Canarios (Ciclos) 1974

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Estamos ante la obra maestra del rock progresivo español, y unos de los mejores álbumes grabados en este país. Es odiado y amado por igual, y con igual entusiasmo. Esta titánica y personalísima adaptación de Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi, fue un proyecto personal del líder de los Canarios, Teddy Bautista, aunque del grupo original solo quedaba el nombre.

Los Canarios surgieron en Las Palmas de Gran Canaria a mediados de los sesenta. Después de un periplo por Reino Unido, Estados Unidos y Suecia, firman con Discos Barclay, donde tendrán como mánager y productor al extraordinario Alain Milhaud, que diseña su lanzamiento y etapas de su carrera.

Fueron, y son, el grupo soul por excelencia de la música popular española. Con un directo apabullante, seguramente el mejor de la escena española, con una poderosísima sección de metales, algo totalmente novedoso entonces, y el carisma de su líder, Teddy Bautista. Sembraron de éxitos los últimos sesenta y principios de la década siguiente, con bombazos del calibre de “Peppermint frappé” o la imprescindible “Get on Your Knees”. En 1972, Teddy Bautista disuelve la banda. Para reactivarla al ano siguiente con nuevos componentes, eliminando la sección de viento, para grabar un disco de rock progresivo que sería el último y más ambicioso trabajo del grupo. Empezaba la gestación de “Ciclos”.

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Canarios al final de su primera etapa. Imagen sin acreditar

La formación que grabó “Ciclos”, era en efecto, una banda completamente diferente a la que Bautista reformó por completo con varios miembros nuevos, incluido el batería Alain Richard, el teclista Mathias Sanvellian, el bajista Christian Mellies y el extraordinario guitarrista Antonio García de Diego. Más una serie de músicos adicionales que agregaron sonidos de secuenciadores, liras, violín, vibráfonos y varios instrumentos de percusión a la paleta musical.

Realmente era un proyecto personal del propio Teddy, pero su discográfica, Ariola, quería el tirón comercial del nombre de Canarios para llevarlo a efecto. El costo del disco fue absolutamente desorbitado para aquella época, más dos millones y medio de las antiguas pesetas. Nunca se recuperaron.

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Cubierta de la 1ª edición japonesa del disco (Victor – 1977)

Este trabajo es considerado por muchos como una mera adaptación en clave de rock de “Las Cuatro Estaciones”. “Ciclos” es en realidad una creación más compleja que solo utiliza a Vivaldi como un lienzo en blanco sobre el que pintar una trama bastante nebulosa que retrata la historia de la humanidad desde el Big Bang, en su camino hacia el apocalipsis. “Ciclos” es básicamente instrumental, pero las partes vocales, hay algunos momentos maravillosos de vocalización operística clásica e interludios corales, añadían más texturas al paisaje sonoro resultante. La música es bastante diversa, ya que atraviesa no solo el rock clásico barroco y sinfónico, sino también el jazz, el soul o el folk tradicional. Mientras que los teclados proporcionan el papel principal como desarrollador melódico, que a veces recuerdan a Emerson, Lake & Palmer.

“Ciclos” esta configurado en cuatro partes, siguiendo los cuatro movimientos originales de la obra de Vivaldi, Aquí la primavera, el verano, el otoño y el invierno están sustituidas por cuatro suites o “transmigraciones”, así se las denomina, dedicadas al nacimiento, juventud, madurez y vejez respectivamente.

Este es un álbum monumental. Una ópera espacial basada en la obra de Vivaldi. Es una explosión de creatividad desenfrenada que simplemente, y a pesar de algunos excesos, funciona. La gloriosa pomposidad de este disco representa una progresión sinfónica en su máxima expresión. Muy complejo y creativo, lleno de belleza e instrumentalmente genial. Canarios hicieron un trabajo completo, agregando estructuras propias y manteniendo la magia de la pieza barroca original.

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Teddy Bautista en una de las pocas representaciones en vivo de “Ciclos”. Imagen sin acreditar

En resumen: una experiencia musical totalmente maravillosa en una compleja reelaboración de “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi. Esta es una obra maestra a menudo olvidada, un álbum que todo amante del rock, no solo del progresivo, debería tener o, al menos, conocer. Un clásico por derecho propio.

Primer Acto: Paraíso remoto

Segundo Acto: Abismo próximo

Tercer Acto: Ciudad Futura

Cuarto Acto: El eslabón recobrado

Enlace a la Lista de Reproducción del Álbum

Los Pekenikes: 60 años del mejor sonido

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El grupo a principios de 1968: Alfonso Sainz,  Pedro Luis García Vega, Tony Luz, Ignacio Martín Sequeros, Vicente Gasca, Félix Arribas y Lucas Sainz. Fotografía: Facebook “Los Pekenikes Originales”

Este mes de marzo se cumplen sesenta años de la creación de Los Pekenikes. Grupo fundamental en la música popular española. Aquellos casi adolescentes que se subieron por primera vez a un escenario en marzo de 1959, fueron los creadores de uno de los sonidos más reconocibles y característicos del pop hispano. Definido como tal, al convertirse en grupo instrumental a mediados de los sesenta.

El pasado verano recordábamos en este espacio el 50º aniversario de la publicación del que sin duda es su mejor tema, ese monumento del pop español, “Cerca de las Estrellas“, donde podrán encontrar un perfil biográfico de la banda.

También nos hicimos eco a finales de 2017, del fallecimiento del inolvidable Tony Luz, guitarra rítmica del grupo en su etapa clásica.

La mejor manera de recordarlos y homenajearlos es revivir su música, esa banda sonora imprescindible que nos lleva acompañando desde hace sesenta años. Por que Los Pekenikes forman parte de nuestra memoria colectiva, de nuestro ADN cultural y emocional. De una música imprescindible, fruto del talento y el esfuerzo de unos músicos irrepetibles.

Larga vida a Los Pekenikes.

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Los Cuatro Muleros (1964)

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Hilo de Seda (1966)

Sombras y Rejas (1966)

Frente a Palacio (1966)

Embustero y Bailarín (1967)

Hechizo (1968)

Cerca de las Estrellas (1968)

Tren Transoceanico a Bucaramanga (1970)

Palomitas de Maíz (1972)

Antes y Ahora (1975)

Cachimba (1977)

Vuelo sin Motor (1986)

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Sobre el Rompeolas (1996)

Luz de Doñana (1996)

¿Qué tiene esta bola, que a todo el mundo le mola?. La música de “La Bola de Cristal”

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Imagen: RTVE

La niñez siempre magnifica los recuerdos. Todo nos parece lo mejor, nada como lo vivido en aquella época. Si hablamos de referentes culturales, como un programa de televisión, entonces se puede llegar hasta el infinito en ese engrandecimiento.

Puede que eso ocurra con ¨La Bola de Cristal”. Este programa infantil de mediados de los ochenta (1984-1988), está grabado a fuego en el imaginario colectivo de los que entonces eran niños, y no tan niños. Fue un programa absolutamente transgresor, que rompía absolutamente con el formato habitual de los espacios infantiles. Quizás su mayor virtud fuera el tratamiento que se daba a sus potenciales espectadores, los niños. Se les trataba como a pequeños adultos, lejos de los planteamientos convencionales, generalmente bastante ñoños.

Pero evidentemente hubo un antes y un después de “La Bola”. Muchas veces se le denomina “el mejor programa infantil de la historia”, y puede que lo fuera, pero lo que es indudable es que fue el mas rompedor y el mas influyente, sus contenidos eran objeto de arduos debates. Se empapó de la modernidad que emanaba de la “Movida”, y fue de algún modo, junto con “La Edad de Oro”, hijos televisivos de ella.

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Los Electroduendes. Parte fundamental del programa / RTVE

La música tuvo un protagonismo muy especial en el programa. En “La Bola de Cristal” la música era parte fundamental y más en esa época en la que se vivió la gran explosión creativa de la “Movida”. Muchos músicos que entonces estaban a la vanguardia y hoy son parte esencial de la historia del pop español, componían canciones expresamente para el programa, ya fuera para ser interpretadas por ellos mismos, por su presentadora Alaska  o por Los Electroduendes.

Estamos hablando de José María Cano (Mecano), Carlos Berlanga y Nacho Canut (Alaska y Dinarama), Santiago Auserón, Kiko Veneno o Pepe de Lucía. Autores de gran parte de las canciones que fueron desfilando por el programa. Y que fueron interpretadas por ellos mismos como en el caso de Auserón y Veneno. “La Bola de Cristal” ha sido un caso único en el que la televisión y la escena musical se unieron para dar a luz verdaderos clásicos del pop, que 35 años después son recordados. También hay que reseñar el paso de cantidad de artistas por el programa interpretando sus canciones como Siniestro Total, Los Nikis, Hombres G o Los Rebeldes

Hubo otra faceta importantísima en el apartado mucical de “la Bola”, el carácter pionero del programa en la creación de vídeoclips, que realizaban los ayudantes de realización del programa, y que eran los únicos que se producían en España en ese momento. Se realizaron decenas de vídeos musicales de los más variados grupos y artistas del momento, y fue uno de los pocos vehículos promocionales en la televisión con el que contaban los artistas musicales de la época.Todo un testimonio, muchas veces único, de la actividad musical en la España de aquellos años.

Alaska con uno de los electroduendes de 'La bola de cristal'./TVE

Alaska con uno de los electroduendes de “La Bola de Cristal” / RTVE

“La Bola de Cristal” excedió los límites de un simple programa infantil. Ha sido, y es, todo un referente cultural  para multitud de personas. El recuerdo de este programa no se queda exclusivamente en el etéreo campo de la nostalgia. Es el testimonio vivo de una época, totalmente irrepetible, donde la libertad creadora y el afán vanguardista de una sociedad, rompió todos los moldes establecidos. Hoy un programa como “La Bola de Cristal” sería impensable.

Sirva esta entrada como pequeño homenaje a María Dolores Rico Oliver, conocida como Lolo Rico, creadora y directora del programa, fallecida el pasado mes de enero. Siempre hay que admirar a quién pretende hacer algo distinto.

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No se ría, no se ría… / RTVE

Abracadabra (Intérprete: Alaska / Autor: José María Cano)

La Bola de Cristal (Intérprete y Autor: Santiago Auserón)

Vacaciones Infernales (Intérprete: Alaska / Autor: José María Cano)

Me Siento tan Feliz (Intérprete y Autor: Kiko Veneno)

Ni un Día más (Intérprete: Alaska / Autores: Carlos G. Berlanga y Nacho Canut)

Electroduendes (Intérprete y Autor: Pepe de Lucía)

No se Ría (Intérprete y Autor: Santiago Auserón)

Soy un Electroduende (Intérprete y Autor: Santiago Auserón)

Esclava del Mal (Intérprete: Alaska / Autores: Carlos G. Berlanga y Nacho Canut)

No Adivino Nada (Intérprete y Autor: Kiko Veneno)

María Dolores Pradera (1924-2018). Recordando a la gran dama de la canción hispana

María Dolores Pradera, en un concierto en el Palau de la Música, en el 2010 - ARCHIVO

Se nos ha ido la gran señora, la gran dama de la música cantada en español. El pasado lunes día 28 de mayo fallecía a los 93 años de edad.

Nació en Madrid el 29 de agosto de 1924. Pasó gran parte de su infancia en Chile, su familia marchó allí por los negocios de su padre. Ella comenzó a trabajar como actriz tanto en el escenario como en la pantalla desde su adolescencia. Sus primeras obras importantes fueron las películas “Yo no me caso” de 1944 y “Los Habitantes de la Casa Deshabitada” de 1946. Fue mientras trabajaba en esta película, cuando María Dolores conoció a Fernando Fernán Gómez, con quien se casaría en 1947. Desde entonces actuaría en varios teatros en España, Francia y México, colaborando con los directores más importantes de la época.

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María Dolores Pradera con su entonces marido Fernando Fernán Gómez en la película “Vida en Sombras” (1949)

Durante la década de los cincuenta comenzó a cantar profesionalmente, y finalmente abandonó su carrera como actriz a finales de los sesenta. Grabó más de 35 discos.

Como cantante, su repertorio abarcaba la música tradicional española y latinoamericana: bolero, copla, balada, ronda, vals y música folclórica. Su voz de contralto tenía una resonancia profunda y una base melódica muy firme. Su dicción era sencillamente perfecta.

Su repertorio abarcó algunas de las melodías más memorables de México, Perú, Venezuela y Chile, y sus interpretaciones eran tan genuinas, que ya era imposible disociarla de aquellas canciones Ella cantaba acompañada básicamente de guitarras. Cantó durante casi 30 años con el mismo grupo, Los Gemelos, formado por los hermanos, Santiago y Julián López Hernández, hasta la muerte de Santiago a principios de los años noventa.

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María Dolores Pradera actuando junto a Los Gemelos

Su voz hizo famosas las obras de compositores como José Alfredo Jiménez (México), Chabuca Granda (Perú) y Miguel Matamoros (Cuba).

Nunca fue una cantante que aspirara a encabezar las listas de éxitos. Sin embargo su presencia ha sido constante durante décadas. Varias de sus canciones son ya patrimonio colectivo de varias generaciones. A destacar, el profundo respeto que siempre le profesaron sus compañeros de profesión, que colaboraron con ella en varios discos, con algunos duetos sencillamente imprescindibles.

Solo queda recordar su música, ese legado inmortal que siempre nos quedará de esta  señora de la canción. Esa “fina estampa” que parecía flotar en el escenario, acompasando su voz grave y profunda a los suaves aleteos de sus manos.

María Dolores Pradera durante una de sus actuaciones

Amarraditos

La Flor de la Canela

Fina Estampa

Toda una Vida

Caballo Viejo

Pa´ Todo el Año

El Rosario de mi Madre

Que Nadie Sepa mi Sufrir

Fallaste Corazón

Que te Vaya Bonito (Acompañada por Los Secretos)

 

Alain Milhaud (1930-2018): El productor que modernizó el pop español (II)

A finales de 1968, Pedro Ruy Blas entra a formar parte de Los Canarios para sustituir a Teddy Bautista, vocalista y líder del grupo, que cumplía el servicio militar. Pedro Ruy Blas, nombre artístico de Pedro Ample Candel, nació en 1949 en Madrid. Desde muy joven se integra en diversos grupos.

Pedro tuvo una actuación muy destacada con el grupo, y llamó la atención de Alain Milhaud. Este ve grandes posibilidades en Pedro y empieza a diseñar su lanzamiento en solitario, en una época, la primera mitad de los setenta, donde los grupos desaparecieron, el rock quedó reducido a la clandestinidad, y el mercado estaba copado por cantantes melódicos.

Milhaud buscó entre el catálogo de canciones de la discográfica la canción más adecuada para el, y eligió “Ceux que l´amour a blessés”, que había grabado Johnny Hallyday con un éxito más bien discreto.

Pedro Ruy Blas (A lo que hirió el amor) 1970

La versión de Pedro, “A los que hirió el amor”, supera de largo a la original. Milhaud consiguió una producción impecable y poco habitual para un cantante melódico. Un órgano casi opresivo, un bajo y una batería contundentes e inmisericordes y una sección de metales que consiguen alcanzar unas cotas de épica inigualables. A esto se suma la voz grave de Pedro, con un toque “soul”, que hacen de esta canción algo fuera de lo común, atípica completamente, pero que atrapa inmediatamente y con una calidad poco común en las producciones de aquella época.

La canción fue un bombazo, se escuchó y vendió muchísimo, llegando al número uno de ventas en enero de 1971.

Tras este éxito, Ruy Blas siguió una temporada en esta línea melódica, bajo el padrinazgo de Milhaud. Pero la escasa repercusión de sus siguientes trabajos, problemas con la censura incluidos, le hizo desistir y empezó una fructífera carrera dentro del jazz, donde destaca la creación del grupo Dolores, que practicaron un jazz-fusión realmente memorable.

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Pedro Ruy Blas (Mi voz es amor) 1971

María del Mar Bonet siempre ha sido conocida por su implicación con las músicas populares de las islas Baleares, Cataluña, y de todo el entorno mediterráneo.

Su primer LP, sin título específico, se editó en 1970. En él incorporó algunos temas grabados anteriormente; otros nuevos extraídos del cancionero popular, y varias canciones creadas por ella misma, como “Dóna’m sa mà”, una bellísima canción de amor.

Por esas mismas fechas, Milhaud, muy impresionado al conocer sus canciones, entró en contacto con ella, y le aconsejó cambiar de sello discográfico; el cambio se concretó con la firma con el sello Bocaccio Records, creado por el propio Milhaud y por Oriol Regàs, empresario y promotor cultural. Uno de los máximos representantes de lo que se denominó la “Gauche Divine”, movimiento de intelectuales y artistas de izquierda que se extendió por la Barcelona de los años sesenta y comienzos de los setenta.

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Alain Milhaud y Oriol Regás. Fotografía publicada en el diario La Vanguardia. Autoría desconocida.

En Bocaccio, con Milhaud como productor, grabó la canción “L’águila negra”, bellísima canción, de la que era autora la cantante francesa Barbara, donde el citado Milhaud hace una producción exquisita del tema, apoyado en los arreglos de Jacques Denjean.

Cuenta Alain Milhaud que, tras el sorprendente éxito que tuvo aquella canción, la división francesa de la discográfica CBS quiso editar y hacer una gran promoción de la canción “L’àguila negra” cantada por María del Mar en francés, lo que significaba una gran oportunidad para su proyección artística; oportunidad que ella rechazó, manteniendo su postura, en aquel momento claramente ideológica y siempre inalterable, de no cantar más que en catalán; postura que María del Mar siempre ha mantenido con una extraordinaria coherencia personal.

En el sello Bocaccio Maria del Mar editó también su segundo LP en el que además de algunos temas propios y otros populares, incluyó cinco canciones basadas en textos de grandes poetas. En 1974, María del Mar decidió rescindir su contrato con Bocaccio.

Maria del Mar Bonet (L’Àguila Negra / No Voldria Res Més Ara) 1971

Ese mismo año, 1971, apareció uno de los mayores retos a los que se tuvo que enfrentar Alain Milhaud. Aquella Sevilla luminosa del finales de los sesenta, había alumbrado una las bandas capitales del rock español. Smash, grupo señero del underground sevillano, fue fichado por Bocaccio. La idea era fusionar el rock con el flamenco. A tal fin, Ricardo Pachón, manager de Smash, convenció a Manuel Molina (creador de los futuros Lole y manuel) para que entrara a formar parte del grupo, influyendo para que el grupo se acercara a un sonido con reminiscencias flamencas.

Oriol Regás pone a su disposición un apartamento en la Costa Brava, en Platja d’Aro, nuevo equipo instrumental y un adelanto para que hagan lo que quieran. Además de disponer de la discoteca Maddox, propiedad de Regás, para sus ensayos. Alain Milhaud es el productor, y con él graban multitud de canciones cercanas al flamenco, pero solo verán la luz las canciones que el sello considera más comerciales.

Pero aquello fue un auténtico pandemonium. Smash eran totalmente anárquicos, incontrolables. En sus planes nunca entró el triunfar en la música para enriquecerse. En su mentalidad Hippie, no entraba ese concepto. Eran “hombres de las praderas”, como se reflejaba en el “Manifiesto de lo borde”, esos santos evangelios de la vanguardia sevillana, creados por Gonzalo García Pelayo, productor y descubridor de la banda y Julio Matito, bajista y líder de la misma.

Smash como quinteto en 1971

Postal de Smash publicada por Bocaccio Records en 1972

En el extremo opuesto estaba Milhaud. Puntilloso, perfeccionista, profesional al máximo. Sudo tinta para intentar meter en cintura a aquellos sevillanos levantiscos. Con todo, logró que llegaran al éxito masivo. El sencillo “El Garrotín / Tangos de Ketama” (1971), donde se produce una clara inflexión hacia la mezcla de rock y flamenco. “El Garrotín”, construido sobre el palo flamenco del mismo nombre, con letra en castellano e inglés, fue un gran éxito comercial.

El grupo no acepto esa búsqueda permanente de la comercialidad, y uno de sus miembros fundamentales, Gualberto,  abandona la banda. Alain Milhaud prepara lo que sería su tercer LP, pero tras la salida al mercado de “Ni Recuerdo, Ni Olvido” (1972), Julio Matito deja el grupo y el resto decide no seguir y dar por concluida la aventura.

Smash fueron de los primeros grupos que fusionaron el flamenco con el rock, y padres de lo que se dio por llamar el rock andaluz, ejerciendo una gran influencia en los años siguientes a su desaparición.

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Smash (El Garrotín) 1971

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Smash (Ni Recuerdo ni Olvido, Partes I y II) 1972

En 1972, Moncho Alpuente le habla a Milhaud de un amigo suyo, Hilario Camacho, que podía interesarle. “Gracias a Moncho Alpuente –recordaba Hilario– conocí a uno de los productores con el que mejor trabajé en mis inicios, Alain Milhaud. Le dejé una maqueta para que la escuchara y me diera su opinión. No pasó mucho tiempo cuando una mañana Alain me llamó a casa para concertar una cita y a partir de ahí empezamos a trabajar juntos. Me dio mucha seguridad trabajar con él, era un gran profesional. Estaba pendiente de todo y yo solo tenía que preocuparme de componer y cantar”.

De esta colaboración surge el álbum “A Pesar de Todo”, editado por la Compañía Fonográfica Española en 1972, para cuya grabación se desplazan a Londres, arropando las canciones y la voz de Hilario con un gran plantel de músicos que realizan un excelente trabajo en la instrumentación de las canciones. Destacar de este trabajo, la canción “Los Cuatro Luceros”, donde musicalizó los versos del poeta catalán José Batlló.

Se trata de un buen disco, con un sonido muy cuidado, donde Hilario Camacho encuentra el que será su estilo, con pocas variaciones, que desarrollará a lo largo de su carrera.

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Hilario Camacho (A Pesar de Todo ) 1972

Sería su única colaboración con Milhaud. Hubiera podido haber una segunda en 2006, cuando Milhaud iba a producirle dos nuevas canciones. La trágica muerte de Hilario en agosto de ese año, trunca ese reencuentro.

A partir de mediados de los setenta, decrece la actividad como productor de Milhaud. Lo más reseñable es su trabajo con la banda progresiva catalana Iceberg.

A finales de la década, la Compañía Fonográfica Española, con el catálogo de Bocaccio Records incluido, es adquirida por la discográfica Zafiro.

A partir de ese momento; Milhaud se centra en lo que ha sido su labor profesional fundamental hasta el fin de sus días, con ocasionales incursiones en labores de productor: Bocaccio Ediciones Musicales. Milhaud la crea en 1972 para gestionar varios de los grandes éxitos de los 70 y 80. Más tarde administró en España, y durante diez años, los catálogos del Grupo Disney. Para eludir el dominio de la edición musical que tienen las grandes compañías, Bocaccio descubrió un nicho: el control y la recaudación de los derechos que genera la publicidad del sector audiovisual. Siendo capaz de ejercer mejor y más a fondo, el control y la percepción de dichos derechos. (Información extraída de la web de la editorial)

Resultado de imagen de Bocaccio Ediciones Musicales.

Pero hubo un canto de cisne en sus labores como productor. En 1989 realiza la primera grabación digital en España en 48 pistas, en aquel momento la normalidad eran las 24 pistas. El grupo Iberia (creado para la ocasión), grabó un disco revolucionario, “Flamenco Challenge”. Fusión del flamenco con el rock y el jazz y se que alejaba de los términos puristas del género. La labor como productor de Milhaud fue fundamental para la realización de este proyecto. Proyecto que no se publicó hasta pasados veinticinco años, concretamente en 2015, con una cuidadísima edición por parte de la propia Bocaccio.

Este ha sido el resumen, dividido en dos entradas, con las he querido reflejar la intensa vida profesional de este auténtico genio. Pilar fundamental en la modernización y el desarrollo de la música popular española. Solo lamentar el escaso interés informativo que despertó su fallecimiento. Se nos ha ido alguien insustituible, un orfebre de la música, un caballero. Alguien que ayudó a convertir nuestras vidas en un lugar un poco más habitable.

Feliz viaje Maestro.

Alain Milhaud (1930-2018): El productor que modernizó el pop español (I)

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A finales del pasado mes de abril, fallecía el productor musical Alain Milhaud a los 88 años de edad. Figura absolutamente imprescindible en la historia de la música popular española. Podemos decir que hubo un antes y un después de la llegada de Milhaud a la encorsetada y adocenada escena musical española de la época.

Lo fácil a la hora de glosar la carrera profesional de este genio francés nacido en Suiza, es hablar del descubrimiento y dirección artística de bandas como Los Bravos, Canarios o Pop Tops. Que siendo importantísimo, nos dejaría muchas otras facetas de su labor en el olvido.

El realmente fue el que llevó la música española al siglo XX. Modernizó las paupérrimas y obsoletas estructuras de nuestra industria discográfica, y consiguió una internacionalización de nuestra música, inexistente hasta entonces. Fue un visionario absoluto, un perfeccionista casi patológico, Tenía un olfato para los nuevos talentos y las nuevas tendencias que iban surgiendo, como nadie lo ha tenido en este país. Se nos ha ido el más grande. En muy pocas ocasiones la música española ha estado con un luto tan intenso.

HEINZ HOLLIGER - ALAIN MILHAUD J.S. BACH: OBOENKONZERT IN F-DUR / J.M. LECLAIR: OBOENKONZERT IN C-DUR

Grabación en la que figura Alain Milhaud como director de la orquesta

Alain Milhaud nació en Ginebra en 1930. El hecho de vivir en la neutral Suiza, le permitió evitar el trauma de la Segunda Guerra Mundial, y poder desarrollar sin sobresaltos sus estudios en el conservatorio. Posteriormente inició estudios de economía y políticas en la misma Ginebra, y posteriormente en La Sorbona de París.

Pero esos estudios quedan inconclusos, arrollados por su verdadera pasión: la música, y su voluntad de ser director de orquesta. Con motivo de su primera grabación discográfica, Milhaud comprobó la enorme diferencia que había entre el sonido que se escuchaba en la sala, y el que quedaba registrado en la cinta. Es cuando decide adquirir la formación técnica necesaria para para poder controlar y dirigir sus propias grabaciones, y que fueran un reflejo fiel de lo interpretado.

Casado con la catalana Montserrat Trías en 1957. A principios de los sesenta se instala en España. Con motivo de unos conciertos que dirige en Barcelona, conoce al director general de la discográfica Belter. Poco a poco va tomando contacto con la empresa, e introduciéndose en la grabación de los discos que publicaba la discográfica.

Primer disco producido por Alain Milhaud para Belter (1961)

Las sesiones de grabación eran de lo más penosas, con un equipo móvil en las instalaciones de un casino. Viaja como asesor por media Europa, empapándose de las técnicas de grabación, y conociendo lo último en equipamiento, ya que Belter quería montar un estudio profesional.

Abandona Belter en 1964, y tras un breve paso por Emi Odeon, es contratado por Columbia para crear y dirigir el departamento de música ligera. Para Milhaud fue una decisión difícil. Estaba muy a gusto en Barcelona, y muy integrado en la sociedad catalana.

Los Bravos reciben el disco de oro por “Black is Black”. Fotografía: Barahona

En 1966, después de un año de trabajo frenético, Milhaud consigue estructurar completamente el departamento. Es cuando le hablan de un grupo llamado Mike & The Runaways, recién llegados de Mallorca, que se había fusionado con la banda madrileña Los Sonor. Actuaban en Madrid y decidió conocerlos. Quedó entusiasmo con ellos, y sobre todo con su cantante, el alemán Mike Kogel, conocido artísticamente como Mike Kennedy.

Rebautizados como Los Bravos, y con el apoyo incondicional del locutor Tomás Martín Blanco y la Cadena SER. Milhaud tiene claro que con este grupo puede dar el salto a los mercados internacionales. Contacta con la discográfica británica Decca, cuyos discos distribuye Columbia en España, para pedirle canciones que puedan cantar Los Bravos. La elegida fue “Black is Black”. Grabada en Londres a mediados de 1966, fue el primer éxito internacional de la música española. Se les escuchó en medio mundo, llegando a lo más alto de las listas británicas y norteamericanas.

A este éxito seguirían otros, pero a excepción del poderosísimo “Bring a Little Lovin”, no volverían a tener otro hit de relevancia internacional. Tras varios problemas internos, Mike Kennedy abandonó el grupo para iniciar una poco fructífera carrera en solitario, apadrinada también por Milhaud.

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Los Bravos (Black is Black) 1966

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Los Bravos (Bring a Little Lovin’) 1968

En 1967, Milhaud da un paso adelante creando la Compañía Fonográfica Española (CFE), subsidiaria a su vez de Discos Barclay. Desde allí descubrió, produjo y lanzó a lo más alto, a otras dos bandas imprescindibles de la música popular española: Canarios y Pop Tops.

En 1966 Milhaud descubre a Los Canarios, con Teddy Bautista al frente, en El Gran Musical. Les ofrece un contrato con la promesa de grabar en Londres. Ellos desconfían, pero estando de gira en Suecia, leen sobre el éxito del “Black is Black” de Los Bravos, despejaron todas las dudas.

Su oportunidad viene cuando el productor cinematográfico Elías Querejeta, le pide a Milhaud un tema de alguno de sus representados para la nueva película de Carlos Saura, “Peppermint frappé”. Los Canarios rebautizan uno de sus temas con el título de la película, y su inclusión en el film, supuso el lanzamiento de la banda.

Más tarde, en el verano de 1968, publicaron el que sería su gran éxito, “Get on your knees”. Fue la canción de ese verano, tuvo repercusión internacional, pero no llegó a los niveles del éxito de Los Bravos. La relación de la banda con Milhaud continuó hasta principios de los setenta, cuando firmaron con Ariola.

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Los Canarios (Peppermint Frappé) 1967

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Los Canarios (Get on your knees) 1968

Como ya comentamos, el otro gran grupo que Milhaud descubrió y desarrolló, fueron los Pop Tops. Su descubrimiento fue de lo más rocambolesco. A principios de 1967, se celebraba aquí en León, el 2º Certamen de Conjuntos Músico Vocales. Se retransmitía por la radio, y alguien avisó a Milhaud que estuviera atento a una banda llamada Los Tifones, en especial a su cantante Phil Trim. Después de 2 horas, que le debieron parecer insufribles, Los Tifones actuaron, y Milhaud quedó maravillado con la voz del cantante. Inmediatamente telefoneó al Teatro Emperador, donde se celebraba el evento, ofreciendo un premio especial, en forma de contrato de grabación, por parte de Discos Barclay a la banda seleccionada por ellos. Lógicamente, el premio fue para Los Tifones.

Renombrados como Pop Tops, y con la incorporación del guitarrista Ray Gómez. Su primer trabajo es una versión de “A whiter side of pale” de Procol Harum. Canción que había conocido Milhaud en Londres, y de la que inmediatamente se hizo la versión en castellano. A esta primera grabación le siguieron: “The voice of the dying man” (dedicada a Martin Luther King) y “Oh Lord, why Lord”, extraordinaria canción basada en el Canon de Johann Pachelbel, que les catapultó al éxito internacional y les hizo entrar en el Top 100 estadounidense, algo que ningún otro grupo español había conseguido desde Los Bravos.

En 1971 obtendrían un éxito aún mayor con el tema del compositor francés Hubert Giraud y del propio Phil Trim, “Mamy Blue”. Con tres millones de copias vendidas en todo el mundo, se convierte en número uno en media Europa, Sudamérica e Israel. Esta canción es otra prueba más del olfato de Milhaud para elegir las canciones que mejor se ajustaran a sus representados, y que tuvieran las mayores posibilidades de éxito.

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Pop Tops (Con su Blanca Palidez) 1967

Pop Tops (Oh Lord, Why Lord) 1968

Pop Tops (Mamy Blue) 1971

Con el comienzo de la década de los setenta, Milhaud empezaría una nueva etapa. Ya no conseguiría los grandes éxitos de los sesenta, pero su contribución para modernizar las estructuras de la arcaica industria del disco en España estaba hecha. Fue el punto de inflexión absoluto del pop español, cuando este alcanzó su mayoría de edad.

Federico Mompou (1893-1987). La Belleza de la Música Callada

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“Mompou está evocando en la música el silencio … y el silencio es la música”. Con estas palabras definía la guitarrista Raphaella Smits la música de Federico Mompou, de cuyo nacimiento se cumple este mes el 125º aniversario.

Creo que es justo decir que Mompou es uno de los compositores con los seguidores más fieles. No es famoso en general, incluso entre aquellos que habitualmente escuchan música clásica, pero su música es amada y venerada por quienes la conocen.

Mompou era una persona muy tímida y tranquila (en una entrevista, describió sus pasatiempos favoritos como “Contemplación, meditación y el cine”.) No tocaba el piano en conciertos públicos, solo en reuniones privadas, lo que puede haberle evitado una fama más amplia.

La música de Federico Mompou fue coloreada por las dos principales influencias en su vida: la herencia popular catalana y la influencia de los modernistas franceses de su juventud, principalmente Debussy y Satie. Quizás por su timidez, nunca propagó su música agresivamente ni buscó ambiciosamente escribir con formas grandiosas que facilitaran un éxito fácil. Trabajó en un lenguaje muy personal, sencillo y popular que iba en contra de las principales tendencias del modernismo racionalista. Pero había quienes, artistas y público por igual, que amaban su música y la mantenían viva.

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Federico Mompou alrededor de 1920. Fotografía: Fons fotogràfic Frederic Mompou (Biblioteca de Catalunya)

Nacido en Barcelona el 16 de abril de 1893, Mompou estudió piano en el Conservatorio del Liceo y dio su primer recital público a la edad de 15 años. Decidido a  estudiar composición en Francia, después de escuchar a Marguerite Long tocar la música de Faure. Llegó a París en 1911 armado con una carta de recomendación de Granados. Ese mismo año, compuso su primera pieza para piano.

Sin embargo, su timidez lo desanimó de iniciar una carrera de interprete y lo derivó exclusivamente hacia la composición. La música de Satie en particular lo animó a desarrollar un estilo deliberadamente simple. Su ideal estético estaba claro: la máxima expresión con los mínimos medios.

Fue un minimalista temprano. Buscó lograr efectos emocionales profundos a pesar del escaso número de medios musicales que empleaba. Eso significaba una predilección por la música popular y por los repetitivos efectos del ostinato (una frase musical repetida una y otra vez en una composición). También una falta de inclinación para modular o desarrollar sus materiales musicales.

Mompou regresó a su Barcelona natal cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, pero regresó a París en 1921; en 1941 regresó a Barcelona para siempre.

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Federico Mompou en 1955

Ese mismo año, durante un concurso de piano, conoció a una joven candidata, Carmen Bravo, con quien se relacionó en una larga y fructífera amistad que culminó en matrimonio en 1957. Fue el estimulante de la obra creativa de Mompou, que devolvió al músico al mundo de la composición tras una década de crisis creativa en la que sólo compuso dos obras.

Él vuelve a componer, recupera la fama y recibe el reconocimiento oficial en Francia y España. Su música tiene gran éxito en Inglaterra. En 1955, la creación de un ballet con varias de sus composiciones es un éxito absoluto (“House of Birds” para el Royal Ballet). Una hemorragia cerebral cesa sus actividades en 1978. Murió en Barcelona el 30 de Junio de 1987.

Casi todas las más de 200 obras de Mompou son piezas para piano o canciones en un tempo lento. Pero a pesar de su falta de modernidad, sus composiciones ganaron fieles admiradores, que encontraron en ellas una evocación y una intensidad que faltaba en muchas otras músicas del siglo XX. Algunos de esos admiradores se encargaron de orquestar piezas seleccionadas y emplearlas para ballets y otros espectáculos públicos.

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Destacar en su obra la serie, agrupada en cuatro cuadernos, conocida como “Música Callada”. Compuesta durante varios años a partir de 1951, cuando Mompou tenía casi 60, las veintiocho piezas de la Música Callada, son miniaturas sucintas que resumen la estética de Mompou. Casi todos ellas tienen un ritmo lento (y a veces muy lento), y todas son bastante cortas, la mayoría de ellas tienen una duración de menos de tres minutos. El título está tomado del “Cántico espiritual” de San Juan de la Cruz, concretamente de estos versos: “la música callada / la soledad sonora”.

El propio Mompou la define así en su presentación: “Esta música no tiene aire ni luz. Es un débil latir del corazón. No se le pide llegar más allá de unos milímetros en el espacio, pero sí la misión de penetrar en las grandes profundidades de nuestra alma y regiones mas secretas de nuestro espíritu. Esta música es callada porque su audición es interna. Contención y reserva. Su emoción es secreta y solamente toma forma sonora en sus resonancias bajo la gran bóveda fría de nuestra soledad. Deseo que en mi música callada, este niño recién nacido, nos aproxime a un nuevo calor de vida y a la expresión del corazón humano, siempre la misma y siempre renovando.”

Genericamente, Mompou define así su música: “La mejor palabra es la palabra no dicha, como todos sabéis, soy un hombre de pocas palabras y un músico de pocas notas”. “La música está escrita para lo inexpresable, quisiera que ella pareciera salir de la sombra para volver de nuevo a ella. Me encuentro en la obligación de encontrar nuevas formas, creo que nunca podré encerrar mi música en un mundo demasiado correcto.”

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Entrevista en el programa “A Fondo”, realizada por Joaquín Soler Serrano (1976)

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Música Callada

“Impresiones Intimas” (Luis Ángel Martínez – Piano)

Cançons i Danses (No. 4-5-6)

Paisajes (Arcadi Volodos – Piano)

Suite Compostelana (Dedicada a Andrés Segovia)

Los Improperios (Composición para Coro y Orquesta)

Pioneras del Rock Femenino (III): Shelly y Nueva Generación (1968-1969)

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Hoy el recorrido por aquellas aguerridas pioneras del rock llega a España. No estamos hablando de una banda enteramente femenina, sino de una solista y su banda de acompañamiento, formada en su totalidad por hombres.

Shelly (María de la Concepción Gutiérrez Lobo), era una venezolana de padres españoles que llevaba tiempo establecida en Madrid. Había estado pululando por varias formaciones. A los 19 años se convirtió en la vocalista de la banda madrileña Los Driblings, que posteriormente se convirtieron en Nosotros.

Tras unas cuantas actuaciones por las discotecas madrileñas con un repertorio que va desde el soul hasta los ritmos brasileños. En un momento dado, Maryní Callejo, extraordinaria productora, y una de las responsables del éxito de Los Brincos, se fija en Shelly y decide lanzar una formación bajo su liderazgo.

“I’m a Poor Girl (1968)

Su primer sencillo apareció en septiembre de 1968, con las canciones “Mr. Train, Hurry up!” / “I’m a Poor Girl”, con la producción del líder de Los Pekenikes, Alfonso Sáinz. La original propuesta musical de la banda, una mezcla de soul, rock, y un punto psicodélico, todo ello unido a sus enérgicos y arrolladores directos y actuaciones en televisión, hacen que no pasen desapercibidos.

Pero sobretodo hay que destacar la figura de Shelly. Una voz potente, que a veces recuerda a Janis Joplin, pero a la vez dúctil y maleable. Todo unido a su hinóptica forma de bailar y de moverse en el escenario, la convirtieron en un fenómeno casi único en el mercado musical español. Donde las escasas figuras femeninas dedicadas a la canción, lo más que solían hacer era un almibarado pop que nada tenía que ver con el potente sonido de Shelly, en total concordancia con lo que se grababa fuera de nuestras fronteras.

Todo ello les llevó a publicar su segundo single en diciembre de ese mismo año 1968, con las canciones “La Mujer Diablo” / “I’m Just a Fool”. Precisamente, esta última canción la interpretaron, en un desértico Estadio Santiago Bernabéu, en la película de Iván Zulueta “Un, dos, tres, al escondite inglés” junto a otros temas de otros grupos españoles del momento. Esta cinta es realmente una cápsula del tiempo del sonido de la época.

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La Mujer Diablo (1968)

I’m Just a Fool (1968)

En la primavera de 1969, y producido, como el anterior single, por Pepe Nieto. Aparece el que será su último sencillo. Traería como cara A, su canción más recordada, “Vestido Azul”, versión de un tema a ritmo bossa nova compuesto por Nonato Buzar, y popularizado por Wilson Simonal; como Cara B “¡No puedo olvidarte, chico!”, de un tono parecido, más pop, y que demuestra una vez más, que este grupo no tiene caras B, que todas se merecen ser A.

Esto es el principio del fin. Con alguna variación en su formación, se embarcan en una gira por México y EE.UU., que supone la disolución de la banda a su regreso. Se ha hablado de grandes discrepancias durante la gira, de los planes que tenía Maryní Callejo de disolver el grupo y convertir a Shelly en cantante melódica. Fue el final como grupo y el comienzo del mito.

Shelly y Nueva Generación, a pesar de lo breve de su carrera, y de su producción discográfica. dejaron un recuerdo imborrable que ha llegado hasta nuestros días, en especial en el mundo Mod, donde son venerados, y sus canciones no faltan en ninguna fiesta.

Shelly ha sido la auténtica pionera del rock femenino en España. Su voz, su enorme carisma y personalidad. Realizando una música en las antípodas de casi todo lo escuchado en España en aquella época. 50 años después, nos sigue sonando como parte de lo mejor de aquella década.

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Vestido Azul (1969)

No Puedo Olvidarte Chico (1969)

 

 

Mucho más que un poeta. La música en la obra de Juan Carlos Mestre

Juan Carlos Mestre 1

Hablar de Juan Carlos Mestre es hacerlo de un creador poliédrico. De un prisma que descompone en varios haces creativos la luz de su interior. Su faceta más conocida es la de poeta, pero todo en el es poesía, solo varía la forma y soporte de transmitirla.

Mestre, nacido en Villafranca del Bierzo, León, en 1957, atesora los más importantes premios y galardones, el Adonáis y los Premios Nacionales de Poesía y de la Crítica.

A todo esto hay que sumar, el Premio Castilla y León de las Letras en su edición correspondiente a 2017, en reconocimiento a “una obra desbordante en la que se mezclan con excelencia todos los géneros literarios” además de reconocer a este autor “como artista polifacético, poeta original, imaginativo y feliz”, según se manifestó en la resolución del jurado. Asimismo, el jurado acordó por unanimidad conceder a Mestre este galardón como “heredero y renovador de la gran tradición literaria berciana”.

Poeta, grabador, pintor, escultor, ensayista… De mil formas nos transmite Mestre sus versos, no solamente planeando sobre un papel. Sus acuarelas, sus aguafuertes, sus esculturas, son también esa poesía que emana de su arte fecundo y generoso. Pero, siendo este un espacio dedicado a la música, ¿donde queda esta en la obra de Juan Carlos Mestre?. O quizás llevados por la admiración nos hemos olvidado del objetivo de este blog. ¿Existe un Mestre músico?

No estamos hablando de un Mestre compositor, pero la importancia de la música en su labor creativa es indudable y omnipresente. La música acompaña muchos de sus recitales. Como una compañía sutil, que se siente y no estorba, que no mancilla las palabras, sino que las mece y las acuna.

Pero si hay una imagen, pudiéramos llamar “icónica” de Mestre y la música, es cuando recita “Cavalo Morto”, poema recogido en su aclamadísimo poemario “La Casa Roja”, acompañado por un viejo acordeón tocado por el. La magia que el autor berciano consigue en ese momento, es muy difícil de describir, como son difíciles de describir los sentimientos. Hay que vivir ese instante de emoción, dejarse acariciar por el verbo cálido de Mestre, por el suave susurro de su acordeón. “Cavalo Morto es un lugar que existe en un poema de Lèdo Ivo”.

El poeta Juan Carlos Mestre con el cantante Amancio Prada, quien puso música a los versos de su paisano del Bierzo. - raquel p. vieco

Juan Carlos Mestre con Amancio Prada

Ha colaborado y hecho grabaciones discográficas con músicos como Amancio Prada, Luis Delgado, Cuco Pérez, José Zárate o Hugo Westerdahl con quienes ha realizado conciertos, performances y lecturas ante diversos auditorios  de España, Italia, Francia, Noruega, Finlandia, Suecia, Irlanda, Bélgica, Rusia, Lituania, Portugal, Grecia, Israel, Costa Rica, Yugoslavia, Bosnia-Herzegovina, Polonia, Reino Unido, Serbia, Ecuador, Cuba, Marruecos, China, Túnez, Argentina, Perú, Chile, Líbano, Colombia, Honduras, México y los EE.UU.

Destacar en especial dentro de su colaboración con Amancio Prada, el bellísimo disco-libro basado en las “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique, publicado en 2010.

En 2012 Mestre estrena “La Música de las Bicicletas”, un concierto recital junto con la compositora María José Cordero. Juntos nos proponen un recorrido por un espacio armónico, donde la música y la poesía se unen en un espectáculo que reúne los elementos de un concierto, sumados a un planteamiento de puesta en escena de carácter teatral.

Fotografía: Juan Luis García

La obra de Juan Carlos Mestre, en cualquiera de sus facetas, prescinde de modas y tendencias. Es una colección de imaginarios, de ensoñaciones que se empeñan en ser reales. Una especie de hoja de reclamaciones al gran gestor de esta sociedad, donde Mestre reclama que nos devuelvan la felicidad robada. Descubran la obra de este autor imprescindible. Descubran donde germina la vida en el reseco páramo de nuestros días.

Antífona de Otoño en el Valle del Bierzo (Una Vídeocreación de Carmen Isasi sobre poemas de Juan Carlos Mestre para las VII Jornadas de Poesía de Bilbao) 2015

Juan Carlos Mestre y Amancio Prada (Al Alba) 2004

Juan Carlos Mestre y María José Cordero (La Música de las Bicicletas) 2012

Cavalo Morto (Poema de Juan Carlos Mestre de su libro La Casa Roja) Acompañado por Manu Clavijo y Juan Fernández Fernández

Pepa Flores Cumple 70 años: La Larga Huida de Marisol

Foto: César Lucas

Fotografía: César Lucas

Hoy 4 de febrero, Marisol (Pepa Flores) cumple 70 años. Si hay un mito que ha perdurado en el tiempo en la cultura popular española, ha sido el de su figura. Quizás ayudó el que se retirara tan pronto, a mediados de los ochenta, de la presencia pública. Desde entonces vive retirada en su Málaga natal, con su pareja, sus perros y como ella misma dice, aprendiendo a quererse a si misma, cosa que nunca consiguió en su etapa artística.

Prueba evidente de la importancia de su recuerdo, es el protagonizar de nuevo la portada de la revista Interviú en su número de despedida, que se ha publicado esta semana. Han recuperado aquella foto mítica, inicialmente publicada en septiembre de 1976, que supuso uno de los símbolos de la naciente transición española. España empezaba a cambiar, pero también Marisol lo estaba haciendo.

Como decíamos, Marisol es un mito, aunque el recuerdo que ha quedado de ella para muchos, puede que se reduzca a las películas que rodó en los sesenta, cuando aquella niña rubia y pizpireta deleitaba a las familias con aquel cine tan meloso. Con ello estaremos obviando la parte más interesante de su carrera. Si hablamos de su faceta musical, la cosa se complica aún más, como mucho se acordarán de “Tómbola”, “Corazón Contento” o “Mami Panchita”, algún iniciado de “Háblame del Mar, Marinero”.

Fotografía: César Lucas

Marisol ha sido una de las mejores voces femeninas de la música popular española; esa voz grave, capaz de transmitir todos los matices posibles al cantar, de una ductilidad asombrosa, con ese “deje” malagueño que salía de vez en cuando a relucir.

Si hay un punto de inflexión musical en la carrera de Marisol, este fue cuando en 1976 Manuel Alejandro le compone el álbum “Hablame del Mar Marinero”. Una Marisol más comprometida e inquieta, inicia una maduración a nivel musical, como ya la había empezado en el cine años antes.

Pero esto no supone despreciar su etapa anterior. Pasados los años de estrella infantil, y llegando la  difícil transición a la edad adulta. Marisol comienza una segunda etapa, que en su parte musical da lugar a un pop de un cierto nivel, a veces demasiado comercial, pero que respaldada por autores como Juan Pardo, Fernando Arbex o Juan Carlos Calderón, completó un catálogo de canciones más que digno.

Fotografía: César Lucas

Pero a mediados de los setenta surge otra Marisol, surge ya Pepa Flores, aunque nominalmente no lo sea todavía. El final de su relación con la familia Goyanes, tanto personal como profesional, se une el conocer e iniciar una relación con el bailarín Antonio Gades. Fruto de todo ello fueron una serie de discos excepcionales que Marisol grabó desde 1976 a 1983, donde en un esfuerzo titánico por huir de su etapa de niña prodigio, y arropada por los mejores compositores de este país, el citado Manuel Alejandro, Luis Eduardo Aute o “Caco” Senante, dejo registradas una serie de canciones, hoy desgraciadamente casi olvidadas, sentidas y profundas, que tendrían que estar esculpidas en mármol en la historia de la música popular española.

Destacar especialmente su álbum de 1979, “Galería de Perpetuas”. Seguramente su mejor trabajo, y el más sentido. El subtítulo ya indica el carácter del disco, “Canciones para Mujeres”. Álbum desgarrador, sin concesiones. Denunciando las mil penurias y abusos que una sociedad machista y despiadada  ha cometido con las mujeres. Las letras del poeta Pedro Cobos, y la música de José Nieto, dan lugar a un disco austero, sin artificios. Donde solo importa la palabra, la denuncia, y en muy pequeñas dosis, la esperanza.

La carrera artística de Marisol, ya Pepa Flores, se cierra a mediados de lo ochenta, cuando rodó su última película, y en su faceta musical, se cerró con una desastrosa gira de dieciséis conciertos, que quedaron en diez, donde el público quería oír “Tómbola” y no “Marinero en Tierra”.

Feliz cumpleaños Pepa, me alegro que seas feliz, ya te iba tocando.

Colores (1968)

Corazón Contento (1968)

Tu Nombre me Sabe a Yerba (1969)

Felicidad (1969)

Aquel Verano (1970)

Ven, Ven (1973)

Mi Propia Ley (1973)

Dile que Vuelva (1976)

Háblame del Mar, Marinero (1976)

Balada Para la Soledad de mi Guitarra (1977)

Ser Gaviota (1978)

Si no te Quisiera Tanto (1978)

En la Bodega del Barco (1979)

La Trenza (1979)

Una Mujer Enamorada (1983)

Ay de Tí, Ay de Mí (1983)