Clara Wieck Schumann (1819-1896). Mucho más que la señora de …

Clara a la edad de 17 años (1836)

En la discriminación secular de las mujeres, las artes no han sido una excepción en este injusto fenómeno. Su labor artística y creativa ha sido menospreciada hasta hace no demasiado tiempo. Muchas veces sus creaciones fueron atribuidas a un varón, firmaron con un seudónimo masculino, o directamente tuvieron que abandonar su carrera artística, ante la imposibilidad de lograr un mínimo reconocimiento y difusión de sus obras.

La protagonista de esta entrada no fue una excepción. Clara Wieck, porque ese era su verdadero apellido, vivió siempre a la sombra de su renombrado marido, el compositor Robert Schumann, hasta el punto de ser conocida con el apellido de él. Fue una extraordinaria compositora y concertista de piano, que, seguramente, de haber nacido hombre, estaríamos hablando de una de las cumbres de la música del siglo XIX, sobretodo, porque hubiera podido desarrollar al máximo su carrera. En el año que se conmemora el 200 aniversario de su nacimiento, reivindiquemos su figura, su genio creativo e interpretativo. Clara Wieck fue mucho más que la señora de …

Clara Schumann geborene Wieck

Esta imagen es una fotografía de una pintura al óleo del pintor Carl Ferdinand Sohn, destruida en la Segunda Guerra Mundial. Está datada en 1853.

Clara Josephine Wieck nació el 13 de septiembre de 1819, en Leipzig, Alemania. Clara comenzó su aprendizaje como pianista a los 5 años con su padre, el conocido profesor de piano Friedrich Wieck. A principios de 1825, sus padres se divorciaron. Este acontecimiento fue traumático para Clara. Madre e hija, sin embargo, continuaron escribiéndose cartas, y sin duda Clara fue influenciada musicalmente por ambos padres, su madre, Marianne, era una reconocida pianista.

El año 1830 fue importante para Clara en dos aspectos: dio su primer recital completo, a los 11 años, y conoció al amor de su vida, cuando Robert Schumann comenzó a recibir clases de piano de su padre y alquiló una habitación en la casa familiar. Su amor por Schumann pasó por varias etapas, comenzando con un enamoramiento platónico. Pero a mediados de la década de 1830, los dos estaban apasionadamente enamorados. Su relación se profundizó por sus intereses musicales comunes; tocaron el piano juntos, estudiando obras de otros compositores.

Finalmente, Robert Schumann le propuso matrimonio en 1837, pero Friedrich Wieck se negó a dar su permiso y amenazó con dispararle a Schumann si alguna vez volvía a acercarse a su hija. Sus objeciones fueron numerosas; Schumann tenía fama de mujeriego y fiestero, y sufría episodios de depresión severa. Los dos enamorados se escribieron cartas en clave, se comprometieron en secreto y finalmente llevaron a Friedrich Wieck a los tribunales para obtener el derecho a casarse. Robert y Clara ganaron el caso y se casaron el 12 de septiembre de 1840, un día antes de cumplir Clara 21 años.

Clara y Robert Schumann, en un daguerrotipo de 1850.

Clara y Robert Schumann, en un daguerrotipo de 1850.

Su historia de amor se hizo famosa, y la devoción de Clara por su marido nunca disminuyó. Sin embargo, el matrimonio no estuvo exento de problemas. La actitud de Robert Schumann hacia la carrera musical de su esposa fue ambivalente. Durante su noviazgo, él siempre la había animado a componer, y organizó la publicación de su música y, a veces, incorporó citas de sus piezas en sus propias obras.

Sin embargo, Schuman se dejó arrastrar por la opinión pública conservadora de la época, que  favorecía la idea de que las mujeres deberían quedarse en casa y criar a sus hijos. Robert Schumann empujó a su esposa hacia la vida doméstica, y ella solo pudo salir de gira como pianista cuando las finanzas, muchas veces inestables, de la familia, requerían que lo hiciera.

A pesar de estas limitaciones, la carrera de Clara continuó durante la década de 1840. Su producción total publicada es de 23 obras, pequeña para los estándares del siglo XIX, pero obtuvo respuestas muy positivas al publicarlas. Recientes estudios de su obra, han revelado a una compositora cuyo estilo no era un clon del de su marido, sino que se basó en las influencias de varios contemporáneos, incluidos Felix Mendelssohn y Frédéric Chopin, cuya música a menudo tocaba.

Imagen relacionada

Clara a los 38 años. Fotografía: Franz von Hanfstaengl

Los últimos años de la vida de Robert Schumann fueron difíciles tanto para Robert como para Clara. Su salud empeoró progresivamente. Se volvió delirante y agresivo, y en 1854, temiendo que pudiera dañar a su esposa o a sus hijos, se le internó en una institución. Clara reanudó las giras y la composición para mantener a la familia. Robert falleció en 1856.

Durante este difícil periodo, Schumann encontró apoyo moral en un joven compositor, Johannes Brahms. Brahms visitó por primera vez a la pareja en Düsseldorf el 30 de septiembre de 1853, y se quedó durante cuatro semanas. Ambos lo recibieron calurosamente, y Robert estaba muy entusiasmado con las composiciones del joven. Claramente, las consecuencias personales y musicales de esa reunión tendrían implicaciones de largo alcance.

Brahms finalmente se fue a Leipzig, pero al enterarse de un intento de suicidio de Robert regresó rápidamente a Düsseldorf. Visitaba a Robert en el hospital. Pero también vivía con Clara y los niños en la casa de Schumann. Se mire como se mire, es evidente que Brahms estaba intensamente enamorado de Clara. Él escribió frustrado durante 1855, “No puedo hacer nada más que pensar en ti … ¿Qué me has hecho? ¿No puedes quitar el hechizo que me has lanzado? La situación era, por decirlo suavemente, bastante desordenada. Sin embargo, los dilemas morales, los sentimientos de culpa, y la frustración amorosa, encontraron expresión en algunas de las músicas más íntimas y emocionales del siglo XIX.

Clara y Johannes Brahms hacia 1853. Fotografías: autor desconocido

Brahms traslucía en sus sus cartas a Clara un fuerte elemento de pasión sugerida, pero una aventura a espaldas del internado Robert Schumann era impensable. Después de su muerte, los dos habrían sido libres de casarse, pero siguieron siendo solamente amigos, probablemente platónicos, durante el resto de sus vidas, muriendo con meses de diferencia.

Si la muerte de Robert Schumann puso fin a la carrera compositiva de Clara, tuvo el efecto contrario en su faceta como intérprete. Con libertad y la motivación financiera añadida, reinició su carrera como concertista y ganó el reconocimiento internacional, viajando regularmente a Inglaterra, e incluso a Rusia. Sus interpretaciones destacaban por su profundidad y sus programas por su variedad. Interpretó muchas de las obras de Beethoven, y, en un momento en que muy pocos pianistas lo hicieron, recordó la era barroca, interpretando obras de Johann Sebastian Bach y Domenico Scarlatti.

Clara se mudó a Frankfurt-am-Main, en 1878, y en sus últimos años enseñó piano en el Conservatorio Hoch. Ella continuó actuando hasta 1891. Murió el 20 de mayo de 1896.

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Billete de 100 Marcos alemanes con la efigie de Clara

Selección de Obras de Clara Wieck Schumann

 

Alasdair Frasser & Natalie Haas Dúo (Escocia) / Atlantic Folk Trío. Doble concierto + Jam (Funk Folk + Música Celta)

22-11-2019

 21 horas
 Teatro El Albéitar ULE

 

Entradas (15 €): a partir de una hora antes en la  taquilla del teatro. 50% de descuento: Comunidad Universitaria, previa presentación de carnet  universitario y DNI.

Entradas anticipadas: Taberna Cuervo y Music Center (Plaza Mayor)

INFORMACIÓN EN CASTELLANO DE ALASDAIR FRASSER & NATALIE HASS

https://www.alasdairfraser.com/

DOSSIER DE ATLANTIC FOLK TRÍO

 

Daniel Juárez Quinteto (21/Noviembre/2019)

21-11-2019

 21 horas
 Teatro el Albéitar ULE

 

Invitaciones: quince minutos antes del concierto en taquilla

DANIEL JUÁREZ QUINTETO:

Daniel Juárez Mejías (Saxo)

Álvaro del Valle (guitarra)

Jorge Castañeda (piano)

Darío Guibert (contrabajo)

Roberto Pistolesi (batería)

PÁGINA OFICIAL de DANIEL JUÁREZ con toda la información

Pink Floyd (The Wall) 40º Aniversario

“The Wall” fue el álbum más ambicioso de la carrera, llena de proyectos igualmente ambiciosos, de Pink Floyd. Este álbum conceptual doble, fue compuesto, casi en su totalidad, por el vocalista y bajista Roger Waters, y dio lugar a una gira desmesurada, una película y un legado, que no ha hecho más que crecer en los cuatro decenios transcurridos desde su lanzamiento en 1979.

El concepto del álbum fue desarrollado por Waters después de la gira de 1977, que siguió a su anterior álbum de estudio, “Animals”. Con Pink Floyd en la cima de su popularidad, Waters se sintió cada vez más frustrado por el público, cada vez más ruidoso y comenzó a imaginar construir un muro gigante entre ellos y el escenario. Waters desarrolló aún más la idea del “Muro” para incluir el aislamiento, los problemas de autoridad y la pérdida en la vida real de su padre, cuando era un bebé, durante la Segunda Guerra Mundial.

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Pink Floyd (The Wall Tour) 1980. Fotografía: Chris Walter / WireImage

“The Wall” realmente es una semi-autobiografía de Roger Waters. El concepto del álbum es suyo, al igual que las letras y la gran mayoría de la música. Esto provocó una actitud dictatorial durante la grabación del álbum, con Waters, implacablemente impidiendo que nada y ni nadie se interpusiera en su camino, lo que finalmente llevaría al teclista, y co-fundador de la banda, Richard Wright, a ser expulsado y ser contratado posteriormente como músico de sesión y para la posterior gira. Con abundantes rumores de que el batería Nick Mason sería el siguiente en la línea de salida. En estas circunstancias, ¿es realmente sorprendente que el álbum haya salido como lo hizo?

Solo para proporcionar más antecedentes sobre el concepto detrás de este álbum. Este gira en torno a un personaje central ficticio llamado Pink, y tiene lugar con una serie de flashbacks a lo largo de su vida. Que comienza en Inglaterra, durante un tiempo de guerra, y continúa hasta su época como una estrella de rock desilusionada. Somos testigos de diferentes episodios como la muerte de su padre, una madre excesivamente protectora, la forma en que fue tratado en la escuela, abuso de drogas, un matrimonio fallido y la fama se combinan para hacer que se encierre detrás de un muro, que Pink construye para esconderse, aunque es puramente mental, en un intento de autoprotección, antes de descender a una especie de locura totalitaria después de que el muro se complete. El álbum concluye con el derribo de la pared, aunque es muy ambiguo en cuanto al destino final de Pink.

De todos modos, es hora de entrar en la música, que debido a la naturaleza del álbum,  las canciones acaban fluyendo entre sí.

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Earls Court (Reino Unido). Actuación de Pink Floyd durante la gira de “The Wall”. Fotografía: Rob Verhorst / Redferns

“The Wall” tiene 26 canciones que, en comparación, son el mismo número de pistas que los cuatro álbumes de estudio anteriores de Pink Floyd juntos. Para ayudar a refinar y producir este proyecto monumental, Waters trajo a Bob Ezrin, que había trabajado previamente con Alice Cooper, Lou Reed y Peter Gabriel. Ezrin, Waters y el guitarrista David Gilmour fueron los principales refinadores del material.

Canciones como “Another Brick in the Wall (I-III)”, “Mother”, “Goodbye Blue Sky”, “Hey You”, “Comfortably Numb”, “Run Like Hell”… son los “ladrillos” que nos describen el recorrido emocional de Pink. Muchas veces la épica aplastante de este álbum, desdibuja las propias canciones que lo integran. La mayoría son creaciones soberbias, con unas melodías insuperables.

No dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque. Dejemos a un lado su carga ideológica y de catarsis vital, y disfrutemos de la maravillosa música del último gran álbum de Pink Floyd.

Enlace a la Lista de Reproducción del Álbum

 

Dorian Wood presenta: “Xavela Luz Eterna” (14/Noviembre/2019)

14-11-2019

 21:00 H
 TEATRO EL ALBÉITAR

 

ENTRADAS: 8€ en taquilla media hora antes del concierto

DESCUENTO: 50% miembros de la comunidad universitaria,  previa presentación del carné universitario y DNI

Cantante mexicana-costarricense Chavela Vargas; ella de alma resplandeciente y voz de furia, dolor y ardor. Para el artista DORIAN WOOD, el camino a Chavela ha sido tanto un Santo Grial como un viaje de auto reflexión. Entre las similitudes de ambos artistas existe otro viaje; una exploración que pone en su trayectoria la desnudez del alma, la renuncia de patria y la súplica a un mundo que lleva en sus manos la sangre de la marginalización de seres humanos.

“Xavela Lux Eterna” es mitad homenaje, mitad diálogo entre dos almas creativas pasando por un solo cuerpo. “A los que nos han hecho a un lado la sociedad, Chavela es una presencia divina,” dice DORIAN. “Yo personalmente siento una conexión intensa a esta gran artista, comenzando con las similitudes que ambas poseemos en cuanto a sexualidad, origen y fecha de nacimiento, y culminando con el desafío más grande que uno puede lograr, que es vivir la vida que uno quiere vivir, con cicatrices y besos y todo. Chavela tuvo sus grandes amores y profundos dolores. Con “Xavela Lux Eterna”, me interesaría mucho explorar sus “porqués” con el más grande respeto y reverencia, e invitar al público a explorar conmigo.”

Canciones hechas populares por Chavela, entrelazadas con composiciones originales y temas folclóricos de Costa Rica, serán interpretadas por la distinguiblemente poderosa voz de Dorian y una orquesta de cámara de prestigio bajo la dirección del artista español Alberto Montero. “Xavela Lux Eterna” es un proyecto altamente personal y un tributo único a una artista legendaria del ayer, de uno de los artistas más importantes de la actualidad.

La llorona

No soy de aquí, ni soy de allá

Diablo y patriótica

Nueva actividad del Club de Música de la ULE, centrada en el análisis de la obra de una banda imprescindible: Led Zeppelin

(IV)

Una aproximación a la obra de Led Zeppelin

Charla y audición comentada

Por Carlos Ordás

Miércoles 13 de noviembre, a las 12:00 h. Aula de Música. Facultad de Educación

Entrada libre hasta completar aforo

Led Zeppelin es la banda de rock & roll más grande de todos los tiempos. Formada en Londres a finales de los años sesenta por Jimmy Page, Robert Plant, John Paul Jones y John Bonham, su trayectoria en los años setenta llevaría el concepto de espectáculo de rock a cotas artísticas, comerciales y de popularidad inimaginables hasta la fecha. Autores de una impecable discografía conformada por ocho elepés, el cuarto álbum de Led Zeppelin supone un punto de inflexión en su carrera, y por ello sirve en esta sesión como base para reflexionar sobre la importancia y trascendencia que los Zeppelin tuvieron en su época, así como para dar ciertas claves sobre la influencia que tendrían en la forma de concebir el espectáculo musical durante las últimas décadas del siglo XX.

La sesión se estructura en torno a la audición comentada del cuarto disco de Led Zeppelin, publicado sin título —de ahí que sea conocido como Led Zeppelin (IV)— en noviembre de 1971. No obstante, de forma paralela a esta audición se pretende poner de relieve las distintas facetas de la banda a lo largo de doce años de carrera. La opción de elegir un solo disco para hablar de toda la trayectoria de una banda responde al intento de reivindicar una forma de publicación musical, la del elepé (LP) o “larga duración”, que concibe el conjunto de canciones incluidas en un disco como una obra unitaria, ya que estas son resultado de circunstancias comunes y de condicionantes concretos en el momento de concepción o grabación de las mismas. Una filosofía de trabajo que pierde hoy su razón de ser al verse absorbida por la maquinaria de algoritmos y de listas de reproducción que conforman la banda sonora de nuestro día a día.

Ahmed Ag Kaedy Group (07/Noviembre/2019)

07-11-2019

 21:00 H
 TEATRO EL ALBÉITAR

 

ENTRADAS: 8 €  a partir de media hora antes del concierto en taquilla

50% DE DESCUENTO: Miembros de la Comunidad Universitaria, previa presentación del carné universitario y DNI

Ahmed Ag Kaedy presenta su disco “Akaline Kidal” para el sello Sahel Sounds. La carrera del músico tuareg AHMED AG KAEDY puede rastrearse entre la de los pesos pesados de la música maliense como Fatoumata Diawara o Samba Touré y, hasta hace unos años, al frente de los exquisitos Amanar de Kidal.

La toma de poder de extremistas islámicos en 2012 en Kidal, su ciudad de origen, supuso la prohibición de la música no religiosa, el parón indefinido de unos Amanar de Kidal condenados a la diáspora y el exilio forzado de Kaedy. Desde entonces ha emprendido una carrera en solitario en la que la música de celebración de su banda ha mutado en un blues desértico que supura dolor, nostalgia y verdad.

En los últimos años, la música de protesta impulsada por la guitarra de los tuareg del norte de África ha ganado admiradores en todo el mundo por su rock desértico totalmente hipnótico. Mientras que los dioses de la guitarra tuareg, Tinariwen y Omara “Bombino” Moctar, interpretan una versión amplificada, rock-and-roll y blues, el cantante y guitarrista Ag Kaedy, inquietantemente conmovedor, se remonta a las raíces acústicas y folklóricas del género. .

En la década de 1990, Ag Kaedy iría a Libia para entrenamiento militar como muchos habían hecho antes que él. Pero al igual que Tinariwen, recibió una educación en el poder de la música. “Era un niño en el ejército, y estaba en la fase final. Vi la guitarra y quería saber más al respecto. Toqué el tambor para [la banda], solo para poder estar cerca de la guitarra. Cuando finalmente se fueron a dormir, tomé la guitarra y comencé a tocar”.

Cuando regresó a su hogar en Kidal, Ag Kaedy transformó su morada en un espacio creativo idílico que traficaba con música en lugar de guerra. Luego, en 2012, los extremistas islamistas tomaron el poder en la región y prohibieron todas las canciones no religiosas. La casa de Ag Kaedy fue destruida, sus instrumentos fueron quemados y fue expulsado de Kidal. A Ag Kaedy le dijeron que si alguna vez regresaba a la ciudad donde nació, le cortarían los dedos.

Aún así, Ag Kaedy continuó tocando. En su mente, no había otra opción. “En el momento en que mis dedos tocaron las cuerdas y las sintieron vibrar, me dio escalofríos”, dice. “Toda mi vida había querido unirme al ejército, como todos los demás tuareg. Pero en ese momento, supe que esto era lo que quería a partir de este momento”.

La magistral interpretación de guitarra de Ag Kaedy evoca sentimientos de exilio lastimero y triste, de alguien que pasa sus años lejos de su tierra natal, a la deriva por poderes más allá de su control. Uno puede imaginar las notas nostálgicas suavemente arrancadas que viajan a través del vasto océano hasta las casas del desierto de amigos y seres queridos que han quedado atrás. En estas notas uno escucha toda una vida de preguntas sin respuesta y una vida irrevocablemente desarraigada.

https://amanardekidal.bandcamp.com