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¡Felices fiestas!

 

¡ Felices fiestas
a todos los amigos y seguidores
 del Club de Lectura !

Ya hemos llegado a la última página del club de lectura por este año. Hemos trabajado  con mucho cuidado la selección de autores y títulos, el ajuste del calendario para los encuentros con los escritores y la elaboración de las guías de lectura. Natalia, Álvaro, Rosa, Carmen, Ana y yo misma, no solo nos aplicamos: nos implicamos en ello.

Agradecemos la presencia y disponibilidad que los escritores Ricardo Menéndez Salmón, Ariadna Castellanarnau y Mónica Ojeda han tenido para  contestar a las preguntas de los lectores y conversar con ellos. Agradecemos a los socios (los de siempre y los nuevos, los presenciales y los que se conectan en directo a través de Meet ) la respuesta que siempre dan a nuestra llamada.  Agradecemos al servicio de Mediateca el soporte técnico que nos ofrece para grabar y difundir los encuentros. Agradecemos al servicio de Biblioteca el respaldo que ofrece a la actividad. Agradecemos a la  Universidad de León la confianza y la responsabilidad social con la que siempre apoya nuestra iniciativa lectora.

Y no se nos ocurre mejor forma de dar las gracias que deseando a todos ¡Feliz Navidad!

Coloquio de los socios: Agujero, de Hiroko Oyamada

agujero hiroko oyamada

Agujero es la segunda novela de la escritora nipona Hiroko Oyamada y ha sido el último texto comentado en nuestro club de lectura. Hemos podido gozar con ella de múltiples elementos que la convierten en una narración singular y auténtica. Y así lo han interpretado, desde puntos de vista muy variados, los miembros de nuestro club.

Si algo define esta novela es que vela más que revela: a través de sus páginas conocemos personajes y circunstancias que nos retan a encontrar sentido a una situación que, aunque destaca por una serie de anomalías en los hechos que en ella acontecen, nos transmite, simultáneamente, una impresión de enorme cotidianidad: los personajes, pese a la distancia cultural que podría mediar con nosotros, no nos resultan del todo ajenos o exóticos. De ahí, que uno de los aspectos que se han comentado en el club es, precisamente, el grado de reflejo de la cultura japonesa que transmite la obra. Las opiniones han divergido entre aquellos que no han localizado nada de especialmente nipón en las páginas de la obra y otros que, por el contrario, han detectado una serie de particularidades muy propias de esta cultura oriental. Pero esta es solo una de las muchas paradojas que recorren la obra.

Porque, ante todo, a todos los lectores ha llamado la atención la caracterización de los personajes. Los protagonistas de Oyamada se mueven entre aquellos que son un mero esbozo, una suerte de decorado de fondo y los que, en sentido opuesto, poseen una caracterización mucho más armada. La protagonista, y voz narradora, y su cuñado responden a esta última clase. Buena parte del debate entre los lectores se ha centrado, precisamente, en ambos. Sobre todo, se ha enfatizado la fuerte correlación que existe entre la integración de los personajes en el mundo laboral, con todas las implicaciones que ello supone en la sociedad japonesa, y el nivel de definición de dichos personajes en la novela.

hiroko oyamada twitter

Hiroko Oyamada (Twitter)

En general, nuestros lectores se han movido entre un cierto desinterés por la narrativa, fundamentalmente debido al tempo pausado y hasta cierto punto monótono de la misma y a la ambigüedad que domina el relato, y otros que, sin embargo, han apreciado que, bajo esta aparente monotonía y evanescencia hay que entender una forma de mirar al mundo. Se trataría de una dinámica narrativa que, justamente, nos impulsa a acompañar a la protagonista, Asahi, en un recorrido vital donde se mueve, a decir de algunos lectores, en una dimensión paralela a la realidad tediosa que la rodea.

Asimismo, haciendo énfasis en el papel predominante de la naturaleza, de los cambios estacionales, de la plasticidad de las descripciones y el dominio de la sensorialidad en el texto, muy acertadamente algunos participantes han dado con la clave de lectura: la necesidad de entender la obra desde una perspectiva donde el concepto de belleza radica en un introducirse plenamente en el suceder de escenas que acompasan las transiciones de la protagonista hacia su cierre, el cual traza un trabado bucle desde lo real a lo inverosímil.

En definitiva, dentro de las lógicas disensiones que estimula cualquier lectura de ficción, Agujero contribuyó a generar un rico y plurivalente debate acercándonos a las particularidades de una cultura como es la nipona, tan cercana y lejana al mismo tiempo en un mundo tan globalizado como el nuestro.

Guía a la lectura: Agujero, de Hiroko Oyamada

Por Rosa María Díez Cobo

Hiroko Oyamada

Hiroko Oyamada (Hiroshima, 1983) es una escritora japonesa que, aun contando con una producción literaria breve hasta el momento, ha demostrado su maestría dentro de las letras niponas. Con un puñado de obras que incluyen novelas y libros de relatos, la autora ha sido considerada como una representante sobresaliente, poseedora de una voz única, entre las nuevas generaciones de literatos en lengua japonesa. Es graduada en Literatura Japonesa por la Universidad de Hiroshima, aunque, tras su graduación, durante varios años, desempeñó todo tipo de trabajos, muchos de ellos de carácter mecánico y alienante. Esta experiencia quedaría plasmada en su primera novela, La fábrica (2013), y también en su cuento «Spider Lilies» (2014). Actualmente, aparte de su faceta como narradora, contribuye con artículos y ensayos a diversos medios nipones.

Ya, desde estas primeras creaciones, la autora manifiesta su interés por explorar la distancia social y personal entre un sistema capitalista insaciable y las inquietudes psicológicas de sus personajes, desprovistos de un asidero emocional firme en un mundo deshumanizado. Asimismo, la indagación entre las porosas fronteras entre lo real, lo tangible, y lo insólito e imaginativo se repetirá, desde las primeras obras hasta las más actuales.

El tono de extrañeza, de sensación onírica, que recubre una ambientación cotidiana contemporánea y realista, imprime a su narrativa una marca especial. Como afirma Lucy North del colectivo estadounidense «Strong Women»: «La narrativa de Oyamada es ligera, calmada, impávida y, a menudo, nos presenta escenarios corrientes y, aun así, no hay nada de corriente en el mundo de la autora, nada es demasiado ordinario» (JFNY Literary Series Episode #4).

No es extraño pues que, con estos componentes como rasgos distintivos, se incida en las raíces surrealistas e imaginativas de las narrativas de la autora y, así, en su análisis, se las emparente con autores como Franz Kafka, J.G. Ballard o Haruki Murakami. También, desde el terreno cinematográfico, se ha aludido a referentes como David Lynch o Hayao Miyazaki con los que compartiría sensibilidades estéticas con la creación de mundos simultáneamente tan cercanos como inusuales. La propia escritora ha reconocido a Kafka y Mario Vargas Llosa como influencias en su producción.

Las atmósferas que construye Oyamada llaman la atención por su espesor emocional y por su particularísima trabazón entre lo factible y lo irreal o alucinado, aspecto que comparte con un buen número de escritores japoneses contemporáneos. Como la autora menciona, no es su pretensión construir mundos alternativos, de fantasía, alejados de nuestro día a día, sino reflejar como «en nuestras vidas cotidianas ordinarias, hay un elemento de lo extraño, de lo inusual, tal vez de locura. Todas estas cosas forman parte de nuestra vida, pero creo que lo que sucede es que muchas veces nos acostumbramos a ello en el transcurso de nuestras vidas y no las vemos o no nos percatamos de ellas. Las pasamos por alto» (JFNY Literary Series Episode #4).

Sus volúmenes de relatos incluyen El jardín (2018) y La isleta (2021), ambas sin traducción al español. Sus dos novelas hasta el momento son La fábrica (2013) y Agujero (2014), las dos traducidas a nuestra lengua. Además, algunos de sus cuentos han aparecido recogidos en ediciones independientes o integradas con otras de sus obras como es el caso de los relatos «Sin comadrejas» y «Una noche en la nieve» incluidas en la edición en español de Impedimenta junto con Agujero (2021).

Entre los galardones recibidos por su obra podemos destacar:

  • 2010: Premio Shincho para escritores noveles por su novela La fábrica.
  • 2013: Premio Oda Sakunosuke por la colección de relatos titulada La fábrica que incluía la novela del mismo título en el volumen.
  • 2014: Premio Akutagawa por su novela Agujero.
  • 2014: Premio Hiroshima para creadores culturales noveles.

Poética narrativa de Hiroko Oyamada

Como ya hemos comentado, su obra presenta un estilo muy personal y reconocible. Entre las características y temáticas más significativas en sus narrativas, podemos identificar:

  • una prosa minimalista, pausada, precisa, de frases cortas, depurada de elementos accesorios. Sus dos novelas hasta el momento son, además, significativamente breves;
  • un tono muy evocador y sintético al mismo tiempo. Recurriendo a descripciones sencillas, pero cargadas de elementos sensoriales, dibuja escenarios de texturas muy plásticas;
  • personajes y tramas situados en un Japón contemporáneo, pero con una significativa tendencia a eludir datos geográficos concretos lo que acentúa la sensación enigmática y la desubicación que transmiten los hechos;
  • la construcción de atmósferas que se van adensando a medida que transcurren los sucesos: de situaciones ordinarias, poco a poco, los personajes se van adentrando en realidades desconocidas e inexplicables. La maravilla palpita emplazada en el corazón de lo cotidiano;
  • el interés de la autora por ampliar los límites de lo común, por enfocar aquellos aspectos extraños que tendemos a ignorar por nuestra desatención a los pequeños detalles del día a día y por subrayar su peculiaridad. De ahí que se haya clasificado a menudo su prosa como «magicorrealista» o inusual;
  • sus personajes, que cubren un espectro variado de edades, género y situaciones, sin embargo, tienden a caracterizarse por su pasividad ante situaciones vitales estresantes y desmotivadoras que parece arrollarles sin remedio. Son seres contemplativos que no manifiestan sus sentimientos de forma evidente;
  • una preponderancia de narradores en primera persona, que relatan sus propias vivencias y que a los lectores nos llevan de la mano, internándonos, junto con ellos, en el misterio. Esta cercanía que crea esta voz en primera persona los hace, por otra parte, menos confiables;
  • la presencia dominante de la naturaleza en sus descripciones y escenas, especialmente de los animales, que aportan una profunda dimensión simbólica a las tramas, los personajes y la relación entre estos y que enlaza con la tradición sintoísta nipona;
  • los conflictos propios de la idiosincrasia contemporánea japonesa como la obsesiva cultura del trabajo; las presiones sociales sobre las mujeres en materia de matrimonio y maternidad; las relaciones jerárquicas y rígidas en el entorno familiar; las barreras entre lo público y lo privado; la disonancia entre el mundo de creencias tradicional y la acelerada cultura tecnológica actual, etc.
  • los temas preferentes de la autora que se relacionan con la exploración de la personalidad y las relaciones humanas, especialmente familiares, y con especial énfasis en vertientes como la condición laboral, la ambición personal, la introversión, la soledad, el aislamiento, el desarraigo o la incomunicación;
  • a pesar del laconismo narrativo, de la ambigüedad e, incluso, de la parquedad emocional de sus historias, la paradoja, la ironía, lo grotesco y un delicado humorismo ciertamente palpitan en el fondo de las narraciones redondeando su alcance crítico.

    Gaurab-Thakali. (Imagen para «Agujero», de Hiroko Oyamada en la seccion de libros de The New York Times)

La autora en sus palabras y en las de sus críticos:

Tanto la crítica nipona como la extranjera la han listado entre los autores jóvenes más prometedores en la actualidad. No olvidemos que con el premio Akutagawa por Agujero obtuvo el galardón literario más prestigioso de su país.

James Hadfield, en su reseña sobre el número monográfico de literatura japonesa de la revista Granta en 2014, comparó el estilo de Oyamada con el de un gran nombre de la literatura japonesa, la ya consolidada escritora Yōko Ogawa. De hecho, Oyamada se integra en una ya larga lista de autoras japonesas con novelas de gran proyección internacional y donde destaca la visibilización que se le da a la figura de la mujer, en sus diferentes facetas, en una sociedad tan tradicionalmente misógina como la japonesa.

En su obra, además de ser centrales las cuestiones relativas al rol femenino en la sociedad japonesa actual, la crítica ha puesto especial énfasis en su particular acercamiento al mundo «real», aspecto que ella matiza de la siguiente manera:

A menudo mis obras se describen como una mezcla de realidad y fantasía, o con términos como realismo mágico. Pero para mí forman parte de lo mismo. Lo real y lo fantástico, lo ordinario y lo extraordinario son indisociables. Aquello que hemos creído siempre ordinario y real también puede contener algo extraño y casi delirante. Por ejemplo, si coges una hoja de un árbol cualquiera y te acercas a ella con una lupa, terminas viendo formas que no habías visto nunca, a veces incluso siniestras. A lo mejor tiene un montón de ácaros pegados, o tiene unos pelos finos que no sabes ni para qué sirven. Yo me enfrento a la escritura de esta misma manera, como si las cosas extrañas, el animal negro que ella ve y los agujeros, fueran parte de una realidad que simplemente no vemos porque no nos fijamos en ella (elDiario.es, 02/06/2021).

Aquí puedes explorar varios enlaces que te ayudarán a pergeñar una visión más completa de la literatura japonesa contemporánea, de la autora y de sus trabajos:

Agujero

Información contenida en la contraportada (Impedimenta, 2021)

Al marido de Asa le han ofrecido un nuevo trabajo en una zona remota de Japón, próxima al hogar en que nació. Durante un verano excepcionalmente cálido, la pareja se instala junto a la casa de los suegros, entre el ensordecedor rugido de las cigarras, que todo lo invaden. Mientras su marido se entrega al trabajo, ella comienza a explorar el entorno por su cuenta. Hasta que un día se topa con una extraña criatura que no es un perro ni un mapache ni un ser humano. Asa la sigue hasta el terraplén de un río, entre altos pastos que le llegan por las rodillas, y cae en un agujero que parece haber sido creado para ella, y en el que, en cierto modo, queda atrapada para siempre. ¿Está viendo niños fantasma? ¿Se ha convertido lo sobrenatural en parte de su vida?

Casas asoladas por plagas de comadrejas. Pasillos que nos transportan al otro lado, sea este cual sea, como si una victoriana Alicia hubiera ido a caer en el Japón de la tecnología punta. Hiroko Oyamada, con mundos que parecen sacados de un relato de Murakami, de J.G. Ballard o de una película de Hayao Miyazaki, firma un tríptico narrativo traslúcido y literariamente puro sobre la sugerente idea de que el entorno que nos rodea puede anticipar nuestras emociones y hasta nuestro destino.

Estructura y contenido del libro

Dentro de la bibliografía de la autora, Agujero es su segunda novela y ahonda en muchos de los temas e intereses ya presentes en La fábrica.

La narrativa, de breve longitud, carece de capítulos o secciones preestablecidas. Pero sí es posible establecer tres secciones generales marcadas por el desarrollo de los acontecimientos.

Una primera parte se correspondería con la introducción de la protagonista, Asahi, y la situación que se desencadena a raíz de la nueva posición laboral a la que es transferido su marido. La decisión de mudarse y aceptar la vivienda gratuita aledaña a la de sus suegros, en una localidad rural, marcarán la primera parte de este texto, hasta que Asahi, una vez en el lugar, empiece a experimentar el tedio de un contexto en el que carece de trabajo remunerado y de actividades de ocio y donde pasa, además, la mayor parte del tiempo en soledad.

La segunda parte se abre con una novedad: Asahi se desplaza a un konbini (o convenience store, tienda de productos y servicios básicos abierta 24 horas al día) para realizar una gestión a su suegra y, en el camino, atisba un extraño e inidentificable animal negro al que seguirá entre la maleza y por lo cual acabará encajada en un agujero excavado en la ribera del río. Todos los acontecimientos, de cariz cada vez más extraño, que se producen a partir de ese incidente ocuparán el grueso de la narrativa. El fallecimiento del abuelo de la familia precipita el cierre de la narración en una última y brevísima parte en la que los elementos insólitos parecen esfumarse misteriosamente.

La autora ha declarado que la inspiración para desarrollar la escritura del libro le llegó con una mezcla de sucesos personales anecdóticos y de calado y, sobre todo, tras un arduo proceso de elaboración:

Un día, montando en bici, pisé una cigarra que había en el suelo. Pensé que ya estaría muerta y reseca, pero en el momento en que la rueda de la bicicleta pasó por encima de su cuerpo la cigarra se convulsionó con intensidad. Las vibraciones fueron tan fuertes que pude sentirlas en el manillar. Aquello me perturbó tanto que sentí que tenía que escribir sobre ello. Era una cigarra en el suelo, por lo que era verano. Escribí una historia sobre una mujer que mata a una cigarra con su bicicleta. La mujer estaba casada y se había mudado al lado de la casa de sus suegros en el campo por el trabajo de su marido, y al hacerlo toma conciencia de que es una ‘nuera’ [el ideograma ‘nuera’ se compone del ideograma ‘mujer’ y el ideograma ‘casa’]. A partir de ahí me costó muchísimo completar la historia. Pasó el verano, llegó el otoño, luego el invierno y no lograba avanzar. Me quedé embarazada. Era algo que deseaba pero que me llenó de terror a la vez. Decidí que tenía que terminar la novela y entregársela al editor antes del parto. Entonces soñé que un animal, un mamífero negro, cavaba un agujero en la tierra. Sentí que ese animal y ese agujero serían los que me ayudarían a completar la historia, y así fue, por fortuna. Para el siguiente verano había terminado de escribir Agujero (el parto fue justo después, en otoño) (Vogue, 09/06/2021).

Algunos temas y aspectos principales de esta narrativa que cabe destacar son:

  • es una narrativa en primera persona siendo Asahi, su protagonista, quien nos orienta a través de los sucesos narrados. A pesar de ostentar la voz principal, esta mujer posee un carácter retraído, pocas veces tenemos un acceso a pensamientos y sentimientos bien definidos;
  • la prosa es sencilla, de frases llamativamente claras y cortas, aunque de párrafos extensos;
  • domina un tono descriptivo con cierta introspección psicológica en todo el texto. Además, determinadas paradojas y situaciones extrañas o absurdas esbozan, de forma delicada, un fino humorismo;
  • la trama se enmarca en un Japón actual, pero sin referencias directas a ningún emplazamiento geográfico concreto;
  • las descripciones, especialmente las del medio natural, son de una cualidad casi pictórica lo que aportan al lector un retrato certero del ámbito donde se mueve la protagonista;
  • la discriminación de las mujeres en una sociedad con arraigadas convicciones sobre el rol femenino en relación al matrimonio, el trabajo y la maternidad se hace presente en diversos momentos del texto, en especial en la situación de completa desconexión entre Asahi y su esposo y en sus reflexiones personales sobre la maternidad;
  • la explotación laboral es un asunto que Oyamada indagó en profundidad en su primera novela. En esta, aunque no es central, sí ocupa buena parte de la narrativa de forma más o menos directa. Entronca así con uno de los aspectos más característicos de la cultura nipona, y asiática por extensión: el culto al trabajo y sus consecuencias personales y sociales;
  • el choque entre el mundo tradicional de rituales y el mundo moderno tecnológico, entre lo pausado de lo rural y lo frenético de lo urbano se traslucen a lo largo de todo el texto. Esta es una preocupación que vemos en otros textos de la autora y, también, en gran número de autores japoneses reflejando una sociedad marcada por fuertes contradicciones históricas y sociales;
  • la destacada presencia de animales, elementos de la naturaleza y condiciones climáticas que cobran un lugar central como potenciales símbolos a lo largo de todo el texto se relacionarían con la tradición sintoísta, de naturaleza animista, de la cultura nipona. De esta manera, no solo en otras narrativas de Oyamada, sino en muchas obras literarias y cinematográficas japonesas este elemento será muy destacado;
  • la yuxtaposición entre una realidad cotidiana anodina y lo inusual que late en su interior se manifiesta en el texto de forma muy sutil, la autora parece llamar la atención sobre cómo lo ordinario se puede transmutar una vez que nos salimos de las sendas convencionales del día a día.

Lectura

Se trata de una narración de fácil lectura por la brevedad y la sencillez general de la prosa. Asimismo, aunque de tempo pausado y con escenas morosas, el suceder de hechos cada vez más enigmáticos capta la atención del lector y lo desliza fácilmente hacia la conclusión. Aquí tienes algunas de las cuestiones que te pueden ayudar a enfocar mejor tu lectura:

  1. ¿Qué te ha sugerido el título de la novela? Tras su lectura, ¿crees que contiene algún simbolismo?
  2. ¿Cómo calificarías el estilo de la prosa de Oyamada y los recursos empleados en esta narrativa? ¿Te ha resultado compleja de leer o de interpretar?
  3. En el apartado anterior he propuesto una división del texto tripartita en función de diversos acontecimientos clave que jalonan la trama, ¿estás de acuerdo con esta segmentación o crees que existe otra más adecuada?
  4. ¿Qué efecto te ha provocado el que la novela sea en primera persona?
  5. Se ha aplicado la etiqueta de «realismo mágico» para referirse a esta y otras creaciones de Oyamada, ¿concuerdas con ella? ¿Te recuerda a otras novelas clasificadas bajo esta denominación?
  6. La novela enfatiza muchas cuestiones relativas al mundo laboral nipón: la precariedad laboral, los excesos horarios, la desigualdad femenina en relación a la actividad laboral… ¿crees que la autora, con su obra, formula una denuncia sobre estas cuestiones? ¿Por qué crees que la novela se inicia con la renuncia al trabajo de la protagonista y finaliza cuando está a punto de incorporarse a un nuevo empleo?
  7. La soledad, el aislamiento, la incomunicación dominan la existencia de Asahi cuando comienza a vivir en su nuevo domicilio, ¿crees que Oyamada está transmitiendo una reflexión sobre las circunstancias de la sociedad nipona actual con esto? ¿Sería esto aplicable a nuestro contexto occidental o español?
  8. Una de las cuestiones más intrigantes de la obra, ya desde su inicio, es que la protagonista parece desconocer informaciones muy básicas sobre su marido y su familia política, ¿a qué crees que responde esto? ¿Qué objetivo cumpliría este aspecto en la obra?
  9. De todas las cuestiones que ignora Asahi, la más extraña es que desconociese la existencia de su cuñado, con el que entabla una curiosa relación que la abre a otras realidades bien distintas a las cotidianas, ¿qué representaría este personaje dentro del anodino mundo que está experimentando Asahi? ¿Crees que el hecho de que sea un hikikomori es relevante para su caracterización y el rol que juega en el relato? ¿Por qué crees que él mantiene una relación tan especial y estrecha con los niños del lugar?
  10. En cuanto al extraño animal negro y los agujeros que excava, ¿qué función o símbolo crees que encarna? ¿Qué opinas del paralelismo, hacia el que la misma obra apunta, con Alicia en el país de las maravillas (1865) de Lewis Carroll? ¿Hasta qué punto encuentras semejanzas entre ambos textos?
  11. A lo largo de la trama, hace aparición un elenco de personajes, femeninos y masculinos que se relacionan entre sí de formas distintas, ¿te ha llamado la atención algo sobre ellos? ¿Crees que reflejan una división o desigualdad entre sexos?
  12. Distintas personas del pueblo insisten en llamar «nuera» a Asahi, ignorando completamente su nombre propio, su identidad, ¿qué reflejaría esta peculiaridad?
  13. La ambientación de la novela es magnífica, con un preciosismo y detallismo impresionistas en su descripción del entorno natural, de la climatología, y, con mucho énfasis, en el caso de los insectos, ¿qué opinas que aporta esto al conjunto de la novela? ¿Crees que responden a algún tipo de simbolismo concreto?
  14. El funeral del abuelo se detalla con bastante precisión, se incide en los comportamientos sociales y rituales de este momento, ¿qué crees que Oyamada pretende al detenerse en esta escena más que en otras?
  15. La conclusión de la obra nos puede sumir en la perplejidad ya que todo apunta a que Asahi ha sufrido algún tipo de confusión entre los planos de la realidad y de lo extraño. Así nos preguntaremos si todo lo vivido por ella forma parte de una realidad tangible y objetiva o ha sido algún tipo de alucinación, espejismo o infiltración entre mundos distintos. ¿Qué efecto te ha causado esto? ¿Cómo lo interpretas?
  16. La autora, cuando le han preguntado sobre el posible carácter pesimista o resignado de la conclusión, insiste en que su intención no ha sido transmitir un determinado mensaje, ni positivo ni negativo, al final del relato, sino reflejar una realidad, ¿tú cómo lo has interpretado? ¿Qué te ha sugerido que la protagonista, al mirarse en el espejo preparándose para su nuevo trabajo, haya detectado un parecido con su suegra?

    Molly Mitchell (Diseño para la portada de “The hole” de Hiroco Oyamada)

    Molly Mitchell (Diseño para la portada de “The hole” de Hiroco Oyamada)