoise publicó en 1978 un nuevo álbum, titulado “J’écoute de la musique saoûle”. Este álbum (en el que casi todos los arreglos musicales fueron compuestos por Gabriel Yared y las letras escritas por Michel Jonasz y Alain Goldstein) marcó otro cambio de dirección musical. Françoise Hardy continuaría su carrera a un ritmo de un nuevo álbum al año. El lanzamiento de 1980, titulado “Gin Tonic”, contó con excelentes contribuciones, como las del reconocido compositor Jean Claude Vannier. De todas formas, muchos críticos franceses comenzaron a expresar dudas sobre la nueva dirección que tomaba la carrera de Hardy, e incluso algunos empezaron a insinuar que el trabajo de la cantante era mucho mejor cuando ella misma estaba a cargo de la composición.

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Françoise Hardy y Jacques Dutronc (1981). Fotografía: Benjamin Auger / Paris Match

En 1981, Françoise regresó al estudio para dar los toques finales a un nuevo álbum, “A suivre”. Como sus compositores habituales, Jonasz y Goldstein, estaban ocupados trabajando en otros proyectos musicales, Françoise contrató los servicios de Pierre Groscolas, Jean Claude Vannier y Louis Chedid. Gabriel Yared compuso una vez más los arreglos musicales. De “A suivre”, se publicaron dos exitosos singles, “Tamalou” y “Villégiature”. A pesar de este nuevo éxito, Françoise Hardy continuó alejándose de la atención de los medios de comunicación, sus apariciones públicas fueron extremadamente raras.

Después de firmar con el sello Flarenash, Hardy volvió al estudio en 1982 para comenzar a trabajar en un nuevo álbum, titulado “Quelqu’un qui s’en va”. El título del álbum está tomado de la 2ª canción del disco. Esta obra es la última colaboración de Françoise Hardy con Gabriel Yared. Tres de las diez canciones del álbum están escritas por ella. Destacar que hay también composiciones de Serge Gainsbourg, Alain Souchon y el propio Gabriel Yared.

Desde el principio de su carrera, Françoise Hardy siempre había prometido que dejaría de cantar antes de los 50 años. De hecho, la cantante comenzó a preparar su álbum de despedida “Décalages” a la edad de 44 años. Durante su grabación, Françoise Hardy anunció su intención de terminar su carrera de cantante al anunciar que “Décalages” sería el último: “Lo que más me interesa en el negocio discográfico es escribir. Creo que ha llegado el momento de dedicar más tiempo a lo que me gusta y renunciar a toda la seducción [relacionada con] la promoción de un disco. No sé cómo hacerlo, no está en mi personaje. Es una profesión paradójica que exige cualidades completamente opuestas. Tienes que ser introvertido y extrovertido a la vez”.

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Fotografía: Benoit Gysembergh / Paris Match (1980)

Hardy fue la autora de todas las letras, musicadas en su mayoría por Jean-Noël Chaléat.  Su esposo Jacques Dutronc compuso la excelente “Partir quand même”, una canción que originalmente iba a grabar el mismo. A pesar de la evidente calidad del álbum, los fanáticos de Hardy parecían decepcionados por este trabajo final, obviamente esperando un final más grandioso que “Décalages”.

Afortunadamente, “Décalages” no fue el punto final de la carrera de Françoise Hardy, Hubo que esperar a mediados de los noventa para volver a disfrutar de su música. Esta última etapa mantiene la esencia de su estilo musical, pero adaptándose perfectamente a los nuevos sonidos imperantes, y siendo sorprendida por las incontables muestras de admiración por músicos ya consagrados, e incluso, por músicos mucho más jóvenes, con los que acabaría colaborando.

La Question (1971)

Rêve (1971)

Message Personnel (1973)

L’habitude (1973) Dueto con Georges Moustaki

Je Suis Moi (1974)

Comment Lui Dire Adieu (1976) Dueto con Jane Birkin

A Vannes (1977)

Star (1977)

J’écoute de la Musique Saoûle (1978)

Gin Tonic (1980)

Tamalou (1980)

Sentimentale (1981)

Villégiature (1981)

Tirez Pas Sur l’ Ambulance (1982)

Quelqu’un Qui S’en Va (1982)

Laisse Moi Rêver (1988)

Partir Quand Même (1988)

Jack Grelle (31/Enero/2019) Músico acompañante: Hendrik Roever de Los Deltonos

31-01-2019

 21 horas
 Teatro el Albéitar ULE

ENTRADAS (6 €): a partir de una hora antes del concierto en taquilla
50%  de descuento: miembros la Comunidad Universitaria, previa presentación del carné universitario y DNI

“Got Dressed Up to Be Down”, el álbum publicado en octubre del 2016 por el cantante country de St. Louis Jack Grelle, dibuja una imagen de la verdadera Americana variada y profunda. Esculpido en gran parte por el honky-tonk de los años 70, el álbum, a través de diversas influencias tales como cajun, tejano, rock & roll y folk, interpreta apasionadamente estos sonidos clásicos. Las canciones están cuidadosamente elaboradas con colaboraciones de otros músicos, incluyendo al South City Three (Pokey LaFarge) y John Horton (The Bottle Rockets). Y se pueden disfrutar de arreglos de pedal Steel, piano, violín y armónica.

La capacidad de Jack para viajar por este género es un testimonio de la urgencia e inquietud de su arte. Este espíritu errante le ha llevado a más de 13 países y 3 continentes con itinerarios de gira que promedian 150 conciertos al año. Ha compartido escenario con Joe Ely, Billy Joe Shaver, Chris Stapleton y Pokey Lafarge. LaFarge, que personalmente invitó a Grelle a abrir sus conciertos muchas veces, se refirió a Jack como “poeta del medio oeste” y “un hombre renacentista atemporal”. Jack también ha disfrutado de la oportunidad de juntarse con Dale Watson and his Lonestars.

El nuevo álbum de Grelle pasa del vals al two-steps y al rock, y el conocimiento y la inteligencia en sus letras siguen siendo coherentes. Las canciones de Jack van desde los tema celebrando la vida de su recientemente fallecida abuela hasta un romance en SurAmérica y muestra una integridad y valor que reflejan su educación punk rock abordando temas como la libertad en la feminidad y la tragedia de asesinatos policiales que asolan a la comunidad afroamericana.

Jack es un artista fuerte e idealista que no acepta limitaciones. Estas cualidades recientemente lo llevaron a salirse de su rol normal cuando montó una banda de acompañamiento para recorrer el Medio Oeste con los Lavender Country de Patrick Haggerty, un activista por los derechos de los homosexuales que hizo el primer álbum country gay del mundo. El impulso de Grelle lo conduce continuamente a nuevos desafíos, y él supera constantemente las expectativas. Con un nuevo álbum potente y unas cuantas fechas de su gira, Grelle está preparado para nuevos horizontes y más allá.

www.jackgrelle.com

www.facebook.com/jackgrelle

Videos:
https://www.youtube.com/watch?v=3IsAhnPXpNs

https://www.youtube.com/watch?v=OxLoSkaYSWc

Françoise Hardy. La reina del pop francés cumple 75 años (I): Los años Vogue y primeras rebeldías (1961-1970)

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El pasado 17 de enero, la reina indiscutible del pop francés cumplió 75 años. Françoise Hardy, con más de 55 años de carrera a sus espaldas, ha sido siempre el referente femenino de la canción popular francesa.

Sin lugar a dudas, Françoise fue la artista más talentosa del movimiento yé-yé. Un ícono de los años sesenta, que era, en muchos aspectos, lo opuesto a la época inquietante, desordenada y tumultuosa en la que floreció. Nunca ha estado muy segura de su voz, pero su forma de cantar, manteniendo siempre un estilo sobrio, nos conmueve con su suavidad, timidez, elegancia y romanticismo. Que sea mundialmente famosa no es una coincidencia: pocos artistas pueden presumir de haber podido escribir tantas melodías habitadas de una belleza tan pura, que a veces resulta casi inverosímil.

Françoise Hardy sigue siendo una especie de enigma, una cantante que aún no está convencida de su singular don y del efecto que ha tenido en aquellos que cayeron bajo su hechizo. “Siempre me ha sorprendido mucho que mi voz conmueva a la gente, incluso a muy buenos músicos”, dice. “Sé cuales son mis limitaciones, siempre las he tenido. Pero he elegido con cuidado. Lo que una persona canta es una expresión de lo que es. Por suerte para mí, las canciones más hermosas no son canciones felices. Las canciones que recordamos son las canciones tristes y románticas”.

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Fotografía: George Harris

Tanto por sus canciones nostálgicas, impregnadas de esa melancolía tan bella como casi enfermiza, su voz suave y su físico angulosamente hermoso, el público siempre quedó fascinado por lo que escondía su interior, misterioso y aparentemente fuera de lo común. Hardy, con todas sus evoluciones, ha sido una artista única e irrepetible.

Françoise Madeleine Hardy nació el 17 de enero de 1944 en París. Ella creció con su hermana Michèle, dieciocho meses más joven en un apartamento en el noveno distrito. Su madre las cría sola, con su sueldo de contable. Su padre no vive con ellas. Los visita dos o tres veces al año y paga la manutención de los hijos muy raramente. Las únicas personas con las que se relaciona la joven Françoise, son sus abuelos maternos que tienen una casa en Aulnay-sous-Bois.

Vive en un mundo agobiante y represivo. Encuentra en la música su válvula de escape. Lo único que le interesa en la vida es escuchar música. Desde las operetas con Georges Guétary, que adora desde una edad temprana, hasta el pop de Paul Anka o el ídolo de la chanson Charles Trenet. Ella retoma y canta en su habitación los éxitos de sus ídolos.

Sacha Distel y Françoise Hardy (1963). Fotografía: Albert Courand / INA

Después de haber completado con éxito el bachillerato, su padre le regala una guitarra. Comenzó a hacer canciones y se inscribió en el Petit Conservatoire de la chanson de Mireille Hartuch, una escuela de canto muy conocida en los años sesenta.

A pesar de su gran timidez y falta de confianza, se atrevió a asistir a una audición abierta organizada por Pathé Marconi, el primer sello discográfico de Francia. “Es difícil de explicar, pero aunque no creía que fuera muy buena, de alguna manera necesitaba que eso se confirmara. Necesitaba que me dijeran que debía rendirme. Además, sabía que si no aprovechaba esta oportunidad, por muy humillante que fuera el resultado, lo lamentaría por el resto de mi vida. Así es como encontré el coraje para ir”.

La audición no fue un éxito, pero tampoco fue el fracaso que ella anticipó: “Me fui tan contenta de no haber sido expulsada rápidamente”. Perseveró, asistió a otras audiciones y poco después, en 1961, le ofrecieron un contrato con el sello discográfico Vogue. Su sesión inicial de estudio duró menos de cuatro horas y produjo cinco canciones terminadas. Para su horror, el sello eligió una composición pop, “Oh oh chéri”, compuesta por el equipo de composición de Johnny Hallyday, como la cara A de su single debut.

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Paco Rabanne, Françoise Hardy (con el mítico vestido del diseñador), Salvador Dalí y Amanda Lear (19/Mayo/1968). Fotografía: REPORTERS ASSOCIES / Gamma-Rapho

Pero el verdadero reconocimiento del público llegará la noche de la elección presidencial de octubre de 1962. Durante la espera de los resultados, Françoise interpreta “Tous les garçons et les filles”. El tema impacta enormemente, vendiendo más de dos millones de copias, convirtiéndola en la estrella del pop más grande de Francia de la noche a la mañana.

En 1963, su frustración con la naturaleza impuesta del pop francés fue tal, que insistió en grabar en Londres. Allí, encontró a un productor, Charles Blackwell, y un grupo de músicos de sesión que escucharon lo que tenía que decir. “Fui feliz desde ese momento”, dice ella. “Tenía la libertad de hacer otro tipo de música, no esta música mecánica en la que había quedado atrapada”.

Françoise Hardy jugaba, posiblemente, en una liga propia. Hardy se separó de sus contemporáneos, tanto musical como visualmente. Las canciones de sus compañeros “yé-yés” tenían una exultante alegría de vivir y una exuberancia única. Por el contrario, incluso los números más optimistas de Hardy, tenían una calidad más madura y serena, que coincidía con su imagen más equilibrada.

Françoise Hardy y Serge Gainsbourg (1969). Fotografía: AKG-Images / Hugues Vassal

Pero ella era más que un fenómeno adolescente: sus fans incluían a los Beatles, el trompetista de jazz Miles Davis y Mick Jagger, quien la declaró su “mujer ideal”. Mientras que Bob Dylan le dedicó un poema en la cubierta de su álbum de 1964 “Another Side of Bob Dylan”.

En 1963, durante una sesión de fotos, Hardy conoció y se enamoró de Jean-Marie Perier, un fotógrafo que decidió cambiar su imagen tímida por algo más mundano, elegante y sofisticado. William Klein y Richard Avedon también la fotografiaron para Vogue y muchas otras publicaciones. Su rostro apareció en el Paris Match tan regularmente que se convirtió en la chica de portada francesa de los años sesenta. Françoise recientemente le dijo al New York Times, que era muy consciente de que la prensa extranjera en ese momento estaba más interesada en la forma en que se vestía que en sus canciones. André Courrèges y Paco Rabanne estaban entre los modistos que la vestían. Pero ella siempre tuvo una preferencia por el traje “Le Smoking” de Yves Saint Laurent.

En 1962 aparece su primer larga duración. “Tout le Garçons et les filles” es un álbum muy completo que rápidamente se convirtió en un clásico. Incluía temas como “Ton Meilleur Ami”, “Oh Oh Chéri” o “Le temps de L’Amour”, maravillosas melodías inteligentemente arregladas. Esta misma línea musical continuó con “Le premier bonheur du jour” (1963), “Mon amie la rose” (1964), “L ‘Amitié” (1965) y “La maison ou j’ ai grandi” (1966).

Françoise Hardy et Jacques Dutronc en 1967.

Françoise Hardy y Jacques Dutronc (1967). Fotografía: BESTIMAGE

La participación de Hardy en sus discos no solo se ha limitado a componer la mayoría de sus canciones, sino que siempre ha tomado parte activa en la producción y los arreglos, a pesar de haber trabajado con nombres tan importantes en la música francesa y europea como Serge Gainsbourg, Jean-Pierre Sabar, Charles Blackwell, John Paul Jones, Arthur Greenslade o el guitarrista Mickey Baker, su estilo personal siempre prevaleció en su trabajo.

Con el lanzamiento del LP “Ma Jeneusse fout le camp” en 1967 cambiaron muchas cosas en la vida de Hardy. Aunque este álbum figura en el sello Vogue, (el distribuidor del álbum), fue el primer lanzamiento de Productions Asparagus, la productora de Françoise. Asparagus fue un movimiento de Françoise para tomar un papel más activo en las decisiones de su carrera y en la producción de su material. Pero fundamentalmente, fue bien titulada, “Ma jeunesse fout le camp” (“mi juventud se ha ido”) era una despedida del sonido de su etapa anterior.

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Yves Montand y Françoise Hardy fotografiados durante el rodaje de la película “Grand Prix” en Londres (1966). Fotografía: KEYSTONE-FRANCE / Gamma-Rapho

En lo personal, ella rompió su relación con Perier y comenzó un romance con el cantante Jacques Dutronc. La pareja terminó formalizando su relación y tuvo un hijo, Thomas. Mientras Hardy publicó uno de los mejores álbumes franceses de la década de los sesenta, “Comment te dire adieu”, que salió a la luz en 1968.

En 1970, cambiaría de sello discográfico, fichando por Sonopresse. Con él editó “Soleil”, que logró un gran éxito en su época. Un álbum hermoso, inmaculadamente orquestado, con un aporte considerable del guitarrista Micky Jones y el batería Tommy Baker, quien ayudó a organizar y producir el álbum. Hardy escribió solo la mitad de las canciones, pero toda la música está en consonancia con su estilo personal. 

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Tous les garçons et les filles (1962)

Le premier bonheur du jour (1963)

Mon amie la rose (1964)

Le temps des souvenirs (1965)

L’ Amitié (1965)

Peut etre que je t’aime (1966)

Je changerais d’avis (1966)

Voilá (1967)

Des ronds dans l’eau (1967)

Comment Te Dire Adieu (1968)

A quoi ça sert (1968)

Soleil (1970)