Retro Playlist del Verano. Los Números 1 (1959-1979)

Marc-Antoine Charpentier. El compositor de la sintonía de Eurovisión… 250 años después

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Supuesto retrato del compositor

Largo tiempo completamente olvidado, y luego aclamado en el siglo XX como un genio del barroco. El caso de Charpentier es muy parecido a del Johann Pachelbel y su celebérrimo Canon. Grandísimos compositores, relativamente exitosos en su momento. Ambos del primer barroco. Pero al fallecer, quedaron sumidos en el más absoluto de los olvidos. Solo la casualidad les redescubrió, ya en la segunda mitad del siglo XX, donde la popularidad de una de sus obras, trajo consigo un reconocimiento negado durante más de dos siglos.

En el caso de Charpentier fue el Te Deum, compuesto supuestamente para la celebración de la victoria en la batalla de Steinkirk, acaecida en agosto de 1692. El preludio instrumental de la obra fue elegido en 1954 como la sintonía de la Unión Europea de Radiodifusión, entidad organizadora del Festival de Eurovisión, donde suena al comienzo de la transmisión, así como en otros eventos retransmitidos por la UER.

Charpentier nació en París, en 1643. A mediados de la década de 1660, viajó a Roma, donde pasó tres años estudiando con el compositor Giacomo Carissimi, hasta dominar completamente el estilo italiano. A su regreso a París, Charpentier aceptó el empleo y el patrocinio de la poderosa y piadosa María de Lorena, conocida como Mademoiselle de Guise, última heredera de la ilustre familia Guisa.

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A principios de la década de 1670, y ya conocido por su música religiosa, Charpentier acordó proporcionar música incidental para las comedias de Molière. Con asombrosa facilidad, el compositor de música sacra escribió una música ingeniosa y encantadora en perfecta consonancia con el genio para la comedia de Molière, como lo ejemplifica la extraordinaria partitura de “El enfermo imaginario” de 1673.

Sin embargo, la música sacra siguió siendo la principal vocación de Charpentier, y escribió constantemente misas, motetes, himnos y varias otras piezas litúrgicas. Después de la muerte de Mademoiselle de Guise en 1688, Charpentier encontró empleo en el colegio Louis le Grand, donde sus logros incluyeron el oratorio “David et Jonathas”, una auténtica obra maestra. En 1698, Charpentier se convirtió en maestro de música para niños en la Sainte-Chapelle, permaneciendo allí hasta su muerte en 1704.

Después de su fallecimiento, sus sobrinos donaron todo su legado musical a la Biblioteca Nacional de Francia. Y pasados 250 años, concretamente en 1953, el musicólogo y religioso Carl de Nys, quien, buscando partituras antiguas de música sacra, dio casualmente con la obra de Charpentier.

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Carl de Nys colaboraba con la Radiotelevisión francesa, y seguramente sacó a la luz la obra de Charpentier en los diferentes espacios de radio y televisión en los que participaba. Como comentábamos al principio, fue elegida como sintonía de la UER en 1954.

Como curiosidad, en 1971 Miguel Ríos hizo una versión del tema de Charpentier titulada “United”, queriéndo repetir el éxito masivo del “Himno de la Alegría”, basado en la 9ª sinfonía de Beethoven.

La musicóloga Catherine Cessac capturó la esencia de la música de Charpentier cuando escribió que: “la grandeza y originalidad de la música de Charpentier se debe a una combinación de talento musical excepcional y profunda fe, cada uno complementando al otro”.

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Sintonía Oficial de la UER (Eurovisión)

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Charpentier (Te Deum Completo)

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Miguel Ríos (United) 1971

 

 

El Tintero 2017: Todo lo que Quedó por Escuchar

Canciones de la Vuelta Ciclista a España

Desde 1977, la organización de la Vuelta Ciclista a España elige una canción que va a ser la sintonía de las etapas. Para muchos artistas ha sido un espaldarazo en su carrera, siendo la sintonía de la prueba un éxito inmediato.

Grupos como Azul y Negro deben gran parte de su éxito a los temas que acompañaron los resúmenes de las etapas, y desde 1983, las transmisiones de las llegadas a meta. Tres semanas sonando insistentemente en la televisión, catapultaron a muchos temas, que quizá de otra manera, no hubieran tenido esa resonancia.

Dejamos una selección de aquellas canciones que nos acompañaban cada tarde, dejándonos sin siesta durante las tres semanas de la carrera.

1979: Patrick Hernández (Born to Be Alive)

1980: Lipps Inc (Funky Town)

1982: Azul y Negro (Me Estoy Volviendo Loco)

1983: Azul y Negro (No Tengo Tiempo)

1986: Miami Sound Machine (Conga)

1989: La Unión (Más y Más)

1998: Vengaboys (Up & Down)

1999: José Ángel Hevia (El Garrotín)

2000: OBK (El Cielo no Entiende)

2002: Patricia Manterola (Que el Ritmo no Pare)

2006: Nena Daconte (En qué Estrella Estará)

2012: La Oreja de Van Gogh (Día Cero)

 

Top 10 Eurovisión (las 10 Mejores Canciones de la Historia del Festival)

El próximo 13 de mayo, se celebrará en Kiev la gran final del Festival de Eurovisión 2017. Idolatrado y vilipendiado a partes iguales, este Festival organizado por la UER, a pesar de estar lejos de sus años dorados (sesenta y setenta), sigue concitando grandes audiencias televisivas, y algunas de las canciones ganadoras se han convertido en éxitos inmediatos con una popularidad y difusión enorme.

Hacer una lista es algo muy subjetivo, aunque se intente no serlo. La que presento, creo que es representativa  de la historia del festival. Algunas canciones no lo ganaron, pero tuvieron tal impacto, que han quedado en el recuerdo mucho más que otras que si lo hicieron.

Paul Harrington & Charlie McGettigan (Rock & Roll Kids) Irlanda 1994

Nº 10: “Rock & Roll Kids”, interpretado por Paul Harrington y Charlie McGettigan, fue el primer dúo masculino en ganar el Festival y consiguió para Irlanda su sexta victoria en Eurovisión. Con 226 puntos, fue la primera canción que recibió más de 200 puntos en la historia del Festival. La actuación fue única debido al hecho de que no había ningún acompañamiento orquestal añadido. las letras fueron apoyadas por los propios cantantes; Harrington tocando el piano mientras McGettigan estaba en la guitarra.

The Common Linnets (Calm After the Storm) Holanda 2014

Nº 9: Algo peculiar ocurrió en la edición de 2014.  Y no tenía nada que ver con divas hirsutas. “Rise Like a Phoenix”, la canción ganadora, es simplemente otra balada exagerada e histriónica compuesta en un estilo que estaba pasado de moda mucho antes de que su cantante, de 25 años de edad, Conchita Wurst, naciera. Los Países Bajos casi consiguen la victoria, de la que eran totalmente merecedores, con una canción que sonaba como algo que podrías escuchar en el mundo real, interpretada por músicos consumados que parecían tomar en serio lo que están haciendo. Una deliciosa balada country, con una puesta en escena sobria e intimista, que si obtuvo el éxito popular que le negaron las votaciones.

Vicky Leandros (L’Amour Est Bleu) Luxemburgo 1967

Nº 8: Otra canción no ganadora que pasó a convertirse en un estándar con muchas versiones. “L’Amour Est Bleu” es probablemente mejor conocida hoy por la versión instrumental de Paul Mauriat, que se convirtió en un número uno en los EE.UU. Hit que se ha utilizado ampliamente en la televisión y el cine desde entonces. Jeff Beck también alcanzó el top 40 del Reino Unido con su interpretación más influenciada por el blues en 1968. La cantante de origen griego Vicky Leandros, no disfrutó tanto éxito con su grabación original de la canción, pero ganó el concurso en 1972, otra vez representando a Luxemburgo, con la canción “Après Toi” . Una versión en inglés de esa canción, retitulada “Come What May” alcanzó el puesto nº 2 en las listas británicas.

France Gall (Poupee de Cire, Poupee de Son) Luxemburgo 1965

Nº 7: Durante la primera década de su existencia, Eurovisión se inclinó por canciones de estilo chanson francesas que se parecían poco a la música rock y pop que dominaba las listas. Pero “Poupée de Cire, el Poupée de Son”, escrito por el genial Serge Gainsbourg, ayudó a arrastrar el concurso a la realidad musical de los años sesenta, abriendo la puerta a artistas que sintonizaban más con el público joven como Sandie Shaw, Lulu y Cliff Richard. Como muchas de las composiciones de Gainsbourg, “Poupée de Cire” es una canción superficialmente espumosa de pop bubblegum francés con capas de ironía y doble significado oculto en las letras, que parecen ser una crítica del mismo género de música que representa.

Domenico Modugno (Nel Blu Dipinto di Blu: Volare) Italia 1958

Nº 6: A pesar de terminar tercera en el Festival de 1958. “Volare” probablemente se puede afirmar que es la canción de Eurovisión más exitosa comercialmente de todos los tiempos. Una balada italiana clásica con un gancho instantáneamente reconocible. La versión original pasó cinco semanas en el nº 1 de las listas de EEUU, ganó dos Grammys y ha sido versionada por artistas tan diversos como Dean Martin, Gipsy Kings, Luciano Pavarotti y David Bowie. Modugno, que también escribió la canción, volvió al certamen en 1959 y de nuevo en 1966.

Brotherhood of Man (Save Your Kisses for Me) Reino Unido 1976

Nº 5: Hay canciones que es imposible que no ganen, y la representante del Reino Unido en 1976 es un claro ejemplo. Con una letra deliciosa, y pegadiza como pocas, y esa singular coreografía que se marcaron los intérpretes, todo ello sólo podía conducir a la victoria. Antes del Festival ya era un gran éxito en su país de origen. Después del concurso, la canción no sólo acaparó las listas en el Reino Unido, sino que también se convirtió en un éxito en el resto de Europa, Estados Unidos e incluso llegó a lo más alto de las listas en Australia.

ABBA (Waterloo) Suecia 1974

Nº 4: La victoria de Suecia en Eurovisión 1974 lanzó al estrellato a ABBA, quien logró el triunfo con su hit mundial “Waterloo”. La canción se convirtió en uno de los singles más vendidos de todos los tiempos, también figurando en la lista de los diez mejores en los Estados Unidos. En 2005, cuando el Festival de la Canción de Eurovisión celebraba su 50 aniversario, “Waterloo” fue elegida como la mejor canción del concurso desde su creación.

Mocedades (Eres Tú) España 1973

Nº 3: Ninguna de las dos canciones ganadoras de la Eurovisión de España disfrutó de una vida excesivamente larga después del certamen, aunque “La La La” de 1968 a tenido más difusión con el paso de los años. “Eres Tú”, extraordinaria composición del gran Juan Carlos Calderón, fue segunda clasificada en 1973. Es mucho más conocida, y sigue siendo la única canción interpretada íntegramente en español en llegar al Top 10 de las listas de EE.UU., donde sigue siendo un elemento básico de la música latina y es frecuente escucharla en las emisoras de radio. En 2013, fue inscrita en el Grammy Latin Hall of Fame, para grabaciones que se juzga puedan tener “importancia cualitativa o histórica”.

Loreen (Euphoria) Suecia 2012

Nº 2: Una canción sencillamente perfecta, Un tema pegadizo, muy comercial, pero de una calidad incuestionable. Sumado a una puesta en escena espectacular, solo podía dar el triunfo a Suecia en esa edición del festival. Encabezó las listas en 17 países tras su victoria. También pasó varios días en la parte superior del catálogo de iTunes del Reino Unido, alcanzando el puesto número 3 en las listas de singles y vendiendo más de 250.000 copias, a pesar de ser casi universalmente ninguneada por las principales emisoras de radio.

Alice & Franco Battiato (I Treni di Tozeur) Italia 1984

Nº 1: A comienzos de 1984 la televisión pública italiana (RAI), que perseguía la victoria en el Festival de Eurovisión desde hacía tiempo, pidió a Franco Battiato que representara al país en el evento musical de ese año. “I Treni di Tozeur” es muy diferente a la mayoría de canciones de Eurovisión, que entonces solían ser composiciones pop. Battiato se basó en la historia del tren de Tozeur para componer la canción cuando, de vacaciones en Túnez, vio una línea férrea en mitad del desierto e imaginó el paso de un tren real. Escribió la letra junto con Rosario Cosentino, y pidió actuar con la cantante Alice, que ya ganó el Festival de Sanremo de 1981 con una canción compuesta por Battiato. Aunque partían como favoritos, Italia finalizó en quinta posición con 70 puntos. Aunque no ganó el Festival de Eurovisión, “I Treni di Tozeur” fue el tema que más repercusión tuvo a nivel europeo ese año. En su país, Franco Battiato obtuvo el número uno en ventas un mes después del festival, y permaneció entre los sencillos más vendidos durante varias semanas. En 2005, la canción fue recordada por la Unión Europea de Radiodifusión dentro del programa especial “Congratulations”, como una de las más relevantes en la historia de Eurovisión.

Ziegfeld Follies: La Edad de Oro de la Revista Musical en Estados Unidos (1907 – 1931)

El Folies Bergère de París, inaugurado en 1869, se transformó desde que en 1871 se hiciera cargo de su dirección Léon Sari, avispado hombre del mundo del espectáculo que lo transformó en sala de variedades, un nuevo modelo de espectáculo de cabaret que pronto traspasó las fronteras y se extendió por Occidente.

Florenz Ziegfeld, productor teatral estadounidense nacido el mismo año que el Folies Bergère abrió sus puertas, tan avispado o más que Sari, decidió en 1907 llevar a los escenarios de Broadway, sobre una idea de su mujer, la actriz Anna Held, una serie de revistas musicales que seguían el patrón del famoso cabaret parisino y que gozaron de un  inmediato éxito. Estas intercalaban sketches cómicos con actuaciones musicales y coreografías.

Con el nombre de “Ziegfeld Follies” Ziegfeld presentó una serie de revistas musicales en Broadway entre 1907 y 1931 y que tuvieron mucho éxito de crítica y público. Comenzaba así una serie magnífica de espectáculos que revolucionaron el mundo teatral del momento y la música popular. Desde entonces y hasta su muerte, cada año fue presentado sus funciones en las que cada vez aparecían más mujeres hermosas, cada vez más rubias y cada año enseñando un poquito más, desde la sugestión a lo explícito, pero siempre sin pasar la línea del desnudo completo. Las “Ziegfeld Girls” se convirtieron en un fenómeno internacional imitado en todas las grandes ciudades del mundo.

Florenz Ziegfeld con algunas de las “Follies Girls” en 1931

Las “Ziegfeld Follies” eran revistas de lujo, con una enorme calidad en la elaboración tanto en sus coreografías, como en decorados, vestuario y puesta en escena en general. Muchos de los mejores artistas de la época y muchas futuras estrellas de cine (W.C. Fields, Eddie Cantor, Josephine Baker, Bob Hope, Will Rogers, Louise Brooks, Ed Wynn, Marion Davies, Paulette Goddard, Mae Murray, Barbara Stanwyck, Irving Berlin, Joan Blondell y otros) aparecieron en los shows.

Merece la pena destacar los decorados del escenario de algunos números, como el vestuario fastuoso donde, a través de la maestría de sus creadores, se percibe los principales aportes de la estética del momento: el estilo oriental y el art decó, entre otras tendencias de las artes decorativas y el arte en general, en boga por los años 1900´s a 1930’s.

La fórmula funcionó hasta el punto que marcó un antes y un después en la evolución de la revista en Estados Unidos. Público y crítica, al referirse a este tipo de espectáculos, hablaban de forma generalizada del “estilo Ziegfeld”.

Tras la muerte de Ziegfeld, su viuda autorizó el uso del nombre “Ziegfeld Follies” para algunos espectáculos entre 1934 y 1936, a cargo ahora del productor Jake Shubert. El nombre fue utilizado más adelante por otros promotores en la ciudad de Nueva York, Filadelfia y de nuevo en Broadway, con menos conexión con los Follies originales. Estos últimos esfuerzos fracasaron.

Su éxito fue tal, que Hollywood le dedicó dos grandes películas: “The Great Ziegfeld” (1936) y  “Ziegfeld Follies” (1946). La influencia de Ziegfeld se dejó sentir mucho tiempo tanto en los espectáculos de Broadway como en las películas musicales de Hollywood.

“Follies Girls”: Barbara Stanwyck (1924)

No es mucho el material fílmico de la época que, lógicamente, se conserva, o al menos que está disponible en internet, pero algo se puede encontrar.

Eddie Cantor, el blanco que se pintaba de negro; los negros no podían actuar por entonces en los teatros de Broadway, protagoniza el cortometraje “A Ziegfeld Midnight Frolic” de 1929, de casi catorce minutos, que incluimos completo. Cantor debutó en Broadway en 1917 y siguió con las diferentes revistas que Ziegfeld estrenaba cada temporada hasta 1927, un período considerado como el mejor de la revista musical. Acompañan a Cantor las Ziegfeld Follies Girls y Eddie Elkins y su Orquesta.

ENLACE AL VÍDEO

Seguimos con dos números musicales pertenecientes también a 1929. El primero, el número final de “Glorifying the American Girl”, comedia musical que produjo Ziegfeld con un reparto encabezado por Mary Eaton, con música, entre otros, de Irving Berlin y Walter Donaldson. Este último es el autor del tema que recoge el vídeo: “There Must Be Somebody Waiting for Me (In Loveland)”. En el segundo las chicas Ziegfeld interpretan  “Look for a Nook” en un filme dirigido por Sammy Lee.

There Must Be Somebody Waiting for Me (In Loveland) 1929

Look for a Nook (1929)

Para la posteridad han quedado las espléndidas imágenes que captó en los años veinte y treinta de las “Follies Girls”, el fotógrafo preferido de Ziegfeld, Alfred Cheney Johnston.

El trabajo “estándar” de Johnston, fue usado por Ziegfeld para las promociones y publicidad de las Follies, y consistió principalmente en tomas individuales o de pequeños grupos de coristas con sus extravagantes trajes. Sin embargo, tras la muerte de Johnston en 1971, un extenso tesoro de unas fotografías extremadamente artísticas de desnudos completos y semidesnudos se encontraron almacenados en la granja cerca de Oxford, Connecticut, donde vivió desde 1940. La mayoría de estas imágenes (algunas con nombre y la mayoría anónimas), eran, de hecho, coristas de Ziegfeld Follies, pero sumamente atrevidas, sin retocar, imágenes completas de frontales que sin duda no habrían tenido ninguna posibilidad de ser publicadas en los años veinte y treinta, por lo que se especula que estas eran simplemente su propia obra artística personal, o a instancias del propio Ziegfeld para su disfrute personal.

Las fotografías de Cheney resultan sensuales y capturan tanto la belleza física como la esencia glamurosa de aquellas mujeres convirtiéndolas, posiblemente, en algunas de las imágenes más bellas de la historia moderna del retrato clásico. Para conseguir esta belleza visual, Cheney cuidaba muchísimo la iluminación de los retratos que hacía. Una iluminación que llenaba las escenas y que hacían de sus fotografías obras pictóricas, donde se nota su formación en Bellas Artes.

Jean Ackerman (1920)

Vídeo con una Selección de Fotografías de Alfred Cheney Johnston