Pioneras del Rock Femenino (III): Shelly y Nueva Generación (1968-1969)

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Hoy el recorrido por aquellas aguerridas pioneras del rock llega a España. No estamos hablando de una banda enteramente femenina, sino de una solista y su banda de acompañamiento, formada en su totalidad por hombres.

Shelly (María de la Concepción Gutiérrez Lobo), era una venezolana de padres españoles que llevaba tiempo establecida en Madrid. Había estado pululando por varias formaciones. A los 19 años se convirtió en la vocalista de la banda madrileña Los Driblings, que posteriormente se convirtieron en Nosotros.

Tras unas cuantas actuaciones por las discotecas madrileñas con un repertorio que va desde el soul hasta los ritmos brasileños. En un momento dado, Maryní Callejo, extraordinaria productora, y una de las responsables del éxito de Los Brincos, se fija en Shelly y decide lanzar una formación bajo su liderazgo.

“I’m a Poor Girl (1968)

Su primer sencillo apareció en septiembre de 1968, con las canciones “Mr. Train, Hurry up!” / “I’m a Poor Girl”, con la producción del líder de Los Pekenikes, Alfonso Sáinz. La original propuesta musical de la banda, una mezcla de soul, rock, y un punto psicodélico, todo ello unido a sus enérgicos y arrolladores directos y actuaciones en televisión, hacen que no pasen desapercibidos.

Pero sobretodo hay que destacar la figura de Shelly. Una voz potente, que a veces recuerda a Janis Joplin, pero a la vez dúctil y maleable. Todo unido a su hinóptica forma de bailar y de moverse en el escenario, la convirtieron en un fenómeno casi único en el mercado musical español. Donde las escasas figuras femeninas dedicadas a la canción, lo más que solían hacer era un almibarado pop que nada tenía que ver con el potente sonido de Shelly, en total concordancia con lo que se grababa fuera de nuestras fronteras.

Todo ello les llevó a publicar su segundo single en diciembre de ese mismo año 1968, con las canciones “La Mujer Diablo” / “I’m Just a Fool”. Precisamente, esta última canción la interpretaron, en un desértico Estadio Santiago Bernabéu, en la película de Iván Zulueta “Un, dos, tres, al escondite inglés” junto a otros temas de otros grupos españoles del momento. Esta cinta es realmente una cápsula del tiempo del sonido de la época.

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La Mujer Diablo (1968)

I’m Just a Fool (1968)

En la primavera de 1969, y producido, como el anterior single, por Pepe Nieto. Aparece el que será su último sencillo. Traería como cara A, su canción más recordada, “Vestido Azul”, versión de un tema a ritmo bossa nova compuesto por Nonato Buzar, y popularizado por Wilson Simonal; como Cara B “¡No puedo olvidarte, chico!”, de un tono parecido, más pop, y que demuestra una vez más, que este grupo no tiene caras B, que todas se merecen ser A.

Esto es el principio del fin. Con alguna variación en su formación, se embarcan en una gira por México y EE.UU., que supone la disolución de la banda a su regreso. Se ha hablado de grandes discrepancias durante la gira, de los planes que tenía Maryní Callejo de disolver el grupo y convertir a Shelly en cantante melódica. Fue el final como grupo y el comienzo del mito.

Shelly y Nueva Generación, a pesar de lo breve de su carrera, y de su producción discográfica. dejaron un recuerdo imborrable que ha llegado hasta nuestros días, en especial en el mundo Mod, donde son venerados, y sus canciones no faltan en ninguna fiesta.

Shelly ha sido la auténtica pionera del rock femenino en España. Su voz, su enorme carisma y personalidad. Realizando una música en las antípodas de casi todo lo escuchado en España en aquella época. 50 años después, nos sigue sonando como parte de lo mejor de aquella década.

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Vestido Azul (1969)

No Puedo Olvidarte Chico (1969)

 

 

Lore Amenábar (25/Abril/2018)

25-04-2018 – 20:15 H.

 Teatro el Albéitar ULE

Invitaciones: a partir de quince minutos antes del concierto en taquilla

Nace en Irura en 1995. A la edad de 8 años inicia sus estudios de acordeón y en 2009 pasa a ser alumna de Salvador Parada en el Conservatorio Francisco Escudero de San Sebastián. En 2013 comienza el Grado Superior con Matti Rantanen en Helsinki.

Estos son algunos de los premios que ha conseguido tanto a nivel individual como en música de cámara: Primer premio en el “Concurso de Acordeón de Arrasate” en categoría Infantil (2008) y Junior (2011); primer premio en el concurso de “Jóvenes Músicos de Euskadi” a nivel individual y segundo en música de cámara junto al clarinetista Iván Arostegui en 2013. Además, participó en la grabación de la obra de Francisco Escudero “Fantasía Geosinfónica” bajo la batuta de Iñaki Alberdi en 2010. En 2015 consiguió el cuarto puesto en “Klingenthal Accordion Competition”. Además, en 2016 interpretó la Premier de Helsinki de la obra “Niin kauan minä trampaan” de Paavo Korpijaakko junto al cuarteto de cuerdas de la Filarmónica de Helsinki. Finalmente, acaba de obtener el primer premio en el concurso Juventudes Musicales de España.

Actualmente, continúa sus estudios de postgrado en Sibelius Akatemia con el profesor Mika Väyrynen.

Título del espectáculo: “EXPERIENCES”

El acordeón es un instrumento relativamente nuevo que ofrece muchas posibilidades al poder adaptarse fácilmente a la música de épocas diferentes. El fuelle nos permite jugar con el sonido para transmitir sensaciones mientras que los registros nos ofrecen varios colores sonoros. Por eso, considero que es un instrumento “camaleónico”.

“Experiences” ofrece predominantemente obras originales para acordeón, que son obviamente contemporáneas, y más concretamente obras de compositores finlandeses de los siglos XX y XXI. Son obras de pinceladas dispares que nos trasladan a ambientes o paisajes desconocidos. Ahora bien, quisiera, además, hacer un guiño al Barroco con obras de Bach y Pachelbel como pequeñas muestras del amplio espectro musical que se puede interpretar con este instrumento.

Obras de:

M Lindberg (1958): Jeux d´anches

J.S.Bach (1685-1750): BWV 659 – Nun komm der Heiden Heiland

Kaipainen: Vento

J.M. Sánchez-Verdú: Arquitecturas del silencio

Pachelbel (1653- 1706): Chacona en Fa menor

V. Kujala (1976): Mephisto Maze (Estreno en España

Mucho más que un poeta. La música en la obra de Juan Carlos Mestre

Juan Carlos Mestre 1

Hablar de Juan Carlos Mestre es hacerlo de un creador poliédrico. De un prisma que descompone en varios haces creativos la luz de su interior. Su faceta más conocida es la de poeta, pero todo en el es poesía, solo varía la forma y soporte de transmitirla.

Mestre, nacido en Villafranca del Bierzo, León, en 1957, atesora los más importantes premios y galardones, el Adonáis y los Premios Nacionales de Poesía y de la Crítica.

A todo esto hay que sumar, el Premio Castilla y León de las Letras en su edición correspondiente a 2017, en reconocimiento a “una obra desbordante en la que se mezclan con excelencia todos los géneros literarios” además de reconocer a este autor “como artista polifacético, poeta original, imaginativo y feliz”, según se manifestó en la resolución del jurado. Asimismo, el jurado acordó por unanimidad conceder a Mestre este galardón como “heredero y renovador de la gran tradición literaria berciana”.

Poeta, grabador, pintor, escultor, ensayista… De mil formas nos transmite Mestre sus versos, no solamente planeando sobre un papel. Sus acuarelas, sus aguafuertes, sus esculturas, son también esa poesía que emana de su arte fecundo y generoso. Pero, siendo este un espacio dedicado a la música, ¿donde queda esta en la obra de Juan Carlos Mestre?. O quizás llevados por la admiración nos hemos olvidado del objetivo de este blog. ¿Existe un Mestre músico?

No estamos hablando de un Mestre compositor, pero la importancia de la música en su labor creativa es indudable y omnipresente. La música acompaña muchos de sus recitales. Como una compañía sutil, que se siente y no estorba, que no mancilla las palabras, sino que las mece y las acuna.

Pero si hay una imagen, pudiéramos llamar “icónica” de Mestre y la música, es cuando recita “Cavalo Morto”, poema recogido en su aclamadísimo poemario “La Casa Roja”, acompañado por un viejo acordeón tocado por el. La magia que el autor berciano consigue en ese momento, es muy difícil de describir, como son difíciles de describir los sentimientos. Hay que vivir ese instante de emoción, dejarse acariciar por el verbo cálido de Mestre, por el suave susurro de su acordeón. “Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo”.

El poeta Juan Carlos Mestre con el cantante Amancio Prada, quien puso música a los versos de su paisano del Bierzo. - raquel p. vieco

Juan Carlos Mestre con Amancio Prada

Ha colaborado y hecho grabaciones discográficas con músicos como Amancio Prada, Luis Delgado, Cuco Pérez, José Zárate o Hugo Westerdahl con quienes ha realizado conciertos, performances y lecturas ante diversos auditorios  de España, Italia, Francia, Noruega, Finlandia, Suecia, Irlanda, Bélgica, Rusia, Lituania, Portugal, Grecia, Israel, Costa Rica, Yugoslavia, Bosnia-Herzegovina, Polonia, Reino Unido, Serbia, Ecuador, Cuba, Marruecos, China, Túnez, Argentina, Perú, Chile, Líbano, Colombia, Honduras, México y los EE.UU.

Destacar en especial dentro de su colaboración con Amancio Prada, el bellísimo disco-libro basado en las “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique, publicado en 2010.

En 2012 Mestre estrena “La Música de las Bicicletas”, un concierto recital junto con la compositora María José Cordero. Juntos nos proponen un recorrido por un espacio armónico, donde la música y la poesía se unen en un espectáculo que reúne los elementos de un concierto, sumados a un planteamiento de puesta en escena de carácter teatral.

Fotografía: Juan Luis García

La obra de Juan Carlos Mestre, en cualquiera de sus facetas, prescinde de modas y tendencias. Es una colección de imaginarios, de ensoñaciones que se empeñan en ser reales. Una especie de hoja de reclamaciones al gran gestor de esta sociedad, donde Mestre reclama que nos devuelvan la felicidad robada. Descubran la obra de este autor imprescindible. Descubran donde germina la vida en el reseco páramo de nuestros días.

Antífona de Otoño en el Valle del Bierzo (Una Vídeocreación de Carmen Isasi sobre poemas de Juan Carlos Mestre para las VII Jornadas de Poesía de Bilbao) 2015

Juan Carlos Mestre y Amancio Prada (Al Alba) 2004

Juan Carlos Mestre y María José Cordero (La Música de las Bicicletas) 2012

Cavalo Morto (Poema de Juan Carlos Mestre de su libro La Casa Roja) Acompañado por Manu Clavijo y Juan Fernández Fernández

Simon & Garfunkel (Bookends) 50º Aniversario

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Muy pocos álbumes realmente encapsulan un momento en el tiempo. Aún menos se conectan profundamente con los oyentes de manera que tal vez no se den cuenta hasta décadas más tarde. “Bookends” de Simon & Garfunkel es uno de esos raros ejemplos. Paradójicamente, es a la vez,  intemporal y un reflejo de su tiempo.

“Bookends” (publicado el 3 de abril de 1968) es el mejor de todos los álbumes de Simon & Garfunkel, y uno de los mejores discos hechos en la década de los sesenta. “En poco más de 29 minutos, “Bookends” es impresionante en su visión de unos Estados Unidos desconcertados en busca de sí mismos”, dijo el crítico de AllMusic, Thom Jurek.

En 1968, se había vuelto obvio que había un oscuro revés en los soleados ideales que caracterizaron la primera mitad de la década de los sesenta. Con disturbios en las calles, el creciente número de víctimas de una guerra sangrienta y una avalancha de asesinatos llenando los titulares, pocos artistas captaron esa sensación de incertidumbre mejor que Simon & Garfunkel.

El Dúo durante las sesiones de grabación del álbum. Fotografía cortesía de George Schowerer.

Amigos de la infancia de Forest Hills, Nueva York. Simon & Garfunkel comenzaron a grabar juntos en 1957 como un dúo al estilo de los Everly Brothers llamado Tom & Jerry. Consiguieron un aceptable éxito con “Hey, Schoolgirl”, antes de separarse después de que esto no tuviera continuidad.

Los dos se reunieron a principios de los años 60 durante el apogeo musical del popular barrio neoyorkino del Greenwich Village. Se separaron nuevamente tras el fracaso de su primer álbum, y luego se unieron ya definitivamente después del enorme éxito de la posterior versión electrificada de “The Sounds of Silence”, incluida en el.

A partir de ese momento, el dúo saltó a la fama con álbumes exitosos como “Sounds of Silence” y “Parsley, Sage, Rosemary y Thyme”. En 1967, el director Mike Nichols se dirigió a Simon para que escribiera canciones para su próxima película, “El Graduado”. Lanzado varias semanas antes de “Bookends”, el álbum de la banda sonora impulsó a la banda aún más al estrellato.

Paul Simon en el estudio de grabación. Fotografía cortesía de George Schowerer.

“Bookends” rara vez es el primer álbum en el que la gente piensa cuando mencionas a Simon & Garfunkel. De hecho, me atrevería a decir que la mayoría de la gente podría tener problemas para nombrar el álbum que contiene éxitos tan masivos como “Mrs. Robinson” y “America”. Tal vez sea porque los dos mayores logros del dúo (“Sounds of Silence” y “Bridge Over Troubled Water”) llevan el nombre de los singles más exitosos del dúo que aparecen en ellos.

El tono social y político en muchas de las letras, muestra cómo Paul Simon tomó en consideración el mundo que lo rodeaba en el proceso de escritura, y realizó un gran trabajo al insertarlo en el álbum, metafórica y descaradamente. Llegó mucho más lejos que otros compositores de la época.

Según el periodista Bud Scoppa, “el disco es una meditación sobre el paso de la vida y el impacto psicológico de las pérdidas irreversibles y en constante acumulación de la vida. El ciclo de las canciones también describe la vida y la muerte del ideal romántico del sueño americano”. 

Art Garfunkel. Fotografía cortesía de George Schowerer.

“Bookends” sigue un concepto unificado, explorando el viaje desde la niñez hasta la vejez. La cara A del álbum marca etapas sucesivas en la vida, cada tema sirve como un delimitador literal del ciclo vital. La segunda cara consiste principalmente en material no utilizado para la banda sonora del “El Graduado”. Las letras de Simon giran en gran medida en torno a la juventud, la desilusión, las relaciones, la vejez y la mortalidad. El álbum se grabó gradualmente a lo largo de un año, y la producción se aceleró en los últimos meses de 1967.

La brevedad del disco refleja su producción concisa y perfeccionista. El equipo pasó más de 50 horas de estudio grabando “Punky’s Dilemma”, por ejemplo, y volvió a grabar partes vocales, a veces nota por nota, hasta que quedaron satisfechos. Simon prestó mucha atención a sus tomas vocales, y se esforzó por lograr que cada línea fuera perfecta. Tomó un papel más importante en todos los aspectos de la producción, y las armonías por las cuales la banda era famosa, desaparecieron gradualmente a favor de las canciones cantadas en solitario por cada miembro.

“Bookends” fue lanzado por Columbia Records el 3 de abril de 1968. En un contexto histórico muy complicado, solo 24 horas antes del asesinato del activista del Movimiento por los Derechos Civiles Martin Luther King, que provocó indignación y disturbios en todo el país. El escritor Pete Fornatale opina que el álbum sirvió como “comida reconfortante” durante aquellos tiempos tan tumultuosos de la nación. El álbum debutó en el Billboard Pop Album Chart el 27 de abril de 1968, ascendiendo al número uno y permaneciendo en esa posición durante siete semanas no consecutivas, permaneciendo en la lista por un total de 66 semanas. En el Reino Unido también llegó a lo más alto de las listas.

Paul Simon con el productor Bob Johnston. Fotografía cortesía de George Schowerer.

Muchos vieron en “Bookends”, un gran avance en la producción y la composición de canciones. “Fue nuestra primera pieza seria de trabajo, diría yo”, dijo Simon en una entrevista de 1984 con Playboy.

En 2012, la revista Rolling Stone incluyó el álbum en el puesto nº 234 de su lista de “Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos”. Así mismo, en 1990 apareció en el puesto 21 de “Los mejores 25 álbumes de Rock & Roll de los años 60” de la misma publicación.

En 2010, una línea de la canción “América” ​​- “Todos fueron a buscar a América” – comenzó a aparecer pintada en edificios vacíos y fábricas abandonadas en la ciudad de Saginaw, Michigan, que se menciona en la canción. Un grupo de artistas, que eventualmente se hizo conocido como “Paint Saginaw”, comenzó a reproducir la frase después de que la población de la ciudad había disminuido enormemente a causa de la crisis, señalando que la canción ahora encapsulaba una sensación de nostalgia por una época pasada entre los residentes de la ciudad.

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Hace 50 años, Simon & Garfunkel nos embarcaron en un viaje infinito. Navegando las procelosas aguas de la incertidumbre, la desesperanza, los años perdidos, los años soñados. Quizás para quien siga atravesando esos océanos inciertos, encuentre en las letras de este álbum el mapa para poder arribar al lugar donde crecen las respuestas.

Enlace a la Lista de Reproducción del Álbum

Versiones de temas del álbum

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Yes (America) 1972

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Bangles (Hazy Shade of Winter) 1987

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The Lemonheads (Mrs Robinson) 1992

 

 

Diego Vasallo (13/Abril/2016)

13-04-2018 – 21 horas

Teatro el Albéitar ULE

 

El donostiarra Diego Vasallo presenta su último trabajo “Baladas de un Autorretrato” un paso más en su reivindicable y estupenda carrera en solitario al margen de Duncan Dhu.

Diego Vasallo es músico y pintor de formación autodidacta.

En 1984 fundó junto a Mikel Erentxun y Juan Ramón Viles la banda Duncan Dhu, con la que ha grabado nueve discos y realizado giras de conciertos tanto en España como en Europa y México durante más de veinte años. En 2001 el grupo paró su actividad hasta 2013, en el que hubo una reunificación para publicar un mini L.P. de canciones nuevas titulado El Duelo (Warner 2013) y se realizaron dos giras de conciertos en 2014 y 2016.

En 1991 inicia un proyecto musical con claras influencias de sonidos 80’s, pop sintético, soul, tecno, y rhythm’blues bautizado como Cabaret Pop, con el que grabó los discos: Cabaret Pop (Warner 1991), Realidad Virtual de Rock’roll (Warner 1992) y Diego Vasallo y El Cabaret Pop (Warner 1995). Bajo este nombre se realizaron además numerosos conciertos con distintas formaciones de músicos.

En 1997 inicia su carrera en solitario ya bajo su propio nombre, publicando seis discos hasta la fecha: Criaturas (Warner 1997), Canciones de Amor Desafinado (Warner 2000), Los Abismos Cotidianos (Warner 2005), La Huellas Borradas (Warner 2006), Canciones en Ruinas (Warner 2010), y el último hasta la fecha, Baladas para un Autorretrato (Subterfuge 2016). Además ha publicado un disco-libro coeditado con Suso Saiz, El Cuaderno de Pétalos de Elefante (El europeo, 2002) y un álbum junto al poeta Roger Wolfe, La Máquina del Mundo (Warner, 2006). En esta etapa en solitario de su carrera, su música se caracteriza por una búsqueda de la introspección sonora y un mayor peso de los textos en las canciones, acercando las sonoridades del folk, el blues y el rock’roll a un universo personal más literario.

En todos estos años ha realizado varias giras de conciertos en España, actuando en numerosas salas y teatros con diversas bandas de acompañamiento. Actualmente se encuentra presentando su último disco “Baladas para un Autorretrato”.

Diego Vasallo (Piedra Helada) 2017

Carol Kaye. El mejor bajista era mujer

Trabajo de estudio, ca. 1971. Carol Kay, revista de guitarra vintage

Si quiere que algo se haga bien, no lo haga solo: contrate a un profesional. Esa era la mentalidad predominante entre los productores de discos a principios de los años 60, especialmente cuando se trataba de hacer éxitos. La música pop en Estados Unidos había llegado a un punto álgido cuando los Beatles cruzaron el charco, y la presión era constante para seguir entregando éxitos ante el avance de la “invasión” británica. La emotiva voz de Sam Cooke, el encanto de Diana Ross o el Muro de sonido de Phil Spector podrían ser un éxito en esos días, pero el éxito de una canción depende tanto de los compositores e interpretes, como de los músicos de sesión que trabajaron incansablemente entre bastidores.

Para la mayoría de las fechas de grabación, la primera llamada se reservó para los músicos que habían establecido una reputación de ser confiables, versátiles y sólidos en su instrumento. En Los Ángeles, surgió un colectivo informal de unas pocas docenas de jóvenes y hambrientos músicos de jazz, procedentes de la floreciente escena de clubes nocturnos de la ciudad, que más tarde fue bautizado como “The Wrecking Crew” (“equipo de demoliciones”) por el baterista Hal Blaine.

Carol Kaye era una de esas aspirantes, y aunque para algunos podría ser un poco exagerado llamarla la gran olvidada del apogeo de la industria musical en la Costa Oeste, ella hace tiempo que debería tener un reconocimiento más amplio. Sus líneas de bajo han impulsado canciones clásicas de los Beach Boys, Simon & Garfunkel, Joe Cocker, Frank Sinatra (y su hija Nancy), Ray Charles, Lou Rawls, Glen Campbell, Barbra Streisand, Sonny & Cher y los Monkees, por nombrar unos cuantos. En los años 60 y 70, Kaye también fue la bajista de numerosos productores de discos y compositores de bandas sonoras, entre ellos Quincy Jones, Michel Legrand, Phil Spector, Lalo Schifrin, Jerry Goldsmith, Henry Mancini y Billy Goldenberg. Ella ha tocado en miles de grabaciones (se calculan unas 10.000 sesiones), y eso sin contar los años de trabajo como guitarrista, que fue la forma en que comenzó en 1957, en una sesión para Sam Cooke. En ese momento, ella tenía apenas 21 años.

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Nacida en 1935 en Everett, Washington. Kaye creció en una familia muy musical: su padre era un trombonista que actuaba con bandas de jazz, mientras que su madre tocaba el piano profesionalmente. En 1942, la familia se mudó a Wilmington, California. Cuatro años después, los padres de Kaye se separaron, pero su madre pudo ver que Carol, de 11 años, estaba inclinada musicalmente, así que le compró una guitarra. Kaye tenía una aptitud natural para el instrumento. Su madre la animó a tomar clases de guitarra con el guitarrista Horace Hatchett.

El aprendizaje de Kaye le dio una base sólida en los rudimentos del jazz, desde Charlie Christian hasta Django Reinhardt. Siendo muy joven, ya estaba tocando jazz de forma semiprofesional. Huelga decir que era inusual que una mujer estuviera sentada codo con codo con experimentados músicos, en lo que era ampliamente aceptado como un “negocio de hombres”.

Su ilustre carrera como músico de estudio comenzó en 1957 con la oferta del productor Bumps Blackwell, y fue el momento que le cambió la vida. Su primera sesión fue con Sam Cooke. Las habilidades musicales de Kaye, así como su habilidad para tocar bien con otros, le abrieron la puerta a grabaciones constantes y su ascenso a ser la primera a quien llamaban.

La transición de Kaye a tocar el bajo ocurrió en 1963, cuando reemplazó a un músico que no se presentó a una sesión. El bajo Fender Precision, dijo una vez en retrospectiva, “no era un gran instrumento, pero obtenía un sonido que ningún otro instrumento le daba”. “No era un instrumento de jazz, pero fue excepcional para ese momento”, dice ella. “Obtuvo un gran sonido en el estudio para el rock & roll y la música pop”.

Entre los miles de éxitos en los que Carol contribuyó con su bajo a lo largo de los 60 y los 70, podemos encontrar: “California girls”, “Help me Rhonda”, “Sloop John B” y “Heroes and villains” de The Beach Boys; “I’m a believer” de The Monkees; “River Deep, mountain high” de Ike & Tina Turner; “Somethin’ stupid” y “These boots are made for walking” de Nancy Sinatra y “Light my fire” de The Doors, entre muchos otros temas de gran variedad de artistas.

En 1969, Kaye estaba exhausta. Estaba harta de beber varias tazas de café malo todos los días, y la música comenzó a sonar como “cartón”. Para entonces, Kaye había creado una editorial para lanzar su libro, “How to Play the Electric Bass”. Ella todavía trabajaba en el estudio, pero fue principalmente para trabajos en bandas sonoras, Cada vez más, las bandas de rock sentían que tener otros músicos tocando en sus álbumes no era auténtico. Quizás la más famosa fue con Lalo Schifrin, “Misión imposible”, que sigue siendo una explosión icónica de la cultura pop de los años sesenta. También contribuyó a la banda sonora de Schifrin en “Bullitt”, recientemente revisada en este espacio.

The “Wrecking Crew” con Carol Kaye en una Sesión de Grabación.

A finales de los 70, Kaye dejó el trabajo en los estudios por sufrir artritis, pero siguió tocando en grupos y enseñando. En su web oficial ha recopilado más de 150 consejos para bajistas. Habla sobre ritmo, improvisación, instrumentos, consejos. Deberían hacer un libro con todos ellos.

Carol Kaye ha sido, y es muy respetada por sus compañeros. Paul McCartney ha hablado de lo mucho que le influenció su bajo melódico en “Pet Sounds”, mientras que Sting dijo que aprendió a tocar el bajo en uno de los libros que Carol escribió sobre el tema.

Mientras que el trabajo de Kaye solo para los Beach Boys, podría consolidarla en un lugar de honor en la historia del rock & roll. Su discografía en el tramo de 10 años entre 1963 y 1973 es tan vasta, que linda con lo sobrehumano.

A continuación, la propia Carol Kaye selecciona lo que considera que son sus 10 mejores grabaciones. “Este es un gran lote de canciones, pero podría tener una lista completamente diferente la próxima semana”, enfatiza. “Ya sabes cómo es: enciendes la radio y oyes algo y dices: ‘¡Ah, sí! toqué en esa grabación. Es una buena canción”.

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The Beach Boys (Sloop John B) 1966

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Nancy Sinatra (These Boots Are Made for Walkin’) 1966

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Sam Cooke (Summertime) 1957

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Ray Charles (America the Beautiful) 1972

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Ray Charles (In the Heat of The Night) 1967

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Glen Campbell (Wichita Lineman) 1968

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Lou Rawls (A Natural Man) 1971

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Barbra Streisand (The Way We Were) 1973

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Frank & Nancy Sinatra (Somethin’ Stupid) 1967

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Joe Cocker (Feelin’ Alright) 1969

Lalo Schifrin (B.S.O. Bullitt) 50º Aniversario

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Después de establecerse en el mundo de la televisión con el tema principal de la serie Misión Imposible, Lalo Schifrin pronto se hizo igualmente famoso en el mundo de la música de cine, por su trabajo en la banda sonora del thriller protagonizado por Steve McQueen, “Bullitt”.

Estamos ante una de las películas de culto por antonomasia para varias generaciones de espectadores. La icónica persecución por las empinadas calles de San Francisco, está considerada la mejor de la historia del cine. Está película encumbro a Steve McQueen a la categoría de mito, por su contenida, pero a la vez enérgica interpretación del teniente Frank Bullitt. “Sin duda, uno de los mejores filmes de acción que ha dado el séptimo arte. Apasionante historia protagonizada por un impagable McQueen. Con persecuciones, emoción y intensidad”. Fernando Morales: Diario El País.

La banda sonora está a la altura de la película. Schifrin combinó las habilidades que perfeccionó como arreglista para jazzmen como Count Basie, con el trabajo que desarrolló para escribir temas breves y contundentes en bandas sonoras de series de televisión como “The Man from UNCLE” y la citada “Misión Imposible”. El resultado final es una partitura emocionante, que combina hábilmente las técnicas tradicionales de orquestación, con los ritmos y oscilaciones del jazz clásico.

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El Compositor Lalo Schifrin

Esta combinación se presenta perfectamente en el tema principal de la película, un instrumental con elementos de jazz y pop, que comienza con una línea de bajo muy consistente y percutida, donde al protagonismo de la guitarra,  se contraponen ráfagas puntuales de vientos, para crear una melodía hinóptica y oscilante a la vez. Otras de las gemas de esta banda sonora es la extraordinaria “Shifting Gears”, antesala de la mítica persecución automovilística, que presenta líneas alternas de cuerdas y metales, sobre un fondo insistente y martilleante de la sección rítmica. Y “Ice Pick Mike”, un tema que se desarrolla desde el piano y la percusión hasta desembocar en un instrumental de jazz, con una sección de metales potentísima.

Por otra parte, Schifrin ralentiza los ritmos para crear instrumentales exuberantes que logran crear un ambiente más ligero y pausado, sin perder su toque de jazz. Como en “The Aftermath of Love”, donde incorpora suaves líneas de trompeta y flauta sobre ritmos más sosegados.

El resultado final es una banda sonora que tiene éxito tanto como una partitura de la película como un álbum independiente. Esta combinación única hace de “Bullitt” uno de los mejores logros en el catálogo de Lalo Schifrin, y una de las mejores composiciones para películas de acción jamás escritas.

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Suite con los Temas de la Banda Sonora

Rick Wakeman (The Six Wives of Henry VIII) 1973

Rick Wakeman, seguramente el mejor teclista de la historia junto con Keith Emerson, sorprendió al mundo con esta personalísima visión de la agitada vida sentimental del rey Enrique VIII.

Wakeman se había incorporado en agosto de 1971 a la banda de referencia dentro del rock progresivo, Yes. Con ellos grabó el álbum “Fragile” a finales de ese año. A principios de 1972, Yes recorría América para promocionar dicho trabajo. En una escala en Richmond, Virginia, Rick Wakeman estaba curioseando en una librería del aeropuerto. Compró cuatro libros, uno de ellos era “La vida privada de Enrique VIII” de Nancy Brysson Morrison.

En el vuelo subsiguiente de Richmond a Chicago, Rick comenzó a leer el libro sobre Enrique VIII. Cuando llegó a la parte dedicada a Ana Bolena, Rick recordó una grabación que había hecho en 1971. Desde entonces no había hecho nada con esa música. Después de grabarla, Rick había estado luchando por encontrar letras para acompañarla. Siendo la época del álbum conceptual, lo que estaba buscando, era un tema que pudiera narrar a través de la grabación. Ya lo había encontrado.

De repente, todo cobró sentido. Las notas que Rick recordó sobre Ana Bolena en el vuelo a Chicago fueron solo el comienzo. Durante las siguientes semanas y meses, ya fuera en su casa o estando de gira, Rick se centró en cada una de las seis esposas de Enrique VIII. Todo ello dio lugar a un álbum único: “The Six Wives of Henry VIII”.

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La grabación del álbum tuvo lugar entre febrero y octubre de 1972. La discográfica A&M Records le dio a Rick un adelanto de 4.000 libras para la grabación. Eso no daba para mucho. Afortunadamente, Rick era un multiinstrumentista, que además podía confiar en la ayuda de los miembros de Yes y en su anterior banda, The Strawbs.

En “The Six Wives of Henry VIII”, Rick tocó sintetizadores Minimoog y ARP, Mellotron, órgano Hammond, un órgano de iglesia, piano eléctrico, piano de cola y clavicémbalo. Acompañando a Rick, quien produjo el álbum, estaban algunos de los mejores músicos de los primeros años setenta.

Entre la banda de Rick estaban lo que solo se puede describir como la realeza del rock progresivo. Esto incluyó la sección rítmica de Yes, los bateristas Bill Bruford y Alan White, y el bajista Chris Squire, además del guitarrista Steve Howe. A ellos se unieron el bajista de The Strawbs Chris Cronk y Dave Cousins, quien tocó el banjo eléctrico. Estos fueron solo algunos de los músicos que tocaron en la grabación del disco.

Resultado de imagen de Rick Wakeman (The Six Wives of Henry VIII) 1973

Aspecto habitual de Rick en aquella época. Adornado con una larga capa dorada

Una vez que se grabaron las seis pistas, el costo del álbum había aumentado a 25.000 libras. El adelanto de A&M Records estuvo muy lejos de cubrir el costo del álbum. Rick necesitaba que fuera  un gran éxito.

De todas formas, no había mucha gente en A&M Records entusiasmada con el proyecto. En privado, el personal de la discográfica se refirió a “The Six Wives of Henry VIII” como “unsellable” (invendible). Consideraron que era improbable que un álbum instrumental de rock progresivo se vendiera bien. Por esa razón, solo se editaron 12.500 copias del disco antes del lanzamiento. Qué equivocados estaban.

Tras el lanzamiento del álbum, el 23 de enero de 1973, este encabezó las listas de éxitos en cuatro países. Alcanzó el número siete en Gran Bretaña, y el número treinta en las listas del Billboard 200 en los Estados Unidos. Esto dio como resultado que obtuviera el certificado de disco de oro en Estados Unidos. Sin embargo, las cosas mejorarían aún más para Rick Wakeman.

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En julio de 1973, “The Six Wives of Henry VIII” recibió el certificado de platino y vendió dos millones de copias. Finalmente, ha vendido más de quince millones de copias. Cuando 1973 llegó a su fin, la revista Time lo nombró como el mejor álbum del año. Desde entonces, ha alcanzado el estatus de clásico. Lo que se describió como un álbum de rock progresivo “invendible” ahora se considera uno de los mejores ejemplos del género. No es de extrañar.

Rick Wakeman lleva el rock progresivo en una nueva dirección. Para hacer eso, combina varios géneros musicales e instrumentos. Los elementos del rock se combinan con música clásica, folk, jazz. A veces, cuando escuchas los sintetizadores, incluso hay una influencia del funk. Otra influencia musical clara es la música religiosa.

Es audaz, dramático, enérgico, etéreo, extravagante y espiritual. Estas son solo algunas de las palabras que describen a este trabajo imprescindible. Rick Wakeman, un verdadero pionero musical, rió el último, cuando lo que muchos consideraron el patito feo del Prog Rock, “The Six Wives of Henry VIII”, se convirtió en el más bello de los cisnes.

Catherine of Aragon

Anne of Cleves

Catherine Howard

Jane Seymour

Anne Boleyn

Catherine Parr

 

Claude Debussy (1862-1918): El Sonido de la Modernidad

Claude Debussy completed only one opera

Fotografía: Getty Images

Manuel de Falla consideró a Claude Debussy como el “creador de la música nueva”, en la carta de pésame que envió a su esposa tras la muerte del músico francés en 1918. La definición fue la más precisa que se le dedicó al compositor, que desarrolló una forma totalmente nueva de entender el lenguaje musical, a través de un sonido revolucionario, una huella que acabaría impregnando la historia de la música en los siglos XIX y XX.

Claude Debussy, (nació el 22 de agosto de 1862, en Saint-Germain-en-Laye, y falleció el 25 de marzo de 1918 en París). Por tanto, se cumplen 100 años del fallecimiento de este compositor francés, cuyas obras fueron una fuerza seminal en la música del siglo XX. Desarrolló un sistema muy original de armonía y estructura musical que expresaba en muchos aspectos los ideales a los que aspiraban los pintores y escritores impresionistas y simbolistas de su tiempo.

Debussy mostró muy pronto sus capacidades para la música. Fue alentado por Madame Mauté de Fleurville, quien pretendía haber sido discípula de Chopin. Madame Mauté lo preparó durante un año para afrontar los exámenes de acceso al conservatorio de París, que Debussy aprobó con brillantez y al que se incorporó el 22 de octubre de 1872, donde estudió piano y composición. Debussy fue experimental desde el principio, favoreciendo disonancias e intervalos que no se enseñaban en la Academia. Al igual que Georges Bizet, fue un brillante pianista, que podría haber tenido una carrera profesional si lo hubiese deseado.

Claude Debussy alrededor de 1885

La juventud de Debussy navegó en circunstancias de gran turbulencia. Mientras vivía con sus padres en un suburbio pobre de París, inesperadamente quedó bajo el patrocinio de una millonaria rusa, Nadezhda Filaretovna von Meck, quien lo contrató para tocar duetos con ella y sus hijos. Viajó con ella a sus residencias palaciegas en toda Europa durante las largas vacaciones de verano en el Conservatorio. En París, durante este tiempo, se enamoró de una cantante, Blanche Vasnier, la hermosa joven esposa de un funcionario parisino, embarcándose juntos en un romance que duró ocho años; ella inspiró muchas de sus primeras obras. Está claro que fue desgarrado por influencias de muchos tipos; estos años tormentosos, sin embargo, contribuyeron a la sensibilidad de su estilo inicial.

Este estilo temprano está bien ilustrado en una de las composiciones más conocidas de Debussy, “Clair de lune”En 1884 ganó brillantemente el Grand Prix de Roma con la cantata “L´Enfant prodigue” (El niño pródigo).

Como poseedor del Grand Prix, Debussy ganó una estancia de tres años en Villa Medici en Roma, donde, bajo unas supuestas condiciones ideales, debía continuar con su trabajo creativo. Sin embargo, la mayoría de los compositores a los que se les otorgó esta beca, encontraron fastidiosa la vida en este magnífico palacio renacentista y ansiaban regresar a un entorno más simple y familiar. Debussy finalmente huyó de Villa Medici después de dos años y regresó con Blanche Vasnier en París.

Otras mujeres también se relacionaron con él en sus años de juventud. En esa época, Debussy vivió una vida de extrema dispersión. Una vez, una de sus amantes, Gabrielle (“Gaby”) Dupont, amenazó con suicidarse. Su primera esposa, Rosalie (“Lily”) Texier, una modista, con quien se casó en 1899, se pegó un tiro, aunque no fatalmente, y, como es a veces el caso en los artistas de intensidad apasionada, el mismo Debussy estaba obsesionado por pensamientos de suicidio.

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Debussy con su Primera Esposa Lily

La principal influencia musical en el trabajo de Debussy fue el trabajo de Richard Wagner y los compositores rusos Aleksandr Borodin y Modest Mussorgsky. La idea de Wagner de “Gesamtkunstwerk” (“trabajo de arte total”) alentó a los artistas a refinar sus respuestas emocionales y a exteriorizar sus estados de ánimo y sueños ocultos. Con este espíritu, Debussy escribió el poema sinfónico “Prélude à l’après-midi d’un faune” (1894). En otras de sus primeras obras, Debussy muestra su afinidad con los pintores prerrafaelistas ingleses; la más notable de estas obras es “La Damoiselle élue” (1888), basada en “The Blessed Damozel‎” (1850), un poema del poeta y pintor inglés Dante Gabriel Rossetti.

En el transcurso de su carrera, Debussy estaba constantemente abriendo nuevos caminos. Las exploraciones, sostenía, eran la esencia de la música; ellas eran su pan y vino musical. Su única ópera completa, “Pelléas et Mélisande” (1902), demuestra cómo la técnica wagneriana podría adaptarse para retratar a sujetos como las figuras de una pesadilla, que estaban condenadas a la autodestrucción. En su trabajo, como en su vida personal, estaba ansioso por reunir experiencias de todas las regiones que la imaginación podía explorar.

En 1905 nació la hija de Debussy, Claude-Emma. Se había divorciado de Lily Texier en 1904, y posteriormente se había casado con la madre de su hija, Emma Bardac. Repelido por los chismes y escándalos que surgieron de esta situación, buscó refugio por un tiempo en Eastbourne, en la costa sur de Inglaterra. Para su hija, apodada Chouchou, escribió la suite para piano “Children’s Corner” (1908). La espontaneidad de Debussy y la naturaleza sensible de su percepción, facilitaron su aguda visión de la mente infantil.

Debussy et sa fille Claude-Emma (Chouchou), en 1909

Debussy y su Hija Claude-Emma (Chouchou) en 1909. Fotografía: Getty Images

En 1908, la familia se mudó al Bois de Boulogne. Pero la felicidad dura poco: entre la mala salud y las dificultades financieras, el compositor tiene un triste final. Debussy padece cáncer y Chouchou solo tiene 12 años cuando su padre desaparece en 1918. En una carta que le envía a su medio hermano Raoul, ella escribe: “Ahora es de noche para siempre. ¡Papá está muerto! (…) ¡ Y estar sola para luchar contra el dolor inevitable de mamá es realmente atroz!”. Un año después, la niña muere a su vez, arrastrada por la difteria.

En sus últimas obras, la piezas para piano “En blanc et noir”, (1915) y en los “Douze Etudes” (1915), Debussy se había diversificado en modos de composición que luego se desarrollarían en los estilos de Stravinsky y el compositor húngaro Béla Bartók. Es seguro que habría participado en los principales movimientos de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, si su vida no hubiera sido truncada tan trágicamente por el cáncer.

La música de Debussy marca el primero de una serie de ataques contra el lenguaje tradicional del siglo XIX. La construcción orquestal, con sus rígidos apartados de tipos de instrumentos, se ve socavada o dividida por Debussy. En última instancia, cada instrumento se convierte casi en solista, como en un vasto conjunto de música de cámara. Finalmente, Debussy aplicó un enfoque totalmente novedoso al piano.

“La música comienza donde el habla es incapaz de expresar, la música está hecha para lo inexpresable.” Claude Debussy

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Caricatura de Debussy (Jean Dulac) 1912

Clair de lune (1882)

L’Enfant Prodigue (1884)

Printemps (1887)

La Damoiselle Elue (1888)

Prélude à l’après-midi d’un faune (1894)

Pelléas et Mélisande (1902)

La Mer (1905)

Children’s Corner (1908)

En Blanc et Noir (1915)

Douze Etudes (1915)

Les soirs illumines par l”ardeur du charbon (1917)

 

 

 

Polaroids (23/Marzo/2018)

23-03-2018 – 21 horas

Teatro el Albéitar ULE

 

La banda leonesa presenta  por fin su trabajo grabado en los míticos estudios Abbey Road de Londres a finales del pasado mes de diciembre, lo que les ha convertido en el primer grupo de la comunidad autónoma en grabar en los estudios más importantes del planeta.

Grabado a caballo entre  Londres y España, “Los Territorios Soñados” es un auténtico tour de force para la banda, en el que se despliega de manera exquisita las amplias influencias musicales  del quinteto (desde el britpop de los 90 con ecos a The Verve, Oasis o Travis hasta  el folk más íntimo y acústico de los primeros discos de Bon Iver o  Mumford and Sons).

Distribuido conceptualmente en dos caras -Cara A: Londres, Cara B: León-  el álbum contiene 11 temas producidos por Juan Marigorta (Quique González, Fabián) y Pepe López (Pájaro Sunrise), y cuenta además con la colaboración de los ingenieros de sonido Chris Bolster (Paul McCartney, Oasis, Foo Fighters, Coldplay) y Stefano Civetta (PJ Harvey, Ed Sheeran, Bruno Mars).

El concierto de presentación tendrá lugar en el Teatro Albéitar de León, y durante el mismo se proyectarán imágenes de la grabación en Londres y el videoclip de adelanto del single “Los territorios soñados”, dirigido por Juan Marigorta.

Los Territorios Soñados (2018)

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