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¡Felices fiestas!

 

¡ Felices fiestas
a todos los amigos y seguidores
 del Club de Lectura !

Ya hemos llegado a la última página del club de lectura por este año. Hemos trabajado  con mucho cuidado la selección de autores y títulos, el ajuste del calendario para los encuentros con los escritores y la elaboración de las guías de lectura. Natalia, Álvaro, Rosa, Carmen, Ana y yo misma, no solo nos aplicamos: nos implicamos en ello.

Agradecemos la presencia y disponibilidad que los escritores Ricardo Menéndez Salmón, Ariadna Castellanarnau y Mónica Ojeda han tenido para  contestar a las preguntas de los lectores y conversar con ellos. Agradecemos a los socios (los de siempre y los nuevos, los presenciales y los que se conectan en directo a través de Meet ) la respuesta que siempre dan a nuestra llamada.  Agradecemos al servicio de Mediateca el soporte técnico que nos ofrece para grabar y difundir los encuentros. Agradecemos al servicio de Biblioteca el respaldo que ofrece a la actividad. Agradecemos a la  Universidad de León la confianza y la responsabilidad social con la que siempre apoya nuestra iniciativa lectora.

Y no se nos ocurre mejor forma de dar las gracias que deseando a todos ¡Feliz Navidad!

Encuentro de los socios con la escritora Ariadna Castellarnau

Todos los finales [de novelas y cuentos] son abiertos, porque no sabemos lo que le va a pasar a los protagonistas después, porque nos ofrecen una mirada limitada sobre las experiencias del personaje. Aun cuando acabe con la muerte también es un final abierto porque no sabemos qué hay más allá.
Incluso me cuestiono el mismo concepto de final abierto. Existe por oposición. Suponemos que es donde el personaje termina su recorrido y ofrece una solución al conflicto que presenta la obra. Pero todo es ficción: son personajes y no sabemos lo que les va a pasar después.
Aunque sí hay una intención en el final abierto que es dar una puerta al lector para que complete la historia. Pero no porque [el autor] ya la conozca sino porque la historia acaba ahí.
Ahora pienso en los cuentos del libro y  creo que no son finales abiertos porque el personaje acaba su recorrido, completa su transformación. Como escritora, para mí esos finales están cerrados.

El 22 de noviembre de 2022 los socios del Club de lectura de la Universidad de León recibimos la visita de la escritora Ariadna Castellarnau, con quien conversamos sobre su obra  «La oscuridad es un lugar»

Coloquio de los socios: La oscuridad es un lugar, de Ariadna Castellarnau

Imagen: Aron Wiesenfeld

Imagen: Aron Wiesenfeld

Desasosegante, incómoda e inquietante, la poética de Ariadna Castellarnau ha sido definida por los socios del club como el preciso y estremecedor reflejo del comportamiento del ser humano, al que se le convoca desde lo ominoso. Tienen cabida en su narrativa lo doméstico, lo social y lo político-económico como ejes que la vertebran y a través de los cuales transita la oscuridad, redefinida como espacio de transformación del que se deslidan dos vías posibles: el crecimiento o la desolación. Así se constata a través de la naturaleza, cuyo encuentro, lejos de resultar bucólico, conduce al descanso, a la luz, al fin de la oscuridad. Tal fuera el caso de personajes como Lucia, abocada a pertenecer a la tierra de la que ha venido y a la que siempre pertenecerá a causa del misterioso Largo, redefinido desde la mitología prehispánica, aunque con características que se asemejan a Peter Pan.

Ariadna Castellarnau nos sorprende con imágenes macabras difíciles de olvidar que prefiguran el universo del terror en el que se inscribe su poética. Tal fuera el caso de los huesos de la hermana de Mauro en «De pronto un diluvio» o la acción de los chicos que juegan en el jardín en el cuento homónimo que nos hizo recordar la película Funny games. En ella y en el cuento, la desprotección del hogar se hace patente, considerando incluso la familia como el lugar en el que también se sitúa la oscuridad. Las familias de los cuentos infantiles, definidas ya por la autora como «desquiciadas y disfuncionales», nos mueven a comprender la caracterización de este espacio como aquel en el que median las relaciones de poder y la apariencia. Así, «Al mejor de todos nuestros hijos» enfrenta en ese homenaje la culpa de la protagonista por haber abandonado el hogar, que la acaba haciendo suya. La familia como espacio opresor también tiene cabida en «El hombre del agua»; relato en el que no debemos olvidar el fanatismo religioso que se respira en la trama y la inferioridad que caracteriza a la hija carente del don.

Cari Ann Wayman

Teniendo en cuenta que la crueldad infantil es uno de los temas predominantes en la narrativa actual, Castellarnau trabaja en su obra los personajes infantiles desde la desprotección, los celos y las cargas familiares. De la inocencia que a priori constituye a la niñez parte la autora para monstrificar a aquellas entidades que, en apariencia, presentan cierta ternura hacia los personajes de los relatos. Lo observamos en «Marina Fun» y en «Calipso». Manipulativo y seductor, el comportamiento y la belleza de la niña de este último texto se asemeja, afirman los socios, a la niña de Lolita, de Vladimir Nabokov, así como representa a todas las mujeres que la trata ha convertido en lo que ahora son. Los niños de la obra de Castellarnau son los desgraciados de Baroja, que se suman al halo de desesperanza que emerge en todos los relatos y en el que adquiere suma importancia el valor del silencio.

Por otro lado, la angustia existencial, el reencuentro con uno mismo tiene cabida en «La isla en el cielo», el único relato con un final cerrado, el más oscuro de todos, en palabras de los socios, quienes llaman la atención sobre esa barca y el perfecto hueco que deja el destrozo acaecido para albergar en él al bebé; la clave simbólica y resolutiva que Rebeca y Noel tanto ansiaban encontrar.

En definitiva, la oscuridad que rodea la atmósfera de toda la obra se sitúa en espacios marginales, periféricos, y, sobre todo, en la propia oscuridad interna del individuo; aquel mundo desde el que nunca se ve la luz.

Te esperamos
el próximo martes, 22 de noviembre, a las 19 horas,
en la la Biblioteca San Isidoro
para recibir la visita de la autora
y conversar con ella sobre esta obra

Guía a la lectura: La oscuridad es un lugar, de Ariadna Castellarnau

 

 

Por Carmen Rodríguez Campo

Ariadna Castellarnau

Ariadna Castellarnau (Lérida, 1979) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Lérida, en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Barcelona y Máster en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra. Ha vivido durante muchos años en Buenos Aires; llevada por su deseo de avanzar en una tesis doctoral sobre Macedonio Fernández. Trabajó en el Ministerio de Cultura de Argentina y como periodista y cronista en diversos periódicos y revistas.

Se crió leyendo los cuentos de Andersen y Perrault, impresos en nuestra genética cultural, cuya influencia inconsciente le llevó a publicar en el año 2020 el libro de cuentos La oscuridad es un lugar. Sin embargo, previo a ello, destaca su labor como traductora de La dama de las camelias, de Alexandre Dumas, y Mi vida como traidora, de Zarah Ghahramani y Facundo Piperno Rodrigo. Asimismo, ha escrito las biografías de Frida Kahlo, Marie Curie, Simone de Beauvoir y ha contribuido como cuentista en las antologías Panorama Interzona. Narrativas emergentes de la Argentina (2012), compilada por Elsa Drukaroff, Extrema ficción (2013), editada por Betina González y Pena negra  (2022) coordinado por María Zaragoza. En el año 2015, publica su primera novela, Quema, que fue galardonada con el Premio Internacional de las Américas a la mejor novela hispanoamericana.

Ariadna Castellarnau (Foto: Sue Wetjen)

Ariadna Castellarnau (Foto: Sue Wetjen)

La oscuridad es un lugar

Información contenida en la contraportada

En este libro, la escritora Ariadna Castellarnau se adentra en el terreno de la fantasía oscura para explorar el lado extraño y tenebroso de las relaciones humanas. Una niña que se refugia en la selva huyendo de su familia conoce a un adolescente salvaje que trata de ayudarla; dos hermanos, uno de los cuales tiene una particularidad que lo convierte en un ser fascinante, compiten por el protagonismo familiar junto a unos padres ausentes; una pareja en una isla trata de encontrar un sentido a su vida mientras decide qué hacer con un misterioso bebé que aparece abandonado frente a su puerta.

Los protagonistas de estas historias son madres, padres, hermanos, hijos e hijas que se mueven en un territorio incierto, curvilíneo. A Ariadna Castellarnau le gusta llevar a sus personajes al encuentro de lo extraño, no porque pretenda que les ocurra nada maravilloso, sino porque es en ese espejo retorcido donde pueden verse mejor, descubrir quiénes son realmente.

Contenido del libro

El título de la propia obra surge a partir de un verso del poeta británico Dylan Thomas «Dark is a way and Light is a Place»; verso que Castellarnau traduce como «La oscuridad es un camino, la luz es un lugar». La inversión de dicho verso en el título del libro considera la oscuridad como lugar; como espacio en el que la autora asegura que se puede estar o en el que se está a la fuerza, porque no queda otra opción.

La oscuridad es un lugar es, así, una colección de ocho relatos, protagonizados estos, en mayor medida, por niños y niñas que se encuentran a mitad de camino entre la infancia y la adolescencia; caracterizada esta última por ser la etapa en la que se forja la identidad, la máscara de la personalidad. En sus historias median problemas y pasiones muy humanas, protagonizadas por familias peculiares, con personajes extraños; definidos en muchas ocasiones desde lo fantástico. Todos ellos luchan por reivindicar su alteridad o llegar a otro estado de su ser, aunque implique transitar por la desmedida e inhóspita oscuridad.

Dicha modalidad de lo insólito, lo fantástico, nos plantea siempre una duda que media entre las explicaciones naturales de nuestro mundo conocido y las sobrenaturales, aquellas que en principio no pertenecen a él. Sobre esa duda emerge el extrañamiento del lector ante la irrupción de un hecho que cuestiona y desestabiliza su idea de lo real. Investigadores como David Roas lo definen como

un camino perfecto para revelar tal extrañeza, para contemplar la realidad desde un ángulo de visión insólito. Porque el relato fantástico sustituye la familiaridad por lo extraño, nos sitúa inicialmente en un mundo cotidiano, normal (el nuestro), que inmediatamente es asaltado por un fenómeno imposible –y, como tal, incomprensible– que subvierte los códigos –las certezas– que hemos diseñado para percibir y comprender la realidad. En definitiva, destruye nuestra concepción de lo real y nos instala en la inestabilidad y, por ello, en la absoluta inquietud (Roas, Tras los límites de lo real. Una definición de lo fantástico, Páginas de Espuma, 2011: 14).

Por su parte, Castellarnau considera lo fantástico la modalidad que le permite abordar la realidad y los temas que le perturban: lo íntimo, lo familiar, lo monstruoso. El modo mimético de narrar le impide decir la verdad, ir al hueso de lo que quiere exponer. La estética de lo fantástico es, en definitiva, un filtro que se aproxima al plano de lo real desde un lugar tangencial, más verdadero; desde los huecos donde lo conocido se resquebraja. Mentir para decir la verdad, asevera la autora; dejarse alucinar por la fachada de lo oculto, de todo aquello que permanece escondido, aunque también al alcance de nuestras manos.

 

«La oscuridad es un lugar»

En el relato que abre la obra, una familia que reside de forma temporal en el denominado «yerbatal», permanece escondida, en los márgenes, a la espera de la huida del país. Contrastan en el texto diferentes atmósferas que corroboran la ubicación del mismo en el lugar que la propia autora califica como «el peor del mundo»: el norte de Argentina; la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil, donde reina el narcotráfico.

Frente a este escenario, resurgirá la naturaleza con un personaje peculiar, llamado Largo, definido por la deformidad de su cuerpo y la gracia de sus movimientos, que llamarán la atención, sin duda, de la protagonista del relato, Lucia. La escapada de esta última desencadena una serie de comportamientos, de dinámicas, que dan cuenta del autoritarismo, del despotismo al que les somete la figura paterna. Su comportamiento nos hará entender el carácter sumiso de la madre de Lucia, mujer-objeto, destinada al cuidado del hogar. La familia, así, adquiere verdadera importancia como núcleo de raigambre de los personajes. Se ve reforzada en muchas ocasiones por diversas referencias bíblicas que presagian la mala fortuna que les persigue allá donde vayan. Ello se debe a la impronta de la creencia que ha dejado huella en la propia Castellarnau, educada en España bajo los preceptos de la religión protestante.

«Calipso»

Según la mitología griega, Calipso era una ninfa que residía en la isla de Ogigia. Se dice en la Odisea que Calipso agasajó a Odiseo para que se quedara con ella, prometiéndole la inmortalidad y la juventud eterna. Este, que había llegado al lugar tras un naufragio, permaneció allí siete años hasta que la diosa Atenea le imploró a Zeus que intercediera para lograr el regreso de Odiseo a los brazos de su esposa, Penélope. De esta forma y, a través de Hermes, mensajero de los dioses, Calipso no pudo sino obedecer y ayudar a Odiseo a preparar la balsa para su viaje.

Cari Ann Wayman

Cari Ann Wayman

Partiendo de esta historia, Calipso se erige como sitio de paso, un «lugar de dolor», plagado de mujeres por las que transcurre el tiempo. A través del motivo del viaje, se narra el largo trayecto que efectuará Igor, protagonista de la trama, desde la zona industrial de la ciudad hasta el propio Calipso. Encargado de conducir la furgoneta que transporta la carga, Igor se topará al inicio de su viaje con una niña, que porta una «camiseta de tirantes con la palabra Paradise en letras doradas que le dejaba la tripa al aire» (2020: 32). Esta, desde su inocencia infantil, conseguirá suavizar el comportamiento del secuestrador; hecho que quizás nos lleve a plantear su posible redención.

«Marina Fun»

En el tercer relato  de la obra, una familia convierte su hogar en espacio turístico gracias a uno de los hijos, Nilo; un sireno que consume algas para mantener su belleza inalterable. Todo contribuye, como veremos, al cuidado de este personaje: la futura reconversión de la piscina, los horarios de visita, la dieta del susodicho, etc. Es tal la explotación turística, la esclavitud en la que se sume su hermano, que este, como protagonista de la historia, se ve obligado a trabajar para su propia familia, vendiendo comida y bebida durante el disfrute de la atracción. La rivalidad que se generará entre los hermanos se verá motivada por la aparición de una niña; hecho que propicia el nulo éxito social del protagonista, que convive con un personaje cuya mera presencia ya denota algo especial. Su apariencia híbrida le hace ser diferente, querido y adorado por todos.

Este cuento en concreto recuerda a los freak shows en los que se explota la malformación biológica. Es decir, se considera la otredad, la monstruosidad, desde el aspecto físico, que generaría terror en lugar de asombro en otro encuadre que no fuera el propio freak show. El enanismo, el gigantismo, la falta de cualquier miembro del cuerpo, etc., son los ingredientes necesarios para ingresar en un espectáculo de esta índole. Además, el título del cuento, «Marina Fun», que incluye la palabra divertido en el sintagma, nos introduce en un juego de luces y sombras en el que no todo es lo que parece; y desde el que cabe reflexionar sobre la apariencia física, sobre qué es lo considerado bello y qué es lo que se supone anómalo.

«De pronto un diluvio»

Castellarnau conecta emoción y naturaleza, familia y pervivencia de la memoria, de la cultura, del pasado, así como nos habla de la especulación mobiliaria. Este cuento nos conduce hacia los senderos de la crítica medioambiental y capitalista, al presentar un terreno, al que los personajes denominan «la isla», asolado por la construcción de nuevos edificios. Atenderemos a la colectividad frente a la propiedad privada, las casuchas de madera frente a las hermosas mansiones, los antiguos humedales frente al cemento en el terreno.

Mauro, el niño del cuento, convive con estas circunstancias: reside en dicho paraje cuya esencia histórica y cultural se verá sustituida por complejos urbanísticos que destruirán su hogar. El efecto que provoca la edificación en el terreno mueve a poner el foco sobre el obligado abandono del lugar por parte de aquellos que lo habitan. Algunos académicos tales como Benito García-Valero consideran este relato desde el motivo de la tierra baldía, es decir, desde la condena de los personajes a través de su expulsión del paraíso; hecho que contribuye a la disminución de posibilidades ante la supervivencia.

«Al mejor de todos nuestros hijos»

Este relato se ubica en el pueblo natal de la autora, estableciéndose así un punto de inflexión con respecto a las geografías latinoamericanas que se vislumbraban a lo largo de los textos anteriores. El relato, de tintes autobiográficos, está construido a partir de los recuerdos que perduran en la memoria de Castellarnau ante el pueblo de su infancia, estableciendo un juego referencial exagerado, grotesco. Se trata de un relato inquietante que narra la vuelta al hogar de una escritora a la que rendirán homenaje en el pueblo del que un día partió. Vilma volverá a reencontrarse con el lugar de su infancia, con sus padres, con su tía Adela y con unas gemelas muy perturbadoras. Un ambiente extraño donde nada es lo que parece, en el que reinan la lucha frente a los números impares, el escozor de la comida y la inclusión de refranes en el habla materna. Todo ello contribuye a la reflexión ante la vuelta al hogar.

«Los chicos juegan en el jardín»

Laura, una madre que llora la pérdida de su hija Isolda, recibe una visita tras el entierro de esta. Dos chicos y una chica, que dicen ser amigos de su hija, penetran en la casa y hacen con ella y su inquilina todo lo que les place: tocan lo que no deben, se adentran en la habitación vacía de la difunta e inspeccionan cada recoveco sin pedir permiso. La incomodidad que nos sugieren estos personajes suscita malestar, desasosiego. Estos «eran los únicos de los allí presentes […] que parecían comprender el carácter repentino e indecente de la muerte. Y hasta habitar en ella» (2020: 107), decía Laura, quien busca en ellos el apoyo que necesita durante la etapa de duelo como tránsito; como oscuridad en pleno diálogo con la melancolía.

Castellarnau revela en la entrevista que llevara a cabo Gemma Solsona Asensio que los chicos que juegan en el jardín son la representación de la purga. En las películas distópicas homónimas, la purga surge en Estados Unidos a causa de la tremenda crisis económica que amenazaba con acabar con el país. Según los mandos de poder, la purga es la solución ante el aumento de la delincuencia y el desempleo. Así, durante una sola noche, todos los ciudadanos del territorio podrán cometer cualquier tipo de delito. En el cuento «Los chicos juegan en el jardín», ese juego al que se está haciendo mención redefine su significado desde el terror que suscita la entrada de unos extraños al hogar.

«La isla en el cielo»

Rebeca y Noel viven durante el transcurso del verano en una cabaña alquilada, ubicada en medio de un paraje singular. La presencia de la naturaleza arrulla a los presentes bajo una calma absoluta desde la que se dibujan los árboles, las montañas y un lago. Esta atmósfera mueve a los personajes a la autorreflexión, a la introspección acerca de la propia existencia. La vertiginosidad del tiempo en la ciudad contrasta con la vida aislada en el campo o en la montaña. Se trata de una suerte de espacio duradero, inmortal, que se presenta en la historia como un simulacro, como un sueño inalcanzable al que nunca podrán acudir.

Los personajes del cuento intentan, por lo tanto, resolver la crisis existencial que les atenaza. En esta línea se suceden diversas críticas ante la sociedad de consumo, que mueve a la continua contribución al sistema. Es decir, el capitalismo nos enseña a redefinir este encuentro con la naturaleza y con nosotros mismos como algo nocivo para la sociedad, al no estar proporcionando nada útil que favorezca a la sociedad. Rebeca y Noel deciden, en estos meses de exilio, encontrarse a sí mismos y, en el caso del personaje de Rebeca, encontrar su idea de maternidad desde la aparición de un misterioso bebé de ojos violeta.

«El hombre del agua»

El cuento que cierra la obra narra la historia de un padre y una hija que se dedican a proporcionar agua a las familias o los pueblos que así lo desean. Una enorme sequía ha poblado de desiertos casi la totalidad del terreno y solo el hombre del agua es capaz de salvar a los habitantes de la muerte casi obligada. La hija de este, definida desde su aspecto encorvado, «rubia por desgana» (2020: 138), carece del don que su padre tiene a pesar de su insistencia en cuanto al despertar de aquello que permanece en su interior. Duras pruebas sufridas por la niña han confirmado la ausencia del don, el fin del linaje.

Es curioso cómo esta forma de denominar la ausencia del don se conjuga con la esterilidad, y contribuye a la frustración de la protagonista, desesperanzada por no complacer a su padre. Ubicada en el hogar como hipotético espacio de seguridad, sufre su inferioridad no solo por no estar dotada del don, sino por su caracterización como mujer, clamando con ello a una lectura de género.

 

Lectura de La oscuridad es un lugar 

Para aproximarnos a La oscuridad es un lugar y favorecer el diálogo posterior, planteamos las siguientes preguntas:

  1. Sobre todo en relación al primer cuento pero, en general, para la totalidad de la obra, ¿cómo interpretas la oscuridad? ¿Y la luz?
  2. En el relato «La oscuridad es un lugar», ¿quién es el personaje de Largo? ¿Crees que su aparición tiene algo que ver con las diversas referencias bíblicas que se mencionan a lo largo del mismo?
  3. ¿Qué función tiene la niña en «Calipso»? ¿Qué es lo que la hace diferente?
  4. ¿Qué crees que le ocurre al personaje de Igor al final del segundo relato?
  5. En relación al cuento de «Marina Fun», ¿relacionas lo monstruoso con la belleza o con la fealdad? ¿Qué prejuicios rodean a la apariencia física?
  6. ¿Qué pretende criticarse a través del tercer relato y de la atracción que supone el personaje de Nilo?
  7. ¿Cómo interpretas el final de la historia en «De pronto un diluvio»? ¿Qué crees que está simbolizando?
  8. ¿Qué función adquiere la naturaleza para con la atmósfera y, en general, con la oscuridad que rodea a todos los cuentos?
  9. ¿Por qué se le concede tanta importancia al personaje de la tía Adela en «Al mejor de todos nuestros hijos»? y ¿qué simboliza el final del cuento?
  10. En el cuento «Los chicos juegan en el jardín», ¿qué crees que han venido a hacer estos chicos a casa de Laura?
  11. En este caso, ¿la oscuridad es la muerte o el propio hogar, que ha sufrido una transformación al redefinirse desde la inseguridad que ahora lo caracteriza?
  12. ¿Qué trae consigo el niño de ojos morados a la familia de Rebeca y Noel?
  13. ¿Por qué Noel insiste en ver terminada su barca en el cuento «La isla en el cielo»?
  14. ¿Por qué crees que en el último relato se describe un mundo sin agua? ¿Se trata, acaso, de una lectura medioambiental que nos lleve a reflexionar sobre el agua en nuestra realidad?
  15. ¿Qué crees que sucede cuando la protagonista de este último cuento se acepta tal y como es, cuando acepta su diferencialidad?
  16. ¿Qué representa el agua en la obra?, ¿por qué se le concede tanta importancia?

    Cari Ann Wayman

    Cari Ann Wayman