Pink Floyd (The Wall) 40º Aniversario

“The Wall” fue el álbum más ambicioso de la carrera, llena de proyectos igualmente ambiciosos, de Pink Floyd. Este álbum conceptual doble, fue compuesto, casi en su totalidad, por el vocalista y bajista Roger Waters, y dio lugar a una gira desmesurada, una película y un legado, que no ha hecho más que crecer en los cuatro decenios transcurridos desde su lanzamiento en 1979.

El concepto del álbum fue desarrollado por Waters después de la gira de 1977, que siguió a su anterior álbum de estudio, “Animals”. Con Pink Floyd en la cima de su popularidad, Waters se sintió cada vez más frustrado por el público, cada vez más ruidoso y comenzó a imaginar construir un muro gigante entre ellos y el escenario. Waters desarrolló aún más la idea del “Muro” para incluir el aislamiento, los problemas de autoridad y la pérdida en la vida real de su padre, cuando era un bebé, durante la Segunda Guerra Mundial.

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Pink Floyd (The Wall Tour) 1980. Fotografía: Chris Walter / WireImage

“The Wall” realmente es una semi-autobiografía de Roger Waters. El concepto del álbum es suyo, al igual que las letras y la gran mayoría de la música. Esto provocó una actitud dictatorial durante la grabación del álbum, con Waters, implacablemente impidiendo que nada y ni nadie se interpusiera en su camino, lo que finalmente llevaría al teclista, y co-fundador de la banda, Richard Wright, a ser expulsado y ser contratado posteriormente como músico de sesión y para la posterior gira. Con abundantes rumores de que el batería Nick Mason sería el siguiente en la línea de salida. En estas circunstancias, ¿es realmente sorprendente que el álbum haya salido como lo hizo?

Solo para proporcionar más antecedentes sobre el concepto detrás de este álbum. Este gira en torno a un personaje central ficticio llamado Pink, y tiene lugar con una serie de flashbacks a lo largo de su vida. Que comienza en Inglaterra, durante un tiempo de guerra, y continúa hasta su época como una estrella de rock desilusionada. Somos testigos de diferentes episodios como la muerte de su padre, una madre excesivamente protectora, la forma en que fue tratado en la escuela, abuso de drogas, un matrimonio fallido y la fama se combinan para hacer que se encierre detrás de un muro, que Pink construye para esconderse, aunque es puramente mental, en un intento de autoprotección, antes de descender a una especie de locura totalitaria después de que el muro se complete. El álbum concluye con el derribo de la pared, aunque es muy ambiguo en cuanto al destino final de Pink.

De todos modos, es hora de entrar en la música, que debido a la naturaleza del álbum,  las canciones acaban fluyendo entre sí.

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Earls Court (Reino Unido). Actuación de Pink Floyd durante la gira de “The Wall”. Fotografía: Rob Verhorst / Redferns

“The Wall” tiene 26 canciones que, en comparación, son el mismo número de pistas que los cuatro álbumes de estudio anteriores de Pink Floyd juntos. Para ayudar a refinar y producir este proyecto monumental, Waters trajo a Bob Ezrin, que había trabajado previamente con Alice Cooper, Lou Reed y Peter Gabriel. Ezrin, Waters y el guitarrista David Gilmour fueron los principales refinadores del material.

Canciones como “Another Brick in the Wall (I-III)”, “Mother”, “Goodbye Blue Sky”, “Hey You”, “Comfortably Numb”, “Run Like Hell”… son los “ladrillos” que nos describen el recorrido emocional de Pink. Muchas veces la épica aplastante de este álbum, desdibuja las propias canciones que lo integran. La mayoría son creaciones soberbias, con unas melodías insuperables.

No dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque. Dejemos a un lado su carga ideológica y de catarsis vital, y disfrutemos de la maravillosa música del último gran álbum de Pink Floyd.

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The Clash (London Calling) 40º Aniversario

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Continuamos este repaso a los grandes álbumes que cerraron la década de los setenta. Hoy nos detenemos en uno de los pilares fundamentales, no solo de aquel año 1979, sino de toda la década. Con un impacto e influencia que llega hasta nuestros días.

The Clash cerró los años 70 con uno de los considerados mejores álbumes de la historia. Después de formar parte de la columna vertebral del movimiento punk con su álbum debut. Posteriormente transitaron a terrenos más pop con su segundo trabajo. Con su tercer LP, entran por la puerta grande en la historia del rock & roll. “London Calling” incluye canciones punk, pop, reggae, rockabilly, soul, jazz y casi todo lo que la música popular produjo en los 25 años previos. Fue cuando a The Clash se le denominó  “la única banda que importa”. Con “London Calling” se ganaron ese título.

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The Clash en 1979: Joe Strummer, Paul Simonon, Mick Jones y Nicky “Topper” Headon. Fotografía: Michael Putland / Getty Images

The Clash estaban cansados ​​de su reputación como banda punk en 1979. Con solo dos álbumes en su carrera, estaban comenzando a ver los límites de estar asociados a ese género. Y mientras docenas de grupos seguían saliendo de las alcantarillas con el cuchillo entre los dientes, la mejor banda punk quería salir de ese círculo vicioso.

Durante el verano de 1979, comenzaron a trabajar en su tercer álbum. Las canciones  de este disco doble huyen de la uniformidad temática; en cambio, las pistas se dirigieron a los más diversos territorios musicales, aunque con muchos desvíos en el camino. Desde el principio, “London Calling” se perfilaba como un LP épico y revolucionario.

The Clash originalmente querían llamar al álbum “The Last Testament”. La idea es que este doble LP cerraría un capítulo en la historia de la música que había comenzado con el debut de Elvis Presley en RCA. La banda desechó el título, pero mantuvo el concepto general. Se inspiraron en la portada del álbum debut del Rey, y crearon un disco que hacía referencia a todos los mejores sonidos creados desde 1956. Era una estrategia revolucionaria para un grupo que había surgido de la escena punk del Reino Unido, que precisamente trataba de rechazar el pasado, y en la medida de lo posible, dinamitarlo.

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Fotografía:  Richard McCaffrey / Michael Ochs Archives / Getty Images

“London Calling” alcanzó el número 27 en los EE.UU. y llegó al Top 10 en el Reino Unido. Esto animó a a la banda a ser aún más ambiciosos en su próximo álbum, “Sandinista” de 1980. Un álbum triple que, en cierto modo, es tan esencial como “London Calling”, pero no es tan bueno, aunque se acerca.

40 años después de su lanzamiento, “London Calling” sigue siendo una obra maestra que no suena nada anticuada. Un álbum donde la perfección fue lograda, precisamente, por no buscarla.

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Jethro Tull (Stormwatch) 40º Aniversario

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Dentro de este repaso improvisado a los grandes álbumes que cerraron la gloriosa década de los setenta. Hoy nos detenemos en este trabajo de una banda fundamental de la década que se estaba despidiendo.

“Stormwatch” fue el duodécimo álbum de estudio de Jethro Tull en doce años, por lo tanto, lanzaron exactamente un álbum por año desde el comienzo de su carrera en 1968. Al igual que todos los álbumes de Jethro Tull, Ian Anderson es el compositor principal y visionario de la trayectoria musical de la banda. Este álbum está muy centrado en los problemas de orden global de finales de la década de los setenta. Este es el último álbum de Tull que presenta la formación clásica que había sido la columna vertebral de la banda en esa década. “Stormwatch” se convirtió en el álbum final para el teclista John Evan y el batería Barriemore Barlow, quienes habían estado con Anderson durante casi diez años. Esta fue también la aparición final del bajista John Glascock, quien murió después de una cirugía cardíaca unas semanas después del lanzamiento del álbum.

En 1977, el grupo evolucionó a un enfoque más cercano al folk con el álbum “Songs From the Wood”. Esto fue seguido por el álbum “Heavy Horses” en 1978, que dio lugar a una extensa gira, donde surgieron por primera vez los problemas de salud de Glascock.

Ian Anderson with Jethro Tull in concert at the Hammersmith Odeon, London, Feb. 11, 1977.

Jethro Tull durante un concierto a finales de los setenta. Fotografía: Ian Dickson / Shutterstock

Muchos consideran que “Stormwatch” cerraría una “trilogía de folk-rock” con los dos anteriores. Podemos considerarlo así, sin embargo, este álbum es mucho más oscuro y mucho más variado musicalmente que los dos álbumes anteriores. La confluencia de diversos factores musicales, hace de este un álbum único en la trayectoria de Jethro Tull. De una forma u otra, es el último álbum esencial en la historia de la banda. Es el último recuerdo de su período más fructífero.

“Stormwatch” es posiblemente el álbum más sombrío de la banda. Canciones tristes de nostalgia, anhelo y lamentaciones. De todas formas, el sonido de la banda permanece aparentemente sin cambios. La flauta animada y juguetona, aunque más discreta en su presencia. Arreglos de cuerda, guitarras acústicas relajadas y el fondo melódico habitual de la banda, todavía están aquí, y la banda sigue fusionando elementos de la música tradicional inglesa con el rock progresivo, pero todo parece increíblemente diferente de lo que hecho antes.

“Stormwatch”, se cierra con “Elegy”, un maravilloso instrumental, donde la flauta de Anderson nunca sonó tan dulce, melancólica y evocadora. El título es más que apropiado. Compuesta por el arreglista, y posterior teclista de la banda, David Palmer, en honor a su difunto padre. La pieza sirve como un suave canto de cisne para el tristemente desaparecido bajista John Glascock. Pero también es, una elegía en un sentido más amplio, un luto silencioso por la era clásica de Jethro Tull: los años setenta.

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Supertramp (Breakfast in America) 40º Aniversario

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“Breakfast in America” cumple 40 años. Este álbum de Supertramp fue compuesto y grabado después de que el grupo británico se mudara a Los Ángeles. Al igual que sus álbumes anteriores, las labores de composición se dividieron entre los miembros fundadores Rick Davies y Roger Hodgson, que tienen estilos musicales y vocales contrapuestos, pero tienen la habilidad de combinar estos estilos de una forma cohesiva. Aquí, la química y el talento alcanzan un punto culminante, y el resultado es el álbum más vendido, el más aclamado por la crítica y el que llegó más alto en las listas de éxitos de Supertramp.

Las raíces de Supertramp se encuentran en el rock progresivo. La banda británica absorbió influencias de sus contemporáneos progresivos de la época y, como no, de Los Beatles. Sus primeros álbumes a principios de los 70 fueron álbumes estrictamente progresivos, pero a medida que continuaron encontrando más y más éxito comercial, se movieron a un sonido mucho más pop. Sin embargo, los teclados progresivos permanecieron, mantuvieron sus instrumentos de viento como una parte inmensa y vital para la identidad musical de la banda, y las duraciones de las canciones excedieron los estándares normales del pop, la mayoría terminando en más de 5 minutos.

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Supertramp en 1979: Dougie Thomson, Bob Siebenberg, John A. Helliwell, Roger Hodgson y Rick Davies. Fotografía: Michael Ochs Archives / Getty Images.

Después del lanzamiento en 1977 de “Even in the Quietest Moments”, que contenía el primer éxito mundial del grupo: “Give a Little Bit”, la banda decidió mudarse permanentemente a la costa oeste de Estados Unidos, y allí encontraron nuevas influencias en la prolífica escena pop que estaba en auge a finales de los años setenta en Los Ángeles.

los singles son generalmente las canciones más difundidas de un álbum, ya que son, teóricamente, las únicas canciones que pueden tener el gancho necesario para el gran público. Los 4 singles: “The Logical Song”, “Goodbye Stranger”, “Breakfast in America” y “Take the Long Way Home” son grandísimas canciones y son reconocibles al instante. Pero el resto del  álbum está repleto de gemas ocultas, como “Child in Vision”.

Antes de las sesiones de grabación definitivas, el grupo grabó un par de sesiones de prueba para definir el mejor material. Originalmente, Davies y Hodgson estaban planeando hacer un álbum conceptual, que examinaría sus personalidades en conflicto y sus visiones del mundo divergentes, llamado “Hello Stranger”. Sin embargo, el grupo finalmente decidió abandonar este concepto y centrarse más en las canciones que consideraban más divertidas de interpretar. Junto con el productor Peter Henderson, el grupo forjó un sonido fantástico para el álbum al centrarse más en la grabación en si, que en las técnicas de mezcla y masterización. Este proceso llevó meses, y solo se completó cuando llegó la fecha límite de diciembre de 1978.

Fotografía: Michael Putland / Getty Images

“Breakfast in America” ganó dos premios Grammy en 1980, y encabezó las listas de álbumes en varios países, incluida Francia, donde se convirtió en el álbum en inglés más vendido de todos los tiempos. El grupo promocionó el álbum con una gira mundial de 120 fechas que batió récords de asistencia a conciertos en Europa y Canadá. En 1980, la banda lanzó el álbum doble en vivo “París”, otro gran éxito en todo el mundo. El grupo no siguió a “Breakfast in America” con otro lanzamiento de estudio hasta que “Famous Last Words” fue lanzado a fines de 1982, casi cuatro años después. Aunque ese álbum fue un éxito comercial, la gira posterior condujo a la salida de Hodgson del grupo, rompiendo la formación clásica de Supertramp.

Hay álbumes en los que todo se une, lo mejor de la composición de canciones, lo mejor de los arreglos, lo mejor de la interpretación, la esencia de lo que un artista o una banda quiere contar. “Breakfast in America”, simplemente estaba destinado a tener éxito debido a su calidad. Lo único que era necesario para hacerlo era confianza, melodías memorables, letras sorprendentes y mucha personalidad.

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Joy Division (Unknown Pleasures) 40º Aniversario

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La icónica cubierta de Peter Saville para “Unknown Pleasures”, basada en la frecuencia de radio en zig-zag de una estrella moribunda.

La recta final de la década de los setenta fue una época extraña, pero muy enriquecedora para la música. Muchos de los artistas y de las bandas que triunfaron y revolucionaron la industria musical en los años sesenta y principios de los setenta, comenzaron a desaparecer o a quedar relegados poco a poco en el olvido.

Sin embargo, así como se fueron apagando estas estrellas, empezaron a surgir un sinfín de géneros musicales que renovaron para siempre la escena musical. Uno de estos nuevos movimientos fue el punk, encabezado por bandas como The Clash, Ramones y, por supuesto, los Sex Pistols. Y aunque el punk tuvo una vida bastante breve, su energía, su pasión y su rebeldía contagió a toda una generación de jóvenes británicos, que después tomaron y perfeccionaron estas influencias para crear un sonido más complejo y experimental: El post-punk.

En este caldo de cultivo, el guitarrista Bernard Sumner y el bajista Peter Hook decidieron formar su propia banda llamada Warsaw, a la que poco después se sumó el batería Stephen Morris y un joven y melancólico vocalista, llamado Ian Curtis. Tan solo un año después, el cuarteto cambiaría su nombre a Joy Division y a principios de 1978 la banda firmó un contrato con RCA Records.

Joy Division en 1979: (desde la izquierda) Stephen Morris, Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumner. Fotografía © Paul Slattery / Retna

Joy Division en 1979: (de izquierda a derecha) Stephen Morris, Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumner. Fotografía: Paul Slattery / Retna

La música de Joy Division es muy difícil de describir. Puede sonar extraña, aburrida y deprimente al principio, pero te acaba seduciendo. Es como una niebla helada y desoladora, que acaba siendo adictiva.

En 1979, la mayoría de las bandas de punk hicieron música muy agresiva para poner de manifiesto su ira. Joy Division hizo una variedad más lenta y emocional, donde el bajo y la batería eran más importantes que la guitarra: era el comienzo del post-punk.

A principios de 1979, el desconocido productor Martin Hannett se unió a la ecuación para producir el disco debut de Joy Division. El proceso de grabación fue bastante sencillo y se realizó durante tres fines de semana en el mes de abril. A pesar de ello, el lanzamiento de “Unknown Pleasures” se retrasó bastante tiempo debido al complejo y sofisticado proceso de producción y postproducción que realizó el inexperto, pero ambicioso, Hannett.

Bernard Sumner, Ian Curtis y Peter Hook de Joy Division actuando en vivo en Bowdon Vale Youth Club. Fotografía: Martin O'Neill / Redferns

Joy Division actuando en vivo en el Bowdon Vale Youth Club. Fotografía: Martin O’Neill / Redferns.

El impacto en las listas del álbum fue mínimo (nº 71 en las listas del Reino Unido, y no hubo publicación en el extranjero), no tanto porque la discográfica tuviera recelo del sonido, como por la falta total de promoción: la banda ni siquiera lanzó algún single para promocionar el disco.

Pero la historia del rock está repleta de finales absurdos, estúpidos y trágicos para comienzos prometedores (accidentes aéreos, sobredosis, disparos). En algún momento de la mañana del 18 de mayo de 1980, Ian Curtis, a la edad de 23 años, se ahorcó en la cocina de su casa.

Es fácil decir, mirando hacia atrás, que la gente más cercana a él deberían haberlo visto venir. Su matrimonio se estaba desmoronando, su epilepsia empeoraba y, en su mejor momento como banda, las letras de su segundo álbum, “Closer”, mostraban suficientes pistas del diabólico cóctel que se estaba agitando en su interior. De la paranoia y la depresión que se estaba creando.

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Joy Division en Manchester. Enero 1979. Fotografía: Kevin Cummins / Getty Images

Sin embargo, “Closer”, sería mucho más afortunado, pero su popularidad fue indudablemente impulsada por el destino de Ian. Siendo cínicos, nada como un buen suicidio para vender tus canciones.

Con los años, la fascinación macabra con el suicidio de Curtis ha disminuido un poco, aunque probablemente nunca desaparecerá por completo. A medida que se fue desvaneciendo, “Unknown Pleasures” ocupó su lugar entre los grandes álbumes de la historia del rock. Un disco atemporal, fuera de los patrones del tiempo y el espacio y que introduce al oyente en una realidad única, ajena a todo lo exterior.

Algún crítico lo definió como: “el álbum más deprimente de la historia”. En todo caso, lo correcto sería decir: el “más deprimido”. No obstante, a lo largo de la historia de las artes, hay multitud de ejemplos de infinidad de obras maestras, surgidas de las brumas que atenazaban las mentes de muchos creadores.

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50º aniversario de la llegada a la luna. 10 canciones “lunáticas” para celebrarlo

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Imagen: Anya Wilkening

El 21 de julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC) al sur del Mar de la Tranquilidad, fue cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano que pisó la superficie del satélite terrestre. Se cumplen por tanto, 50 años de aquella gesta, la más importante de la historia de la humanidad.

Pero la luna ha sido vital para la humanidad desde las primeras referencias del mundo conocido, sin tener que esperar al hecho histórico de la misión Apolo XI. La luna siempre ha estado presente en todas las civilizaciones que han poblado el planeta, en muchos casos con un carácter profundamente religioso.

Pero también en las artes ha tenido un protagonismo enorme, siendo fuente de inspiración, y motivo principal de sus obras para cantidad de artistas de las más variadas creaciones artísticas.

La música lógicamente no ha sido una excepción, y desde el principio del desarrollo del arte musical ha tenido una presencia perenne a lo largo de la historia. En esta entrada nos proponemos recordar 10 piezas musicales con la luna como protagonista. Del clásico a la música popular moderna. Todos pendientes de ese satélite que marca nuestras vidas más de lo que nos imaginamos.

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Ludwig van Beethoven (Sonata para Piano nº 14, “Claro de Luna”) 1801

La Sonata para piano nº 14 en do sostenido menor, de Ludwig van Beethoven, popularmente conocida como “Claro de Luna”, es una de las obras más famosas del autor, junto con el primer movimiento de la Quinta Sinfonía y su bagatela para piano “Para Elisa”. Fue compuesta en 1801 y estuvo dedicada a su alumna, la condesa Giulietta Guicciardi, de 17 años, y de quien se decía que estaba enamorado. El apodo Claro de luna se haría popular después de la muerte de Beethoven, surgiendo a raíz de una comparación que el poeta y crítico musical alemán Ludwig Rellstab realizó entre el primer movimiento de la pieza y el claro de luna del Lago de Lucerna.

Fotografía de la cabeza y los hombros de un hombre de mediana edad, blanco, moreno y barbudo.

Claude Debussy (Suite Bergamasque, Tercer Movimiento “Clair de Lune”) 1890

La “Suite bergamasque” de Claude Debussy es una suite para piano en varios movimientos. Aunque fue escrita en 1890, la obra no se publicó hasta 1905, y eso pese a que su autor intentó que no viese la luz, pues creía que esta obra de juventud estaba muy por debajo del nivel de sus composiciones más modernas. La Suite toma su nombre de las máscaras de la Commedia dell’Arte de Bérgamo (Comedia del arte de Bérgamo) y está inspirada en las Fêtes galantes (Fiestas galantes) de Verlaine. Está dividida en cuatro piezas: un Preludio, un Minueto, el Claro de luna (la pieza más popular de Debussy) y un dinámico y contrastante Pasapiés.

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Andy Williams (Moon River) 1962

“Moon River” es una canción compuesta por Henry Mancini con letras de Johnny Mercer. Fue interpretada originalmente por Audrey Hepburn en la película Desayuno con Diamantesde 1961, ganando un Oscar a la Mejor Canción Original. La canción también ganó en los premios Grammy de 1962 por  mejor Grabación del Año y mejor Canción del Año. La canción ha sido versionada por muchos otros artistas. Se convirtió en la canción principal de Andy Williams , quien la grabó por primera vez en 1962 (y la interpretó en la ceremonia de los premios de la Academia ese año). La versión de Williams nunca fue lanzada como single, pero apareció como una pista del LP que grabó para Columbia, un exitoso álbum de 1962, “Moon River y Other Great Movie Themes”,

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Frank Sinatra (Fly Me To The Moon) 1964

“Fly Me to the Moon, originalmente titulada “In Other Words”, es una canción escrita en 1954 por Bart Howard. Kaye Ballard hizo la primera grabación de la canción el año en que fue escrita. La versión de 1964 de Frank Sinatra esta estrechamente relacionada con las misiones Apolo a la Luna. Bart Howard estimó que para cuando Sinatra grabó la canción en 1964, se habían grabado más de 100 versiones. Frank Sinatra incluyó la canción en su álbum, “It Might as Well Be Swing”, acompañado por Count Basie. La música de este álbum fue arreglada por Quincy Jones, quien había trabajado con Count Basie un año antes en el álbum “This Time by Basie”, que también incluía una versión de esta canción.

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Creedence Clearwater Revival (Bad Moon Rising) 1969

“Bad Moon Rising” es una canción escrita por John Fogerty e interpretada por la Creedence Clearwater Revival. Fue el primer sencillo de su álbum “Green River” y se lanzó en abril de 1969, cuatro meses antes del álbum. La canción alcanzó el número 2 en el Hot 100 el 28 de junio de 1969 y el número 1 en el UK Singles Chart durante tres semanas en septiembre de 1969. Fue el segundo single en alcanzar el disco de oro de la CCR.

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Fleetwood Mac (Sisters Of The Moon) 1979

“Sisters of the Moon” es una canción de  Fleetwood Mac, que fue escrita e interpretada por la vocalista principal de la banda Stevie Nicks, y fue lanzada en Estados Unidos como el cuarto single del álbum “Tusk” de 1979.

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The Police (Walking on the Moon) 1979

“Walking on the Moon” es una canción de The Police, lanzada como el segundo sencillo de su segundo álbum de estudio, “Reggatta de Blanc” (1979). La canción fue escrita por Sting. Se convirtió en el segundo nº 1 de la banda en el Reino Unido. Sting ha relatado que escribió la canción cuando estaba borracho una noche después de un concierto en Munich. A la mañana siguiente, recordó la canción y la remató. Es una de las canciones más influidas por el reggae de The Police.

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Víctor Manuel (Luna) 1980

Tras su éxito de 1978 con el álbum “Soy un Corazón Tendido al Sol” y el single “Solo Pienso en ti”, que abrieron una segunda etapa en la carrera del cantautor asturiano. En 1980, Víctor Manuel continua en esa linea con este álbum “Luna” y en sencillo del mismo título.

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Echo and the Bunnymen (The Killing Moon) 1984

Melancólica, atmosférica, nocturna, apasionada… Así hasta el infinito para definir una de las mejores canciones de los ochenta. Publicada en 1984 dentro del álbum “Ocean Rain”, esta icónica pieza de los Echo and the Bunnymen, no ha hecho más que aumentar su mito con el paso de los años. Pero no debe ocultar los maravillosos trabajos de esta banda señera del postpunk ochentero, que sin duda hubiera merecido más reconocimiento del que consiguieron.

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R.E.M. (Man on the Moon) 1992

La canción es un homenaje al comediante y actor Andy Kaufman, con numerosas referencias a su carrera, incluida su recordada imitación de Elvis. La canción dio su nombre a “Man on the Moon” (1999), la película de Miloš Forman basada en la vida de Kaufman, y se destacó en la banda sonora de la película. 2º single del extraordinario “Automatic for the People” de 1992. Es una de las canciones más recordadas de R.E.M:, seguramente su obra maestra. Una canción casi perfecta.

Genesis (From Genesis to Revelation) 50º Aniversario

Cubierta de una reedición de 1993

El público en general probablemente ha oído hablar de Génesis si vivió la década de los ochenta. Pero posiblemente no conocerán ningún otro aspecto de la banda que no sea su lado pop que los hizo superestrellas. La mayoría de la gente ni siquiera sabe que Peter Gabriel estuvo en la banda. Y la gran sorpresa: ¡Phil Collins no estuvo siempre!.

En marzo de 1969, Genesis lanzó su álbum debut, “From Genesis to Revelation”. Este álbum ha sido tratado de manera muy injusta por parte de los críticos. Creo que entiendo por qué (los fanáticos de Genesis están en dos grupos) o les gusta el período progresivo del grupo, que más o menos comenzó con su segundo álbum, o les gusta el período pop posterior de la banda, que comenzó con “And Then There Were Three”. Es probable que ninguno de los grupos de fans entre en este álbum: está demasiado orientado hacia el pop para los fans del progresivo, pero es un estilo pop de los años 60 que no atraerá a los fans del material pop posterior del grupo. Nunca escucharás ninguna de estas canciones en la radio. Como resultado, este álbum ha sido dejado atrás, ignorado incluso por la mayoría de los seguidores de Genesis, y ciertamente por todos los demás.

Hay que tener en cuenta que, cuando hicieron este álbum, Genesis no era realmente un grupo, muchos de los miembros todavía eran adolescentes. La banda no tenía realmente un nombre en este punto (ya que no era realmente un grupo), pero tomó el nombre de Genesis del título de este álbum. Es increíble escuchar la madurez de esta música considerando la edad de los miembros de la banda. Se conocieron en la escuela secundaria y comenzaron a escribir canciones juntos, pero no esperaban convertirse en una banda, tenían la esperanza de escribir canciones para otros artistas, formando una especie de cooperativa de autores. Peter Gabriel lo define perfectamente: “Para muchos músicos se trata de tocar en lugar de componer”, continuó Gabriel. “Mientras que para nosotros, la composición fue el centro de todo”.

Genesis (Octubre 1968) / Fotografía: Official Twitter page for the  fan site

Genesis se formó en 1967, mientras que todos los miembros de la formación original: Peter Gabriel en la voz, Mike Rutherford en el bajo y la guitarra, Anthony Phillips en la guitarra, Tony Banks en el teclado y el batería Chris Stewart, todavía asistían a la Escuela Charterhouse. La banda, todavía en su adolescencia, estaba atrapada en el espíritu de la época y quería dedicarse a la música a tiempo completo.

Un ex alumno de Charterhouse, Jonathan King, era un cazatalentos que trabajaba para Decca Records. La banda realizó una cinta de demostración para King, y en 1968 firmaron con el sello. El debut de Genesis es claramente muy diferente de todos los álbumes que hicieron después. Pero escuchando atentamente, se pueden escuchar indicios de lo que vendrá.

Claro que tiene defectos, pero teniendo en cuenta la falta de control artístico completo y el presupuesto limitado del estudio, es un logro notable. El alma de Génesis está presente desde el principio, la voz de Gabriel es tan rica y maravillosa como lo ha sido en cualquier otra parte de su carrera. Los teclados de Banks son imaginativos y frescos también, y todo el álbum está lleno de excelentes ideas melódicas y sólidas progresiones de acordes.

Genesis rehearsing with John Silver, the group's second drummer, in the summer of 1968. Tony Banks, Anthony Phillips, Silver, Mike Rutherford and Peter Gabriel (from left). Silver played drums on the bulk of the songs from their 1969 debut album <i>From Genesis to Revelation</i>, but quit soon after to attend Cornell University. Photo

Genesis (Verano 1968) / Fotografía: Jonathan Silver

Las canciones navegan entre el pop barroco, con influencias de los primeros Bee Gees y los Moody Blues, incursiones en la psicodelia, leves toques folk, generalmente con del protagonismo del piano y la guitarra acústica. King quería que lanzaran un álbum de sonido suave para diferenciarlos de la música predominante de la época. Un montón de cuerdas y metales se añaden a las pistas aparentemente para dar a las canciones un sonido más completo. Pero los miembros de la banda no estaban muy contentos con la adición de cuerdas a sus canciones. De todas formas, era el sonido dominante de la época, y salvo excepciones, se acoplan bastante bien a las canciones sin sobrecargarlas.

Probablemente el aspecto más importante de este álbum es el crucial punto de inflexión que representó para la banda: después de este álbum, se tomaron en serio a sí mismos como músicos y ganaron la confianza suficiente para seguir grabando y convertirse en lo que fueron después.

Los fanáticos de Genesis sin duda amarán este álbum por lo que es y lo que representa. El público en general probablemente será menos entusiasta. No resiste las grabaciones posteriores de Genesis, pero sigue siendo un documento fascinante de los orígenes de una gran banda.

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The Kinks (The Kinks Are the Village Green Preservation Society) 50º Aniversario

Resultado de imagen de The Kinks Are the Village Green Preservation Society 1968

El álbum más británico de la banda más brítánica de la historia del rock. Este registro sutil, divertido, surrealista y, en ocasiones, casi tierno, parecía haberse registrado en otro planeta. Entre la agitación social que reinaba en el mundo (los asesinatos de Martin Luther King y Bobby Kennedy, Vietnam, etc…) y la cosecha prodigiosa de los álbumes lanzados ese mismo año (The Beatles “White Album”, Electric Ladyland, Music From Big Pink, Beggar’s Banquet). No era exactamente el mejor momento para ser los Kinks, pero creativamente, nunca fueron mejores.

A pesar de estos antecedentes, y la escasa repercusión, sobretodo en ventas, de este trabajo, “The Kinks Are the Village Green Preservation Society” se convertiría en uno de los álbumes más influyentes en la historia del rock. Como muchos grandes trabajos, el álbum nació de una serie de “accidentes felices”. El compositor y líder de la banda, Ray Daviesoriginalmente quería hacer un álbum conceptual sobre la vida en Londres, pero después de un viaje a la zona rural de Devonshire, decidió trabajar en el concepto de la más tradicional idiosincrasia inglesa.

Además, para 1968 los Kinks habían comenzado a experimentar un éxito cada vez más reducido en las listas de éxitos de singles pop, por lo que hicieron un cambio hacia una producción musical más sustancial. Mientras que la mayoría de las bandas de la época estaban en su fase psicodélica y experimentando con nuevos sonidos, los Kinks volvieron a sus raíces inglesas y reflexionaron cuidadosamente sobre la pérdida de la Inglaterra rural por la modernización de los años sesenta.

Dave Davies, Pete Quaife, Ray Davies y Mick Avory. The Kinks fotografiados en 1965. Fotografía: Archivo GAB / Redferns

Junto a The Beatles, The Who y The Rolling Stones, The Kinks es la crème de la crème de la invasión británica. Formado en 1964, The Kinks lanzó la friolera de 23 álbumes de estudio antes de disolverse en 1996. Este mes se cumplen 50 años de la publicación de “The Kinks Are the Village Green Preservation Society”.

El concepto del álbum es una mirada nostálgica de la vida rural inglesa. Cada canción trata sobre una parte particular de esa vida pasada. El álbum es el último en incluir a los cuatro miembros originales de The Kinks, ya que el bajista Pete Quaife abandonó el grupo a principios de 1969. Debido a los arreglos de estas canciones, el papel de Quaife se redujo en este álbum.

Ray Davies presenta una alternativa tranquila al paisaje urbano tumultuoso de Londres. Buscando un lugar en que la vida no fuera tan cáustica y frustrante. The Kinks viajaron “lejos de todo el hollín y el ruido de la ciudad”. Detrás de la fachada de la campiña inglesa de tradiciones añejas, hay un camino a la serenidad que conduce directamente a través de “Village Green”.

The Kinks en Hampstead Heath, 1968

The Kinks disfrutando de la campiña inglesa. Fotografía: Barrie Wentzell

“The Village Green Preservation Society” afortunadamente ha sobrevivido y ahora se considera legítimamente como un clásico de los años sesenta. Una pieza de perfección pop repetidamente imitada, y posiblemente nunca mejorada. Es esencialmente un álbum que se recrea en lo anacrónico de sus planteamientos, que lamenta la decadencia de un estilo de vida británico imaginario, como la alegría de beber una pinta de cerveza o el último de los “buenos trenes de vapor” (que cesaron todas las operaciones en Inglaterra en 1968).

“Creo que “The Village Green Preservation Society” se trata del final de un momento para mí en mi vida”, dice Ray Davies. “Es mi pueblo imaginario. Es el fin de nuestra inocencia, nuestra juventud. Algunas personas son bastante mayores, pero en “Village Green” nunca se te permite crecer. Siento el proyecto en sí mismo como parte de un ciclo de vida”.

Musicalmente, al elegir no atarse a las modas musicales prevalecientes, Davies creó un álbum que se ha vuelto atemporal, que suena tan fresco y vital hoy, como lo hizo en su lanzamiento. Las tiendas pequeñas, las tazas de porcelana y la escuela dominical aún están bajo amenaza, algo que Davies seguramente sabía que estarían.

¡Larga vida a los Kinks, a las tazas de porcelana y a la mermelada de fresa!

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Dire Straits. 40 Aniversario de su Álbum Debut

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El 7 de octubre de 1978, los británicos Dire Straits lanzaban su primer álbum al mercado. Este álbum incluye nueve canciones compuestas por el guitarrista y vocalista Mark Knopfler, que logra mezclas ajustadas de rock, folk y música de raíces americanas, con un estilo distintivo de tocar la guitarra y una voz grave con un fraseo muy personal.

Como letrista, Knopfler escribe breves narraciones sobre los problemas mundanos de la gente común: problemas con las mujeres, problemas con el dinero, problemas con encontrar nuestro lugar en el mundo.

El grupo se formó a mediados de la década de 1970 por Mark y su hermano menor, el guitarrista David Knopfler. Originarios de Newcastle, los hermanos emigraron a Londres, donde Mark trabajaba como profesor mientras tocaba en pubs por la noche. El bajista John Illsley y el veterano batería Pick Withers fueron finalmente reclutados y la banda se formó con un nombre que hacía referencia a su precaria situación financiera. La banda consiguió un préstamo para grabar una cinta con cinco canciones, logrando que la cinta, que incluía ‘Sultans of Swing’, pasara a manos del disc jockey de la BBC Charlie Gillett, cuyo apoyo inicial ayudó a despertar el interés del futuro sello del grupo, Phonograph Records.

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Dire Straits en Amsterdam (1979). Fotografía: Barry Schultz

En retrospectiva, es fácil apreciar lo que atrajo a los ejecutivos de  Phonograph de Dire Straits, pero también es importante reconocer que el sonido de la banda estaba completamente fuera de onda con todo lo que estaba sucediendo en el rock a finales de los setenta. Aunque la distintiva guitarra de Knopfler era a menudo el punto focal de la música, su interpretación se resistía a grandes alardes como solos explosivos, y la producción limpia de Muff Winwood del disco era la antítesis del sonido más crudo y pesado que era popular entre muchas bandas de entonces. Ni punk ni disco, ni glam ni heavy metal, Dire Straits eran casi un estilo en sí mismos.

En principio, Dire Straits parecían ser buenos candidatos para ser una de esas bandas de culto, y candidatos poco probables para el estrellato del pop. El debut discográfico de la banda, a pesar de una serie de críticas positivas, las ventas no explotaron de inmediato, especialmente en los EE. UU., donde el gran single del disco, “Sultans of Swing”, tardó más de cinco meses en comenzar a despegar.

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Dire Straits tocando en Hamburgo (1978). Fotografía: Heinrich Klaffs

Mientras tanto, la banda estaba ocupada recorriendo Europa, donde el público los recibía con más entusiasmo. Finalmente, para finales de 1979, habían llegado a la cima de las listas de álbumes de todo el mundo mientras enviaban “Sultans of Swing” al Top 5 en los Estados Unidos.

Los Dire Straits fueron uno de esos raros grupos que tuvieron un estilo distintivo desde el momento de su creación, una idea clara de sus cualidades y la mejor forma de emplearlas.

Dire Straits, o más específicamente Mark Knopfler en el papel de vocalista, guitarrista y letrista, creó un estilo único que resonaría durante décadas y daría como resultado un sonido verdaderamente atemporal.

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Nino Rota (B.S.O. Romeo y Julieta) 50º Aniversario

De “Romeo y Julieta” siempre se dice que es la primera tragedia romántica escrita, pero en realidad no es una tragedia. Es un malentendido trágico. Romeo y Julieta no tienen defectos, y no tienen la edad suficiente para ser culpados de nada, solo son esclavos de su inocencia y de la inconsciencia de su amor. Mueren a causa de la pelea entre sus familias, los Montescos y los Capuletos. Al escribir la obra, Shakespeare comenzó a dar forma al drama moderno, en el que los destinos de la gente común son tan cruciales como los de los poderosos.

“Romeo y Julieta” ha sido filmada muchas veces de muchas maneras; Norma Shearer y Leslie Howard protagonizaron la primera versión de Hollywood en 1936. Renato Castellani dirigió en 1954 a Lawrence Harvey y Susan Shentall en una versión ajustada al texto original. Las transformaciones modernas incluyen “West Side Story” de Robert Wise (1961), que lleva el conflicto a la guerra de pandillas en Nueva York; “China Girl” de Abel Ferrara (1987), sobre un romance prohibido entre una niña de Chinatown y un niño de Little Italy, y “Romeo + Juliet” de Baz Luhrmann (1996), donde cuenta la historia de unos jóvenes enamorados en Verona Beach, en un intento de dar un nuevo marco modernizado a la historia. Pero es probable que la mejor versión cinematográfica siga siendo, y lo será durante muchos años, la producción de 1968 de Franco Zeffirelli.

Su decisión crucial, en una película donde casi todo fue bien, fue elegir actores que tuvieran la edad adecuada para interpretar a los personajes (como obviamente no lo eran Howard y Shearer). Después de una búsqueda internacional bien publicitada, Zeffirelli seleccionó, entre 500 aspirantes, a la maravillosa Olivia Hussey, una actriz anglo-argentina de 16 años, y Leonard Whiting, un británico de 17 años.

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Zeffirelli dirigiendo a Olivia Hussey y Leonard Whiting. Foto: Rex Shutterstock

Pero una parte muy importante del resultado final de la película, y del éxito y popularidad que consiguió, se debe a la memorable partitura compuesta por Nino Rota. La banda sonora original de la película, fue uno de los álbumes de cine más vendidos de la historia del cine.

El compositor italiano Nino Rota, más conocido por su prolífica composición de partituras de películas, también fue un estimable profesor de música y compositor clásico que trabajó en óperas, ballets, misas y piezas orquestales y de cámara. Aunque trabajó con una variedad de directores, fue más conocido por componer la música de las películas más memorables de Federico Fellini y Francis Ford Coppola.

Rota decoró el paisaje sonoro de la película con ecos renacentistas, instrumentos de la época, fanfarrias, danzas de aquel periodo como pavanas o zarabandas. Rota comprendió que Romeo y Julieta eran el canto por excelencia del amor romántico, que su música personificaba plenamente su anhelo, ardor y angustia. Su creación es ahora icónica, y ha pasado a la leyenda de la música cinematográfica. El tema del amor fue luego interpretado como una canción, “A Time For Us”, fue arreglado por Henry Mancini. Rápidamente se convirtió en una sensación, liderando las listas en 1969 durante dos semanas. Esto llevó a muchos a pensar que Mancini escribió la melodía, en lugar de Rota.

El compositor Nino Rota. Foto: Keystone / Hulton Archive / Getty Images

Del tema de amor del film se grabaron dos canciones. La versión de la película se titula “What is a Youth”, con letra de Eugene Walter y cantada por Glen Weston. Esta versión fue lanzada en la edición de la banda sonora original. La versión alternativa, se tituló “A Time for Us”, con letra de Larry Kusik y Eddie Snyder, sobre los arreglos de Henri Mancini. Esta fue grabada por Johnny Mathis y Andy Williams, entre otros.

El sello que publicó la banda sonora original, Capitol Records, posteriormente lanzó otros tres álbumes inspirados en la partitura original. La popularidad del primero de ellos, fue lo que llevó a Capitol Records a lanzar este conjunto de cuatro discos recogiendo todas las pistas vocales y musicales de la película.

La partitura de Nino Rota es simplemente arrebatadora. Hay una inocencia eterna en esta música. No hay ningún tipo de artificio en esta composición. Es simple, delicada y hermosa.

Romeo y Julieta (Edición en CD de Cloud Nine Records)

Suite con una selección de los temas de la banda sonora

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Henri Mancini (Love theme from ‘Romeo and Juliet’) 1969

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Glen Weston (What Is a Youth) 1968

Andy Williams (A Time For Us) 1969